¡Hi~!
Admito que me pasé, llevo meses sin actualizar y no tengo como explicarles qué pasó. El caso es que aquí traje la continuación y espero que les guste.
¡Aclaraciones/Notas! (Típico en este fic) xD
1# No tengo fecha para actualizar, el tiempo que tengo libre lo uso para diversas cosas entre ellas escribir.
2# El día en que en la temporada XY digan que Ash tiene 17 o 16 años, pues tomemos este fic como un Universo Alterno dentro de otro Universo Alterno ^^U
3# Ya… Fokko/Fennekin evolucionó, cuando subí un capítulo pasado todavía no pasaba eso, así que para no complicarme, luego edito eso xD
4# ¡Ah! El capítulo de la cita de Ash y Serena no había pasado cuando escribí los capítulos anteriores, por ello voy a incluir eso aquí en este capítulo.
5# Si ven el ritmo diferente o ido, es que hace tiempo que no actualizo. Si no recuerdan qué paso hasta ahora no hay pena, mientras recuerden el punto inicial no hay problema.
Gracias por leer ^^
Los personajes de Pokémon no me pertenecen le pertenecen a Satoshi Tajiri y a Pokémon Company en general.
Capítulo V: "¡Feliz, feliz cumpleaños!"
¿Cómo había terminado así? Estaba todo lleno de lodo, empapado y encima no encontraba a Pikachu. A lo mejor si no fuera tan olvidadizo no hubiera tenido la necesidad de salir bajo la lluvia a buscarle un regalo a su novia, a partir de ahora él iba a apuntar en el calendario y a grabarse en la cabeza toda fecha especial y le diría a Bonnie que le ayudase.
"Así ya no se me complica todo", pensó mientras intentaba quitarse un poco las hojas que tenía incrustadas ente el cabello. "De cualquier forma espero que Serena no haga preguntas y…", sin poder terminar su pensamiento algo le hizo caer de golpe en la realidad. ¿Estaba planeando no olvidar fechas? ¿Por qué? ¡Él muy pronto saldría de allí! ¿O no?
Quizá se estaba acostumbrando al asunto, no debía acomodarse muy pronto saldría de allí. Dio un largo suspiro y planeó lo que haría.
"Bien, buscaré las flores más hermosas que haya; encontraré a Pikachu; regresaré a casa y me bañaré", sonrió al terminar su hilo de pensamientos. ¡Nada podría salirle mal!
Le echó un último vistazo al lugar, no encontró nada que pareciera del gusto de ella y la única razón por la que no le pidió ayuda a Bonnie fue porque no quería levantar sospechas, aparte él como 'novio' responsable debía arreglárselas solo. No podía ni dependería de la rubia toda la vida.
―¡¿Por qué es tan difícil?! ―se quejó mientras hacía un pequeño berrinche―. Ah, le llevaré cualquier flor y ya ―tomó la que sea pero al dar unos pasos dio media vuelta y tiró lo que recogió―. No, Serena merece algo mejor ―se sentó a pensar o a hablar en voz alta―. Necesito un consejo.
La duda era a quién se lo pediría. Obviamente a Bonnie y a Clemont no, y su madre se había ido con Serena a comprar algunas cosas…
"Vamos debe haber alguien…", divagó un rato en su mente y al ver que empezaba a llover de nuevo se levantó decidido.
―¡Iré con el Profesor Oak!
Tracey miró detenidamente el regalo envuelto frente a él. Se había arreglado para ir a la mini-fiesta que estaban organizando en la casa de Ash, alguien estaba de cumpleaños y no podía evitar estar emocionado con la idea; primero porque las reuniones siempre eran muy divertidas, segundo porque le fascinaba jugar con Bonnie y charlar con Clemont, tercero porque… averiguaría que se traía Ash. Para cualquiera parecía que estaba jugando a dárselas de 'detective' pero en verdad ese asunto le estaba consumiendo mucho sus pensamientos.
No sería extraño que algo raro le pasara a su amigo, total toda su vida le había pasado casi de todo. La cuestión era saber de qué se trataba y… bueno no sabría qué haría después sin embargo su objetivo estaba puesto y esta situación era una buena excusa para ello.
Soltó un suspiro y miró su reloj, era temprano todavía… así que comería unas galletas, dibujaría algo y…
Sonó el timbre por lo que fue a abrir la puerta.
―¿Ash? ―preguntó al verlo jadeando―. ¿Qué te paso? Te ves horrible.
―Oh, bueno es que cuando venía para acá unos pokémon salvajes me comenzaron a perseguir.
