¡Estoy completamente sorprendida! Nunca esperé tan buen recibimiento con esta historia. Así que como ustedes se portaron tan bien conmigo por todos sus comentarios yo les traigo este nuevo capitulo. ¡Disfrútenlo!
.
.
HINATA, LA NIÑA TIMIDA
– ¡UZUMAKI NARUTO!
–Jajaja… ¡son unos incompetentes! Nunca me pillaran… Jajaja…
Ya se le había olvidado lo bien que se sentía cuando hacia alguna travesura y luego tenía que escapar de los Anbus y esta vez no era distinta, reconocía que había hecho una bastante simple, pintar las caras de los Hokages, pero siempre esa había sido su favorita.
Apuro el paso para llegar lo antes posible a su destino: la oficina del Hokage.
Ya había pasado una semana desde que estaba en el pasado y todos los días había tratado de ir hasta el edificio Hokage para hablar con el Sandaime, pero a mitad de camino se arrepentía y se decía "mañana voy", como se conocía sabía que seguiría buscando excusas… fue por eso que prefirió hacer una travesura y partir a verlo.
Todavía podía recordar ese primer día en que apareció en la Academia, ver a todos sin preocupaciones fue una de las mejores cosas que podía tener. Sabía que tendría que esforzarse para volver a hacerse amigos de ellos, pero lo acepaba y sabía que podía conseguirlo.
Además que si no quería llamar la atención de las personas tenía que empezar de a poco a mejorar así que esa primera semana había tan solo había practicado los jutsu que sabía, el Rassengan, entre otras cosas. Modo sabio aun no lo podía hacer… en ese cuerpo le costaba quedarse completamente quieto, así que tendría que empezar todo de nuevo, pero eso era lo mejor. ¡De ahora en adelante solo tenía que mejorar!
Ya veía la ventana, tomando impulso entró por esta.
– ¡Jiji!
– ¡Naruto!
– ¡Sálvame Jiji! Esos tipos con mascara me vienen persiguiendo –le dijo mientras se lanzaba a sus brazos y escondía la cara en sus ropas, ¡Cuánto había extrañado eso!
– ¿Qué hiciste ahora Naruto?
– ¿Yo? Jiji tu sabes que yo nunca haría algo dattebayo –trató de responderle con la mejor mirada de inocencia que tenia. Pudo escuchar como el Anbu de turno que estaba con el Hokage resoplaba con lo que había dicho.
– ¿Naruto…? –el Hokage lo miro con una cara que decía claramente: a mí no me engañas.
– ¡Hokage-sama! –dos Anbus aparecieron en la oficina.
–Ya llegaron los acusetes –lo dijo en voz baja, pero aun así Jiji lo escuchó.
– ¿Qué hizo Naruto ahora?
–Pintó las caras de los Hokages, Hokage-sama.
Vio como suspiraba y le pedía a los Anbus que se retiraran diciéndoles que él se encargaría.
– ¿Algo que decir a tu favor, Naruto?
–Um… ¿me aburría?
–Esa no es excusa y lo sabes.
–Pero Jiji…
–No, tendrás que limpiar el desastre que hiciste –eso era lo único malo cuando pintaba las caras… siempre le tocaba limpiarlas luego.
–Está bien Jiji.
Ahora solo tenía que encontrar la manera en que pudiera sacar el tema del que quería hablar con él.
– ¿Cómo te ha ido en la academia Naruto?
¡Perfecto! El mismo saco él tema…
–Eso era obvio, siempre te pregunta lo mismo mocoso.
–Bien Jiji… ¡ya verás que este año me gradúo dattebayo!
–Eso espero, Naruto.
–Jiji…
– ¿Sí?
– ¿Hay algún otro jutsu que sirva en vez del Bunshin no Jutsu? Es que sabes que no se me da para nada bien y es en lo único que fallo para graduarme. ¿No conoces alguno, Jiji?
Lo pensó por un momento como si pensase si era bueno decírselo o no.
–Sí conozco uno, pero toma demasiado chacka hacerlo, pero a lo mejor como tú tienes tanto chacka puede ser perfecto para ti.
– ¿De veras? ¿Cuál es? ¿Cómo funciona? ¡Dime Jiji! –trató de mirarlo con la cara más ilusionada que pudo poner.
–Es un jutsu nivel Jonin que muy pocos pueden hacer, la razón es bastante simple: con este jutsu tienes que dividir tu chacka entre tus clones. Es por eso que no lo ocupan tanto y es peligroso.
– ¿Cómo se llama?
– Kage Bunshin no Jutsu y cuando haces en gran cantidad es Tajū Kage Bunshin no Jutsu.
