Tengo una explicacion por mi tardanza. Las chicas (y ¿chicos? bueno, como la gran mayoria son feminas dejemolo en chicas) que trabajen en verano, ya sea en la frambuesa, moron y/o mora silvestre; sabrá cuan agotador es (aparte que deja las manos horribles y me pondria guantes ¡pero los encuentro demaciado incomodos y me rinde mucho menos!) como les decia, por este motivo no tenia tiempo... de lunes a sabado trabajando y el domingo solo queria dormir.
Espero que este capitulo mucho más largo que lo habitual (para mi es un record) les guste.
Se me olvidaba, esta convercacion ente Naruto y Kurama que aparece a continuacion fue una idea de Zafir09.
¡Ahora sí! ¡A leer!
YA NO ESTAS SOLO.
–Mocoso.
– ¿Qué pasa Kurama?
–Tengo que hablar contigo. Ven.
Eso era raro, por lo general nunca era así de serio y por su tono de voz se notaba que planeaba hablar de algo serio con él. ¿Qué podía querer?
Al llegar a la jaula vio junto a Kurama un pergamino que llamó mucho su atención, eso era raro. Era la primera vez que había otra cosa en ese lugar aparte del zorro.
– ¿Qué hay en el pergamino? –no pudo evitar preguntar. Sin responder a su pregunta, Kurama pasó el pergamino por entre las rejas para colocarlo delante de él. Podía ver un nombre en el pergamino: Uchiha Madara
–No sé si sabes, pero hace muchos años en el tiempo del primer Hokage, un shinobi… Uchiha Madara era capaz de invocarme. Creí por mucho tiempo que este pergamino estaba bien escondido y nunca supe cómo fue que llegó a sus manos, pero lo hiso. Desde entonces era capaz de invocarme e invocar a cualquier zorro para que lo ayudara cuando lo necesitara…
– ¿Y eso que tiene que ver conmigo? –Naruto preguntó interrumpiendo al Kyubi.
– ¡Ya llego! –"paciencia" se dijo para sí Kurama, "solo es un niño" – Aunque eso no es conocido, solo quedó registrado que me invocaba, nunca se enteraron que podía invocar a cualquier otro zorro, una de las razones es que cualquiera que lo vio con los zorros terminaría muerto y la otra que yo nunca se lo dije a ninguna de las dos anteriores jinchuriki ni les mostré el contrato de invocación. Quiero que lo firmes. Así no tendrás que centrarte siempre en llamar a los sapos cuando necesites ayuda, también tendrás el apoyo de los zorros. Después de todo hay cosas que los zorros son capases de hacer mejor que los sapos… y viceversa.
–Todavía no me creo que tengas un contrato de invocación… de seguro que es una broma dattebayo.
– ¡Idiota! ¿Acaso se te olvido lo que hablaste con Son cuando te tragó en la guerra? Él era el rey de los monos. ¿Por qué no puedo ser yo el rey de los zorros y tener algo tan simple como un contrato de invocación?
Naruto pensó en eso por un momento. Tenía sentido y por un lado estaba feliz de tener otro contrato aparte del de los sapos, además de que era sabido por todos de que los zorros eran astutos… solo tenía que ver a esa bola de pelos que tenía sellado, aparte de que le servirían para rastrear; solo podía ver cosas positivas con esto, además del hecho de que Kurama se encontraba completamente serio al hablar de ello así que no podía ser mentira. Por otro lado aun quería seguir divirtiéndose a costa del zorro así que no pasaba nada si se hacia el denso por un poco más de tiempo. Puso una cara de que estaba pensando extremadamente fuerte para luego decir:
– ¿Sabes? En ningún momento escuché que Hokage-jiji tuvo que presentarse ante Son para firmar su contrato –lo apunto con el dedo antes de seguir– ¡así que no puedes hablar en serio! Jiji no podría haber mantenido algo así oculto por mucho tiempo–felicitándose por dentro por tan buena respuesta que encontró para sacar de sus casillas a Kurama lo miró para ver su reacción… algo de lo que no tuvo que esperar mucho. Ya se encontraba con las patas en la reja por mientras que golpeaba su cabeza murmurando cosas de vez en cuando. Era tan fácil hacerlo enojar.
–Mocoso estúpido… ¿Por qué me sellaron en alguien que no tiene cerebro?... peor que su madre… es idiota…
Por mientras que seguía golpeándose y murmurando, Naruto se mordió un dedo para escribir su nombre en el pergamino y colocar sus dedos con sangre en el. Ya estaba impaciente por probar su nueva convocatoria. Solo quedaba encontrar la oportunidad perfecta para usarlo.
Después de que lo hubo firmado y se lo devolvió a Kurama, el zorro volvió a hablar.
–Cuando abras esta reja que me tiene prisionero serás capaz de invocarme… aunque saldré con una pequeña cantidad de chacka y del tamaño de un zorro normal.
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– ¡Kuchiyose no Jutsu!(Jutsu de Invocación) –dijo por mientras que hacia las señas de manos correspondiente en el interior de su departamento. Cuando el humo hubo pasado se dejó ver un zorrito rojo oscuro con tres de sus patas y en el ojo derecho manchas blancas que le hizo una pequeña reverencia.
–Naruto-sama. –Le dijo. Aún no se acostumbraba a que le tuviesen ese respeto, los sapos nunca lo habían tratado así y los aldeanos mucho menos. No haciendo caso al ser llamado "sama" empezó a decirle porque lo había invocado.
