Hola!

Ha pasado rato tiempo de mi última actualización de este fic. Por eso mismo no voy a responder comentarios (de seguro que ya ni se acuerdan de lo que pusieron); además les digo que sinceramente yo creía que me demoraría más en actualizar, pero un amigo (Erwin) empezó a leer mis fic y cuando lo veia me pedía actualizacion o simplemente me dejaba un mensaje en facebook... ¡me dijo que si no actualizaba se iba a decepcionar de mi! Así que agradezcanle a él que haya actualizado. Y estoy segura que no pasará mucho antes que me vuelva a pedir que actualice. Tambien le había dicho a HarukiUchida que actualizaria hace como ¿2 semanas? lo siento por eso.

¡Gracias a los 54 comentarios en el capitulo anterior! Tenia planeado pedir un comentario más en este capitulo, pero veo bastante difícil superar esos 54 comentarios.

Creo que eso es todo.

¡Disfruten la lectura!

.

.

¿VIAJE AL PASADO?

¿Por qué había tenido que murmurar "Ero-Sennin" en el mismo momento en el que entró a la oficina del Hokage? ¡Y para su mala suerte lo habían escuchado! ¿Qué diría si le preguntaban porque había dicho eso? No podía llegar y decirles que esa era la forma en que él llamaba a Jiraiya en el futuro. Lo tratarían de loco y de seguro que lo encerarían. ¿Cómo saldría de eso ahora?

Miro a Jiraiya y no podía dejar de poner una cara de tristeza al mirarlo; no estaba preparado para verlo una vez más y mucho menos tan de repente. Trató de ocultar esa mirada para poner una de curiosidad en su lugar; no tenía que olvidar que "supuestamente" él no conocía al famoso Sabio Sapo. Pero le era difícil, ¿Cómo podía mirarlo sin recordar lo que habían compartido ellos dos?

Para Naruto, Jiraiya no era tan solo un maestro, sino que también era una figura paterna que había estado ahí para él cuando lo había necesitado y de lo cual estaba muy agradecido.

Su muerte había sido una de las cosas que más le habían dolido… había sido peor que la muerte del tercer Hokage. ¡Por Kami que hasta comer ramen había perdido el atractivo para él! Fue gracias a sus amigos que no había entrado en una depresión mayor de la que tuvo y había logrado salir adelante aunque también tenía que ver el que tenía que seguir con su entrenamiento.

Se podía decir que en ese momento fue cuando mejor entendió a Sasuke que había seguido el camino de la venganza. Lo entendía, pero no lo aprobaba.

Ninguna de las tres personas reunidas en la oficina decía algo. Se miraban mutuamente, estudiándose, tratando de descifrar que era lo que el otro estaba pensando y fue eso mismo lo que le llamó la atención a Kurama.

Oye mocoso –le advirtió a Naruto–. Pon atención… esos dos están algo raros.

¿Qué cosas dices Kurama?

¡Quita la cara de pena y míralos! Es como si estuvieran buscando algo en ti… o por lo menos el viejo pervertido lo está haciendo. Esto no me gusta.

Suspirando Naruto decidió hacerle caso al zorro y trato de dejar todas esas emociones conflictivas de lado… por el momento. Cuando lo logró supo a que se refería Kurama. Jiraiya lo miraba con unos ojos duros y extremadamente serios, buscando algo en él que no tenía ni idea de que era. Al ver esto no pudo evitar tensarse y eso solo consiguió que la oficina se llenara de más tensión aún.

El Hokage miraba de uno hacia el otro esperando que algo pasara. En el mismo momento en que su alumno se había presentado estaba extremadamente serio preguntando por Naruto. Sarutobi empezó a ponerlo al corriente de las últimas noticias con respecto al niño. Con cada cosa que le contaba la cara de Jiraiya se iba poniendo más y más seria si eso es que era posible. Y eso que no le había contado sobre la conversación que había visto entre Naruto y sus amigos, aun no se decidía a qué hacer con eso; lo ideal sería preguntarle al mismo Naruto, pero algo lo detenía… no sabía si la respuesta sería de su agrado.

Naruto ya no soportó más ese silencio tan tenso y siendo él lo rompió.

– ¿Quién es este viejo tan raro Jiji? –Le preguntó al Hokage y con su dedo apunto al Sannin.

–Es uno de mis antiguos alumnos Naruto: Jiraiya. –Se lo presentó a la espera de que pasaría. Su alumno no había cambiado esa cara seria en ningún momento.

–Pues parece un amargado con esa cara tan seria. –Y para Naruto eso era sospechoso, él no recordaba ese tipo de comportamiento en su sensei así que lo encontraba raro, ¿por qué tenía esa cara? Y no tan solo eso, sino que no entendía porque estaba ahí. Naruto recordaba que Ero-Sennin tenía que llegar en el mes de entrenamiento antes de la final del examen Chunnin. ¡No en ese momento! ¿Eso quería decir que había creado tantos cambios que estaba adelantando las cosas? No pudo evitar que el pánico empezara a crecer dentro de él. Si eso era así, todo lo que sabía no serviría de nada, las cosas cambiarían demasiado y él estaría nulo.

