Porque ese abrazo lo cambio todo, como aquella noche de pesadilla, todo fue distinto desde ese entonces. Antares comenzó a coger confianza, en sí misma y con sus padres. El caso que hace dos años se cerró, por no haber pruebas de los culpables ya que los recuerdos no cuentan como tal, pues pueden ser alterados, se volvió a abrir. El 24 de cada mes, todo se volvía negro para la joven rubia, la cual vivía una y otra vez aquella fatídica noche, parecía como si aquellas personas no quisieran, que se olvidara de lo que le habían hecho.

Con el tiempo, Antares comenzó a sentirse, como un hombre lobo, el cual durante noches de luna llena, pasa malas experiencias. Esas navidades no las pasó bien, estuvo en el hospital, sobrellevando su transformación como le gustaba llamarlo a ella. Una transformación que la hería por fuera y dentro pero que le acercaba más a los cariños de su familia. No podía creer que había estado dos años sin el abrazo de su padre, sin los besos de su madre, sin las peleas con Scorpius. Para el resto del mundo seguía igual, bueno para todos excepto, con Victoire, Teddy y Albus, con los cual había ido cogiendo confianza, aunque todavía no se había atrevido a tocarles.

Con Fred era otra cosa, aquel fantasma pelirrojo se había convertido en su mejor amigo, el le ayudaba poco a poco, ha volver a ser como antes. Fred se la pasaba haciendo bromas "discretas" y Antares huyendo para que no la metieran en problemas. Pero todo no era así de bonito, frez sabia que algo se acercaba, algo con lo relacionado al día que se encontró ha Antares medio inconsciente en ese pasillo.

En el mundo hay dos tipos de fantasmas, los que los vivos pueden ver, y los que estos no pueden ver, Fred era uno de ellos. Un fantasma no visible al ojo de los vivos, pero si ante los otros muertos. El pelirrojo había estado vagando por el mismo pasillo durante décadas, sin poder dejar el lugar donde murió. Podía ver como cada año alumnos, distintos y desconocidos con el tiempo, pasaban por aquel pasillo y no puedo avece evitar hacer bromas. Pudo ver con tristeza como el tiempo pasaba, y nuevos alumnos venían para caer en sus bromas, que con el tiempo empezaron a parecerle aburridas.

Pero todo cambio, un día, que vio a una niña rubia con el pelo rubio pasar corriendo, por su lado llorando, mientras otros niños la perseguían insultándola y tirando le cosas, no pudo evitar parar a los niños haciendo que se tropezaran. Poco después, supo que esa niña era Antares Malfoy, hija de aquel rubio que se metía con su familia cuando iban al colegio. Al principio sintió rabia por haberla ayudado, pero poco después comprendí que aquella niña no tuvo nada que ver. Con el tiempo aquella rubia alvina de ojos grises se gano un huequecito en su corazón, por sus sonrisas o por su alegría a la hora de hablar de sus amigos. Aunque estos amigos fueran de lo más raros, Peeves el poltergats de la escuela, la seguía la mayor parte del tiempo libre que tenia la chiquilla. La hacia reír y jugaban haciendo olvidar a la pequeña sus problemas, por otro lado estaba la daba gris, con la cual daba largos paseos por los patios internos del colegio. Todo esto a escondidas de los demás alumnos.

Por eso cuando escucho aquella voz, pura pero a la vez rota, vio como aquellas puertas invisibles que le impedían salir de aquel pasillo se abrieron. Con rapidez comenzó a seguir esa voz, atravesando muros y flotando hasta el lugar. En el suelo pudo ver a aquella niñas rubia ensangrentada y cubierta de más cosas que no eran sangre, a su alrededor vio a mas fantasmas, visibles y no visibles. Se habían congregado en el lugar para ver la llegada de un nuevo integrante. Pero algo andaba mal, sus heridas comenzaron a iluminarse y de ellas comenzaron a salir cadenas, las cuales salieron disparadas en todas las direcciones, pudo ver como algunas se clavaban en fantasmas a su alrededor, aquellos que que habían muerto con él en la batalla de Howgarts, y como eran atrapados en su cuerpo. En ese preciso momento se dio cuenta de la maldición que acarreaba la chica. Maldita por los tiempos, reviviendo el horror de aquella noche, hasta que las almas inocentes intrusas, fueran liberadas. Las personas que le habían hecho eso a aquella pequeña, eran despreciables, por eso el por el bien de ella y todos los demás, decidió darle un voto de confianza. A un paso ligero se acerco, limpio su cara con el dorso de la mano, y poso sus labios sobre los de ella, pasando su energía vital.

Fred sabía que si aquella niña moría aquella noche, él y todos los fantasmas que habían entrado en su cuerpo, viajarían a un limbo oscuro, donde no habría descanso para ninguno de ellos. Por eso con su energía vital en ella esa chica podría sobrevivir lo suficiente, para llegar a un hospital y ser curada. Mando a Peeves a buscar ayuda, y mientras tenía todavía sus labios sobre los de ella y se iba haciendo mas etéreo, noto como algo se clavaba en su pecho y era absorbido a una oscuridad, de la que dentro de poco sabia que saldria. El pelirrojo estaba seguro, de que el tener tantos fantasmas en su interior tendría grandes consecuencias en el alma de las niñas, y que ahora parte de esa alma estuviera formado por esencia de fantasma, traería grabes efectos secundarios.

Por eso cuando Antares le comento que había notado como sus manos se tornaban etéreas , solo pudo saltarle con la escusa de que eran alucinaciones suyas.

Los meses pasaron y el último día de clase de ese curso había acabado. Antares como siempre se encontraba al final del tren de cola, viendo como su pelo rubio, bailaba con el viento, bajo sus ropa las vendas recientes ocultaban sus heridas, y a su lado Fred le daba ánimos, para que se despidiera de buena forma con Victoire y Teddy, ese había sido el último año para ello y el año que viene ya no volverían a estar allí con ella.

Por eso cuando bajo del tren al llegar a la estación, empezó a buscar a sus dos mejores amigos. Había tanta gente que no podía distinguir a nadie, en un lado del andén vio a sus padres. Rápidamente, dejo la cartera con ellos y corriendo, comenzó a buscar entre la multitud a esa rubia y ese pelo arcoíris. Pudo ver un montón de cabezas pelirrojas, dirigirse a la salida, y al final de esta a dos cabezas gachas, no dudo en llamarlos, y cuando se giraron con lo ojos humedecidos se acerco poco a poco.

- Yo...- dijo cuando ya estuvo delante de ellos- yo...- armándose de valor salto a sus brazos, abrazándoles entre sollozos- os voy a echar mucho de menos chicos- poco después el llanto de la rubia se unió al suyo seguido de unos hipidos del metamorfigo.

- Nos has abrazado- no se lo podría creer la rubia- yo también te echare de menos- dijo volviendo ha abrazarla ella sola.

- He no la acapares- dijo Teddy uniendo se al abrazo, agarro a la chica Malfoy de los hombros haciendo que le mirase- he decidido ser auror, como sea trabajare en tu caso y meteré a los que hicieron eso en azkaban.

Con esas últimas palabras, se despidieron con un abrazo, Fred desde cerca vio con una la escena. Después cada familia se fue a su casa, y cuando los Malfoy llegaron a casa, el pelirrojo se desato como nunca en ese lugar nuevo...

la vida de Antares estaba cambiando ha mejor, o eso era lo que ella pensaba, porque cuando asa mañana que intento coger un baso de agua y lo traspaso, se convertiría en el detonante que convertirían en divertida, ese calvario que tenia por vida.

...