(Antes de empezar me gustaría darles las gracias a laloquita . co, sin espacios pero es la única forma de que FanFiction me deje poner el nombre de usuario, Dragon Lector, AngieMorJim, BloodbaneD4rkness y a imperialwar1234 por empezar a seguir y/o añadir a su lista de favoritos este fic. También a Alex Fox de Wilde, me alegro de que te gustase la forma en la que representé a Finnick, y a Zootopia lover, espero satisfacer tus expectativas, por dejar una review en el capítulo pasado, y por último, a aquellos lectores que no han hecho nada de lo anterior pero les está gustando esta historia.

Ahora sin más dilación, disfrutad del segundo capítulo).


(Un mes más tarde)

-Ben porfa dime que te han dado información importante sobre el caso.

-Me gustaría decir que sí Judy, pero no hay nada.

La coneja apretó con fuerza el borde de la mesa mientras intentaba contener las ganas de darse un cabezazo contra ella. Había revisado todos los informes y seguido todas las pistas, pero no había nada que la llevase hacia el culpable. Se trataba de un atraco a un banco, y casualmente en el momento del incidente las cámaras estaban pasando un examen técnico para comprobar que funcionaban a la perfección, así que no tenía ninguna imagen del culpable. Judy se había reído al principio por la ironía pero ahora no le hacía ninguna gracia. Según los testigos el asaltante era de estatura media y llevaba un pasamontañas negro. Todo su cuerpo estaba cubierto, así que no sabían de que color tenía la piel. Los recepcionistas decían que su voz estaba distorsionada y cambiaba cada vez que hablaba, así que no sabían si era hombre o mujer.

-Pues no tengo ni una mísera pista que seguir.

-Que faena.

-Y que lo digas. Estoy tan desesperada que haría cualquier cosa por resolver este caso.

-Hm, ya veo. ¿Quieres volver a ver los vídeos de las cámaras de vigilancia de las calles circundantes? A lo mejor pasaste por alto algún detalle.

-Vale, no pierdo nada.

Ben giró la pantalla del ordenador para que Judy pudiese ver el vídeo. Le dio al play y simultáneamente el cerebro de Judy también le dio al play. Había visto el vídeo tantas veces que se lo sabía de memoria. Los ciudadanos paseaban tranquilos y en la esquina derecha se vio una sombra difusa. Se trataba del ladrón, pero no se veía casi nada. Judy se concentró en esa zona y entonces lo vio, entre la multitud había un animal.

Un animal que le resultaba muy familiar.

Un zorro.

-Ben, ¡para el vídeo!

La imagen se congeló y Judy le pidió al guepardo que hiciera zoom en el lugar del pequeño revuelo. No había duda, era Nick.

-Espera un momento, ¿ese no es el zorro con el que hablas a veces por las mañanas?

-Sí, es él. Rebobina un poco por favor -El vídeo retrocedió unos segundos y Judy pudo ver como Nick era empujado por el ladrón-. Claro, vi el vídeo antes de conocerle. Que rabia, si lo hubiera vuelto a ver antes tal vez ya habría resuelto el caso.

-Pues sí, es una pena. Y qué vas a hacer ahora, ¿esperar a que venga? Hace tiempo que no le veo por aquí.

-Yo tampoco. Le pediré a los chicos que mantengan los ojos abiertos y me avisen si lo ven en sus patrullas.

-O le podrías preguntar a su socio -dijo el guepardo apuntando a un fénec-. A lo mejor él sabe donde está.

Los ojos de Judy siguieron su zarpa y cuando se posaron sobre el pequeño animal fue corriendo a su encuentro. No quería perder ni un segundo más.

-Finnick, ¿sabes dónde está Nick?

-¿Y por qué querrías saber donde se encuentra esa escoria? -Sus ojos se llenaron de alegría al mismo tiempo que una sonrisa se formaba en sus labios- ¿Se ha metido en un lío y le vais a encerrar?

-No, sólo quiero hacerle un par de preguntas. Es un testigo clave para la investigación que estoy llevando a cabo.

-Ah, en ese caso, ¿sabes dónde se encuentra el puente de piedra que ya nadie utiliza?


-Ahora giro a la izquierda y se supone que he llegado.

Siguiendo las instrucciones de Finnick finalmente Judy llegó a su destino. Fue corriendo hacia el puente y cuando llegó miró hacia abajo, y sonrió enormemente al ver a Nick sentado en una hamaca. Una sensación de alivio se extendió al mismo tiempo por todo su cuerpo. Por fin sentía que avanzaba tras semanas de fracaso.

-Nick.

El zorro se quitó las gafas de sol cuando escuchó su nombre y sonrío cuando vio a la coneja.

-Pero mira quien está aquí. Cuanto tiempo sin vernos agente Hopps.

