¡Hi~!
Traté de no distraerme mucho de mi objetivo del día, o sea actualizar. En fin… (Nunca había actualizado tan rápido xD, bueno desde hacía mucho que no lo hacía). Sin más,
¡Aclaraciones!
1# El día de 14 de Marzo en Japón, los chicos que recibieron y aceptaron el chocolate de una chica, deben de regresarle el detalle en esa fecha pero con chocolates blancos. He de ahí mi idea jajaja
2# No sé cada cuanto actualizaré, no piensen que es semanal a mensual. Pero gracias a sus comentarios me he animado a escribir este capítulo más rápido, gracias por ellos.
3# Publico también mis escritos en otro lado (actualmente). Si no tengo el mismo nombre y no hago notas parecidas pues obvio no soy yo xD Pero lo dudo, en fin solo es un aviso :3
4# Me alegra tanto que el fic sea inmensamente aceptado con tantas Fav/Follows y Reviews. ¡Muchas gracias!
5# En el fic describo como hacer los chocolates más o menos, o bueno doy a entender los ingredientes. Seguí una receta de internet, y no sé si sirve xD Tan solo la use porque sí.
Espero que les guste, Ash tendrá más desafíos a afrontar a lo largo de esta aventura.
Los personajes de Pokémon no me pertenecen le pertenecen a Satoshi Tajiri y a Pokémon Company.
Capítulo VI: "¡Ash cocina! Un desastre se avecina"
Se despertó más tranquilo que de costumbre, respiró hondo y despeino más su cabello. Era un día extremadamente soleado, Ash Ketchum sabía que su día iba a estar increíble, según su calendario ―que había preparado luego del desastre de hace días― no había ninguna fecha este día.
Se estiró y vio a su fiel amigo hacer lo mismo, ambos sonrieron y sabrían que hoy después de comer y dejar hacer la digestión irían a correr para ejercitarse. ¡Lo necesitaba! Si bien no tenía necesidad de entrenar tanto con sus pokémon porque estaba de vacaciones si necesitaba un poco de ejercicio, así que ya lo había planeado con anticipación; Serena estaba consciente de ello y aunque hubiera deseado acompañarlo sabía que él prefería hacerlo solo con sus pokémon ―además a pesar de ser novios tampoco debían estar todo el día juntos―.
Así él terminó su rutina y salió de su habitación directo al baño, revisó que no hubiera nadie. Al parecer Serena otra vez había salido temprano con su mamá, le restó importancia y entró; cuando terminó de arreglarse bajó a la cocina.
Notó que Bonnie estaba sentada comiendo algo de cereal.
―Buenos días ―dijo Ash mientras se sentaba, Bonnie le regresó el saludo y siguió comiendo.
―¿Y Serena? ―preguntó el entrenador girando su vista al suelo.
―Salió con tu mamá a ver al Profesor Oak ―respondió alegremente la no tan pequeña―. Huy, ¿por qué preguntas? ―cuestionó pícaramente, pero Ash quedó un tanto confundido con su tono.
―No sé, se me hizo raro que no estuviera en el baño. Pocas veces no vamos al mismo tiempo ―respondió jovialmente, Bonnie hizo un puchero por no lograr ningún efecto en él.
―Por cierto, Ash ¿qué harás más tarde?
―Bueno, después de comer iré a correr con Pikachu.
―Cancélalo entonces ―ordenó Bonnie mientras se levantaba de su asiento―. Debemos ir a comprar unas cosas.
―¿Hum? ¿Qué cosas? ―preguntó bastante extrañado.
―Hice una lista, de eso no te preocupes ―respondió mientras volvía a su asiento a comer su cereal―. Principalmente será algo de mezcla para chocolate blanco.
―¿Chocolate blanco? ―nuevamente no entendía nada―. Oh, es para que Serena cocine con ello ¿no?
―No, es para que tú cocines con eso.
