¡Al fin volvi! Les había dicho a algunos que la semana anterior estaría subiendo este capitulo, pero se me dificultaron algunas cosas... pero aquí esta.

¡41 comentarios! ¿Saben que los amo? ¡Los adoro! No saben como he saltado, gritado, ¡todo! Nunca me imaginé recibir tantos. ¿Creen que este capitulo puede tener tantos comentarios como el anterior? ¡Ojala que si!

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KAKASHI-SENSEI

– ¡Sakura! –Ino gritó por mientras que se abría paso entre el resto de los alumnos que a esa hora salían de la Academia para regresar a sus casas. La rubia ya se encontraba desesperada, eso había ido demasiado lejos. No entendía como de un día para otro su "rival" había cambiado tanto. Estaba segura que era una nueva forma para llamar la atención de su Sasuke-kun y lo peor… ¡lo estaba consiguiendo! Ella tenía que saber que era lo que había hecho. ¡No pensaba quedarse atrás de ella! – ¡Sakura! –Volvió a gritar por mientras que apresuraba el paso. Vio que se detenía junto a Sasuke-kun y el baka de Naruto.

Eso tampoco podía entenderlo. ¿Qué tenía ese baka que consiguió que Sasuke-kun se juntara con él? ¡No podían ser amigos! Era tan desesperante no saber qué era lo que pensaba el chico que le gustaba.

– ¿Qué pasa Ino-cerda?

– ¿Cómo me llamaste frente de marquesina? –Esa replica salió de sus labios sin tener ni que pensarla. Aunque luego trato de ocultar su respuesta, es decir… ¡estaba frente a Sasuke-kun! ¡Tenía que comportarse! –Hola Sasuke-kun.

Sasuke sintió un escalofrió, no le gustaba cuando lo miraban así. ¡Sus fangirls daban miedo!

– ¿Y bien? ¿Qué quieres Ino-cerda? Tengo prisa. –Cada vez que Sakura veía la forma en que se comportaba Ino más decidida estaba a no volver a comportarse de esa manera. Aunque… en esos momentos quería gritar y chillar como una niña (de hecho su Inner lo estaba haciendo). ¡Esa mañana había visto a Sasuke desnudo! ¡Desnudo! Estuvo a muy poco para que su parte fan volviera a salir. ¿Cómo fue que pudo suprimirla? No tenía idea, pero estaba aliviada de que pudo contenerla.

–Solo quiero saber una cosa –empezó a decirle calmadamente–. ¿Cómo conseguiste que Sasuke-kun se fijara en ti? ¡Estoy segura que hiciste trampa! –Termino de hablar casi gritando.

– ¿Trampa? – ¿De qué estaba hablando Ino? ¡Ella no había hecho ningún tipo de trampa! ¡Ya ni trataba de llamar la atención de Sasuke! ¡Y él ni se fijaba en ella! Tenía que reconocer que eso todavía le dolía, no tanto… pero dolía. Lo miro de reojo para ver si su rostro mostraba algo con el comentario de Ino. Nada. Era como si lo que había dicho su "rival" no tuviese ningún tipo de importancia para él.

Sasuke pensaba en lo dicho por la Yamanaka. ¿En qué momento había mostrado interés en Sakura? Qué él supiera en ningún momento lo había hecho… aunque estaban hablando de sus fangirls; para ellas un simple "saludo" podía traducirse en que tenía un interés por esa chica… ¡Era un milagro que a Hinata aun no le habían hecho nada! Después de todo, también podía decirse que se juntaba con ella, pero también estaba el hecho de que era sabido por todos los sentimientos que tenía por el cabeza hueca de su amigo así que a lo mejor se encontraban seguras que Hinata nunca se fijaría en él.

– ¡Sí! ¿Qué fue lo que hiciste? ¡Dímelo! –Ino no se iba a dar por vencida hasta saber que fue lo que había hecho. ¡Tenía que saber cómo fue que lo había cautivado en sus redes!

–Nada.

–No te creo. –Era imposible, no podía ser que ahora se juntara con Sasuke-kun y este no la rechazaba y a ella sí. ¡Ella era más bonita! Ella era mucho más que Sakura y si su antigua amiga no le iba a contestar, le preguntaría a alguien más–. ¡Sasuke-kun! –Esta vez se dirigió al Uchiha– ¿Qué tiene Sakura que no tenga yo? ¿Es más delgada? ¡Puedo adelgazar! Es más, estoy haciendo dieta. ¿O te gusta el cabello de color exótico? ¡Me lo tiño! Dime qué color te gusta… azul, verde… ¡tú eliges!

–Ino-cerda… –Sakura la miraba con la boca abierta. ¿Estaba dispuesta a hacer todo eso por un chico? Algo le dijo que su "antigua yo" también lo habría hecho.

– ¡Cállate frente! No voy a dejar que me ganes. –Para ese entonces ya estaban rodeados por el club de fans de Sasuke que estaban a la espera de una respuesta del pelinegro para ellas mismas arreglar los desperfectos que tenían, además de uno que otro alumno que miraba la escena riéndose por la forma en que una chica podía comportarse, además de un poco de envidia por el Uchiha podía tener a todas las chicas atrás de él sin hacer nada, además que parecía que ni siquiera le interesaba.

Y Naruto siendo Naruto no pudo quedarse callado por más tiempo.

