Lo siento si creen que me demoré mucho en actualizar, pero tienen que saber que esta no es la única historia que estoy haciendo. Sin molestarlos más... ¡disfruten la lectura!
.
.
¡SOMOS AMIGOS! ¡A ENTRENAR!
Sarutobi Hiruzen se encontraba dos días después de haber hablado con Naruto en su oficina pensando en el gran cambio que este había tenido. Le habían llegado informes de cómo Naruto había estado en la biblioteca… o por lo menos cincuenta clones, viendo una gran cantidad de pergaminos: control de chacka, ninjutsu, taijutsu y lo más sorprendente fuuinjutsu.
Por los informes parecía que Naruto estaba progresando muchísimo en esos dos días. Era de esperarse con todos los clones que hacía. Solo esperaba que no colapsara por cansancio. Además fuuinjutsu se le estaba dando bastante bien, no se extrañaría si se volvía un maestro del arte del sellado. Tendría que haberse esperado algo así, después de todo los Uzumaki se conocían por ser especialistas en sellado.
Era el legado de Naruto.
Miró hacia su mesa para ver a dos clones hacer su trabajo, esa sí que era vida. Al fin podía llevar el papeleo al día y poner atención a todos los pequeños detalles de estos. ¿Por qué esa solución no se le ocurrió a él mismo? ¡Un niño de once años tuvo que decírselo!
Naruto estaba creciendo…
–Minato… tienes que estar orgulloso de tu hijo, ¿verdad? –susurró por mientras que veía la fotografía del Yondaime Hokage Namikaze Minato.
.
.
Los sellos de gravedad eran demasiado molestos. Agradecía que Ero-sennin le hubiese enseñado un poco de fuuinjutsu cuando estuvo entrenando con él. Gracias a eso no le había costado para nada empezar con lo básico hasta llegar a lo que realmente le interesaba: sellos de gravedad. ¡Y lo había logrado en dos días! ¡Era un completo genio!
–Solo lo conseguiste porque pusiste a muchos clones a estudiar. Además de que eres un Uzumaki y sabes que son expertos en sellos. –Kurama no pudo resistirse a decirle que solo con toda esa ayuda lo había conseguido– si lo hubieses hecho solo te habrías demorado mucho más.
–Ya sé, ya sé. ¿No me puedes dejar disfrutar mi victoria?
–No.
–Maldito saco con pulgas.
– ¡Oye mocoso más respeto!
Una simple discusión para pasar un momento aburrido. Ese día estaba decidido a acercarse a Sasuke y que las cosas entre los dos empezaran a mejorar. Lo conseguiría, él nunca había dejado algo a medio hacer o abandonaba; eso no iba con él.
¡Si había conseguido acercarse a Hinata y que esta dejara de desmayarse en su presencia podía con lo que se propusiera!
– ¿Se te olvida que sigue desmayándose? Así que según eso… puedes fallar en esto.
–Gracias por los ánimos –le dijo sarcástico. Él que quería estar del mejor ánimo y Kurama que lo contradecía. ¡No era justo!
Con Hinata se había sorprendido gratamente a la hora de ver que avanzada bastante bien en los ejercicios que hacían. Es más ya le había dicho que pasarían al siguiente nivel de control de chacka. Era buena aprendiendo y por eso no entendía porque le costó tanto en la otra línea de tiempo.
–Porque no eras tú el que le enseñaba mocoso.
– ¿De verdad crees eso Kurama?
–Es obvio, esa chica siempre te miraba y la inspirabas para seguir avanzando. Así que ahora es seguro que no quiere que te decepciones de ella, eso es lo que la hace seguir.
Kurama en eso tenía razón. Pero las cosas estaban cambiando para bien y eso le alegraba. Nunca le gusto como Hinata trataba de pasar desapercibida. Era rarita y cuando se lo dijo estaba hablando en serio, solo que ahora eso había cambiado… aun era muy pronto para que hubieran resultados que se notaran, pero estos estaban ahí. De hecho, el tartamudeo con cada día que pasaba iba desapareciendo un poco más, solo estaba en que estuviese en confianza.
De igual forma cada mañana Hinata aparecía con el desayuno, tanto así que (aunque no había pasado ni una semana) ya lo tenía mal acostumbrado y lo que más esperaba eran las delicias que preparaba. A veces hasta creía que cada día se esforzaba más para que le gustaran.
