Ticci Toby
Eran cerca de las 02:00 A.M. cuando en la mansión de los barones Marlow reinaba el silencio, todo el mundo estaba durmiendo, excepto él. Era un joven de unos 16 o 17 años de cabello castaño desordenado, de piel pálida y ojos color gris oscuro. El muchacho estaba acostado en su cama con la mirada clavada en el techo de su habitación y en su mesa de noche estaba su cena ya fría que se había negado a comer, el joven sufría de fuertes heridas: su brazo derecho estaba vendado desde la muñeca hasta el hombro, que había sido destrozado en el accidente, su pierna derecha estaba fracturada en 4 partes, los ligamentos de su pie izquierdo estaban rotos, el lado derecho de su cara dejaba al descubierto unos cortes a lo largo de la ceja y tenía algunas costillas rotas; todo debido al accidente de carruaje donde su hermana mayor y sus 4 hermanitos murieron. El pobre no podía dormir pero no era por el dolor de sus horribles heridas ya que no sentía dolor, una de las cosas buenas de ser él, la razón de la que no podía dormir era que cada vez que cerraba los ojos veía el accidente que le costó la vida a sus seres queridos; esto provocó que le regresaran los ataques y tics que le daban cuando niño, los que le costaron muchos apodos ofensivos entre ellos Ticci- Toby, y que lo internaran en un sanatorio mental.
Aquel joven se llamaba Tobias Marlow, o Toby como lo llamaban cariñosamente, él se levantó de su cama y camino por los oscuros pasillos de la mansión hasta llegar al salón donde su padre guardaba su colección de armas y tomo 2 hachas que según su padre pertenecieron a la familia desde hace generaciones. El muchacho se dirigió al salón principal donde encontró a su padre totalmente borracho. ¿Padre? él nunca fue su padre, él solo fue su progenitor, y si alguna vez fue su padre, nunca estuvo ahí con él, apoyándolo ni nada. Solo era un borracho libertino que se dedicaba a engañar a su madre con prostitutas y a golpearlo a él, a su madre y a sus difuntos hermanos pero aunque Toby no podía sentir dolor y no le importaba que lo golpeara pero aun así lo odiaba por lastimar a sus seres amados. Cuando el hombre vio a su hijo dejo de beber y le prestó atención al muchacho.
—Que haces levantado?! Será mejor que no te lesiones más! Si te rompes otro hueso así te vas a quedar!
—….. – Toby no respondió
—Qué te pasa?! No le responderás a tu padre?! Acaso quieres que te dé un buen golpe para que aprendas?!
—….
—Eres igual a tu madre!
—…..
—Como quieras! Sigue comportándote como un loco para que todo el mundo te llame Ticci –Toby y sigas avergonzando a la familia!….cuando te recuperes regresaras al Weston College, me costó mucho convencerlos de que eres normal así que agrádeselo
—…
—No me dirás nada?!
—"Shhhh"
Fue lo último que hoyo el Barón Marlow antes que su hijo lo matara a hachazos con una fuerza sobre humana.
Durante los últimos meses, 23 personas habían sido asesinadas y destripadas de manera brutal, al punto que la gente y la prensa pensaban que el temido asesino Jack el Destripador había regresado, sin embargo, había ciertas diferencias: Jack el destripador solo atacaba prostitutas y este Jack el destripador atacaba cualquier persona, sea hombre, mujer, viejo o joven. Esto provocaba que la ciudad de Londres se sumiera en una histeria colectiva que iba desde los barrios bajos hasta los barrios de la clase alta; todo el mundo estaba aterrado con el regreso de "Jack El destripador".
Esa mañana Ciel y Sebastian habían ido a la escena del crimen, ya que "Jack el destripador" había cobrado 2 nuevas víctimas. El lugar estaba en el barrio de la clase trabajadora y había sido en unos apartamentos pequeños y humildes, en el tercer piso específicamente, esto se notaba ya que la ventana del lugar estaba llena de sangre. El lugar estaba lleno de policías y algunos salían de vez en cuando para vomitar, y de curiosos que no paraban de hablar sobre los asesinatos y creían fervientemente que Jack el Destripador era el responsable que nadie noto al extraño chico de sudadera color caqui que miraba todo inexpresivo y con unos horribles ojos grises, una piel casi gris, era como si no tuviera alma, nadie se dio cuenta de su presencia excepto Sebastian.