Hubo un silencio y Ash comenzó a toser de la ansiedad.
―¡¿Qué?!
―Verás, mañana es 14 de marzo y como aceptaste los chocolates de Serena, o bueno algo así, debes de regresarle el detalle haciendo lo mismo para ella, pero mañana.
Entonces él sentía que el alma se le escapaba del cuerpo, ¡no sabía cómo hacer chocolates! Ni a Serena le había salido excelentes ―aunque para él estuvieran deliciosos según ella fue un desastre―, ¿Cómo se supone que haría frente a algo como eso? No, debió haberse equivocado.
―Repítemelo por favor ―rogó Ash esperando haber escuchado mal.
―Mañana es 14 de marzo, tienes que regalarle chocolates blancos a Serena según la tradición y los tienes que hacer, ella te los intentó hacer el día de San Valentín.
―Pero…
―Sin peros, al haber aceptado los chocolates de ella te comprometiste a hacer lo mismo para ella mañana.
El entrenador pokémon empezó a ver el asunto de San Valentín y 14 de marzo como una trampa, ¿Cómo se había comprometido sin siquiera ser avisado?
―No lo sabía ―respondió y entró en pánico.
Él no sabía cómo preparar chocolates, pero debía hacerlo.
Serena caminaba junto a la Señora Delia de regreso a casa. Le encantaba pasar tiempo con la madre de Ash, era muy divertida y siempre solían conversar de muchas cosas, aunque levantarse temprano y arreglarse rápido le disgustase un poco ese día estaba radiante. No tenía ni idea de porqué, simplemente estaba de un buen ánimo. Aunque no pudiera toparse con Ash en la mañana frente a la puerta del baño, ya que adoraba eso. Así ella podía observar a su novio semi-despierto, según ella se veía adorable y no había forma en que le comenzara a aburrir esa imagen.
Suspiró profundamente, sintió el aire chocándole un poco en el rostro. Por estos días hacía desde temprano algo de frío, así que trataba de irse un poco más abrigada. Delia decía que el clima se ponía extraño de vez en cuando, aun así en la casa no hacía mucho frío.
―¿Y estás lista para mañana? ―preguntó la madre del entrenador pokémon.
―¿Mañana? ―regresó la pregunta al no entender.
―Sí, ay estás algo distraiga ―indicó mientras se acercaba más a la muchacha―. Mañana es 14 de marzo.
―¿Así? ―volvió a preguntar mientras subía su mirada al cielo.
―Oh, recuerda la tradición ―habló nuevamente y sonrió―. Mi hijo tiene que darte chocolates blancos hechos por él, ¿no es lindo?
Serena se sorprendió de aquello, anteriormente había oído de ella pero la había olvidado por completo.
―Oh vaya… ―susurró esperanzada, ya tenía una imagen hecha en su mente de su amado entregándole los chocolates vestido con traje y con una rosa en la boca, se sonrojó al instante pero regresó los pies a la tierra―, creo que Ash tendrá problemas con eso.
―Para nada ―respondió Delia despreocupada―. Sabrá cómo arreglárselas.
―Cierto ―dijo insegura mientras bajaba su mirada al suelo.
¿En serio Ash sabría arreglárselas? Ni ella con sus nervios aumentados le salió bien, ahora él que no sabe cómo hacerlos… ¡Tendría que ayudarlo! Pero no directamente, de alguna forma acudiría a su 'auxilio'. De vez en cuando él podía ser un poco orgulloso pues no aceptaría su ayuda menos si se trata de algo así, bueno… Serena tendría que encontrar la manera de hacer algo a escondidas.
Luego de desayunar Serena se quedó en la casa armando un plan para mañana mientras Ash se iba con Bonnie a comprar lo necesario para poder realizar su deber. Cada quién estaba metido en lo suyo y a pesar de que era una fecha 'especial' ni Ash ni Serena estaban disfrutando el asunto, estaban más metidos en planes sin mucho sentido y que seguramente no saldrían como quisieran.
