¡Hi~!

¡NOTAS IMPORTANTES: LEER, POR FAVOR! (Me disculpo de antemano por las mayúsculas)

1# Me sentí pésimo después de perder el capítulo y no poder subirles la siguiente parte en el mes. Es decir, no es que el fanfic sea 'mensual', sino más bien que pasó mucho tiempo, lo siento. Así que en un día, con mucha paciencia y tiempo, decidí escribirles esto :'D Espero que valga la pena.

2# Para los que no están enterados, pasaron muchas cosas. Una que mi computadora tuvo un formateo, salvé unos archivos nada más, otros como este capítulo (a la mitad) se perdieron. También se perdió el One-shot Clemont x Korrina que tenía escrito.

3# Tengo otro Fanfic AmourShipping, ambientado en un tiempo futuro y es más serio, un poco contrario a este, pero trato de escribirlo con mucho sentimiento. Se llama "Por y para siempre", se agradece si ya lo están leyendo o si se pasan a ver si les gusta, también tengo otro One-shot llamado 'La novia de Ash'.

4# Muchas gracias por ser pacientes, por sus Reviews, sus Fav, Follow y por leer :D

5# Con respecto a la pregunta de Virginia, me leí hace mucho tiempo unas páginas de Pokémon Special, así que no me lo he visto completo xD en todo caso hay parejas que visualmente me gustan, así que tal vez un día termine de leerlo y pueda escribir sobre ellos =)

6# Me fue difícil escribir este capítulo otra vez, me encantaba como me estaba quedando. Pero bueno… en todo caso, ¡gracias por todo! ^^

7# Razón número quién sabe de por qué no actualice… Resulta ser que cuando escribo un fanfic con géneros diferentes, me quedó muy picada. Así que, si el capítulo quedó medio raro, es porque el otro fanfic Amour me ha dejado dañada (jaja ¡Ok no!), ya en serio, creo que es cuestión de que me concentre, ¡adoro este fanfic! Menos mal que apunté las ideas que tenía, porque soy de olvidar bastante los detalles, y eso… espero que no se molesten porque me tarde mil años xD

8# ¿Alguien recuerda que escribí que Serena tenía un Fennekin porque entonces todavía, en la serie, su pokémon no había evolucionado? Pues, todavía no lo he editado, es más complicado cuando ya no tengo el documento para resubirlo, pero lo arreglaré, por ahora, el pokémon de nuestra protagonista estará evolucionado (como se ha visto en la serie).

Espero que les guste,

Los personajes de Pokémon no me pertenecen le pertenecen a Satoshi Tajiri y a Pokémon Company en general.


Capítulo X: "¿Celos? ¡Para nada! II"

Caminó en silencio junto a su novia; exhaló un par de veces pensando en lo recién pasado. ¿Por qué de repente todo se había vuelto tan raro? ¡Era culpa de Gary! Frunció el ceño al recordarlo, no era justo que estuviera pasando por esto, cerró los ojos intentando no pensar en eso y mejor se concentró en otra cosa; a su mente vino la imagen de Serena, una pequeñita sonrisa salió de su rostro y entonces comenzó a preguntarse por qué se comportó así. Bueno, no entendía nada últimamente, abrió los ojos y la única solución que encontró era preguntarles a sus amigos. No volteó a ver a Serena ninguna vez, causándole un desconcierto a la muchacha.

Cuando llegaron a la casa, Serena se fue directo a la cocina, y Ash apenas si le dijo un par de monosílabos, indicándole que iría a su habitación. El muchacho caminó pensativo por el pasillo, su Pikachu estaba concentrándose de igual manera en el por qué de su mal presentimiento; abrió la puerta y se echó en la cama, exhaló y miró al techo de su habitación.

Como desearía tener diez años, como debía ser, para estar junto con sus amigos en vez de tener esa cosa extraña que no entendía. Se puso una almohada en la cara e intentó calmarse, su pokémon le saltó encima y le gritó un 'Pika'; eso lo hizo reaccionar, ¡tenía que ir con sus amigos y solucionar eso! Sacó esa cosa de su cara, se levantó de golpe casi tirando de paso a su amigo, lo agarró antes de que cayera al suelo, salió de ahí corriendo y se encontró con Bonnie esperándolo.

—Ash —llamó la menor mientras le miraba suspicaz.

—¿Sí?

—¿Qué hiciste? —preguntó ocultado su diversión, algo debió haber pasado.

—Ah, pues, te lo explico cuando estemos en tu habitación —avisó mientras revisaba que su cas-, es decir, la castaña, no estuviera por ahí andando—. Bien, vamos —caminó hasta el lugar dicho, cerró la puerta cuando la menor entró, se dio vuelta y observó a Clemont ahí, esperándolo.

—¿Fuiste a espiarlos? —interrogó su mejor amigo.

—En realidad no —atinó a decir Ash—, solamente no estaba tan cerca de ellos. Y, de todas formas, Serena se dio cuenta.

Bonnie le miró divertida. El de los lentes siguió con su cuestionamiento:

—¿Ajá?

—Pues, estaba escuchando su conversación, y Gary no sé que decía, ¡pero no era algo bueno! —insistió denotando su actitud infantil. No era el día de Ash, definitivamente.

—Bien, pero ¿qué pasó? —insistió el científico.

—Pues, una señora enorme me cayó encima —masculló sin mirarlos, ambos hermanos reprimieron la risa que les ocasionó eso—.Casi me asfixio, pero Serena llegó a ayudarme, y de paso se dio cuenta que estaba ahí.

La más joven no pudo evitar reírse, Clemont se cubrió la boca con las manos para evitar que sonara demasiado fuerte su risa. Ash se quedó observándolos mientras intentaba entender qué había de gracioso en eso, hizo un pequeño puchero y cerró los ojos, cruzó sus brazos en su pecho y dio media vuelta. Daba el aspecto de que estaba un poco ofendido, pero aún así por dentro sólo estaba hecho un manojo de emociones.

—¿Y… qué pasó después? —logró preguntar el líder de gimnasio.

—Ah, la señora que me cayó encima se fue sin decir nada, pero me vio como si hubiese sido mi culpa. Estaba muy molesta, ni si quiera le agradeció a Serena y eso me pareció descortés —terminó de contar, exhaló e intentó verse lo más serio posible.

—¿Y te moléstate con Gary? —interrogó la rubia.

Ash se tensó al escuchar la pregunta. Sí, se molestó con él; no tenía por qué negarlo. Asintió rápido y claro.

—Ash —llamó su mejor amigo—. ¿Alguna vez te llevaste bien con él?

El muchacho abrió la boca para hablar, no dijo nada. La cerró y se quedó pensando, una pequeña culpa llegó a su ser, hizo una mueca y recordó su mal presentimiento; no estaba exagerando.

—Sí —empezó a explicar, se acercó a la cama de Bonnie y se sentó—. En realidad, sí somos amigos —admitió confundido—. ¡Pero! Tengo un presentimiento, no sé cómo explicarlo —desvió la vista hacía su Pikachu, el cual también se había puesto pensativo.

Los otros dos dejaron que se quedara callado por unos segundos, esperaron a que siguiera diciendo algo, sin embargo el silencio había quedado en la habitación. La más pequeña se acercó a una pequeña mesita que había ahí, observó a su Dedenne dormir, se apoyó en el mueble y sonrió.

