¡18 comentarios en el capitulo anterior! ¿Saben que los quiero? Al ver que este fic a tenido tan buen recibiendo hace que quiera esforzarme cada vez más en cada capitulo preguntándome: ¿Estará bien esto? ¿Será aburrido? ¿Les gustará? Todo esas pregunta solo ustedes pueden responderlas. Yo solo trato de dar mi mejor esfuerzo.

SAKURA, LA CHICA DEL EQUIPO.

A la mañana siguiente en cuanto Hinata abrió sus ojos se dio cuenta que se había quedado dormida. ¡Eso no podía ser! Lo más rápido posible se levantó y empezó a realizar su rutina matutina, retándose al darse cuenta que ese día no podría preparar el desayuno. Al notar todo su cuerpo adolorido por haber estado entrenando todo el día anterior con las hojas no pudo evitar hacer una mueca. ¡En parte hasta tenía quemaduras! Suspirando se colocó de la crema que ella misma preparaba para heridas y luego procedió a vendarse los brazos y las piernas esperando que Naruto no se diera cuenta.

Cuando estuvo lista salió de su dormitorio corriendo hacia la puerta para irse.

–Nee-chan. –Hasta que tuvo que detenerse.

– ¿Hanabi-chan? ¿Acaso tomaste la costumbre de levantarte a esta hora?

Vio como su hermana se ruborizaba y bajaba la mirada.

–Yo… quería hablar contigo antes de que te fueras. –Le dijo una vez que se recuperó de una timidez que nunca había visto en ella.

– ¿De qué? –No podía negar que se encontraba curiosa sobre qué es lo que quería decirle su hermana de ocho años de edad.

–Nada importante… es solo que nunca hemos pasado mucho tiempo juntas. –Eso era verdad, Hanabi había veces en que se sentía sola. Las expectativas de toda la familia estaban puestas en ella al considerar a su hermana mayor más débil, algo en lo que ella no estaba de acuerdo, pero no podía hacer nada. Hasta su propio padre era como si tan solo tuviera vista para ella y Hinata quedaba de lado. No lo consideraba justo… ahora ya ni siquiera entrenaba con su hermana; su padre había decidido enfocar toda su atención a ella y su hermana mayor entrenaba con otros miembros. Muy rara vez su padre decidía ver cómo iban sus avances, pero cuando lo hacía solo la insultaba. Por cómo iban las cosas era solo cuestión de tiempo en que decidieran colocar a Hinata en la casa secundaria. Y eso ella no estaba dispuesta a permitirlo.

Hinata puso una sonrisa tierna en su rostro. Nunca hubiese creído posible que su hermana podría reconocer algo así, pero lo había hecho.

–Si quieres a la tarde en cuanto llegue podemos hacer alguna cosa solo las dos.

–No puedo, tengo entrenamiento con padre.

Era cierto y ella también lo tenía. Hinata tenía que irse, pero tampoco quería dejar a su hermana ahí sola.

– ¡Casi se me olvida! Espera un momento nee-chan. –Hanabi se dio la vuelta para dirigirse a la cocina y reapareció con una cesta. –Como no te levantabas empecé a preparar el desayuno, sé que no me queda tan bien como a ti, pero hice lo que pude. –Le dijo de forma nerviosa. Sabía hacer las cosas más simples en la cocina, como pasaba todo el tiempo con su padre nunca tuvo tiempo para aprender a cocinar cosas más complicadas.

–Gracias. –Se despidió y se fue. Apuró el paso lo más que podía para llegar lo más pronto posible junto a su amor platónico.

En el campo de entrenamiento la recibió una vista de por lo menos quinientos clones que se encontraban en grupos de diez y lo único que hacían era mirarse, ¿qué tipo de entrenamiento estaba haciendo Naruto-kun? Por más veces que lo había visto hacer clones todavía no podía evitar dejar de asombrarse al ver la cantidad que podía hacer. Era sorprendente lo rápido que estaba mejorando en su control y reservas de chakra, a veces le parecía que todo eso ya lo sabía y solo estaba siguiendo pasos que lo llevarían a un mejor control… sacudió la cabeza, eso era imposible.

Tiene que haber hecho algún ruido, porque varios Narutos se giraron en su dirección y todos empezaron a desaparecer hasta solo quedar uno solo. Se acercó a este.

–Lo siento, Naruto-kun. Me quedé dormida.

–No importa Hina-chan, a cualquiera le puede pasar. –Le dijo con una sonrisa en su rostro.

Se sentaron juntos en el mismo árbol de siempre y Hinata empezó a sacar las cosas que su hermana había preparado. Ahora que no estaba apurada se daba cuenta de todo lo que le dolía el cuerpo.

– ¿Hina-chan porque llevas vendas?

¿Por qué tuvo que darse cuenta? Sabía que Naruto era un poco despistado y justo cuando ella quería que algo pasara desapercibido para él se daba cuenta ¡No era justo!

–N…no es n…nada Na…Naruto-kun. – ¡Y ahora tartamudeaba! Más bien se iba a dar cuenta.

–Hinata…

¿Dijo Hinata? ¡Él nunca la llamaba así! ¿Por qué? A ella le gustaba que le dijera "Hina-chan". ¿Acaso estaba enojado? Ella lo que menos quería era que se enojara. Las traicioneras lágrimas empezaron a aparecer en sus ojos, así que bajo la cabeza.

–Ayer no me hiciste caso y seguiste con el entrenamiento sin descansar, ¿verdad? –Se encontraba demasiado mal como para negarlo, así que asintió confirmando las sospechas de Naruto. Lo escucho suspirar antes de volver a hablar. –A decir verdad, no soy quien para retarte por ser tan imprudente siendo que también me he pasado un montón de veces dattebayo, pero la diferencia es que yo me recupero mucho más rápido.

