Bueno pues aquí estoy otra vez con un nuevo episodio xDD, solo espero que os este gustando como va avanzando la historias :D y sin nada mas que decir os dejo leer tranquilas :P
¡Un abrazo!
Los días pasaron y entonces Jon y yo nos instalamos en la nueva casa. No era demasiado grande pero tenía el suficiente espacio para que viviéramos los dos cómodamente.
Estaba formado por un salón pequeño donde había 2 camas que mande expresamente a hacer para Jon, en el centro había una mesa con dos sillas a su alrededor, y la ventana que lo iluminaba todo.
Y luego había un pequeño baño con lo básico para asearnos y por ultimo una cocina, la cual no utilizaría mucho, debido a mi empleo.
Aparte, quedaba cerca de la posada y eso me venía bien para cuando tenía que trabajar.
Jon se había negado rotundamente a venirse a vivir conmigo, pero tras una larga hora, conseguí convencerlo de que cuando él estuviera completamente curado podría marcharse cuando quisiera. Cosa que yo no quería que llegara nunca.
Ya era mediodía y en este mismo momento Jon y yo nos encontrábamos dando un paseo por los alrededores, el día estaba muy bueno y no quería desaprovecharlo quedándome en casa.
Así también aproveche y compre algunas cosas para nuestro nuevo hogar, poco a poco conseguiría crear una casa acogedora.
Entonces me arme de valor y decidí preguntarle, con algo de temor sobre que no quisiera decirme nada.
-Oye Jon... He estado evitando esto pero creo que ya es hora de que me digas la verdad, ¿Cómo terminaste así de herido cuando te encontraron?-. Le pregunte un poco seria.
El solo no dijo nada y siguió andando tranquilamente, le daría el tiempo que necesitara para que me contestara.
-Yo... Fui traicionado. Descubrí que mis compañeros iban a intentar matarme por eso hui. Pero ellos se dieron cuenta y me dieron caza-. Comento el un poco triste por la verdad del asunto.
-Vaya... Lo siento mucho-. Le dije realmente sorprendida.
-Entonces me cogieron, ellos eran más y estaba jugando con desventaja. Pero logre escapar, aunque claro no tan bien como esperaba. No sabía adónde ir, no quería volver a casa a causarle más problemas a mi padre-. Continúo él.
-A veces es bueno pedir ayuda Jon, y más cuando uno la necesita demasiado-. Le comente sonriendo, el me miro con un atisbo de culpabilidad en su rostro.
-Por eso me embarque en un barco y viaje hasta aquí. Pensé que si venía a una ciudad tan grande conseguiría despistarlos a ellos, sé que no pararan hasta encontrarme. Pero entonces el barco donde viajaba sufrió un accidente y naufrago, no estaba muy lejos de aquí así que conseguí llegar nadando pero caí exhausto en la orilla-. Termino de contar el, sin duda me sorprendí bastante por saberlo, nunca pensé que pudiera haberle pasado todo eso.
-¿Pero porque te traicionaron?-. Era la pregunta que rondaba mi cabeza, alguien tan bueno como Jon nunca podría haber hecho nada malo para merecerse aquello.
-Sinceramente no lo sé, fue un golpe bastante duro-. Dijo el un poco apenado por haber vivido aquello.
-Pero ahora estas aquí, a salvo y eso es lo importante-. Le dije sonriendo mientras le daba un leve golpe en el hombro, un gesto bastante común entre nosotros. El me sonrió amablemente.
Yo solo pude observarle detenidamente, cuanto amaba esa sonrisa...
Un extraño gruñido se escuchó de repente, era la barriga de Jon que ya pedía algún que otro alimento para digerir.
-Parece que alguien tiene hambre-. Dije riendo.
-Seguro que eres tú, cuando eras chica te la pasabas gruñendo todo el rato, como un perro-. Dijo el levantando las cejas y riendo.
-¡Eso es mentira! Es cierto que hubo una época que me dio por gruñir pero luego se me paso-. Refunfuñe mientras le daba un empujoncito.
-Aun lo sigues haciendo cuando te enfadas...-. Susurro él.
-¿Has dicho algo?-. Le replique.
-Nada, anda aligera que tengo hambre. No quiero que una comilona llegue antes que yo y se lo coma todo-.
-¿Que estas insinuando? ¿Que soy una gorda?-. Pregunte levantando las cejas.
-Yo no era la que de pequeña se comía todo lo que había por medio hasta reventar-. Continuo el chinchándome mientras se reía por lo bajo.
-Jon nieve será mejor que empieces a correr si no quieres que te mate-. Le advertí.
-Eso si me coges, eres demasiado lenta para atraparme-. Presumía el de ser más veloz que yo.
Cuando de menos echaba aquellos momentos, donde nuestra única preocupación era chinchándonos el uno al otro.
Daria lo que fuera para que aquello durara para siempre, aunque claro, el dicho es bastante simple, nada dura para siempre. Y yo estaba a punto de comprobarlo.