Entre los agentes de Scotland Yard se encontraba el inspector Randall quien con estos acontecimientos no estaba muy convencido de que hubieran atrapado a Jack el Destripador, además este destripador había matado a 2 de sus agentes.
—Buenos días conde Phantomhive
—Estoy aquí por órdenes de su majestad, así que le agradecería que le dijera a sus hombres que me dejaran pasar
—Muy bien – acepto el hombre – pero debo advertirle que aún no sacamos los cuerpos de las victimas
—Víctimas? Son más de una?
—La señora Lori Miller de 35 años y su hija Lily de 10 años, al parecer Jack el destripador ha cambiado de victimas
—No es Jack el destripador, el solo atacaba prostitutas y este asesino ha matado desde nobles hasta policías
—La señora Miller era prostituta pero mejor lo dejo continuar
Por el tono de voz del inspector Randall este dudaba que el caso de Jack el destripador se hubiera cerrado, Ciel no le prestó atención a esto y fue a ver la escena del crimen. La habitación donde había ocurrido el crimen era un verdadero baño de sangre y los cuerpos de la madre y la hija estaban cubiertos con mantas blancas, después de soportar los saludos e interrupciones de Abberline, Ciel le ordenó a Sebastian investigar el lugar y el edificio más afondo mientras el buscaba algo que se le pudo pasar a los policías mientras lo hacía se le vino a la cabeza la posibilidad que Grell Sucliff volviera a hacer lo mismo y que ahora tuviera otro cómplice. Cuando de repente escucho leves ruidos en un armario, el joven conde saco su pistola y abrió lentamente el armario pero solo encontró a una niña jugando con unos frijoles rojos: la niña debía tener unos 7 años, tenía ojos azules, el pelo rojo y cortó amarrado en dos coletas, usaba un vestido rosado con un delantal blanco y solo llevaba un zapato. Cuando la niña vio a Ciel susurro: "tú eres un extraño" y cuando este trato de sacarla del armario empezó a gritar y a rasguñarlo para volver a meterse en el armario, esto llamo la atención de todos los policías y de Abberline.
—Una….niña? – dijo un policía
—Esa debe ser Libby, la hija menor de la señora Miller, tiene 7 años – dijo Abberline
—Y porque reacciona así? – pregunto Ciel algo molesto
—Según lo que me han dicho los vecinos la niña es autista
—Puede que sea la única testigo – comento otro policía
—He? Una niña autista como testigo? Pero ni siquiera se da cuenta de lo que pasa a su alrededor, tal vez ni se dio cuenta lo que le paso a su madre y a su hermana – dijo un policía gordo
—Pobre niña debería morir, una vida como esa no es vida – dijo otro policía
Aunque Libby movía la cabeza como si no entendiera lo que pasaba pero algo en ella parecía que si se había dado cuenta de lo que habían dicho esos policías y se negaba a mirarlos. Pero ahora lo más importante era sacar a la niña del armario, se notaba que Libby no confiaría en nadie que ella considerara un extraño y cuando vio a Sebastian comenzó a gritar como si fuera el fin del mundo.
—Ahora resulta que asusto a los niños – dijo el mayordomo demonio ante la reacción de Libby
Después de muchos intentos los policías sacaron a la niña atrayéndola con juguetes, y un oficial de policía se ofreció a encargarse de la niña.
De regreso a la mansión Ciel no podía dejar de pensar en este caso y las similitudes que tenía con el caso de Jack el Destripador y a la vez diferencias. El solo pensar en eso no podía dejar de pensar en su tía Angelina, Madame Red, y en los horribles crímenes que cometió con ayuda de aquel shinigami por lo que tenía a Grell como principal sospechoso.