Aun así Ash pensó en la forma de distraer a la castaña, le pediría ayuda a Clemont o Tracey para llevarla de paseo por ahí mientras él y Bonnie hacían los chocolates ―porque él solo no iba a quedarse en la cocina―; Serena por otra parte pensó en pedirle ayuda al rubio para esconderse y distraer a Ash en momentos necesarios para poder intervenir en la cocina sin que se diese cuenta. Ambos mentalmente, se felicitaron por supuesto era el 'mejor plan de sus cortas vidas'.
Tan solo debían esperar al día de mañana y aunque se durmieron pensando en lo que les esperaba, una sonrisa adoraba sus rostros.
Se despertó con el peor ánimo, torpemente se levantó y agarró los lentes de la mesita de noche. No había podido dormir recordando a Korrina, la distancia con ella de vez en cuando lo mataba. La rubia era sumamente energética, cuando la iba a visitar y viceversa trataban de hacer mil cosas y aunque terminaban por no hacerlas todas él quedaba con muy poca energía. Esperaba poder verla pronto, en algún momento su hermana y él regresarían a Kalos; se separarían de sus amigos pero era inevitable y además la sonrisa de la rubia era de extrañarse.
Suspiró y sin titubear mucho se dirigió al baño, todavía era muy temprano así que dudo seriamente que alguien lo interrumpiera. Al terminar de bañarse y cambiarse se vio al espejo sin los lentes y no pudo evitar recordar un comentario que vino de ella…
"―Te ves muy lindo sin lentes ―comentó sin moverse de su lugar, habían ido al parque de Ciudad Lumiose y estaban sentados en el pasto.
El comentario había salido porque él se los había quitado para poder tomar una siesta, estaba cansando de su intento de 'patinar'.
―Hum, ¿gracias? ―dudó en responder, estaba muy avergonzado por el halago y estaba sonrojado hasta las orejas. Suspiró y miró a la rubia―, no me gusta quitarme los lentes. Me siento inseguro, no sé a dónde ir.
―Lo sé ―comentó mientras aguantaba un poco la risa―, pero sin los lentes puedo verte bien a los ojos.
―¡Oh, mira eso! ―gritó de la nada para desviar la atención de la rubia. Ella le ponía de los nervios pero no de mala forma. Korrina era un enigma y a Clemont le fascinaba resolverlos.
Volvió a la realidad al escuchar a alguien tocando la puerta. Eso le extraño por lo que intentó preguntar quién era pero se le adelantaron.
―Soy yo, Serena ―trató de susurrar lo más que pudo.
―¿Serena? ―preguntó y sin dudar abrió la puerta.
La castaña se miraba radiante, estaba emocionada y a la vez muy sospechosa. Clemont de vez en cuando no la entendía, era más fácil hablar con Ash porque él era más claro con sus emociones que ella ―aunque últimamente el entrenador pokémon actuar de forma extraña―.
―Buenos días ―saludó la muchacha y al escuchar el saludo de vuelta prosiguió―. Escucha hoy es 14 de marzo, y…―antes de poder terminar la frase escuchó que alguien venía. Volteó a ver y no vio a nadie, era extraño pero le restó importancia―, ¿conoces la tradición?
―Sí, lo de dar chocolates blancos.
―Genial, entonces necesito tu ayuda.
―Pero, ¿no es Ash quién debe hacer los chocolates?
―Claro pero… quiero ayudarle ―comentó susurrando aún más―. No es que desconfié de él, pero se la pasará mal y no quiero que eso pase.
―Ah, pero Serena… ―intentó contradecirla sin embargo escuchó algo, hizo lo mismo que Serena había hecho algunos minutos atrás; no vio a nadie―, bueno es muy arriesgado.
―Claro pero… ¿y si se frustra?
―Es Ash, sabrá cómo arreglárselas.
