Hi~
Otra vez me volví a tardar un poco xD Eh, bueno varios se alteraron un poco por el imprevisto Preview de este capítulo. Este, ¿de verdad creen que puedo hacerlos terminar? Ok, estoy de acuerdo que uno si es el lector está como "¡No!", los entiendo. En fin~, el siguiente capítulo a este lo adoro, no lo he escrito pero la idea es una de las que más me gusta.
En fin, aclaraciones/notas:
1# Vemos que el fic avanza gradualmente en cuanto a emociones, en especial con Ash. Pero el fic sigue teniendo 21 capítulos y ahora estoy pensando seriamente en acortarlos x'D No en el largo del capítulo sino en cantidad, no lo he decidido todavía pero lo sigo pensando.
2# El review número 50 ya dio su idea. Gracias =D
3# Intenté que hubiera un poco de drama, no sé qué salió xD Pensaba no poner chistes ni nada, pero no pude evitarlo :D xD
4# Un review me sugirió una idea sobre celos, es muy gracioso porque es exactamente una misma idea que tuve, veremos qué pasa en el fic =3
5# Puse flashbacks que tiene relación con el anime, los diálogos son los puestos en japonés y no en latino. Por eso está escrito diferente.
Sin más, a leer:
Los personajes de Pokémon no me pertenecen le pertenecen a Satoshi Tajiri y a Pokémon Company en general.
Capítulo VII: "¿Serena y Ash terminaron?"
Su relación nunca había sido tan extrañamente… distante. Quizá si hubo algún momento sin importancia donde estuviera cada quién en lo suyo; el problema ahora era que la distancia no era de no hablarse sino en cómo se hablaban, Ash parecía más estresado cuando estaban solos. Y ciertamente esto no pasaba para nada anteriormente, entonces la castaña comenzó a pensar que éste estaba muy cansado por hacer lo que sea todo el día o… estaba cansado de ella; negó ferozmente lo último porque él no se escondía bajo excusas bobas y eso, solía ser más directo sin llegar a ser abusivo o imprudente ―esto se daba más con Serena―, sin embargo ahora ella estaba totalmente desconcertada, no hace muchos días estaban de lo más genial y ahora… ¿Eran o no eran pareja?
Se sintió acorralada por sus propias dudas, ella no era tan insegura o bueno no hasta ese punto. ¡Pero es que el entrenador pokémon actuaba extraño! Más de lo normal, incluso había intuido que este prefería evitarla por ratos como hacía unos meses pero intensificado.
¿Era ella el problema? ¿Era él? ¿De sus amigos? ¿De su madre? ¡¿Tendrían que… terminar?!
Ante lo último se puso más nerviosa, no se derrumbaría por un chico pero es que… estaba intentado luchar contra algo que todavía no se presentaba directamente pero podía sentirlo, ¿o era su imaginación?
―¡Ah, es demasiado! ―se quejó por milésima vez y salió de su habitación, se estaba sofocando y no aguantaba nada de sus pensamientos pesimistas.
Se dio ánimo a sí misma después de salir del baño, no debía preocuparse si todavía no pasaba absolutamente nada. Suspiró para ir directo a la cocina, le haría unas deliciosas galletas a su novio y olvidaría el tema, no debía ahogarse en un vaso de agua.
Ash se encontraba ciertamente confundido y molesto, por alguna razón que no entendía del todo su nerviosismo al estar cerca de ella aumentó. No, bueno jamás se había sentido incómodo con estar cerca de la castaña, pero es que la culpa lo comía vivo; siempre que ella lo trataba muy bien se sentía un poco mal porque él no era capaz de decirle la verdad; no se había puesto a pesar eso antes y de cierta manera le estaba mintiendo. Por ello cuando estaba con Serena su actitud cambia, su ánimo bajaba, se encontraba entre la espada y la pared.
Volteó a ver la puerta de su habitación, encontraba fácil ir y decirle que no era su novio, más bien era un chico de 10 años que quién sabe de qué forma terminó metido en el lío de su vida sin saber cómo salir, sin embargo había un detalle que se lo impedía: Bonnie.
La rubia le había prohibido que le dijese tal 'barbaridad', aunque él no le miraba lo malo. ¡Total, Serena siempre había sido compresiva con él! Aunque si lo pensaba bien… no estaba seguro, ella también se ponía rara cuando él respondía torpemente a algunas de sus preguntas. No la comprendía y no le fastidiaba aquello.
Suspiró pesadamente mientras intentaba salir de su habitación, pero alguien más entró.