– Yue te tengo una misión. Quiero que vayas a Suna y busques a Sabaku No Gaara, el hijo menor del Kazekage, es pelirrojo, en la frente tiene un kanji que dice amor, sus ojos parecen a los de un mapache, lleva una calabaza en su espalda con arena y es el jinchuriki del Ichibi. Una vez que lo encuentres trata de sacarlo de la aldea hacia alguna cueva en el desierto, pero no te arriesgues, en este momento no se encuentra con la mejor voluntad para oír a los demás. Sí ves que te ataca tan solo te vas y lo intentas después o desapareces.
–Si Naruto-sama.
– ¿Cuándo crees que podrías estar en Suna?
–Mañana Naruto-sama.
–Entonces mañana en la noche, después de las diez quiero que realices la Gyaku Kuchiyose no Jutsu (invocación inversa) y me lleves hasta la cueva donde estará Gaara. Suerte y que nadie te vea salir de Konoha.
–Nos vemos Naruto-sama.
Listo. Ahora solo tenía que esperar.
Al fin podría ver a otro de sus mejores amigos y espera ser capaz de sacarlo de esa oscuridad en la que se encontraba o por lo menos hacerle entender que por ese camino no conseguiría nada bueno y que había más cosas en el mundo que podían ayudarlo. Que solo con su propio esfuerzo podría convertirse en una persona en la que confiaran. Era él el que tenía que poner de su parte para poder hacer que la gente cambie su punto de vista con respecto a su persona. Y la mejor forma de empezar eso es con su propia familia, su hermana Temari y su hermano Kankuro. Por como conocía a los dos, creía que a la más fácil de convencer y que lo ayudara sería Temari, por lo que sabía parecía que siempre había tratado de acercarse un poco más a Gaara y hasta un cierto punto era capaz de calmarlo cuando quería matar a todo el que se le cruzara por delante. Le tenía miedo, pero podía estar cerca de él. Eso ya era un comienzo.
– ¿Qué te parece mi idea Kurama?
–No es mala.
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Como ya era su costumbre, Hinata se levantó bastante temprano para prepararle el desayuno a Naruto, saber que él comía lo que preparaba la llenaba de felicidad y podía tenerla todo el día en las nubes.
En esas semanas que había pasado las mañanas con él había mejorado mucho, ya no tartamudeaba, los desmayos ya eran casi inexistentes, tenía confianza en sí misma para mejorar, su control de chakra al igual que sus reservas también habían mejorado, lo mismo pasaba con su taijutsu. Hasta su padre se había dado cuenta que algo le pasaba, pero aparte de mirarla como tratando de resolver un acertijo aun no le preguntaba nada y eso la tenía preocupada. ¿Qué pasaría si le prohibiera que se siguiera viendo con Naruto-kun? No creía poder soportarlo. Ella ya consideraba sus encuentros como algo sagrado que no quería que nadie le quitara.
En esos momentos cuando estaban a solas tenía toda su atención y siempre le daba una de sus sonrisas… las que ella consideraba como las verdaderas. Podía pasarse horas tan solo contemplándolas.
– ¿Qué haces levantada a esta hora? –pregunto una voz a su espalda lo cual hiso que diera un salto del susto.
–Hanabi-chan… ¿qué haces despierta? –le pregunto para ver si tenía suerte y podía cambiar de tema.
–Yo pregunte primero. –Obviamente no le funciono.
–Ten…tengo que sa…salir temprano… eso es todo –ahora solo tartamudeaba cuando se ponía nerviosa y en ese momento lo estaba. Si Hanabi le contaba a su padre que iba a salir tan temprano de casa…
– ¿Y para eso estás haciendo el desayudo… para dos? –Roja, algo que por más que quisiera no podía evitar, seguía poniéndose toda roja cuando recordaba (o en este caso le recordaban) que ella desayunaba todos los días a solas con su amor platónico. – ¿Sabes Nee-chan? Estas últimas semanas has andado bien rara.
–Imaginaciones tuyas Hanabi-chan.
Hanabi la siguió observando por mientras que ponía todas las cosas en una cesta tratando de no mostrarse nerviosa y fallando en el intento.
– ¿Padre lo sabe?
Lo que menos quería que le preguntara.
–Por tu cara la respuesta es un no. –Dijo respondiéndose ella sola a su pregunta.
– ¿Puedes guardar el secreto? ¿Por favor?
–Solo si me lo cuentas –fue la respuesta que obtuvo de su hermana menor. – ¿Hay algún chico involucrado?
Sin creer que tenía voz para dar una respuesta solo pudo asentir por mientras que volvía a sonrojarse.
– ¡Cuéntamelo todo! –prácticamente gritó Hanabi.
–No grites, despertarás a padre. –Susurro Hinata con miedo de que su padre apareciera en cualquier momento en la cocina preguntando el porqué de que había tanto escándalo.
–Lo siento. –Hanabi también bajo la voz al saber que era lo que le preocupaba a su hermana mayor. Fue hasta la puerta para ver si había algún movimiento que mostrara que alguien se acercaba en su dirección y al estar segura que no había nadie y su padre seguía durmiendo volvió a ingresar a la cocina para seguir conversando con su hermana– ¿es por eso que ya no tartamudeas? ¿Y que siempre pareces en las nubes? ¿Qué ya no te pongas triste por lo que dice padre?
–Si… es por eso.
– ¿Quién es?
–Prefiero mantenerlo en secreto por ahora. –No pensaba decirle que era Uzumaki Naruto el mayor bromista de la aldea y por alguna razón que ella no conocía el más odiado por los aldeanos.
–Está bien, pero me lo tendrás que decir algún día. –Hinata volvió a asentir para mostrar su acuerdo.
–Entonces… ¿guardarás el secreto?
–Sí.
Hinata sin saber que había estado conteniendo el aliento lo soltó en un suspiro de alivio.