–Lo siento Ino, pero Sakura-chan te lleva mucho camino ganado dattebayo –le dijo como si fuera todo un experto, con los brazos cruzados y asintiendo. Sasuke lo miró, temiendo lo que fuera a decir–. ¡Imagínate que ya lo ha visto hasta desnudo!

– ¡NARUTO! –Sakura y Sasuke le gritaron, pero ya no podían hacer nada, todos lo habían escuchado.

Después del grito habían pasado unos segundos de silencio donde todos trataban de procesar las palabras del rubio y las miradas fueron donde Sakura que estaba roja recordando esa imagen que tenía grabada a fuego en su memoria. Al recibir tantas miradas creyó que podía entender cómo se sentía Hinata cuando era Naruto el que la miraba. ¡Ella solo quería desaparecer!

– ¿Es verdad frente? –Ino le pregunto, pero no dejo que Sakura en ningún momento pudiera defenderse, empezó con las preguntas al tiro–. ¿Cómo pudiste verlo? ¿En dónde?

Ino no fue la única que empezó con sus preguntas, todo el club la siguió y Sakura no tuvo más remedio que salir corriendo por mientras que era perseguida por una tropa de fans furiosas. Pero antes de que terminaran por alejarse las preguntas y gritos de furia habían cambiado a otro tipo; ¿le tomaste alguna foto? ¿Es igual de perfecto que cuando esta vestido? ¡Descríbelo! Y luego una vez más a la furia, porque Sakura no respondía a sus preguntas.

–NARUTO ME LAS VAS A PAGAR… –Naruto escucho el grito de la peli rosa que ya se encontraba bastante lejos.

–Ehhh… creo que me pase un poco…

–Hmp. ¿Un poco? –Sasuke le pregunto elevando una ceja–. Sakura te va a matar. –Le termino de decir antes de empezar a alejarse hacia el campo de entrenamiento.

– ¡No pu…puede! –Le dijo un poco asustado– ¡Tenemos un trato!

– ¿Se te olvida que esta mañana no hizo caso del trato?

–Sakura-chan… me va a matar.

–Dobe.

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Suna

Gaara hizo una mueca. Esa era la primera vez que sentía el dolor por una herida física. ¿Cómo había podido Temari ser capaz de herirlo? Nunca creyó que el viento fuera más rápido que su propia arena. ¿Acaso otros que ocuparan elemento viento también podrían dañarlo? ¿Por qué nunca antes se había dado cuenta que su arena podía tener más de una debilidad? ¡Y él que creía que solo el agua era su debilidad! Si la mojaba quedaba inservible. Puede que sea la mayor, pero igual había otras. ¿Qué es lo que haría si le llegaba a pasar eso? ¿Aprender taijutsu? ¿De quién? No creía que sus hermanos pudieran ayudarlo en eso. Temari era de largo alcance y Kankuro usaba marionetas. No creía que supieran más que lo básico.

Naruto podría ayudarlo, pero estaba seguro que no lo vería lo suficientemente seguido como para que eso funcionara. Aunque por el momento era la única solución que tenía… también podría darse una vuelta por la biblioteca para ver qué es lo que podía hacer por su propia cuenta.

Aunque había sido una pequeña herida le dolía mucho. Lo que Gaara necesitaba en esos momentos era un poco de ramen.

Decidiéndose partió hacía el local de ramen en el que ya estaba acostumbrado a comer. Era algo bastante común… de la misma forma en que los clientes salieran corriendo cuando lo veían acercarse. Solamente los dueños se quedaban y cada vez, se les notaban menos nerviosos en su presencia. ¡Hasta podían hablar un poco con él! Era poco, pero Gaara lo agradecía, en eso se notaba que su esfuerzo estaba dando sus frutos y lo mantenía contento por un tiempo.

Con esfuerzo iba acercándose a nuevas personas.

En cuanto llegó empezó la rutina de siempre, es decir, todos salieron. Y como en algunas ocasiones anteriores solo una chica se quedó… la misma que él venía observando desde hace un tiempo. Esa chica le llamaba la atención, algo le decía de mirarla y no sabía qué era. Pero de eso era solo por parte de él, ella parecía que ni siquiera lo notaba… ¿Por qué quería que lo notara? ¡Ni siquiera habían hablado alguna vez! Estaba confuso… varias veces había tratado de dirigirle la palabra, pero siempre en el último momento algo pasaba o le entraba el miedo y hasta ahí quedaban sus ganas de presentarse. ¡No lo podían culpar! Nunca nadie le había enseñado la forma en que tenía que comportarse con una chica y como era la forma de iniciar una conversación… en eso él era nulo. Un ignorante.

La miró de reojo, pero como siempre la chica ni siquiera estaba consciente de que él también se encontraba ahí. Comía con un aire de tristeza rodeándole y los ojos puestos en su comida sin desviarla para ningún lado.

¡Esa era la razón por la cual no podía hablarle! Pero tampoco era un cobarde. Así que cuando vio que los dueños del local estaban ocupados en sus cosas decidió que esa era su oportunidad; aclarándose la garganta trato de llamar la atención de su compañera sin recibir respuesta. ¿Qué hacía? Se estaba cansando que siempre que iba a comer no poder hablar con nadie que no fuera los dueños… y hasta con ellos eran un par de palabras.