–Mocoso… ¿estás seguro de hacer esto?
–Ya lo hemos hablado cientos de veces, no pienso cambiar de opinión. Se lo prometí a Sakura y yo nunca rompo una promesa.
–Técnicamente aun no haces esa promesa.
–Pero la hice. Además de que quiero salvar a mi mejor amigo. ¿Acaso eso está mal?
–No, pero aun así es un cambio que estás haciendo.
–Estar en el pasado ya es un cambio grande. Que haga estos pequeños no pueden afectar mucho… además de que tengo el presentimiento que las cosas importantes seguirán su curso.
–Tú verás mocoso… yo tan solo te estoy advirtiendo.
Dejando de conversar con su inquilino apresuro el paso para llegar al lugar donde sabía que Sasuke podía estar entrenado. En el lago que se encontraba cerca del recinto Uchiha, por lo que tenía entendido había sido en ese lugar donde su padre le había enseñado "Katon: Gōkakyū no Jutsu", así que era lo más probable que lo estuviese practicando.
No se había equivocado, aun cuando estaba lejos lo había visto y tenía la forma perfecta de acercarse.
– ¡Bien! Es hora de hacer un amigo –se dijo dándose ánimos.
.
.
Como cada día Sasuke se encontraba practicando en el lago donde su padre se había dado el tiempo de enseñarle un jutsu a él. ¡Él lo haría sentirse orgulloso! Practicando una y otra vez la gran bola de fuego.
–Wau… es una buena bola de fuego esa, ¿eh? –le dijo alguien que no había oído llegar.
Sorprendido era decir poco, ¿Cómo había llegado a su lado sin sentirlo? Mejor dicho… ¡ni siquiera estaba a su lado! Estaba parado boca abajo en el árbol que se encontraba a un lado de él. ¿Cómo hacía eso?
Sabía que era un compañero de la academia y que había hecho dos veces el examen para graduarse, pero en ambas había fallado.
En pocas palabras era un perdedor. Pero si eso era así ¿Cómo había sido capaz de sorprenderlo? Eso no le cuadraba.
–Eres elemento fuego, ¡genial! –dijo mientras daba una voltereta y caía parado en el lago con un pequeño chapoteo. Creía que antes estaba sorprendido, se equivocaba– yo soy elemento viento –terminó diciéndole con una sonrisa que sin querer le recordó a un zorro o a lo mejor sería por sus marcas en las mejillas.
– ¿Cómo haces eso? –necesitaba saberlo, él tenía que ser más fuerte.
– ¿Ni un hola primero?
–Hmp. –Estaba empezando a impacientarse, él no tenía demasiada paciencia. ¡Y quería saber cómo podía estar parado en el lago sin mojarse!
–Parece que no eres de muchas palabras y paciencia tienes aun menos –le empezó a decir como si todo eso le estuviese divirtiendo– Así que… ¿quieres aprender a hacer esto?
¿Acaso quería que le rogara? ¡Que se fuera a otra parte! El nunca rogaba.
–Por tu cara estas a punto de mandarme lejos de aquí –le dijo con una sonrisa– es control de chacka. Pon chacka en tus pies, tiene que ser la justa… primero práctica en el árbol y luego en el lago. Si necesitas algo de ayuda estaré en el campo de entrenamiento siete. Suerte.
Después de que se lo dijo tan solo desapareció. ¿Acaso había sido un clon? Pero nadie en la Academia podía hacerlo. Ya después se enteraría ahora tenía trabajo que hacer.
Haciendo lo que Naruto (en cuanto había desaparecido pudo recordar su nombre) le dijo, concentró chacka en sus pies y creyendo que lo mejor sería que corriese hacia el árbol para tomar vuelo y empezar a subir, así lo hiso. Solo que había colocado demasiado chacka y había sacado la corteza donde había colocado el pie. Lo único que consiguió fue caer al suelo. Sería más difícil de lo que creyó en un principio.
El resto de la tarde se lo pasó tratando de subir el árbol, solo consiguiendo diez pasos. Aunque no quisiera tendría que pedirle ayuda al perdedor.
No queriendo, pero a la vez necesitando ayuda se dirigió a donde le había dicho Naruto que estaría. Lo próximo sería humillante.