—Estás celoso —señaló divertida.

Ash hizo un mohín gracioso.

—¿Ustedes no sienten que algo anda mal? —preguntó, luego dirigió su vista a su pokémon, le hizo una señal y Pikachu, en respuesta, hizo expresiones y movimientos para dar a entender que sentía lo mismo—. ¿Ven? No sólo soy yo —terminó triunfante.

—Eso… no prueba mucho —entró Clemont a la conversación—. Es decir, dices que antes eran amigos, a lo mejor sólo estás un poquito celoso.

El entrenador pokémon estaba llegando a un límite, se quedó callado y escogió las palabras más maduras que cruzaron por su cabeza.

—Bien, digamos que estoy exagerando —admitió no muy convencido—. ¿Qué debo hacer?

—Sugiero que te calmes, no es para tanto, Serena es tu novia, y ella confía en ti, ¿no? —Clemont no notó el mini sonrojo en el rostro de su compañero—. Tenle confianza a ella, si pasa algo extraño todos lo notaríamos, ¿verdad?

El lado razonable de él intentaba creerse eso, pero su lado emocional era bastante fuerte, y sus presentimientos no eran equivocados… Al menos antes de llegar ahí. Su suerte se había ido a la basura luego de entrar a ese extraño universo donde, en lugar de entender que ocurría, estaba sometido a cosas que eran difíciles.

Aunque, el lado bueno era que la compañía de la castaña no era desagradable, ella era amable y linda como siempre, pero ahora notaba más cosas y se volvía más grato probar su comida, verla sonreír y hacerla sentir bien.

"¡Concéntrate!" se regañó mentalmente, carraspeó un poco y movió su vista a sus manos. "Tal vez, y sólo tal vez, esté exagerando. Gary no me mentiría y de todas formas, en dado caso que intente algo malo yo demostraría que tengo razón", pasó su mano a su mandíbula. Sonrió ampliamente, suspiró y se levantó de golpe.

—Gracias, creo que pensaré mejor las cosas.

Bonnie se sorprendió de la facilidad con que él, lograba deshacerse de los "celos". Y antes de poder preguntarle algo, éste salió de la habitación junto a su fiel compañero; ambos rubios se quedaron sin poder decirle algo más.

En cuanto a Ash, él bajó las escaleras, caminó por la sala y entró a la cocina. Estaba ya más relajado, por ahora no tenía sentido ofuscarse y por ende, intentaría regresar a la razón por la que regresó a su casa: el pastel de Serena. Observó a su Pikachu quedarse en la entrada del lugar, su expresión cambió a confusión, volteó su mirada hacia donde estaba la castaña, la cual estaba decorando el postre, y parecía estar bastante concentrada. Él sin avisar, caminó despacio, se acercó con sutiliza, posó sus manos en el mueble, quedando detrás de ella, como si estuviese rodeándola por la espalda.

Ella seguía sin darse cuenta, a Ash le pareció que no había nada malo en la cercanía, bajó un poco la cabeza, hasta que su boca quedara cerca del oído de ella. Sin previo aviso le soltó unas cuantas palabras:

—¿Qué haces? —preguntó sin cuidado.

La castaña se dio cuenta de dónde estaba su novio, y hubiera dado un respingo de no ser por el shock en el que su cuerpo entró. Quieta y sin decir algo, suspiró, sintió que la cara le ardía un poco y, eso se debía a que seguro estaba sonrojada; el corazón le latió demasiado rápido. ¡Ash estaba tan cerca de ella! Normalmente sus acercamientos no eran así de silenciosos, menos cuando estaba ocupada en sus asuntos. Tragó y evitó sentirse molesta, porque una de las cosas que no le agradaban era ser interrumpida.

Logró abrir la boca, respiró rápido y habló:

—E-Estoy decorando el pastel.

Seguía con la mirada pegada a la comida, así que no podía ver qué expresión tenía él. Se relajó cuando sintió que su novio se apartó.

—¿Te incomodé?

Eso la sorprendió, Ash no solía ser demasiado perceptivo, lo miró de reojo. Había estado raro desde su regreso del bosque.

Y él, nada más se dio cuenta de eso porque notó como a ella le temblaba la mano para seguir con lo que estaba haciendo; era obvio que se sintió molesta por su acercamiento.

—Lo siento —masculló apenado, ella le sonrió y su pequeña molestia se fue, el muchacho detectó que el ambiente se relajó—. ¿Puedo comer un pedazo? —preguntó curioso, como si fuese un niño pequeño, Serena se río con eso y le enterneció.

Ella asintió, y vio la mirada ilusionada de él, impaciente por probar el pastel.

—¡Gracias! —exclamó apartándose un poco y quedándose a la par de ella, lo suficientemente cerca para dar un ambiente que parecía "romántico".

Serena no era exigente con su relación, las cosas solían darse solas y eso era lo que le encantaba. Ese chico, solía ser tan espontaneo a veces, sus arranques y comentarios la hacían emocionarse, y ella no lo sabía del todo, pero a él también le pasaba lo mismo —al menos, eso había sido el pie que dio comienzo a su relación—, recordaba muy bien que uno de los comentarios que le hacía Ash hacía un año, era que le gustaba verla sonreír. No había sido un comentario coqueto, aunque eso no evitó que se sonrojara, ¿estaba exagerando? Bueno, con Ash jamás se sabía por dónde darle el sentido a lo que decía, en especial cuando ella confundía las cosas. El ambiente fue tornándose bastante aliviador.

Ni si quiera el hecho de que Pikachu estuviera viéndolos de lejos era malo, porque algo que le gustaba a Serena era tener a ese pequeño pokémon cerca, ¿por qué querer separar a los dos mejores amigos? Si algo le gustaba de Ash, era que tenía ese cariño inmenso por los pokémon, y era linda la amistad que tenía con la pequeña criatura. De hecho, ella también forjó un buen lazo con Pikachu, no como la que tenía con su dueño, pero sí muy buena.

—Voy a partirte un pedazo —avisó la muchacha, buscó un cuchillo, realizó lo dicho y le entregó el trozo a él.

El entrenador pokémon sabía que sabría delicioso, sin embargo probarlo era otra historia. Lo tenía muy claro, ella tenía un talento enorme para la cocina, en especial para los postres; lo saboreó con gusto, invitó a su pokémon a acompañarlos y éste accedió. Algo en su cabeza, al verla, le hizo remarcar lo que pensó: tenía que asegurar de no estropear nada.

—Entonces —comenzó a mascullar la muchacha—, ¿tienes pensado volver a salir hoy? —preguntó mientras partía otro pedazo.

Ash asintió mientras seguía comiendo, hacía un rato que no se pasaba a ver a sus pokémon —bueno, realmente no había pasado tanto—, mordió un poco la chuchara que estaba metida en su boca, hizo una pequeña mueca y su Pikachu, quién los miraba curioso, supo que él estaba pensando en algo en particular.

—Uh, Serena —llamó jovial—, ¿puedo hacerte una pregunta?

