DISCLAIMER: Kuroshitsuji I y II no me pertenecen, son propiedad de Yana Toboso. Cenicienta, Ricitos de oro y Caperucita roja tampoco son míos, sino de sus respectivos autores; escribo con el fin de entretener JAMÁS para burlarme o poner en ridículo a algún personaje del anime u obtener alguna clase de ganancia económica, mis disculpas por los horrores de ortografía.

Nope, no es yaoi.


Ese mayordomo, había una vez.

Por: Miyuki Ho.


Caperucita roja y rubia.

No entiendo por qué yo también tengo que participar en esto, pero en fin.

Había una vez, en un pueblo cerca del bosque, una "linda" niña con sonrisa psicópata llamada Caperucita roja. Que no era una niña, sino el Conde Trancy travistiéndose, y tampoco era linda, sino que estaba loca, además de…

— ¡Agh!, ¡solo termina de contar el cuento, Ciel! — gritó la niñita al aire mientras cruzaba de brazos, fruncía el ceño y hacía un puchero. Qué infantil eres, Alois.

Como sea.

A la "linda"-nótese el sarcasmo, por favor- niña le habían encargado la tarea de llevarle a su abuela, que vivía del otro lado del bosque, una canasta con comida y medicinas pues ésta se encontraba enferma. La madre de Caperucita se encargó de indicarle el camino exacto que debía de seguir, le suplicó que no se fuera por otro lado ni se desviara pues podría perderse, pero sobretodo le remarcó la orden de "No hablar con desconocidos". Caperucita, que estoy seguro prestaba atención a todo menos a lo que le decían, solo asintió y sonrió jovialmente, se despidió y emprendió camino hacia su destino, saltando, riendo, tarareando alguna melodía y mostrando la alegría que cualquier "dulce niña" tendría.

. . .Perturbador.

Como sea. Mientras tanto, a mitad del bosque, un lobo que vestía de mayordomo (o más bien, un mayordomo que vestía de lobo), alto, muy serio y de lentes, se encontraba vagando por el mismo, éste no parecía tener gran interés en lo que pasara en la historia, solamente esperaba, con su infinita paciencia, a que la Caperucita roja y rubia pasará por allí para poder cumplir la anteriormente mencionada orden. Creo que de ratos me compadezco de Claude.

Pasó un rato y, después de tanto esperar, aquel lobo logró escuchar la "fina y delicada" -más sarcasmo- voz de la Caperucita. No dio ni mostró alguna clase de emoción, sólo se puso de pie y se escondió detrás de un árbol para observar a una distancia prudente a su amo jugar y sonreír con aparente alegría. Le dieron nauseas. Igual a mí.

— ¡Oh!~ ¡Hoy es un día tan hermoso y soleado!~ —canturreó la rubia con brillos y flores a su alrededor (?)— ¡Aquellas flores son tan frescas y coloridas!~ —siguió canturreando, parecía -más- gay (sin afán de ofender al público homosexual que nos sintoniza) — ¡Creo que le llevaré unas a mi abuelita!~ —

Claude, hazle un favor al mundo y mátalo de nuevo. #

El "lobo" pareció escuchar lo que dije, y en cuestión de segundos se comenzó a acercar hasta donde aquella "niña" estaba, asechándole, afilando su mirada y mostrando los colmillos. El aura alrededor de Caperucita se obscureció haciendo que la misma dejase de cantar y sonreír. Miró asustado su alrededor y al darse la media vuelta pudo verlo.

Un lobo feroz le observaba y se acercaba hacía ella con notoria hambre, Alois parecía haberse congelado, quizá ya no estaba actuando. Dio un paso hacia atrás y con voz débil dijo.

—C-Claude… ¡Digo!, el lobo… —tartamudeó, sosteniendo con fuerza la canasta con comida, medicinas y flores que llevaba, sin poder despegar su mirada del mayor.

—Vaya, ¿qué tenemos aquí?, Caperucita roja no debería de vagar por estos lares. —murmuró, sin mucha emoción, comenzando a caminar alrededor de "ella", buscando asustarla más. Casi parecía que disfrutaba verle temblando de miedo

—Y-yo… solo estoy de paso, voy camino a la casa de la abuela… — y Caperucita no parecía percatarse de ello, mucho menos de la importante información que acaba de soltar imprudentemente a un "desconocido".

El lobo, que era más inteligente que "ella", rápidamente maquinó un plan para sacar mayor provecho de aquella situación.

