Tanto el mundo como los personajes pertenecen a JK Rowling.

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muy bien Antares esta será nuestra última cita antes de que vuelvas a Hogwarts así que cuéntame ¿Qué tal estos últimos días en casa?- Preguntó el doctor Blair a la joven rechazada en el sofá de enfrente.

Bien, supongo- hablo sin mirar a los ojos al hombre.

¿Has hecho lo que acordamos en la sesión anterior?

Yo lo he intentado, pero…- levanto la vista por primera vez, mirando a su psicólogo con esos ojos platinados, dirigiéndole una mirada vacía- no puedo.

¿No puedes o no quieres?

Sinceramente, no quiero- Volvió a bajar la mirada.

Antares, ellos no son tus adres. Tus padres y tu hermano no te hicieron eso- hablo el doctor apuntando las reacciones de la joven en su cuadernillo.

Lose, pero no quiero que lo hagan.

¿Por qué? El que no te dejes apenas rozar por tu familia les hace daño. ¿Y tú no quieres hacerles daño verdad?

Estoy sucia.

¿Qué quieres decir?

¡ESTOY SUCIA! No quiero que me toquen porque estoy sucia, mancillada- dijo mientras lagrimas rodaban por sus mejillas.

¿Sientes asco de ti misma?- ella solo asintió. El doctor Blair miro su reloj y vio que la sesión estaba por terminar- Muy bien eso es todo por hoy, quiero que sigas escribiendo el diario contando todo lo que sientas, tu día a día mientras estas en Hogwarts. Y como deberes para la próxima sesión quiero que escribas en el diario como te sientes cada vez que te miras al espejo, antes de ducharte después de ello, cuando te levanta de la cama… etc.- explico mientras se quitaba sus gafas esperando el asentimiento por parte de la niña- Bien nuestra próxima sesión será dentro de quince días en Hogwarts, ya puedes salir.

Había mucha gente en ese anden, despidiendo a sus hijos, que marchaban un año más para comenzar es curso escolar. Por un lado, podíamos ver a familias felices que asfixiaban a sus hijos en abrazos. Por otro lado podíamos ver a una familia de rubios, estos no estaban tan felices como las demás familias, mientras su único hijo despedía con abrazos a sus padres, la primogénita de la familia, solo veía con una mirada vacía y sin expresión. Cuando sus padres terminaron de despedirse de su hermano pequeño, su madre intento abrazarla y ella solo pudo dar un paso atrás evitando el contacto. La mujer solo bajo la cabeza apenada.

Mama yo… - dijo desviando la mirada intentando dar aquel paso, estirando un poco los brazos y empezando a dar un paso antes de pararse en seco, " sucia, mancillada, repulsiva, ellos no deben tocar esta basura" es lo que paso por la mente de la joven.

Cuídate y escríbenos- Hablo la voz aterciopelada del hombre- Te queremos Antares no lo olvides.

Lose y yo a vosotros- después de eso hizo una pequeña inclinación de cabeza, como saludo de despedida y se dirigió al tren, esquivando cualquier contacto físico con personas.

Mientras tanto en otro lugar de la estación, una familia bastante conocida, despedía sus dos hijos mayores, mientras que por otra parte un pelirrojo daba instrucciones a su hija.

¿Por qué está hablando con él?- hablo el pelirrojo. Todos miraron hacia donde el decía, viendo a un peli azul hablar con un hombre rubio.

Ron, Teddy tendrá sus motivos- dijo su mujer Hermione, ahora Weasley.

Es por Antares- hablo esta vez Ginny- Teddy me conto que es le echa un ojo cuando están en Hogwarts.

En ese momento sonó el silbido de que el tren estaba a punto de partir, todos los rezagados de subieron, mientras los demás alumnos de se despedían por las ventanas. Una vez que el tren había partido y la estación se despejara un poco, el niño que sobrevivió, se dirigió hacia aquella familia de rubios, que se encontraba más afectado que las demás familias por la partida de sus hijos.

Hola Malfoy- saludo Harry Potter- ¿Qué tal estáis?

Hola Potter- saludo Draco- Bien, supongo- contesto con cara de impotencia ante el estado de su hija.

¿Qué tal esta ella?

¿Antares? Bueno ella lo intenta, ha mejorado algo. Sabes a principios de vacaciones volvió a hablar- dijo con una sonrisa de orgullo.

Mientras tanto en un compartimento de tren, se encontraban los dos hermanos Malfoy, los dos en silencio, hasta que la puerta se abrió dejando ver una joven pelirroja con rizos incontrolables y un azabache de ojos verdes con gafas.

Perdonad ¿Podríamos sentarnos aquí? esque los demás están ocupados- pregunto la chica.