Cálmate mocoso, recuerda tú mismo lo dijiste: las cosas importantes seguirán su curso.–El Kyubi trató de calmarlo.

¡Pero aun así no tengo idea de lo que está pasando dattebayo! –Le contestó en su mente.

– ¿Se puede saber porque me llamaste "Ero-Sennin? –Al fin decidió que ya era hora de preguntar.

Naruto involuntariamente se tenso.

– ¿Lo hice? –le preguntó tratando de parecer inocente de toda culpa.

–Sí, lo hiciste. –Jiraiya lo seguía mirando. Lo que tenían que hablar era mejor que fuera en completo secreto, así que levanto sus manos para empezar a hacer unos sellos de privacidad.

.

.

Lugar: despejado.

Kunai: listo.

–Jejeje… está vez… ¡te ganaré!

.

.

Así como Jiraiya se preparaba para hacer sus sellos, la puerta se abrió de improviso revelando a un niño pelinegro con una bufanda azul que llegaba al suelo, en sus manos llevaba un kunai listo para enfrentarse al Hokage.

– ¡Te venceré! ¡Prepárate para entregarme ese asiento abuelo! –Entró gritando y corriendo hacía el Sandaime que tan solo lo miro sin moverse de su sitio. El niño había dado tan solo unos pasos en la oficina antes de tropezarse con sus propios pies y caer al suelo. Se levantó rápidamente mirando a su alrededor para ver a quien podía culpar. Miró al viejo que estaba a un lado de su abuelo y al otro chico un poco mayor que él y ese estaba más cerca.

– ¡Tú! ¿Por qué hiciste que me cayera? –Le dijo echándole la culpa de su torpeza.

Naruto lo miro con el ceño fruncido. Konohamaru no cambiaba, lo estaba culpando sin razón.

– ¡Te tropezaste tu solo! Yo no tengo nada que ver.

– ¡Mentira! Yo jamás me tropezaría.

– ¡Konohamaru! –Hiruzen ya se había quedado por mucho tiempo callado y aun cuando estaba divertido viendo a esos dos, no podía dejar que continuaran. Estaban en una conversación importante o eso creía–. Estamos ocupados ahora.

–Solo me quieres sacar porque sabes que soy tan impresionante que te puedo vencer en cualquier momento.

– ¡Honorable nieto! Lo he estado buscando. No debería de desaparecer de esa manera. –Apareció un hombre en la oficina vestido completamente de negro con unos lentes oscuros, los cuales acomodaba mientras hablaba.

– ¿Acaso tu nombre es "Honorable Nieto"? –Naruto no se pudo resistir a esa pegunta y burlarse un poco del chico. Sabía que Konohamaru odiaba que se refirieran a él de esa manera, como si no supieran cual era su nombre.

– ¡No! Mi nombre es Konohamaru. –Respondió exaltado, por mientras que fulminaba con la mirada al rubio.

– ¿Entonces por qué no te llama por tu nombre?

–Es por respeto. –Fue el mismo instructor del chico el que contesto y no de una buena manera–. Y eso es algo que un chico como tú no podría entender.

–Creo que se sorprendería –Naruto le respondió serio antes de volverse hacía el Hokage con una sonrisa–. Como no me necesita para nada yo mejor me voy Jiji.

Se dio la vuelta y se dirigió a la puerta sin esperar respuesta. No dio ni dos pasos cuando una mano en su hombro lo detuvo. Al mirar vio a Jiraiya que seguía con esa expresión tan seria y que no le quedaba nada.

– ¿Sí?

–Aún no terminamos mocoso.

Mierda.

Definitivamente estaba en problemas. Y el que creía que podría irse en la "confusión del momento". Se había equivocado. Tendría que ocupar su plan B.

Tajū Kage Bunshin no Jutsu.–Treinta replicas exactas de Naruto salieron a la vida y rápidamente volvieron a hacer otros sellos–. Haremu no Jutsu (Jutsu: Harem) –Rubias de pelo largo, completamente desnudas se pusieron en poses eróticas mirando a los adultos de la habitación, consiguiendo la distracción suficiente para que una de las rubias saliera corriendo por su vida. Tenía que pensar y calmarse antes de que pudieran encontrarlo y acusarlo de lo que sea que lo vallan a acusar.

No podía ir a su casa que sería el primer lugar en que lo buscarían, tampoco el monumento Hokage que sabían que era uno de sus lugares favoritos, los campos de entrenamiento también quedaban descartados… ¿Dónde podía ir?

Eres un idiota.

¿Por qué dices eso Kurama?

Actuaste sin pensar, ahora esos dos van a estar más seguros de que algo estás ocultando y no te van a dejar en paz.

– ¿POR QUÉ NO ME AVISASTE KURAMA? –Gritó en voz alta al mismo momento en que se detenía en medio de una calle ocasionando que todos los aldeanos lo miraran y no de una buena manera. A Naruto en ese momento no le importaba, tenía mejores cosas que hacer (esconderse); solo que no lo consiguió. Ahí en frente suyo se encontraba Jiraiya una vez más.

– ¿Quién es Kurama? –Naruto quedó callado–. ¿Creíste que ese ridículo jutsu funcionaría en mí? –"Antes funcionaba", le habría encantado responderle, pero no lo hiso. Se quedó en silencio y lo siguió mirando. El peliblanco lo tomo del cuello y lo arrastro hacia la torre Hokage.

