¡Hi, hi!
Ok, ¡muchas gracias por sus Reviews! Muchos están entusiasmados por este capítulo, ¡al igual que yo!
Espero que les guste, y pues… ¡notas o aclaraciones!
1# Investigué acerca de los estilos de boda japonesa, en la tradicional existen 3 etapas: Yuino no Gui, Kekkon no Gui y Hirou no Gui, en la primera (Yuino) se anuncia el compromiso a los padres, los padres de la novia ofrecen elementos en gratitud por recibir a su hija ya que en Japón, las mujeres al casarse se van a vivir a casa del novio; entre estas cosas está el dinero, alcohol, una especie de almeja, Surume (al parecer tiras de calamar seco o algo así xD), Kombu (una especie de alga comestible), Tomoshiraga (No sé qué es, de lo que entendí creo que fideos), y Shehiro (Ni idea de que es, por más que busqué no encontré algo que me ayudase a saber). Kekkon no Gui, la segunda fase, es la boda que dependiendo de la religión es como se llevará a cabo la ceremonia; un dato curioso es que actualmente varias parejas escogen el estilo 'occidental' (boda cristiana) porque lo ven más elegante, económico y estético, aunque no sé si es parte de la boda tradicional (en sí no, pero los japoneses ya tampoco siguen mucho las tradiciones, así que supongo yo que esto sería medio aceptable). La última etapa (Hirou no Gui) es la fiesta.
2# Si ya leyeron la nota de arriba: gracias. En el fic voy a intentar hacer algo mixto con todo lo que leí, siendo que los japoneses ya optan por algo ya más Occidental me guiaré de eso.
3# Sé que los aburro con tanta explicación, pero es vital así no están con dudas y a lo mejor confusiones graves xD
4# Espero que no haya OoC, ¡ah sí! Ash lleva 5 meses ya viviendo en Kanto.
5# ¿Dónde estaba Delia en el capítulo anterior? Bueno, en este fic Delia casi nunca está cuando pasan ese tipo de cosas xD Así que pensé que estaba de más describirlo, error mío :'D Lo lamento en todo caso. Y posiblemente estaba comprando algo o estaba durmiendo (Jajaja olviden lo último xD)
Sin más, les dejo con la lectura…
Los personajes de Pokémon no me pertenecen le pertenecen a Satoshi Tajiri y a Pokémon Company.
Capítulo VIII: "¡Marcha nupcial! Nervios fuera"
Había algo diferente ese día; tenía claro que no era el clima, no era su Pikachu, no era su habitación y definitivamente no era la comida. ¿Entonces…? Bueno, sí… Serena iba y venía de su habitación. Parecía tener alguna especie de urgencia por arreglarse o arreglar su ropa; meditó medio segundo qué pasaba… entonces se dio cuenta que no estaba descansando en su habitación, sino en el de su novia. Era realmente extraño, después del desastre sobre si habían terminado temía lastimarla haciéndola llorar, Serena había notado eso y le había dicho que actuara natural; pero le era imposible. Ahora parecía tratar de pensar las cosas dos veces o bueno al menos lo intentaba.
Miró nuevamente a su novia, se estaba arreglando el cabello viéndose una y otra vez al espejo. De alguna extraña manera él encontraba gracioso esto, ella siempre se preocupaba por estar a gusto consigo misma. Sonrió ampliamente y regresó su vista al techo.
―¿Crees que se me ve elegante? ―preguntó de repente la castaña interrumpiendo la relajación de Ash.
Él levantó un poco la mirada y la vio. Bueno su concepto de elegante no era amplio, pero sabía que Serena era por mucho la chica con más clase que había conocido, porque Bonnie se lo había repetido un montón de veces cada vez que hablaban de ropa y él lastimosamente se quedaba a escuchar sus conversaciones. Así que su respuesta fue espontánea y alegre:
―Sí.
―Gracias ―contestó la muchacha algo sonrojada, su novio solía contestar al instante y sin chistar; como si todo lo que se pusiera ella le encantara.
Pasaron un par de minutos para que ella volviera a preguntarle algo, pero no relacionado con ella sino con él.
―¿Ya has encontrado algo que ponerte para ir a aquello? ―cuestionó la chica castaña mientras se sentaba al borde de su cama, Ash se levantó al instante y la miró confundido.
―Hum… supongo que sí ―murmuró para después volverse a acostar.
―Qué bien, entonces no tendremos retrasos ―comentó felizmente para después acercarse más a él.
Ash se había acostumbrado un poco a los arrebatos semi-cariñosos de ella, pero aun así se encontraba entre confundido y ansioso porque hiciese algo. No solían quedarse encerrados en la habitación, por lo general tenían la puerta abierta así que los acercamientos entre ambos eran muy limitados, principalmente porque la castaña era muy tímida y él no entendía muy bien todo eso. Así que se quedaban en silencio hasta que alguno decidiera hacer algo, en esta ocasión Ash fue quién se removió un poco para sentarse a la par de ella.
―Oye, Serena ―llamó algo entusiasta―. Clemont me comentó que iremos a Kalos, ¿es cierto?
―Por supuesto ―respondió muy feliz―. Deseo ver a mi madre y pasar tiempo en Ciudad Luminalia.
―¡Genial! ―exclamó Ash felizmente―. ¿Cuándo iremos?