Eso había llamado su atención.

– ¿Cómo es eso?

– ¿Qué?

– ¿Qué te recuperas más rápido?

Demonios. Él no había tenido la intención de decir eso. Ahora tendría que contarle… pero no todo.

–Soy un Uzumaki, tenemos la capacidad de sanar más rápido que el resto de las personas –además de que él contaba con la ayuda de Kurama, pero eso no lo dijo. Tomó un kunai y se hiso una pequeña herida en la mano para luego concentrar su chakra en ese lugar y esta desaparecer poco a poco ante la atenta mirada de Hinata. –No hace falta que te diga que esto debes de mantenerlo en secreto… por lo menos por ahora dattebayo.

–Por supuesto. –Ella nunca pensaba traicionar la confianza de su amor platónico.

–Pero ese no es el tema –volvió a mirarla con una cara seria– quiero saber porque no dejaste de hacer el ejercicio cuando te pedí que no te sobre esforzaras.

–Es que lo que me pediste que hiciera me ayudaría a hacer el Kaiten y tenía tantas ganas de sacarlo lo antes posible…

– ¿En serio? – ¿Así que así se hacía? –Yo solo pensaba en un ejercicio para mejorar tu control –y no mentía. Los Hyüga mantenían tan en secreto sus técnicas que nunca supo ni los pasos básicos. Por lo menos se alegraba que con su ayuda Hinata pudiese sacarlos. –Ahora tendremos que ir más lento.

– ¡No! Tengo una cremita que yo preparo… si me la aplico todos los días no creo tener ningún problema.

¿Acaso seria esa misma cremita que una vez le dio en los exámenes Chunnin? ¿Y porque se acordaba de algo que había pasado hacia tanto tiempo?

–Pásamela, se me acaba de ocurrir algo.

–Primero termina de desayunar, casi no has comido.

–Ahora que lo mencionas, tú no cocinaste hoy ¿verdad? Sabe raro. Prefiero tu comida.

Hinata se sonrojo por el halago y le respondió que había sido su hermana, ella se había dormido.

–Quítate las vendas y pásame la crema.

Hinata toda roja empezó primero a sacarse las vendas de las piernas por lo menos no estabas tan por debajo de su pantalón solo tenía que levantarlo un poco. En cambio los brazos fueron un poco distintos, tenía que sacarse la chaqueta primero. Sin mirar a Naruto termino de hacerlo y luego le entrego la crema.

Estaba nerviosa.

Tratando de no apenarse lo miro de forma disimulada y vio que su rostro estaba un poco rojo, pero como le dio una mirada rápida no podía asegurarlo.

–Pásame un brazo. –Sin saber que iba a hacer, hizo lo que le pidió y este empezó a frotarlo con un poco de crema. El alivio fue instantáneo. Cuando ella lo hizo esa mañana no dio con esos resultados; con curiosidad miro su brazo solo para ver que las quemaduras estaban un poco menos rojas que antes.

– ¿Cómo lo hiciste Naruto-kun?

–Es la primera vez que intento esto, pero parece ser que funciona. Coloqué un poco de mi chakra en tú cremita. Ahora pásame el otro brazo.

Sin percatarse que Naruto seguía con las manos estiradas ella se movió para que le fuera más cómodo hacer lo mismo con su otro brazo pasando a rozar con su pecho las manos de su amor platónico. Le falto poco para desmayarse, pero haciendo un gran esfuerzo consiguió calmarse antes de volver a mirar a Naruto por mientras que este seguía con el improvisado masaje.

– ¿Naruto-kun porque te sangra la nariz?

.

.

Sasuke estaba impaciente e incomodo. Detestaba como los ojos en forma de corazón de todas sus compañeras estaban puestos en él. ¿No tenían nada mejor que hacer? ¡Solo esperaba que el dobe llegara pronto! Por lo menos con él presente esas niñas molestas se alejaban un poco de él. Algo que no entendía, era como si no pudiesen estar cerca de Naruto. ¿Por qué? Muchas veces se lo había preguntado… ¡hasta se había preguntado la razón por la que ese dobe no tenía su propio club de fans! Por lo que él sabía las niñas siempre tenían el mismo prototipo de chico que le gustaba: rubio y de ojos azules. Igual al dobe, pero lo rehuían como la peste. Más de una vez había escuchado a una madre que le decía a su hijo que no se acercara a Naruto. ¿Pero acaso todas las madres les decían lo mismo a sus hijos? ¿Por qué su mamá nunca se lo dijo a él? ¿Qué escondía Naruto? Ya había visto como Naruto reaccionaba cuando se alejaban y había resignación en su mirada… de la misma forma en que había una fuerza en que no se iba a dar por vencido. Eso solo lo llevaba a una cosa: Naruto sabía él porque de que lo trataran así.

Lo vio ingresar junto a Hinata como todas las mañanas y les hizo una seña para que se sentaran junto a él (algo que conseguía con una fría mirada que alejaba a las fans que se atrevían a acercarse más de la cuenta). Sabía que por las mañanas entrenaban juntos y más de una vez había querido acercarse y entrenar con ellos, pero a medio camino cambiaba de opinión. Con Hinata habían hecho un trato (aunque nunca lo habían comentado, era algo que daban por hecho), ella tenía a Naruto para ella sola por las mañanas junto con toda su atención, pero por las tardes Sasuke era él que entrenaba con Naruto.