– ¡Muéstrame Jiji!
Naruto se levantó de los brazos del Hokage y vio como este se paraba para realizar la técnica. Vio como ponía las manos en esa forma que conocía tan bien y creaba un clon solido.
–Oh Jiji, eso es perfecto –se acercó a tocar el clon tratando de asombrarse al ver que era solido y no una ilusión, ahora le tocaba darle un consejo por haberle ayudado –Jiji, ¿si este clon es sólido porque no te ayuda con esos papeles que siempre dices que te dan dolor de cabeza? Podrías terminar antes… ¿cierto?
Puso su mejor cara de seriedad al ver la cara del Hokage, ya después se reiría. No era capaz de entender como a ningún Hokage (o a cualquier otro) no se le hubiese ocurrido usar clones ¡él los usaba prácticamente para todo!
–Gracias por el consejo Naruto, no entiendo como no se me ocurrió a mí.
–De nada… ¿y me vas a enseñar el jutsu?
Luego vino unos momentos de explicación en los que hiso oídos sordos. Eso a él no le interesaba.
– Kage Bunshin no Jutsu –gritó mientras hacia el signo de cruz que tan acostumbrado estaba– Jiji, no pasó nada.
–Trata de poner la mayor cantidad de chacka que puedas Naruto.
–Bien –volvió a poner sus manos en posición y grito– Tajū Kage Bunshin no Jutsu.
Como era de esperarse aparecieron alrededor de cien Narutos hiperactivos.
–Esto es genial Jiji –dijeron al mismo tiempo todos los clones. Podía ver la cara de sorpresa del Hokage y estaba seguro que el Anbu no estaba mucho mejor– con esto pasaré al tiro el examen, ¿y los clones sirven para algo más Jiji?
–Bueno… todo lo que hayan hecho tus clones lo sabrás una vez que deshagas el jutsu además de que con ellos podrás realizar ataques coordinados.
– ¿Entonces sirven para entrenar?
–Sí.
–Excelente. Entonces este jutsu me va a servir mucho. Si quiero ser el próximo Hokage tengo que entrenar muchísimo ¡dattebayo!–desiso el jutsu antes de volver a hablar– ¿Hay algún campo de entrenamiento desocupado?
–Hay varios, ¿por qué?
– ¡Tengo que entrenar, Jiji!
–Entonces ocupa el número siete. Hace mucho que no hay un equipo siete en la aldea.
–Gracias Jiji, otra cosa… ¿puedo mandar algunos clones a la biblioteca Jiji? Quiero algunos libros para ponerme a estudiar.
– Yo avisaré para que te dejen sacar lo que quieras… ¡No se te olvide limpiar las cara de los Hokages!
Ya se estaba yendo…. ¡Y tenía que recordar eso! Y él que había esperado que se le olvidara.
.
.
El único lugar donde podía estar sin que esas niñas lo molestaran era en el bosque cuando entrenaba, eran tan molestas "Sasuke-kun aquí" "Sasuke-kun haya" "Sasuke-kun míranos" ¿es que no tenían nada mejor que hacer? Era de esperarse que si estuvieran en la Academia era para convertirse en kunohichi no que lo anduvieran siguiendo a él. Tenían que entrenar. Eran tan molestas.
Estaba agotado, pero aún no era lo suficiente bueno si quería matar a su hermano. Tenía que mejorar.
Después de media hora más de entrenamiento se dio cuenta que ya no podía seguir. Así que haciendo un último esfuerzo se paró para irse a su departamento, ya mañana seguiría entrenando después de que terminara la Academia.
.
.
Aún no sabía cómo sería la mejor forma de acercarse a Sasuke sin que este lo viera como un perdedor. La mejor forma seria que lo viera entrenando, pero con el orgullo que tenía ese Uchiha iba a ser bastante difícil que pudiera empezar a entrenar juntos. Y aún más difícil hacer que Sakura dejara de ser una niña fan para convertirse en la amiga de ambos.
La mejor forma era que se armara de paciencia y cuando tuviera la oportunidad perfecta actuara… era más fácil decirlo que hacerlo. Él nunca se ha conocido como una persona paciente y no creía que fuera a empezar ahora.
Lo mejor sería que "picara" la curiosidad de Sasuke-teme con alguna cosa que no ha visto hacer a nadie de la Academia. Y rezara para que le preguntara como hacerlo.
¡Tenía tanto trabajo por delante!
Por lo menos ahora podía usar clones sin que alguien preguntara como podía saber ese jutsu. El trabajo de limpiar la cara de los Hokages no iba a ser tan pesado ahora. ¿Por qué en la otra línea de tiempo nunca se le ocurrió preguntarle a Jiji sobre algún otro jutsu que no fuere ese de replica?
