¡Hola de nuevo! ¿que tal están? Sí, bueno, se que me tardé bastante en subir este capitulo... la verdad no tengo excusa del por qué, pero lo importante es que ya está aquí, ¿no? (?) Antes que nada, desde este capitulo, me tomaré el tiempo de responder sus mensajes, no lo he hecho por que no lo he visto necesario, pero les prometo que lo haré desde ahora. Y antes de terminar, gracias por sus lindos comentarios, de verdad, me animan bastante leerlos, y también gracias de nuevo a Sonatika por su ayuda en la edición de este capitulo, no sé que haría sin ella ;;u;; Y bueno, sin nada más que decir... ¡Lean!
Disclaymer: Sonic y Amy no me pertenecen, le pertenecen a SEGA y Sonic Team
A considerar por el paisaje destrozado, árboles talados por aquí y por allá, flores aplastadas, y una atmósfera de una mansión embrujada, eso solo podía significar que por aquí pasó Dark Sonic.
Solo a ella se le ocurría buscarlo por la noche en un bosque, cuando más peligro había de ser atacada por algún animal salvaje, o peor, ser masacrada por él mismo, pero a ella no le importó en lo absoluto. Bueno, teniendo martillos gigantes que hace aparecer por arte de magia, ¿Qué más daba si querían atacarla? Un movimiento aquí, otro por acá, y listo, enemigo despejado del camino, ¿no?
Tampoco era para confiarse, debía caminar con cautela, no quería arriesgarse a morir antes de llegar a su objetivo.
Ella caminaba de puntillas, intentando no llamar la atención con ruidos molestos para los animales salvajes.
Crack
Oh, perfecto, tenía que pisar JUSTO en ese lugar, maldita rama.
Brush brush
— ¿Q-qué fue eso? —Inquirió temblorosa mirando los alrededores.
Nuevamente escuchó un ruido proveniente de un arbusto, su respiración se volvió agitada, y no dudó ni un segundo en continuar su marcha. No quería voltear atrás, pues se temía lo peor. Aceleró al escuchar pasos a sus espaldas, esos pasos se incrementaban, así que no dudó y corrió por su vida.
Seguía sin mirar atrás, una mala decisión, pues no sabía con exactitud si la cosa que la seguía era un peligro o simplemente una coincidencia de rumbo. Optó por pensar en lo primero, nada la seguiría con tanto empeño a menos que quisiera asesinarla. Intentó no pensar en lo peor y se dispuso a seguir acelerando. Al parecer lo perdió de vista, pues ya no sentía esas pisadas pesadas seguirla.
¡Bamp!
Se tropezó con aparentemente la raíz de un árbol, por suerte sus manos amortiguaron la caída junto con su rodilla. «Solo una idiota no se fijaría en donde pisa» Se regañó a sí misma, molesta por lo sucedido.
Intentó levantarse, pero ocurrió lo que más temía: Se lastimó el tobillo.
Lo que para ella significaba solo una cosa: Una muerte segura.
Intentaba levantarse mientras se apoyaba de un árbol, pero un dolor fuerte atacaba la zona lastimada.
— ¡Demonios demonios! —Exclamó nerviosa.
¿Ahora qué haría? ¿Quedarse toda la noche en ese lugar? Ni loca, saldría de allí como fuere. Entonces, hizo aparecer 2 martillos.
—Tengo una idea—Musitó en voz baja.
Se apoyó de sus dos martillos y se levantó cojeando el pie lastimado. «Qué lista eres Amy» —Se elogió en sus pensamientos.
Entonces comenzó a moverse, lento, pero por lo menos se movía, debía buscar una cabaña o alguna choza en la que pudiera refugiarse hasta mañana. No quería tomar el riesgo de vagar toda la noche en un bosque lleno de peligros, era valiente, no estúpida.
—Ay... Ay... —Se quejó de dolor, y vaya que dolía, pero no podía detenerse a tratar su herida o se haría más oscuro y ni cómo llegar al lugar que buscaba.