—Y bien? Que averiguaste Sebastian? – pregunto Ciel sin dejar de mirar por la ventana
—Pues Lori Miller estaba muy tensa la noche en la que la asesinaron
—Tensa?
—Según lo que dijo una vecina cuando regresaba a su casa vio en un callejón a un muchacho
—Un muchacho?
—Según la vecina, la señora Miller dijo que no pudo ver bien su rostro pero por su cuerpo era un muchacho, el chico parecía mirar el contenedor de basura en busca de restos o algo así cuando de repente escucho el crujido cuando su cabeza se giró a un lado, casi como un búho
—Al parecer los drogadictos de esa zona son raros – se burló Ciel
—Eso parece haberla alterado, según una de las amiguitas de Lily Miller su madre estaba alterada y cerro todas las ventanas al llegar
—Es razonable, yo también me asustaría
—También encontré esto cerca de unos restos de carne y sangre
Sebastian le dio a Ciel una medalla de San Tobías rota, al principio pensó que era de alguna de las victimas pero la medalla era de plata con un diamante y no podrían pagarla; cabía la posibilidad de que fuera del asesino o simplemente un regalo de algún cliente de Lori Miller, aun así no podían descartar esta evidencia. De repente el carruaje casi atropella a alguien quien alcanzo a quitarse de en medio, el susto fue tan grande que Ciel salió a ver qué pasaba. A centímetros del carruaje estaba un joven de cabello marrón que miraba hacia el piso luego miro a Ciel con una mirada vacía para luego irse, Sebastian había notado que tenía marcas en el cuello que lucían dolorosas. Después de ese incidente volvieron a la mansión.
Esa misma noche en casa del oficial Pitt, el policía que se hacía cargo de Libby, este estaba leyendo el diario mientras la niña dibujaba, el policía cada cuando la miraba para ver los extraños dibujos que dibujaba, de seguro era como la niña veía el mundo. Mientras tanto la señora Pitt arreglaba un cuarto para Libby cuando de repente escucho pisadas por el pasillo y una brisa que venia del mismo pasillo, la mujer pensó que su esposo había dejado una ventana abierta y fue a cerrarla sin darse cuenta que alguien más estaba ahí y cuando se dio cuenta él estaba a 5 pasos de ella: traía una capucha color azul obscuro que le cubría su rebelde pelo marrón, piel grisácea pálida que brillaba con la luz del farol de la calle, sus ojos estaban cubiertos por lentes anaranjados, su chaleco color caqui estaba salpicado con sangre y algo que le cubría la boca y la barbilla que simulaba una sonrisa. La mujer intento gritar pero la voz no le salía era tanto su miedo y terror que su voz se le había ido. Aquel extraño acercó, tambaleándose ligeramente, su brazo se movió a un lado dos veces, mientras se acercaba lenta y tenebrosamente hacía la mujer. El extraño dirigió una mano hacía su rostro, su dedo índice rozó sus labios…"Shhhhh". Fue lo último que escucho cuando Ticci-Toby elevo una de sus hachas con sangre aun refalando de ella y le partió la cabeza hasta el cuello; la sangre salía a borbotones. El oficial Pitt ignoraba lo que había pasado con su esposa y cuando escucho alguien bajar las escaleras pensó que se trataba de su esposa.
—Querida, a qué hora cenamos? Muero de hambre – dijo el oficial Pitt
Pero nadie dijo nada y Ticci-Toby se dirigió hacia Libby, la cual sonrió al verlo y Toby hizo que se escondiera debajo de la mesa. Al no recibir respuesta el oficial Pitt dejo su periódico para ver a Ticci-Toby en su sala con sus hachas cubiertas de sangre.
—Q-quien rayos eres tú?! Como entraste?!
—…
—Q-que quieres?! Dónde está mi esposa?! Que hiciste con ella?!
—… – el no respondió y se le acercó
—No te acerques! – exclamo el policía sacando su pistola
El hombre le disparo un par de veces pero aun así aquel intruso siguió acercándosele, era como si fuera inmortal o no sintiera dolor.
