(Agradecimientos:
A BWolfZ9, TheBlueWolf-07 y a TwinRabbit por empezar a seguir esta historia, y a todos los que leyeron el capítulo anterior).
-¿Y no sabe quién podría haberle hecho esto a su jefe? Algún archienemigo o algún animal que busque venganza por algo.
El oso negó con la cabeza y Judy suspiró mientras anotaba su contestación. Ya había preguntado a casi todos los sirvientes de Don Bruto, incluida la ladrona que cometió el atraco (que resultó ser una canguro, famosa por ser experta en los atracos. También descubrió que quien ordenó que las cámaras tuviesen un examen técnico ese día fue un directivo del banco muy amigo de Don Bruto) y todos le decían lo mismo, o no tenían ni idea o la lista era muy larga.
-¿Ha averiguado algo agente Hopps?
-No, parece que todos sus vínculos cercanos están limpios. Y usted Don Bruto, ¿no sabrá quien querría verle en esta situación?
-Oh querida, acabo antes si te digo quien no.
-Me lo imaginaba.
Judy se sentó en el sofá del despacho mientras volvía a revisar sus notas. Había una gran cantidad de nombres y le llevaría meses el siquiera tener una oportunidad de hablar con ellos. Suspiró.
-No te vengas abajo tan rápido.
-Para ti es fácil decirlo. ¿Has visto cuantos nombres hay? Este caso es casi imposible.
-¿Casi?
-Nunca me rindo -dijo Judy orgullosa. Sí, había mucho que hacer y le llevaría mucho tiempo llegar al fin de todo esto, pero todo crimen tiene a su culpable, y ella estaba dispuesta a encontrarlo-. Podrías leer la lista. A lo mejor te suena algún nombre.
-Echaré un vistazo, pero estoy casi seguro de que no ha sido ningún enemigo suyo.
-¿Por?
-Porque no es el estilo de los mafiosos -A la mirada de incomprensión que le dirigió su compañera el zorro desarrolló su respuesta-. Estamos hablando de tipos duros y prepotentes zanahorias, animales que tienen sangre fría. A ellos les gusta causar problemas, hacerse notar, provocar tiroteos. ¿Robar sin causar un revuelo? Me suena más a un ladrón poniendo a prueba sus capacidades que a un mafioso.
-Vaya, no lo había pensado de ese modo -dijo Judy mirando al zorro con asombro-. Nick, eres un genio -Él se encogió de hombros y sonrió con orgullo.
-Qué puedo decir, llevo más de la mitad de mi vida rodeado de gente como ésta. Sé como son y como actúan.
-Así que es posible que el culpable no se encuentre en la lista de sospechosos.
-Tú lo has dicho. Y mira, hablando de sospechosos -Nick señaló la puerta con su zarpa y Judy giró la cabeza levemente. La hija de Don Bruto, Fru Fru, estaba en las manos de un oso polar, con una gran sonrisa en su rostro.
-Papaíto, ya tengo el vestido. Es perfecto, ¡y me queda como un guante!
-¿En serio? Cómo me alegro. Seguro que estarás guapísima el día de tu boda.
Judy suspiró aliviada mientras se levantaba. Había intentado interrogar varias veces a la hija del mafioso, pero casualmente o no estaba disponible o no se encontraba en casa.
Se aclaró la garganta para llamar la atención de ambas musarañas, y en cuanto Don Bruto se percató de su presencia sus ojos se abrieron, como si acabase de recordar algo importante.
-Ah, es verdad. Se me había olvidado presentaros. Agente Hopps ésta es mi encantadora hija, Fru Fru. Cielo, ella es la agente Hopps.
-Es un placer conocerla señorita - dijo Judy amablemente al mismo tiempo que la sonrisa desaparecía gradualmente del rostro de la musaraña.
-¿Agente? ¿Así que es policía?
-Sí, estoy aquí para investigar el robo del cual su padre es la víctima. Me gustaría hacerle un par de preguntas, si no es molestia.
Los hombros de Fru Fru se tensaron y sus ojos se llenaron de preocupación por un instante. Después volvió a sonreír, pero Judy pudo notar que esa sonrisa era falsa.
-Oh, eh, c-claro. Pero ahora estoy un poco ocupada. ¿Podría ser un poco más tarde?
-Por supuesto. Cuando se sienta preparada.
Fru Fru susurró un gracias mientras le hacía señas a un oso polar para indicarle que la recogiese.