A lo lejos pudo contemplar una pequeña cabaña cerca de un lago, entrecerró los ojos para poder distinguir bien en qué condiciones se encontraba el refugio de madera, después de unos segundos mirando, no parecía tan descuidada.
Se acercó más a su próximo destino mientras admiraba el paisaje. El lago reflejaba la luna llena, alrededor de este, habían varías flores silvestres de distintos colores muy hermosas que se movían lentamente gracias a las pequeñas brisas de la noche. Los peces nadaban tranquilamente, sin ninguna preocupación aparente.
«Todo esto parece sacado de una pintura» Pensó con sorpresa.
Entonces dirigió su mirada a la cabaña, no estaba tan descuidada, estaba bien pintada y con unas cuantas aberturas, lo que le hacía pensar que tal vez habitaban personas allí o por lo menos alguien estaba adueñada de esta. No pensó más y subió las escaleras de la misma, luego, tocó la puerta, pero al hacer esto se abrió sola, causando duda en la chica y un ligero escalofrió en su columna vertebral.
Dudaba en entrar, no era normal que una cabaña estuviese abierta, si tenía dueño por lo menos debió cerrarla con llave o algo, pero al no tener de otra, la chica entró con cautela y sumo cuidado. Obviamente todo estaba oscuro, buscó en la pared de la entrada para ver si había algún interruptor que prendiera las luces las cuales había, sin embargo; no funcionaban.
Intentó varias veces que prendiera algo, pero falló rotundamente. Nuevamente sin tener otra opción, siguió explorando la cabaña con la poca luz que emanaba la luna a través de las ventanas. Todo daba pinta a que la cabaña no se había tocado en años, telarañas por aquí, polvo por allá…
— ¡Ahh! —Dio un grito de horror al ver a nada más y nada menos que un cadáver tirado en el suelo. De tan fuerte impresión, tapó su boca. Su pupilas de hicieron pequeñas y empezó a retroceder con la intención de huir, pero su pierna no respondía a más por el horror de ver eso en el suelo.
Se lamentaba de haber gritado, pues vio a una sombra en el pasillo de al frente, que aparentemente esta respondió a su grito con su presencia.
Se quedó helada.
No era suficiente ver a un cadáver tirado como si fuese lo más normal del mundo, ahora tenía que aparecer su asesino. La sombra solo siguió su camino, no intentó ver de dónde venía el grito, lo cual alivió a la eriza haciéndola suspirar. Ya no tenía nada que hacer allí, sin embargo la curiosidad y su estúpido valor la hicieron seguir explorando la cabaña.
Dio un último vistazo al cadáver, al parecer su suposición fue cierta, a esta persona la asesinaron. Tenía una gran abertura en su estomago, dando a entender que se lo abrieron y murió desangrada. No tenía sus órganos, parece que el asesino se los llevó y quien sabe Chaos que hizo con estos.
Esto le causó escalofríos y algo de asco, apartó la mirada y prefirió subir las escaleras hacia la primera planta. No estaba acostumbrada a ver personas muertas. El lugar era igual de sombrío, pero emanaba una atmósfera tenebrosa mucho peor que la de abajo. Con cautela, caminó de puntillas, con su único pie que le servía, intentando no llamar la atención de la persona que estuviese adentro de la cabaña con ella.
Estúpida curiosidad.
Habían varías puertas, cada una con un número.
—Un hotel cabaña… —Musitó.
Entró a una habitación, su número era habitación parecía común y corriente, tenía una cama, un closet y un baño. No tenía nada extraño.
Pero habló demasiado rápido.
Abrió el closet, y al girar la perilla, una presión adentro del closet hizo que la chica se hiciera a un lado para ver que salía del closet.
Ropa, sabanas, tal vez.
Hubiera deseado que fuese eso, pero era otro cadáver por su desgracia y terrible mala suerte.
Gritó aún más horrorizada.
Salió inmediatamente de la habitación, con todo lo que su pie le permitió, se dirigió a la salida.
Estaba asustada.
Estaba llorando.
Estaba horrorizada.
« ¡¿Qué clase de lugar es este?! »Pensó aterrorizada mientras bajaba las escaleras.