Al llegar dejo dicho que nadie podía molestarlos y entró a la oficina del Hokage colocando los sellos de privacidad solo para estar seguros.

–Empieza a hablar mocoso. –Le dijo serio al rubio.

–Jiraiya, ¿me vas a decir que es lo que está pasando aquí?

–Que lo diga el enano, estoy seguro que sabe porque estoy aquí.

–No, no tengo idea… ¡y no me llames enano!

–Es lo que eres. –Le dijo por mientras que se ganaba a un lado del Hokage y miraba fijamente a Naruto–. ¿Y de verdad no lo sabes? Vengo de una visita al Monte Myob oku, el Gran Sapo había solicitado mi presencia, ¿te puedes imaginar para qué?

–Ni idea.

Hiruzen decidió dejar que hablaran entre ellos, parecía que no le responderían ni aunque preguntara. ¿Estaría pintado ahí? ¡Era el líder de la aldea! Y su propio alumno no se dignaba a responder una simple pregunta; parecía que no había vuelto a la aldea solo para saber cómo lo estaba haciendo su ahijado, sino que también por alguna otra razón que envolvía a Naruto.

–Me dijo: dile a ese alumno tuyo que deje de cambiar las cosas.

.

Jiraiya no entendía, de un momento a otro había llegado al hogar de los sapos sin tener idea para que fuera llamado. Fue guiado hasta donde el Gran Sapo que lo estaba esperando y una vez ahí los dejaron solos.

Supongo que te preguntaras que estás haciendo aquí.

Sí.

Es algo bastante simple. Tienes que volver a Konoha, ese aprendiz tuyo está empezando a hacer demasiados cambios que puede hacer que el futuro ya no sea como él lo recuerda.

¿Qué aprendiz? No tengo ninguno.

Uzumaki Naruto.

Pero… bien, yo tenía planeado que en unos años se convirtiera en mi alumno pero no ahora, aún es muy pronto.

Las cosas son más complicadas de lo que parecen Jiraiya, ese chico siempre se ha caracterizado por hacer las cosas imposibles, posible. Es por eso que tienes que ir, por lo que he visto hizo un viaje en el tiempo y ahora está tratando de mejorar él y sus amigos para lo que le depara el futuro.

Im… ¡Imposible! ¡Nadie puede hacer viajes en el tiempo!

¿Estás diciendo que me equivoco? –Le preguntó el Gran Sapo de forma calmada–. No hay error, ese chico… tu futuro aprendiz volvió en el tiempo.

Si eso es verdad, ¿entonces qué va a pasar? –Jiraiya estaba empezando a asustarse, eso que estaba escuchando no podía ser verdad, ¡era imposible! Que alguien tuviera semejante poder para regresar en el tiempo… nunca había escuchado algo como eso y por mientras que no viera al chico se negaba a creerlo.

No lo sé, en una de esas las cosas pueden seguir su curso normal o cambiar completamente… ya sea para mejor o para peor. Lo que sí te puedo decir es que por mientras más cambios haga el chico, más cambios traerá el futuro. Lo he estado vigilando un poco y ya ha hecho unos cuantos cambios, no te puedo decir que consecuencias traerán, pero lo mejor sería que se limitara a seguir las cosas por como las conoce. Qué no haga decisiones apresuradas y deje de tratar de adelantar cosas.

.

–Una conversación bastante interesante… ¿no te parece mocoso? –Jiraiya le preguntó una vez que termino de contar lo que había hablado con el Gran Sapo en el Monte Myoboku.

Naruto maldijo para sí mismo, en ningún momento había tomado en consideración que los Sapos podrían enterarse de alguna manera que había regresado en el tiempo y ahora estaba enfrentando las consecuencias.

– ¿Qué estas esperando a que te diga?

– ¿No planeas negarlo?

– ¿Para qué dattebayo? –Naruto sabía que aun cuando lo negara, Ero-Sennin no le creería, así que eran solo palabras perdidas.

.

.

No podía ser. No podía ser. No podía ser.

En cuanto llegó al departamento de Naruto había golpeado la puerta para que el rubio apareciera, pero eso no había sido así. No se encontraba en casa, así que sin perder tiempo volvió a correr, en esta ocasión hacía el departamento de Sasuke. Esperaba que después de todo el entrenamiento que les había hecho pasar Kakashi-sensei hubiera decidido ir directo hasta su casa y no seguir con un poco de entrenamiento privado como a veces hacía.

Aunque lo dudaba, los tres habían quedado bastante mal en el término de su entrenamiento, pero como era Sasuke bien podía quedarse entrenando por un tiempo más.

Sakura se encontraba bastante entusiasmada con lo que podía tener Kakashi-sensei preparado para ellos en los próximos días. Ese mismo día habían visto que elemento tenía cada uno. Naruto como era obvio tenía elemento viento, Sasuke (en ese momento Sakura junto a los otros había esperado que tuviera fuego) había sorprendido a todos al tener elemento rayo y el elemento de ella era tierra. Kakashi había dicho que irían lentamente tratando de dominar su elemento, después de todo aún estaban en la academia y ese tipo de entrenamiento era para Chunnin. Además quería ver donde se encontraba cada uno en distintas áreas para hacerse una idea de cómo iban.