Tenía que hacer un esfuerzo para hacer que esa chica peli castaña se volviera su amiga.

Así que con esa nueva determinación la toco en el hombro para llamar su atención y al fin lo consiguió. Ella lo miro con curiosidad a la espera de saber qué es lo que quería.

–Hola… –Le dijo de forma tímida. ¿Tímida? ¿De cuando él era tímido? Así no se comportaba él.

–Hola. –"Su voz es bonita", no pudo evitar pensar. ¡Y lo había saludado! Eso para Gaara ya era un gran avance y no pudo evitar sentirse orgulloso de sí mismo–. ¿Qué quieres?

Bien. No tan orgulloso. Ahora no tenía idea de que es lo que le iba a decir.

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Si pudiera acercarse un poquito más…

Temari se encontraba frustrada por mientras que veía como su hermano menor trataba de mantener una conversación con la chica que estaba sentada a su lado. Podía notar que era la misma con la anteriormente Gaara se había topado… ¡y ahora le hablaba! Ella quería saber qué es lo que estaba pasando.

Nunca había imaginado que se libraría de la furia de su hermano cuando habían entrenado más temprano, pero así había sido. Solo ella y Gaara se encontraban bien; lamentablemente para Kankuro tuvo que ir hasta el hospital para que le vieran algunas de sus heridas. Fue en el momento en el que ella volvía de dejar a su hermano en el hospital que había visto a Gaara caminando hacia el local de Ramen y había decidido (como las veces anteriores) seguirlo. Aun no se creía ese cambio tan grande en su hermano.

Por una parte estaba preocupada, pero por otro también se encontraba feliz de ver que su hermanito se estaba comportando como alguien normal.

O no tanto…

¿Por qué estaba tan nervioso?

Hasta ella que se encontraba un poco alejada lo notaba. No debería de costarle tanto hablar con alguien, ¿o sí?

¡Eso solo pasaba porque ella no conocía tan bien a Gaara! Apretó los puños por mientras que seguía mirando. Si hubiese tratado de acercarse a su hermano antes… ¿habría cambiado algo? ¿Sería más abierto? ¿Sonreiría? ¿Se tendrían confianza? Había tantas preguntas que ya nunca tendría una respuesta. ¿Por qué no se daría cuenta de las cosas antes? No. No era eso. Ella sí que se daba cuenta, pero como todos los demás en la aldea, tenía miedo… miedo a que se descontrolara y ella resultar herida.

¿Qué decía eso como hermana?

Que era una cobarde.

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Konoha

Decir que Hinata se encontraba en perfecta calma… era una total mentira. En esos momentos se encontraba en el dojo familiar a la espera a que llegara su hermana menor. Se encontraba nerviosa sin saber cómo irían a terminar las cosas esa tarde.

En cuanto había llegado de la Academia, un miembro de la rama le había informado de que se dirigiera al dojo de la familia a esperar a su hermana y padre. Sabía la razón para que la llamaran, así que rápidamente había ido a su habitación a cambiarse con su vestuario de entrenamiento y se dirigió al dojo.

Ninguno de los dos había estado cuando llegó y eso la hiso esperarlos, pero también que tuviese tiempo para que empezaran los nervios a juntarse en su estomago. Y estos no eran los mismos nervios que sentía cuando Naruto se acercaba demasiado a ella, no, estos era a causa del miedo, de una vez más ser llamada un "fracaso" y recibir una mirada de su padre que le mostraba cuan decepcionado se encontraba de ella.

Ahora al fin podría saber si había mejorado algo con el entrenamiento de Naruto-kun… o mejor dicho; sabría si es capaz de pelear con su hermana sin estarse preocupando de hacerle daño, porque eso es lo que ella más temía… dañar a su hermanita. Lo que ella tendría que hacer sería protegerla y apoyarla; nunca dañarla. Y desde que empezó a entrenar con ella o por lo menos en los combates que su padre las obligaba a tener, ella perdía adrede, con la única finalidad para que su hermana no saliera lastimada. ¿Qué tipo de hermana mayor sería si hería a su hermanita? Ella prefería recibir una mirada fría y llena de decepción de su padre que ver lastimada a Hanabi o por lo menos eso fue al principio. ¿En qué momento habían cambiado las cosas? No lo sabía, podría haber sido un cambio drástico o gradual, pero al final hubo un cambio. Ya no era para proteger a Hanabi que perdía, era por costumbre.

Llegó un momento en que ya no quería perder… solo deseaba mostrarle a su padre que no era un fracaso y si para eso tenía que ganarle a Hanabi que así fuera. Pero por más que lo intentaba no lo conseguía. Y pensó porque era así… llegando a dos teorías. La primera, que Hanabi con el tiempo se había vuelto más fuerte que ella sin que se diera cuenta y ya nunca podría ganarle, porque ella seguía viéndola como una niña. La segunda, era que simplemente llevaba tanto tiempo tratando de no dañarla que inconscientemente cuando tenían algún combate ella se reprimía y terminaba dejando que su hermana le ganara.