―Sí, pero…
―Demasiados 'peros', Serena ―señaló Clemont al darse cuenta que la conversación iba para largo―. Sé que tu intención no es mala, pero si se da cuenta y se arma un lío, no sería bueno.
―Oh, por favor Clemont ayúdame, ¿sí? ―intentó convencerlo poniéndole una mirada de borreguito. Bonnie lo hacía y convencía a su hermano, ella debía intentarlo.
―Esa mirada no funciona conmigo ―aclaró el rubio mientras cerraba los ojos, tomaba esa actitud segura de hermano mayor.
―Te debo una si me ayudas ―ahora Serena entraba a la 'negociación'.
―¿En serio…? ―preguntó dudando un poco, luego sacudió su cabeza―. No.
―Si quieres…puedo convencer a Ash de viajar a Kalos con ustedes antes de lo planeado ―Serena usó un tono de voz pasivo, ella sabía perfectamente que a Clemont le gustaba estar con Korrina; si bien la castaña y su 'novio' habían planeado estar un tiempo en Kanto y luego en Kalos, podían adelantar un poquito antes la partida para irse junto con los hermanos―. ¿Qué dices?
―¿Sabes? Puedo irme con Bonnie antes y esperarlos en Kalos ―intentó razonar, no debía caer en la negociación de la castaña. Tenían años de conocerse, y a pesar de no ser tan cercana como Ash hacía ella, la quería como una mejor amiga o hermana.
―A lo mejor Bonnie no quiere, estuve hablando con ella hace unos días, me dijo que le encantaría viajar con nosotros como en los viejos tiempos, de Kanto hasta Kalos.
―¿De verdad? ―preguntó preocupado. Si era verdad entonces saldría perdiendo, no podía irse solo y dejar a su hermana ―eso lo haría si hubiera una emergencia―, pero no era el caso. Se vio atrapado.
Serena había ganado. Era muy astuta.
―Ah, como gustes ―accedió Clemont―. ¿Qué necesitas?
―Es muy sencillo, hay que hacerle creer a Ash que ambos vamos a dar un paseo, regresamos a escondidas, creamos una distracción para alejarlo de la cocina, mientras yo intento ver si le va bien o mal, si le va mal ayudo un poquito.
―¿Poquito?
―Sí, tú me avisarás si ya viene de regreso y luego ambos nos escondemos cuando venga y ya.
―Bien, espero que no salga mal.
Ambos volvieron a lo suyo, el día que les esperaba sería largo.
Horas más tarde luego del desayuno, Bonnie jaló de las mangas de la camisa a Ash y lo arrastró a la cocina, mientras Serena y Clemont se preparaban para la actuación. Al parecer al muchacho se le había olvidado preguntarle al rubio sobre si le ayudaba.
Cuando él vio a su amigo rubio entrar a la cocina recordó ese pequeño detalle.
―Oh, Clemont ―habló Ash tratando de actuar natural―. ¿Podemos hablar en privado?
Todos intercambiaron miradas, Bonnie miró a Ash, Clemont miró a Serena, Serena miró a Ash y éste a Bonnie.
―Claro ―contestó y ambos se alejaron un poco de las chicas.
―Escucha necesito tu ayuda ―comenzó a hablar mientras con su brazo rodeaba el cuello de su amigo―. Sé que sabes de la tradición así que me saltaré esa parte ―dijo sonriendo, estaba seguro que él lo ayudaría―, necesito que distraigas a Serena lo más que puedas para que pueda prepararle los chocolates blancos.
―Está…bien ―dijo dudando un poco, volteó a ver a su hermana mirándolos―. ¿Mi hermana te va ayudar?
―Por supuesto, no podría hacerlo solo ―respondió como si nada―. En fin, suerte con ello.
―Gracias, también te deseo suerte.
Ambos se apartaron y regresaron a su antiguo lugar. Hubo un silencio hasta que Bonnie habló.
―¿De qué conversaban?