Él no había pensado mucho el asunto, pero tenía que saberlo. No había tenido tiempo para inventarse una excusa, así que estaba corriendo un riesgo muy alto; Bonnie no sabía cuando había comenzado su relación. La única que poseía esos datos era la muchacha, intentó verse casual, como solía hacerlo siempre, una muy buena excusa se inventaría y seguro que ella se lo creería, ¿no?

Tampoco es que creyera que ella era ingenua, sin embargo con todo lo que había pasado, según la rubia, Serena nunca sospechó si quiera algo. ¡Punto a su favor! Su novia le miró con atención, dándole a entender que prosiguiera con lo que decía.

—Bien, es sólo que le mencionaste a Gary —habló fijando su vista en la chuchara que tenía en la mano, para que no se notara que estaba tratando de averiguar algo y mentir, y en ambas era malísimo—, que nosotros íbamos a cumplir cerca de los dos años…

Estuvo dudoso de terminar la frase, no era que no lo hubiese podido asimilar, pero si lo decía en un tono raro, ella sí se daría cuenta. "Disimuladamente" movió su vista a la castaña, quien estaba tratando de entender qué decía.

—Sí, eso dije —recalcó confusa—. ¿Por qué?

Ash estuvo a punto de retractarse en su pregunta. Echó un suspiro, bajó la cuchara al plato y le miró serio.

—Es que, quería saber si para entonces ya estaríamos en Kalos —aclaró decidido, en su mente estaba festejando por lo lógico que sonaba.

Sin embargo, hubo algo que hizo 'clic' en la mente de la castaña. Bien, su novio era muy distraído, no tenía ni por qué extrañarle eso, aunque el punto central de la situación es que él le diese relevancia a algo como eso, porque en primera sería algo que seguramente olvidaría y ella terminaría recordándoselo. Al menos, así había sido el año pasado, totalmente comprensible según la muchacha, Ash no era perfecto y no iba a obligarlo a recodar ese tipo de cosas, pero sería lindo que lo hiciera.

"Eso es extraño, y ¿por qué me lo pregunta ahora?", sospechó la castaña. Ella, siguiéndole el juego, bajó la vista al pastel, él hacía muchas cosas lindas para ella durante lo largo de su relación, el que no recordara una fecha estaba de más, es decir, era como cuando de pequeña, su madre le decía que todos los días era el día de las madres, y lo importante era demostrar siempre el cariño. Y, ese era un punto importante de recordar, más cuando la persona con quien salía, era así como el entrenador pokémon.

Eso era lo que discutieron el año pasado, seguido a eso, su comportamiento con Gary fue todavía más misterioso. ¿Por qué actuó así? Y ahora que lo analizaba mejor, alrededor de sus vacaciones había tenido una actitud sospechosa.

Bueno, siempre había una razón, ¿verdad?

"O eso creí", pensó la muchacha, estuvo demasiado tiempo pensando. Sus ojos buscaron los de él, se encontraron, sintió algo que no supo explicar, una sensación muy familiar, como cuando apenas estaban avanzando más en su relación. Era como retroceder, esa mirada y ese shock, con esa intensidad de lo desconocido.

Apartó la vista del muchacho. Algo andaba mal, ¿estaba exagerando? Tomó su tiempo para pensar mejor el asunto, quizá sólo se estaba equivocando.

—Es en un mes —soltó la muchacha, él estuvo complacido con la respuesta.

—Ah, entonces cuando ya estemos en Kalos —susurró más alegre.

—Sí, pero… Ash, ¿te puedo hacer una pregunta?

El muchacho la miró a los ojos, el ambiente se tensó, y prefirió ignorarlo.

—Puedes —aceptó concentrado.

Ella se preparó para decirlo, inhaló y exhaló en frente suya, pasó su mano por su cabello e intentó darse fuerza para lo que seguía.

—¿Gary te molesta?

Un ladrilló chocó contra sus pensamientos, eso había sido demasiado inesperado.

—No —una mentira a medias—. Pero, ya sabes, hoy… tenía bastante hambre.

Serena le miró sin creerle, una alarma se encendió en él.

—Ash —reprendió, sabía que no estaba siendo sincero.

—Bueno, yo… —masculló frustrado. Mentirle nunca había sido un problema antes, tuvo que pensarle rápido algo—, no estoy muy bien —aseguró firme.

La muchacha le miró de reojo.

—Siento que no me estás diciendo algo —explicó Serena mientras se movía para dejar el pastel en el refrigerador.

—No, no, no…

—¿Pasó algo entre tú y él que no sepa? —preguntó sin mirarle, estaba metida en el electrodoméstico, tratando de acomodar el postre.

—Nada que yo recuerde —afirmó despreocupado. Si alguna vez volvió a ver con Gary, al menos no lo sabría, porque seis años de su vida no estaban en su cabeza, tosió fingidamente e intentó caminar.

—¿No me estás mintiendo? —preguntó Serena, estaba ofuscada y no le importaba sonar demasiado lanzada.

—¿Por qué te mentiría? —respondió con pregunta, algo vago y efectivo según vio. Ella relajó su mirada—. Creo que tan sólo… no he dormido bien…

La castaña le miró y no pudo evitar derretirse por su mirada, estaba apenado, parecía que le era complicado revelarle algo así. Existía otra cosa, sus ojos tenían un brillo que para ella, era una señal de que todo estaba bien.

—Bueno… tu mamá traerá helado hoy, lo comeremos antes del atardecer.

Ash asintió, se dio vuelta y empezó a caminar hacia la salida de la casa. Estando ya afuera resopló, había tenido una de las conversaciones más agotadoras; ¿tan mal había actuado con Gary para que se pusiera tan perceptiva? Volteó una vez más para atrás, observó a la castaña dirigiéndose a su habitación, la miró una última vez y se sonrieron.

Fue incómodo, por no decir que el muchacho prefirió voltearse rápido y salir como un relámpago. Tenía que admitirlo, de todo lo que le había pasado hasta ahora, el que ella se diera cuenta no estuvo en su lista de cosas malas que podrían pasarle, así que estaba sin ideas. Hizo una mueca, caminó hasta donde estaba el laboratorio del profesor Oak; tendría una muy buena tarde entrenando con sus pokémon.


La castaña sacó de su cajón la libreta, su Braixen la observaba moverse por aquí y allá. En otro movimiento inesperado, la muchacha se agachó y sacó una caja debajo de la cama, la pokémon curiosa se acercó y observó que parecía ser un regalo sin envolver.

—Según la lista, sólo faltaría preparar la comida —pensó en voz alta, parecía tachar lo que ya había hecho—. ¿Sabes? Estoy emocionada por darle una gran fiesta a Ash, ¿te acuerdas de cuando fuimos a comprarle su regalo? —su compañera asintió—, ¡bien! Pues, estuve haciéndole un par de arreglos, creo que le encantará —dejó el regalo en la cama, tomo las patas de su amiga y le sonrió—. Mañana será un gran día.

Ambas salieron de la habitación, fueron a la cocina; donde encontraron a Delia, observando un álbum de fotos.

—¡Oh, Serena, qué bueno verte! —saludó la mamá de su novio, ella regresó el gesto y ambas se sentaron en unas sillas, Braixen se quedó parada a la par de su dueña escuchando la conversación.