Cuando llegó al campo de entrenamiento abrió sus ojos de la impresión. En el lugar se encontraban como mínimo cien Narutos, podía ver a algunos practicando taijutsu, otros ninjutsu y la gran mayoría estaba estudiando de unos pergaminos. ¿Cómo podía hacer todo eso?
Si lo tomaba por el lado bueno, había encontrado un compañero con el que practicar, ya no tendría que estar entrenando solo o por lo menos eso prefirió pensar.
– ¿Cuál de ustedes es el verdadero? –Vio como todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo para luego uno de los que estaba con un pergamino se le acercó.
–Así que decidiste venir.
–Hmp.
Definitivamente esto sería humillante.
.
.
En los últimos días no había nada que le quitara la sonrisa de su rostro, de a poco iba consiguiendo superarse y agradecía la ayuda de Naruto-kun. Ya no le importaba que su padre prácticamente la tratase de inútil… sabía que no lo era. Tenía que entrenar mucho más duro, pero no le importaba. Ella haría lo que fuese para no decepcionarlo como había decepcionado a su padre.
–Debes entrenar más Hinata.
–Si padre.
No necesitaban que se lo dijera; ella era débil, pero si se esforzaba podía mejorar. No rendirse jamás: eso es lo que había aprendido de Naruto-kun.
Las mañanas eran las mejores para ella, podía tener a Naruto-kun para ella sin que nadie estuviese interfiriendo. La ponía un poco nerviosa tener toda su atención en los entrenamientos, pero de a poco se había ido acostumbrando. ¡Y ahora no cambiaría por nada esos momentos! Por primera vez no le importaba sonar egoísta.
No tan solo se esforzaba en el entrenamiento, si no que en los desayunos también. Una vez había escuchado un dicho y estaba impaciente para probar si es que le resultaba… como iban las cosas le estaba funcionando: a los hombres se les conquista por el estomago. Nunca había estado tan decidida en algo, pero desde que pasaban tiempo entrenando o en la Academia estudiando había decidido a darse una oportunidad para poder conquistarlo.
Ella quería dejar de mirar su espalda… quería caminar a su lado.
.
.
La sonrisa de su rostro no había forma de que desapareciera… había conseguido despertar el interés de Sasuke o por lo menos eso demostraba al estar ahí ¿cierto? Estaba a punto de recuperar a su amigo.
– ¿Necesitas ayuda?
–Solo estaba aburrido entrenando solo.
–Ya –maldito Sasuke-teme orgulloso– pues entonces puedes practicar aquí –eso sonó como si le estuviese dando permiso y por la cara de Sasuke también le pareció que sonaba de esa manera– quiero decir… no me molesta.
–Hmp.
Se dirigió al árbol más cercano y tomando impulso empezó a subir por este. Por como lo conocía sabía que lo que él quería era un consejo pero nunca lo pediría. Si quería que confiara en él tendría que dárselo.
Trató de recordar lo que le dijo Sakura hace tantos años cuando le pidió un consejo para subir el árbol… solo podía recordar que lo había hecho a la primera. ¿Por qué no podía acordarse? Le desesperaba que esas cosas se le olvidaran.
–Maldito mocoso –Kurama interrumpió su momento deprimente– solo dile que no se frustre, que tiene que relajarse y concentrarse en el árbol.
– ¡Oh Kurama eres un genio!
–No tienes que decir lo obvio mocoso
–Creo que retiro lo dicho –sí, eso era mejor. No quería soportar a un saco de pulgas egocéntrico.
– ¡Oye Sasuke! –llamó su atención y cuando supo que la tenía, repitió lo que le dijo Kurama.
– ¿Cómo sabes quién soy?
– ¿Está mal que conozca los nombres de mis compañeros? Además a ti todos te conocen –al ver aparecer esa sonrisita arrogante decidió que tenía que quitarla de su rostro– es decir esas niñas que solo saben chillar tu nombre. ¡Sasuke-kun! ¡Sasuke-kun! –Empezó a imitar la voz chillona que siempre ocupaban para hablarle– ¿Acaso no te aburren? –terminó preguntando con su voz normal.
–Hmp dobe –solo lo había molestado un poquito y ya se ganaba ese apodo.
–Algunas cosas nunca cambian mocoso –y más encima tenía a Kurama burlando se de él. ¡Qué vida más cruel!
–Teme –no pudo evitar resistirse a empezar una pequeña pelea como antes.
–Dobe.
– ¡Teme!
