Capitulo 2: Los siameses
(Basado en el capitulo "imprint" de maestros del horror).
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En la estación de trenes de Londres, habían desaparecido 12 personas solo quedando una pertenencia del desaparecido y una gran mancha de sangre. Nadie ha visto nada y escuchado nada por lo que se había vuelto uno de los casos más extraños e insólitos de la historia londinense.
Este caso tenía muy concentrado a Ciel ya que conocía a uno de los desaparecidos, una joven más o menos de su edad llamada Kitty Liddell: una muchacha linda de rizados y largos cabellos anaranjados, grandes ojos azules, bonitas facciones y piel blanca; que era una amiga de la infancia y su primer amor, por lo que quería saber que fue de ella. Al igual que los otros desaparecidos de ella solo se encontró su sombrero, su bolso y una gran mancha de sangre que era de ella además su padre, el barón Christopher Liddell, estaba presionando para que encuentren a su hija ya que era viudo y ya había perdido a otra hija, Mariam, por lo que cuidaba a su hija con la vida. Como el lugar de las desapariciones era la estación de trenes el lugar se lleno de agentes de la policía, los detectives Randall y Abberline, y por supuesto el perro guardián de la reina, Ciel Phantomhive.
Como siempre Ciel le ordeno Sebastián investigar la estación y todos lo que trabajaban ahí. Mientras Ciel revisaba cada parte de la estación pensaba en Kitty, por alguna razón estaba muy preocupado por ella y quería encontrarla sana y salva, no dejaba de pensar en ella. Luego Sebastián lo saco de sus pensamientos con la información que le pidió.
—Y? que averiguaste? – pregunto Ciel
—La estación es completamente normal
—Y los trabajadores?
—Algunos tienen antecedentes pero ninguno muy importante
—Entonces no tienes nada? – pregunto Ciel algo molesto
—Lo siento…
—Demonios! – exclamo Ciel con enojo – estamos como en el principio!
—Lady Liddell es muy importante para usted joven amo?
Antes de que Ciel le respondiera noto a un chico de su edad sentado en un rincón oscuro: estaba muy quieto, con los brazos cruzados sobre sus piernas y miraba a la nada pero se notaba que estaba asustado; usaba ropa vieja, era rubio, tenía el cabello desordenado hasta los hombros y usaba su gorra de un modo que tapaba el lado derecho de su rostro. De repente apareció un agente de circulación quien a punta de golpes y patadas le dijo que fuera a trabajar, haciendo que el niño se levantara y saliera corriendo; a Ciel le pareció un acto cruel tratarlo así por lo que fue a tratar de ver donde se había escondido mientras Sebastián investigaba sobre ese joven que no había notado, por lo que le pregunto al agente de circulación que acababa de darle esa paliza a aquel chiquillo.
—Disculpe, podría hacerle una pregunta? – dijo Sebastián
—Cual? Soy todo oídos
—Quién es ese muchacho que estaba sentado en ese rincón oscuro?
—Ha, él! – dijo el hombre con algo de desprecio – le decimos Kid pero otras veces monstruo o fenómeno, no sabemos su verdadero nombre
—Monstruo? fenómeno? Porque lo llaman así?
—Tiene la mitad del rostro desfigurado, da asco y miedo mirarlo
—La deformidad no es un crimen
—Pase un día con él y sabrá porque se lo trata así
Dichas estas palabras se fue a hacer su trabajo.
Ciel siguió al extraño muchacho hasta donde reparaban los trenes y este se escondió en una de las locomotoras, el joven conde Phantomhive intento hacerlo salir de la locomotora de buenas maneras para hablar con él pero el muchacho no salía hasta se le oía sollozar y temblar como si estuviera asustado, y algunas veces le tiraba carbón al joven conde como si fuera un animal herido, después de mucho intentarlo Ciel se rindió y se fue. De camino a la mansión Sebastián le conto lo que había investigado sobre aquel extraño chico.