Tampoco servía el trato que recibía en el clan Hyüga. No tan solo era vista como un fracaso por su padre si no que por los ancianos Hyüga también. No perdían la oportunidad para recordarle que era la desgracia de la familia. Y aunque no le interesara tanto la opinión que tenían de ella aun así esos insultos le dolían y poco a poco consiguieron que ella empezara a creerlos. ¡Y a eso había que agregarle que desde pequeña fue tímida! Tantas veces que le repitieron que era "débil" que esa palabra quedo profundamente grabada en ella. Aun ahora que pasaba más tiempo con Naruto y su confianza había aumentado drásticamente habían momento en los que volvía a comportarse como antes y dudaba de ella misma.

Sobre todo en ese momento donde los minutos pasaban y seguían sin hacer acto de presencia. Estar sola con sus pensamientos no era lo mejor para ese momento.

Si hubiese sabido que se enfrentaría a Hanabi le habría pedido a Naruto-kun que la ayudara desde antes con su taijutsu. Y eso la llevaba a la reacción que podría tener su padre cuando se enterara que ella quería usar otro estilo de pelea y no el del clan Hyüga. Temía su reacción cuando se enterase, porque terminaría enterándose. ¿Qué diría? ¿La apoyaría? ¿O tan solo recibiría una vez más una cara de decepción? No lo sabía. Lo que si era fácil saber era la reacción de los ancianos; para ellos sería una desgracia. ¿Un Hyüga que no podía usar las técnicas de su clan? Algo así nunca se había visto. Y tampoco estaba segura que se lo aceptaran, después de todo ella era la heredera, aunque también podrían poner a Hanabi como la heredera definitiva y a ella pasarla a la familia de la rama.

Antes que pudiese seguir con ese pensamiento, al fin ingresaron tanto su padre como Hanabi. Suspirando profundamente para ver si así podía quitarse un poco los nervios se dirigió a ellos tratando de que su tartamudeo no apareciera.

–Padre –le hizo una reverencia antes de volver hacia su hermana–. Hanabi-chan.

Hiashi miró a su hija mayor por mientras que terminaban de ingresar al dojo. En esos momentos Hinata se mostraba como siempre, un poco nerviosa y tímida. Reconocía que no había tartamudeada, pero aun así… nada la delataba de la mejora de confianza que había visto en los últimos tiempos.

Le indico a Hanabi que se pusiera frente a su hermana y empezó el combate. Siendo la primera en atacar su hija menor por mientras que Hinata la esquivaba.

No podía. Hinata no podía dejar de pensar que estaba peleando con su hermana, por más que tratara de no hacerlo le era imposible. No importaba que le hubiera dicho Naruto, en ese momento no podía hacer nada.

Escucha Hinata-chan –Naruto le había dicho en un momento de descanso por mientras que ella le contaba como habían veces en que peleaba con su hermana y siempre perdía–. La próxima vez que te toque pelear con tu hermana piensa que estas entrenando conmigo. ¿Así no tendrás ningún problema verdad?

¿Imaginar que peleo contigo? –Hinata le preguntó con duda. ¿Eso le funcionaría? –. ¿Crees que funcione Naruto-kun? –Dijo en alto su duda.

Bueno… no pierdes nada con intentarlo, ¿verdad Hina-chan? –Le terminó de decir con una sonrisa por mientras que con una mano se frotaba la nuca.

¿Cómo podía imaginar eso? No creía poder y en esos momentos tan solo había estado esquivando todos los ataques de Hanabi sin volverle ni uno… por lo menos estaba mostrando que era buena en esquivar, no pudo evitar pensar. Se agacho para esquivar una patada y decidida cerró los ojos por un segundo para imaginar a Naruto antes de volver a abrirlos. Ella no pensaba darse por vencida tan fácilmente.

El líder del clan Hyüga ya estaba a punto de dar término al partido siendo la ganadora Hanabi. Hinata seguía decepcionando, en ningún momento había intentado atacar, por lo menos en otras ocasiones lo intentaba. Si era cierto que se juntaba con Uzumaki le estaba haciendo más mal que bien. ¿Qué importaba si tenía un poco más de confianza si no era capaz de atacar? Tendría que terminar con esa amistad de raíz. Con esos pensamientos se dio cuenta que la mirada de Hinata cambiaba y empezaba a defenderse y atacar.

Eso estaba volviéndose interesante.

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Por más que Naruto tragara saliva e hiciera trabajos de respiración no le ayudaban en nada a calmarse. Había hecho una gran cantidad de clones que rodeaban el campo de entrenamiento por mientras que empezaba a hacer su calentamiento junto con Sasuke. Estaban escondidos, con un solo propósito: avisar cuando Sakura llegara.

Después de lo que había dicho delante de tantos alumnos no creía que fuera a salir ileso y eso lo llenaba de terror. ¿Por qué había tenido que abrir su bocota? ¿Después de tantos años aun no había aprendido a no hacer enojar a Sakura-chan? ¿Acaso era idiota?

Sí y de los peores. –Fue la respuesta que recibió (y no pidió) de Kurama que se encontraba bastante divertido en esos momentos a la espera del castigo que iba a recibir su jinchuriki.

Cállate que nadie pidió tu opinión. –Fue la respuesta de Naruto que en cada momento que pasaba le iba entrando más el miedo y se arrepentía en haber ayudado a que la peli rosa recuperara su fuerza sobrehumana.

No podía concentrarse en nada de lo que hacía. ¡Solo quería que Sakura-chan llegara luego y decir sus últimas palabras!