Por la cara que puso (o por lo menos lo que se le podía ver) había quedado bastante satisfecho por el progreso que tenían.

También les había dejado claro que no siempre podría supervisar su entrenamiento, ellos no eran sus Genin, ¡ni se habían graduado aún! Habría ocasiones en que saldría de la aldea en misiones y ellos tendrían que arreglárselas por sí mismo, pero les dio a entender que si lograban impresionarlo en cuanto terminaran la Academia los pediría para que estuvieran en un equipo con él.

No entendía como Naruto había estado tan en lo cierto con que iban a tener justo el sensei que ellos querían. ¿Sería suerte? Además del comportamiento de su amigo rubio, era tan distinto de cuando estaba en clases a cuando estaba solo rodeados de ellos: sus amigos. Cuando otros estaban con ellos se convertía en un chico gritón y tratando de sobresalir en cada ocasión que tenía… fallando completamente; en cambio, solos se ponía un poco más serio y los ayudaba a mejorar teniendo en cuentas sus fortalezas, en esos momentos era cuando no parecía un cabeza hueca.

Y ahora por lo que había hecho su madre podría hasta dejar de entrenar con ellos, algo que no quería que pasara. Se había acostumbrado y tampoco negaba que le gustaba estar cerca de Sasuke-kun; en esos momentos era como si él la miraba, sabía que ella existía y era algo que la hacía feliz.

Cuando al fin llegó a su destino rápidamente tocó la puerta y esta vez tuvo más suerte, porque Sasuke sí le abrió la puerta.

– ¡Sasuke-kun!

– ¿Qué pasa Sakura? –Sasuke le pregunto con un tono indiferente, aunque se había dado cuenta de la mirada de desesperación que tenía Sakura en ese momento.

–Danzo… él quiere entrenarme. –Le respondió al mismo tiempo que unas cuantas lágrimas hacían presencia en sus ojos. Sasuke se sorprendió, parecía que Naruto tenía razón con respecto a ese viejo. ¿Qué otra razón podría tener ese interés en Sakura que no fuera el que estuviera relacionada con ellos dos?

– ¿Buscaste a Naruto?

–No lo encontré en su casa…

–Vamos a buscarlo por la aldea.

.

.

Suna.

Respiro y miro una vez más a Gaara. En su mente esa conversación iba a ser extremadamente fácil; pero en el mismo momento en que los ojos de su hermano la miraron se le olvido todo el discurso que le tenía preparado.

–Gaara… – ¿Por qué tenía que quedarse sin palabras en ese momento? Mejor sería que empezara desde el principio–. ¿Es mi parecer o estas tratando de cambiar? ¿A qué se debe el cambio?

Ya estaba, ahora solo tenía que esperar a ver si su hermano estaría dispuesto a contárselo.

– ¿Por qué quieres saberlo? –Aun cuando la pregunta no había sido hecha con el tono frio que Gaara utilizaba antes igual le dieron escalofríos y se puso nerviosa. Era como si esa pegunta guardaba un significado más profundo del que ella creía y la forma en que la miraba…

–Porque eres mi hermano y me preocupo. –Esa era la verdad, se preocupaba por él… era su "hermanito". Nunca había podido comportarse como una verdadera hermana con él, pero lo quería. A lo que ella le tenía miedo y odiaba era lo que estaba dentro de él: al Shukaku. Ese monstruo era el que hacía que su hermano no tuviera una infancia normal, que todos lo odiaran, que trataran de matarlo. En todo lo referente a Gaara el culpable siempre terminaba siendo el mismo y era su hermano el que tenía que pagarlo.

Más de una vez se imaginó como habrían sido las cosas si a Gaara nunca lo hubiesen convertido en un jinchuriki, habrían sido los tres más unidos, siempre juntos, preocupándose el uno del otro y no como eran en ese momento en el que Kankuro prefería estar lo más lejos posible de su hermano menor y ella misma que aun cuando quería a Gaara se alejaba por miedo a decir algo que no le agradara y terminara matándola. Pero aun con eso nadie en Suna se atrevió a hace equipo con Gaara y así fue como terminaron los tres juntos. ¿Sería una oportunidad para que pudieran acercarse? Hasta ese momento nunca se lo había planteado, siempre era hacer la misión y luego escaparse del pelirrojo. ¡Ni siquiera entrenaban juntos! O por lo menos nunca lo hacían hasta ese mismo día en el que al fin pudieron hacerlo. Y no había sido espantoso, no se quejo ni en ningún momento los amenazo con matarlos… algo que antes era normal que pasase por lo menos dos veces en su presencia.

–Solo… –al ver que empezó a hablar le puso atención una vez más–, yo… no quiero estar solo. –Aun cuando lo dijo en un susurro pudo escucharlo.

–Nunca estarás solo Gaara, yo siempre estaré contigo, después de todo eres mi hermanito. –Le sonrió tratando de dejar de lado por un momento la cara más "dura" que ponía ante todos–. Ahora… ¡te ayudaré para que puedas acercarte a esa chica!

Temari le sonrió, pero Gaara al escuchar eso la miro serio.