—La deformidad no es un crimen – recalco Ciel
—Según los trabajadores de la estación, lleva 1 año trabajando ahí y rara vez habla con alguien
—A hablado con algún desaparecido?
—Aparte de darle palizas, lo ignoran lo suficiente para no notar con quien pero si lo hace
—Pudo hablar con Kitty? O ver algo?
—Habría que preguntarle. Él le dijo algo? Joven amo
—Se escondió y no quiso hablar conmigo
—Ya veo y dígame ¿es tan deforme como dijeron?
—Ya te dije que se escondió y no lo vi!
Esa misma noche Ciel y Sebastián volvieron a la estación de trenes ya que el muchacho prácticamente vivía en la estación de trenes, para ganarse mejor su confianza el joven conde Phantomhive se vistió como cualquier otro muchacho de su edad para entrar a la estación y hablar con él mientras Sebastián estaría cerca por si había problemas; el mayordomo demonio no se aburriría ya que esta estación y sobre todo la parte donde estaría había muchos gatos.
Ciel no tuvo que buscar mucho ya que el extraño muchacho estaba solo limpiando el andén de la estación, era un trabajo muy duro para hacerlo una persona y mucho menos un niño pero este chico parecía que se esforzaba mucho hasta había guardado su rebelde melena en su gorra para trabajar mejor. Al ver como aquel niño trabajaba, a Ciel se le ocurrió que hacerse pasar por un nuevo trabajador para acercarse más a él y sacarle la información que necesitaba no era mala idea por lo que se acerco a él con esa historia en la cabeza, aquel chico no se dio cuenta de la presencia de Ciel hasta que le hablo.
—Hola
—HA! – chillo el muchacho entre asustado y sorprendido
—Perdón, no quería asustarte
—Quien eres tú? – pregunto el chico con una voz dulce como si cantara
—Me llamo Ciel, me contrataron para limpiar los andenes
—Te contrataron para ayudarme? Esa es la primera cosa buena que hacen ellos por mi
—La gente no te trata bien?
—A los seres feos como yo…. Nadie los trata bien
Dichas esas palabras voltio completamente y se pudo ver todo su rostro; efectivamente tenía el lado derecho de la cara desfigurado sobre todo en los lados de la boca y el ojo donde tenía las desfiguraciones más notables mientras el lado izquierdo era completamente normal, además tenía la cara sucia como tratando de ocultar su deformidad o los golpes que recibía a diario. Ciel sintió pena por el pero tenía que seguir con su investigación. Para ganarse más su confianza Ciel le conto sobre sus padres y como los extrañaba: le conto sobre lo mucho que lo querían, lo mucho que se querían y lo buenos que eran; el muchacho escuchaba atentamente a Ciel y pareció como si estuviera escuchando un cuento de hadas aunque su expresión estaba algo tensa. De repente el extraño muchacho se le quedo mirando por algunos segundos con esos ojos que parecían fosforescentes y por ultimo le dijo: "si eso quieres creer, está bien" Ciel no entendió nada. Mientras ambos niños limpiaban el andén, Ciel se dio cuenta que ese joven era muy extraño y estaba muy alterado ya que decía que veía cosas que no existían, hasta grito asustado diciendo que había visto algo aterrador pero al parecer no era Sebastián, y decía que se sentía más cómodo con lo que no existía ya que no hacía daño ni lastimaba como lo hacía lo que si existía; el conde Phantomhive pensó que estaba loco, sin embargo, ya se había ganado algo de su confianza por lo que siguió así.
—Cómo te llamas? – le pregunto Ciel
—Eso no importa ¿Por qué quieres saberlo?
—Para saber cómo debo llamarte… yo te dije el mío
—Pensé….que era porque querías que fuéramos amigos pero… ¿Quién quería ser amigo de un adefesio como yo?