¡Era algo tan simple! Aunque aún cuando él sabía de sus reservas de chacka también podría habérselo dicho… no, era su trabajo aprender. Él tenía que preguntar.
–Hay alguien cerca mocoso.
–Lo sé –se concentró un momento para averiguar quién era la que estaba ahí– es Hinata.
.
.
Sabía que estaba mal gastando su tiempo mirando a Naruto-kun en vez de entrenando, pero era algo que nadie le podía quitar. Le gustaba verlo sobre todo cuando no podía hacer las cosas y aún así nunca rendirse. ¡Cuánto le gustaría a ella ser como él!
Estaba segura que solo ella le creía cuando decía que se convertiría algún día en el Hokage. Y ella quería estar ahí apoyándolo.
Le daba tanta rabia no ser capaz de controlarse cuando él estaba cerca de ella, intentaba y siempre fallaba. Por lo menos ya no se desmayaba tanto como antes… solo si no lo tenía tan cerca.
Se encontraba nerviosa, ese ya sería su último año en la Academia antes de convertirse en Genin. Tratando de no llamar la atención se sentó atrás en una esquina rezando para poder pasar desapercibida. Estaba con la mirada fija en su mesa hasta que escucho como alguien entraba a la carrera gritando. Su curiosidad fue mayor que su timidez y casi se desmaya ahí mismo al ver quién era el que entraba.
¡Nunca pensó que ese año serian compañeros! Iruka-sensei algo le dijo pero ella se encontraba más pendiente de Naruto que de lo que estaba pasando a su alrededor.
Lo vio avanzar por el pasillo hasta que llego a su lado. ¡Estaba a punto de desmayarse!
–Hola, ¿te importa si me siento aquí dattebayo?
Solo pudo mover la cabeza negando, lo que tenía que hacer ahora era presentarse… pero no se creía con la fuerza necesaria para hacerlo.
–Yo soy Uzumaki Naruto ¿y tú?
–Hyüga Hinata… –apenas pudo susurrar. Pero por lo menos la había oído.
–Es un gusto Hina-chan –utilizó el "chan" en su nombre, lo miro con cara sorprendida– ¿prefieres que te diga Hinata?
– ¡No! –primera vez que hablaba tan fuerte, pero es que ella no quería que la llamara de otra forma que esa– es…está bien que me ll…llames as…así.
¡Tartamudeo tonto!
– ¿Hina-chan porque estas tan roja? ¿Acaso tienes fiebre? –lo dijo acercando su mano a su rosto y ella no lo pudo aguantar… se desmayó.
Ese primer día había tenido como mínimo cinco desmayos. Pero ahora después de una semana solo se desmayaba una o dos veces, cada día se iba acostumbrando un poco más a estar cerca de Naruto.
Volvió a mirarlo donde limpiaba las caras de los Hokages, aún no entendía porque habían tantos Narutos haciendo el trabajo.
–Hina-chan, se que estas ahí. Así que sal.
¡La pilló! Eso no era justo. Tomando fuerzas de no sabía dónde salió de su escondite para dirigirse a donde él estaba limpiando y se puso a jugar con sus dedos como cada vez que estaba nerviosa.
–Lo sie…siento N…Naruto-kun, ¿te es…estoy m…molestando?
–No, para nada –lo vio mientras seguía limpiando. ¡No sabía de qué hablarle!– ¿Hina-chan te gustaría entrenar conmigo dattebayo?
¿De verdad que le estaba pidiendo eso?
– ¡Sí! Qui…quiero de…decir… si n…no tienes pro…problema.
– ¡Por supuesto que no! ¿A qué hora te conviene? ¿En las mañanas? ¿En las tardes?
–Mañanas, Naruto-kun.
–Entonces te espero mañana en el campo de entrenamiento número siete… ¿a las seis de la mañana?
–Pero…
–No te preocupes, puedo utilizarlo. Jiji me dio permiso.
–Está bien, has…hasta ma…mañana Naruto-kun.
–Hasta mañana Hina-chan.
Salió de ahí antes de desmayarse, no podía creer que ahora iba a entrenar con Naruto-kun, una sonrisa se formo en su rostro por mientras que iba corriendo hasta el compuesto Hyüga, ¡no podía esperar hasta mañana! Estaba segura que esa noche no podría dormir nada por los puros nervios.
En cuanto llegó se dirigió a su dormitorio y tomo el zorrito de peluche con el que dormía desde hace años.
Siempre le había parecido que Naruto-kun se parecía a un zorro… y si no tenía al verdadero para abrasarlo se conformaba con su peluche.
.