– ¿Has estado siguiéndome? –La sonrisa que había tenido la rubia se borró al ver la cara de su hermano.

–Gaara… no te enojes… yo solo quería… es decir… hermanito…

–No importa.

Temari solo pudo suspirar de alivio. Las cosas estaban mejorando.

.

.

Konoha.

Sarutobi Hiruzen a lo largo de su vida había escuchado muchas cosas y visto otras tantas, tanto así que creía que ya nada podría sorprenderlo, pero ahí estaba. Algo que se podría decir que es imposible estaba siendo posible o por lo menos era lo que estaba n dando a entender.

– ¿C…Cómo? ¿Cómo pudiste viajar en el tiempo? –El Tercer Hokage le preguntó una vez que se había recuperado de la sorpresa.

–No lo hice solo, fue Kurama el que sabía cómo hacerlo y aquí estamos.

–Otra vez ese nombre, ¿quién es Kurama? –Jiraiya prefería empezar por la pregunta más fácil. El resto que tenía a su parecer no eran fáciles.

–Es el verdadero nombre del Kyubi. –Naruto se preparó, estaba seguro que reaccionarían a eso y no creía que fuera de una buena manera. Y como creía no se equivoco.

– ¿Qué? ¿Qué significa eso? –El Sandaime le preguntó con los ojos abiertos mostrando un poco de miedo al tratar de saber las consecuencias que podía traer que Naruto se hiciera amigo del Kyubi.

–Pues lo que escuchó Jiji… con el Kyubi somos amigos.

– ¿Amigos? Naruto, ¿te das cuenta de lo que estás diciendo? El Kyubi es un ser manipulador, puede engañarte y en un descuido tuyo soltarse… ¿Qué crees que pasaría entonces?

–No lo hará dattebayo.

– ¿Cómo puedes estar tan seguro? –Sin poder seguir sentado, el Sandaime se levanto y empezó a dar vueltas por su oficina hasta que volvió a hablar esta vez a su antiguo alumno–. Jiraiya creo que sería conveniente reforzar el sello, solo para estar seguro.

–Jiji… se le está olvidando algo. –Naruto le dijo con calma–. Vengo del futuro. Usted no sabe lo que ha pasado para que me convierta en el amigo de Kurama. Además no necesito que se refuerce el sello, está muy bien así como está; es más, Ero-Sennin, quiero que me entregues la llave para abrirlo. Es un poco incomodo tenerlo quejándose todo el día por estar encerrado dattebayo.

–No pienso entregártela… por lo menos hasta que me convences de lo que estás diciendo y hasta que lo encuentre necesario.

–Bien, entonces comencemos… ¿qué quieres saber? –Naruto se sentó, estaba convencido que tendría para rato con esa conversación.

– ¿Tenias novia? –Le pregunto con una cara pervertida.

– ¡Ero-Sennin ponte serio! ¡Eso no te importa! –Le gritó un poco enojado y sonrojado. Ya mucho había estado serio, tendría que haber sabido que no le duraría mucho.

–Cuenta, cuenta… no te cuesta nada... –Sabiendo que no lo dejaría en paz hasta que se lo dijera prefirió contestar.

–No, no tenía.

– ¿Qué tanto hiciste para que el Gran Sapo me llamara?

– ¿Jiji no te ha contado lo que he hecho?

–Un poco, pero dímelo tú.

–Mmm… tratar de que Hinata-chan tenga más confianza, que Sakura-chan se empiece a interesar en ser médico y deje de lado su fase fan, que Sasuke-teme despierte el Sharingan y cree unos lazos más fuertes en Konoha para que en el futuro no quiera traicionarla.

– ¿Qué? ¿El Uchiha traiciona Konoha? –le pregunto el Sandaime.

–Pues sí Jiji, usted ve… nuestro equipo es bien parecido al que tenía usted. Sakura-chan como Tsunade-baa-chan, Sasuke como Orochimaru-teme y yo como Ero-Sennin… solo que yo no soy un pervertido. –Terminó fulminando con la mirada a su futuro sensei.

– ¿Y ese jutsu de los Dioses que mostraste cuando tratabas de escapar?

– ¡Es para vencer a los pervertidos!

–No puedo creerlo, nunca pensé que Sasuke querría traicionar Konoha.

– ¿No se imagina la razón Jiji? –Naruto decidió que era momento de decirle al Hokage algo que siempre le quiso decir–. Por poder, se fue con Orochimaru por poder. Y lo consiguió; pero, ¿qué obtuvo a cambio? ¡Nada! ¡Mató a Itachi! ¡Y no consiguió nada! ¡Solo más odio! ¡Terminó uniéndose a Akatsuki! Y usted tiene un poco de culpa en eso Hokage-sama. –Naruto se estaba enojando y eso lo demostraba en que por primera vez había tratado al Hokage con respeto–. Lo sigue considerando un niño, siendo que cuando nos convertimos en Genin supuestamente ya estamos preparados para morir y aun así… ¿nos considera niños para saber la verdad? ¿Qué le costaba decirle lo que estaba pasando esa noche en que murió todo el clan? Usted o Itachi nunca pensaron que Sasuke por poder querría traicionar la aldea… ¡la misma aldea que Itachi quería proteger! ¡Nunca le habló del golpe de estado que estaban planeando los Uchiha! Itachi, Orochimaru, Obito… ¡todos lo manipulaban a su antojo! ¿Por qué no puede elegir? ¡Dejen que Sasuke tome sus propias decisiones!

