(Hola, ¿cómo están? Siento haber tardado tanto en subir este cap, pero me ha costado bastante que quedase como quería. La parte buena es que es más largo que los demás así que espero que eso lo compense. Como siempre muchas gracias a quienes hayan agregado este fic a su lista de favoritos, lo estén siguiendo o hayan dejado un comentario.
BWolfZ9: me alegra que te guste la historia, y seguiré tu consejo. Espero no tirarme un mes para actualizar esta historia pero no me apresuraré a escribir los caps.
Zootopia lover: gracias! Si Nick te hace reír entonces estoy haciendo bien mi trabajo jejeje. No sé porque pero tengo la impresión de que Don Bruto no se enfada nunca con Fru Fru y siempre se lo perdona todo, no importa que haya hecho. Y la parte de los fugitivos viene enseguida, en uno o dos capítulos la cosa empezará a ponerse interesante.
LCreamSonic: me llena de orgullo y satisfacción que mi historia sea de tu agrado, okno XD. ¿Selectivo? Guau, espero que te saliera bien y consiguieras la nota que te hace falta. Por suerte los exámenes me han salido bien :D y si no hay problemas en un año me veré en tu situación. Me pongo nerviosa con sólo pensarlo.
Guest: a que sí? A mí también me gustan, es más tengo algunas ideas en mente para escribir más historias sobre este querido fandom pero primero voy a intentar adelantar ésta, porque sino me estancaré y no quiero que eso suceda. Aún no soy capaz de escribir dos al mismo tiempo :/
TwinRabbit: ... soy tonta, no me di cuenta de que estaba usando el guión corto -.-" los diálogos de este cap también están así porque yolo, pero en el siguiente lo cambiaré, muchísimas gracias por decírmelo. Y me alegra ver que la personalidad de los personajes es la misma que en la película, eso es lo que más me preocupa. Espero que sigas disfrutando de esta historia.
loveread444: bienvenida al fandom entonces :D y me halaga que una veterana espere con ansias a que actualice, espero que este cap sea de tu agrado.
Ahora sí, sin más dilación, aquí está el capítulo cuatro en todo su esplendor).
(Un tiempo más tarde)
-¡Ben, Ben! -gritó un zorro visiblemente nervioso mientras entraba en el DPZ a toda velocidad-. ¿Sabes dónde está Judy? Tengo que verla ahora mismo.
-S-sí. Está en la oficina esperando con los demás a que el jefe Bogo asigne las misiones -contestó el guepardo algo asustado, ya que el griterío le había pillado desprevenido, por no hablar de lo raro que resultaba ver al zorro en ese estado.
-Vale, muchas gracias. Nos vemos.
Nada más llegar Nick llamó a la puerta y sin esperar contestación entró. Enseguida se convirtió en el centro de atención, casi nadie se atrevía a interrumpir al jefe cuando repartía las misiones, sólo él.
-¿Qué quieres Wilde? -preguntó Bogo bastante molesto. Estas interrupciones venían siendo más habituales de lo que le gustaría.
-¿Me la puedo llevar un momentito? -contestó mientras señalaba a Judy, haciendo que el búfalo rodase los ojos.
-Mira, me parece muy bien que seáis mejores amigos para siempre y que hayáis demostrado que un depredador y una presa pueden confiar entre ellos en estos tiempos que corren, pero me gustaría que dejases de irrumpir en la oficina para llevarte a mi mejor agente cada dos por tres.
-Cinco minutos como mucho, lo juro, palabra de zorro -dijo llevando una zarpa al corazón en un gesto solemne al mismo tiempo que Bogo suspiraba.
-Está bien, pero no quiero que Hopps vuelva tarde como la última vez.
-Descuide jefe, volveré antes de que pueda echarme de menos.
La coneja se bajó de la silla y fue corriendo a encontrarse con su amigo.
-¿En que lío te has metido esta vez?
-En ninguno, pero no me gustaría hablar de eso aquí. Vayamos a la cafetería que hay al lado.
-Vale, pero no te enrolles mucho que en cinco minutos tengo que estar de vuelta.