Serena caminaba felizmente con las galletas en una charola, se había relajado mucho en la cocina; llegó hasta la puerta del cuarto del muchacho e iba a tocar cuando escuchó unas voces provenientes de la habitación. Sin poder moverse por su inmensa curiosidad se quedó escuchando.
―¿Entonces qué piensas hacer? ―preguntó Clemont en un tono como… ¿Decepcionado, molesto, extrañado?
Ella sintió repentinamente un mal presentimiento, se quedó divagando unos minutos y su concentración en la habitación se había ido mientras pensaban en que no debía escuchar y se debatía mentalmente entre hacer lo correcto o escuchar. Su mente no pudo más cuando escuchó algo que dijo Ash.
Una repentina tristeza la llenó, eso… aquellas palabras se clavaron en su mente y no se iban. Una oleada entre cólera y desesperación la inundó, ¡¿por qué está vez tenía que tener la razón?! No la tuvo las otras veces, cuando creyó cosas de su novio que no eran ciertas.
Ahora estaba intentando procesar lo escuchado, se quedó intacta y su mente revivía el momento una y otra vez:
«Terminar con Serena»
Su hilo de pensamientos se vio interrumpido cuando Bonnie se acercó a ella, y sin ninguna delicadeza comenzó a hablarle.
―¡Serena! ¿Qué haces espiando a Ash? ―preguntó pícaramente mientras se acercaba más, pero se arrepintió al ver la cara de tragedia de su amiga―. ¿Qué pasa? ―preguntó preocupada, su tono había cambiado por completo.
La voz de la más pequeña llamó la atención de los dos chicos que salieron al instante de la habitación.
Hubo un silencio incómodo cuando Clemont vio a Serena, estaba totalmente espantado y eso era porque seguro había escuchado su conversación. Ash se quedó sumamente confundido, se acercó lo más que pudo a ella e intentó tocarle el hombro pero ella se alejó.
―¿Quieres terminar conmigo? ―preguntó entrecortada por su propia respiración alterada.
―¿Qué? ―cuestionó Ash incrédulo.
―Escuché su conversación ―confesó ahora enojada.
En lo que él llevaba de conocerla no la había visto así, estaba herida pero no de la misma forma cuando perdió su primera presentación, ni cuando sus pokémon le causaron un disgusto, éste parecía un tanto peor y él estaba consternado. ¿Había hecho ciertamente algo malo?
―Pe-pero… ―intentó detenerla de sus pensamientos.
―No, no ―ahora parecía intentar asimilar lo que ocurría―, está bien, solo que debiste decírmelo primero… ―parecía que iba a llorar y el entrenador pokémon no sabía que decirle―, en todo caso yo… solo… pensé… ―tartamudeó un poco y le dio la espalda―, creo que ya no importa.
Se volteó para darle rápidamente la charola, éste la recibió sin problemas pero él no quería las galletas, necesitaba conversar con ella.
Serena se fue corriendo de nuevo a su habitación y se encerró.
Ash se quedó parado a medio pasillo con las galletas en la mano, de repente lo que Bonnie le había advertido tuvo sentido.
¡¿Qué demonios había pasado?! La había lastimado y no se dio cuenta de nada, ni si quiera le dio tiempo de explicarle que fue lo que pasó. Comenzó a caminar directo a su habitación, pero una pequeña persona lo detuvo.
―No vayas ahora ―dijo la rubia en un tono muy serio.
―Pero necesito hablar con Serena.
―Deja que se le pase el enojo ―aclaró la niña, pero Ash se negó.
―Y-yo sé, pero… eso no fue lo que pasó.
Bonnie quién parecía ciertamente molesta con su amigo se relajó un poco, aun así no lo dejó pasar.
―¿No intentabas terminar con ella o algo así, verdad? ―preguntó intentado sacar sus dudas.
―¿Qué? ―volvió a preguntar como la vez pasada.
―¡Ponte serio! ―reclamó nuevamente.
―Estoy serio y necesito verla ―comentó empezando a irritarse, por alguna extraña razón él se comenzaba a echar encima un cambio de humor drástico. Su mente constantemente se detenía con la imagen de ella llorando… y específicamente por su culpa. No le gustaba nada lo que imaginaba.
Iba a rogarle un poco más a la pequeña rubia cuando sintió una mano posarse en su hombro, era su amigo.
―Cálmate, no solucionarás nada alterándote.
―Clemont, dile a tu hermana que me deje pasar ―suplicó un poco más sumiso.
―Pues… ―susurró medio apenado―, creo que sí deberías dejarla unos minutos sola.
―¡Pero está sufriendo! ―exclamó medio nervioso, el simple hecho de verla triste no era el problema, sino que él fuese la causa de su dolor.