Serena le miró con curiosidad, él en verdad parecía muy alegre con el asunto de irse para allá. Aun así le restó importancia.
―Bueno, dentro de un mes quizás…
―¿Un mes? ―cuestionó confundido.
―Sí, bueno es que… ―comenzó a explicar y se quedó ahí, volteó a ver a su novio e intentó entenderlo―, ¿no recuerdas que planeas con anterioridad nuestras vacaciones? ―al no obtener respuesta asumió una especie de 'Creo que sí'―. Bueno, pero ¿recuerdas cuando te dije que partiríamos antes?
Ash se puso nervioso, ¡no quería mentirle! Tenía que pensar en algo rápido, necesitaba ayuda pero cayó en cuenta de que no podía mentirle así que optó por ser honesto.
―No.
Ella le miró frunciendo un poco el ceño, él parecía en verdad curioso por saber qué diría ella. El silencio se fue cuando la castaña decidió hablar:
―Supongo que olvide comentarte que iríamos a Kalos antes de lo planeado ―dicho esto se paró y volvió a su closet buscando más ropa.
Ash exhaló fuertemente y comenzó a divagar nuevamente: "Eso quiere decir que iríamos a Kalos mucho después, me pregunto cómo se supone que ella y yo terminamos…", se quedó a mitad de sus pensamientos al ver a Bonnie al borde de la puerta, parecía querer llamar su atención con el movimiento de sus manos; al entender lo que le quería decir le hizo una señal de que ya iba, se levantó y antes de poder dar un pasó, su novia habló:
―Ash ―llamó y este la volteó a ver―, ¿qué opinas de este sombrero? ―le enseñó la prenda, una especie de boina de color turquesa.
Él se quedó pensando, miró a la pequeña rubia y ésta le hizo un gesto de 'No'. "¿Bonnie me está diciendo que el sombrero está mal y debería decírselo a Serena?", inclino un poco la cabeza y levantó los hombres en aceptación. Así que decidió comentar:
―Creo que… ―dudó un poco de lo que iba a decir, sin embargo no duró mucho―, no me gusta mucho el color ―miró a Bonnie quién negó más fuerte―, quiero decir la forma, sí la forma ―nuevamente la rubia volvió a hacer lo mismo mientras que Serena parecía un poco desconcertada por su extraña respuesta, Ash no entendía nada y se limitaba a buscar una razón por la que el sombrero no le gustase a pequeña amiga―, bueno es que tal vez no me guste, ¡pero a ti se te ve genial! ―terminó por decir y miró al borde de la puerta al igual que Serena, ambos no vieron nada―. Bueno, Serena creo que debería ir a caminar un poco, nos vemos después.
Dicho esto salió de la habitación tranquilamente dejando a la castaña pensando, en efecto el sombrero era feo; después recordó que se lo regaló su mamá hacía un año y lo dejó otra vez a su lugar; en lo que ella pensaba en ello Ash fue a buscar a la rubia.
Llegó hasta la cocina, se encontró a su madre arreglando un poco la cocina con ayuda de su Mr. Mime.
―Mamá, ¿has visto a Bonnie?
―Creo que la vi subir a su habitación hace poco ―contestó felizmente mientras dejaba de hacer el quehacer para prestarle atención a Ash―, ¿por qué?
―Por nada importante ―respondió con simpleza mientras caminaba a la sala y se sentaba, su madre hizo lo mismo.
―Hijo, ¿estás listo para ir a aquello?
―¿Aquello? ―preguntó un poco confundido.
―¿No lo recuerdas? ¡Vamos a ir a un evento importante! ―exclamó sorprendida Delia, después pareció relajarse―. Seguro que se te olvido.
El entrenador pokémon suspiró, estaba un poco desinformado de lo que pasaba ya que normalmente no solía prestar mucha atención, casi siempre estaba pensando en su situación actual o en cómo salir de cierto problema en el que se metió. Regresó la vista a su mamá, quién le miraba atentamente.
―¿Adónde vamos? ―preguntó Ash mientras miraba de reojo a su madre.
―¡Oh, pues a una boda hijo!
―Ah, qué bueno.
―Estoy tan emocionada, tú y Serena se verán maravillosos ―respondió con inmensa alegría.
"¿Serena y yo?", se preguntó mentalmente.
―Supongo que será genial.
―¡Por supuesto! Es tu primera vez hijo ―comentó con la misma felicidad, Ash se detuvo en seco al escuchar eso.
―¿Mi primera vez?
―Oh, sí. Y lo mejor es que es con la linda de Serena, ay… ojalá pronto sea abuela.
Ash se quedó asustado… él y Serena… ¿Se iba a casar con la castaña? ¡¿Y por qué nadie le aviso?! Sintió que le venía un infarto.
―¿A-Abuela? ―tartamudeó medio asustado, antes de poder decir otra cosa una rubia se acercó a él.
―¡Ash! Debemos hablar ―llamó efusivamente pero no recibió respuesta.
―Bueno chicos, diviértanse ―se despidió la señora dejándolos solos.
Ninguno dijo nada y eso irritaba mucho a la menor.
―¡Contesta! ―regañó mientras lo jalaba un poco del brazo―. ¿Qué pasa?
―¿Hum? ―reaccionó y agitó su cabeza―. ¿Boda? ―logró soltar en tono de pregunta, su compañera suspiró pesadamente.