Tampoco conseguía nada con Sasuke que lo miraba como si fuese a ser la última vez que lo viera y no dejaba de recordarle que la peli roja estaba hecha una furia y él las pagaría todas.

–Tal vez tendría que dejarte ganar la pelea solo para que te sientas mejor –Sasuke le dijo en medio del combate que estaban teniendo y él estaba haciéndolo horrible. En esos momentos su mente estaba en otra parte: en los golpes que iba a recibir en cuanto llegara Sakura-chan–. Después de todo será suerte que quedes vivo una vez que Sakura termine contigo. –Terminó de decirle en tono de burla.

– ¡Eso no es necesario Teme! Puedo ganarte hasta con los ojos cerrados dattebayo. –Le dijo con confianza. Lo peor que podía hacer era que el pelinegro supiera que en realidad estaba muerto de miedo.

–Hmp. Gatito miedoso. –Murmuro, pero aún así con la clara intención que Naruto lo escuchara y la sonrisa de burla no desaparecía de su rostro.

¿Gatito miedoso? ¿Qué clase de amigo era ese? En vez de ayudarlo a librarse se reía de su desgracia. ¡Su vida era tan triste!

– ¡NARUTO! –Si hubiese sabido que no iba a necesitar poner a sus clones a vigilar podría haberles dicho que hicieran algo productivo. Sakura se había dado a conocer sola. Venía con unos cuantos rasguños en el rostro, sus rodillas un tanto rasmilladas, su pelo se veía completamente desordenado (como si no se hubiese peinado en días) y le faltaban unos cuantos trozos de tela a su ropa, además de que estaba un poco sucia.

–Sakura-chan –incluso si ponía su mejor cara inocente no quitaría la mirada de completa furia en el rostro de su amiga. ¿Correr? Podría hacerlo, pero después también le tocaría enfrentarla; solo estaría retrasando lo inevitable.

Cuando la tuvo enfrente no pudo evitar empezar a temblar como una hoja. Vio como si fuera en cámara lenta como la mirada de completa furia cambiaba a una sonrisa que más terrorífica le parecía y sacaba sus guantes (esos mismos que él le había regalado) para colocárselos.

– ¿Para qué te pones los guantes Sakura-chan? –le pregunto con la voz llena de terror no disimulado.

–Ya verás Naruto.

No… ¡Él no quería ver nada!

En cuanto Sakura empezó a acercase una vez más él retrocedió. Cada paso que ella daba, él lo retrocedía.

– ¿Y cómo pudiste escapar Sakura-chan? –Le preguntó para ganar tiempo y por curiosidad.

Sasuke que miraba la escena con una sonrisa dispuesto a disfrutar del espectáculo también estaba pendiente de la respuesta. Además de que le extrañaba que Sakura en ningún momento hubiera desviado la vista hacía él como solía hacerlo de vez en cuando. ¿Por qué se dio cuenta de eso? Se preguntó con el ceño fruncido. A él no le importaba ni interesaba si Sakura lo miraba. Sin darle vuelta a ese pensamiento volvió a poner la atención en lo que se estaba desarrollando frente a sus ojos.

–Pude escapar por un tiempo, pero terminaron encontrándome y después de que se me tirarán todas encima conseguí que entraran en razón y me dejaran explicar. Les dije que mentiste, que nunca he visto a Sasuke-kun desnudo –eso lo dijo con un sonrojo en el rostro– ¡qué tú lo inventaste todo! ¿Sabes cuánto me costó convencer a Ino? ¡Ella fue la más difícil! Al principio no me creyó.

– ¿Les mentiste? –Naruto le pregunto sorprendido.

– ¡No me quedaba de otra! Y ahora…

Antes de seguir ya lo estaba golpeando. No ponía toda su fuerza en los golpes pero sí bastante.

– ¡Para Sakura-chan! ¡Auch! ¡Mis costillas! ¡Auch! ¡Eso duele! ¡Ten compasión! –No importaba que gritara Naruto, Sakura le estaba dando la paliza de su vida–. ¡Imagina al Teme desnudo! ¡De seguro que así se te pasa el enojo! –Le dijo Naruto como si esa fuera la solución al enojo que tenía la peli rosa.

Sakura detuvo su puño antes de golpear a Naruto ante lo último que dijo y frunció el ceño.

–No frunzas el ceño Sakura-chan. –Aunque Naruto se veía en una mala situación, nunca había aprendido a quedarse callado–. No vaya a ser que te salgan arrugas muy pronto. –Le dijo como si estuviese dando el mejor consejo de su vida–. Mmm… si pensamos en eso… tú naciste en marzo, Sasuke en julio y yo en octubre. ¡Eso te hace la más vieja Sakura-chan! –Naruto terminó de decir con voz sorprendida. ¿Cómo nunca había pensado en eso?

– ¿Qué dijiste? –Sakura le pregunto entre dientes y haciendo un mejor agarre en Naruto por mientras que preparaba sus puños… esta vez con chakra.

– ¡Pues eso! ¡Que eres la más vieja de nosotros dattebayo! – Sakura sorprendida de que Naruto se haya atrevido a decirlo nuevamente lo soltó por un segundo antes de agarrar sus ropas casi levantándolo del suelo. ¡Ahora sí que se encontraba enojada!