―Sí, pero dudo que quiera verte ahora ―aclaró el inventor mientras se acomodaba las gafas―. Cuando las chicas están molestas o tristes, son peligrosas ―miró a su compañero una vez más y exhaló―, en todo sentido.
"¿Serena peligrosa?", pensó el muchacho mientras su mente divagaba nuevamente entre la imagen de ella llorando y su culpa. Se empezó a ofuscar más de lo normal con el asunto; simplemente pasó en medio de Bonnie y Clemont, sin embargo no se dirigió al cuarto de su… ¿exnovia? Bueno, simplemente pareció salir a caminar.
Ella se encontraba echada en la cama sin poder si quiera llorar, ¿no era capaz de sollozar? ¿Se hacía la fuerte estando aun así sola? Sintió una opresión en el pecho al recordar la voz de Ash y aquella oración tan dolorosa.
Se comenzó a preguntar el por qué ni si quiera se había atrevido a buscarla, ciertamente quería estar sola pero él ni si quera hizo acto de presencia. Como si simplemente no le importara el asunto aun cuando afuera sí parecía afectado, inhaló y exhaló repetidas veces mientras su mente ubicaba en qué debería sentir.
Ahora estaba con un «no sé qué hacer», si había terminado con Ash nada más le quedaba despedirse y agradecerle a la señora Delia por su hospitalidad, aclararle que su relación con su hijo se distanciaría lo suficiente por un tiempo, regresaría a casa y empezaría de cero de nuevo. ¿Se volvería a cortar el cabello? Aun totalmente hecha un lío empezó a reírse.
La vida era demasiado irónica ahora según ella, se había cortado el cabello anteriormente por haber perdido en su primera presentación, cada que miraba a alguien le sugerían que lo había hecho por una desilusión amorosa; su risa aumentó al recordar cómo contestaba. Y de cualquier forma no volvería a hacer aquello, no tenía sentido ahora que en verdad había pasado su 'rechazo amoroso'.
Su risa siguió cuando recordó los quejidos de Bonnie por su corte, la sorpresa de Clemont por el repentino cambió, y…
Su risa se cortó, se quedó quieta y recordó lo que él le había dicho:
«―¿Ese listón…?
―Sí, es el que tú me regalaste.
―Te lo has puesto, gracias.»
Sus ojos se cristalizaron por completo, si bien todo aquello vivido con él le fascinaba recordarlo ahora le hacía sufrir. Un aire de decepción la llenó, no fue capaz de mantener su relación el tiempo que quiso, no fue capaz de contenerse frente a él, no fue capaz de reaccionar a tiempo y preguntarle un montón de cosas, no fue capaz de hacerlo cumplir aquello de 'Siempre estaremos juntos', tampoco fue capaz de ver avanzar su relación más allá de sus expectativas…
De repente una molestia interna la hizo levantarse de su cama, quería ir y gritar lo que sea que sintiera ahora. Sus sentimientos revueltos no la dejaban en paz y sin embargo se sentó en la orilla de su cama.
Cayó en cuenta de lo que estaba haciendo, se tiró en su cama a llorar por algo que no tenía sentido, su relación iba bien y de repente se fue a pique. Se estaba estresando de mucho y quería simplemente irse de ahí a su casa, hablarle a su madre y aunque sea sentir su abrazo reconfortante, a pesar de escuchar tal vez algún 'Te lo dije' o algo así.
Su mente se vio interrumpida cuando Clemont entró en su habitación, se limpió como puso las pocas lágrimas que lograron salir y se sentó como si nada.
―¿Quieres conversar? ―preguntó el inventor mientras se daba paso en la habitación.
―Sinceramente… no.
―Escucha, Serena lo que pasó fue que…
―Lo que pasó fue que yo me enamoré e ignoré el hecho de que Ash no me correspondiera ―declaró un poco irritada.
―No… es solo que…
―Clemont agradezco su vengas a hablarme, pero no es mi mejor momento ―susurró un poco más triste que irritada.
―Serena ―llamó éste como último intento de hacer si quiera algo.
―Por favor ―suplicó aun cuando internamente ella necesitaba consuelo.
―Estaría mal dejarte sola ―respondió un poco más serio―. Necesitas calmarte.
―Mi relación terminó de una forma torpe ―comentó en un intento de que él la comprendiese un poco―. Me hubiera gustado… hacer tantas cosas antes…
―Todavía puedes…digo escuchaste…
―¿Pu-puedes… ―tartamudeó Serena ahora levantándose de su lugar―, salir de mi habitación?
Él asintió sin más y salió.