―De nada importante ―respondió Clemont―. Serena, ¿vamos a dar un paseo?
―Por supuesto, Ash nos vemos luego ―se despidió la castaña sonriendo―. Nos vemos luego.
―¡Disfruten su paseo~! ―se despidieron Ash y Bonnie.
Al ver que los dos se habían ido, la no tan pequeña rubia miró acusadoramente a Ash.
―¿Qué le dijiste a mi hermano?
―Solo le dije que fuera a dar un paseo con Serena.
Ella no lo entendió, tomaba tan a la ligera eso. Algo podía salir mal, pero eso ya era cosa de él aunque había una cosa que Bonnie tenía que preguntarle.
―¿No tienes celos?
―¿Celos? ―Ash tenía esa costumbre de regresar la pregunta.
―Sí, celos.
Él no lo comprendía bien, sí sabía el significado de eso; ¡pero era Clemont! ¿Y celos exactamente de qué? Lo analizó un poco, sin embargo se detuvo de hacerlo.
―No tenemos tiempo para pensar en ello, Bonnie.
―Tienes razón ―finalizó su conversación.
Lo siguiente que hicieron, fue tratar de seguir una receta. Aunque Ash no estaba prestando mucha atención, estaba tratando de pensar en lo que la rubia le dijo aun cuando se había auto-impuesto no cuestionarse más eso.
Había pasado media hora y no habían avanzado nada, la rubia estaba exasperada porque se había pasado leyendo la receta una y otra vez pero simplemente su compañero no la estaba escuchando.
―¿En qué piensas? ―preguntó curiosa.
―Pues… no importa.
―Como sea ―murmuro Bonnie mientras buscaba la leche, luego lo pensó mejor―. Ash, ¿podrías traer la leche?
―Claro ―dijo y se dirigió al refrigerador. Buscó lo que la rubia le pidió y se lo llevó.
―Bien ―Bonnie tenía si mirada fija en la receta así que simplemente echó en una olla lo que su compañero le había dado―. Ahora tráeme una taza y un tercio de azúcar.
El entrenador pokémon buscó nuevamente y con ayuda de su Pikachu encontró donde estaba la azúcar, mientras él hacía eso, Bonnie fue a poner la olla al fuego para que comenzara a hervir.
―Echa la azúcar en la olla ―dijo la rubia mientras retiraba su vista de la estufa para irse a buscar la esencia de vainilla.
"¿Cuánto será una taza y un tercio?", comenzó a pensar él ya que se había traído el frasco entero con la azúcar, pensó que Bonnie sería la que echaría la cantidad correcta. Al no saber exactamente cuánto optó por lo lógico, echó la cantidad que le parecía razonable; aunque Pikachu estuviera tratando de decirle que se había pasado, éste ni cuenta se dio.
―Creo que eso estará bien ―dijo un sonriente Ash ya más animado―. ¿Qué sigue?
―Esperar un poco hasta que se disuelva ―respondió Bonnie mientras buscaba otras cosas.
Pasó el tiempo necesario y echaron el resto de los ingredientes; sin embargo como hacía sido nuevamente el muchacho quién se había encargado de echar todos los ingredientes por supuesto se había confundido de cantidad echándole más de lo necesario o menos de lo que se solicitaba.
Estaban a punto de probar lo que habían cocinado hasta que escucharon un estruendo afuera. Tanto Bonnie como Ash salieron a ver de qué se trataba.
Serena aprovechando la ausencia de personas en la cocina entró con el rubio a ver cómo iba todo. Desde hacía más de quince minutos que estaban afuera esperando un buen momento para intervenir, la castaña había estado observando como su novio se equivocaba pero ella no estaba muy segura exactamente de cuándo había fallado.