―¿Tanto te afecta? Pensé que no sería tan malo ―respondió con simpleza mientras le fruncía el ceño.
―Es que yo… ―susurró algo perdido, ¿iba a casarse con Serena? Apenas si podía disimular ser su novio―, no entiendo nada.
―No es de entender, solo te arreglas para la ocasión y ya.
―Pero es que…
No pudo terminar su oración porque Serena se acercó a ellos junto a Pikachu. La castaña estaba reluciente pero para Ash solo existía la imagen de la boda, donde él perdería cualquier oportunidad para escaparse de alguna situación incómoda, de sus pocos conocimientos sobre relaciones aquello de casarse no sonaba muy bien. Así que se levantó de su lugar lo más rápido que pudo, pero se paró de hacerlo al ver como ella se sentaba a la par suya junto al pokémon.
―Pensé que saldrías a caminar.
―Pikachu.
―Ah, es que yo, olvide que Bonnie quería jugar conmigo ―se excusó mientras tomaba entre sus manos a su pokémon―. Pero ella ya me dijo que ya no, así que saldré a caminar.
―Oh, ¿puedo ir contigo? Ya terminé de arreglar mi ropa, así que tengo tiempo.
El muchacho se tensó al instante, quería pensar un poco a solas y el hecho de implicar a Serena no le ayudaba; principalmente porque en teoría ella era la razón de su malestar, ¿cómo se supone que era la vida después de casarse? En toda su vida no conocía muy bien eso, su vida familiar era un punto y aparte por lo que siempre se concentraba en su meta, ¿y ahora qué iba a hacer? La miró, estaba sonriéndole como siempre, esperaba una respuesta y no se le ocurría una excusa. Respiró mientras pensaba en algo, miró a su pokémon quién parecía querer que la castaña los acompañara.
―Bueno… está bien.
―¡Pika!
―¡Sí! ―exclamó emocionada.
Ambos salieron despacio, Serena parecía estar bastante contenta, él estaba seguro que era por el asunto de la boda. Ya llevaban un rato caminando, entonces una duda llegó a su cabeza, en todo lo que llevaba en ese lugar nunca había tocado el tema de cómo empezó su relación con ella, muchas dudas comenzaron entonces: ¿cuánto tiempo llevaban de pareja? ¿Cómo empezó? ¿Por qué Bonnie no sabía de ello? ¿Él fue quién… se le declaró? La cabeza le dio muchas vueltas y empezó a marearse. La chica notó eso y lo miró preocupada.
―¿Qué tienes?
Se miraron directamente a los ojos, éste retrocedió un poco.
―Me siento un poco mal.
―Deberíamos sentarnos ―sugirió Serena mientras lo guiaba hacía unos árboles.
Tomaron asiento apoyándose en un tronco. La mente del entrenador pokémon paró de imaginarse y preguntarse un sinfín de cosas, decidió dejarlo de lado por ahora; existía algo mucho más serio y era el asunto de la boda, tenía que hablarlo con ella aunque sonase extraño. De cualquier forma su novia parecía justificar cada cosa que hacía, respiró hondo y la vio.
―Serena ―llamó éste mientras su tono de voz iba bajando.
―¿Sí? ―preguntó dulcemente.
El muchacho se le quedó viendo, dudando un poco de lo que iba a hacer, se empezó a fijar más en cuanta paciencia le tenía su compañera, casi siempre él parecía decir cosas imprudentes y ella le justificaba un poco. Lograban entenderse y eso le empezaba a tranquilizar, no entendía del todo por qué, pero preguntar sobre el asunto ya no se le hizo tan complicado.
―¿Cómo es eso de estar casados? ―cuestionó seriamente con su mirada puesta en ella―. Es decir, ¿qué es casarse? ¿Cómo es eso? ¿Cómo sería?
Serena ciertamente pensó que Ash tenía un momento de profundidad en sus pensamientos, porque tal vez era momento de ponerse 'filosófico' o algo así; lo tomó de esa manera y se sonrojó al imaginarse su vida con él, despertarse y encontrarse con su cabello despeinado, casi se le iba la respiración pero decidió calmarse.
―Bueno ―comenzó algo alterada, sumamente roja y entonces Ash se dio cuenta que quizá no era el mejor momento para conversar de eso―, pues… es…yo… ―tartamudeó porque los nervios y su imaginación desbordante la estaban alterando―, s-sería vivir la mayor parte de tu vida con… tu pareja ―terminó de decir sintiéndose torpe al escoger esas palabras.
Entonces Ash meditó las palabras de Serena, empezó a crearse una idea de cómo sería aquello e intentó verle el lado positivo.
―Es decir ―habló mientras miraba para el cielo―, ¿sería como lo que estamos haciendo ahora?
―N-No, Ash ―comentó la castaña mirando extrañada a su novio―, sería diferente.
Él se perdió un poco con eso, la miró entre cansado y confundido.
―¿Por qué? ―preguntó inocentemente.
Serena a este punto dudaba de que fuese una pregunta profunda, a menos que él tuviese otra visión de lo que fuese estar casados.
―Porque estando casados dormiríamos juntos ―respondió apresurada, al darse cuenta de su respuesta se sonrojó, se tapó la boca y su sonrojo se extendió por todo su cuerpo.