–Gracias. –Tomando la pequeña cesta se dirigió hacia la puerta para no demorarse más y terminar llegando tarde. Ella no quería desperdiciar ni un minuto de los que compartía con Naruto.
–Suerte en tu cita.
Cita. Sin decirle a su hermana que no era una cita se fue corriendo antes de terminar desmayándose y faltando a su entrenamiento matutino.
Al llegar vio que Naruto ya se encontraba ahí y fue corriendo hacia él para saludarlo y que desayunaran. Por mientras comían Hinata se dio cuenta que a su amor platónico algo le pasaba y se encontraba distraído.
– ¿Naruto-kun estas bien?
– ¿Eh? ¿Hinata? Sí, estoy bien dattebayo –le respondió distraído.
–Pues no lo parece. – ¡No pensaba darse por vencida! Si hubiera sido antes podía ser, pero ya no.
–Solo que tengo muchas cosas en la cabeza, eso es todo.
¿Continuar con el tema o dejarlo?
–Si tú lo dices…
– ¡Es hora de entrenar! –Dijo Naruto una vez que terminaron de comer– por hoy será bastante simple, a decir verdad se me ocurrió esta misma mañana y creo que lo puedes hacer sin ningún problema porque cuentas con la ayuda de tus ojos –se paro para sacar una hoja del árbol en el que estaban sentados– lo que vas a hacer es parecido al control de chakra que nos enseñan en la Academia, pero en vez de que tengas que mantener la hoja pegada a tu cuerpo tendrás que romperla. Recuerdo que un día me dijiste que con el Byakugan puedes ver los Ten-no-se-qué… –al ver que Hinata asentía y le corregía que el nombre era "Tenketsu" siguió hablando– entonces quiero que coloques la hoja en uno y la destruyas.
Hinata tomo la hoja pensando que ese entrenamiento la ayudaría a ser capaz de realizar Kaiten, porque tenía que ser capaz de expulsar chakra de todos los puntos de su cuerpo para lograrlo. Un poco impaciente activo su dojutsu y coloco la hoja en su brazo para luego tratar de expulsar chakra por ese punto y no lo logró. "Será difícil", pensó por mientras que volvía a intentarlo.
Por mientras que ella estaba practicando, Naruto cerró los ojos y apareció en frente de la prisión que contenía a Kurama.
–Estás preocupado –Kurama afirmo.
– ¿Tanto se nota?
–Te conozco y ella también –fue la respuesta del zorro de las nueve colas– para que dejes de preocuparte ya va siendo hora de que entrenes en el instinto asesino.
– ¿Eh?
–Instinto asesino, ese que te puede paralizar si no estás acostumbrado a él, aunque en la otra línea de tiempo lo manejabas bastante bien como para seguir una pelea no eres capaz de "crearlo" por decirlo de alguna manera.
– ¿Y cómo tengo que crearlo?
–Vamos por parte. Primero veamos cuanto puedes soportar. –Antes de terminar de hablar, Kurama ya estaba dejando que su instinto asesino llegar a Naruto solo para que este termine de rodillas sin poder moverse.
– ¡Maldición Kurama! ¿No podías avisar?
–En una pelea no te van a advertir y lo sabes. Ahora párate, acostúmbrate y trata de dejar salir tu propio instinto asesino para contrarrestar el mío.
Tomando aire, Naruto se levantó y empezó a hacer lo que Kurama le había dicho. Tendría mucho trabajo por delante.
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Una noche más que habían intentado de matarlo, ¿Cuántas veces iban hasta esa noche? Ya había perdido la cuenta. Además que no importaba, todos ellos solo servían para demostrar que estaba vivo, para eso es lo que vivía. Matar era lo único que sabía hacer.
Hace muchos años que había dejado de intentar hacer amigos. No servían para nada, era mejor estar solo… así no sufría el rechazo del resto.
Si creía en eso… ¿Por qué de repente recordaba que no tenía amigos y que estaba solo?
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Naruto se encontraba sentado junto a Sasuke en el receso antes de entrar a la última clase del día. Hinata había estado todo el día con hojas intentando la práctica que le había dicho esa misma mañana, en cada momento que tenía libre estaba practicando, no importaba cuantas veces le había dicho que descansara… no hacía caso. Estaba decidida a conseguirlo.
–Parece que Hinata tiene un nuevo entretenimiento, hoy ni te ha mirado –le dijo Sasuke.
–Está entrenando –con la famosa palabra "entrenar" consiguió la atención de Sasuke.
– ¿En qué?
–En algo que ni tú ni yo podríamos hacer.
– ¿Qué? –Sasuke seguía tan sensible como siempre cuando alguien decía que no podía hacer algo.
–Ninguno de los dos tiene el Byakugan así que no podemos ver los Tenketsu y hacer lo que ella está haciendo.
Sasuke no hiso comentario alguno, pero Naruto sabía que le estaba dando la razón. Hacía poco más de una semana que Naruto le había dicho que entrenaba con Hinata por las mañanas, después de haber escuchado las burlas de su amigo por como Hinata lo seguía a todos los lados a donde iba.
Además que Hinata y Sasuke ya llevaban los sellos de gravedad, solo que con menos "peso" por decirlo de alguna manera en ellos. No quería que estos afectaran en el crecimiento de sus amigos.
–Estaría bastante bien que cuando nos convirtamos en Genin estemos en un equipo con Hinata, es la única con la que puedo hacer uno sin tenerla detrás mío todo el tiempo… aunque por otro lado puede que tú la tengas un poco más difícil estar en un equipo con ella.