—No quise decir eso!... claro que quiero que seamos amigos
—Claro
O ese chico era muy inocente o era muy astuto pero había algo extraño en él y no era por su deformación, era algo más.
Por otra parte, Sebastián estaba feliz con los gatos callejeros que se reunían en la estación de trenes al punto que casi se olvido que tenía que cuidar de su joven amo. De repente noto entre las sombras al barón Liddell, ya lo conocía y lo había visto varias veces gritándole a Randall y Abberline que encontraran a su hija; Sebastián conocía muy poco al barón pero se veía que estaba en un alto grado de ansiedad y sería peligroso, pero el barón ya había notado a Sebastián y lo estaba mirando como si fuera un estorbo.
—Buenas tardes, Barón Liddell – le saludo el mayordomo demonio con una sonrisa
—Shhh! Cállate idiota o nos escucharan! – exclamo el barón por lo bajo
—Creo que no le entiendo
—Ese niño sabe que le paso a mi hija! Tengo que saber que paso con ella!
—Entiendo
—No! Tu no entiendes nada y mantén la boca cerrada!
El mayordomo de la casa Phantomhive solo sonrió pero en el fondo no le había gustado para nada la actitud del barón ni tampoco como le había hablado.
Después de 2 minutos más Ciel ya se había ganado completamente su confianza y estaba listo para comenzar a interrogarlo sin que este se diera cuenta no porque aquel chiquillo fuera tonto sino que Ciel sabia como hacerlo y ya lo había hecho varias veces, sin embargo, esto se trataba de Kitty y le resultaría muy difícil trabajar con eso en la mente.
—Conoces a una chica llamada Kitty Liddell? Es pelirroja, tiene los ojos azules y es de nuestra edad
—Está buscando a Kitty?
—La conoces?!
—Si… ¿Cómo la conoces tu?
—Ella es mi amiga de la infancia, siempre fue tan buena conmigo
—Ella también es mi amiga y es buena conmigo también….si la encuentras ¿Qué harás?
—La llevare a casa con los suyos
—Pues no podrás…. Pobrecita
—Porque?! De que hablas?!... no te entiendo – Ciel empezó a zarandeando – SE MAS ESPECIFICO!
—Ella está muerta, murió aquí. Perdón
Al principio Ciel no le creyó y pensó que el niño deforme estaba mintiendo pero este afirmo tantas veces que al final le creyó, Kitty estaba muerta. A pesar que era un conde no pudo contener la tristeza y reventó en llanto sobre las piernas del muchacho, quien comenzó a acariciarle la cabeza para consolarlo; era la primera vez que lloraba tanto después de la muerte de sus padres, realmente Kitty le importaba y estaba muy triste por su trágico final y de no haber podido ayudarla y mucho menos salvarla, había llegado muy tarde. Tampoco pudo recuperar sus restos ya que el muchacho no sabía dónde estaba pero afirmaba que aun seguía en la estación de trenes, pero el joven conde estaba muy triste para preguntarle si había visto al asesino solo lloro hasta que sus ojos se pusieron rojos y se hincharon de tanto llorar. Era la primera vez que Sebastián veía a su joven amo llorar de esa manera, realmente Lady Kitty era una persona valiosa para su joven amo mientras que el barón, aunque estaba destrozado, no perdía la compostura ya que quería saber que le había pasado a su hija.
Después de mucho llorar a Ciel ya no le quedaban más lágrimas y estaba muy cansado, casi con sueño ya que aun tenía la cabeza apoyada en las piernas del chico deforme quien aun le acariciaba la cabeza.
—Cuéntame un cuento – le dijo Ciel
—Para que quieres que te cuente un cuento? No conozco ninguno
—Entonces cuéntame tu historia, necesito no pensar
—Es extraño ….nunca nadie me había pedido eso
—Solo cuéntame algo
—Está bien, te contare mi historia
Yo nací en un pueblo en una zona rocosa, casi estéril. Mis padres eran agricultores y tenían un pequeño terreno, mi padre casi no trabajaba porque tenía problemas en la espalda y mi madre cuidaba de él hasta que se sintiera mejor y cuando no estaba cuidando de mi padre o de las cosechas, ella ayudaba a dar a luz a los bebés de las mujeres del pueblo hasta algunas veces los cuidaba y también hacia medicina para los pobres; era una mujer muy buena.