Ash se quedó de piedra, esa respuesta no la esperaba. Volteó a verla sorprendido, pero entendió que se supone debería saber eso, así que agachó la mirada con la cara medio sonrojada.
―Serena, yo solo… es decir pregunté si eso de estar casados significa… viajar juntos, no sé… No entiendo del todo, mi madre siempre estuvo conmigo y mi padre…
Ella posó su mano en la de él, y le miró tiernamente a los ojos.
―No sé en qué momento el asunto de la boda giró alrededor de nuestra relación, pero me gustaría viajar contigo si así lo deseamos, como ahora pero con unas diferencias como el que sea yo quién te cocine todo el tiempo ―respondió suavemente, ésta vez Ash no se apartó.
Parecía tonto para él pensar que entonces el asunto de la boda y de estar casados no pintaba tan mal, pero cayó en cuenta de que eso no lo sabía ni él ni ella, necesitaba de algún adulto que supiera del tema.
"Necesito ir con el Profesor Oak", pensó y entonces miró a la castaña, después al cielo. A lo mejor antes de irse podría jugar con ella a adivinar qué forma tenían las nubes.
Un par de horas Ash se encontraba sentado en una silla, esperando al adulto sabio buscando una respuesta a su duda. Estaba bastante calmado, le tranquilizó el estar al aire libre ―y aunque no lo quisiese admitir la castaña también le ayudo un poco―, suspiró y se dio cuenta de cuánto había pasado desde entonces, todavía no entendía qué hacía ahí y por qué; comenzaba a pensar que quizás… ¿perdió la memoria? ¿Algún Pokémon con poderes extraños que no conocía? ¿Algo sobrenatural? ¿Un… sueño muy, muy extraño? Y así su divagación continuó hasta que un amigo suyo tocó su hombro.
―¿Qué pasó? ―preguntó un poco sorprendido, levantó su vista y vio a Tracey.
―Ash, hace rato que no te veía ―comentó felizmente―, ¿qué haces aquí?
―Oh, bueno vine a buscar el Profesor ―respondió calmadamente mientras se relajaba, volteó a ver a su Pikachu que se hallaba en el suelo viéndolos a ambos.
―No me digas, ¿te volviste a meter en algún problema relacionado con tu novia? ―intentó hacerse el chistoso, pero con su amigo no funcionaba.
―Pues no ―respondió sencillamente―, nada más vine a pedir un consejo.
―¿Puedo preguntar de qué se trata?
El entrenador pokémon se quedó pensando, y llegó a la conclusión de que si hasta este punto Tracey no tenía novia entonces no le podría ayudar.
―No sé, es decir… ¿tienes novia? ―cuestionó como si nada, su compañero se sonrojo y parecía comenzar a alterarse.
―Tampoco es necesario tenerla para saber de estos temas ―contestó algo molesto, luego reflexionó las palabras de su amigo―. Espera, dijiste que no tenía que ver con tu novia.
―No dije eso.
―Sí, te pregunté si era un problema relacionado con tu novia.
El chico con el cabello color negro azulado se quedó pensando.
―Tú preguntaste si era un problema relacionado con mi novia, pero no es que sea un problema nada más es una duda.
A este punto él ya no miraba todo eso de 'aquello' como un problema, tenía cierta corazonada. Tracey suspiró pesadamente mientras miraba seriamente a chico que tenía enfrente.
―Bueno, con más razón podré ayudar.
―Hum… ―masculló dudándolo un poco más―, está bien.
Hubo un silencio algo incómodo hasta que el chico del cabello verde carraspeó, y no recibió respuesta. Lo intentó un par de veces más hasta que decidió hablar.
―¿De qué se trata?
―Es sobre casarse ―respondió mientras jugaba un poco con sus dedos debido al nerviosismo.
Si Tracey hubiera estado bebiendo agua, seguro que la hubiese escupido. ¡¿Ash tenía pensamientos sobre un compromiso muy serio?! No lo pudo creer, inclusive trató de pensar que se trataba de una broma, pero la expresión de Ash no contradecía lo que dijo. Tardó un poco en asumirlo y luego agitó su cabeza, seguro que Serena se lo había sugerido directamente ―porque indirectamente lo dudaba―, y de ahí su duda. Por más que su amigo hubiese madurado con el paso de los años esto iba más allá de su personalidad, le miró fijamente a los ojos. Nuevamente recordó lo extraño que se estaba poniendo y llegó a la conclusión de que… ¡Se debía a que quería casarse! Por supuesto…
"No, eso no tiene sentido", pensó ya regresando a la realidad. Él ya tenía anotado en una libreta aquellos comportamientos raros de Ash, y este estaba muy fuera de todos ellos.
Mientras él comenzaba a analizar todo más a fondo, el chico con la mentalidad de diez años se removió de su silla, parecía no entender el silencio de su compañero.
―Oye… creo que mejor me voy a buscar al Profesor ―se iba a levantar hasta que se vio interrumpido.
―¡No! Espera, ¿a qué te refieres con casarte?
―¿Tú tampoco sabes? ―preguntó Ash inocentemente―. Es sobre una pareja que vive juntos y…
―¡Sí, sé esa parte! A lo que me refiero es que, ¿quieres casarte con Serena?