—Ya veo. En ese caso, déjame decirte que vas por el camino equivocado. Yo te puedo guiar, puedo mostrarte un atajo. —tan solo entrecerró su mirada y extendió su mano hacía el menor. Caperucita, quién parecía totalmente hipnotizado con aquellas palabras, no dudó demasiado en tomar su mano y dejarse llevar por él.

Imagino que algo así ocurrió cuando hicieron un contrato.

En fin. El lobo se encargó de hacer que Caperucita fuera por un camino distinto al que su madre le había indicado y él, con prisas, se dirigió por el verdadero atajo hasta la casa de la abuela.

Cuando llegó, entrando a la casa con sigiló y dirigiéndose a la habitación de la abuela, se encontró con algo que. . . realmente, nadie más deseaba ver.

Lau, ¡¿qué demonios haces allí?!

— ¿No es obvio, conde?, estoy enfermo y a punto de tomar una siesta. — Contestó el idiot-.. Lau, quien estaba recostado en la cama vistiendo un camisón de abuela y unos lentes pequeños. — ¿Verdad Ranmao? —una chica asiática, que al juzgar por sus ropas parecía carecer de pudor, se encontraba recostada junto a él, y ella tan solo asintió con su rostro serio, mirando de ratos al lobo y a Lau. — Oh, tenemos un invitado. —dijo sonriente el oriental, ¿mirando? al lobo que acababa de llegar y que, lejos de verse extrañado por la situación, solo ajustaba sus lentes.

—Abuela, mi /amiga/ Caperucita me ha pedido que trajera algo para usted… —afirmó el contrario, mintiendo perfectamente y acercándose con lentitud hacia la cama de "la abuela".

—Ohhh, Caperucita, mi querida nieta. ¿Qué es lo que me ha mandado? —preguntó, aún sonriente e ingenuamente la abuela, mientras el lobo se acercaba más y más, parecía que la devoraría sin piedad. . .

Pero en lugar de eso la abuela solo fue metida a un costal, junto a su exhibicionista acompañante, y escondida en el ropero. Según dice esta nota a un lado del cuento, "Por motivos de fuerza mayor (el contrato) Claude, (el lobo), no puede devorar a la abuela, así que la escena donde supuestamente debe hacerlo será cambiada". Seguido por muchos signos de admiración, una ortografía terrible y varias veces subrayado con pluma morada. Uhm.

Bueno.

Luego de ello el lobo se puso encima uno de los camisones de la abuela, los lentes, un gorro para cubrir sus orejas y se metió a la cama en espera de que Caperucita llegara y él pudiese devorarla.

Todo ello con su expresión seria, y ligeramente fastidiada, de siempre.


Luego de caminar un sendero eterno hasta la casa de su abuela, Caperucita pudo llegar hasta la misma, con su canasta con medicinas, comida y múltiples flores de colores. Nuevamente portaba consigo una amplia sonrisa y un aura "encantadora", se acercó a la puerta, arregló su ropa y su capa, tocó varias veces y… no le importó y entró de todos modos. Mejor manera de demostrar tus malos modales no existe, Trancy.

—¡Abuela!, ¡ya llegué!~ —canturreó, caminando rápidamente hasta la habitación de su abuela, nuevamente entró a ésta sin avisar y al ver a Claude disfrazado de la abuela y recostada en la cama, sonrió ladinamente y le miró de manera… ¿provocativa?. — ¡Oh~, abuela!, ¡que ojos tan grandes tienes~! —comenzó a recitar, acercándose más "al lobo disfrazado de abuela".

— .. Son para observarle mejor. —dijo Claude, sin muchos ánimos o sentimientos.

Caperucita pareció molestarse por ello, se acercó aún más mirando con el ceño fruncido al otro y, esta vez, en lugar de usar un tono meloso recitó con voz de fingida alegría para encubrir su enojo.

—Oh, abuelita, que manos tan grandes tienes. —

"Son para asfixiarte mejor", eso pensaba Claude (¿?). Pero, contrario a lo que pensaba, dijo.

—Son para abrazarle mejor… —dijo, de nuevo sin ningún sentimiento.

Alois refunfuñó, pero ya resignado a que su mayordomo no colaboraría, tan solo se dedicó a terminar con el cuento.

— ¡Oh~, abuelita!, que boca más grande tienes… —

Los ojos del "lobo" dejaron de ser dorados para brillar en un tono rojo, ese color que reflejaba su naturaleza demoniaca, y se sentó rápidamente en la cama para tomar la cintura de Caperucita y jalarla hasta sí mismo, casi recostándole en la cama mientras abriendo su boca y revelando su identidad, decía, con voz profunda.