Las dos hablaron cosas vagas, sobre como estuvo el día y el clima; hasta que la más grande sacó a flote el tema del día, el cual era que a tan sólo unas horas, sería el cumpleaños de su único hijo. Serena la escuchó emocionarse porque ahora su pequeño, tendría diecisiete años; ella le sonrió y compartió el momento.

—¿Te hace falta algo de lo que preparamos? —preguntó Delia, refiriéndose a los arreglos para la pequeña fiesta que harían.

—No, todo está en orden —contestó denotando su emoción.

—Qué bueno, invité a algunos amigos de Ash, lástima que no todos puedan venir —se lamentó con el rostro afligido, Serena asintió puesto que, todavía no conocía en persona a las amigas más cercanas de su pareja—. Ya qué, Serena, tenemos que hablar de algo importante —cambió el tema tan repentino, que la castaña estuvo realmente curiosa sobre lo que hablarían.

—¿De qué se trata?

—Necesito saber si ya has hablado con mi hijo de eso —inquirió la señora, la castaña estuvo confundida sobre de qué estaba hablando—. Ay, Serena, sobre mis nietos —con esa aclaración, la muchacha se puso roja, su Braixen cuchicheó algo que no oyó, y su corazón se disparó al instante.

—Es que…

—Oh, que no te dé pena —la animó, sin embargo ese no era el problema—. Sé que mi hijo puede ser distraído, pero si hablas con él, seguro que se lo toma bien.

Y, para entonces, el sonrojo de Serena se iba bajando, el asunto sobre tener hijos era un tema que no tenía por qué tratar ahora. Sí se comprometieron, pero todavía no eran mayores de edad y el tema le incomodaba mucho, sumado al hecho de que hablar con su novio sobre eso, era un terreno que no quería tocar.

Aun así su suegra se veía tan radiante al hablar de eso.

—No sé…

—Serena, tienes razón —cedió la mayor, la chica suspiró ya más tranquila—. Yo hablaré mañana con él sobre esto, ya está creciendo y debe pensar en el futuro.

El sonrojó se fue por definitivo, ahora estaba más pálida de lo normal. Masculló un par de cosas inentendibles y tuvo que recurrir a su pokémon, la cual estaba ayudándola a que se le pasara el susto.

—Me alegra que te emocionaras la idea, hasta te quedaste sin habla —comentó la señora, la castaña logró deshacerse del nudo en su garganta.

—Yo, creo que debería dejarlo para otro día —expresó la castaña.

—Para nada, mañana de una vez aprovechando que cumple un año más —insistió su suegra.

La muchacha para entonces, se rindió en intentar persuadirla. Su mente comenzó a tener un plan, y ello consistía en evitar que Ash hablara con su madre. ¡Eso haría! Impediría que ella hablara con su novio, así le evitaría un mal rato en su cumpleaños y todo sería más fácil mañana. Le sonrió a su suegra, y siguieron conversando en lo que preparaban algo de comer.


Miró por la ventana el manto de la noche, estaba nublado y hacía un poco de frío. Su Pikachu ya estaba acostado en la cama, Ash suspiró recordando que apenas si pudo concentrarse en sus entrenamientos; sus pokémon estuvieron observándolo más que curiosos, y si bien hubo un instante en que sí pudo concentrarse, sus preguntas sobre si la castaña se daría cuenta regresaban a su mente. Para el final del día, había pasado ratos en los que olvidaba todo y luego recordaba su existencia y dónde estaba parada; un fiasco total.

Suspiró hondo, se metió en la cama, y no cerró la ventana, a pesar de que el frío aumentaría en la noche, cerró los ojos e intentó dormir.

Como siempre dormía todo desordenado, para eso de las dos de la madrugada la sábana que lo cubría terminó en el suelo. El frío creció más durante el resto de las horas, y algo era seguro, al muchacho le esperaba un largo día.


Intentó abrir los ojos, y el sólo hecho de intentarlo se le hacía pesado. Sintió el dolor recorrerle en los brazos, intentó quejarse sintiendo su garganta seca, al intentar sentarse se mareó y sobretodo, resopló al sentir el dolor chocarle en la cabeza; miró a su pequeño pokémon y la vista se le nubló un poco.

Oh no, estaba enfermo. Se quejó mentalmente, apenas si podía articular un par de monosílabos, la boca seguro le olía mal y estaba con esa sensación enferma; se levantó despacio y comenzó su recorrido al baño; al llegar se encerró, se apoyó en el lavamanos e intentó hacer un esfuerzo por sonreír.

Al levantar la vista del espejo se dio cuenta de lo peor, ¡se veía pésimo! Hizo una mueca, se lavó los dientes, la cara, salió de ahí para traer algo de ropa nueva hacía allá. Volvió, se encerró otra vez, suspiró, siguió haciendo lo cotidiano hasta bañarse, sintiéndose sólo un poco mejor, logró secarse y vestirse. Se miró otra vez ahí, dándose cuenta que, se veía más decente que antes.

Echó un suspiró largo, abrió la puerta y observó a su Pikachu caminar hasta él. Se dio ánimos y empezó a caminar, fijándose en que seguro se había levantado tarde; volteó rápido hacia atrás al escuchar un ruido. Fue mala idea, debido a que se mareó otra vez, se apoyó en la pared y se relajó, volvió a andar y en frente suya, se encontró con alguien.

Se sorprendió al verla, la miró como si fuese la cosa más extraña.

—¿Acaso ya no saludas, Ash? —preguntó la muchacha.

—¿Misty? —preguntó él sin poder creérselo. Seguro era una alucinación—. ¿En serio eres real?

La del cabello anaranjado se sintió ofendida.

—Por supuesto que lo soy —reclamó frunciendo el ceño—. ¿Qué te pasa?

Ash, quién ya no dudaba de la existencia de su amiga, exhaló e intentó controlar su malestar.

—Nada —respondió sin ganas, estaba de pocos ánimos y ella no estaba ayudando—. ¿Qué haces aquí? —preguntó con el tono más imprudente y gastado.

—Vine por ti —explicó sin mucho rodeo, de repente la chica se dio cuenta de lo que dijo, agitó su cabeza e intentó recomponer lo dicho, hasta que se dio cuenta que él ni si quiera entendió—. Tu mamá me invitó.

—Ah, sí, gracias por venir —comentó cerrando los ojos. Su Pikachu saludó a Misty, y ésta hizo lo mismo, pasados unos minutos su amiga le miró curiosa.

—¿Es cierto que esa chica linda de allá es tu novia? —interrogó con interés—. Me parece increíble.

El entrenador pokémon sabía que Misty estaba menospreciándolo de alguna manera, bueno la castaña era una muy buena persona, y él también. ¿Por qué la sorpresa? Hizo un mohín e intentó no marearse.

—Sí, lo es —respondió seco.

—¿Y cómo pasó? —siguió sus preguntas, pero para él era obvio que no tenía una respuesta.

—Pasó —contestó rápido.

—¡Oh, vamos, Ash, dame detalles! Somos amigos —reprochó mientras se acercaba, le sonrió e intentó ser amigable.

—Misty, en serio, no es el momento —comentó intentado zafarse del asunto.

—¿Estás molesto o algo?