Y esta vez el que se quedó callado fue el entrenador pokémon, esa pregunta no se la había hecho. Si bien no le había caído bien la noticia, hasta ahora no había reflexionado sobre lo que quería, posiblemente era fatal disimulando ser el novio de Serena, sin embargo con el tiempo pasó de ser algo 'extraño' a 'incomodo', y últimamente no le molestaba. ¿Podría…? No, debía ser más serio, le era imposible tomarse tan a la ligera el asunto de casarse. Debía informarse bien.
―No sé, es decir ¿es bueno o malo…?
Tracey parecía ver lo confundido que se encontraba su compañero, así que inclinó un poco su cabeza y luego exhaló.
―Bueno, cuando te casas comienzas a sumir responsabilidades ―comenzó explicándole―, luego aparecen más cosas como los desacuerdos, cuando ambos no quieren lo mismo y discuten ―miró la expresión de Ash algo atormentada, quizá había imaginado algunas discusiones con Serena―, lo mejor sería evitar algún malentendido ―en este punto Ash recordó lo que había pasado anteriormente, cuando la hizo llorar provocando que se tensara―, también está cuando llegan los hijos, aunque bueno depende de la pareja, puede que sea ella quién se haga cargo y eso, también hay otros problemas como cuando después parecen no soportarse… ―él seguía y seguía mientras que Ash comenzó a alterarse de nuevo, es decir ¿Serena podría cambiar después de casados? Se asustó por ello, imagino a su novia parecida a la que conoció en ese mundo de los espejos.
Ya no le gustó la idea, ¿qué haría si algo así pasaba? ¿Terminar y que resultara lastimándola? No, eso no era una solución. No supo que hacer así que se levantó de su lugar y miró a su amigo.
―Me tengo que ir, vámonos Pikachu.
El pokémon obedeció y salió corriendo a un lugar desconocido dejando a Tracey con la palabra en la boca.
―¿Dije algo malo? ―se cuestionó a sí mismo, al darse vuelta se encontró con el Profesor Oak.
―¿Dónde está Ash?
―Es que se fue corriendo ―respondió todavía confundido.
―¿De verdad? Qué extraño, me dijo que quería hablar conmigo y se quedó esperando aquí mientras yo terminaba de hacer algo.
―Quién sabe qué le pasa.
Y así terminó la conversación de ambos.
Se hizo de noche y en la casa de la Señora Delia no aparecía Ash, por lo que supo hace horas había ido al laboratorio del Profesor Oak y de ahí nadie supo nada. No le habían dicho nada a Serena para no alterarla, nada más lo sabían Bonnie, Clemont y su mamá, por supuesto que la castaña había preguntado por su paradero; sin embargo al ver que ya estaba anocheciendo prefirieron decirle que fue a comprar algo y que ya regresaría.
La preocupación aumentaba con las horas, la señora Delia suponía que su hijo se había excedido con algún pensamiento sobre entrenador junto a Pikachu o quién sabe qué, Bonnie estaba segura que todo era para evitar a Serena, y Clemont no supo identificar si había pasado un accidente o algo parecido. Así pasado un rato el rubio había salido a la búsqueda de su amigo perdido, prometiéndoles a su hermana y a la señora que traería de vuelta al chico.
Cerca de la hora de acostarse la castaña se había acercado a hablar con la pequeña rubia:
―Bonnie, ¿has visto a Ash? ―preguntó preocupada.
―Este, sí ―mintió para evitarle una pena a su amiga―, fue a acostarse, venía muy agotado.
La muchacha pareció relajarse mucho, volvió a sonreír ya más tranquila para después separarse un poco de su amiguita.
―Gracias ―dijo para después caminar hacía la habitación de cierta persona.
La pequeña rubia se asustó y fue hasta donde estaba ella.
―¿Me puedes ayudar a arreglar mi cabello? ―preguntó inocentemente.
―¿Ahora? ―parecía estarlo dudando, luego miró a su compañera y suspiró―. Bien, supongo que mañana podré verlo.
―Sí, además seguro que ahora ya ha de estar roncando.
Ambas fueron a la habitación de la castaña, se acomodaron y la muchacha buscó lo necesario para comenzar con su tarea. Pasaron varios minutos para que alguna dijese algo, y hubo un tema en participar que le interesaba a cierta niña.
―Serena, ¿cómo empezaste tu relación con Ash?
La aludida se sonrojó bastante, pero parecía sonreír ampliamente porque era seguro un buen recuerdo.
―Bueno pasaron muchas cosas ―empezó a contar mientras seguía cepillando el cabello de su amiga―. ¿Recuerdas que ambos comenzamos a viajar juntos? Pues, algunas cosas llevaron a otras.
―Quisiera detalles ―pidió Bonnie suavemente.
―Un día en uno de nuestros viajes, conocimos a una pareja ―dejó el cepillo de lado para buscar otra cosa para adornar la melena de la rubia―, no sé qué fue lo que Ash conversó con ellos, o bueno con él novio de aquella chica tan amable. Algunas cosas cambiaron bastante luego de eso, un par de días después terminé perdida en un bosque, él parecía en verdad preocupado cuando me encontró, y me dijo que se angustió mucho. Ese mismo día al llevar a un centro pokémon mi madre me pidió que regresara a casa para atender un asunto, pero para entonces Ash tenía algo que hacer. Se complicó todo, yo debía ir con mi madre y él debía hacer sus cosas: teníamos que separarnos.
―¿Ajá…?