Miró a su mejor amigo por mientras que se sentaba junto a él. Lo notaba un poco raro… ¿avergonzado?, ¿tímido? ¡Imposible! Ese idiota no conocía esas cosas. Pero aun así…

– ¿Se puede saber qué te pasa?

–Nada. –Lo miro con cara "más te vale contarme en este momento". –No pienso decirte nada.

– ¿Hinata que hicieron hoy? –Él no era chismoso, es solo que al ver a Naruto de esa manera quería saber que había pasado ¿alguien lo podía culpar?

– ¡Eppp! –Roja y a punto de desmayarse. De ella no conseguiría nada. Estaba a punto de volver a intentarlo con Naruto cuando este miro la puerta fijamente como si algo lo hubiese sorprendido. ¿Qué podía ser?

Sakura iba ingresando, ¿eso había llamado su atención? ¿Acaso Hinata tenía competencia? ¡Un minuto! Había algo raro en ella ¿Qué era?

– ¿Buscando lo raro en Sakura-chan?

–No hago eso. –Naruto lo había pillado. –Además tú la miraste primero. ¿Acaso Hinata se tiene que preocupar? –Lo último lo susurro, no quería que ella lo escuchara.

–No. Es solo que me extraño que se hubiese cortado el pelo.

–Así que era eso…

–También que no está gritando ni te ha mirado.

–Eso es un beneficio.

–Eso no importa, ¿Qué crees que le habrá pasado?

–No lo sé. No me importa. –De pronto se le ocurrió que ayer mismo había sido ella la que los estaba escuchando– a lo mejor reacciono después de escuchar lo de ayer.

– ¡Frentona! ¿Por qué te cortaste el pelo? –Pudieron escuchar de Ino que estaba sorprendida por el cambio de su rival.

–Nunca me había gustado llevarlo largo.

– ¿Eso quiere decir que estas renunciando a Sasuke-kun? –Ino no salía de su asombro y nombró a Sasuke solo para tratar de hacer reaccionar a su amiga-rival.

Sakura estuvo a punto de gritar y decirle que nunca jamás renunciaría a su Sasuke-kun… pero eso no tenía que decirlo. Se había hecho una promesa y aunque le costara tenía que cumplirla; a lo mejor con el tiempo Sasuke la podría ver como algo más que una "fangirl"

Eso a Sasuke le llamo la atención y sin escuchar la respuesta de la peli rosa miro a su amigo.

– ¿Qué quiere decir eso?

Fue Hinata la que respondió:

–Entre las chicas corre el rumor que te gusta el cabello largo, es por eso que las ves a todas así.

Ahora que las miraba todas estaban con el pelo largo. Todas salvo dos excepciones. Hinata y ahora Sakura.

–Yo nunca dije eso. Es un rumor falso, ¿Quién lo inventaría? –No sabía porque pero tenía un presentimiento. Miró fijamente a su amigo. – ¿Tu sabes algo Naruto?

– ¿Yo? ¿Cómo voy a saber algo de eso? –Dijo de forma nerviosa.

–No te creo.

– ¡Silencio clase! –Iruka-sensei había ingresado.

–Sasuke… Sasuke…

– ¿Qué?

–Vámonos de aquí, esto es aburrido. –No habían pasado ni cinco minutos y Naruto ya se quería ir.

–No.

–Pero…

– ¡Pon atención Naruto!

–Pero sensei… eso es aburrido. ¿Además de que nos va a servir cuando salgamos de la Academia? ¡De nada!

Eso era verdad y Naruto lo sabía perfectamente. En una pelea no importaba cuando habían sido las grandes guerras shinobis y quien había ganado.

– ¿No te interesa saber los hechos importantes de tu aldea? –Dijo Iruka de forma más bien amenazante.

¡Pobre de él! Había enojado a su sensei.

.

.

– ¡Quiero ramen! ¡Ramen! ¡Rico ramen!

–Dobe deja de cantar y deberías de comer otra cosa.

–Lo dice el que come todos los días tomates.

– ¡No te metas con mis tomates dobe!

– ¡Tú te estás metiendo con mi ramen teme!

– ¡Dobe!

– ¡Teme!

Hinata había terminado por acostumbrarse a esas peleas a la hora del almuerzo, eran de lo más normal. Solo tenía que hacer oídos sordos por mientras que ella misma comía.

–Disculpen… –tan distraídos estaban que no se dieron cuenta que alguien se les había acercado. Levantaron la vista con curiosidad.

Era Sakura. La que se veía bastante nerviosa por mientras que permanecía de pie.

– ¿Qué pasa Sakura-chan? –le preguntó Naruto.

–Yo… a mi… lo que pasa… quería saber…

–Siéntate Sakura-san. –Hinata no pudo evitar decirle por mientras que la veía. La pobre estaba tan nerviosa.

–Gracias. –Tomo asiento al lado de Hinata, tratando de no mirar a Sasuke que en ese momento tenía el ceño fruncido. Decidió que la mejor forma de decirlo era soltarlo todo de golpe. –Me gustaría entrenar con ustedes.

Naruto y Sasuke se miraron.

– ¿Con nosotros? –dijo Naruto.

–Los he visto entrenar y están mucho más avanzados que el resto de nuestros compañeros.

El "no" rotundo de Sasuke sobresalió del "vamos a pensarlo" de Naruto.

["De seguro que piensan decirnos que no aunque lo piensen, ¡no tenemos posibilidad!"] Dijo la Inner de Sakura. Y esta creyendo lo mismo que su Inner prefirió susurrar un "gracias" y salir corriendo. Era una completa tonta en creer que podían dejarla entrenar con ellos. No tenía ni una posibilidad, estaban demasiado avanzados y ella solo los retrasaría.