-Fru Fru, ¿estás lista ya?
-No.
Judy frunció el ceño tras escuchar el décimo "no" de aquel día. Cada vez era más evidente que la musaraña no estaba dispuesta a colaborar.
-Por favor Fru Fru -la coneja apoyó su cabeza en la puerta de la habitación a causa de su frustación y cansacio- abre la puerta, sólo son unas preguntas, no durara mucho.
-Es que no estoy lista. Tengo que, eh, ¡secarme el pelo!
-Pero si te lo has secado hace veinte minutos.
-¿Ah sí? Quería decir que... ¡me estoy poniendo el pijama!
Judy cerró los ojos y contó hasta diez, intentando no gritar. ¿Por qué siempre que conseguía una pista las cosas se torcían y era incapaz de avanzar?
-Déjamelo a mí -Nick puso su zarpa en el hombro de la coneja y la apartó gentilmente de la puerta-. Soy el zorro indicado cuando se trata de persuadir a animales.
Volvió a llamar a la puerta y se aclaró la garganta para que su voz sonase mejor.
-Fru Fru soy yo, Nick. Entiendo que estés nerviosa pero te aseguro que Judy no es la poli mala. No te va a presionar a contestar si no quieres, pero nos vendría muy bien tu ayuda para hacer que la investigación avance y así ayudar a tu padre, porque quieres ayudar a tu padre, ¿cierto?
Hubo unos segundos de silencio y al final la puerta se abrió. Ambos animales entraron en la habitación de la pequeña musaraña, y se extrañaron al ver que era grande, muy grande, incluso para animales de su tamaño. El oso que se encontraba dentro y el cual les había abierto la puerta abandonó la estancia para darles más privacidad.
-Muy bien, empecemos con el interrogatorio. Fru Fru, ¿tienes alguna mínima idea de quién querría ver a tu padre en esta situación?
-Papi tiene muchos enemigos, cualquiera podría haberlo hecho.
-Ajá, ya veo. Y, ¿no notaste nada raro los días anteriores?
Fru Fru negó con la cabeza.
-¿Y hay algo que quieras contarnos?
Fru Fru miró a Judy y después a Nick. Agachó la cabeza después de ver al zorro y entonces la coneja pilló la indirecta.
-Nick, ¿podrías esperarme fuera?
-Consigo que te abra la puerta, ¿y me lo agradeces así? -El zorro cruzó sus brazos sobre su pecho, indignado, pero la fría mirada que Judy le envío fue suficiente para hacer que acatase su mandato.
-Y ahora que estamos solas y en confianza, ¿tienes algo que contarme?
-Sí -Fru Fru suspiró y tragó saliva antes de empezar su relato-. Hace un par de semanas empecé a hablar con un seguidor de Instapaw. Bueno él empezó a hablar conmigo. Me dijo que era muy guapa y que quería conocerme pero yo ya estoy enamorada del amor de mi vida, es más en apenas unos días me casaré. Bueno ese no es el caso, decliné su oferta amablemente, diciéndole que no estaba interesada pero que podíamos seguir hablando. Pasaron los días y se ganó mi confianza, hasta el punto en que me pidió que hicera una transferencia a su cuenta bancaria porque no tenía nada que llevarse al hocico y yo acepté porque me compadecí de él -Fru Fru inspiró profundamente y cerró los ojos fuertemente, intentando contener las lágrimas.
-¿Necesitas un descanso? Podemos parar si quieres.
-No, estoy bien. El caso es que no me aclaro con todo el tema bancario, papi es el que se encarga de eso, así que le di el número de cuenta y la contraseña para que cogiera lo que quisiera. Es para una buena causa y a mi padre le sobra el dinero, pensé. Los primeros días eran cantidades ridículas y seguimos hablando como si nada. Pero un día me despierto con un mensaje privado suyo que dice "muchas gracias por todo preciosa" y al cabo de unas horas se oye un grito en la casa, y es mi padre porque nos hemos quedado en la ruina.
-¿Tienes las conversaciones que mantuviste con él?
-No, alguien las eliminó, y ha borrado su cuenta.
-Ya veo, menuda faena -Las dos no dijeron nada durante unos minutos y al final Judy rompió el silencio-. Tienes que decírselo a tu padre.
-Pero-
-Tiene que saber la verdad Fru Fru.