Serena le contó todos los detalles que pudo recordar, Bonnie pudo notar cuan enamorada estaba ella de Ash. Era algo muy sincero y en verdad profundo, como si él sacase lo mejor de ella y viceversa.
Había amanecido, ninguno de los dos muchachos había aparecido en la casa. Y la señora Delia no sabía si decirle la verdad a Serena o seguir con la mentira, como madre tenía cierto presentimiento de que no pasaba nada malo, pero por supuesto que dudaba. Se había levantado temprano, hizo el desayuno y todo parecía seguir su curso, solo había mujeres en la casa y era cuestión de tiempo para que la castaña se diera cuenta de lo que pasó; porque si el chico seguía sin aparecer no habría de otra más que decir la verdad.
Cuando ya todas se encontraban en la mesa, no se esperó la duda:
―Buenos días ―saludó Serena mientras se sentaba―. ¿Y Ash?
―Pues… ―susurró Delia.
―¡Se fue a buscar algo con mi hermano! ―exclamó la pequeña rubia entrando a la conversación.
―¿Tan temprano? ―cuestionó la castaña. Estaba desilusionada de no ver a su novio en la mañana.
―Sí, ya sabes cómo son ellos.
―¿No vamos a esperarlos para desayunar? ―volvió a preguntar la muchacha.
―Ya sabes que hoy vamos a la boda, seguro que se fueron a arreglar a otro lado para no echar a perder la sorpresa ―aclaró Delia tratando de convencerse a sí misma de ello.
―Oh cierto, voy a arreglarme después de comer ―informó Serena para después tomar un sorbo de su café.
Pasó el desayuno solo de mujeres, todas empezaron a buscar sus vestimentas a la vez en que cada quién tenía sus propios pensamientos.
Cierta chica estaba muy nerviosa, sería la primera vez que haría algo como eso. ¡Le comía de antias todo el asunto! Recordó su conversación con Ash, él parecía tan adorable haciendo preguntas inocentes; su mente se distrajo con la idea de ella siendo llevaba al altar para encontrarse con Ash vestido como príncipe, su rostro se enrojeció totalmente. Estaba totalmente pérdida en sus pensamientos que no se dio cuenta del vaso de agua que se había derramado en su vestido.
Para cuando reaccionó dio un grito, se había tardado en escogerlo. ¡No era justo! Bueno, se tranquilizó al menos no fue peor, el agua no manchaba nada por supuesto, solo debía dejarlo secar mientras arreglaba su cabello, sí eso… se miró al espejo y recordó que esa mañana estaba tan ansiosa de ver a Ash que no se arregló primero, nada más cepillo sus dientes rápido sin mirarse mucho en el espejo, ahora notó lo desordenado que se miraba. Suspiró y comenzó a cepillarlo, pero simplemente parecía no arreglarse… ¡Sólo empeoraba! Era uno de esos días donde su melena sólo lucía mal.
Pasado unos treinta minutos todo seguía igual, la madre de Ash tocó su puerta y ella soltó un 'Sí' a su respuesta sobre si podía pasar.
―Venía a ver sí… ―se quedó muda al ver el estado de la muchacha―, ¿qué te pasó?
―No lo sé ―parecía angustiada, molesta, nerviosa y encima se sentía mal―, intenté cepillarlo y se ve horrible.
La madre de Ash reflexionó un poco.
―Vete a bañar, supongo que eso lo arreglara. Cuando salgas yo te cepillaré el cabello.
Serena ya había pensado en esa solución, asintió y salió de la habitación.
Se despertó en medio de lo que reconocía como el bosque, bostezó con mucha fuerza mientras se estiraba. Miró a su Pikachu, parecía tan relajado como él, ayer luego de lo que pasó terminó en un lugar que no reconocía del bosque y por más que buscara salir de él no encontraba el camino de regreso, ¿se había perdido? Tal vez estaba muy mal ayer como para concentrarse, al recordar el motivo de su mal suspiró. Ahora estaba en una balanza pesando las cosas buenas y malas de 'casarse', bajó su vista a su pokémon.
―¿Tú que piensas? ―preguntó sin quitarle la vista a su amigo.
―Pika, Pika, Pikachu, Pika, Pi ―respondió energéticamente mientras hacía señas.
―Ojalá pudiera entenderte mejor ―murmuró deprimido, bueno sí le entendía. Pero, ¿en verdad le estaba sugiriendo ir y casarse?
Volvió a acostarse en la hierba mientras miraba el cielo. Terminó viendo las nubes, vio una en forma de estrella junto a un corazón, según recordaba la castaña se emocionaba cuando veía cosas así. Un par de recuerdos se le vinieron a la mente:
«Ambos estaban riéndose, recordando 'viejos tiempos' aunque para él habían sido apenas hace poco.
―Lo recuerdo bien, Miette era mi rival.
Ash la vio con la mirada nostálgica.
―¿Sabes? Creo que ella me ayudó bastante, pero… ―volteó a mirarlo y él se dio cuenta de que ciertamente habían diferencias entre ella y la Serena que conocía―, el que más me ayudó fuiste tú, y siempre lo voy a recordar.
Él no pudo evitar sentirse orgulloso.»
«―¿Imaginas como hubiese sido todo si no te hubiera encontrado en tu primera batalla de gimnasio en Kalos? ―preguntó ella con mucha curiosidad, estaban en la cocina comiendo unos Poké-Puffs.