-Descuida.
Después de pedir un batido de zanahorias y otro de arándanos, Nick empezó a hablar.
-¿Recuerdas el caso del robo de Don Bruto?
-Sí, el único que he sido incapaz de resolver. Gracias por recordarme el peor día de mi vida.
-Eh, ese día nos hicimos oficialmente amigos cuando te invité al concierto de Gazelle para animarte, tendría que ser el mejor día de tu vida.
-¿Vas a decirme de una vez que pasa o me has llamado solamente para recordar viejos tiempos? Porque eso puede esperar.
-Ya voy ya voy. Paciencia -El zorro metió una zarpa en el bolsillo de su pantalón y sacó una foto-. ¿Te suena este tipo?
Judy cogió la foto y entrecerró los ojos, intentando recordar de quien se trataba.
-Sí, pero ahora mismo no me acuerdo de quien es.
-Doug, más conocido como la mano derecha de la alcaldesa Ovina.
-Ah, el que le sigue a todas partes. ¿Qué tiene que ver con el robo? -preguntó mientras le devolvía la foto.
-Ha llegado cierta información a mis oídos y parece ser que él fue quien lo organizó todo. Quien creó la cuenta, quien habló con Fru Fru, quien hizo la transferencia y quien borró el rastro que pudiera dejar su actuación.
-¿Y por qué querría el dinero? La alcaldesa le da un buen sueldo.
-Mis fuentes aún no lo han averiguado, pero están en ello. De todas formas una de las hipótesis es que es para la alcaldesa, claro que también podría querer quedarse el dinero para él solo.
-Entonces si Doug es un sospechoso eso significa que tengo una nueva pista.
-Sí, he venido lo antes que he podido para decírtelo. Pero eso no es todo, parece ser que Don Bruto no es el único a quien le han robado, últimamente muchos maestros del crimen se están despertando con sus cuentas bancarias vacías, y al haber obtenido sus ganancias ilegalmente no pueden denunciar su robo.
Judy asintió lentamente mientras absorvía la nueva información que Nick le había proporcionado. La idea de poder resolver ese maldito caso y destapar uno mayor hacía que el corazón le fuera a mil, pero antes de idear su nuevo plan de acción no puedo evitar preguntar algo.
-Y quién te lo ha dicho.
-No voy a decírtelo, pero mis fuentes son muy fiables, confía en mí.
-Siempre me dices que confíe en ti.
-¿Y alguna vez te he fallado? -preguntó el zorro con una sonrisa astuta.
-No, la verdad es que no -contestó Judy mientras le devolvía la sonrisa-. Pero volviendo al tema que nos interesa, ¿cómo se supone que voy a investigarle? Ese tipo es prácticamente intocable.
-Bueno, tengo entendido que va a tener una reunión con un colega esta tarde en el museo y tenía pensado ir, claro que si te quieres apuntar por mí no hay problema.
-Me encantaría ir. ¿A qué hora es la reunión?
-A las seis y media, así que quedaremos en el museo a las seis menos cinco. Hay una visita guiada a las seis, podemos camuflarnos con los visitantes y esperar al momento adecuado.
-¡Genial!
-Pero no te vengas arriba, no creo que podamos sacar mucha información de esta pequeña expedición.
-Lo sé lo sé, intentaré no emocionarme demasiado -Judy se acabó su bebida y se levantó mientras miraba la hora en su móvil-. Será mejor que vuelva, ya han pasado más de cinco minutos y al jefe no le hará ninguna gracia que llegue tarde.
-Bueno -dijo Nick mientras tomaba un sorbo de su batido y se encogía de hombros- a estas alturas ya tendría que saber que los zorros no suelen cumplir sus promesas.
-Sin embargo, aún existían depredadores salvajes en la edad media, por lo que las presas tenían que ir bien armadas para garantizar su seguridad.
-¿Vamos a tener que fingir mucho más?
-Shhh, habla más bajo. Y no, sólo un ratito. La reunión es a las seis y media y son y veinticinco.