–Que gracioso Sasuke-teme. No creo que estemos en el mismo equipo que ella –se quedo callado un momento y fue ahí cuando se dio cuenta: los estaban espiando. Le dio una patada a Sasuke y apunto a los arbustos que estaban a un lado de ellos de forma disimulada. Este solo asintió dando a entender que también se había dado cuenta y se preparó para correr en el mismo momento en que mostrara signos de que se le tirarían encima porque estaba seguro que estaba ahí por él. Naruto siguió con la conversación– Si te das cuenta en nuestra clase también hay un Inuzuka y un Aburame así que lo más probable es que hagan un equipo de rastreo con ellos tres. Otra opción para un equipo con nosotros sería Yamanaka Ino, pero ahí también hay un problema; todos saben cómo de bien se llevan los Yamanaka con los Nara y Akimichi, lo más seguro es que los pongan juntos en un equipo de la misma forma que pasó con sus padres para crear el nuevo equipo Ino-Shika-Cho. El resto de las chicas ninguna serviría para un equipo con nosotros y de los hombres aun menos. Tan solo sería el débil del equipo.
– ¿Cómo sabes todo eso?
–Leo y no me es difícil encontrar lo que quiero saber.
–La tendremos bastante difícil una vez que terminemos la Academia… ojala que no nos pongan con una de esas niñas tontas solo nos harán atrasarnos en nuestro entrenamiento. Son tan desagradables… ¿no se dan cuenta que a mí no me interesan? ¡No quiero una relación con ninguna de ellas! Primero que maduren.
– ¿Eso quiero decir que estas abierto a una relación cuando encuentres a una chica que no se derrita a tus pies y que te ponga en su lugar? – ¡Sasuke estaba cambiando tanto a como era antes! Ahora era mucho más hablador y abierto en sus cosas con él– Y puede ser que ni siquiera nosotros terminemos en un equipo.
–No me recuerdes eso, prefiero pensar que estaremos en el mismo equipo. Ahora solo quiero solucionar el tema del tercer miembro. –Respondió Sasuke pasando por alto la pregunta de su amigo.
– ¿Te das cuenta que aun nos queda todo este año antes de graduarnos?
–Lo dice el que ha dado el examen dos veces.
–Sabes perfectamente porque era eso dattebayo. Esta vez no tendré ese problema – ¿Por qué a Sasuke-teme le gustaba tanto recordarle eso? – Volviendo al tema… lo más conveniente para nosotros sería que fuera un ninja médico. Por cómo somos siempre terminamos heridos y así nos ahorraríamos problemas.
– ¡Perfecto! Entonces ahora cuando volvamos a entrar a clases les preguntaremos a todos quien tiene un control de chakra perfecto y lo obligaremos a convertirse en médico para que este en un equipo con nosotros.
– ¡Es una idea estupenda teme!
–Era sarcasmo dobe.
– ¡Teme!
– ¡Dobe!
– ¡Teme!
– ¡Dobe!
Ambos se dieron cuenta cuando la presencia que se encontraba escondida detrás del arbusto se fue y por el rabillo del ojo vieron un cabello rosado desaparecer por la esquina.
–Era Sakura-chan…
–Hmp.
– ¿Cómo crees que es su control de chakra?
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"…Tan solo sería el débil del equipo."
"…Tan solo sería el débil del equipo."
"…Débil…"
¡Ella no quería ser débil! Era por eso que en ese momento después de pasar todo el día en la Academia se encontraba en el baño de su casa con un par de tijeras en la mano, si quería que la aceptaran primero tenía que demostrarles que ella no sería una carga, porque de verdad que quería estar en un equipo con ellos… Los había visto entrenar.
Ya iba siendo hora de que se cortara el cabello… por más que a Sasuke-kun le gustaran las chicas con el cabello largo si la quería a ella tendría que aceptarla por cómo era.
Llevó la tijera a su cabello y realizó el primer corte por sobre los hombros. Con eso se estaba desprendiendo de esa faceta fangirls que tenía.
Ella sería una excelente kunohichi así como también un buen médico… porque ella tenía el control de chakra perfecto para serlo.
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Le faltaba poco para llegar a Suna, ya había entrado en el desierto y el calor que hacía era espantoso, ¿Cómo podían los humanos vivir ahí? Él no podría. Solo esperaba llegar a tiempo antes de que se deshidratara y tener tiempo para buscar a ese Sabaku No Gaara y que estuviera "a la buena" como había dicho Naruto-sama para que aceptara acompañarlo. ¡No pensaba fracasar en su primera misión!
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–Hoy tendremos un entrenamiento distinto, Sasuke –Naruto no pudo evitar decirlo con una sonrisa. Se encontraba nervioso por la conversación de esa noche, si todo salía bien tendría a su amigo de vuelto, si no… tan solo esperaría lo mejor.
– ¿Qué tipo de entrenamiento? –Aun cuando tenía miedo de hacer la pregunta por la sonrisa que apareció en el rostro de Naruto prefería salir cuanto antes de la duda.
–Sígueme.
Sin más Naruto se dio la vuelta para salir del campo de entrenamiento. Lo que tenía en mente era lo mejor para que pasara el tiempo más rápido y que lo distrajera al mismo tiempo. Decidido se dirigió hacia el compuesto del clan Nara. Cuando faltaba poco para llegar saco un pergamino de almacenamiento que contenían píldoras de soldado.
– ¿Qué vas a hacer con eso? –Sasuke pregunto con un poco de temor en la voz.
–La pregunta correcta sería: ¿Qué vamos a hacer con esto? –Naruto lo corrigió– El entrenamiento de hoy es: infiltración. Ingresaremos a la mayor cantidad de casa de los Nara y pondremos esto en sus comidas. Como son todos unos perezosos será fácil y les estaremos haciendo un favor… con esto aprenderán a tener más energía –empezó a explicar por mientras que molía las píldoras– hay que entrar sin que te vean y salir de la misma forma. Como máximo tendrás diez minutos antes de volver a encontrarnos aquí. Con esto pondrás todas tus habilidades de sigilo en acción.