―Creo que nos hubiéramos encontrado tarde o temprano ―respondió Ash con simpleza sin quitarle la vista a su comida, no se dio cuenta del sonrojo de su novia.
Ella creyó que se refería al hecho de que no importaba donde estuviera, porque terminarían juntos.»
«―Eres increíble ―soltó ella luego de ver cómo había entrenado a sus pokémon aun estando en vacaciones, pero ella no lo usó para ofenderlo sino como halago.
Él hizo su típico gesto de colocar su dedo en su nariz. Cuando dejó de hacerlo la vio.
―Tú también ―le respondió recordando que a pesar de perder su primera presentación, había hecho un cambió y siguió, después de eso nunca se rindió a pesar de los errores.»
Su mente hizo un recorrido de lo vivido los últimos meses, no supo cuando tiempo estuvo recordando. ¿Fueron horas o minutos? No le importó, se levantó, agarró a su pokémon, y caminó decidido hacía su casa. Ya había tomado una decisión, y eso afectaría al 'otro' Ash para cuando él se fuera.
Clemont había regresado de su búsqueda, cuando llegó a la casa se encontró nada más a su hermana. Al parecer Serena y Delia se habían ido ya luego del desastre estético de la castaña. Se extrañó bastante cuando su hermana le dijo que Ash no había regresado; iba a decir otra cosa cuando de repente alguien entró a la casa.
El rubio había pasado casi toda la madrugada buscándolo, cuando no pudo más intentó regresar pero estaba tan cansando que decidió 'acampar'. Casi no durmió nada y lo peor de todo era que el bosque le recordaba a Korrina, ¿por qué tenía que aferrarse a su recuerdo? No podría verle hasta dentro de un mes y era por causa de su hermana, si Bonnie se enteraba de que sentía algo por la patinadora quién sabe qué haría. Sus lentes se habían empañado y cuando volteó a ver quién era vio a la rubia, su viento movía su cabellera larga y su corazón se agitó.
Avanzó un poco, para darse cuenta de algo…
―¡Chicos! ―gritó Ash mientras entraba a la casa, Clemont se dio cuenta de su error y se sonrojó.
Se había equivocado a causa de la falta de sueño o la falta de Korrina, lo que fuera lo había hecho quedar casi en ridículo.
―¿Dónde estuviste? ―preguntó Bonnie bastante molesta―. ¡Te estuvieron buscando!
―Lo siento ―se disculpó y miró al rubio―. Vaya, te ves muy mal.
―Sí, voy a bañarme ―se retiró lo antes posible.
Ambos vieron cómo se retiraba, la más pequeña suspiró pesadamente.
―Serena no dejaba de preguntar por ti.
―Oh… ¿Dónde está? Necesito hablar con ella ―habló demostrando su ansiedad.
―Seguro ya está en la boda ―respondió para regañarlo.
―¡Voy a llegar tarde! ―gritó preocupado.
―Por supuesto, tu madre dejó tu traje arreglado allá arriba.
―Bien, este…
―Sí, voy a arreglar a Pikachu ―respondió ya más alegre la rubia.
Si más palabras, subió a su habitación, estaba contra el tiempo y no tenía por qué distraerse, ¡no era momento para volver a dudar! Ahora o nunca.
Serena había llegado, no quedó como hubiese querido pero ciertamente la madre amorosa de Ash la había dejado muy bonita. Se quedó mirando hacía la puerta, su novio no llegaba y eso le preocupada. No le había visto en todo el día y aunque le dijesen que llegó a la casa para después irse sentía que algo andaba mal; regresó su vista a la madre de Ash, se veía muy feliz.
―Ay Serena ―le llamó mientras tomaba un pañuelo y se secaba unas lágrimas―. No sabes lo feliz que me hace la idea de tener nietos ―comentó y si en ese instante Serena se venía pálida por la preocupación… Ya no más, ahora estaba totalmente roja―, serían tan adorables, muy lindos y parecidos a ti, a mi hijo. ¡Oh! Una niña, una preciosa niña ―volvió a comentar totalmente ilusionada ignorando el sonrojo y la bomba de imágenes formadas en la cabeza de la castaña.
―¿Hi-Hijos?
―¿Ya has hablado de eso con mi hijo, Serena? Vamos, no seas tímida con él. ¡Hay que pensar en el futuro!
―Pe-pero…
―Oh, tan solo de pensarlo… ¿A tu madre también le haría ilusión?
―Y-yo ―se quedó sin palabras.
―¡Mira! Ahí está tu madre, iré a preguntarle ―anunció la señora mientras se dirigía al lugar indicado, y en efecto ahí estaba.
―¡Mamá! ―llamó la muchacha alterada.
―¡Serena! ―su mamá también venía arreglada, corrió a abrazarla y luego le miró con ternura.
―Te ves muy linda, ¡esa es mi hija!
―¿Verdad que sí? ―preguntó la madre de Ash, ambas se vieron y se saludaron con normalidad.
"Por favor que no se lo mencione", rogaba mentalmente Serena. No soportaría esa idea, ya estaba muy avergonzada. Solo esperaba que su novio llegara pronto.
Todos se habían sentado en su lugar, para suerte de cierta muchacha las dos madres hablaron del tiempo que no se vieron. Luego había comenzado el evento, su mente estaba bastante ida al pensar en donde estaba Ash, no logró concentrarse en lo que tenía que hacer. Suspiró derrotada, no había remedio con él, pero así le quería.