– ¡Sakura-chan! –Escuchó a Naruto gritar atrás suyo– esta tarde después de la Academia ven al campo de entrenamiento número siete.

Sasuke no espero ni un minuto a que Sakura se hubiese ido cuando empezó a interrogar a Naruto.

– ¿Por qué le dijiste que podía venir? Es molesta, solo nos retrasará. Es obvio que no puede hacer nada bien. Tendremos que enseñarle absolutamente todo…

–Sasuke…

–Estoy seguro que nunca en su vida a entrenado…

–Sasuke-teme…

–Y su resistencia tiene que ser espantosa…

–Teme…

– ¡Además de que es una de mis fans! No me va a dejar tranquilo.

– ¡Hasta que dices la verdadera razón por la que no quieres que entrene con nosotros! –A Naruto casi le parecía que Sasuke había entrado a una crisis de pánico por cómo había reaccionado. – Mira, ¿qué te parece si por esta tarde vemos en lo que es buena y según eso puede entrenar con nosotros?

– ¿Cómo una prueba?

–Exacto. ¿Te parece bien?

–Hmp.

– ¿Y en qué tipo de prueba estas pensando Naruto-kun? –Hinata le pregunto con curiosidad.

–En algo bastante simple, he estado practicando en algo y aunque no lo manejo a la perfección ya puedo ocuparlo.

– ¿Y qué es?

–Ya verás teme, ya verás. –Naruto no pudo evitar reír. Esa tarde planeaba divertirse de lo lindo.

Los otros dos tragaron saliva, no sabían porque pero sentían que tenían que correr lo más lejos de Naruto en ese momento. Ambos sabían que en algún momento utilizaría "eso" en ellos y por la cara de Naruto no querían que llegara demasiado pronto.

.

.

Gaara se encontraba caminando por la aldea por mientras que trataba de no tomar en cuenta la forma en que las personas que se topaba trataban de alejarse lo más rápido de su presencia. Sería tan difícil que dejaran de tenerle miedo, los aldeanos ya estaban acostumbrados a eso y él les había dado razones de sobra para que ese miedo creciera aun más. ¿Cómo hacer que cambiaran de opinión?

No tienes que cambiar, solo sigue siendo el mismo.

–Cállate. –Al decirlo en voz alta sobresaltó a los más valientes que todavía no desaparecían de su vista y estos se fueron lo más rápido posible. Ninguno de ellos queriendo enojarlo. Eso solo consiguió deprimirlo más.

Al estar sumido en sus pensamientos no se dio cuenta que alguien venia corriendo en su dirección hasta que fue demasiado tarde, chocaron y cayeron al suelo. La arena de Gaara en menos de un segundo salió en su defensa, pero no tenía nada que defender porque la chica (se dio cuenta al caer esta encima de él) se paro y susurrando un "lo siento" se fue corriendo.

Estaba llorando, pensó por mientras que se paraba y miraba por donde se había ido la joven. Dio un paso en esa dirección pero cambio de idea, él era la persona equivocada para tratar de consolar a alguien más.

Lástima que el lugar estaba vacío, nadie vio que una persona había vivido aun cuando había chocado con él.

Siguió caminando y no mucho más lejos le empezó a llegar el olor a ramen y su estomago sonó. ¿Y si comía ramen? Se dirigió hacia el stand de ramen y al entrar vio como todos los que estaban comiendo lo miraban. Tratando de ignorarlos se sentó en una esquina desocupada del mesón pidiéndole al viejo que atendía un ramen miso.

Como el ramen lo iban preparando ahí a la vista no podían echarle nada raro sin que él se diera cuenta. Por el rabillo del ojo vio como el resto de las personas terminaban de comer lo más rápido y se iban y algunos ni siquiera eso. En un par de minutos el lugar se había desocupado.

Cuando pusieron el ramen en frente suyo levantó la mirada que la había bajado cuando se había dado cuenta que todos se habían ido.

–Perdón –le dijo al hombre que le había entregado el ramen haciendo referencia al lugar vacio.

–No importa.

Si importaba, aun cuando trataba de sonar amable estaba nervioso, ¿Quién no lo estaría? Estaba en su local un chico que mataba a cualquiera que lo enojaba sin ninguna duda. Él no quería encontrar su lado malo.

Gaara comió su ramen dándose cuenta que no sabía tan bien como el que había comido la noche anterior con Naruto. A decir verdad dudaba que fuese a encontrar algún ramen mejor que ese. Pero de todas formas igual estaba bueno.

Después de terminar el tazón de ramen encontraba que podía comer otro más sin ningún problema, pero prefirió no hacerlo. El dueño del stand estaba demasiado nervioso y cuanto más antes se fuera sería mejor para él. Dejando el dinero se retiro del lugar.

El matrimonio que atendía el local respiro aliviado, pero con el tiempo terminarían por acostumbrarse a Gaara y hasta hablarían con él, pero eso sería solo con el tiempo.

.

.

Aunque Sakura estaba nerviosa trató de que no se le notara por mientras que llegaba a donde la esperaban Sasuke y Naruto.

– ¡Hola Sakura-chan!

–Hmp.

–Hola Sasuke-kun, Naruto. –Ver la cara de Sasuke-kun hacía que se pusiera más nerviosa, pero no pensaba darse por vencida. Ella les mostraría que podía ser una buena kunohichi.

–Bien Sakura-chan. Con Sasuke decidimos…

–Tú lo decidiste.

–Lo que sea y no interrumpas –le dijo a Sasuke fulminándolo con la mirada para luego volver a mirar a Sakura– como estaba diciendo, queremos que nos muestres en lo que eres buena.

– ¿Cómo qué?

–Taijutsu, lanzamiento de kunai, control de chakra, cosas así.