Él iba a contestar, hasta que alguien llegó hasta donde ellos estaban. Era Serena, quién traía un hermoso vestido bombacho corto, de color blanco, no tenía mangas y tenía un pequeño escote; se veía energética.

—Buenos días —saludó cortes—. ¿Quieres comer algo, Ash? —la voz dulce de su 'novia' le provocó sonreír.

—Sí, gracias —respondió sin más.

Misty se dio cuenta del cambio repentino de él, de repente estaba sonriendo y se veía más cómodo que nunca. Muy posible ella hacía mal tercio, pero estaba bastante curiosa por lo que estaba pasando en frente de ella; esa chica parecía en serio, subirle los ánimos a Ash.

—¿Te sientes bien? —intuyó Serena, notando que su compañero estaba sudando.

La amiga más antigua del entrenador, supuso que iba a mentirle.

—No, es decir, me levante algo enfermo hoy.

—Oh, no te preocupes, iré por medicina —la expresión de preocupación de Serena era genuina, y el rostro de Ash, en medio de su abatimiento, estaba relajándose.

—Gracias, Serena —expresó bastante agradecido, la castaña bajó por las escaleras dejándolos solos.

Ash regresó a su expresión anterior, sólo que ahora parecía exhalar e inhalar con lentitud.

—¿Por qué no te vas a sentar al sofá? —sugirió su amiga, él asintió y bajaron hasta la sala.

Se encontraron con Delia, quién estaba junto a Mr. Mime, listos para tomar muchas fotos, sin embargo cuando su mamá lo vio, ella corrió tan rápido que ni la vio venir.

—¡Ay, hijo! —exclamó mientras tomaba de los hombros al muchacho—. ¿Por qué no vas a pasear con Misty un rato?

—Pero…

—Nada de eso, Ash. Ve y diviértete, todavía tengo cosas que arreglar —avisó jalando de paso a la aludida. Ambos quedaron fuera de la casa.

Pikachu caminó hasta donde ellos estaban, hubo un silencio donde sólo se escuchaba el aire pasar.

—Supongo que tendremos que ir a caminar un rato —asumió Misty, empezó a andar mientras esperaba al lento de Ash, quién caminaba a paso tortuga.

Pasó un rato donde no se dijeron mucho, llegaron hasta unos árboles, donde Ash se quedó parado. La muchacha del cabello anaranjado tenía que admitir que él no se veía nada bien, suspiró e hizo lo que le pareció correcto.

—Siéntate allá —le indicó, él sin chistar se fue a recostar en un tronco—. Iré a traerte la medicina, no te muevas.

Ella notó como su amigo asintió sin más, caminó de vuelta a la casa, encargándole de paso a Pikachu que cuidara de su entrenador.


Serena caminó por toda la sala y la cocina, había encontrado la medicina que necesitaba Ash, y cuando fue a buscarlo no lo encontró por ningún lado. Volvió a la entrada de la casa, dudando de si él hubiera sido tan descuidado como para salir.

Antes de poder avanzar, su suegra se acercó.

—¿Buscas a mi hijo?

—Sí.

—Ah, está dando un paseo con Misty —respondió tranquila, Serena cambió su expresión a una de preocupación.

—¿Un paseo con Misty? —repitió sonando ida, la señora a su lado le sonrió con ternura.

—Serena, no tienes porque estar celosa —le aseguró mientras le daba palmaditas en el hombro—. Mi hijo te quiere. Así que no te preocupes, estarán de regreso en un ya.

Su suegra se fue, dejándola con esa sensación de no saber qué demonios estaba pasando. ¿Celos? No, para empezar esa muchacha era sólo una amiga de la infancia, y ella era la novia. ¿Por qué habría de estar celosa? Agitó su cabeza, el punto central era que él estaba enfermo y encima afuera, ¿y si se desmayaba por culpa del sol? ¿Y si se mareaba?

—Tengo que ir a buscarlo —declaró segura, antes de poder abrir la puerta alguien entró.

—Serena —susurró Misty.

—¿Do-Dónde está Ash?

—Lo dejé por allá, recostado en un árbol. Se veía fatal, vine por la medicina para que se sintiera mejor.

—No te preocupes, voy a ir a buscarlo —habló firme mientras avanzaba hacia afuera—. Gracias por preocuparte por él.

—De nada.

Las dos se sonrieron, cada una tomó su camino. La castaña estaba ansiosa por verlo.


El muchacho se había quedado callado, su pokémon le miraba preocupado por su salud, apenas si podía abrir los ojos. Su respiración irregular le estaba fastidiando, su único deseo era sentirse mejor y así poder al menos, comer algo. Pasó una mano por su rostro, hizo un intento por recostarse mejor y antes de poder si quiera relajarse, escuchó unos gritos llamando.

"¿Quién es?", se preguntó molesto. Los pasos hacía él iban haciéndose más fuertes, apenas y pudo visualizar una silueta.

—¡Hola, Ash! —saludó Brock, con su usual tono alegre.

Pero para ese punto el entrenador estaba alucinando, según su vista él estaba ante un Ludicolo. Ash se rio de eso, movió su brazo hasta su pokémon y le acarició la cabeza.

—¿Ves, Pikachu? —le preguntó a su amigo, éste asintió despacio—. Tengamos una batalla pokémon —sugirió animado, al parecer pasó de estar adolorido a estar incapacitado por sus alucinaciones.

—¿Ahora? —cuestionó el mayor, Ash asintió de forma ida.

—Eso, Pikachu, ¡impactrueno! —exclamó tan alto como pudo, su pokémon lo vio confundido, pero obedeció a la orden.

Y así, el amigo de Ash terminó chamuscado. Antes de que Brock volviese a abrir la boca, una muchacha de cabellos castaños se acercó preocupada.

—¡Oh, no! —corrió tan rápido como pudo, el moreno se alivió de que alguien estuviese ahí para auxiliarlo, sin embargo vio como la chica bonita se acercaba hacia donde Ash—. ¿Estás bien?

Bueno, él fue ignorado y tan sólo una ola de pequeña depresión lo llenó. El del cabello negro azulado apenas si pudo identificarla, como ella se había arrodillado, él pudo tocarle los brazos y luego el cabello, Serena se estaba sonrojando por el tacto nada avisado de su pareja, luego sintió como éste se arrodillaba en frente de ella, con el aliento jadeante y los ojos encendidos en… ¿felicidad?

—¿S-Serena? —masculló inseguro, ella entonces reaccionó y sacó de su bolsa la medicina.

—Sí, tómate esto —le entregó lo que él necesitaba, esperó a que se lo tomara y Ash regresó a recostarse.

El silencio se hizo presente, Brock se levantó aturdido todavía, se acercó despacio y observó a la castaña con curiosidad.

—¿Tú eres…?

—Serena —respondió sonriente.

—Escuché a Ash llamarte así —comentó mientras se ponía en cuclillas—. Me refería a que si eres su novia.

La castaña se sonrojó en un poco y asintió más de una vez.

—Oh, mi amigo tiene mucha suerte —habló feliz—. Supongo que está enfermo.

—Despertó así, pero con lo que le di seguro se le pasara —aseguró la muchacha poniéndose de pie—. Disculpa, ¿me puedes ayudar? —preguntó refiriéndose a llevar a Ash a casa, Brock aceptó contento y así ambos regresaron a la fiesta. El enfermo se quedó dormido a medio camino.