-Nick necesito tu ayuda -Judy bajó el puente mientras apuntaba en una hoja en blanco las preguntas que tenía pensado hacerle-. Sales en un vídeo en el que se ve como te encuentras cara a cara con el culpable del atraco al Gran Banco de Zootrópolis, hecho que sucedió hace varias semanas. Ha pasado un tiempo pero si podrías decirme algo sobre el culpable te lo agradecería mucho.

-Con que el atraco -Nick se levantó y cruzó sus brazos sobre su pecho, intentando acordarse de lo sucedido-. Sí, recuerdo al atracador, iba completamente tapado así que no pude ver como era, pero no importa, porque como ya te dije una vez, conozco a todo el mundo.

-Ajá, iba completamente tapado... Espera, si conoces a todo el mundo, ¿entonces sabes quién cometió el delito?

-Sí, pero es mejor que una conejita tan cuqui como tú se mantenga alejada de esta situación y se encargue de otro caso -dijo mientas sonreía al decir "cuqui", lo que hizo que Judy dejase de apuntar y le dirigiese una fría mirada.

-Primero, ya hemos hablado de esto, no me llames cuqui, y segundo, me encanta que te preocupes por mí, pero de verdad que necesito saber quien lo hizo.

-Olvídalo, es muy peligroso.

-Por favor, eres mi única esperanza de resolver este maldito caso.

-¿Y qué obtengo a cambio? Considerando que me estoy jugando la vida por contártelo.

- Pues... -Judy se quedó pensativa durante unos instantes, sin saber muy bien que decir. Tampoco sabía si tendría la suficiente autoridad como para darle al zorro lo que quisiese-. No sé, ¿qué es lo que quieres?

-Buena pregunta, ¿qué quiero? -Se quitó la corbata y se desabrochó los primeros botones de la camisa, dejando al descubierto el collar-. Quítamelo.

-Imposible.

-Entonces no hay trato.

-Nick por favor escúchame. Soy la primera que está en contra de esas cosas pero no puedo quitarte el collar. Pídeme lo que sea, pero no eso.

-Lo siento zanahorias. O me quitas el collar o no te ayudo. Hemos hablado un par de veces pero no somos tan amigos como para arriesgarme tanto por ti.

Nick volvió a atarse la corbata y empezó a andar por la dirección en la que Judy había venido. Pero ella no iba a quedare de brazos cruzados y ver como se alejaba poco a poco su única oportunidad de resolver el caso.

-No me obligues a hacerlo por las malas.

Eso captó la atención del zorro, lo que hizo que se parase y se diera la vuelta, sorprendido.

-¿Como que por las malas?

Judy alzó el bolígrafo con forma de zanahoria con el cual pensaba anotar todo lo el interrogatorio y apretó un botón.

-¿Entonces sabes quién cometió el delito?

-Sí, pero es mejor que una conejita tan cuqui como tú se mantenga alejada de esta situación y se encargue de otro caso.

-Obstrucción a la justícia.

Nick suspiró y se quedó mudo durante unos segundos.

-Está bien. Pero por si alguna razón necesito la ayuda de la policía en un futuro espero poder contar contigo.

-Por supuesto. ¿Entonces trato?

Judy extendió su pata y Nick sólo negó con la cabeza. No estaba muy convencido, pero no le quedaba otra opción que ayudar a la coneja.

-Trato.


-¿P-por qué estamos en Tundratown?

-Porque es donde se encuentra quien ordenó el robo. Aún puedes dar media vuelta si quieres.

-Ni lo sueñes.

Judy se subió la cremallera de la chaqueta y se abrazó a sí misma, intentando mantener el calor. Nick no le había comentado que irían al gélido distrito así que no se abrigó lo suficiente, seguro que era una especie de mini venganza. Miró de reojo al zorro y vio como una pequeña sonrisa de satisfacción se estaba empezando a formar en sus labios al verla tiritar. A veces se preguntaba si disfrutaba de su sufrimiento.

-¿Ves esa mansión que hay a lo lejos? Allí se encuentra tu animal. Suerte.

-Espera, ¿te vas ya?

-Mi misión era decirte lo que sé, y enseñarte donde vive ha sido un acto de generosidad que espero sea recompensado.

-Entonces no ha sido un acto de generosidad si esperas algo a cambio.

-Lo importante es que te he llevado a donde querías, ¿no? -El zorro dio media vuelta, dispuesto a abandonar ese lugar tan pronto como le fuese posible-. Suerte, la vas a necesitar.

-No la voy a necesitar, pero gracias -Judy siguió con su camino algo molesta por la actitud de su ¿amigo? Era raro, Nick y ella eran algo más que simples desconocidos, pero aún no se conocían tanto como para ser amigos. Estos pensamientos inundaron su mente, y la tuvieron absorta en su mundo hasta que sintió como alguien la agarraba del brazo.

-He cambiado de opinión, deja que te lleve, conozco un buen atajo.

Antes de que pudiera procesar la información Nick ya la estaba arrastrando por las gélidas calles. Parecía algo nervioso y no dejaba de mirar hacia atrás, como si alguien le estuviese persiguiendo.