En lo único que era buena de lo que había nombrado Naruto era en el control de chakra, en el resto era horrible.

–Está bien.

–Que quede claro, según y cómo lo hagas podrás entrenar con nosotros.

– ¡Sasuke!

– ¿Qué? Mejor que lo sepa desde el principio.

–Es como una prueba entonces. –Saber eso solo hacía que estuviese más nerviosa temiendo hacerlo mal.

– ¿Y qué quieres empezar a hacer Sakura-chan? Tú eliges dattebayo.

–Control de chakra.

Si tenía que empezar por algo que fuera con lo que mejor se le daba.

–En la Academia nos enseñan control de chakra con una hoja –empezó Naruto sacando una hoja y colocándola en su frente mostrando que tenía suficiente control para que no se cayera, Sakura asintió– pero no tan solo existe este ejercicio de control, hay dos más: escalada de árbol y caminar sobre el agua. De los dos el más fácil es caminar por el árbol. Eso es lo que harás.

– ¿Caminar por un árbol? ¿Cómo?

–Así. –Naruto se dirigió hacia uno por mientras que Sasuke a otro y los dos empezaron a subir solo con los pies.

–Tienes que poner la cantidad exacta de chakra en los pies para hacerlo, con muy poca te caerás y si colocas demasiada dañaras al árbol y también te caerás, lo mejor es que de primera corras hacia el árbol hasta que te acostumbras. Para dominar este ejercicio lleva un par de días. Así que veremos cuanto eres capaz de subir. –Dijo Sasuke para no dejar a Naruto con toda la explicación.

– ¿Se hace así? –Escucharon decir.

Ambos vieron con la boca abierta a Sakura que estaba caminando por un árbol al lado de ellos como si fuera la cosa más fácil del mundo.

Sasuke no creía lo que veía, él había estado días practicando ¡días! Y Sakura lo consiguió en el primer intento.

–Impresionante Sakura-chan, practícalo por una media hora hasta que te acostumbres para luego pasar a otra cosa. Sasuke vayamos a entrenar taijutsu.

–Hmp.

Naruto creó cientos de clones para que se pusieran a realizar su propio entrenamiento en diferentes cosas por mientras que él iba junto a Sasuke para practicar con él. Dejaron que Sakura siguiera con el árbol acostumbrándose a caminar por él.

Media hora más tarde estaban de nuevo los tres reunidos por mientras que ahora le mostraban a Sakura como caminar por el agua y está haciéndolo a la primera.

–Sasuke…

– ¿Hmp?

– ¿Para ser medico necesita un buen control de chakra verdad?

–Sí, pero no se lo dirás. Si ella quiere ser un ninja medico tendrá que nacer de ella no de ti.

–Pero teme…

–No.

–Solo sugerírselo.

–No y se acabo el tema.

–No importa, si te acuerdas ayer nos escucho hablar sobre eso, así que la idea puede ser que ya esté en su cabeza. –Le dijo Naruto de forma feliz, luego fue hacia Sakura que seguía con el entrenamiento en el agua. –Eso ya está Sakura-chan. Ven que vamos a seguir con otra cosa dattebayo.

Esperaron hasta que Sakura se acercó a ellos feliz con sus logros… hasta darse cuenta que ahora seguirían con la "prueba". Taijutsu solo sabía un poco de lo que había aprendido en la Academia y lanzamiento de kunai no creía que fuera a acertar más de uno. Y como ella había creído en ambas cosas no había conseguido nada y solo consiguió quedar agotada.

–Tú control de chakra es perfecto, pero del resto no tienes nada… ya no hay que hacer ejercicio de resistencia si te veo toda cansada con tan poco. Habrá mucho trabajo por delante Sakura-chan. –Aunque Naruto ya sabía que Sakura antes de convertirse en la aprendiz de Tsunade no sobresalía en nada, igual estaba un poco decepcionado que esta chica fuera la misma que en el futuro era capaz hasta de hacerle frente a Akatsuki. –Solo falta comprobar una última cosa.

Llevándose un dedo a la boca para morderlo hizo los signos correspondientes antes de poner sus manos en el suelo.

– ¡Kuchiyose no Jutsu! (¡Jutsu de invocación!) –Gritó sin tomar en cuenta de la cara sorprendida de sus compañeros.

–Naruto-sama. –Dijeron todos los zorros que aparecieron a coro.

–Hola chicos.

–Nunca me habías dicho que tuvieran un contrato de invocación dobe.

–Detalles teme. –Se dirigió hacia uno de los zorros que habían aparecido– Hika-chan necesito de tu ayuda con Sakura-chan. –No tenía que decirle nada más para que la pequeña zorrita supiera que es lo que quería que hiciera con Sakura.

–Por supuesto Naruto-sama. ¿Algo en especial? –Naruto estaba a punto de decir que no hasta que pensó en algo, haciéndole un gesto para que se acercara se lo susurro al oído.

– ¿Qué haces Naruto? ¿Qué me va a hacer ella?

–No te preocupes Sakura-chan, no es nada malo.

Hika-chan se acerco a Sakura para aullar en su dirección dejando a Sakura paralizada para luego de un momento gritar y desmayarse.

– ¿Qué le hiciste?

–Genjutsu. Hika-chan le mostró a un Sasuke herido de muerte y prefirió creer la visión en vez de recordar que un momento antes estabas en perfecto estado.

– ¿Necesita algo más Naruto-sama?

–Nada más Hika-chan, puedes irte.

– ¿Y nosotros en que lo ayudamos Naruto-sama?