Pronto comenzaría todo y ella estaba sin él, quería verle. Estaba a punto de pasar cuando entraron por la puerta: Se trababa de Ash, Clemont y Bonnie.
Ella se sonrojó a más no poder, él se miraba 'increíble' como su príncipe azul, como aquella vez en que iban a aquel baile. Se veía totalmente lindo a su parecer, su corazón latió con más fuerza, su boca se le secó y no hubo nada más en que sus ojos no se concentraran que en la hermosa sonrisa de él.
Él entró con decisión, hasta donde ella estaba y ahí comenzó lo más extraño del día.
―Serena ―llamó este mientras intentaba no verse nervioso.
―¿S-sí?
―Y-yo lo he pensado, y bueno quizá no importa mucho ―clavó su mirada en los ojos de ella―, bueno sí. ¿Recuerdas lo que hablamos ayer?
―Ah… sí, lo de… estar casados.
Y en efecto, Serena no había escogido las mejores palabras.
La madre de Ash quién estaba escuchando todo, gritó de emoción, había confundido el asunto. Y ahí comenzó todo lo que el muchacho llamaría 'mala suerte', porque luego de eso su madre se abalanzó sobre él.
―¡Oh, hijo lo sabía! ¿Se piensan casar nada más sean mayores de edad? ―preguntó totalmente emocionada.
―E-eh… ―respondieron ambos.
―¡¿Ash le propuso matrimonio a Serena?! ―cuestionó Bonnie bastante confundida.
―¡Pero mi hija no ha contestado! ―gritó la madre de la castaña.
―Y-yo, no es eso es que…
―¡Que emoción! Así que si piensan en el futuro ―volvió a hablar Delia.
―Oh no puede ser ―susurró Clemont.
Todo mundo, hasta los que no tenían nada que ver comenzaron a hablar, hasta que él decidió abrir la boca:
―Serena, es que yo… ―murmuró y captó la atención. Nadie más estaba hablando para entonces―, lo analice y creo que, pues… Yo no sé, es solo que no me importaría viajar por todo el mundo, toda mi vida si está mi Pikachu… ―lo último lo dijo casi en susurró, y vio que su madre parecía bajarle la emoción, tomó valor y dijo lo siguiente―, y tú conmigo.
Un intentó 'Aww' llenó el lugar, Serena estaba tan emocionada. No se movía, no parecía si quiera respirar. Su madre quién le tocó sus hombros logró hacerla reaccionar, lo siguiente que Ash vio venir fue a su novia arrojándose encima suyo. Lo estaba abrazando, ¿por qué…? ¿No se supone que debían casarse? No entendió nada, hasta que su visión logró captar a un chico con traje que se encontraba hasta el altar, y al girar un poco su vista logró ver a una chica con vestido de novia.
Sí, no era su boda. Era la boda de alguien más, y ahora logró notar lo demás, Serena era dama de honor y él entregaría los anillos; de repente todo tenía sentido. Bien no iba a casarse… 'iba' ahora sí que estaba… ¿comprometido? Era realmente irónico, ahora algún día no muy lejano tendría que casarse.
Se sintió como un tonto, por no escuchar le pasaba esto. Por no preguntar, por no ser paciente, por no…
Bajó su vista y la vio, emocionada, arreglada, abrazándolo… ¿Qué más daba? Sería problema del Ash de ese lugar, porque él ya no estaría para entonces.
Esa noche celebraron una especie de 'fiesta de compromiso' solo ellos: Las madres, sus amigos de Kalos, y ellos dos. Ash agradecía que al menos la comida había sido buenísima y encima Serena sonreía todo el tiempo.
Al menos algo le salió bien y uno de los dos era feliz.
Adelanto del siguiente capítulo:
Le miró con disgusto, algo se traía entre manos. Lo conocía bien, ¿qué se supone que estaba pasando por su cabeza?
―Vaya Serena, sí que sabes de moda. Se nota con tan solo verte ―comentó Gary haciendo sonrojar a la castaña.
El muchacho notó eso y se molestó aún más. Serena no se volvería parte de su club de fanáticas, porque ella era diferente, jamás permitiría que ella cayera en las tonterías de su rival de la infancia.
Notas de la autora:
No saben lo que me costó este capítulo. xD No era el final que había imaginado, lamento las faltas mañana las arreglo.
¡Gracias por los Fav/Follow! Y en especial por los Reviews =D
Bueno, cambie un poco el planteamiento de la historia, originalmente iba a ser un 'trolleo' como ustedes le dicen ―aunque siendo justos yo doy los Previews y ustedes los interpretan, ¡qué culpa tendré yo! Ok, x'D―, al final pensé que daba igual cambiar las cosas, pero… ¡Ojo! No lo cambie totalmente por sus comentarios, sino porque esto da pie para lo que sigue, porque me quedé pensando y eso, entonces dije… 'Pues sí, entonces tendría más lógica la actitud de Ash' Y por si se preguntan, en la versión original de mi idea, no iban a comprometerse xD
Sin más, espero que le haya gustado. Al final no era su boda, pero bueno xD Están comprometidos ahora.
Si gustan pueden dejar sus comentarios.
¡Nos leemos!
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