Muchas gracias por su apoyo a este fic. respondó sus reviews
Cotton Blue: Me agrada bastante que poco a poco estes agarrando gusto a esta pareja. Trate de corregir mis errores en este capitulo.
Nube verde: Gracias, es bueno saber que el prologo salio como quería y también gracias por las sugerencias.
Miu0: Es bueno saber que poco a poco les vaya gustando esta pareja a todos los que leen mis fics.
Amphy and Alex: Normalmente realizo los prólogos cortos y ya los demás capitulos mas largos. El saber que quedo como queria me alegra. bastante
Sin mas que decir espero que disfruten del capitulo.
Decepción
—Buhiro usa acua jet—un pequeño Buizel creó una a su alrededor un aura de agua ante la voz de una niña para dirigirse a toda velocidad hacia su oponente.
—Ryuu usa palmeo—al igual que el Buizel, un Riolu concentro en su palma derecha una energía blanca al escuchar la voz de su entrenador que esta era de un niño, al impactar con el pokemon de agua creó una leve cortina de humo. Ambos a no ser más que crías no hicieron una gran explosión y cuando el humo se disipo encontraron a ambos pokémon sentados en el suelo respirando rápidamente.
—Buhiro ¿estás bien? —la niña se acerco rápidamente a ver el estado de su pokemon agachándose. Ella tenía el pelo color rubio largo y lo tenía peinado de una cola de caballo usando un broche en forma de cruz para sostener su flequillo, usaba una playera de color naranja sin mangas y una falda de blanco, ante la voz de su entrenadora el Buizel se paro como si nada—Que bueno que estas bien.
— ¿No te paso nada verdad Ryuu? —fue el turno del niño de preguntar esta vez. El tenía un suéter de color azul y usaba unos pantalones de mezclilla, su cabello era de un extraño color rosa que lo peinaba parado. Ante la pregunta el pequeño pokemon de tipo lucha se paró de brazos cruzados como si no sintiera ningún dolor—jeje menos mal que no tienes nada.
— Bien en ese caso entrenemos un poco más y después nos vamos metemos a la casa—la niña se levanto enérgica al igual que su Buizel, el niño solamente se sentó en el pasto cansado al igual que su Riolu.
—Ya llevamos 1 hora entrenado y ya me dio hambre—al decir esto un gruñido de hambre salió de los estómagos tanto de entrenador como de pokemon—Mejor vamos a comer Iridia.
—Almorzaremos más tarde Rhen, ahora debemos seguir entrenando tu y Ryuu no están en buena forma y falta poco para que salgas de viaje—dijo Iridia cruzada de brazos mirando con el seño fruncido a su amigo. Este solo la vio riendo nervioso.
Iridia Berlitz era una niña bastante madura para su edad. Con la escasa edad de 8 años había aprendido atraves de los libros los conocimientos sobre los pokemon del planeta inspirada por su madre. No todos ya que después de un par de horas leyendo se desesperaba y prefería salir a entrenar con su fiel amiga Buhiro, regalo del maestro de su padre, Mananti y su primera compañera. Todos la que la conocía a ella y a sus padres concordaban que era una mezcla perfecta de ambos. Ya que tenía ambas personalidades y además su rostro era muy similar al de su madre Platinum, lo único que la diferenciaba de cuando su madre era niña era el color rubio de su pelo y los ojos color naranja heredados de su padre Pearl. Iridia era muy impaciente e impulsiva que solamente cuando leía podía quedarse quieta además de que literalmente arrastraba a todos lados a su mejor amigo Rhen.
Rhen era el hijo de Diamond y Maylene la líder de gimnasio de ciudad Rocavelo, pero cuando se caso con Dia abandonó el puesto. Era un niño bastante tranquilo. Le gustaba tomarse las cosas con calma y relajarse siempre que podía. Solo entrenaba o hacia ejercicio cuando su mejor amiga Iridia lo obligaba hacerlo con ella o con su madre que para no perder su condición corría o se ejercitaba con ella. Era sumamente rápido a la hora de correr o hacer algún ejercicio que dependiera de la velocidad. Aunque el niño había heredado el hambre de ambos padres ya que cualquier momento que podía no dudaba en comer algo, costumbre que había heredado de su padre que comía todo el tiempo al igual que su Riolu que devoraba todo lo que tenía en frente. El había sido un regalo del maestro de su padre, Quinoa.
Ambos niños se encontraban en el patio del chico ya que era lo suficientemente grande para ellos dos. Iridia estaba muy emocionada y a la vez triste ya que su mejor amigo Rhen pronto obtendría un pokemon inicial y su propia pokedex. Deseaba viajar junto a su amigo por toda la región, descubrir y ver con sus propios ojos lugares y pokemon que hasta la fecha solo ha sido capaz de leer en los libros. Pero por el momento tenía 8 años y a pesar de ser tan madura el hecho de que viaje a tan corta edad no era recomendable así que a pesar de sus deseos lo único que podía hacer era ayudar a su amigo para que estuviera listo para el viaje. Por otro lado Rhen no estaba del todo convencido de viajar, es decir si sentía esa emoción en el de salir y experimentar cosas nuevas pero el pensar en dejar a su mejor amiga y no poder estar con ella era algo que le molestaba de sobremanera. Ya había tomado una decisión pero se sentía bastante nervioso al pensar en la opinión que tendría Iridia sobre su idea.