-Pero no sabemos donde van a reunirse.
-Yo sí no te preocupes -El guía dejó de hablar y se cruzó de brazos mientras les dirigía una fría mirada junto con todos los turistas-. Lo siento.
-Como iba diciendo, habían muchos depredadores que todavía eran salvajes y no sólo eso, sino que tenían planeado convertirse en los nuevos gobernadores para que el comer presas dejase de ser un delito. Es aquí cuando estalla una de las guerras civiles más sangrientas de todo Zootrópolis, y las armas que pueden ver a la izquierda son las que se usaron en aquella batalla. Ahora visitaremos la sala dedicada al período de paz posterior, por favor síganme.
Antes de que Judy pudiera dar un paso hacia delante Nick le agarró el brazo y señaló un póster que anunciaba la exposición de la Primera Guerra Mundial la semana que viene.
-Detrás hay una puerta -susurró mientras se acercaba y efectivamente, el póster estaba tapando una puerta abierta, y el único objeto que impedía el paso era una cinta roja.
Nick la levantó e hizo un gesto para que Judy pasara primero. Después de andar varios minutos por un pasillo oscuro llegaron a una sala que no estaba muy iluminada. Era pequeña, y en el centro había un agujero rodeado por una barandilla. Al acercarse a él, Nick y Judy pudieron observar como Doug estaba esperando a alguien con impaciencia. La coneja sacó su teléfono móvil y empezó a grabar.
-Perdona Doug, pero es algo difícil entrar sin que nadie te reconozca.
Un puercoespín trajeado apareció en la habitación con un gran maletín en su pata. La pareja le reconoció enseguida, era el jefe de la empresa nacional de collares para depredadores, el señor Espínez.
-Ya veo, no sueles llegar tarde. ¿Traes el dinero?
-Sí, aquí está, pero sabes cual es el trato.
-Cambiar la ley para obligar a los depredadores a llevar tus nuevos collares, lo sé, pero para eso necesitamos cambiar los resultados de los experimentos, que no han salido como planeábamos, y para hacer eso y mantener a tanta gente callada...
-Necesitáis la pasta, lo sé, pero no puedo daros más o sino mi empresa se quedará en números rojos. Saluda a la alcaldesa de mi parte y dile que todo saldrá bien.
-Descuida.
Tras esa breve conversación el puercoespín se fue pero Doug se quedó para contar el dinero y asegurarse de que su compañero no le había timado.
-¿Lo tienes?
-Lo tengo -Judy dejó de grabar y guardó el móvil-. Pero no tengo ni la más mínima idea de lo que estaban hablando, y no han mencionado a Don Bruto ni han hablado sobre ningún robo así que la grabación no me sirve de mucho. ¿Y por qué habrá nombrado a la alcaldesa?
-Ni idea, pero no lo averiguaremos si nos quedamos aquí sin hacer nada.
-Tienes razón. Vámonos, antes de que nos descubran.
Nick asintió con la cabeza y también se levantó sigilosamente. Empezó a andar con cuidado pero se detuvo cuando una bala le pasó a escasos centímetros de su frente.
-¡Eh vosotros! ¿¡Adónde creéis que vais!? ¡Volved aquí ahora mismo! -gritó Doug mientras volvía a disparar.
Sin perder ni un segundo la pareja echó a correr, pero por caminos distintos. Nick salió de la estancia por el pasillo oscuro y acabó en la sala de la guerra civil mientras que Judy se aventuró en las profundidades del museo.
-Ya estamos a salvo, huyamos antes de que nos encuentre zanahorias -Al no obtener respuesta de su compañera Nick se dio la vuelta, sólo para darse cuenta de que Judy no estaba con él-. ¿Zanahorias?
Mientras tanto, la ya mencionada coneja estaba corriendo por su vida. Aunque era consciente de que la salida era por el otro lado el disparo la había asustado y lo único que ocupaba su mente en aquel momento era huir, no importa hacia donde, hecho del cual se arrepintió pasados varios segundos. No veía ninguna salida cerca y estaba segura de que acabaría arrinconada.