—Qué demonios! – exclamo el policía anonadado
—"Shhhhh"
Con este susurro de silencio comenzó un baño de sangre peor que los que el verdadero Jack el destripador pudiera hacer. En cuanto a la niña estaba asustada por los gritos pero no pudo ver por el mantel, después de un rato Ticci-Toby se metió debajo de la mesa también haciendo a la niña sonreír. Por alguna razón Ticci-Toby sentía cierta simpatía por la niña o bien podía ser lastima por su condición pero aun así no iba a matarla ahora.
La muerte del oficial Pitt y de su esposa dejo a la gente del barrio muy asustada, pensaban que ni en su casa estaban a salvo de "Jack el destripador" y algunos culparon a Libby la cual se puso muy agresiva. Cuando llego Scothland Yard ningún policía quiso hacerse cargo de la niña por lo que Ciel tuvo que hacerse cargo de ella a pesar que la niña le tenía miedo a Sebastian.
Por otra parte Grell Sucliff estaba furioso, ya que todo el mundo lo acusaba de volver a hacer lo mismo, de volver a matar gente que no estaba en las listas, el shinigami pelirrojo insistía que no había sido el pero nadie le creía, mucho menos William. Por lo que Grell estaba más que decidido a limpiar su buen nombre. Mientras limpiaba su guadaña con enojo sintió una mano en su hombro.
—¡YO NO FUI! – exclamo el shinigami rojo entre sorprendido y enojado
—No me grites! – le respondió una voz femenina
Grell volteo y vio a Dorothea, este se fuso feliz de ver a su amiga y comenzó a llorar al recordar que nadie le creía que él no tenía nada que ver con esos asesinatos.
—Ho! Dorothea! Nadie me cree! Y yo no fui! No hice nada malo soy inocente! Wuaaaaaaa! – lloriqueo como un niño pequeño
—Te creo
—Qué?! – dijo dejando de llorar
—Que te creo, sé que eres incapaz de hacer algo dos veces
—Oh! Dorothea! Por eso somos amigas!... a propósito ¿qué haces aquí?
—Tengo una misión pero aún tengo tiempo
Mientras los dos shinigamis hablaban a 2 edificios de distancia donde se encontraban esos shinigamis estaba Ticci-Toby quien estaba sentado en un callejón recordando cómo fue su vida como Tobias Marlow y sufría de los tics que siempre sufría desde niño. Después de un rato aparecieron un grupo de pandilleros quienes al ver al muchacho teniendo esos tics comenzaron a molestarlo pero al ver que el chico no reaccionaba se molestaron y fueron más crueles.
—Que no nos escuchaste?! Te dijimos que estas en nuestro territorio! – dijo un rubio
—….
—Maldito desgraciado! – exclamo un moreno tomándolo de la camisa – nos estas desafiando idiota?!
—Miren la ropa que usa, debe ser rico, tal vez un noble – comento un pecoso
—….
—Me molesta que este niño de mami no nos diga nada! ¡de seguro se cree mejor que nosotros! – dijo uno de lentes
—…..
—Habla! Habla! Maldita sea! Di algo! Lo que sea! – comenzó a zarandearlo el chico moreno
—…..
—Yo conozco a este chico! Es hijo de un Barón de no sé qué…. Creo que tiene una hija con la zorra muerta de Lori Miller – dijo un chico de ojos azules
—ja! Enserio? ¿y cuál de las dos era? ¿La rubia o la retrasada? – pregunto un chico tuerto
Al oír lo que decían esos delincuentes una ira asesina casi humana pero más monstruosa que humana invadió a Toby, sin que el chico moreno se pudiera dar cuenta Ticci-Toby le rompió el cuello matándolo frente a sus amigos que veían atónitos como el cuerpo de su amigo caía al piso con el cuello hecho añicos, estos quedaron paralizados por como aquel extraño chico que movía la cabeza y los brazos de manera extraña matara a su amigo, esto le dio tiempo a Toby para ponerse su sudadera color kaki manchada de sangre, ponerse la capucha y los lentes naranjos; sin embargo mientras lo hacia el chico tuerto se abalanzo hacia el con un cuchillo pero Toby lo tomo por la cara y le destrozo la cabeza contra la pared, por esta razón no pudo taparse la cara por lo que dejo su rostro carente de alma al descubierto y tomo sus hachas, y mato de manera brutal y sanguinaria a los otros delincuentes.