Cuando yo vine al mundo, la vida de mis padres se volvió más difícil pero también más feliz. A medida que iba creciendo me sentía muy solo porque no tenía ningún amigo, nadie quería jugar conmigo o ser mi amigo por lo de mi rostro por lo que siempre estaba solo; sin embargo, 2 sacerdotes me enseñaron lo que era la bondad: uno era joven y uno gordo. Ellos me enseñaron sobre el infierno, un día me enseñaron unos grabados bizantinos sobre el infierno.
—Da mucho miedo, verdad?
—Estos grabados están hechos con sangre humana de los infieles que cometían traición a la patria, eres afortunado ya que eres el único de este pueblo que los ha visto
—Este es el infierno donde van las personas malas
—Si eres malo iras al infierno pero si eres bueno iras al cielo
Esa fue la primera vez que escuche sobre el infierno y supe lo que era.
Tiempo después mi padre murió al tropezar con una roca cerca del rio ahogándose, seguramente se golpeo la cabeza porque a la mañana siguiente mamá y yo lo encontramos con un herida en la cabeza; la muerte de mi padre dejo a mi madre destrozada y cada día era más difícil vivir hasta llegar al punto en el que ya no podíamos mantenernos ni comer. Entonces mi madre me vendió a unos hombres para que yo tuviera una vida mejor, mientras ellos me llevaban lejos mi madre me dijo:" serás feliz, se bueno" nunca más la volví a ver.
Esos hombres me vendieron a lugares horribles donde me hacían cosas feas y me maltrataban mucho por lo que escape y luego vine a parar aquí donde la gente me odia por mi aspecto sobretodo el jefe de circulación, es quien más me odia.
—Tienes hambre?! Pues no comerás nada!
—…..
—Te dije que no te acercaras a los pasajeros! Y que es lo primero que haces?! Que no te has visto?! Eres un maldito espantajo!
—…..
—Si quieres comer será mejor que trabajes más y dejes de estar alicaído como una vaca torpe!
—…..
—Así que pon tu trasero a trabajar y aléjate de los pasajeros si quieres comer!
En uno de esos días conocí a Kitty, ella fue la primera persona que me trato bien y fue amable conmigo, ella tenía un corazón de oro que no poseía ninguna persona que hubiera conocido antes. Lo que más me agradaba de ella era su belleza, tanto interna como externa, tal vez era porque como yo soy horrible me atraía mucho más la belleza. Con el tiempo ella comenzó a visitarme cada vez más y nos hicimos amigos, ella siempre me contaba historias para alegrarme el día y otras veces sobre su madre y su hermana; sin embargo, nunca me hablo sobre su padre aunque rara vez lo mencionaba.
—Mi madre murió cuando fue asaltada, el ladrón le pego muy duro
—Eso es muy triste, perdiste a tu mamá
—Si…pero desde entonces mi hermana Mariam fue como mi madre, ella siempre se preocupo por mí y me cuido
—Eso es bueno, tienes a una persona que te cuida
—No, ya no…. Ella murió en un accidente…ahora solo somos papá y yo
Después de un tiempo Kitty se volvió muy asustadiza y parecía tener miedo.
Y esa noche ella llego a la estación muy asustada como si algo estuviera persiguiéndola pero antes de que yo me le pudiera acercar para ver que le pasaba, ella se lanzo a las vías del tren tratando de escapar de este miedo que la estaba persiguiendo. Murió al golpearse la cabeza.