No supo ni cuánto tiempo estuvo dormido, para cuando despertó estaba en el sofá y un pequeño grupo de personas lo rodeaban. Al pararse se dio cuenta que se sentía bastante bien, buscó con la mirada a la castaña y la encontró, sonriéndole como nunca; todos empezaron a saludarle cuando éste dijo que se sentía mejor. Misty y Brock habían venido de visita, y mucha nostalgia lo llenó; siguió saludando al profesor Oak y a Tracey, cuando casi todos fueron a sentarse notó la presencia de Gary, quién se había ubicado justo al lado de la castaña.

—Hey, Ash —saludó con una sonrisa de lado.

—Hola —regresó el saludo de forma más amigable.

—Entonces fuiste bastante descuidado como para enfermarte en tu cumpleaños —comentó divertido, Serena observó la expresión más calmada de Ash sobre su no tan amigo.

—Cosas que pasan —expresó con bastante educación.

El entrenador pokémon había decido no hacer caso a Gary, mucho menos tomarse a pecho sus comentarios. Sí, actuaría como un adulto normal y civilizado, además ¿qué clase de cosa podría hacerle? Ahora sí, él estaba preparado para todo.

—Bueno, supongo que iré a sentarme por allá —señaló el lugar donde estaban Misty y Tracey, Ash no notó la mirada de Serena, quién quería sentarse junto a él.

Y antes de poder decir algo más, él fue a sentarse con sus amigos del pasado, dejando a Serena callada y confundida. Él por su parte tan sólo fue a sentarse en medio de sus dos amigos.

—¿No les molesta que me siente acá? —preguntó despreocupado, ellos no se quejaron.

Pasaron más de veinte minutos donde el muchacho escuchó como Misty hablaba de sus aventuras en el gimnasio, Tracey conversaba sobre todo lo que fuese aburrido para él. Se planteó seriamente el haber escogido un lugar como ese, porque si estuviese allá con Serena al menos podría opinar sobre alguna cosa, se sentía como si estuviese de más ahí, su Pikachu incluso le había pedido permiso para irse a jugar con sus demás pokémon afuera, no pudo negarse ante su petición y se quedó ahí sin poder divertirse.

Se supone que era su cumpleaños, bostezó aburrido, escuchó a su madre llamarle para hablar sobre algo, no dudó en levantarse para ir con ella.

—Oh, hijo feliz cumpleaños —lo felicitó abrazando fuertemente.

—Gr-Gracias mamá —contestó algo asfixiado—-. ¿Cuándo podremos comer? —preguntó curioso.

—Oh, hijo dentro de un rato, por ahora pondremos música para bailar —explicó con suma alegría, Ash no quería nada de eso y prefería mil veces comer algo, suspiró resignado.

—Entonces, supongo que me volveré a sentar…

—Mejor quédate conmigo —insistió su progenitora.

—Bueno, está bien.

—Excelente, tenemos mucho para conversar.

Ash asintió sin mucho ánimo, desde donde estaba podía ver a Gary y Serena. Su sentido de la vista se activó, con cuidado fue fijando su mirada en los dos, quienes conversaban alegres y ella se reía, con esa sonrisa tan brillante y esa mirada radiante; se sintió feliz por verla así, hasta que vio como Gary le miraba apenas un poco, había notado que los estaba viendo. No apartó la vista, sin embargo el castaño le dirigió una mirada extraña provocando el mismo sentimiento del día anterior.

¡Ahí estaba! Lo sabía, Gary no estaba siendo honesto. Se sintió más interesado por la conversación, de repente vio como Gary se acercó demasiado a Serena, hasta que la boca de él se colocara a tan sólo unos centímetros del oído de su novia. Se le erizó la piel, se tuvo que morder el labio inferior para soportar el no levantarse.

"Actúa como un adulto", se repitió mentalmente. Si por él fuera, iría y armaría un "escándalo" —justificado según su punto de vista—, no obstante tenía que sentarse y actuar como si nada. Su mamá le tocó el hombro, haciéndolo voltear en el acto perdiéndose de lo que estaba viendo, no entendía ni de qué le estaba hablando, así que asintió sin más.

Tragó duro cuando observó la sonrisa que le dedicó el investigador pokémon, lo vio levantarse junto a la castaña. Ambos subieron las escaleras.

Se dirigían a las habitaciones. Ya no pensó en las consecuencias.

—Disculpa mamá, tengo que ir al baño —se excusó sonando desesperado.

—Ve, no te aguantes.

Después de eso, caminó tan rápido como pudo, subió hasta el segundo piso y ahí empezó a ser más cauteloso. Vio la puerta de la habitación de ella entre abierta, se acercó y empezó su espionaje.

—Oh vamos, Serena —ánimo Gary con voz semi-coqueta—. Ash no se va enterar, te lo prometo.

Por alguna extraña razón eso hizo que el eludido se confundiera, pero el tono en que lo dijo no le gustó nada. Escuchó un quejido raro de Serena.

—No me parece que sea correcto —contradijo la muchacha.

"¡Eso, Serena!", animó el entrenador en su mente.

—Serena —llamó el investigador aún con ese tonito que lo ponía de los nervios—, te aseguro que no es nada malo, en serio.

El "espía" estaba resistiéndose a entrar y retar a Gary a una batalla, ¡todo sea por salvar el honor de la castaña!

—Mira, voy a empezar yo para que veas que no pasa nada.

Ash no entendió a que se refería con eso, no podía ver desde donde estaba. Apenas si visualizó a su 'rival' moviéndose, un ruido lo sacó de sus pensamientos. Escuchó un quejido de parte de Serena, abrió la puerta y observó a la muchacha siendo agarrada de los brazos por Gary, quién estaba en frente de ella. Demasiado juntos según la perspectiva del muchacho, según por lo que escuchó su novia estaba siendo forzada, hizo una mueca de molestia y estaba a un paso pequeño de salirle un tic en el ojo.

—¡¿Por qué?! —preguntó lo primero que se le vino a la mente, agitó su cabeza y "recobró" la compostura—. ¡Lo sabía! —gritó tan fuerte, que llamó la atención de algunos que estaban abajo.

Clemont, Bonnie y el Profesor Oak llegaron tan rápido como pudieron, observaron a Serena y Gary separados, y a un Ash muy molesto.

—Uh, Yo… —masculló Serena.

—¡Tú! —señaló el muchacho a su rival—. ¡Ayer lo sentí, tú estás aquí sólo para lastimarla! —exclamó con pura molestia, si sus ojos fueran rayos laser el castaño ya estuviera hecho cenizas.

Hubo unos breves segundos de silencio.

—¿Qué estás diciendo? —preguntó Gary con lentitud.

Bonnie sintió el peligro acercase, se aproximó a su amigo e intentó hacerlo razonar.

—Ash, estás haciendo una escena —le reclamó la menor jalándolo de la muñeca.

—¿Una qué? —preguntó confundido y molesto.

—Cálmate, recuerda lo que hablamos ayer, sobre los celos —susurró Clemont intentando apaciguar la tensión.

—¿Celos? —cuestionó molesto el aludido—. ¡Cuáles! ¿No ven lo que pasó?