El ruido de la masacre fue escuchado por los dos shinigamis por lo que fueron a ver qué pasaba. Lo primero que vieron fue una verdadera carnicería y a un joven cubierto de sangre que golpeaba con un hacha el cadáver de uno de los maleantes.
Al verlo los shinigamis y al ver la escena supieron que tenían en frente al verdadero asesino y al "segundo Jack el destripador". Este parecía que no los notaba o que simplemente los ignoraba, y también parecía que tenía tics extraños. Grell al verlo supo que era el que estaba ocasionando tantas muertes y que todo el mundo pensara que él estaba matando a todo el mundo, se puso tan furioso que amenazo al chico con su guadaña.
—Pequeño demonio! Tu eres "Jack el Destripador" tu! Eres tú! Por tu culpa todo el mundo me culpa incluso Will –chan!
—…..
Ticci-Toby se lo quedo mirando por algunos segundos para luego irse del lugar, a Grell no le gusto que ese chiquillo "humano" le diera la espalda y lo sujeto de la ropa de una manera infantil y cómica pero solo consiguió que Ticci-Toby le diera un fuerte codazo el estómago, este empujo su brazo de una manera sobre humana y le escucho como crujían sus huesos y ligamentos como ramas secas al ser rotas, el codazo fue tan fuerte que el shinigami pelirrojo cayó de espaldas, Ticci-Toby camino 12 pasos para luego voltear y poner su dedo índice sobre sus labios.
—"Shhhhhh"
Luego se fue casi cojeando, esto molesto mucho a Grell.
—Que dijiste maldito mocoso?
—Tranquilízate Grell – le dijo Dorothea
—Pero oíste lo que dijo?
—Será mejor que tengamos cuidado con él
—Qué?
—Hay algo extraño en ese joven
Grell no dijo nada, en parte porque su amiga tenía razón y en parte porque estaba enojado.
Por otra parte Ciel había llevado a Libby a la mansión Phantomhive para cuidar de ella, no solo porque nadie quería hacerse cargo de la niña sino que también tenía la sospecha que el asesino tenía interés en la niña pelirroja. Los sirvientes de la mansión Phantomhive no sabían cómo tratarla ya que tenía diferentes y extrañas reacciones con todo por lo que la niña se la pasaba dibujando y los sirvientes no se le acercaban.
Mientras tanto Ciel revisaba las pocas evidencias que tenia de este "Jack el destripador" que había conseguido de Undertaker, aparentemente: era muy fuerte y resistente, la medalla de San Tobías era suya por lo que tiene que tener heridas en el cuello, usaba como armas hachas pequeñas pero viejas ya que en las heridas de las victimas tenía oxido, aparentemente cojeaba y cabía la posibilidad de que no sintiera dolor. Nada de eso le servía mucho por lo que tenía pensado en visitar a Lady Connie Marlow, la esposa del Barón Marlow, la primera víctima, pero antes que pudiera llamar a Sebastian entro a su despacho Libby con unos dibujos para mostrárselos.
—Mira, mira
—Libby ahora no
—Mira, mira
—Dije que ahora no!
—Mira!
Ciel sabía que no sacaría nada intentando razonar con Libby por lo que miro los dibujos. Todos eran extraños en especial uno de 2 pelotas anaranjadas y algo que parecía una sonrisa.
—Que lindos dibujos ahora tengo que irme
Libby no dijo nada pero por la forma en que apretó los labios estaba enojada, Ciel casi no prestaba atención a la niña ya que consideraba que no debía saber nada debido a su autismo a pesar que Undertaker había dijo que la niña sabia más de lo que parecía, pero cuando el extraño sepulturero le pregunto quién mató a su mami ella puso su dedo índice sobre sus labios e hizo: shhhh. Para Ciel la niña vivía en un mundo de fantasía.