-¿A qué ha venido este cambio de parecer tan repentino?

-A nada -Nick volvió a mirar hacia atrás y murmuró algo de que había sido una mala idea. Judy hizo lo mismo pero no vio nada, así que lo dejó pasar.

-Nick no sé si te has dado cuenta pero nos estamos desviando.

-Ya me he dado cuenta. Anda más rápido.

-¿Por qué?

-Sólo hazlo, confía en mí.

Se metieron en un callejón y Nick suspiró aliviado, pensando que había dado esquinazo a quien le estuviese siguiendo. Sin embargo, en un par de segundos dos osos polares salieron de entre las sombras y les acorralaron. Tenían cara de pocos amigos y sus ojos estaban fijos en Nick.

-¿Qué pasa? -preguntó Judy preocupada cuando empezó a notar como se iba tensando el ambiente.

-Nada, déjamelo a mí. ¡Chicos, cuanto tiempo! ¿Cómo está el jefe? ¿Bien? Me gustaría quedarme y charlar un rato más, pero tengo cosas que hacer, así que si nos disculpais nos vamos.

Los osos negaron con la cabeza, haciéndole saber al zorro que no se iba a librar tan fácilmente. Uno le agarró y otro hizo lo mismo con Judy, que intentó liberarse sin éxito.

-¿Qué pasa? ¿Por qué nos cogen?

-Son los secuaces de Don Bruto Mascarpone, el capo más temido de la ciudad, y quien ordenó el atraco al banco por cierto. Digamos que no me llevo muy bien con él, por eso me prohibió volver a entrar a Tundratown, y si lo hacía, bueno, creo que no hace falta que diga lo que me puede pasar.

Judy sólo rodó los ojos al escuchar la respuesta del zorro. Por qué no me extraña pensó.

Pasado un buen cuarto de hora al final llegaron a la mansión. Los osos les llevaron a una especie de despacho, donde se encontraba Don Bruto, sentado en una silla pequeñita en mitad de la mesa central.

-Don Bruto-

-No quiero escucharte Nicky. Creo que dejé bien claro que no quería volver a verte por aquí, y que si lo hacía no serías bien recibido.

-Lo sé, pero yo sólo había venido a acompañar a mi amiga.

-Basta de excusas, ya he perdido mucho tiempo contigo -La musaraña chasqueó los dedos y los osos levantaron una tablilla de madera, revelando un lago casi helado-. Congeladles a los dos, no puedo arriesgarme a que la chica se vaya de la lengua.

-¡Espere! -Judy metió una pata en el bolsillo de su pantalón y sacó su placa- Formo parte del DPZ, si me hace algo el peso de la ley recaerá sobre usted.

-¿Eres policía?

-Así es.

Don Bruto se quedó un rato inspeccionándola mientras pensaba que hacer con ella.

-Interesante. Soltadla, tal vez me pueda ayudar.

Los guardaespaldas dejaron libre a Judy tal y como les mandó su jefe, pero no le quitaron el ojo de encima, por si acaso.

-Supongo que habrás venido porque el traidor de Nick te dijo que ordené el atraco al banco -El zorro abrió la boca para replicar pero Don Bruto le cortó antes de que pudiera hablar-. No me vengas con que es mentira, tengo oídos en todos los rincones de Zootrópolis.

-Así es. Sólo quería hacerle unas preguntas para contrastar la información.

-Entiendo. Pues te lo diré una vez, así que escucha con atención. Sí, yo ordené el ataque al banco, ¡pero porque me están robando y no tengo ni un mísero céntimo! No sé quien es el sinvergüenza, sólo sé que me está arruinando, y tengo una hija que cuidar. Prometo no congelarte y devolver el dinero si atrapas al ladrón.

-Trato hecho.

-Bien, dispones de todos los medios que te hagan falta -dijo la musaraña mientras sonreía sasatisfecha, pensando que la coneja solucionaría sus problemas.

-¿Y qué pasa conmigo? -preguntó Nick cuando pasaron unos segundos y parecía que nadie se percataba de su existencia.

-Congeladle.

-¡No! Espere Don Bruto, Nick es mi compañero y le necesito de una pieza para llevar a cabo la investigación.

-¿De verdad es tan importante? -Judy asintió y la musaraña suspiró al mismo tiempo que volvía a chasquear los dedos- Soltadle.

En cuanto Nick puso un pie en el suelo se fue corriendo al lado de Judy, por si acaso los osos se sentían traviesos ese día.

-Ahora tengo que irme a... negociar con unos clientes morosos. El oso de la entrada atenderá todas vuestras peticiones. Confío en usted, agente Hopps.

-Y no le decepcionaré.

-Genial, hay varias organizaciones criminales que van tras él ¿cómo vas a encontrar al culpable? -susurró Nick cuando el capo abandonó la estancia.

-No lo sé. Lo que si sé es que cuando antes empiece, antes acabaré.