Ahora estando frente a la olla, suspiró y probó lo cocinado. Un sabor extremadamente raro saltó a su lengua… No era lo que esperaba, ¿Estaba mal hecho o algo así? No sabía, por un lado sabía demasiado dulce que se contrastaba con otro sabor que no conocía bien. Observó la olla y sabía que algo andaba mal, si bien no estaba tan mal había algo que realmente no estaba bien con la consistencia de la mezcla en sí.
Empezó a analizar qué sería, pero antes de poder contestar su pregunta se dio la vuelta para ver a Clemont, quién estaba tirado en el suelo pues al parecer se había desmayado.
―¿Qué…? ―comenzó a preguntar Serena pero antes de poder contestar su pregunta vio a Ash y a Bonnie acercarse.
No lo pensó dos veces para tratar de arrastrar el cuerpo de su amigo para otro lado, ella no era lo suficientemente fuerte para cargarlo pero sí podía intentar llevarlo aunque sea a rastras.
Su intento quedó frustrado al ver como Pikachu la miraba atentamente.
―No digas nada ―trató de convencer la castaña.
El pokémon la miró y viceversa, estuvieron así un par de segundos hasta que Pikachu soltó un "Pika" lo suficientemente fuerte para llamar la atención. ¿Por qué lo había hecho? Bueno, en su intento de miradas, él caminó un poco para adelante para quedar más cerca pero por el desastre que habían dejado en la cocina se tropezó y cayó al suelo.
"Ay no, más heridos", se lamentó mentalmente Serena.
¿Qué haría ahora? ¡Ash no tardaba en llegar! El pánico se apodero de ella, suspiró y trató de no resignarse. Levantó a Pikachu del suelo, e intentó ayudarlo a ver si despertaba; si no podía esconderse entonces ayudaría aunque sea al pokémon.
La rubia y el chico del cabello negro azulado mirando para todas partes, afuera no había absolutamente nada. Pero ellos habían escuchado perfectamente un ruido, ¿lo imaginaron?
―Qué extraño ―comenzó el muchacho mientras levantaba los hombros.
―A lo mejor era un pokémon salvaje.
―Quizá, pero sea lo que sea ya no está ―sonrió y se dirigió de nuevo a la cocina.
De repente otro sonido se había escuchado.
―¿Escuchaste? ―preguntó la no tan pequeña chica.
―Sí, Bonnie mejor quédate atrás.
―¡No! Si es un pokémon quiero atraparlo ―ella sacó de su bolsa una pokébola y trató de lanzarla.
Como Bonnie quería lanzar fuerte, estiró el brazo hasta atrás pero en ese instante se le había resbalado de las manos la pokébola por lo que ―al estar la puerta abierta― entró a la casa llegando hasta topar contra "algo" o alguien.
―Rayos ―se quejó la rubia.
―Olvidalo, ya habrá otras oportunidades ―ánimo éste mientras le sonreía―. Entremos de nuevo a la casa.
―Está bien ―accedió ya más tranquila.
Ambos dirigieron su rumbo hasta la cocina, al llegar se encontraron con una gran sorpresa.
La castaña logró despertar al pokémon amarillo, éste se alegró de verla y la abrazó. Ella no se dio cuenta de que cierta persona ya había entrado.
―Wow, ¿qué pasó? ―preguntó Ash bastante asombrado―. ¿Por qué Clemont está en el suelo?
―Este… ―tartamudeó Serena bastante nerviosa, estaba sonrojada y sin palabras.
―Creo que regresaron antes de lo planeado ―señaló la más pequeña del lugar.
―Oh no ―se lamentó el entrenador pokémon, él deseaba al menos terminar lo que empezó.
Hubo un silencio bastaste tenso, Bonnie fue a ver a su hermano para tratar de despertarlo, al parecer al rubio le había caído en la cabeza su pokébola; tras varios intentos él logró abrir los ojos y con su mayor esfuerzo le susurró a su hermanita que dejaran a solas a la 'pareja'. La rubia sin protestar mucho se fue con su hermano.