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Ciel no creyó ni una sola palabra de lo que aquel chico le conto, el conocía a Kitty muy bien y sabia que nunca haría eso aunque estuviera muy asustada, rápidamente Ciel se puso de pie y encaro al muchacho quien se altero más al ver la expresión de Ciel.
—Mentiroso! No creo nada de lo que dices!
—Digo la verdad!
—No! Sé que estas mintiendo! La Kitty que yo conozco no era una torpe ni una cobarde para tener esa miserable muerte! SE QUE OCULTAS ALGO!
—No oculto nada…
—DEJA DE MENTIR!
—No estoy mintiendo!
—Ya basta! Dime la verdad por favor! Te lo ruego!
—Jajajajajajajajajaja! – en los labios de aquel chico se había dibujado una sonrisa malévola – eres muy inteligente, descubriste mis mentiras pero ¿Qué se puede esperar de mi? Los monstruos nunca decimos la verdad….¿quieres que te cuente la verdad?
—Si… si quiero!
—Pues de diré lo que realmente paso
Efectivamente Kitty vino a la estación de trenes por la noche y si estaba asustada, en eso no mentí. Como estaba muy tensa le di un poco de agua y ella la acepto con una gran y calida sonrisa, mientras ella bebía el agua aproveche para golpearla en la cabeza con un cajón y dejarla inconsciente, ella era el ser más puro y amable del mundo y yo la estaba contaminando por lo que debía purificarle; mientras estaba inconsciente le quite el vestido y la amarre muy fuerte, creo que fue muy fuerte porque la despertó pero aun así continúe. Clave agujas en sus uñas y en sus parpados, queme sus axilas y sus labios, corte las palmas de sus pies y sus manos, y torcí sus dedos y la piel de su vientre; ella estaba sufriendo y aun más cuando la levante y le di más agua para que se tranquilizara porque estaba sollozando mucho. Luego tome su vestido, lo puse en su cuello y con ese vestido la ahorque hasta que no se movió. Al caer se golpeo la cabeza y dejo esa mancha cuando su cabeza golpeo las vías del tren.
Ciel no pudo creer con la frialdad con la que ese muchacho describía como mato a Kitty además de admitir que los otros desaparecidos también estaban muertos pero aunque Ciel quería dispararle en la cabeza, lo que más quería era saber el porqué lo hizo.
—T-tú la mataste y la torturaste…porque?! Ella te trataba bien! Era tu amiga!
—Por eso lo hice, ella sufría aunque siempre mostrará una gran sonrisa…. Yo la libere, aunque puse su cuerpo en el infierno su dulce alma estaba en el cielo y ella lo acepto con toda esa pureza suya….te juro que sus ojos eran los más hermosos que haya visto
—Donde está su cuerpo?!
—No me acuerdo pero está bien
—Deja de mentir!
—Mentir? Pero si tu también mentiste y mucho
—Qué?! Que estás diciendo?!
—No eres un chico de la calle como yo. Tu ropa no está desgastada, tus manos no tienen cayos y se nota que tienes una educación superior a la del resto, si fuiste el amigo de Kitty debes ser de su clase social
El joven conde Phantomhive estaba sorprendido de que lo hubiera descubierto, nunca antes le había pasado esto y nunca espero que un muchacho como él se diera cuenta; tal vez se acordaba de él cuando intento interrogarlo esta mañana pero al parecer no era así y si se había dado cuenta que Ciel era un noble por las características ya antes mencionadas. Mientras tanto, Sebastián tenía que detener al Barón Liddell ya que estaba convencido que todavía no había contado algo, aparte de querer romperle el cuello, el mayordomo demonio tenía muy bien sujetado de los hombros al hombre y se aseguraba que no hiciera ruido; sin embargo, el barón Liddell no era el único que creía que el chiquillo estaba ocultando algo sino que Ciel pensaba lo mismo, el muchacho deforme ya le había mentido y ocultado cosas y no sería extraño que aun lo hiciera pero lo que más le molestaba a era la sonrisita socarrona que tenia.