–Dobe. –Escucharon la voz de Sasuke que negaba con la cabeza por la idiotez de su amigo. A veces creía que a Naruto le gustaba ser golpeado por Sakura.

–Hey, hey… calmémonos un poco –escucharon una nueva voz que se iba acercando a ellos. Eso hiso que Sakura soltara a su presa, pero sin moverse de su lugar y Naruto tampoco se movió. Al mirar vieron que quien se acercaba iba con un libro en la mano, tenía una máscara y su protector de la frente le tapaba un ojo. No necesitaban ver más. Solo con eso sabían que quien se acercaba era el sensei que ellos estaban esperando–. ¿Puedo preguntar porque lo estas agarrando así?

–Oh, no es nada –le dijo el rubio–. Solo que la llamé vieja dattebayo.

– ¡NARUTO IDIOTA! –Y Sakura lo golpeo en el estomago o por lo menos trató. En el último momento Naruto rodó hacia un lado y Sakura golpeó la tierra… haciendo que se formara un pequeño cráter.

Kakashi levantó una ceja. ¿Acaso Hokage-sama lo había mandado ahí para ver a esos niños? ¿Por qué? No les veía protector, así que era fácil ver que seguían en la Academia. A la chica no la reconocía, pero esa fuerza que mostraba era digna de admirar. Con los chicos era distinto, el último Uchiha que estaba seguro el consejo querría que lo entrenara una vez terminara la Academia y el rubio no era otro más que Naruto, el hijo de su sensei y un completo travieso. Había oído rumores que también podía usar clones de sombras, pero no estaba seguro.

– ¡Quieres matarme Sakura-chan! –Naruto solo miraba con los ojos abiertos lo que había causado el puño de Sakura.

– ¡Entonces no te metas con mi edad! –Le gritó furiosa.

– ¡Lo que digas! –Aceptó rápidamente–. Si no me puedo meter con tú edad… ¿puedo meterme con que viste a Sasuke desnudo dattebayo?

Sasuke se golpeo el rosto. Naruto no tenía remedio. Si no era una cosa era la otra.

–Interesante. ¿No crees que seas muy niña para ver a un chico desnudo? –Le pregunto el único adulto del lugar.

–Ahora sí que te mato Naruto. –Y lo iba a disfrutar, ese día Naruto la había puesto en muchas situaciones difíciles. Tenía que pagárselas todas.

–Tranquila –Trató de calmarla el peligris que se acercó con una sonrisa de su ojo–. No se lo diré a nadie, pero suéltalo.

Naruto le dio un gesto de agradecimiento antes de desaparecer un "puf" de humo. Así que era verdad que podía usar clones sólidos...

–Gracias dattebayo. –Escucho una voz desde un árbol. Cuando Kakashi miró se sorprendió un poco al verlo boca abajo en una rama con los brazos cruzados.

– ¿Cuánto rato llevas ahí Naruto? –Le preguntó con furia Sakura. ¿Desde qué momento había huido de su castigo?

–Desde poco. No me pegues más por favor… –termino rogándole por mientras que volvía a tierra.

Para Kakashi era raro verlo con el sombrero del Hokage. Si tuviera el pelo más largo seria como ver un mini cuarto Hokage. Ya sabía que lo estaba usando (era de lo que más se hablaba en la aldea) pero aun así era raro y le entraba la curiosidad por saber que como es que consiguió usarlo.

– ¿Va a dejar de mirarnos? –Escucho la pregunta. No se había dado cuenta que había quedado inmerso en sus pensamientos hasta que escuchó la pregunta del pelinegro–. Tcks. Ya me cansé. Katon: Gōkakyū no Jutsu –Gritó por mientras que mandaba una bola de fuego hacia el peligris.

Kakashi miró asombrado la bola de fuego que iba hacia él. Escuchó como a su espalda alguien más gritaba.

Futon: Daitoppa no jutsu –Naruto gritó por mientras que movía los brazos en dirección a Kakashi consiguiendo que el aire se moviera a gran velocidad. ¿Qué pasó cuando la bola de fuego y el viento se juntaron? El fuego se expandió antes de desaparecer. Naruto y Sasuke quedaron mirando con la boca abierta su hazaña. Definitivamente juntar viento y fuego podía crear técnicas asombrosas.

– ¿Nadie les dijo que los niños no podían jugar con fuego? –Les preguntó Kakashi que se encontraba mirándolos desde un árbol como había hecho Naruto anteriormente–. Pueden quemarse.

– ¿Ahora ya tenemos tu atención dattebayo?

–La tienen desde que llegué –Les dijo por mientras que volvía la vista hacia su libro.

– ¿Entonces porque miras tu libro?

–Porque se comportan como niños.

Los tres lo fulminaron con la vista. ¿Qué tipo de shinobi era ese?

–Sabemos perfectamente que Hokage-jiji te mandó. –Naruto decidió que había que dejar las cosas claras desde el principio–. ¿Qué nos vas a enseñar?

–Solo me pidió venir… en ningún momento me dijo que les iba a enseñar. –Kakashi podía darse cuenta fácilmente quien era el que mandaba de los tres. Nunca habría creído que un Uchiha se dejaría mandar por alguien más (sobre todo ese que por lo había oído era bastante arrogante), pero así era. Naruto era el que hablaba y los otros lo apoyaban. Se notaba que así eran las cosas con pasar un poco de tiempo con ellos–. ¿Qué les parece esto? Si hoy me demuestran que están decididos a entrenar y no a "jugar a ser ninjas" los entrenaré cuando tenga tiempo libre. ¿Les parece?