Bang.
El sonido de otro disparo retumbó por todo el museo y eso hizo que Judy corriese más rápido, si es que era posible. Lo había escuchado demasiado cerca, y sus oídos captaban unos pasos que se acercaban a un ritmo desorbitado. Tras unos instantes interminables para la coneja por fin llegó a una sala más o menos oscura, donde los numerosos objetos que no se encontraban en exposición le proporcionarían un buen escondite. Al final decidió colocarse detrás de un gran cartel que se encontraba a la izquierda, cuya sombra ocultaría perfectamente su existencia.
-Conejita, sal de donde estés -canturreó el carnero cuando llegó-. Sólo quiero hablar, no voy a hacerte daño.
Claro, hablaremos sobre como no tenía que haberme entrometido y luego me pegará un tiro pensó Judy.
Doug empezó a removerlo todo y a rebuscar entre los diversos objetos. Algunos de carácter frágil cayeron al suelo y se rompieron en varios pedazos.
-Me estás cabreando -Judy se asomó un poco y vio que estaba dejando toda la estancia hecha un desastre-. Si te encuentro estás muerta, así que si aprecias tu vida no dejes que te encuentre.
Doug siguió rebuscando y cuando ya se estaba acercando a Judy paró. De repente se formó un silencio sepulcral en la sala, y Judy dejó de respirar, temiendo incluso que pudiera escuchar el latido de su corazón.
...
...
...
Bang.
Un sonido, y después dolor. Mucho dolor.
Judy gritó cuando notó como la bala se alojaba en su pierna derecha y enseguida se llevó ambas patas al lugar de la herida. Había empezado a sangrar, y el dolor era tal que por un momento se olvidó de que un carnero la quería matar.
-Aquí estás.
El cartel que había delante de ella desapareció, mostrando a un Doug muy enfadado. Judy retrocedió todo lo que pudo, que no fue mucho, ya que pronto su espalda chocó con la pared del museo. El carnero extendió una pata mientras sostenía la pistola con la otra.
-Dámelo conejita.
-Ni lo sueñes.
-Sólo tengo una bala, y te advierto de que no suelo fallar, fue un golpe de suerte que tu amiguito saliera con vida.
Judy escaneó la sala intentando idear un plan de escape, pero pronto se dio cuenta de que con su herida no iría muy lejos.
-¿Me lo vas a dar o te lo voy a tener que quitar de tus frías patitas?
-Voy -Lentamente se sacó el móvil del bolsillo y estuvo apunto de dárselo pero paró en cuanto sus oídos captaron el tenue sonido de unos pasos. Nick se estaba acercando, si le entretenía el tiempo suficiente tal vez no tendría que entregarle el teléfono.
-¿Por qué vais a cambiar la ley? Los depredadores ya llevan un collar, no veo la necesidad de hacerles llevar otro.
-Con que intentando retrasar lo inevitable. Solamente te diré que no es de tu incumbencia.
-Me lo imaginaba. Si no me dices nada más me quedo igual.
-Esa es la idea preciosa.
-No me llames preciosa.
-Te llamo como quiero, ¿entiendes? Espera -El carnero abrió los ojos como platos cuando se dio cuenta del plan de la coneja-. ¡Estás ganando tiempo! Mira que eres estúpida. ¿Pues sabes qué? He cambiado de opinión. Pensaba dejarte con vida porque a la alcaldesa le caes bien, pero como te crees tan lista a lo mejor esto te hace aprender la lección.
Alzó la pistola y en ese momento Judy vio con el rabillo del ojo como una bola naranja se iba acercando hacia ellos a un ritmo peligroso. Sonrió al ver que su amigo acudía en su ayuda pero su felicidad no duraría mucho tiempo.
Nick saltó cuando estaba a escasos centímetros de Doug y le mordió el cuello al mismo tiempo que él disparaba. Gracias a esa acción la bala cambió de trayectoria y acabó en el teléfono de Judy, por lo que la coneja no sufrió más daños.