–Necesito que me ayuden con un ejercicio. En cuanto despierte a Sakura-chan se los diré. –Les dijo Naruto por mientras que se acercaba a Sakura y sacando las sales que se había acostumbrado a llevar para tratar con los desmayos de Hinata la coloco bajo las narices de Sakura.

– ¡Sasuke-kun!

–No te preocupes Sakura-chan solo estaba viendo si podías distinguir un genjutsu.

– ¡Oh! Así que era eso –dijo con alivio de que Sasuke estuviera bien y triste de que una vez más había fallado.

–Sakura-chan ahora haremos la última prueba del día. Y esto tendrás que hacerlo con Sasuke.

– ¿Conmigo? –eso llamó la atención de Sasuke que se había encontrado más pendiente de los diez zorros que estaban esperando tranquilamente por mientras que miraban a Naruto con admiración.

–Sí, contigo. –Naruto sacó de un árbol diez hojas pasándoles cinco a cada uno– coloquen una hoja en cada pierna, brazo y frente. –Esperó hasta que los dos lo hicieron antes de seguir hablando– lo que harán será ir a pararse en medio del rio.

– ¿Qué estas planeando Naruto? –Sasuke dijo por mientras que caminaba hacia el rio. No le encontraba sentido a lo que su amigo estaba ordenando.

Sakura también se encontraba nerviosa y más por los zorros. Naruto los había llamado por una razón y ella no sabía si quería conocer la respuesta.

Cuando Naruto vio que ambos estaban en el rio, siguió hablando.

–Chicos –dijo dirigiéndose esta vez a los zorros y con un brazo apunto a sus amigos– atáquenlos.

– ¿Qué? –Ambos gritaron– ¿Estás loco Naruto? –siguió Sasuke.

–No estoy loco teme. Ellos los atacaran y ustedes tendrán que esquivar cada ataque sin que esas hojas que sostienen se caen. ¿Quién de los dos lo hará mejor? ¡Estoy deseando averiguarlo! Recuerden, solo tienen que esquivar los ataques en ningún momento devolverlos.

Por mientras que los zorros hacían lo que les había dicho. Naruto creó catorce clones, de los cuales cinco se convirtieron en cajas. Sacando unos cuantos kunai los colocó en las cajas y utilizo el Kage Bunshin para llenarlas. Contento con su resultado otros cinco clones levantaron las cajas y todos fueron hacía el rio donde sus compañeros todavía se encontraban esquivando los ataques de los zorros.

– ¡Lo están haciendo muy bien chicos! –Sasuke lo fulmino con la mirada antes de esquivar una bola de fuego. Dos de los zorros eran elemento viento, cuatro de agua y los otros cuatro de fuego. Con Sakura estaban siendo un poco más suaves que con Sasuke, pero no mucho menos. Tomando unos cuantos kunai de la caja se los lanzó a Sasuke que en el último momento alcanzó a evitarlo. Los cuatro clones restantes siguieron su ejemplo.

– ¿Qué te pasa dobe?

–Solo creía que ya se habían acostumbrado a los ataques de mis zorros, ¿Qué yo me una en el ataque es demasiado para ti?

–Hmp. –Por supuesto, Sasuke nunca diría algo como eso.

Sakura ya se encontraba demasiado cansada. Que ella tuviera un excelente control de chakra solo la ayudaba en mantener las hojas pegadas a su cuerpo y con todo lo que había hecho esa tarde sus reservas estaban prácticamente agotadas. Que ahora le tocara evitar los ataques de Naruto sumado a los zorros ya era demasiado.

– ¡Ay! –Un kunai le había rozado un brazo lo que casi hizo que perdiera la concentración de la hoja.

Los ataques llegaban a ella de todos los lados y eso era demasiado… o eso creía ella hasta que una sensación que no la dejaba respirar y que paralizaba llenándola de terror se hizo presente. Sin poder evitarlo se hundió en el agua en el momento en que perdió el control de su chakra.

Sasuke no se encontraba mucho mejor en el momento en que sintió ese sentimiento pero consiguió llevarlo de una manera mejor que Sakura, perdió dos hojas pero no se hundió. Él había sentido algo parecido de su hermano la noche en que mato a todo el clan.

– ¿Qué es eso? –Le preguntó a Naruto, porque sabía que eso venia de él.

–Se llama: intención asesina. Aún no la domino a la perfección, pero se lo suficiente como para hacer que ambos la sientan.

–Pone los pelos de punta. –Sakura susurro una vez que pudo salir del agua.

–Exacto y estoy seguro que en el futuro más de una vez vamos a tener que hacerle frente… es por eso que estoy haciéndoles sentir la intención de matar. Para que se acostumbren. –Naruto les dijo– Ahora… ¿Pueden seguir?

–Sí. –Sasuke dijo. Si podía acostumbrarse a esa sensación tendría más posibilidades contra su hermano, porque Itachi podía manejarla a su antojo.

–Creo. –Sakura no se encontraba tan segura de poder, estaba demasiado cansada y ya no tenía chakra… ¡Hasta le estaba costando permanecer de pie en el agua!

–No Sakura-chan. Estoy seguro que tus reservas tienen que estar bien bajas así que solo Sasuke seguirá. Descansa un poco, para ser tu primer día lo has hecho muy bien. –Le sonrío antes de volver su atención a Sasuke– prepárate para el infierno teme.