–Tendremos problemas.
–Solo si se enteran que fuimos nosotros.
–Sospecharan de ti.
–Ya lo tengo solucionado. Si no tienes nada más que decir… ¡empecemos!
Naruto le pasó una bolsa que contenía píldoras molidas por mientras que él que quedo con la otra. Ya podía imaginar la cara de todos los Nara cuando se dieran cuenta que no podían dormir… ¡dejar de hacer lo que más les gustaba!
Diez minutos después ambos se encontraban a salvo fuera de la vista de cualquier Nara.
– ¿Y?
–Sin problema… no me vieron... fue bastante fácil… –dijo de forma entrecortada Sasuke. En el fondo (aunque ni con tortura pensaba admitirlo) se sentía orgulloso de haber sido capaz de hacer lo que le había pedido Naruto sin que lo vieran. Demostraba lo mucho que estaba mejorando.
–Eso es bueno, porque ahora viene la parte medianamente difícil –Naruto disfruto ver la cara un poco pálida de Sasuke– Como sabes los Inuzuka cuentan con una nariz capas de oler a cualquiera que se infiltre en su compuesto. Entraremos e iremos directamente a la perrera para dejar en lugares precisos atún.
– ¿Atún?
–Atraerá a los gatos.
–Se pelearan y formaran un caos.
–Esa es la idea. –Naruto le dijo como si le estuviese explicando algo a un niño chiquito. Luego tan solo empezó a avanzar hacia su nuevo destino. Sasuke no tuvo más opción que seguirlo.
–Iremos juntos esta vez así que deja de preocuparte.
– ¿Cómo puedes hacer todo esto sin que te pillen?
–Ya estoy acostumbrado. No habrá ningún problema.
Y como había dicho Naruto llegaron a la perrera sin que nadie los notara y dejaron el atún en su lugar a la espera de cuanto gato lo oliera para luego retirarse de la misma forma en que entraron.
–Por favor dime que terminamos.
– ¡Teme! ¡Aun falta el evento principal!
– ¿Evento principal?
– ¡Iremos de fiesta! Jajaja.
– ¿Quiero preguntar? –se preguntó a si mismo Sasuke en voz alta.
–Será un cumpleaños en la sala Anbu.
–Dime que es una broma.
–No. Nuestro último destino incluye a los Anbu… aunque si eres un miedica te puedes quedar aquí y lo hago yo solo.
–Voy contigo –totalmente decidido. Tan fácil de manipular…
Se fueron de forma silenciosa hasta el último destino que tendrían por ese día y entraron de la misma forma. Vieron que había dos Anbu dormidos o por lo menos parecían estarlo. Naruto le entrego a Sasuke globos que ya estaban inflados (los había sacado antes de entrar de su adorado pergamino), lo único que tenía que hacer era colgarlos de donde pudiera sin hacer ruido.
Por mientras que Sasuke hacia eso, Naruto se dirigió hacia dos estanterías para colgar la pancarta que decía "¡FELICIDADES ANBU!", para luego ir a la mesa donde estaban dormidos y dejar regalos encima de la mesa que eran simples cajas envueltas en papel de regalo. Miró a su alrededor buscando a su amigo y lo vio terminando de colgar los globos, así que creó dos clones y sacó la pequeña torta que llevaba para la ocasión entregándosela a sus clones para que se la repartieran y una trompeta que dejo en su mano por mientras que se dirigía a la puerta junto a Sasuke. Cuando estaba con un pie dentro y otro afuera les hiso una seña a sus clones que enseguida soltaron la torta en los rostros de los Anbu y el Naruto original se llevó la trompeta a los labios y soplo fuerte.
– ¡Felicidades! –grito por mientras que terminaba de salir y empezaba la huida.
– ¡Naruto! ¿Por qué hiciste eso?
–Última parte del entrenamiento: escape.
Con eso los dos corrieron lo más rápido posible saltando por los tejados, entrando en el mercado, transformándose en otra persona, creando pequeñas trampas, escondiéndose, Naruto con todos sus clones para que ellos se confundieran con las copias. Por cada minuto que pasaba se notaba que los Anbu estaban más enojados y frustrados.
–Naruto… ya no puedo seguir –Sasuke confesó después de haber pasado más de una hora siguiéndole el ritmo a su amigo.
–Solo has un último esfuerzo.
Con eso dicho lo guió para que se dirigieran hacia la torre del Hokage y entraran por la ventana como era su costumbre… Sasuke estaba tan cansado que tan solo lo siguió.
– ¡Jiji…! –Junto al Hokage se encontraba una muy furiosa Inuzuka Tsume y un muy despierto Nara Shikaku– creo que vuelvo después… –mejor salir de ahí cuanto antes. Solo que los Anbu que los seguían ya habían llegado y no les dejaba salida.
– ¡Fueron ellos los que entraron! Su olor estaba por todo el lugar. ¿Sabe la que se formo cuando todos los gatos de la aldea llegaron a la perrera? ¡Hasta Tora estaba! ¡Tora! –Tsume empezó a apuntarlos por mientras que gritaba. El Hokage miro a Shikaku para saber que tenía que decir.
–Problemático. Después de comer por más que quisiera dormir no he podido y a la mayoría de mi clan le pasa lo mismo… de seguro que consumimos píldoras de soldados, son los mismos efectos. En cuanto vi a los Anbu persiguiendo a esos dos estaba seguro que estaban involucrados –fue la explicación del líder del clan Nara. Ahora solo faltaba preguntar a los Anbu.