–Está bien. –Naruto respondió por los tres.

–Muy bien. –Kakashi pensó un momento en cómo empezar antes de volver a hablar–. Supongo que los tres ya saben cómo caminar por los árboles, ¿verdad?

–Sí. Por el agua también. –Sasuke le dijo.

– ¡Están avanzados! ¿La hoja en el cuerpo?

–También. –Esta vez fue Sakura–. Además lo hemos hecho con las hojas en el cuerpo y caminando en el agua.

– ¿Y los kunai en vez de hojas? –Los tres se miraron. Eso no lo habían hecho–. Quiero que tomen un kunai en cada brazo y vayan al agua. –Los miró como hacía lo que les dijo y vio que la chica lo hacía a la primera, en cambio, sus compañeros tenían problemas–. ¡Muy bien hecho! –Le dijo a ella antes de mirar a los otros dos– ¿Por qué ustedes no aprenden de su amiga? –Y volvió a mirar a la peli rosa–. Pero de todas formas quiero que corras por un rato en el agua con los kunai. Tienes tan buen control de tus reservas porque son las más pequeñas.

Aunque para Naruto y Sasuke era un poco más difícil no pasó tanto tiempo antes de que le agarraran el truco y lo hicieran igual de bien que Sakura… o casi.

Sakura ya se encontraba en el suelo descansando por mientras que miraba a sus compañeros y se asombraban de la energía que tenían. ¡Ella ya no podía más! Casi al finalizar la tarde volvieron a juntarse una vez más.

– ¡Lo han hecho muy bien!

– ¿Así qué vas a ser nuestro sensei?

–Sí. –Les dijo después de estar por unos minutos callados como si estuviese considerándolo–. ¿Qué les parece si nos presentamos?

– ¿No deberías de haberlo hecho en cuanto llegaste dattebayo?

–Pero lo estoy haciendo ahora. Así que díganme… ¿Qué les gusta? ¿Cuáles son sus pasatiempos? ¿Sus sueños? ¿Lo que odian?

– ¿Por qué no empieza usted para tener una idea? –Sakura le pidió/preguntó.

–Pues… mi nombre es Hatake Kakashi, no les interesa mis pasatiempos… lo que odio no lo he pensado… sueños para el futuro… no tengo.

"Solo nos dijo su nombre", pensaron los tres aunque Naruto agrego; "No va a cambiar nunca".

–Mi nombre es Uzumaki Naruto y como no nos dijiste nada más yo tampoco te lo dijo.

–Uchiha Sasuke… lo mismo.

–Haruno Sakura.

– ¿Y no me van a decir nada?

–No.

Como no consiguió más de ellos Kakashi prefirió cambiar de tema.

–Dos de ustedes ya saben jutsus elementales así que estoy pensando que a lo mejor sería buena que empezaran con su formación elemental. Es algo para que trabajen los Chunnin, pero puede ser bueno para ustedes. Así que… ¿qué es lo que saben sobre los jutsus elementales?

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Aun se encontraba asombrada. Hinata por más que repitiera la escena en el silencio de su habitación seguía sin poder creerlo. Podía ver que había avanzado en ese tiempo. Si no se hubiese descuidado en el último momento estaba segura que el resultado habría sido diferente, pero aun así… fue un empate. ¡Había empatado con Hanabi! ¡Ella! De a poco estaba lográndolo y eso la llenaba de dicha.

Había conseguido pensar que en esos momentos se encontraba entrenando con Naruto como se lo había sugerido y había puesto en varias ocasiones en aprietos a su hermana, pero al final ya cuando no le quedaban casi nada de fuerzas una vez más fue consciente que con quien estaba peleando era su hermana y no Naruto; ahí no pudo hacer más.

Por primera vez en mucho tiempo no recibía una mirada de decepción por parte de su padre, aunque tampoco había sido una mirada de aceptación, pero algo era algo. La había mirado por unos segundos después de haber llamado al partido un empate como si tuviera mucha curiosidad sobre algo. Y juraba que lo vio abrir los labios para hacerle una pregunta, pero solo movió la cabeza negando para sí antes de salir.

Su hermana fue diferente, aunque le había sonreído al terminar pudo ver en sus ojos un poco de duda y miedo… ¿de qué? ¿Por qué habría de tener miedo si ella le ganaba? Tendría que preguntárselo a ella misma.

Pero no en esos momentos. Quería pensar en la forma que se lo contaría a Naruto.

¡No podía esperar a contárselo!

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Naruto movía los pies por mientras que estaba llegando a la puerta de su casa. Había tenido un día agotador con Kakashi. ¡Él no recordaba que los hacía trabajar tanto! ¿O ahora les veía más potencial y estaba decidido a sacarlo? Como sea era agotador.

Lo sintió antes de verlo, pero un Anbu apareció a su lado.

–Hokage-sama quiere verte Uzumaki-san –Con el mensaje dado volvió a desaparecer. ¿Qué querría Jiji ahora? Sin más opción emprendió la caminata hacia la torre Hokage.