–Bonitas palabras enano… pero las cosas no son tan simples. ¿Y quién es Obito?

–Eso no importa ahora. Además las cosas podrían ser simples si no dieran tantas vueltas a las cosas. Además Hokage-sama, ¿Por qué ordeno que se matara a todo el clan? ¿No hubiese sido mejor que murieran solo los implicados?

–Yo no fui el que lo ordeno…

–No me diga… Danzo esta atrás de todo eso, ¿verdad? –Naruto no necesitaba una respuesta, sabía que tenía razón–. Maldito viejo entrometido… ¡con razón el Teme lo mató!

– ¡Naruto! Danzo es uno de los ancianos del consejo, ten respeto. –Le dijo Hiruzen.

–Danzo es un maldito bastardo que se oculta tras la frase "es por el bien de Konoha" para hacer las cosas para su propio beneficio. –La forma tan sería que lo dijo hizo que los otros dos notaran que ya no era el niño que estaba sentado ante ellos, era mayor–. Y hablando de ese viejo Jiji, ¿Por qué lo deja que continúe con su programa de Anbu Raíz?

– ¿Qué dices Naruto? Cuando me enteré, Anbu Raíz se disolvió y no ha vuelto a operar. –El Sandaime estaba consternado… ¿Naruto sabia hasta de ese programa?

–Se vuelve a equivocar Jiji… los Anbu Raíz siguen con sus misiones… nunca se disolvieran.

–Imposible… –Susurró Sarutobi acercándose a su asiento y sentándose. Ya estaba demasiado viejo para eso.

–Volviendo al tema –Jiraiya llamó la atención de Naruto–. ¿Por qué volviste?

–Guerra dattebayo.

Ahora ambos abrieron los ojos, no querían que hubiera una nueva guerra.

–La cuarta guerra shinobi. Fue el mismo día en que cumplí diecisiete años…

–Solo faltan un par de años… –Susurro Jiraiya.

–Akatsuki le declaro la guerra a las cinco grandes naciones. Iwa, Kumo, Kiri, Suna y Konoha formaron una alianza...

– ¿De verdad? ¿Las cinco grandes naciones? ¿Cómo fue que pasó eso?

–Ero-Sennin deja de interrumpirme dattebayo.

–Perdón, perdón.

–Como iba diciendo, se formó una alianza para que Akatsuki no pusiera sus manos sobre los últimos dos jinchurikis que quedaban. Ni a Bee ni a mí nos dijeron nada…

– ¿Quién es Bee?

– ¡Jiji! Bee es el jinchuriki del Hachibi, es de Kumo. Nos mandaron a una isla en Kumo y ahí me convertí en… ¿alumno? Si… alumno de Bee. Él es un jinchuriki perfecto y me ayudo para que tuviera todo el control del Kyubi. ¡Y lo conseguí dattebayo!

No creas que la próxima vez te la dejaré fácil mocoso.

Oh Kurama… solo es un juego del tira y afloja… no voy ni a sudar. –Naruto le dijo en su mente sin siquiera tomarle mayor importancia, estaba seguro que ganaría.

Maldito niño arrogante.

–Así que hay un jinchuriki perfecto… ¿y solo ustedes dos quedaban? ¿Ninguno más?

–Solo nosotros dos Ero-Sennin. A los otros los revivieron con el Edo Tensei, y no solo a ellos, revivieron a muchos.

– ¿Edo Tensei? ¿El del Nidaime?

–Eh… el que utiliza Orochimaru y se lo enseñó a Kabuto su espía aquí en Konoha.

– ¿Espía? ¿Kabuto? ¿Aquí? ¡Hay que mandarlo a Ibiki!

– ¡Sarutobi-sensei! Vine para que Naruto deje de hacer cambios y ahora resulta que es usted el que quiere hacer aun más cambios.

–Tienes razón Jiraiya… creo que lo que sabemos ya es mucho, me estoy estresando.

–Jiji… creo que en lo que habría que concentrarse por ahora sería en el ataque que sufre Konoha en los exámenes Chunnin que se celebran aquí. Orochimaru crea una nueva aldea: la del sonido; y se une con Suna para atacarnos. En ese ataque usted muere –Naruto susurró la última frase agachando la mirada–, yo no quiero que eso vuelva a suceder…

–Sensei… –Jiraiya miro al Hokage un momento antes de volver su vista a su futuro estudiante–. ¿Y Naruto? ¿Cuánto has aprendido?

– ¡Mis habilidades son impresionantes dattebayo! Pude terminar el jutsu de papá…

– ¿Papá? –Le preguntaron los dos al mismo tiempo.

–Pues sí, se quienes son mis padres: Uzumaki Kushina y Namikaze Minato. ¡Terminé el Rasengan! ¡Se unos cuantos jutsus de viento! ¡Soy un Sabio Sapo! Pero uno perfecto, no como tú Ero-Sennin que te quedan verrugas Jajaja… ¡También tengo una transformación perfecta en el zorro! ¡Invoco a los sapos! ¡El genjutsu no me afecta! ¡Soy bastante bueno en fuuinjutsu! Eh… que más…

Por mientras que Naruto pensaba que otras habilidades que no había dicho, Jiraiya aprovechó para hablar.