-Es cierto -Se secó las lágrimas y se puso en pie-. ¿Me acompañas, por favor?
-Claro que sí.
Judy cogió a la pequeña musaraña y pudo notar como empezó a tiritar a medida que se iban acercando al despacho de Don Bruto. Al entrar Judy la dejó en la mesa y se apartó un poco para darles privacidad.
-Papi, tengo que decirte algo.
-¿Y qué es tesoro?
-Pues -Fru Fru miró de reojo a Judy intentado encontrar apoyo y la coneja asintió, indicándole que siguiera, pero la pequeña musaraña estaba demasiado asustada como para continuar, así que Judy acudió a su auxilio.
-Su hija quería comentarle algo relacionado con el robo.
Don Bruto asintió, indicándole a su hija que siguiera.
-Yo, yo quería decirte que, que... ¡Papi lo siento, yo he perdido tu fortuna!
-¿Qué? ¿Cómo?
-¡Le di el número de cuenta y la contraseña a un animal que pensaba que necesitaba dinero, pero me engañó! ¡Sé que he sido muy tonta por hacer lo que hice pero de verdad creía que lo necesitaba!
Fru Fru empezó a llorar y Don Bruto estaba tan asombrado que se quedó sin palabras. Cuando al fin procesó la información sólo fue capaz de formular una pregunta.
-¿Y por qué no me has dicho nada?
-Porque tenía miedo de que te enfadases conmigo y me castigases.
-¿Castigarte? ¿Pero cuántos años tienes? -Don Bruto se quedó callado durante unos segundos y al final sonrió-. Todos cometemos errores tesorito mío. Y además eres mi hija, ¿cómo voy a enfadarme contigo?
-Papi -Fru Fru sonrío y le dio un fuerte abrazo a su padre, quien no dudó en devolvérselo.
-Que escena más tierna.
Judy estuvo a punto de gritar del susto pero alguien puso una zarpa en su boca justo tiempo. Alzó la vista y vio que era Nick.
-Déjame adivinar, ahora vamos al banco, ¿no?
-¿Cómo que no me puede dar la información?
-Lo siento, pero no hay registros de que la cuenta bancaria que menciona haya hecho una transferencia en los últimos dos meses.
Judy estuvo a punto de insultar al recepcionista del banco pero Nick la cogió del brazo para detenerla y tranquilizarla.
-Mira, mi amiga aquí presente ha tenido que pasar por mucho para avanzar tanto en un caso considerado para muchos imposible. Así que si yo fuera tú, espabilaría y me daría prisa en encontrar esa maldita transferencia, porque Don Bruto no es el único que tiene sicarios sedientos de sangre a su disposición, no sé si me estoy explicando.
El recepcionista volvió a teclear la cuenta bancaria de Don Bruto, visiblemente nervioso, para ver si obtenía algún tipo de información. Repasó los resultados para ver si había pasado algo por alto, y al final la encontró.
-Ajá, aquí está -Una expresión de alivio se reflejó en su rostro, pero al instante fue reemplazada por una de confusión-. ¿Eh? Pero que extraño, no me aparece el destinatario.
-¿No aparece? ¿Lo ha mirado bien?
-Nick da igual, si no tiene la cuenta a la que se transfirió toda la fortuna de Don Bruto, no la tiene.
-Pero-
-Agradezco tu ayuda pero amenazarle no va a servir de nada -Las orejas de Judy descendieron, al igual que su mirada-. Siempre hay un primera vez para todo, y esta es la primera vez que no resuelvo un caso. Buenos días, y gracias por su atención.
La coneja se dio la vuelta y muy lentamente abandonó el banco. Nick se quedó en la recepción, bastante desconcertado al ver como la coneja optimista con la que solía hablar por las mañanas en la comisaría mientras esperaba a que soltaran a Finnick se convertía en el vivo reflejo de la tristeza.
-Judy...
(Aquí está por fin, el capítulo tres. A partir del siguiente empezará la acción, y tal vez sea un poquito largo, o a lo mejor lo separo en dos. No sé, ya veré que hago conforme lo vaya escribiendo. Y antes de que se me olvide, a lo mejor tardo un poco en subirlo porque la semana que viene tengo los exámenes finales D: aunque la parte buena es que dentro de nada es verano, y eso significa que tendré un montón de tiempo libre para escribir.
Ya no tengo nada más que decir, espero que os haya gustado.
Hasta la próxima~
PKMNfanSakura).