Si adelante- pero en el momento en el que la joven pelirroja iba a sentarse a su lado cerca de ella, Antares con una maniobra de ninja salió del cubículo.

Perdonar a mi hermana, ella…- dijo bajando la mirada triste.

No pasa nada, hola soy Rose Weasley y es el mi primo Albus Potter- dijo señalando a su acompañante.

Yo soy Scorpius Mal..

Se quien eres, de aquella vez en la estación- Hablo Albus Potter con una mirada significativa hacia el joven Malfoy.

El viento removía su rubio cabello, pareciendo así una estela rubia. Con las manos agarradas a la barra del tren de cola, la joven muchacha solo veía como la vegetación se movía y quedaba atrás llevándola poco a poco a su destino. Desde allí podía ver la puerta de sol, que hace unos minutos había comenzado. Allí en el final del tren de cola, se encontraba Antares Malfoy con su pelo rubio, el cual llegaba a su cadera danzando con el viento. La joven de tez pálida, ojos azules helados inexpresivos, y labios rosas y finos, dándole una apariencia de muñeca de porcelana. Vestida con un vestido negro con bordados en verde, le cubría desde el cuello a las muñecas y no pasaba de sus rodillas. Sus piernas estaban cubiertas por medias negras tupidas, todo con unas botas negras militares hasta la rodilla y unos guantes que cubrían sus manos. Nada se dejaba ver, solo la piel de su cara. No sabía cuánto tiempo llevaba allí, pero la apuesta de sol estaba llegando a su fin.

Le gustaba ese lugar, ya que no había nadie, prácticamente se encontraba fuera del tren. Fuera de miradas repulsivas y asco, sentimientos de lastima. Ella sola, allí con el viento provocado por el movimiento del tren. Cuando el sol estaba acariciando por última vez en ese día, la cara de la joven, la puerta de abrió, mostrando a un joven peli azul.

¡OH! Estas aquí, te he estado buscando- dijo mientras se ponía a su lado y la joven daba un paso hacia un lado, para mantener una distancia prudente.- Te he traído el uniforme, me lo ha dado tu hermano- dijo pasándole el uniforme, ella solo asintió- y bueno… ¿Qué tal tu verano?.

Ted Lupin sabía que ella no contestaría, por eso cada vez que se encontraba con ella , él, hablaba por los dos.

Yo lo he pasado con mi abuela y los Potter. Sabes he aprendido a cambiar casi todo mi apariencia, aunque me cuesta un poco. Pero lo que mejor se me da, es cambiar el color de mi pelo, rojo, azul, verde, amarillo…- decía mientras demostraba como su pelo cambiaba a aquella niña de mirada inexpresiva. En un momento la velocidad del tren comenzó a disminuir, dando a entender que estaban cerca de llegar- creo que deberías ir a cambiarte ya- dijo mientras le abría la puerta que les permitiría entrar al vagón de cola.

La callada rubia se dirigía hacia el baño acompañada del metamorfogo, que observaba como la chica esquiva todo lo posible el roce. De la nada un compartimento se abrió dejando salir a un azabache de ojos castaños con gafas, que miraba mal al peli azul.

¿Qué haces con ella?

Déjalo ya James, ya hemos hablado de eso.

Es una Malfoy, como puedes andar con una persona que nos hizo tanto daño- hablo James Sirius Potter, apoyado en el marco de la puerta y con los brazo cruzados.

Tu no lo entiendes- dijo Ted desviando la mirada.

Claro que lo entiendo, solo le hablas por pena. Que aquellos alumnos de séptimo le gastaran una broma, no quiere decir que la tengas que seguir a todos lados, preocupado por ella- entonces la miro- Además solo quiere llamar la atención, haciendo se la víctima- Teddy bajo la mirada, la cual se volvió sombría al recordar como encontró a Antares Malfoy después de esa "supuesta broma".

Morado- se escucho una suave voz.

¿EH?- preguntaron los dos.

El color morado- dijo Antares mirando a Teddy- me gusta.

En un principio Ted Lupin se quedo asombrado, era la primera vez que Antares le había hablado, desde aquel suceso. Por eso su primera reacción fue abrir los ojos asombrado, y después del shock inicial, sonreír y cambiar el color de su pelo a morado, para recibir una mirada vacía de aquella chica, que inmediatamente después de haber visto el color que le gustaba, se dio la vuelta dirigiéndose a cambiar. El nuevo año escolar estaba a punto de comenzar, por que Hogsmeade ya se veía en la lejanía, dejando a un Teddy frenético, buscando a si querida Victoire para contarle sus avances con Antares.

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Espero que os guste, si hay alguna falta, lo siento.

Gracias por vuestro tiempo.