Antes de terminar de decirlo ya se encontraba atacándolo una vez más. Todos los zorros habían vuelto su atención a Sasuke y lo atacaban en conjunto con Naruto sumándose a la intención asesina que también lo estaba afectando. ¿Cuánto duraría? No mucho por cómo iba hasta el momento. El cansancio más el peso de los sellos de gravedad le estaba pasando factura. Le costaba más evitar cada ataque y lo frustraba. ¿Cómo volverse más fuerte? ¿Cómo vencer a su hermano si no podía esquivar todo eso? ¿Cómo vencerlo si él era mucho más débil? Él no tendría ni una posibilidad… ¡no! Estaba decidido a ser más fuerte, solo tenía que mirar por donde vendría el siguiente ataque… solo que estos cada vez eran más rápidos. Por más que forzará la vista cada vez le costaba un poco más, cuando creía que iba a ser capaz de distinguir algo los movimientos de los zorros y de Naruto se hacían más rápidos. No lo dejaba acostumbrarse.

El cansancio junto a la frustración que estaba sintiendo a cada momento que pasaba hacía que el enojo poco a poco le llegara junto con la sensación de que era demasiado débil para tener la resolución de vengarse de su hermano.

– ¿Qué pasa Sasuke? ¿No puedes seguir el ritmo? –Le preguntó Naruto en un tono burlón.

Solo ese comentario bastó para que algo en el pasara… fue el detonante de algo en su interior porque al momento siguiente se encontraba esquivando con mayor facilidad que antes, ¿Qué había pasado? Ahora le era más fácil saber en qué dirección seria el próximo ataque. Podía ver donde atacaría un zorro o donde Naruto apuntaría con un kunai.

En eso todos dejaron de atacar mirándolo sorprendido.

– ¿Por qué paras? –le pregunto a Naruto un poco molesto, justo cuando había descubierto como seguirlo se le ocurría dejar de atacar.

– ¡Sasuke! ¡Tus ojos!

– ¿Qué les pasa?

– ¡Están rojos!

Sasuke se dio cuenta porque se le había hecho más fácil seguir los movimientos de los zorros y de Naruto.

Había despertado el Sharingan.

.

.

En algún lugar de las Naciones Elementales muy lejos de Konoha, un hombre que en ese momento se encontraba realizando su muy preciada "investigación" desapareció.

.

.

Sasuke no lo podía creer, había despertado el Sharingan… ¡lo había despertado! Se encontraba en ese momento tan feliz.

Se encontraban los tres sentados descansando después de todo lo que los había hecho pasar Naruto, Sakura se encontraba con varias heridas que ya estaban vendadas y en ese momento estaba vendando a Sasuke que ni siquiera le importaba estar cerca de una de sus mayores fans por lo feliz que se encontraba.

– ¿Entonces no te importa que al termino del ejercicio solo hayas conseguido seguir con una hoja? –Naruto no pudo evitar recordarle eso.

–No conseguirás molestarme dobe.

–Si no puedo molestarte será mejor que decidamos que vamos a hacer.

– ¿Sobre qué? –le preguntó Sasuke. Según él en ese momento no había nada de qué hablar.

– ¿Sakura-chan entrenara con nosotros? –Sakura se tensó. Ahora sabría si podía entrenar con ellos.

Sasuke en ese momento se encontraba benevolente y no le importaría que se uniera a su entrenamiento. Pero también tenía que considerar que era una de sus mayores fans y en cualquier momento podía volver a aparecerle esa faceta. Miró a Naruto. Por la cara de este parecía que quería dejarla entrenar con ellos.

– ¿Te das cuenta que nuestros entrenamientos son siempre como los de hoy? –Sasuke le pregunto a Sakura para estar completamente seguro de su decisión.

–Sí.

–Está bien, puedes entrenar con nosotros.

– ¡Eso es bueno Sakura-chan! –Naruto gritó– entrenamos todos los días después de la Academia aquí… solo un día a la semana no lo hacemos para ocuparnos de las tareas y descansar.

–Yo los martes, viernes y sábados en la tarde no puedo.

– ¿Por qué no puedes Sakura-chan?

–Empecé a tomar clases en el hospital…

Sasuke vio como Naruto le mandaba una mirada de suficiencia… maldito dobe.

–No te preocupes por eso Sakura-chan. ¿De cuánto tiempo son tus clases?

–Dos horas.

–Entonces luego de tus clases te unes a nosotros. –Naruto paró un momento de hablar mientras pensaba para luego seguir– con respecto a tu entrenamiento… Sasuke puede ayudarte con tu taijutsu y cómo quieres ser una ninja medico tendrás que aprender a esquivar todos los ataques. ¿Lo sabes verdad? Los enemigos a los que primero atacan es al médico del equipo por eso tienes que mejorar tus reflejos, yo puedo ayudarte con eso. Además por lo general las mujeres son mas de tipo genjutsu y ni yo ni Sasuke sabemos de eso, pero si quieres a lo mejor Hika-chan puede ayudarte. Lanzamiento de kunai y resistencia irá mejorando con el mismo entrenamiento.

–Sí quiero que Hika-chan me ayude. –Dijo Sakura rápidamente. No podía dejar pasar ese ofrecimiento, cuanto antes empezara con el entrenamiento mucho mejor… sobre todo ahora que Sasuke había despertado el Sharingan y se iba a volver mucho más fuerte. Ella no quería quedarse atrás.

–Ahora que eso está solucionado… Sasuke ahora que despertaste el Sharingan tenemos problemas.

– ¿Cuáles? – ¿Cómo que problemas? Él no veía ninguno.

–Ni Sakura-chan ni yo podemos ayudarte en usarlo.

–Eso no es un problema, solo tengo que ver en la biblioteca de mi clan.

–Eso iría de una forma más lenta.

– ¿Entonces qué sugieres?

–Necesitamos un sensei que te ayude con el Sharingan…

–Nadie en Konoha conoce como funciona. –Lo cortó antes de que continuara.