Todos se quedaron callados, la castaña salió de la habitación cubriéndose la cara de la vergüenza. Ash intentó detenerla, pero ella salió corriendo a quién sabe dónde.

—Bueno, muchachos —habló el profesor—. Creo que esto nos deja una lección a todos —el cumpleañero se fue caminando, ignorando el último comentario del mayor—. Oh, Gary, ¿qué hiciste?

El castaño se sorprendió por la pregunta, estaba más que ofendido.

—¡Nada! Ash está loco —reclamó rencoroso.

—Está celoso —aclaró Bonnie—. Debiste darte cuenta, era obvio.

Clemont jaló a su hermana, ambos se fueron sin decir algo dejando sólo a la familia.

—Entonces… ¿no hiciste algo…?

—Qué no —insistió el joven, hizo una mueca y se fue dejando al más viejo ahí parado, sin decir algo.


Misty y Brock vieron salir a Ash echando chispas, se levantaron de su lugar y fueron a hablar con él. Por los gritos dedujeron que pasó algo que dejó helada la fiesta, el entrenador terminó donde estaban la mayoría de sus pokémon jugando, lo observaron suspirar y acercarse a ellos; Pikachu se lanzó a sus brazos a abrazarlo.

—Ash —llamó el moreno, le tocó el hombro y éste volteó a verlo—. ¿Qué pasó?

El del cabello negro azulado hizo un mohín.

—Pues, Gary, eso pasó —sus palabras salieron impulsivamente.

La chica tosió de forma disimulada, parecía algo nerviosa.

—Creo que iré a buscar a Serena —avisó mientras comenzaba a caminar—. Brock, habla con él.

Ambos la vieron partir, el entrenador pokémon se sentó en el paso cubriéndose la cara con las manos mientras tenía agachada la cabeza. Había sido un desastre, y más que eso… Serena se fue, ¿estaría molesta con él? En tal caso, tendrían una seria conversación donde terminaría perdiendo. Su Pikachu intentaba animarlo, acercándosele y lanzándole sus típicos 'Pika', sin embargo eso sólo lo hacía sentirse un poco mejor; Brock suspiró y observó a cierto rubio caminando hacía ellos.

—Ash —llamó Clemont, bastante preocupado y evidentemente nervioso—. ¿Qué pasó?

El cumpleañero junto sus rodillas y las elevó, para que así su cabeza quedara apoyada en sus piernas, no vería a nadie y su enojo se iría. Clemont insistió y él sólo pudo resoplar.

—¡Gary estaba molestando a Serena! —gritó justificándose, apartó la cara de su escondite y lo vio—. ¿Por qué no me crees?

El científico exhaló.

—Yo no dije eso —reclamó Clemont.

Ash no dejó de verlo, Brock, quién estaba viendo todo, analizó a fondo la situación.

—Creo que deberías buscar a Serena, y luego a Gary —sugirió el mayor.

—Pero…

—Tiene razón —apoyó el de los lentes—. No importa si tienes o no tienes razón. Ve con Serena, ella te necesita —explicó despacio, haciéndolo entender que algo podría ir mal.

—¿Creen que esté molesta? —preguntó Ash en un tono neutro.

—No sé, pero si lo está… podría hablar con ella —ofreció el mejor amigo de Ash, Clemont. El entrenador pokémon le sonrió, ¡vaya que tenía un gran amigo!

—Creo que no es que esté molesta —intervino Brock—. Más bien, está confundida por tu actitud, ¿por qué no vas a buscarla?

El muchacho reflexionó un poco, la única cosa que él quería evitar era verla triste. Hizo una mueca, había fallado, y existía una gran posibilidad de que la castaña estuviera… ¿confundida? Nunca la había visto molesta —o tal vez su otro yo sí, pero eso era otro tema—, sacudió su cabeza y miró a su Pikachu, éste lo incitaba a pararse e ir a buscarla también.

Sin más, tomó su decisión.

—Chicos, gracias por sus consejos —se levantó y tenía esa mirada llena de determinación—. ¡Pikachu, vamos!

Entrenador y pokémon se alejaron corriendo, los dos amigos de él se quedaron mirándolo irse. Sólo esperaban que no lo echara a perder.


Ash tenía una pequeña idea de dónde podía estar ella, por lo general a ellos les gustaba pasear por ahí, ver las nubes y disfrutar de la naturaleza. Sin dudarlo tomó camino hacia allá. Estaba bastante concentrado en encontrarla, sin embargo observó a dos figuras conocidas para él, se ocultó como pudo, y se acercó para escuchar lo que hablaban.

No le importaba en lo más mínimo estar escondido detrás de unos arbustos, sólo quería saber la verdad. Ya había hecho bastante el ridículo.

―¿Lo conseguiste? ―preguntó Misty.

―No, es más difícil de lo que pensé ―comentó Gary molesto.

―Te dije que no sería fácil ―le regañó, él otro gruñó en respuesta.

Ash intentó no quedarse sin aliento, ¡así que ellos intentaban hacerle algo a Serena…! O algo así, no entendía por completo, pero no era precisamente bueno.

Entonces, el muchacho se dio cuenta que Misty estaba en el complot también. Pikachu estaba igual de sorprendido que él, se agachó un poco más y miró con molestia a los dos. No entendía qué estaba pasando, ¿por qué todo era tan complicado? De repente, vio como la chica se alejaba de Gary, y éste se quejaba al aire. El entrenador pokémon salió de su escondite y lo miró.

—¡Escuche todo! —reclamó el novio de Serena.

Al castaño se le descompuso su expresión altanera, pasó a estar confundido y en un ya cambió eso. En primera, debía seguir manteniendo su imagen.

—Si escuchaste todo, ¿por qué estás molesto? —preguntó Gary en tono regañón, después suspiró y le miró con decepción—. ¿En serio, estás molesto conmigo? —su tono de voz iba subiendo—. Te volviste loco, en serio —hizo una pausa y pasó su mano por su cara—, parece como si hubieras olvidado sobre la última vez que hablamos, ¿no lo recuerdas?

Ash se puso pálido, entendiendo que estaba quedándose atrapado. Tenía que ser rápido con lo que diría…

—Me has estado mintiendo —aseguró el muchacho del cabello negro azulado.

Entonces, fue Gary quién cambió su expresión.

—Bien, lo admito —confesó irritado—. ¡Pero no cómo crees! Ash, estás raro, no pareces la misma persona con la que hablé hace dos años.

—¿Hablamos hace dos años? —preguntó impulsivamente, después se dio cuenta de su pregunta y del hoyo en el que se había metido—. ¡Es decir sí…!

—Basta, bien… ¿te golpeaste la cabeza o algo así?

—No…

—¿Por qué parece que perdiste la memoria?

Ash no tuvo más remedio que resoplar y sentarse en el pasto, su Pikachu se sentó en sus piernas y él exhaló.

—Pues, no soy Ash o al menos no el que debería estar aquí —admitió sin remedio. No tenía sentido seguir lanzando excusas si él no le creería.

—¿Qué?

—Sí —afirmó al ver la mirada estupefacta de su compañero—. Un día, estaba en Kalos yendo en camino hacia el último gimnasio que me quedaba, ¡de repente desperté una mañana y estaba aquí!