Así nada más ella y él se quedaron ahí, bueno también Pikachu estaba ahí pero para ambos solo existían los dos. Ese momento, en ese instante…
―¡Lo siento! ―dijeron ambos al mismo tiempo, al darse cuenta de lo que pasó se quedaron nuevamente callados.
Ash se quedó pensando en varias cosas, estaba empezando a divagar sobre qué era lo que pensaba Serena, ella comenzó a divagar en pensar que era lo que se le cruzaba por la mente a él. Los dos suspiraron y se miraron.
―Yo lamento haberme aparecido ―comenzó a hablar Serena―. Solo quería ayudarte, es decir no sabía si podrías con esto de cocinar porque…
―Sí, lo sé. Nunca he cocinado chocolates, realmente creo que lo hice mal ―respondió Ash bastante tranquilo―. No es que me rinda, es solo que no tengo quién me enseñe, bueno mi mamá podría pero ella estaba ocupada hoy ―suspiró y trató de proseguir―, posiblemente esto hubiera terminado en un peor desastre, pero… como siempre llegas a tiempo ―contestó él recordando el día que la volvió a ver, cuando ella le recordó que no debía rendirse.
Este regresó su mirada a la mezcla que estaba en el fuego, estaba feliz de haberlo intentado pero una parte de él quería verla totalmente feliz mientras comía sus chocolates; era una lástima que tal imagen ya no pudiera darse ¿verdad?
Ella notó su expresión y se acercó a él, éste por reflejo la volteó a ver y la vio sonriéndole.
―Si quieres te puedo enseñar a cocinarlos ―dijo ella en un tono suave―. Podemos hacer nuevamente los chocolates, los dos juntos.
―Suena bien ―comentó Ash bastante contento.
Ambos rieron un poco, él empezaba a sentirse cómodo con Serena. Bueno, antes le incomodaba pasar ratos con ella porque era su 'novia' pero ahora… De lo que estaba viendo, era como si su relación estuviera yendo de lo genial. Ella era dulce y comprensiva, aunque él fuera un desastre, a veces la castaña lograba hacerlo reír, ¡parecía mágico! Y aunque no lo entendiera, una parte muy pequeña y profunda de él ya no quería soltarlo.
Lastimosamente eso sería un problema después. Pero por ahora se estaba divirtiendo cocinando junto a ella.
Tracey regresaba al laboratorio del Profesor Oak lleno de hojas y con las rodillas raspadas. Su intento de vigilancia se había visto frustrado, entre los gritos de Bonnie por intentar atrapar a un pokémon salvaje y esconderse se había topado de regreso con unos pokémon que estaban de mal humor, en serio había pasado un mal rato intentado librarse de ellos.
Sin embargo no se rendiría, resolvería el misterio que rodeaba a Ash costara lo que costara.
Adelanto del siguiente capítulo:
Ella estaba deshecha por dentro, su relación iba de lo mejor. ¿Por qué habían terminado? Serena estaba acostada en su cama tratando de entender qué tenía Ash, de repente él ya no quería estar junto a ella. ¿Qué había sido? ¿Todo se había acabado?
No, quizá estaba equivocada; era imposible haber escuchado mal ¿o sí? A lo mejor no había sido una buena idea escuchar una conversación privada.
Notas:
Al fin, xD Quería terminarlo ayer, no pude. En fin, gracias por leer. Al parecer en el siguiente capítulo habrá un enredo y confusión bastante grande :3
Mañana es 21 de Noviembre, hace un par de años se estrenó el capítulo 7 de XY. Así que feliz aniversario del capítulo 7 de XY :)
¡Gracias por sus comentarios! Me alegra que les gustara el capítulo y les guste cómo va el fic, espero que les haya gustado el capítulo
En fin, dejen sus comentarios xD Recuerden el review número 50 podrá sugerirme una idea para algún futuro capítulo, (que no se salga de lo que yo siempre escribo gracias ^^). Lamento los errores del fic ^^
¿Reviews?