El extraño muchacho peino los cabellos de Ciel con la mano, luego le arranco el parche del ojo a Ciel y volvió a sonreír de manera burlesca.
—Sabes, yo puedo tolerar todo tipo de crueldad pero lo que no soporto es la bondad
—Cállate ….ya no quiero escuchar nada más
—Veo que no lo entiendes. Qué clase de amigo seria si no lo hubiera hecho? Yo la quería como a nadie, si Lucifer se hubiera dado cuenta de cuánto la quería pensaría que Kitty era malvada y la hubiera arrastrado al infierno! Odie a Kitty!
—No me interesan tus supersticiones!
—No son supersticiones! Ella está en el cielo! ….yo lo sé, yo lo sé….
—No me interesa!
—A diferencia de ti yo nunca había decidido nada en mi vida, nunca decidi nada y por primera vez fui capaz de hacer algo por mi mismo…. He iré al infierno por eso
—Estas mal de la cabeza!
—Esto se trata de Kitty! Debió ser triste ser estrangulada por una persona que creíste cercano, de seguro los ángeles se la llevaron de la mano…. No estás de acuerdo? Onii-chan
Ciel no entendía lo que le pasaba a aquel chico ¿a qué se refería con Onii-chan? ¿Acaso lo estaba llamando así aunque eran de la misma edad? Pero el chico solo sonreía.
—Di la verdad! – exclamo la voz gutural de un niño
—Que fue eso? – pregunto Ciel
—Jijijijijijijiji! Porque todos quieren saber siempre la verdad? si todos son más felices con la mentira, la mentira siempre es mejor
—Te dije que dijeras la verdad! – volvió a exclamar esa voz infantil gutural
En ese momento el muchacho empezó a retorcerse del dolor y cayó al piso donde seguía retorciéndose del dolor, al parecer le dolía exageradamente la cabeza porque se la sujetaba con fuerza como si ese fuera la raíz de su dolor. De repente de levanto bruscamente y susurro:" como tú quieras Onii-chan, diré toda la verdad" y sin que Ciel pudiera darse cuenta el muchacho deforme lo tomo bruscamente del brazo y lo arrastro donde estaban Sebastián y el Barón Liddell. El muchacho clavo su mirada en el barón quien no pudo seguir callado ante el asesino de su hija quien le sonreía con cinismo.
—Maldito monstruo! TU MATASTE A MI PROBRESITA HIJA! ….ella era un ser inocente! ….Y TU LA MATASTE POR ESAS TONTERIAS DEL CIELO Y EL INFIERNO!
—Cálmese barón! – le pidió Ciel
—Que hombre más sínico! Yo se que tu no querías a Kitty porque era mujer y no querías tener hijas mujeres. Solo la tenias cerca porque tienes miedo de estar solo y no querías estar solo
—Que estás diciendo?!