– ¿Terminaste el Rasengan? ¿Cómo es? ¿Cómo lo haces? ¡Y todas esas habilidades! Obviamente que te las enseñe yo, ¿verdad? ¡Era de esperarse de un alumno mío! –Terminó por decir con un aire de suficiencia.

–La verdad… pues me enseñaste a invocar a los sapos en el mes antes de la final de los exámenes Chunnin, el Rasengan cuando fuimos a buscar a Tsunade-baa-chan para que fuera la Godaime Hokage y me fui de Konoha por tres años de entrenamiento contigo y me ayudaste con taijutsu, que pudiera reconocer genjutsu, un poco de fuuinjutsu y en lo que más te centraste fue en el chakra de Kurama… todo eso cuando no estabas pendiente de tú "investigación".

–Y… ¿los jutsus de elemento viento? ¿La formación para ser un Sabio Sapo? ¿Y el Rasengan terminado? ¡Sarutobi-sensei me dijo que podías hacer muchos clones! ¿Por qué no los ocupamos en el entrenamiento?

– ¡Yo no tenía idea que se podían ocupar para entrenar dattebayo! ¡Y tú Ero-Sennin tampoco me lo dijiste! Fue Kakashi-sensei junto a Yamato-taicho, creo que su verdadero nombre era Tenzo, quienes lo hicieron y me ayudaron con mi elemento viento. Cuando moriste, los sapos me invitaron al Monte Myob oku y ahí me convertí en un Sabio Sapo, además de que termine el Futon: Rasenshuriken. Y fuuinjutsu lo he practicado ahora que he tenido más tiempo. Creo que eso es todo…

–Pero… te fuiste conmigo tres años… ¿Cómo pude enseñarte tan poco? ¿Morí?

– ¡No te preocupes Ero-Sennin! Fuiste un buen sensei. Si, lo hiciste–Naruto le dijo con una sonrisa triste.

–No sé porque, pero eso no me hace sentir mejor. ¡Hasta Kakashi pareciera que te enseñó más que yo! –Jiraiya prefirió no tomar en cuenta que en el futuro estaba muerto.

–Yo lo que quiero es ver cuán avanzado estas Naruto. –Interrumpió la conversación el Sandaime.

–Pues entonces vayamos al bosque de la muerte, es donde eh ido unas cuantas veces a entrenar para que nadie me vea.

–Buena idea.

Después de quitar los sellos de silencio y decirle a los Anbus que no lo siguieran, el Sandaime inició la marcha hacia el campo de entrenamiento número 44, más conocido como el bosque de la muerte.

No se habían alejado mucho de la Torre Hokage cuando Naruto escucho que lo llamaban y al darse vuelta vio que se acercaban corriendo sus dos amigos.

–Al fin te encontramos Naruto…

–Hmp.

– ¿Qué pasa dattebayo?

– ¡Oh! –Exclamó Sakura al ver quien acompañaba a Naruto–, Hokage-sama y eh…

–Su nombre es Jiraiya uno de los Sannin –le dijo Naruto.

– ¿¡Sannin!? –Exclamó Sakura con sorpresa–. Quiero decir… Jiraiya-sama.

– ¿Por qué no me puedes tener un poco de respeto como ella mocoso?

–No importa eres un pervertido… Ero-Sennin.

– ¡Pero también soy tu padrino y me debes respeto!

– ¿Eres mi padrino? –Le preguntó sorprendido Naruto, eso él no lo sabía.

–Uh… sí –Jiraiya dijo cuando se dio cuenta que había hablado de más y mirando a los dos otros niños les dijo–, ustedes no digan nada.

–Sí. –Le respondió Sakura y Sasuke solo asentía. Aunque para Naruto había sido una sorpresa saber que Jiraiya era su padrino para sus amigos no fue tan así; después de enterarse quién era el padre de Naruto saber que su padrino era otro shinobi bien conocido no era tanto de una sorpresa.

– ¿Y qué es lo que pasa dattebayo?

– ¡Cierto! Necesitamos hablar contigo Naruto… solos. –El rubio se alejo un poco con ellos para que pudieran hablar sin los adultos, pero estos de todas formas agregaron un poco de chakra en sus oídos para escuchar. Habían visto a la chica bastante nerviosa.

–Lo que pasa es que hoy cuando llegué a casa mi madre me dijo algo que… bueno… no me gusto nada. Yo quería decirle que ya teníamos sensei y todo eso, pero antes de que pudiera decir algo, ella… bueno…

–Danzo quiere entrenar a Sakura –Sasuke la cortó antes de que se diera más vueltas en el tema.

– ¿Qué? –Gritó Naruto sorprendido.

– ¿Qué hago Naruto?

¿Por qué ese viejo tenía que meter sus narices donde no lo llamaban? Naruto miro al Hokage y a Ero-Sennin y por sus rostros sabía que tienen que haber estado escuchando, así que se dirigió hacia ellos con Sakura y Sasuke siguiéndolo.