―¿Entonces te caíste, te mojaste y te llénate de lodo?
―¿Hum? ―cuestionó confundido―. No, no, no ―respondió mientras tomaba aire―. Eso pasó antes.
―¿Antes?
―¿Podemos dejar las preguntas para después?
―Claro, pasa y… ―antes de terminar su oración Ash se dio pasó solo dentro del lugar sentándose en la primera silla que encontró―, siéntete como en casa.
―Gracias ―dijo y suspiró―. Verás ya sabes que hoy…
―Sí, lo sé.
―¿En serio? ―su expresión reflejaba sorpresa y ahí Tracey se dio cuenta cuan distraído era el entrenador pokémon.
―¿No sabes que habrá una fiesta en la que estoy invitado?
―Sí bueno no ―se rascó la cabeza mientras hablaba―. Sé de la fiesta pero no de que venías ―aclaró mientras buscaba con su mirada algo―. Mira, es que estoy buscando un regalo porque se me olvidó que era hoy y no tengo nada, fui a buscar algo al bosque como flores pero nada me convenció.
El chico del cabello verde no podía evitar verlo, ese chico hacía que la palabra 'desastre' tuviera un nuevo significado.
―¿Y cómo terminaste así?
―Hum, cuando comenzó a llover me empapé y mientras rondaba por ahí me caí ―respondió con simpleza mientras giraba en su silla.
"Parece un niño", pensó Tracey mientras lo miraba divertirse con la silla, ¿qué pasaba con él?
―Entonces, ¿quieres que te ayude a buscar un regalo, Ash?
―¡¿Me quieres ayudar?! ―preguntó alegre a la vez en que saltaba de su lugar para verlo más de cerca―. La verdad yo venía por la ayuda del Profesor, pero ya que te ofreces…¡gracias, Tracey!
―Claro, bueno ―empezó a hablar mientras se alejaba un poco de su compañero―. Tal solo no me abraces ¿de acuerdo?
―Como gustes ―contestó alegremente el chico del cabello negro azulado.
"De todas formas no lo iba a abrazar", analizó en su mente luego miró nuevamente al dibujante y sonrió.
"¡Sí! Podré descubrir que es lo que ocultas, Ash"
Hubo un silencio incómodo, solo se escuchaban algunos ruidos de afuera y la lluvia que aumentaba con cada minuto.
―Este… ¿dónde está Pikachu?
―¿Pikachu? ―regresó la pregunta mientras colocaba sus manos en su cabeza―. ¡Ah, no lo he visto desde que llegué al bosque!
―¿Y por qué no lo buscaste antes?
―Pues, creí que lo vería de regreso pero con eso de que me estaban persiguiendo no pude hacer mucho y… bueno al menos no tengo un mal presentimiento.
―Entonces, ¿lo vas a buscar?
―Debería pero no tengo mucho tempo y… ―se quedó a la mitad de la frase, no estaba actuando como él lo haría así que agachó la mirada tratando de pensar, pero un recuerdo llegó a su mente.
«―Tú mejor que nadie ha de saber que no me siento tan bien…
―Pikapi ―contestó el pokémon entre bostezos.
―¿Crees que algún día regrese a mi universo? Porque está claro que no pertenezco a este lugar…
―Pikachu.»
Su pequeño amigo siempre estaba con él en las buenas y malas. No podía irse a buscar el regalo y dejarlo así, puede que por un rato lo olvidase en el bosque pero ahora…
―Serena lo entenderá ―terminó su frase y salió corriendo.
―¡¿Adónde vas?! ―exclamó alterado Tracey.
―¡Tengo que buscar a Pikachu, sé que ella me comprenderá!
―¡Pero…!
Ash ya no lo escuchó, salió directo hacia el bosque, si no lo encontraba ahora quizá algo malo le había pasado, sin embargo su pokémon era muy astuto y… hasta ahora no había rastro del equipo Rocket.
"¿Cómo pude ser tan tonto? Lo del regalo importa, pero hasta ella sabe cuán importante es mi mejor amigo", terminó su pensamiento y observó su alrededor, estaba seguro que tendría que darle una larga disculpa a Serena porque era su culpa todo lo que pasó, la castaña no tendría su regalo y a lo mejor le tomaría horas en encontrar a su Pikachu porque sí o sí lo hallaría.
Bonnie estaba terminando de arreglar la mesa, se veía preciosa según ella. Miró a su hermano que intentaba inflar un par de globos, su anterior inventó que hacía esa tarea había estallado ensuciando el lugar: su hermano no tenía remedio.