–Te equivocas. En Konoha solo existe una persona que te puede ayudar… por lo que sé hace tiempo que está intentando tomar un equipo Genin y a todos los que ha probado han fallado en su prueba –Naruto le dijo a sabiendas de que eso llamaría su atención. En cuanto había regresado al pasado había buscado información sobre Kakashi y tenía copias de todo eso. Sacando su querido pergamino donde almacenaba sus cosas para las bromas, de un pequeño compartimiento más pequeño que le había incluido sacó toda la información con una foto de Kakashi. Se lo entregó a Sasuke. –Hatake Kakashi, más conocido como Sharingan no Kakashi. Jonin a los trece y desde esa misma edad uno de sus ojos es un Sharingan. Alumno del cuarto Hokage, Hijo del famoso Colmillo Blanco de Konoha. ¿Quieres que siga?

Por mientras que hablaba Sakura también se inclino para ver el informe. Sasuke no cabía de la impaciencia, por mientras que más leía más quería que él lo entrenara. Miro a Naruto.

– ¿Cómo lo convencemos?

–Una semana, máximo dos para que Sakura-chan mejore y pueda ayudarnos. Luego yo me encargo. Eso si Sasuke –Naruto en eso se volvió serio– prométeme que no lo buscaras y dejaras que yo me encargue. Te conozco y eres capaz de exigirle esta misma tarde que te entrene y no queremos alejarlo. Ahora promételo.

Maldito dobe. ¿Por qué lo conocía tan bien?

–Lo prometo. Pero solo una semana. No más.

–Hecho. Sakura-chan creo que tu entrenamiento acaba de aumentar al doble.

–Triple.

–No exageres teme. En este momento estas agotada pero mañana antes de la Academia con Sasuke darás mínimo tres vueltas a Konoha dattebayo.

– ¿Tres? –Sakura encontraba que eso era demasiado. Ni siquiera pensó en que iba a pasar un poco de tiempo a solas con su amor. ¡El ejercicio era demasiado!

– ¿Solo tres? –Sasuke por el contrario creía que eso era demasiado poco. Si necesitaban a Sakura tenía que mejorar de forma rápida.

–Si crees que puede seguir la hacer dar otra vuelta, pero no exageres. ¿Está claro?

–Hmp.

– ¿Y tú no vienes con nosotros?

–Lo siento, yo tengo otras cosas que hacer. –Naruto siguió antes de que Sasuke dijera alguna cosa– ahora solo entrenaras tus lanzamientos de kunai.

.

.

Sakura no tenía ni idea como fue que llego a su casa esa tarde. Apenas podía andar, le dolían los brazos y las piernas. Esperaba que su cuerpo se acostumbrara luego a todo ese entrenamiento.

– ¡Sakura! ¿Qué fue lo que te pasó? –su papá fue el primero en verla.

–Hola papá. Solo estaba entrenando.

– ¿Entrenando con Ino? No deberían de esforzarse tanto. –Su mamá apareció en el momento en que escuchó a su marido hablar.

–No, estaba con Sasuke-kun y Naruto.

– ¿Uchiha Sasuke? –A la señora Haruno le brillaron los ojos– ¿están entrenando juntos?

–Sí, junto a Uzumaki Naruto.

– ¿Qué has dicho? –su madre en un momento de estar totalmente contenta pasó a estar seria. ¿Qué de malo había dicho? –No quiero que entrenes con ese chico, es más ni siquiera te acerques a él. Prométemelo Sakura.

–Si Sakura quiere entrenar con ellos, lo hará. –Dijo su padre también serio, pero mirando a su mamá.

¿Qué estaba pasando ahí? Iba a preguntar, pero cambio de opinión. Lo mejor sería que saliera lo más pronto posible de ahí.

–Me voy a la cama, estoy agotada.

– ¡Sakura promételo! –Volvió a decir la señora Haruno. Sakura en vez de contestar se fue a su habitación. Pero aun cuando estaba en su dormitorio podía escuchar los gritos de su madre.

– ¡No quiero que se junte con ese demonio! Es peligroso.

– Si fuera peligroso, ¿crees que Hokage-sama lo tendría en la aldea?

–No me importa. ¡Estamos hablando de nuestra hija! Es por ella por quien me preocupo.

– ¡Se razonable Mebuki!

– ¿No tienes miedo de que le pase algo a nuestra hija por juntarse con él?

– ¡No harás nada y fin de la discusión!

–Si tú no planeas hacer algo, sacaré este tema en el consejo. Estoy segura que yo no soy la única preocupada con la presencia de ese monstruo en la aldea.

–Te he dicho que no harás nada. Estaremos más pendientes y si vemos que algo anda mal lo discutimos en el consejo. –Trató de convencerla su padre. La respuesta de su mamá fue más baja y no pudo escuchar bien, pero parecía que su padre lo había conseguido.

Ambos estaban en el consejo, su madre aunque era civil desde pequeña supo que sería parte del consejo así como lo fue su padre. En cambio su papá era el líder del clan Haruno que aunque era pequeño y no todos los miembros se convertían en shinobis también tenía que estar en el consejo.

¿Por qué su madre llamo demonio a Naruto? ¿Qué es lo que él ocultaba? Tenía que ser algo muy importante como para que su madre se hubiese puesto así y quisiera discutirlo con el consejo.

¿Creen que con este nuevo capitulo podamos llegar a los veinte comentarios? ¿O estoy pidiendo demasiado? A todos los que tienen en favoritos o alertas esta historia no les cuesta nada dejarme un pequeño comentario con aunque sea un pequeño "conti", se les agradecería de todo corazón. ¡No se demorarían más de un minuto!

¡Nos vemos en el siguiente capitulo!