En ese instante comenzó a llover, lo que significaba que los caminos estarían imposibles y debía ir a ver a Lady Connie Marlow mañana. El joven conde soltó un bufido y llamo a MeyRin para que se llevara a Libby a su cuarto, como la niña le tenía miedo a Sebastian y gritaba cada vez que lo veía o lo tenía cerca por lo que la llamo a ella, la torpe sirvienta tuvo que hacer un esfuerzo sobre humano para tener cuidado con Libby ya que la niña reaccionaba mal al ser tocada por sorpresa pero no le sirvió de nada.
Esa misma noche el viento y la lluvia golpeaban fuertemente las ventanas del cuarto de Ciel, este se encontraba acostado en su cama tratando de dormir pero no lo conseguía aunque mantenía sus ojos cerrados, repentinamente y acompañado por los truenos de esa noche comenzó a recordar el cuento "el cuervo" de Edgar Allen Poe cuando de repente escucho un ruido.
Crrrac-ccckk-crackack
Al principio pensó que todo era su imaginación o era producto de su cansancio y frustración pero el ruido no cesaba y parecía sincronizarse con cada movimiento que daba en su cama, el joven conde Phantomhive se puso nervioso cuando el ruido comenzó a hacerse más fuerte lentamente deslizo su mano derecha bajo la almohada y tomo con fuerza su pistola y espero a que lo fuera que los estaba asechando apareciera, mientras un sudor frio le recorría todo el cuerpo. Y el sonido parecía hacerse cada vez más fuerte.
Crrrac-ccckk-crackack
Con un movimiento rápido Ciel salto de la cama apuntando con su pistola a la nada cuando de repente noto alguien habría lentamente la puerta de su habitación hasta su máximo y lentamente se dibujaba una silueta en el lumbral de la puerta, por la altura no se trataba de Sebastian, el joven conde intento llamar a su mayordomo pero no le salía la voz, estaba paralizado. Era un muchacho con una capucha azul marino, con la ropa salpicada de sangre, lentes anaranjados, una especie de bozal que simulaba una sonrisa y llevaba un hacha en cada mano. Al verlo lo reconoció como aquel extraño joven que casi atropello hace pocos días. Era el asesino que estaba buscando.
—Q-quien eres tú? – alcanzo a decir Ciel
Pero aquel intruso no respondió solo se acercó a él, mientras se acercaba el joven conde comenzó a notar en aquel extraño la información que le había dado Undertaker: tenía una herida roja en el cuello y parecía que no le dolía, cojeaba del pie derecho y tenía 2 hachas como armas; también había algo en el que le recordaba al extraño dibujo que había hecho Libby. Mientras ese extraño se acercaba tambaleándose ligeramente, su brazo se movió a un lado dos veces, mientras se acercaba lenta y tenebrosamente hacía él. Dirigió una mano hacía su rostro, su dedo índice rozó sus labios… "Shhhhh". Ciel retrocedió contra el poste de su cama y en un acto de defensa le disparo en un hombro, el extraño dio un paso para atrás debido al impacto del disparo pero no se retorció por el dolor, él no sentía dolor.
—Qué demonios?!
—"Shhhhhh"
Aquel momento mientras aquel ser continuaba su camino para encontrarse cara a cara en la habitación, doblo su cuello en un ángulo de 50 grados, se movió ocasionalmente mientras se acercaba, nunca aceleradamente, un paso más, ese cuello parecía agrietarse, producía ese sonido misterioso que Ciel ya había escuchado antes. El intruso se le quedo mirando con su cabeza en esa posición para luego voltear la cabeza al otro lado y elevar su hacha contra Ciel, pero antes que pudiera dañar a su víctima, 5 cuchillos y un tenedor se enterraron en su brazo y en parte de su mejilla tirándolo al piso.
—Joven amo, está bien? – le pregunto Sebastian
—Lo estoy….pero quien era él
—Al parecer a quien estamos buscando y ahora que lo pienso me recuerda a uno de los dibujos que hizo Libby
—…bueno eso es verdad
—Que quiere que haga con él, joven amo?