– ¡Dobe!
– ¡Teme!
– ¡Dobe!
– ¡Cállate! – ¡Cuánto había extrañado estas peleas!
–Hmp.
Sin más lo vio cerrar los ojos para concentrarse y empezar nuevamente a subir. No pudo refrenar al bichito que lo hacía hablar cuando lo veía tan concentrado.
–No te preocupes si no lo puedes hacer el primer día, por lo general cuesta un poco. Solo para aquellos que tienen buen control de chacka lo hacen a la primera –un pequeño tic empezó en su ceja derecha, ¡lo estaba consiguiendo! Jajaja.
– ¿Quieres callarte? Trato de concentrarme –le gritó cuando su paciencia llegó a su fin.
– A verlo dicho antes –le respondió con una mirada inocente, pero con una gran sonrisa que desmentía la inocencia por completo.
Prefirió dejar que siguiera con lo suyo por mientras que el seguía con su estudio de fuuinjutsu.
La sonrisa nunca abandonó su rostro.
.
.
¿Dónde estaba? ¿Le habría pasado algo? ¿Por qué no podía encontrarlo? ¡Ella conocía su horario a la perfección! ¡Y a esa hora debería estar entrenando en el bosque después de haber practicado un poco en el lago! ¿Por qué cambio de esa manera su horario? ¿Estaría herido? ¡Tenía que encontrarlo! ¡Sasuke-kun, Sakura va a ayudarte!
.
.
Sin entender el porqué le recorrió un escalofrió como avisándole que algo pasaría. Solo esperaba que no fuera nada malo… aunque lo dudaba.
Poniendo ese presentimiento en un recóndito lugar de su mente se dedicó a fulminar el árbol con el que estaba teniendo una guerra… porque eso ya era guerra.
Si Naruto podía escalar solo con los pies sin ningún problema él también podía.
.
.
Dos semanas después Sasuke se felicitaba por su decisión de haber empezado a entrenar junto a Naruto. En ese tiempo había mejorado el doble de lo que hubiese hecho él solo.
Era divertido pasar tiempo con él, ya sea en la Academia o después entrenando. Aunque eso nunca se lo diría. Podía sentir como con el paso de los días se iba formando un lazo entre ellos. Así como le daba curiosidad los comentarios de los aldeanos, aun no encontraba un buen momento para preguntarle el porqué pasaba eso. Pero estaba decidido a hacerlo… no le gustaba lo que había escuchado de los civiles.
Otra cosa que el daba un poco de curiosidad por no decir mucha era ver como se comportaba alrededor de la Hyüga… cualquiera diría que le gustaba. De la misma forma en que ahora entendía porque era la única que no estaba detrás de él. La heredera solo tenía ojos para el dobe de Naruto.
¡Tenía material para molestarlo!
.
.
En la tranquilidad de su departamento no podía dejar de pensar que ahora que ya tenía a uno de sus mejores amigos junto a él, también quería que Gaara dejara de sufrir. Cuanto antes saliera de esa oscuridad en la que estaba sería mucho mejor.
No iba por el buen camino pensando que cuando mataba podía validar su existencia. ¡Tenía que hacerlo cambiar de opinión!
–Puedes esperar hasta los exámenes chunnin mocoso.
–No puedo. Sabes cómo me sentía yo antes cuando no tenía a nadie y todos me despreciaban. Cuando antes salga de esa oscuridad será mejor.
– ¿Se te olvida que estas empezando a hacer demasiados cambios?
–Correré el riesgo, esto es más importante –estaba decidido y Kurama no lo haría cambiar de opinión.
– ¿Y cómo piensas salir de Konoha por un par de días sin que noten tu ausencia?
–Creo que tengo la solución perfecta.
.
.
Sé que muchos tenían la duda entre la conversación de Naruto y Kurama, pues... ¡se quedaran con la duda hasta el siguiente capitulo! No es que sea mala, pero no encontré forma de agregarla en este capitulo. Y como en el próximo eso va a ser la idea central por así decirlo... mejor dicho va a estar relacionado. ¡No les pienso decir más!
Agradezco a todos los que se dieron el tiempo para dejar un comentario. Siempre me da alegría saber lo que ustedes piensan del fic.
Ya saben... si se dan el tiempo para leer no les cuesta nada demorarse un poquito más para dejar un comentario en el que me digan que les pareció el capitulo.