Pero ella tampoco era un 'angelito' así que estaban a mano… El recuerdo del entrenador pokémon llegó a la mente de la pequeña rubia por lo que dejó de ver la mesa y posó su vista en la puerta.
"¿En dónde se habrá metido? Lleva horas afuera", pensó y caminó hacía la salida.
―¿Bo… Bonnie? ―preguntó tartamudeando por la falta de aire el científico.
―¿Qué pasa, hermano?
Su voz sonaba lo más inocente posible, como si no estuviera planeando algo.
―Espera ―le susurró mientras tomaba aire―. Bien, ¿por qué vas a salir?
―Quiero tomar aire.
―¿Por qué?
―Me siento asfixiada.
―Pero está lloviendo.
―Lo sé.
―Bonnie.
―¿Sí? ―preguntó y lo miró de una manera adorable.
Clemont tan solo soltó un suspiro pesado.
―¿Vas a buscar a Ash?
―Pues ―comenzó a hablar porque debía de inventar una mentira―. N-No.
―Entonces sí.
―¡Hermano!
―Escucha ―llamó su atención modulando su voz para no sonar tan serio―. Sé que él ha estado actuando muy extraño, no lo he visto compartiendo tanto tiempo 'a solas' con Serena y me parece que tú sabes algo que yo no.
―Bueno yo …
No pudo terminar su oración, alguien tocó la puerta de forma escandalosa, parecía que había una emergencia. Clemont se adelantó a su hermana y abrió la puerta dejando ver a Tracey con cara de angustia.
―¿Ash está aquí?
Los dos hermanos intercambiaron miradas, algo estaba pasando y a lo mejor era grave.
―¿Qué fue lo que pasó? ―cuestionó el rubio.
―Es que él perdió a Pikachu cuando estaba rondado por el bosque, llegó conmigo a hablar de algo y regresó corriendo para allá pero lo he buscado casi por todos lados y pensé que tal vez regresó acá.
―Él no ha regresado desde hace horas ―aclaró Bonnie muy preocupada.
"Si Serena se entera de esto Ash estará en problemas", analizó la más pequeña.
"Si ella se entera de esto, seguro que le da un infarto", pensó Clemont.
"¿Por qué no me invitan a pasar?", se preguntó mentalmente Tracey, quién se estaba mojando por la lluvia.
―¡Debemos buscar a Ash! ―gritó Bonnie dejando a los otros dos asustados.
―Te he dicho que no se grita así ―regañó Clemont.
―No la regañes, mejor pensemos donde puedan estar…
Ninguno de los presentes se había dado cuenta que dos personas y un pequeño pokémon amarillo acababan de llegar.
―¿Dónde puedan estar quiénes? ―pregunto la mamá de Ash.
―¡Señora Delia! ―exclamó Tracey.
―Oh, pero Tracey que linda sorpresa que estés aquí ―halagó la señora.
―Sí, bueno… ―susurró el chico del cabello verde―, Serena, ¿cómo estás?
―Pues bien, gracias. ¿Y tú?
―Excelente, me tengo que ir ―intentó parecer tranquilo, pero cuando salió por la puerta observó la figura de Ash aún más empapado y lleno de hojas.
―¡Tracey por qué no te quedas y…! ―gritó Bonnie pero al salir vio a su amigo 'perdido'.
―Bonnie está lloviendo ―intentó volver a regañar su hermano, sin embargo se vio interrumpido al ver lo más extraño que había visto ese día.
―¡Ash! ¡¿Qué te pasó?! ―exclamó Serena preocupada, para después salir corriendo a donde éste estaba.
―Es una larga historia ―trató de explicar pero la castaña se le había acercado mucho, le estaba incomodando un poco pues ella de verás se veía muy angustiada―. Estoy bien ―susurró con un tono suave y al parecer solo ella lo había escuchado.
―Te tienes que dar un baño ―sugirió ella ya sonriendo después se agachó, tomó al pokémon entre sus brazos y miró a su 'novio'―. ¿Verdad, Pikachu?
―¡Pika!
―Uh, ¡Pikachu! ―gritó con alegría el entrenador mientras gentilmente tomaba entre sus brazos a su amigo―. ¿Dónde estabas?
―Pikachu ―respondió con simpleza mientras correspondía a su abrazo.
Serena se quedó mirando la escena, le fascinaba ese lado tierno de Ash. Siempre se preocupaba así por sus amigos y pokémon, era un chico especial y lo sabía; por una parte le ponía feliz el que salieran. Suspiró como toda enamorada, él se comportaba raro pero no importaba ¡seguía siendo ese chico tan fascinante del que se enamoró!