Ella estaba deshecha por dentro, su relación iba de lo mejor. ¿Por qué habían terminado? Serena estaba acostada en su cama tratando de entender qué tenía Ash, de repente él ya no quería estar junto a ella. ¿Qué había sido? ¿Todo se había acabado?
No, quizá estaba equivocada; era imposible haber escuchado mal ¿o sí? A lo mejor no había sido una buena idea escuchar una conversación privada.
Recordando lo otro que el rubio le pensaba decir, tal vez… había una posibilidad… Pero antes de poder terminar su hilo de pensamientos, un hecho se le presentó: Ash no se había presentado a hablarle ni a conversar, ¿entonces? ¿Sí quería terminar su relación?
Se sintió tonta al esperanzarse, y… ¿si todavía podía enamorarlo como la primera vez? ¿Se rendiría? ¿Acaso ella era de las que se rendían? Si había algo que Ash quizá malinterpretó de ella quizá conversando podía arreglarlo, su rostro se iluminó de insistencia y esperanza. Se levantó buscó un espejo para revisar si se encontraba bien, entonces comenzó a arreglar un par de detalles.
Hasta que no se aclarara por todo el asunto, no se rendiría.
Ash había salido a dar un 'paseo', se encontraba muy pensativo sobre lo que había pasado. Bien, no pensaba terminar con ella porque en primera no sabría ni cómo hacerlo, y… eso según había presenciado hace unos momentos parecía cambiar drásticamente su relación en el extenso sentido de la palabra. Se recostó aún más en el tronque de aquel árbol y suspiró pesadamente.
¿Por qué todo se complicó de manera innecesaria? Definitivamente la mala suerte se pegó a él como un chicle, estaba emocionalmente mal y no entendía nada. ¡Encima Bonnie y Clemont no dejaban que hablara con ella! Encontraba inoportuno en ese instante la ayuda de la rubia, sentía que empeoraba y…
Entonces cayó en cuenta de lo que podía hacer, ¡claro!
―Pikachu ―llamó éste a su amigo y su pokémon le miró―. Necesito que me ayudes.
El pokémon le miró de forma curiosa, como si estuviera entusiasmado con la idea.
―Pika.
―Excelente, mira crea una distracción para atraer a Bonnie y Clemont, así yo tendré oportunidad de hablar con Serena.
―¡Pikachu!
Ambos sonrieron como cómplices en un plan que seguro saldría mal, porque Ash atraía a la mala suerte por naturaleza, ¿o no?
El rubio se quedó en el pasillo hablando con su hermana, el comportamiento de la castaña era totalmente 'normal' o eso creían. Luego del intento de plática fallida decidieron quedarse a ver a qué hora salía para hablar con más calma, aunque Bonnie prefería aclarar el asunto de una vez por todas sin tonterías.
Mientras conversaban escuchando un ruido de algo quebrándose, después olieron humo extendiéndose por toda la casa; el primero en alarmarse fue Clemont que comenzó a caminar hacia la fuente principal de todo el problema, Bonnie empezó a toser exageradamente. Los dos se fueron cada quién por su lado mientras un chico se escabullida arrastrándose como podía en el suelo.
Su plan funcionó o algo así, al intentar que Pikachu hiciera algo para llamar la atención terminaron electrocutando un invento de Clemont que se encontraba cerca de la casa, sin importar que no salió como esperaba se fue directo a la habitación de la castaña.
No le importaba arrastrarse miles de horas con tal de conversar con ella aunque fuese un minuto.
Su visión también se vio entorpecida por tanto humo, se intentó levantar para andar de cuclillas por el suelo pero escuchó una puerta abrirse y con tantos pensamientos no analizó de dónde provenía. Logrando aunque sea medio parase escuchó pasos y antes de hacerse a un lado, alguien chocó contra él quedando debajo de quién que fuese él o la causante del problema.
"¿Qué…pasó?", pensó mientras abría los ojos. Se encontró con unos que ya conocía, por supuesto… la persona que cayó encima de él no pesaba mucho, su mente reaccionó al instante pero ella parecía haberse lastimado porque escuchó unos quejidos fuertes.
―¿Serena? ―preguntó un poco angustiado.
―¿Ash? ―regresó la pregunta por inercia.
Antes de poder hablar con mejores palabras se sintieron totalmente bañados por agua y al parecer algo de extintor de incendios.
Pasó media hora desde el desastre de sus vidas o algo así, Ash y Serena tuvieron que cambiarse de ropa. Al parecer Bonnie creyó que algo se incendiaba y echó agua donde fuese; Clemont por otra parte logró visualizar que su invento había salido mal pero el extintor de incendios se salió de control ―porque por supuesto él lo modificó para hacerlo más 'eficiente―.