—La verdad como quiere que diga mi Onii-chan, y contare la verdad ya que las 4 ratas están reunidas puedo comenzar a decir la verdad
La verdad es que mis padres eran mendigos que no tenían un lugar fijo donde vivir, estuvieron un buen tiempo vagando por el norte del país hasta llegar a ese pueblo podrido donde construyeron esa casucha inmunda donde vivíamos; comparado con todos los lugares en los que estuve, esos lugares eran el paraíso. Mi madre no era partera pero si trabajaba con bebés, lo que ella hacía era arrancarlos del vientre de sus madres para que murieran a veces usaba los cuerpos de los bebés para hacer medicinas y lo que no servía lo lanzaba al rio. En cuanto a mi padre no tenía ninguna enfermedad, solo era un alcohólico inútil que no serbia para nada aparte de golpear a mi madre, a pesar de la crueldad de mi padre, mi madre continúo a su lado como una buena esposa y pronto se quedo embarazada de mí. No sé si trato de deshacerse de mí antes de nacer pero me dio a luz y me lanzo al rio para que me ahogara pero 5 días después seguía vivo y ella decidió criarme. Desde muy pequeño ayudaba a mi madre con su trabajo lo que me costó el odio de los demás niños del pueblo, resulta que todos los habitantes del pueblo eran "disque católicos" por lo que siempre venían esos niños a mi casa a lanzarme piedras y acusarme de asesino de bebés ya que yo ayudaba a mi madre con su trabajo y entre más la ayudaba observaba muchas maneras de ir al infierno en la tierra. Y no solo fue eso también esos sacerdotes me enseñaron como se sentía el infierno y que yo también puedo ir sin dejar la tierra. Mi vida familiar era muy distinta, era un maldito tormento, cuando mi padre no estaba ahogado de borracho en casa o golpeando a mi madre, se ensañaba conmigo; durante 3 días no me dejo comer y tiraba mi comida al piso o se la comía el por lo que una noche cuando mi padre fue a beber agua al rio aproveche para golpearlo hasta la muerte con un martillo y luego tire su pestilente cuerpo al rio….
El muchacho cortó abruptamente su relato ya que otra vez volvió a retorcerse de dolor pero esta vez con más violencia hasta el chiquillo golpeaba el lado derecho de su cabeza como tratando de que su dolor parara, el espectáculo era dantesco y se volvió bizarro cuando aquel niño deforme empezó a decir:" para Onii-chan! Me duele! Me estas lastimando! Deja de lastimarme Onii-chan! Hice lo que me ordenaste Onii-chan! Qué más quieres?!" Nadie entendía nada y aun más Sebastián que parecía extrañado con lo que estaba pasando. De repente el muchacho se calmo y se quedo quieto mirando al piso, y al mismo tiempo que se quedo quieto dijo con una voz algo agitada:" les presento a mi hermano mayor…. Este es mi hermano" y después de decir eso algo empezó a salir del lado derecho de su cabeza; algo que parecería ser una mano con un rostro, dientes chuecos, una lengua larga y una oreja atrofiada que empezó a escupir una gran cantidad de joyas como : aretes, collares, relojes, anillos, etc. Luego aquel paracito empezó a morder la frente del muchacho deforme y este empezó a quejarse del dolor, al parecer esa era la razón por la que se había retorcido de dolor antes.
—TE ODIO! ERES UN DESCRACIADO! – grito el chiquillo
—Te aguantas….yo soy el mayor! – respondió el hermano paracito con aquella voz gutural infantil
—Qué te pasa? – le pregunto el barón Liddell
—Esto les resulta extraño verdad? Pues sí, tengo un hermano gemelo aunque la gente nos llamaría siameses…. Saluda Onii-chan
El siamés paracito solo les enseño la lengua de manera burlesca y comenzó a reírse.
—Ahora entiendo porque usabas el pelo y la gorra así – comento Sebastián
—Es porque mi Onii-chan prefiere permanecer escondido…. Nunca nadie supo de mi hermano excepto mi madre, ella lo sabía y por eso nos lanzo al rio. Resulta que mi mamá y mi papá eran padre e hija, mi abuela los descubrió y los hecho, mi hermano y yo somos el resultado de esa unión
—No me interesa tu historia familiar! – exclamo Ciel – tu mataste a los 11 desaparecidos?!
—Si y lo hice por sus joyas…. Resulta que a Onii-chan siempre le gustaron las cosas lindas y brillantes cuando quería algo yo tenía que conseguírselo a cualquier costo, al igual que con mi padre y por orden de mi hermano mate a esa gente con un martillo para quitarle sus joyas y dárselas a mi hermano…. Los cuerpos están debajo de los andenes.