.
No era muy fanático de levantarse temprano, pero estaba decidido en ayudar a Hinata a volverse más fuerte y que perdiera esa timidez. Además de que aún no se le olvidaba su confesión cuando creyó que iba a morir. Él solo quería estar seguro de lo que sentía por ella y que mejor forma que pasar más tiempo con ella. Después de todo sabía que Sakura ya no le gustaba, esa había sido una obsesión… ahora podía ver que ella nunca dejaría de querer al Sasuke-teme.
En cambio Hinata…
Tuvo que salir de su departamento sin poder comer nada o se le haría tarde. Eso le pasó por no despertarse más temprano.
Llegó corriendo al campo de entrenamiento y vio que Hinata ya estaba ahí.
–Lo siento, Hina-chan. Llegue tarde dattebayo.
–No te preocupes N…Naruto-kun, a…aca…acabo de ll…llegar –se veía tan tierna sonrojada– traje es…esto.
¡Hinata era un ángel! ¡Él que creía que iba a pasar hambre y ella que había llevado de comer!
–Hina-chan podría besarte ahora mismo.
Su rostro se volvió rojo y se desmayó. Antes de que cayera al suelo la alzó en sus brazos para recostarla en un árbol.
Era tan tierno ver cada vez que se desmayaba, a veces tan solo le decía cosas para ver esa reacción.
Se sentó a su lado y empezó a comer el desayuno que Hinata había preparado o por lo menos eso quería creer. Estaba delicioso. Si Hinata le prometía otro desayuno como esos estaba dispuesto a levantarse hasta más temprano.
Cuando estaba por terminar el desayuno Hinata despertó.
–Está delicioso Hinata, ¿cocinaste tú?
–Sí.
–Eres una excelente cocinera –se volvió a poner roja, pero por lo menos no s desmayó. Y entre los dos terminaron el resto del desayuno.
–Bien, empecemos.
Hinata solo asintió antes de ponerse de pie.
–Lo que vamos a hacer ahora es lo más fácil: control de chacka –le empezó a explicar por mientras que se dirigía al árbol en el que habían estado comiendo y subía sin ningún esfuerzo (después de que tuvo que entrenar media hora con los clones en el bosque de la muerte hasta que lo consiguió) con solo los pies– si pones poco chacka te caerás y si es demasiado dañaras el árbol y de todas formas te caerás.
Por la siguiente hora y media Hinata estuvo entrenando para tratar de subir, estaba avanzando bastante bien, se notaba que tenía un buen control de chacka.
Después de ese tiempo era capaz de subir medio árbol.
–Felicidades Hina-chan, así como vas ya mañana lo habrás conseguido.
–Tú cr…crees Naruto-kun.
–Lo doy por hecho dattebayo.
.
.
Es tan… tan… tan lindo. Su corazón late demasiado rápido cada vez que lo ve, ella definitivamente está enamorada. ¿Por qué Sasuke-kun no la ve? Esa mirada de indiferencia que pone lo hace inalcanzable, ¿Qué es lo que ella puede hacer para cambiar eso? ¿Algún día él se dará cuenta que ella lo ama? ¿O tan solo la considera una simple niña?
Sentado solo en la Academia sin amigos, es por eso que ella quiere sentarse junto a él, para que vea que no está solo, que ella está ahí para acompañarlo cuando lo necesite, pero su postura dice que él no necesita esos cuidados muy diferente a lo que decían sus ojos, esos le decían que se acercara lo mas que pudiera y lo consolara. ¿Acaso estaba viendo cosas que no eran?
Ella lo único que quería era ver una sonrisa en su rosto. Y se lo juraba… algún día Sasuke-kun sonreiría para ella.
.
.
Estaba agotado, esa tarde se había pasado con el entrenamiento, pero por lo menos su taijutsu estaba mejorando igual que su resistencia.
Ahora lo que tenía que hacer era buscar todo lo posible sobre fuuinjutsu, estaba decidido a aprender todo lo posible sobre sellos, después de todo ese era su legado. Y unos sellos de gravedad le serian de mucha ayuda.
–Mocoso.
– ¿Qué pasa Kurama?
–Tengo que hablar contigo. Ven.
Eso era raro, por lo general nunca era así de serio y por su tono de voz se notaba que planeaba hablar de algo serio con él. ¿Qué podía querer?
.
.
Ahora a responder un comentario:
Aube: En este capitulo no habla mucho sobre el "reencuentro" pero eso ya vendrá después. A decir verdad aun no le he pensado mucho como voy a poner a todos juntos. Las ideas que tengo son generales. ¡Pero hay que ver que pasa! Espero que te haya gustado este capitulo.