—Bien se termino el descansó—ante la voz de la niña el chico volvió levantarse junto a su Riolu para posicionarse del otro lado del patio pero al momento de caminar una voz llamo la atención de ambos infantes.
—Niños ya es hora de almorzar—Maylene salió al patio para avisar a los niños. Había cambiado poco con los años ya que usaba el mismo peinado y pants grises. La única diferencia era la altura y que en vez de usar una musculosa usaba una playera azul y además tenía un par de tenis deportivo. La mujer cargaba un pequeño bulto en sus brazos que no era nada más ni nada menos que el pequeño hermano de Rhen, Kenji—Tu papá ya hizo la comida y quiere que entren—no lo tuvo que decir dos veces para que su hijo entrara corriendo a la casa. Iridia solo entro a paso tranquilo seguida de Maylene.
—Qué bueno que terminaron de entrenar niños. Vayan a lavarse las manos—dijo Diamond saliendo de la cocina con los platos de cocina. El tampoco había cambiado mucho, era más alto y ya no usaba su boina si no ahora tenía el pelo corto. Después de que ambos niños obedecieran todos se sentaron en la mesa dando las gracias y comenzando a comer. Los tres integrantes de la familia—exceptuando al pequeño por ser un recién nacido—comían tranquilamente pero comían bastante ya que lo que parecía un gran banquete para mucha gente se termina en solo tres personas. Para Iridia ver eso era normal ya que comía con ellos todos los días.
A pesar de que Iridia tenía la mansión y toda la servidumbre a su disposición prefería estar en un ambiente cálido y familiar, como el que tenía al estar al lado de sus tíos y Rhen ya que dormía, comía y jugaba en esa casa. Desde que tenía 6 años había vivido con sus tíos cuando sus padres por sus trabajos se habían ido de su lado. Su madre Platinum al ser la única heredera de toda la fortuna y cadena de hoteles de la familia tuvo que hacerse cargo dejándola a ella y a su padre para atender la herencia familiar. Pensó que no podía pasar nada peor cuando su padre Pearl también se fue de su lado debido a que su abuelo se había retirado y le había heredado su puesto en la torre batalla. Al principio Pearl se rehusó completamente a semejante puesto pero sin saber porque un día lo tomo y se fue de su lado. Cualquiera que la viera creería que al igual que su madre ella acepto el hecho de que sus padres se fueran de su lado y los trabajadores se encargaran de su crianza pero estaba bastante lejos de la verdad. A pesar de que admiraba a su madre ella no podía ser igual a ella. No se sentía tranquila por el hecho de verlos pocas veces al año, tampoco podía ocultar su tristeza bajo una máscara de inexpresividad como lo había hecho su madre cuando niña. Ella lo expresaba pero no al grado de llorar, si no simplemente poniendo una mirada de suma tristeza. En cuanto terminaron de comer. Iridia estaba a punto de jalar de nuevo a Rhen hacia el patio cuando el teléfono sonó. Diamond se levanto de su asiento y fue quien contesto.
—Bueno—Todos miraron curiosos a Diamond ya que su cara mostraba una sonrisa feliz—Señorita que gusto escucharla—en cuanto escucho eso Iridia prácticamente atravesó el comedor de un impulso al saber que su tío solo llamaba "señorita" a su madre—Si hemos estado bien e Iridia se ha portado de maravilla se la paso—feliz tomo el teléfono que Diamond le paso.
—Mami que bueno oírte—fue lo primero que pensó la niña decir.
—Yo también estoy feliz de oírte tesoro—Iridia pudo escuchar como del otro lado de la línea se escuchaba un gran alboroto.
— ¿Mami estas bien? ¿Qué es todo ese ruido?
—Estoy ocupada adelantando todo mi trabajo para tener toda la siguiente semana libre—ante esto la niña no pudo evitar emocionarse al saber el porqué de ello.
— ¿Entonces si vendrás para mi cumpleaños? —chillo emocionada.
—No solo yo tesoro, tu padre también está trabajando como yo para que podamos estar contigo la siguiente semana y celebremos tu cumpleaños—Todos los habitantes de la casa no pudieron evitar sonreír al ver la sonrisa y felicidad de la niña al saber que tendría a sus padres juntos toda la siguiente semana.
—Entonces podremos estar los tres juntos, ya quiero que vengan—decía emocionada Iridia.
—Tendrás que esperar a la siguiente semana para ello tesoro—hablo maternalmente Platinum.
— ¿lo prometes? —dio Iridia con un hilo de voz, Diamond se tenso al momento de escucharla.