—Así que todo es por orden de tu hermano – opino Sebastián
—Si pero fue mi decisión matar a Kitty, a mi hermano no le importo ya que le di su medalla de Santa Edith, era de oro y tenía un rubí
—Estoy rodeado de locura! – exclamo el barón Liddell muy alterado
—Di lo que quieras pero tu infierno te seguirá hasta el fin del mundo, se lo que le hiciste a tu esposa y a tu hija Mariam – dijo el siamés parasito
—Qué?!
—Mi hermano lo sabe todo sobre todos – contesto el siamés deforme
Ante todos, el siamés parasito imito perfectamente la voz de Lady Mary Eunice Liddell pero de una manera gutural.
—Por favor Christopher ya no me pegues más! Te juro que no tengo nada con ese alemán! Yo no te soy infiel! Por favor ya no me pegues más!
Y luego imito la voz de Mariam.
—Me estas asiendo daño papá! Porque me haces esto?! si hice lo que me pediste! Porque me lastimas?! Yo soy tu hija!
El barón Liddell reaccionó muy mal ante esto, ya que todo lo que decía el siamés paracito era verdad, el había matado a su esposa y a su hija mayor. A lady Mary Eunice la adoraba a pesar de no darle un hijo varón aunque era muy duro con ella pero cuando aquel alemán comenzó a acercarse a ella de una manera que no le gusto tuvo un arranque de celos y la golpeo hasta matarla y tuvo que fingir ese asalto que salió mal por sus hijas. Pero con Mariam fue diferente, a ella la mato accidentalmente, no quería hacerle daño todo fue un accidente. En ese punto esto solo se trataba del Barón y de los siameses, Ciel y Sebastián estaban aparte como si no existieran; el barón no podía ocultar el hecho de que mato a su familia pero lo que no toleraba era que esos siameses dijeran eso y se burlaran, la locura del Barón creció y después de gritarle varias veces al siamés deforme:"monstruo! Monstruo! monstruo!" saco una pistola y apunto a los siameses.
—Les daré lo que quieres! LOS ENVIARE AL INFIERNO A LOS DOS! A TI Y A TU MALDITO HERMANO!
—Barón! Baje esa arma! – le dijo Sebastián
—Ja! No podrías matarnos ni aunque lo intentaras 100 años – dijo el siamés deforme
—Jajajajajajajajajajajaja! – río grotescamente el siamés parasito
Dichas esas palabras se fueron dejando al Barón hablando solo, después de unos segundos el Barón fue tras ellos y se escucho unos disparos tras el grito del barón; Ciel y Sebastián corrieron para ver qué fue lo que paso, lo que vieron los dejo sin habla. Frente a ellos no estaba el cuerpo sin vida de los siameses sino el de Kitty con un gran agujero en el pecho.
Después de esa noche el Barón Christopher Liddell fue culpado por la muerte de su hija y de las otras 11 víctimas pero fue declarado mentalmente incompetente por lo que fue enviado al manicomio; de los siameses no se supo nada más ni se volvieron a ver por la estación de trenes, como si fuera un fantasma que nunca estuvo allí, por lo que se decidió que lo que había pasado esa noche nunca paso y el Barón Liddell fue el causante de todo esto.
Durante el funeral de Kitty el féretro permaneció cerrado ya que el cuerpo estaba en deplorables condiciones; Ciel y Elizabeth, quien era muy amiga de Kitty, estuvieron en todo momento hasta el momento en la que la enterraron, fue ahí cuando Ciel vio fugazmente a los siameses: el siamés deforme sonreía desafiante mientras el siamés paracito sonreía con la medalla de Santa Edith colgándole de la boca, pero tan rápido como apareció también desapareció.
—Que le pasa? Joven amo – le pregunto Sebastián
—Nada….vámonos
Después del funeral todo volvió a ser como siempre.
…
FIN DE ESTE CAPITULO.
-no se si haré otros creepypastas basados en capítulos de maestros del horror pero tal vez lo haga.
si les gusto este capitulo o quieren que continué con este fic solo reviews y si quieren recomendarme algún creepypasta para este fic solo háganlo.
muchas gracias ;)