Pero antes Ciel pudiera decir algo Ticci-Toby se levantó veloz como un rayo y ataco a Sebastian con sus hachas. El mayordomo demonio intento contraatacar su ataque y como pudo saco al desconocido del cuarto de Ciel, trasladando su combate al pasillo; a Ticci-Toby no le gustaba nada que le quitaran una víctima y mucho menos que lo clavaran tenedores y cuchillos, aunque él no sentía dolor le desagradaba que le hicieran eso, por otra parte Sebastian se quedó mirando al chico, era obvio que era humano o mejor dicho fue humano, algo en él le decía que no tenía alma y que estaba entre ser humano y no serlo aun así si tuviera alma sería un humano interesante.
—No imaginaba que vinieras aquí por tu cuenta, le has causado muchos problemas a mi joven amo – le dijo Sebastian
—…
—Eres de pocas palabras, ya me he enfrentado a esos aunque yo ya te había visto, estabas entre la multitud de una de las escenas del crimen
—…..
—Espero que no tengas un gato cerca
—"Shhhhhhh"
Ticci-Toby se abalanzo hacia Sebastian y le ataco con sus hachas y el mayordomo contrarresto sus ataques con sus cubiertos, para ser humano el chico era capaz de pelear a la par con un demonio, aparentemente ya no era humano y como lucia su cuerpo tenía huesos rotos pero se movía como si no los tuviera.
—Eres un monstruo – le dijo el mayordomo demonio
Ticci-Toby escuchaba pero no oía además ya no le importaba lo que pensaran de él ahora solo quería matarlo, era lo único que quería, matar.
Era un milagro que los otros sirvientes de la mansión Phantomhive no despertaran con el escándalo que causaba la pelea pero así era mejor ya que Ticci-Toby tenía la fuerza para matarlos a todos además que le estorbarían a Sebastian, sin embargo, aparecieron otros dos personajes que ni Ciel ni Sebastian se esperaron ver. Ante ellos apareció el shinigami pelirrojo, Grell, y Dorothea, la shinigami morena, que no sabían cómo habían entrado. Al ver a Sebastian Grell salto hacia a él para abrazarlo pero el mayordomo demonio se hizo a un lado y el Grell se dio de bruces contra el piso. Dorothea se llevó una mano a la cara.
—Que hacen ustedes aquí? – pregunto Ciel
—Tampoco me agrada estar aquí – dijo Dorothea con desagrado
—¡POR ESE NIÑO! – exclamo Grell señalando a Ticci-Toby – ¡POR CULPA DE ESE MALCRIADO TODO EL MUNDO CREE QUE TENGO QUE VER CON ESOS ASESINATOS!
Por 5 minutos todos se olvidaron de la presencia de Ticci-Toby, ya que Grell parecía dar más atención a Sebastian y Dorothea a controlar a Grell. El adolescente asesino pareció fastidiarse y se fue pero antes de irse se acercó a Ciel el cual no dejaba de apuntar a Ticci-Toby con su pistola, cuando Ticci-Toby estuvo a solo centímetros del joven conde Phantomhive con una de sus hachas se cortó las yemas de sus dedos y con su sangre dibujo sobre la frente de Ciel, como si lo marcara. Luego se fue, de camino a la salida se encontró con Bard, quien iba a la cocina por algo de comer, mientras comía vio a Ticci-Toby pasar por ahí mismo.
—Oye tú! – exclamo Bard sorprendido
—Shhhhh
Fue lo único que hizo el joven asesino antes de irse.
Por otro lado en el pasillo, al poco tiempo de darse cuenta que Ticci-Toby se había ido y casi al mismo tiempo se les acerco Libby con su camisón de dormir, descalza y traía en las manos uno de sus dibujos a modo que todos pudieran verlo. El dibujo era extraño y algo abstracto pero si se lo miraba bien se podía ver a Ticci-Toby en el.
—Toby….él es Toby – dijo la niña
Libby conocía al asesino y Undertaker tenía razón, la niña sabia más de lo que parecía y ahora los demás también lo sabían.
…
CONTINUARA
…...