– ¿Y ustedes porque los perseguían?
–Entraron a nuestro lugar de descanso y colocaron globos y regalos… –no necesitaba saber más…
– ¿Por qué lo hiciste esta vez Naruto? –dirigió toda su atención a Naruto después de darle una mirada a Sasuke que se movió incomodo– Además de que arrastraste a Sasuke-kun en el proceso.
–Hokage-jiji… nosotros solo estábamos entrenando. –Naruto respondió poniendo su mejor cara tierna e inocente. –Infiltración y escape. ¿Tenemos la culpa de que ellos no tengan la suficiente seguridad en sus clanes? ¿O los que son considerados Anbu se demoren más de una hora persiguiéndonos y aun así no puedan pillarnos? ¡Tenemos once! ¿Cuántos años y experiencia tienen ellos? Mucha más que nosotros dattebayo.
– ¿Qué diablos estas insinuando mocoso? –Tsume estaba furiosa, prácticamente el muchacho los estaba insultando.
–Lo que oye. ¿No es que los Inuzuka tienen el mejor olfato de la aldea? Entonces, ¿Por qué se vinieron a dar cuenta que habíamos entrado en el momento en que llegaron los gatos y no antes?
–Mira mocoso…
– ¡Basta! –justo cuando Sarutobi creía que iba a tener una tarde tranquila pasaba esto. Por un lado le encontraba la razón a Naruto, pero por el otro necesitaba un castigo para que no creyera que lo que hacía estaba bien.
–Aunque sea problemático apoyo a Uzumaki-san. Aun cuando no estemos en guerra hemos dejado de lado la seguridad de nuestros clanes y aldea. Cualquiera que planee algo contra nosotros estaremos en desventaja.
–Exacto. –Naruto dijo como si todo lo que había hecho era por el bien de la aldea.
– ¿Entraron y salieron sin que nadie los vea? Impresionante chicos. –Shikaku los felicito. Sasuke y Naruto tan solo movieron la cabeza aceptando su felicitación. – Con esto resuelto yo me voy.
– ¿Y el castigo? –Tsume no pensaba quedarse con los brazos cruzados y que ellos salieran inmunes.
– ¿Acaso vas a negar que lo hicieron para entrenar? Déjalos en paz. –Tsume terminó por fulminarlos con la mirada y salir de la oficina del Hokage.
–Ahora ustedes. Espero que les sirva de lección y estén más atentos.
–Si Hokage-sama. –Los dos Anbu también se retiraron. Además salió el Anbu de turno que se quedaba con el Hokage a una señal de este.
–Bastante impresionante la forma en que se salvaron del castigo, pero que no se vuelva a repetir.
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¿Hacia cuantos años que no se sentaba en ese columpio? Tantas veces soñó con que lo invitaran a jugar… podía pasarse horas mirándolos por mientras que ellos jugaban a la pelota. Ahora sabía que él no necesitaba a nadie, todos los que lo rodeaban eran sus presas.
Se tensó, lo estaban observando. Miró a su alrededor y a su espalda unos ojos le devolvieron la mirada. ¿Qué era? Parecía que en el mismo momento en que pensó la pregunta, lo que lo miraba avanzó hacia la luz de la luna. Era un zorro y lo miraba fijamente.
–Mátalo. Madre odia a los zorros. –Escuchó en su cabeza. Haciendo caso a la voz, ordeno a su arena a que se acercara hacia el pequeño zorro, pero en el momento en que estaba a punto de pillarlo este escapo. Repitió el proceso por cuatro veces, cada vez enojándose más. ¿Por qué no podía matar a un simple zorro? ¿Qué tenía de especial? ¡No lo entendía! – ¡Mátalo!
–Eso intento madre, pero no se queda quieto. –Respondió, tratando de que su madre entendiera lo que estaba pasando.
–Eres Sabaku No Gaara, ¿verdad? –para su sorpresa pregunto el zorro.
–Si así fuera… ¿qué?
–Por favor deje de atacarme. Estoy aquí porque mi maestro desea hablar con usted.
– ¿Maestro? –Pregunto con curiosidad, ignorando por primera vez en su vida los gritos de su madre que pedía la cabeza del zorro.
–Sí, me pidió que viniera a buscarlo y lo llevara conmigo.
– ¿A dónde?
–Al desierto. –No termino de hablar cuando tuvo que escapar una vez más de la arena. –Si conoce alguna cueva podríamos ir ahí y lo invocaría.
–No.
–Por favor Gaara-sama. Dijo que era importante. –Yue se estaba desesperando, no quería fallar en esa misión. ¡Tenía que convencerlo!
– ¡Mátalo de una buena vez! No lo escuches.
Gaara no sabía qué hacer, su madre le pedía que lo matara y él quería obedecerla, pero a su vez también quería saber el porqué de que ese zorro lo buscara. ¿No podía saciar su curiosidad y matarlo cuando ya le contara de qué iba todo eso? Esa era una buena idea y si lo que ese zorro dijo era verdad al término de la noche lo mataría a él y a su maestro.
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Naruto ya se encontraba listo esperando a que Yue lo invocara en cualquier momento. En el paso de los minutos más nervioso se ponía.
–Tranquilícese Naruto-sama. Estoy segura que Yue lo invocara pronto.
–Ojala que tengas razón, Hika-chan. –Le contestó a la zorrita que estaba sentada en el piso de su apartamento por mientras que él daba vueltas. Lo que más distinguía a Hika-chan eran los moñitos rosados que llevaba en cada pata. – ¡Ya son casi las once de la noche! –Cuando termino de hablar ya no estaba en frente de Hika-chan sino que el que lo miraba era Yue.