Llegó lo más rápido que pudo a la salida. La puerta estaba entre abierta, tal y como la dejó cuando entró a este horrible lugar, tomó la perilla para abrirla más y poder salir, pero ésta se cerró por sí sola.
Su cara se puso pálida.
Las lágrimas no tardaron en recorrer sus mejillas.
Sentía la presencia de algo horrible atrás de ella.
No quería voltear.
Seguía en la misma posición, con la cabeza baja; temblando.
Era lo que esa cosa quería
Que volteara para antes de morir tener esa única imagen en su cara.
Pero no le daría el gusto.
—Si me vas a matar, hazlo ahora —Dijo, con voz temblorosa pero a la vez firme.
La cosa no respondió al instante. —Jijiji… ¿No quieres jugar? —La voz de una niña retumbó en la cabaña, haciendo que ella se perturbara aún más, sin embargo ella sacó su martillo.
¡No!
¡No moriría sin antes luchar, aun que con lo que luchara fuese con un demonio!
A pesar del miedo, se armó de valor y volteó en posición de ataque.
Pero la "niña": Ya no estaba allí.
La buscaba desesperadamente con la mirada, pero no encontraba nada, entonces alzó la mirada hacia el techo.
Ella se encontraba allí, sonriendo.
Su cabello era blanco, y su vestimenta también, era morena y de ojos rojos.
—Oh, me has encontrado —Musitó con un tono repugnante— ¡Me TOCA! —fue lo último que dijo antes de desvanecerse de la vista de la eriza.
No era momento de tener miedo o preguntarse « ¿Qué rayos? » Debía seguir su juego, y tal vez si ganaba, la dejaría ir. Lo cual sabía que no pasaría, pero no perdería nada con intentarlo.
Entonces se adentró a los pasillos largos de la cabaña, a paso lento y sigiloso, buscando un escondite en donde ella no la encontrara. Mientras caminaba, miraba los retratos de las paredes. Personas comunes y corrientes, con vestuarios normales… bueno, para su época, no había nada inusual, a excepción de un retrato.
Este retrato era el de la niña demonio, pero ésta no tenía los ojos rojos, si no azules, y tenía un vestuario de colegiala.
—Está poseída… —Murmuró asombrada.
Tikal le había contado que los demonios poseen personas y zoomorfos, y que para saberlo solo hace falta ver sus ojos, si están rojos y brillan en la oscuridad, están poseídos por un ente maligno.
Al menos ya sabía algo de la que la intenta matar.
Entró a un cuarto, se metió al closet y lo cerró, esperando no ser encontrada por ese demonio. Estaba asustada, pero debía tener valor. Suspiró e intentó calmarse, no le serviría de nada ponerse a llorar o estar nerviosa.
Escuchó unos pasos, cerró fuertemente sus ojos, se acomodó en su lugar y respiró hondo.
—Vamos sal de donde estés… Soy muy buena en este juego, es imposible que me logres ganar… Amy. —Habló la "niña" un tono falso de dulzura
La nombrada abrió de manera violenta los ojos, ¡¿Cómo diablos sabía su nombre?!
Intentó calmar su respiración agitada, pero sentía que su corazón se saldría de su pecho en cualquier momento.
—Hola...
La voz digna de un demonio resonó en la habitación en la que se suponía estaba oculta.
El demonios abrió la puerta del closet, y la eriza dio un grito de terror. Cerró los ojos fuertemente, esperando su muerte segura.
Vidrios rompiéndose y un cuerpo siendo empujado fue lo único que se escuchó. Abrió los ojos de manera lenta, intentando visualizar lo que había pasado, pero le era imposible por las lágrimas que no dejaban de emanar de sus ojos hinchados.
Pero logró verlo.
A él.
¡Wuuuuu! ¿les dio miedo? no soy buena escribiendo terror, pero si les causo un poco de miedo, mi trabajo aquí ya está hecho (?) Gracias por leer y seguro subo el otro cap la semana que viene, o al menos eso tengo planeando. (?)
Cya.