—Son para devorarle mejor, Danna-sama. —

Caperucita cerró fuertemente los ojos… no hizo intento alguno por escapar, simplemente se dejó hacer. Se había sujetado de los hombros del contrario, ambos estaba demasiado cerca, casi rozándose los labios… Alois parecía poner rostro de por fin obtener lo que quería. . .

Pero entonces el sonido de un disparo y un jarrón que descansaba detrás de ellos estallando en mil pedazos les distrajeron. Claude alzó la mirada, encontrándose con una mujer de tez morena y largo cabello atado en una trenza, apuntándole con una escopeta a través de la ventana, era "el cazador".

— Hannah. —dijo el lobo, soltando casi de golpe a la Caperucita que al caer en la cama se quejó.

— ¡Auh!, ¡¿pero qué mierd-…?! —rápidamente se incorporó y pudo ver también por la ventana a la misma mujer. Su rostro sorprendido rápidamente pasó a ser uno de total desprecio.- ¡Maldita sea, Hannah, eres una inútil!, ¡¿quién te dijo que podías participar en el puto cuento?! –gritaba furiosa Caperucita.

Pobre, pobre Conde Trancy –aún más sarcasmo-.

Y, a pesar de los gritos molestos de Caperucita, el cazador seguía apuntándole y mirando desafiante al lobo.

— No dejaré que mi amo sea devorado por ti, Lobo/Claude Faustus. —y, una vez más, le apuntó al mayor, lista para dar un nuevo disparo.

El lobo, quien seria y tranquilamente se había puesto de pie, caminó hasta aquella ventana, derribando la pared sin esfuerzos para poder estar de frente a la morena, encararla y aún con ese tono de voz sereno, decir.

— Son palabras muy fuertes para una simple funda, no importa lo que intentes, podrás impedirlo. –y, mientras arreglaba de nuevo sus lentes, pronunció. — El día a la noche, el azúcar a la sal, los vivos a muertos y el azul obscuro a dorado… ese es el mayordomo de los Trancy. Y como tal, solo deseo devorar a mi amo… hasta el final. —

Luego de ello, el cazador frunció el ceño y estuvo a punto de disparar nuevamente para comenzar una batalla contra el lobo.

Pero, entonces…

— ¡¿Por qué demonios me ignoran?! ¡Estuve tan jodidamente cerca!, ¡siempre lo arruinas todo, Hannah, eres una estúpida! —y, si Hannah no fuera tan rápida, probablemente un jarrón se hubiese estrellado de lleno en su frente. Caperucita roja salió de la casa hecha una furia, con varios objetos en sus manos listos para lanzárselos al cazador, y con una cara de psicópata que hacía que la imagen de "niña linda" desapareciera por completo.

Al final el lobo no pudo devorar a Caperucita porque ésta se puso a perseguir/arrastrar al cazador por todo el bosque mientras juraba que le mataría. La casa de la abuela terminó destruida y el lobo simplemente se regresó a la mansión Trancy, pues faltaba poco para la hora del té.

Fin.


/Little Omake/

— ¿Hola?, ¿hooolaaa? —llamaba con insistencia una voz dentro de un ropero, parece que se olvidaron de la abuelita (¿?).— ah~, Ranmao creo que estaremos aquí un rato más. —

—...Apretado— dijo la chica, pues ciertamente ningún de los dos tenían mucho espacio dentro—…No más cuentos. —sentenció la chica, segura a pesar de su poca expresividad de que no volvería a participar en algún cuento como aquel.

— . . . —

— . . . —

— ¿Cuento?, espera, ¿o sea que estábamos actuando? —

Wat.


/FIN/.

N.A.: ¡Me costó dos malditos años poder narrar esta historia desde la perspectiva de Ciel!, y sigo sintiendo que quedó horrible. Realmente lamento tardar tanto tiempo, ese mocoso amargado es más difícil de lo que esperaba.

Bueh, con esta historia marco el final de mi fic, espero que les haya gustado, o tan siquiera les haya quitado el aburrimiento. No me considero experta en comedia, tampoco en escritura, inicie este proyecto solo por diversión y, a pesar de que pasó mucho tiempo, me alegra decir que pude terminarlo y que no quedó arrumbado como muchos otros que tengo por allí.

La verdad no sé si planee hacer otro, posiblemente lo intente ya que en dos semanas salgo de vacaciones y tendré demasiado tiempo libre (además de que ya puedo entender un poco mejor a Ciel, quisiera sacarle más jugo a eso).

Cualquier duda, comentario, sugerencia, amenaza de muerte, tomatazo, pastelazo, etc, etc, pueden dejarme un Review y con gusto lo recibiré (?).

¡Muchas gracias por leer!