Gary bufó molesto, no le creía absolutamente nada. Desvió la mirada a los ojos de Ash, quién parecía estar hablando muy en serio; entonces sólo quedaban dos opciones:

Se había desquiciado o…

Estaba diciendo la verdad.

—¿Estás diciéndome que un día tenías diez años y al otro dieciséis?

—¡Sí, eso! —gritó ya más contento.

—¿Por qué debería creerte? —preguntó Gary.

—Porque alguna vez fuimos amigos y, aunque no lo creas, yo no te mentiría con algo así. Si me hubiese vuelto loco, alguien más lo habría notado, ¿no?

La lógica de Ash golpeaba la suya, exhaló e intentó pensar en una razón para no creerle. Miró al cielo, recordó que a su amigo le pasaban cosas más raras que eso, rodó los ojos y lo miró otra vez.

—Te creo… —explicó con una sonrisa amplia y triunfante—, no le diré a nadie, pero tengo una condición.

—¿De qué se trata?

—Que dejes tus estúpidos celos —aclaró el muchacho, tensando el ambiente y viendo un pequeño sonrojo en Ash.

—¡Yo no estoy celoso! —bramó molesto, su Pikachu lo apoyó en el asunto.

—¡Claro que sí! ¿Por qué yo habría de hacerle algo a ella?

Ash cruzó sus brazos en su pecho, e infantilmente cerró los ojos.

—No sé, ¿qué hablabas con Misty?

—Mira, Tracey sospecha de ti —la expresión en el rostro de su compañero fue de confusión—. Sabe que estás raro, así que me pidió a Misty y a mí averiguarlo, yo acepté porque pensé que sería divertido conversar contigo, pero estuviste todo el rato haciendo gestos infantiles y siendo un posesivo con tu novia —y si había querido molestar a Ash, lo logró—. De todas formas no importa, Serena no me dijo que tú estabas raro, se negó a hablarme de ello, incluso le dije que yo hablaría mal de ti y no pasaría nada, y ya ves… no quiso. En fin, deberías estar contento, porque no diré nada.

Demasiado información junta para el muchacho, sacudió su cabeza y empezó a darse cuenta de que había actuado de manera muy sospechosa, como para que Tracey ya estuviera haciendo ese tipo de cosas. Un dolor de cabeza le iba a dar por tanto problema, suspiró y tan sólo le pidió disculpas a su compañero.

Hablaron por un rato más, Ash le habló a Gary sobre sus aventuras intentando que Serena no se enterara de su asunto, él se río de todo lo malo que le pasaba. Ambos estuvieron un rato más tranquilos, hasta que el entrenador decidió ir a buscar a la castaña, ya tenía solucionado un asunto y necesitaba arreglar el otro.


Serena estaba recostada en un tronco, su Braixen la abrazaba para intentar hacerla sentir mejor. Ella no entendía qué le ocurría a Ash, no lograba calmar sus dudas y sobre todo, empezaba a darse cuenta que había dejado pasar muchas cosas; se preguntó si alguna vez él le habría mentido o algo. Existía una pequeña sospecha de que él escondía algo, es decir, ¿sería que no quería casarse con ella? ¿No le gustaba la idea de estar comprometidos?

Y lo ocurrido con Gary, es decir, Ash había actuado de forma impulsiva, asumió cosas que no eran y no dejó que alguien explicara lo que pasó. En realidad, hacía rato que debió darse cuenta que su novio no estaba actuando al cien por ciento como era, lo dejó pasar porque creyó que sólo era una crisis, pero ahora dudaba seriamente de que eso fuese verdad.

Lo único que quería era verlo, preguntarle si todo estaba bien, y saber que lo estaría. Ni si quiera pudo darle el regalo que le hizo, su corazón se encogió, se levantó y empezó a caminar.

Su pokémon la acompañaba, dio un vistazo rápido a su alrededor y vio a Ash junto a Gary, hablando más cómodos. Se agachó, no quería que la vieran, se sentía todavía avergonzada por lo que pasó y no sabía que decirle al castaño. Entre tanto, reconoció la voz del investigador pokémon diciendo algo que nunca pudo asegurar por completo.

—¿Quién diría que eres celoso, eh, Ash? —preguntó en burla el castaño, Ash se volvió a sonrojar un poco en respuesta.

—Qué no —insistió infantil.

—Pika…

La castaña se tapó la boca con las manos, su Braixen la observó y ambas tuvieron una mirada cómplice.

Su corazón no sabía si estar feliz o triste, ¡Ash se había puesto celoso! O sea, ¿temía perderla, tanto la quería?

Quizá descubriría su respuesta más pronto de lo que creía.


Adelanto del próximo capítulo:

El entrenador pokémon miró al chico alto, serio y de cabellos azules, estaba caminando hacía él y Serena; su novia lo saludó sin mencionar su nombre, estaba comenzando a tener un problema.

Ash —nombró el desconocido bastante sonriente.

Oh, no. Se conocían, lo malo es que el muchacho no sabía ni quién era. Sería sospechoso no saber su nombre —ni saber por qué se conocían—, y lo peor es que Serena estaba con él, observándolo y vigilando si hacía algo raro.

"¡Qué pase algo!", rogó en su mente. Si no lograba zafarse de esa situación, tendría más de un problema.


Notas de la autora:

Felicidades si terminaron de leer. Lamento que sea largo, créanme, le intenté cortar y le corté escenas. Y eso que no terminé de colocar lo que sigue.

Este capítulo es el más cansado que he escrito, no sé qué ha pasado, en serio xD Falta ver qué hará Ash, como Serena seguirá sospechando y… ¿ella se enterará de la vedad?

Metí drama porque sí, el fanfic no podría no tener un nudo (Un nudo general, cada capítulo tiene un problema xD, pero tiene que haber uno principal). Lo sé, este fanfic es para que ustedes se rían y yo también, adoro escribirles esta historia porque está llena de ideas, pero no se preocupen, el drama es poquito y las dudas de la castaña… bueno, no daré más detalles.

¡Espero que les haya gustado!

¡Agradezco mucho sus Reviews (Comentarios), Fav/Favorito, Follow/Alerta! Nombraría a cada uno de los que me han dejado review, o han colocado esta historia como favorita, o le han dado Follow, pero esto se haría más largo.

A los que me leen por el otro fanfic, agradezco sus Reviews y que lean mis fanfics, ¡gracias! Les traeré dentro de mucho, un Two-Shot algo dramático de Amour, y quizá retome el fanfic Laserblade que se borró de mi computadora. ¿Más tragedias? Mi laptop ya no funciona, así que tengo que escribirles en una computadora vieja y que se suele trabar (Creo que sólo acá me hacía falta mencionarlo), ¿algo más? Síp, resulta que la tarjeta de memoria de mi teléfono se dañó, casi me quedo sin toda mi música y ahora, en este momento, estoy intentando recuperarla, ¿por qué es importante? Porque yo suelo escribir con música, y también están otras cosas que me importan. Bueno, se agradece muchísimo el que lean c:

La página ha estado fallando y no me quería subir el capítulo, si no fuese por mis básicos conocimientos de inglés estaría todavía ahogada con eso xD

Sin más, nos estaremos leyendo pronto. ¡Suerte, nos leemos!

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