―Muchas gracias, Serena ―soltó él de la nada.
―Oh bueno, no es nada ―respondió al instante―. Él parece que quería acompañarnos, lamento no haberte avisado.
―¿A qué te refieres? ―cuestionó el entrenador pokémon.
―Bueno, él se apareció un rato después cuando estábamos en la tienda, pensé que tú lo habías enviado.
―Vaya mal rato el que me hiciste pasar ―comentó cómicamente Ash a su Pikachu.
―Pikachu ―le respondió juguetonamente.
―¿Por qué no entramos a la casa y comemos unas galletas? ―sugirió Delia.
―Suena genial ―dijo Tracey.
―E-espere ―intentó detener la rubia pero ella ya había entrado.
―Oh, pero ¿quién ha adornado la casa?
―¡Feliz cumpleaños señora! ―dijeron en coro todos exceptuando a Ash.
"Entonces… Era el cumpleaños de mi…mamá", concluyó quedándose en shock.
―¡Awww! ¡Muchas gracias muchachos! ―grito emocionada para después ira a abrazarlos.
―De nada ―dijeron otra vez en coro.
―Es un lindo detalle de su parte, organizarme una fiesta…―comenzó a hablar y hablar.
En lo que los demás iban a sentarse a la mesa Ash fue a bañarse y cambiarse de ropa, por supuesto acompañado de su fiel compañero.
Unas horas más tarde llegaron los demás invitados, eran otros conocidos por la mamá de Ash. Se divirtieron un rato y comieron pastel, hubo charla y risas hasta que cayó la noche; para entonces cada quién tomó su camino a casa y Delia estaba abriendo sus regalos.
Resultaba que hace meses Ash había comprado un regalo para su mamá, y Serena como buena novia se lo había guardado y empacada para ese día. Era el regalo de ambos para ella, pero eso no lo supo el entrenador hasta que la castaña se lo dijo.
Así que ahora estaba él en su habitación recordando cómo había empezado su día…
Se había levantado con la pereza más grande del mundo, estiró sus brazos y miró a Pikachu quién también dormía pacíficamente.
―Buenos días.
―Pikapi.
―Bien, hoy será un buen día.
Se animó así mismo, fue al baño y no escuchó a Serena, por lo regular ambos terminaban llegando a la misma hora a bañarse por lo que él tenía que esperarla media hora afuera hasta que saliera y poder asearse sin embargo esta vez ella no estaba. Ignorando ese detalle se bañó se arregló y bajó
Miró a sus amigos y notó los adornos. ¿Habría una fiesta? Entonces hoy era un día especial y eso significaba que…
―Buenos días ―saludaron los dos hermanos y él regresó el saludo.
―¿Nos vas a ayudar? ―preguntó un poco grosera la rubia.
―Bonnie no le hablas así.
―Lo siento.
―Oh no importa, pues no sé…
―Ayuda a mi hermano a inflar los globos ―dijo Bonnie para provocar a su hermano.
―No es necesario, tengo un invento que puede hacer eso.
―Va a explotar ―murmuró su hermana.
Ash estaba presenciando una pelea entre hermanos así que para evitar que se volviera más grande habló:
―¿Entonces hoy es…? ―preguntó Ash mirando que Clemont y Bonnie adornaban la casa.
―Ya sabes que hoy cumple años cierta persona especial ―recordó Clemont.
―Ah, claro. ¡Cómo iba a olvidarlo! ―mintió el muchacho para no levantar sospechas.
"¡Oh no! He olvidado el cumpleaños de Serena"
¿Ahora qué iba a hacer Ash?
Luego de aquello salió corriendo al bosque buscando algo bonito que darle a Serena, pero resultó que todo le había salido mal.
Se acostó mirando al techo, debía encontrar una forma de regresar a casa. ¿Acaso todo era un sueño o pesadilla? No tenía idea de cómo clasificarlo, por momentos todo era muy bonito y por ratos era tan duro como enfrentar a un líder de gimnasio. Muy confuso y encima nadie más que Bonnie le estaba ayudando… quizá si le dijese a Clemont… En cuestión de amigos era el más cercano que tenía a su disposición y a lo mejor estaría dispuesto a ayudar, pero debía consultarlo con la rubia para evitar inconvenientes.
Estaba tan concentrando planeando qué haría que no se dio cuenta cuando Serena entró a su habitación. Ella silenciosamente se sentó en la cama de él, éste sintió el peso cayendo en la cama y pensó que era Pikachu, así que se levantó de golpe quedando cara a cara con la castaña quién al instante se ruborizó.