Pasado el mal rato los hermanos se fueron a limpiar el desastre de arriba mientras la 'pareja' se sentaba en el sofá de la sala a secarse el cabello. Primero hubo un gran silencio entre los dos, hasta que…
―Tienes algo en el cabello ―comentó Ash mientras se acerba a ella, tomó la toalla en la mano de ella y le quitó lo que al parecer era un poco de extintor de incendios―. Así está mejor.
Él no se dio cuenta del gran sonrojo que ella tenía en su rostro, y sin poder decir nada ella logró contestar:
―Gracias.
―Hum, de nada ―respondió regresando a su lugar, se quedó callado unos segundos pero decidió hablar―. Serena, yo…
―No digas nada ―respondió calmadamente, había comprendido que era un día nefasto.
―Oh, es que quería hablar sobre lo que escuchaste ―comentó como si nada―. Yo no quise…
―Déjalo así, Ash.
―No, no, no ―insistió mientras tomaba algo de aire―. Yo no dije eso ―comentó pero se puso nervioso cuando la vio a los ojos, ella tenía una mirada de 'escuché todo'―, es decir sí lo dije pero no como tú crees.
―¿Qué? ―ahora era ella la que no entendía nada.
―Uf, verás… te lo contaré…
Ash se sentó en su cama mientras Clemont le miraba seriamente, como queriendo hablar de algo serio.
―Oye… ―empezó a hablar el entrenador pokémon.
―Te has comportado extraño ―comentó el rubio―, más de lo normal.
―Ah ―respondió sintiéndose aprisionado.
―¿Qué pasa? ―pregunto curioso.
―Es que yo, tengo un problema ―comenzó a hablar mientras se ponía nervioso, tenía que medio mentir―, si te refieres a lo que pasa con Serena es solo que, yo… no sé… me siento extraño y torpe cuando estoy con ella.
―¿Cómo nervioso?
―Creo que sí… Pero no, bueno me siento disgustado y siento que le contesto un poco, pues distante.
―¿Qué piensas hacer?
―No lo sé.
―¿Piensas terminar con Serena?
Ash se quedó helado al escuchar eso, ¿eso implicaba que ya no fuese su novia?
―¿Terminar con Serena?
Su expresión sonaba como ida, no tenía el tono de pregunta por más que en su mente fuese así. ¡No se había expresado bien!
―Y eso fue lo que pasó ―terminó de contar el entrenador mientras se relajaba.
Serena se puso roja de la vergüenza, quizá lo que tenía Ash es solo por la edad con eso de los cambios de humor y no sé qué cosas o a lo mejor estaba incomodo por cualquier cosa y ella no le ayudaba. Seguro cuando se quedó divagando no escuchó la pregunta de Clemont.
―Y-yo… ―tartamudeó totalmente avergonzada―, s-soy una…
―No digas eso ―respondió él antes de que ella dijese cualquier tontería―. No fue culpa de nadie si te hace sentir mejor.
―¡Pero yo…!
―En todo caso yo tuve la culpa por no decirte nada.
―Ash ―susurró mientras se corría hacia él y lo estrechaba.
Él no esperaba tal acción, el corazón se le agito y correspondió al abrazo. Se quedaron así por un buen rato, quién sabe por cuánto.
Ambos aprendieron algo, él a no hacerla llorar nunca y ella a no escuchar sus conversaciones.
Adelanto del próximo capítulo:
―¿Adónde vamos? ―preguntó Ash mientras miraba de reojo a su madre.
―¡Oh, pues a una boda hijo!
―Ah, qué bueno.
―Estoy tan emocionada, tú y Serena se verán maravillosos ―respondió con inmensa alegría.
"¿Serena y yo?", se preguntó mentalmente.
―Supongo que será genial.
―¡Por supuesto! Es tu primera vez hijo ―comentó con la misma felicidad, Ash se detuvo en seco al escuchar eso.
―¿Mi primera vez?
―Oh, sí. Y lo mejor es que es con la linda de Serena, ay… ojalá pronto sea abuela.
Ash se quedó asustado… él y Serena… ¿Se iba a casar con la castaña? ¡¿Y por qué nadie le aviso?! Sintió que le venía un infarto.
Notas de la autora:
Al fin, terminé este capítulo x'D ¡Lamento las faltas de ortografía, gramaticales o argumentales! Mañana lo reviso y lo edito. Sin más, el siguiente capítulo lo amó xDD ¡gracias por sus reviews/Fav/Follow! Espero que les haya gustado este intento de lo que sea jajaja.
¿Reviews?