–Naruto-sama…
Miró a su alrededor para encontrarse con la mirada de Gaara que no perdía ni un detalle. Volvió su atención al zorro.
–Bien hecho Yue, ahora puedes irte.
– ¿No necesita nada más? –dijo orgulloso de haber hecho un trabajo bien hecho.
–No. Descansa –con un pequeño "plop" Yue desapareció. Naruto se quedó callado por un momento por mientras que miraba a Gaara hasta que su estomago sonó. –Lo siento por eso. Se me olvidó cenar, ¿Qué te parece si comemos juntos? –Sin decir más tomo uno de sus pergaminos (ignorando la forma en que el otro chico se tenso) y procedió a sacar unos cuantos palos para prender fuego, una olla y ramen. Por mientras que él cocinaba Gaara no se movió de su sitio. Cuando estuvo listo le sirvió primero a él, pero no se acercó. –No está envenenado si eso es lo que te preocupa… me viste prepararlo. –De a poco terminó por acercarse y aceptar el ramen. Naruto se sirvió para él y después de un rápido "Gracias por la comida" empezó a comer seguido por Gaara.
– ¿Qué quieres? –Gaara le pregunto por mientras que comían, ignorando a su madre que esta vez le pedía la sangre del Kyubi.
–Quiero que seas mi amigo dattebayo. –Fue la respuesta que obtuvo y una que le sorprendió. Nunca nadie le había preguntado ni menos dicho que quería ser su amigo.
–No necesito amigos.
–Todos necesitan amigos. –Naruto le dijo.
–No sirven, yo solo me necesito a mí mismo, el resto solo traicionan.
– ¿Eso quiere decir que desististe de hacer amigos?
–Nunca dejaron que me acercara. – ¿Por qué le estaba contando todo eso? A él no le interesaba, lo que tenía que hacer era matarlo.
–Te entiendo. –Naruto termino de comer su ramen antes de volver a hablar. –Las palabras "monstruo" y "demonio" siempre van unidas a nuestros nombres y a veces ni siquiera eso. Lo peor de todo es que cuando uno es chico ni siquiera sabe por qué lo llaman así, ni entiende las miradas de odio que nos pueden dedicar, ni el porqué de que advierten a sus hijos para que no se acerquen a nosotros. Siempre estamos solos –Gaara no entendía, ¿Por qué ese chico estaba hablando como si él también hubiese pasado por eso? – Puedes hacer un montón de cosas para llamar la atención, pero pareciera que todo lo que haces solo consigue que te odien más. –Naruto salió de sus pensamientos para volver a mirarlo– Con ese tipo de trato las personas pueden terminar como alguien psicológicamente oscuro y cruel que mata a quien se le cruza por delante, o asustadizo que tiene miedo de cada persona que se le acerca. Yo soy la excepción: nunca me di por vencido en hacer amigos y ahora tengo a varios. Los más destacables son mi mejor amigo, Sasuke-teme, y una chica Hina-chan –término diciendo Naruto sin notar que se puso un poco rojo y avergonzado. Eso fue lo que le dijo a Gaara que esa "Hina-chan" era algo más que su amiga. Y viéndolo un sentimiento que creía muerto desde hacía años apareció en él: envidia. Él, que esas cosas ya no le interesaban tenía envidia de ese chico que estaba al frente de él.
– ¿Cómo sabías de mi? –No pudo evitar preguntar.
Mierda. Para esa pregunta no tenía nada preparado… y tenía que decir algo creíble. Le tocaba improvisar.
–Fue fácil. Sunakagure es una de las cinco aldeas principales, era obvio que en ella por lo menos habría uno de nosotros. Solo había que mirar a la persona en que todo aldeano odia y le tiene miedo. El resto es tarea fácil.
Gaara asintió dándole la razón.
– ¿Entonces tú eres como yo?
–Puedo mostrártelo. –A Naruto se le ocurrió una idea, esa era la mejor forma de llevar eso. Se acercó a Gaara fingiendo que no se daba cuenta de la manera en que la arena zumbaba queriendo salir de la calabaza, todo ese tiempo había permanecido en guardia. – ¿Me dejas colocar mi mano en tu frente?
Gaara lo pensó por un momento antes de asentir. Si intentaba hacer algo su arena lo protegería inmediatamente, además de que ese chico que decía que era igual a él tenía algo que lo hacía confiar.
–Tienes que cerrar los ojos. –Lo instruyo Naruto.
Al momento se encontró en algo que parecía un gran salón y al frente suyo estaba el rubio con un enorme zorro de nueve colas y una de sus patas encadenadas. Decir que estaba sorprendido era poco, pero no lo demostró.
– ¿Se puede saber que diablo hacemos aquí? –Pregunto una voz a su espalda y al mirar vio que era el Shukaku.
– ¿No hay ni un saludo para tu hermano Shukaku?
–No me interesa saludar a un idiota como tú.
– ¡Tú eres el idiota!
– ¿Qué dijiste? Tú que te crees el mejor y mírate: encadenado a un humano igual que yo. ¿Dónde quedó toda tú grandeza? –se mofó el Ichibi.
–No me vengas a comparar contigo, necesitas hacerle creer a un chico que eres su madre para tenerlo controlado… eres el más débil de todos los Bijuu. Nuestra vergüenza.
– ¡Eso es lo que quieres creer! Pero en cualquier momento puedo darte una paliza.
–Como puedes ver Gaara, estos dos no se llevan exactamente bien.
– ¿Dónde estamos? –Gaara no pudo evitar preguntar.
–Seguimos en la cueva, esto tan solo es un espacio mental que nos permite estar en el mismo lugar junto a los Bijuu que tenemos sellados. –Le respondió Naruto por mientras que hacía caso omiso de la pelea a gritos que tenían en ese momento los monstruos de cola.