―L-Lo siento ―hablaron al mismo tiempo y se apartaron un poco, él se sentó en la cama lo más rápido que pudo.
―¿Necesitaba algo, Serena?
―Quería conversar sobre lo de hoy.
―Entiendo ―comentó Ash desviando su mirada a Pikachu.
―¿Por qué fuiste al bosque?
―Pues…―intentó explicar sin embargo su mente no podía mentir sobre ello―, creí que era tu cumpleaños y salí a buscarte unas flores o algo bonito para ti, pero no salió como quería y terminé así. Encima Pikachu se perdió y al regresar resultó que estaba contigo ―se desahogó y suspiró―. Aunque el pastel que hiciste para mi mamá estaba muy bueno.
Serena había escuchado atenta pero no pudo evitar reírse.
―Siempre has sido un poco malo recordando fechas.
―¿No estás molesta o algo así? ―preguntó extraño, se esperaba otra cosa.
―Para nada ―se acercó un poco más a él y éste no se movió ni un centímetro―. Podría molestar por el hecho de que olvidarás hipotéticamente 'mi cumpleaños', perosaliste a buscar algunas flores y es lindo ―se sonrojó al decir lo último y entonces el muchacho se dio cuenta de lo complicada que era la castaña sentimentalmente.
―Al menos no todo fue perdida ―dijo Ash, se levantó y de su escritorio jaló unas azucenas―. Ten, son para ti.
Serena le sorprendió lo que le estaba viendo, era las flores más hermosas que había recibido y no era nada más por ser bellas sino porque él se las había dado. Sonrió y entusiastamente las tomó en sus manos, su mente se regañaba por pensar que él estaba actuando raro ¡seguía siendo un chico muy lindo!
―Wow, gracias ―habló e intentó darle un abrazo a Ash, pero este estaba tan nervioso que dio un paso atrás, tropezó con algo cayendo al suelo y golpeándose la cabeza contra su escritorio provocando que quedara semi-inconsciente.
―Ay, mi cabeza ―se quejó estando ya en el suelo, notó como ella se había acercado peligrosamente quedando a la par de él al parecer tratando de ayudarle.
―¿Estás bien?
―Sí, eso creo ―respondió ya sintiéndose mejor. Su visión borrosa se aclaró y la vio, era tan parecida y diferente a la chica que conocía porque ella no era la misma chica con la que viajaba en Kalos ¿o sí? No tenía idea, estaba muy confundido.
―¿Seguro que ya no te duele?
―Estoy seguro ―contestó para después levantarse.
―Por cierto… ¿por qué me regalaste las flores?
―Ah, bueno no se las podía dar a mi mamá porque las busque pensando en ti, no creo que hubiera sido correcto dárselas si no las busqué para ella.
―Ya veo, muchas gracias ―le regalo una sonrisa y fue hasta la puerta―. Buenas noches, por cierto te hice unos Poké Puffs mañana puedes comerlos ―con eso último salió.
Así él se quedó pensando en lo que acaba de ocurrir, se sonrojó un poco al recordar lo cerca que estaban. Volvió a acostarse en la cama y por primera vez desde hace rato, no le importaba mucho el pasarse todo el día buscando algo para Serena si al final ella le iba a terminar cocinándole su postre favorito.
Adelanto del siguiente capítulo:
―Repítemelo por favor ―rogó Ash esperando haber escuchado mal.
―Mañana es 14 de marzo, tienes que regalarle chocolates blancos a Serena según la tradición y los tienes que hacer, ella te los intentó hacer el día de San Valentín.
―Pero…
―Sin peros, al haber aceptado los chocolates de ella te comprometiste a hacer lo mismo para ella mañana.
El entrenador pokémon empezó a ver el asunto de San Valentín y 14 de marzo como una trampa, ¿Cómo se había comprometido sin siquiera ser avisado?
―No lo sabía ―respondió y entró en pánico.
Él no sabía cómo preparar chocolates, pero debía hacerlo.
Notas de la autora:
En fin, está corto lo sé ¡pero espero que les haya gustado! Espero no tardarme tanto como con este.
Continué este fic por varias razones, una de ellas es porque me gusta este fic y la otra por sus reviews. Así que gracias por todo, nombraría a todos para darles las gracias pero se vuelve un poco extenso ^^ El review número 50 escogerá algún tipo de situación en la que Ash se vea involucrado para este fic (que la situación sea pequeña xD)
Lamento cualquier falta ortográfica o argumental.
Gracias a todos por sus reviews/fav/follows
¿Reviews?