Al día siguiente Iver me pidió que llevara un recado a un amigo suyo que ya que no había casi nadie en la posada fuera y luego me tomara el resto de la tarde libre.
Jon se encontraba en casa descansado, había hecho demasiado esfuerzo durante estos días y la herida estuvo casi a punto de abrirse.
Así que Tobias me acompaño esta vez, él sabía dónde tenía que ir a llevar el recado y como no tenía apenas trabajo pues decidió venir conmigo.
En todo el camino estuvo charlando sobre varias cosas, como la familia, el pasado, los sueños para el futuro, todo.
Para mí él era como un hermano, alguien en quien podía confiar plenamente. Sin embargo para él no era lo mismo.
El moreno me acompaño hasta mi casa, alegando que tenía que hacer algo por allí cerca.
-Gracias por acompañarme Tobias, ha sido un paseo muy agradable-. Le agradecí mientras abría la puerta un poco.
-Un momento Eileen-. Me pidió el, yo deje la puerta entre abierta.
-¿Qué pasa?-. Le pregunte curiosa.
-Bueno... Me preguntaba si tu... Querrías venir conmigo dentro de un par de días a la plaza, van a haber diversas actuaciones y muchos puesto de comida y artesanía. Ese día todo el mundo para de trabajar para asistir al evento y me preguntaba si tú querrías acompañarme-. Me pidió el tímidamente. ¿Era cosa mía o me acababa de pedir una cita?
-Tobias… ¿Me estas pidiendo una cita?-. Le pregunte divertida y levantando las cejas a la vez.
Su cara enrojeció rápidamente.
-¡¿Qué?! Bu-bueno si no quieres ir no pasa nada-. Comento el un poco decepcionado por mi respuesta.
-¡Jajajaja! Pues claro que quiero ir contigo-. Le respondí a su oferta alegremente, en sus ojos pude ver un brillo de felicidad.
-¡Genial, pues vendré a buscarte pasado mañana a mediodía!-. Me informo el sobre el toque de queda.
-De acuerdo-. Asentí.
-Pues entonces hasta luego Eileen-. Se despidió el más contento de la cuenta.
-Hasta luego Tobias-. Le devolví la despedida con una sonrisa.
Después de aquella charla entre en casa, observe que Jon estaba profundamente dormido así que aproveche para mirar en el pequeño armario.
No es que tuviera vestidos muy elegantes pero me gustaría ir ese día un poco más formal que de costumbre.
Así que elegí un de color azul cielo que había hecho hace un tiempo y el cual no había tenido ocasión de estrenar.
Ya tenía ganas de que ese día llegara, me imaginaba a toda esa gente bebiendo y riendo, olvidándose un dia de todos sus problemas y teniendo en su cabeza un solo objetivo: Divertirse.
Eso también me recordaba al cumpleaños de Sansa en el cual recibí mi primer beso con el amor de mi vida.
No pude evitar que una sonrisa se me escapara.
-¿Qué haces ahí sonriendo como una tonta mirando al armario?-. Pregunto alguien a mi lado haciendo que pegara un salto debido al susto
-¡Joder Jon no me pegues esos sustos!-. Le exclame intentando calmarme.
-No es mi culpa que tengas el corazón tan pequeño-. Comento el levantando los hombros.
Yo solo puse lo ojos en blanco y suspiraba pesadamente.
-Anda prepárate tengo que irme ya a trabajar-. Le informe saliendo de allí para darle privacidad para vestirle.
Al cabo de unos minutos Jon salió de la casa tan guapo como siempre, nunca me cansaría de mirarlo.
Luego de unos cuantos de minutos andando y en completo silencio llegamos a nuestro destino. El rápidamente se sentó en el mismo lugar de siempre esperando a la comida y esperándome a mí, siempre hacia lo mismo.
Llegaba, se sentaba, comía, bebía y me observaba minuciosamente mientras guardaba silencio.
Entonces pude observar como una figura desconocida entro por las puertas, llamando la atención rápidamente de todo el mundo.
Se trataba de Erika, una frecuente clienta que vino desde que abrimos la posada.
A mí me caía bien, siempre charlábamos sobre cosas de mujeres y demás, sin embargo tenía un poco de mala fama.
Casi todos la conocían porque ser una mujer que iba detrás de hombres adinerados, seduciéndolos con su cuerpo y logrando que se gastaran grandes cantidades de dinero en ella.
Decían que una vez que ponía lo ojos encima a un hombre, no paraba hasta verlo caer a sus pies. Hacia todo lo que fuera posible para cumplir con su objetivo.
Sin embargo no pude evitar observar como miraba fijamente a alguien. Ya había decidido su próxima presa.
Y ese alguien era:
Jon.
Bueno ¿y que os ha parecido el capitulo? Espero este siendo de vuestro agrado y que seáis tan amable de ponerme un review sobre vuestra opinión :D
¡Un abrazo!