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Sakura no podía más. Si creía que Naruto y Sasuke eran maniáticos con el entrenamiento que la hacían hacer se había equivocado por completo. Kakashi-sensei era mucho peor.

En un principio se veía relajado, pero eso fue hasta que empezaron a entrenar y en esos momentos en los que estaba entrando a su casa ya casi no tenía chakra. ¡La había hecho hacer tanto! Le dolía todo el cuerpo y ya se caía del cansancio. Solo quería llegar a su cama y dormir.

– ¡Sakura! Qué bueno que llegaste hija. –Su madre la saludo con una sonrisa de felicidad–. Te tengo buenas noticias… ¡qué digo buenas! ¡Excelentes!

Tratando de sacar fuerzas de no sabía dónde, decidió seguir a su mamá hasta el sofá y se "derrumbó" en él. En esos momentos no le interesaban los modales de una señorita; lo único que buscaba era estar cómoda. ¡Sus ojos ya casi se le cerraban!

– ¿Qué es eso mamá?

– ¡Ni te lo imaginas! –Mebuki estaba tan feliz con la noticia que ni se dio cuenta del estado de su hija o por lo menos lo pasó por alto. En esos momentos la noticia que tenía era más importante que la forma en que su hija había llegado a casa–. ¡Si supieras con quien me encontré en el mercado hoy! ¡Fue una suerte! Me dijo que había estado mirando las notas de la Academia y había puesto los ojos en ti. ¡Dijo que tenías un excelente futuro…!

Sakura aunque quisiera no escuchar lo que su madre le estaba diciendo no podía dejar de oírla, con la alegría que tenía prácticamente se encontraba gritando y así ella no podía dormir… aunque tampoco le ponía mucha atención que digamos.

–…Danzo-sama…

¿Danzo? ¿Su mamá había visto a Danzo? ¡Eso tenía que saberlo!

– ¿Qué? –La interrumpió en su monologo sin importarle que estuviese siendo maleducada.

–Eso, que Danzo-sama te invitó a que entrenaras con él. –Le dijo con una sonrisa, sin notar el tono pálido que había obtenido el rostro de Sakura–. ¿No es una suerte? ¡Tendrás la oportunidad de ser la aprendiza del "halcón de guerra"! Estoy segura que tus compañeros matarían por esta oportunidad. Además así ya no te verías obligada a tener que entrenar con Uzumaki. –Terminó diciendo en todo de desagrado.

Pero Sakura ya no la escuchaba, ella había quedado solo con las palabras que Danzo quería tenerla como aprendiz. ¿Por qué ella? ¿Por qué puso su vista sobre ella? ¡Ella no tenía nada importante! Danzo estaba interesado en Sasuke-kun y Naruto… ¡no ella! Y su mente empezó a trabajar a toda velocidad al encontrar la respuesta para ese repentino interés.

Eso era… sí, eso tenía que ser. Ya que no le podía poner las manos encima a ningún de ellos fue por el camino fácil, es decir, ella. Así podría ponerla a ella misma como un "espía" entre sus amigos y mantenerlo informado. ¿Quién se creía que era? ¡Ella nunca traicionaría a sus amigos!

–… No te imaginas lo sorprendida que estaba… –su madre seguía hablando, pero Sakura solo escuchaba pequeñas frases–. Obviamente le dije que sí.

– ¿Qué? –No pudo evitar preguntar una vez más.

– ¡Pues eso! ¡Qué estarías agradecida de ser su aprendiz! Acepté en tu nombre Sakura. –Le dijo–. ¿No estás feliz?

– ¡No debiste aceptar! –No pudo contenerse en reclamarle.

– ¿Acaso creías que iba a dejar pasar semejante oportunidad? ¡Tú misma me dijiste que habían peleado hasta con el Hokage para que les ayudara a conseguir un sensei! Lo hice pensando en ti.

– ¡Pero yo ya tengo sensei!

– ¿Quién? –Mebuki le preguntó con duda.

–Hatake Kakashi.

–Oh. Es bastante conocido y el consejo quiere que entrene a Sasuke-sama. –Empezó a murmurar para sí, pero Sakura la seguía escuchando– No importa. No me puedes dejar mal ante Danzo-sama Sakura, así que tendrás que disculparte ante Kakashi-san y convertirte en la aprendiza de Danzo-sama.

– ¡Nunca!

Y con eso dicho, corrió fuera de su casa sin importarle el cansancio que tenía, ni el sueño, no le importaba nada. Pero tenía que reconocer que con la conversación con su madre el sueño prácticamente se le había quitado.

En esos momentos solo tenía un objetivo: buscar a Sasuke-kun y Naruto.

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– ¿Me llamaste Jiji? –Le pregunto por mientras que ingresaba por la ventana. Solo que cuando entró y vio quien acompañaba al Hokage se quedo sorprendido y no pudo evitar murmurar (y para su mala suerte ser escuchado–. Ero-Sennin.

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Espero no tener muchas cosas que no se entiendan... tienen que entender... son casi las dos de la mañana y me caigo de sueño... pero no queria que esperaran más por el capi...

De todos modos sé que esperan que responda los reviews sin cuenta pero no puedo más. Se los agradesco muchisimo y leo y re-leo cada uno de ellos, pero por hoy no voy a contestar.

Nos vemos!

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