– ¿Cómo puedes soportarlo? –Ahora que sabía que ambos habían tenido el mismo pasado no podía evitar preguntar. Al ver que el otro no había entendido volvió a preguntar. – ¿Cómo puedes soportar las miradas de la gente? ¿Cómo puedes tener una sonrisa en tu cara? ¿Por qué no matas a todo aquel que te ha insultado?
–Si hiciera eso estaría convirtiéndome en el monstruo que ellos dicen que soy. Yo protejo a los aldeanos, no los mato. Además de que sirve tener amigos, gracias a ellos me he vuelto más fuerte… solo quiero proteger a todos y ganarme su reconocimiento. Es algo que tengo que ganar si quiero convertirme en Hokage.
–Pero… aunque lo intentes a veces no te aceptan.
–No lo has intentado lo suficiente.
– ¡Si lo hice!
–Pero te diste por vencido, renunciaste. ¿Alguna vez trataste de verdad de llevarte bien con tus hermanos? ¿Les dijiste que querías ser sus amigos? –Gaara no tenía que dar una respuesta, su rostro la daba por él: No. Siempre había tratado de acercarse a otros niños menos a sus hermanos mayores. – Aún no es tarde para cambiar, solo que ahora tendrás que hacerlo de una manera más calmada, no podrás de un día para otro cambiar de forma radical. Solo conseguirías que pensaran que Shukaku tiene el control. Pequeñas cosas hacen la diferencia.
–Yo no sé si pueda hacerlo. A madre no le gustará eso.
–Gaara. Sé que eres inteligente. –Naruto empezó a decirle– ¿No te das cuenta que en realidad es el Shukaku el que juega con tu mente haciéndote creer que es tu madre? No tienes que oírlo… tú tienes que seguir tus propias ideas y no hacer lo que él te manda.
Gaara lo miró pensando en su consejo.
–Solo recuerda no tienes que darte por vencido. –Naruto después de decir eso volvió su atención a los gritos que había estado ignorando– ¿Ustedes dos a qué hora piensan callarse?
–La culpa es de este debilucho que me saca de mis casillas.
– ¿Debilucho? Te veo encadenado al igual que yo.
– ¿Piensas volver al mismo tema? Solo en tu cabeza nosotros dos somos iguales… la realidad es completamente diferente.
–Así que él es el Kyubi. –Gaara dijo.
–Sí, pero su nombre real es Kurama.
– ¿Por qué se llevan tan mal? –Gaara preguntó una vez que volvió a abrir los ojos en la cueva.
–Por el número de colas. Según Kurama él es el más fuerte de los Bijuu al tener el mayor numero de colas, algo de lo que el Ichibi por razones obvias no está de acuerdo.
Ambos se quedaron en silencio. Ahora Gaara tenía muchas cosas en las que pensar, buscar una forma en la que acercarse a sus hermanos. Con cuál de los dos dar un primer paso. Temari era muy inteligente y podría cuestionarse su comportamiento, en cambio, Kankuro era un idiota que no se daría cuenta de su cambio.
–Desde que llegue en ningún momento me presente: Uzumaki Naruto. Soy de Konoha.
–Sabaku No Gaara. Pero eso ya lo sabías.
–Tiene que faltar poco para que pasen las dos horas desde que estoy aquí. Deje dicho que en ese periodo de tiempo tenían que volver a invocarme. Si hubiese venido por mis propios pies me habría demorado tres días en llegar. ¿Qué habría dicho en Konoha? En cambio, esta era una buena forma de venir. Así nadie se entera de que salí de la aldea. –Naruto no podía quedarse callado por mucho tiempo, de eso Gaara se dio cuenta. –Así que la próxima vez que veas a un zorro por Suna es que voy a venir a visitarse y hasta podemos entrenar juntos. Estoy seguro que no muchos se atreven a enfrentarte en un simple entrenamiento.
–Eso sería bueno.
–Solo tienes que recordar que no eres el único que pasa por eso. Son nueve los Bijuu, así que aparte de nosotros dos hay siete por algún lugar que están padeciendo lo mismo o por lo menos algo parecido a lo que nos pasa a nosotros. Si ellos pueden soportarlo, nosotros también podemos.
– ¿Cómo sabes que lo soportan?
–Somos shinobis, tenemos que ser fuertes.
Siguieron conversando por unos minutos más. Gaara haciendo preguntas y Naruto respondiéndolas lo mejor que podía, hasta el momento en que Naruto con un pequeño "plop" desapareció. Gaara permaneció por otros cuantos minutos en la cueva repasando en su mente lo que acababa de pasar y se alegró. Ahora tenía un amigo… no importaba que fueran de aldeas diferente, ni que sus personalidades fueran opuestas. Ahora podía llamar a alguien "su amigo" y se prometía poner todo de su parte para que por lo menos sus hermanos cambiaran de opinión. Él ya no estaba solo.
¿Reviews?
Por el mismo motivo que explique al principio la proxima actualizacion puede tardar, pero esta vez mucho menos. Creo que me desocupare en dos semanas, así que en cuanto tenga tiempo me pongo a escribir para alcualizar.
Gracias a todos los favoritos y alertas.
¡39 comentarios en tres capitulos! ¿Con este cuarto podemos superar los 50? ¡Por favor que así sea!
Se me a ocurrido otra historia que estoy escribiendo el primer capitulo, se llama: LA SOLUCION ES UN BEBÉ. Será un NaruHina y SasuSaku. En este momento llevo escrito 333 palabras, asi que si no puedo terminarlo hoy subire el primer capitulo cuando actualice este fic (osea en dos semanas más)
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