-¡AH! -El carnero gritó de dolor y empezó a dar vueltas para intentar quitarse al zorro de encima, y lo logró. Nick voló por los aires mientras una gran descarga eléctrica sacudía todo su cuerpo, dejándole medio inconsciente.
-¡NICK! -Judy se levantó pero volvió a caerse a causa de la herida. Sin embargo la preocupación por su amigo era mayor que el dolor que sentía, así que intentando contener las lágrimas se arrastró hasta que llegó a su lado.
-Nick, di algo -La coneja acarició el brazo del zorro pero él no reaccionó. Respiraba con dificultad y su cuello era más rojo de lo habitual. Eso sólo hizo que la preocupación de Judy aumentase, la intensidad de la descarga era proporcional al comportamiento del depredador. Si simplemente se alteraba o gritaba recibía un pequeño calambre que le bajaba los humos al instante, pero si atacaba... la descarga podía dejarle inconsciente durante un par de días-. Nick...
-¡Me ha mordido! ¡Y estoy sangrando! ¡Definitivamente los depredadores estáis fuera de control!
-¡El único que está fuera de control eres tú! ¡Si no hubieras empezado a disparar como un loco ésto no hubiera pasado! -gritó Judy al borde de un ataque de pánico, y habría seguido sino fuera porque Nick reaccionó y le tomó afectuosamente la pata, haciendo que la coneja le volviera a prestar su completa atención. El zorro tenía los ojos entreabiertos y le estaba sonriendo, provocando una sonrisa contagiosa en el rostro de la coneja.
-¿Estás bien?
-No estoy muerto... así que supongo... que sí... estaba a punto... de preguntarte... lo mismo.
-No voy a decir que estoy bien porque me duele, pero si tú lo estás entonces yo también -dijo mientras reía nerviosamente, pero después de ese breve sentimiento de alivio Judy volvió a fruncir el ceño-. Y ahora cómo vamos a avisar a los demás, mi móvil está roto.
-Tranquila están... de camino -Nick cerró los ojos mientras inhalaba profundamente. Después de tragar saliva volvió a abrirlos-. Llamé a la policía... cuando nos separamos... por si acaso... y a una ambulancia... también.
-Menos mal -Judy volvió a suspirar aliviada y le dio un beso en la frente a Nick mientras seguía acariciandole el brazo-. Tranquilo, todo va a salir bien.
En cuanto el personal médico llegó se llevaron a Doug enseguida, sin embargo tardaron un poco en atender a Nick, a pesar de que sus heridas eran más graves. Un par se quedó en el museo para atender la herida de Judy, que era más leve y no requería una hospitalización inmediata.
-Vaya vaya, le doy la tarde libre y me encuentro con ésto -dijo una voz muy familiar y algo enfadada. Judy giró la cabeza para ver que se trataba del jefe Bogo, y sólo pudo responder a su cara de pocos amigos con una sonrisa inocente.
-Lo siento señor.
-Y yo lo siento más por usted agente Hopps, porque su amigo está detenido.
-¿¡Qué!?
-Tiene una audición exquisita, me ha oído perfectamente.
-Sí que le he oído pero, lo que quiero decir es, señor le ha atacado para protegerme.
-Para protegerla o no ese zorro ha herido de gravedad a un ciudadano honrado, ¡podría haberle matado! Por lo tanto representa un peligro para la sociedad.
-No me parece justo, le hace ésto porque es un depredador, si hubiera sido una presa no habría tomado esa decisión.
-La pequeña diferencia es que una presa no haría eso. De todas formas últimamente no para de defenderles. ¿De que lado está Hopps?
Esa pregunta le causó un gran enfado y en otras circunstancias le habría contestado algo ofensivo e insultante. ¿De que lado estaba? ¿Es que habían "lados", el de las presas y el de los depredadores?. Pero ahora mismo Judy no se sentía con ganas de iniciar una pelea, se había quedado con el corazón roto al escuchar la noticia y ya tenía bastante con evitar que las lágrimas brotaran de sus ojos. Por eso, con toda la tranquilidad y seriedad que pudo reunir le contestó:
-Del de la justicia señor.