—Te lo prometo mi pequeña—después de hablar un par de cosas la niña colgó el teléfono y llego rápidamente hacia su amigo tomado de la mano haciendo que el pequeño se sonrojara—Vamos Rhen mis padres vienen la siguiente semana y debo demostrarles que tan fuerte me he vuelto—el chico sin protestar salió jalado de la casa. Ambos adultos se miraron con preocupación, no era la primera vez que le prometían a la niña verla pero por algún motivo uno de los dos padres faltaba. La pareja rezo porque no saliera nada malo.
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En cuanto Iridia escucho la alarma se levanto emocionada de la cama, se peino y se puso un vestido color azul que sus tíos le habían regalado para ocasiones especiales y de inmediato bajo a la planta baja para encontrase a su tío Diamond preparando la comida de su fiesta y a su tía Maylene decorando la casa.
—Te levantaste temprano Iridia—hablo riendo Maylene.
—Si tía, no puedo evitar estar emocionada al saber que mis papás vendrán y se quedaran conmigo toda la semana—dijo feliz.
—Que bueno cariño pero despierta también a Rhen para que bajen y desayunen para ponernos a decorar la casa para cuando tus padres lleguen.
— ¡SI! —de nuevo subió corriendo las escaleras ante la mirada divertida de la pareja. El resto del día lo ocuparon para que la casa estuviera decorada para cuando sus padres llegaran. Había globos inflados tanto en el suelo como en el techo, una comida con un buen aroma que cautivaba a todos los que la olieran y un pastel perfectamente decorado con 9 velas colocadas en circulo y en medio la leyenda "feliz cumpleaños Iridia".
—Ya está todo listo, solo falta que Pearl y la señorita lleguen—dijo Diamond sonriendo tratando de controlar sus impulso de tomar algo de la mesa— ¿Quieres abrir tus regalos?
—No, quiero abrirlos cuando mamá y papá estén aquí—dijo Iridia. Ya habían pasado horas desde la tarde, el cielo ya había oscurecido y los globos que estaban de decoración solo quedaban unos cuantos apunto de desinflarse. Ambos adultos no sabían cómo acercarse a la niña que estaba sentada en la sala con la cabeza agachada y sus dos manos juntas mientras su hijo, su Riolu y la Buizel hacían literalmente malabares para hacer sonreír a la niña. Finalmente Diamond decidió acercarse.
—Iridia yo creo que tus padres…. —no alcanzo a terminar la frase porque la pequeña rubia salió corriendo hacia el piso de arriba. Ambos adultos se quedaron mirando las escaleras sin saber realmente que decir para consolarla. Ellos de antemano sabían que los trabajos de Pearl y Platinum eran sumamente importantes pero ¿Cómo se lo hacías saber a una niña que lo único que quería para su cumpleaños era a sus padres?, viendo como su hijo seguía el mismo camino de la rubia.
—Iridia soy yo ¿puedo pasar?—pregunto Rhen al notar la puerta cerrada, sin recibir respuesta el entro en la habitación. La encontró llorando boca abajo en su cama con la medalla en mano que le habían regalado sus padres cuando era una bebé. Sin saber que realmente decir se coloco a su lado al igual que ambos pokemon y comenzó a darles suaves caricias en el pelo para reconfortarla, tratando de que con su simple presencia la tranquilizara.
—Prometieron que estarían aquí—hablo entre hipidos la rubia aun sin levantar la mirada.
—Algo debió pasar para que no vinieran —hablo el peli rosa calmadamente.
— ¡PERO LO PROMETIERON! —Iridia levanto la cabeza furiosa mostrando sus ojos rojos y una gran cantidad de lágrimas que salían de sus ojos—prometieron que estarían aquí, que celebraríamos mi cumpleaños y al final rompieron su promesa y no están aquí.
—Pero nosotros estamos aquí Iridia. —dijo abrazándola poniendo su cabeza en su hombre.
—Lo sé, pero tú también te irás—dijo ella sin devolver el abrazo—En un mes tu cumplirás los 10 y te irás para viajar por la región y yo me quedare sola.
—No—él la separo para mirarla a sus ojos—Yo no me iré, hable con el profesor y le pedí postergar mi viaje así cuando tu cumplas los 10 podremos irnos los dos juntos—dijo sonriendo el niño.
— ¿Lo dices en serio?
—Completamente—ante esto la niña volvió a abrazarlo con fuerza y enterrando la cabeza en el pecho del niño para que este no la mirara llorar. El solamente le acaricio la cabeza tratando de tranquilizarla.
Desde el marco de la puerta ambos adultos miraban la triste escena. Maylene aun con el bebé en brazos no pudo evitar abrazar a su esposo con algunas lágrimas en sus ojos. Conocía a Platinum bastante bien para saber que estaba sufriendo al no poder estar con su hija y al tan siquiera pensar en lo que pasaba seguramente estaba destrozada. Diamond por otra parte abrazaba a su esposa con cuidado de no lastimar a su hijo más pequeño preguntándose que fue tan grave para que sus dos mejores amigos faltaran al cumpleaños de lo que para los dos es lo mas importante de sus vidas.
Bien hasta aquí termina este capítulo. Ya saben, criticas y reviews de apoyo son siempre bienvenidos.