– ¿Hokage-jiji podrías llamar a Kakashi-sensei y a ese viejo Danzo?

– ¡Naruto!

–Sakura-chan, ¿acaso crees que no estaban escuchando? –Le preguntó por mientras que apuntaba a los dos adultos–, es mejor solucionar esto desde el comienzo.

–Naruto-kun tiene razón, volvamos a la oficina y los mandaré a llamar.

Volvieron en silencio, cada uno en sus pensamientos. Antes de entrar a la oficina del Hokage el Sandaime se dirigió a los Anbus.

–Quiero a Danzo y a Kakashi en mi oficina en cinco minutos… y no me importa que utilicen más vale que Kakashi no se demore.

–Amenácenlo con quemar su libro –les "recomendó" Naruto con una sonrisa–, de seguro que eso funciona dattebayo. –El rubio entró riéndose a la oficina y fue a sentarse en el asiento del Hokage–, ¡que cómodo es mi asiento dattebayo!

– ¡Naruto párate! ¡Es el asiento del Hokage!

– ¿Y no me ves con el sombrero Sakura-chan? –Le pregunto con un puchero. Aunque no le duro mucho porque el Sandaime ya se lo había quitado y se tuvo que parar para cederle "su" asiento.

–No te preocupes asiento querido… estaremos juntos antes de lo que imaginas. –Dijo mientras miraba el asiento con unas cuantas lágrimas en el rostro–, lo mismo va para ti mi bello sombrero…

–Dobe.

–Teme.

– ¡Más les vale que no empiecen! –Les grito Sakura a ambos.

Y como pronostico Naruto, Kakashi fue el primero en aparecer con una mirada de terror en su rostro y su libro no se veía por ninguna parte, puede que bien guardado o quemado. Al ver a sus casi alumnos les sonrío.

–Sasu-chan, Naru-chan, Saku-chan, ¿todavía tienen energía para estar aquí? –Les pregunto con una sonrisa de su ojo, para luego pasar a saludar al Hokage y Jiraiya sin poner atención a la cara de sus estudiantes varones.

– ¿Sasu-chan? –A Sasuke se le puso un tic en el ojo.

– ¿Naru-chan? – ¿De verdad Kakashi-sensei lo había llamado así? ¡Él ya no era un niño!

– ¡No me llames así! –Le gritaron ambos al mismo tiempo.

–Tranquilos, además Saku-chan no dice nada de que le diga así; ¿Por qué ustedes se quejan?

– ¡Ya no somos bebes! –Le grito Naruto, pero Kakashi ya no le hacía caso, estaba mirando la puerta que habían tocado y viendo como entraba Danzo.

–Hiruzen, ¿me llamaste? –Le pregunto y luego miro a todos los que estaban reunidos. Sus ojos se detuvieron un poco más de la cuenta en Naruto y Sasuke.

–Sí Danzo. Tengo entendido que le ofreciste a Haruno Mebuki que entrenarías a su hija y ella acepto, pero lo que pasa es que Sakura ya tiene un sensei. –Sarutobi le explico y Kakashi lo saludo haciéndole saber que él era ese sensei.

–Pero Kakashi no es su sensei oficial, bien podría entrenarla cuando él está ocupado en otras cosas y aprovecho el momento para extender mi oferta a ustedes dos, Uchiha Sasuke y Uzumaki Naruto.

– ¿A nosotros dattebayo? No gracias. –Naruto le empezó a responder–, no creo que tenga nada que nos sirva. A menos que tenga algún Sharingan escondido por esos vendajes para que ayude a Sasuke o a uno de estos que tengo yo –la mano de Naruto fue a su estomago para dejar claro a lo que se refería–, ¿tiene algo de eso viejo?

–Es imposible que tenga un Sharingan –tomó la palabra Sasuke–, después de que me enteré de Kakashi con uno, busque entre los papeles de mi clan y decía que solo él tenía un ojo Sharingan, no aparece nadie más.

– ¿Solo para esto me llamaste Hiruzen? –Danzo volvió su atención al Hokage. Al recibir una respuesta afirmativa se volvió para salir.

– ¡Espere! –Naruto lo detuvo–, al final no me respondió.

–Tu pregunta fue demasiado absurda como para que merezca una respuesta.

Luego tan solo salió.

–Bien… ¡problema resuelto dattebayo! –Apareció una sonrisa en su rostro por mientras que Sakura suspiraba de alivio–, ¿viste que fue fácil Sakura-chan?

–Lo que yo quiero saber –empezó el Hokage–, es cuanto saben tus amigos Naruto. Me di cuenta que cuando pusiste tú mano en tu estomago, parecía que ellos sabían de lo que estabas hablando. ¿Tienes algo que decirme con respecto a eso? –El Sandaime también quería saber sobre la conversación que lo había visto teniendo con sus amigos, pero prefirió dejar eso para otro momento. Creía que ya mucho se había enterado en una sola tarde.

–Sobre eso Jiji… eh –Naruto puso su mano en su cabeza y sonrío. ¡Él no quería hablar de eso dattebayo!

.

.

Hiashi miraba a su hija mayor por mientras comían, podría fácilmente preguntarle si era verdad que ahora era amiga del chico Uzumaki, pero también quería verlo con sus propios ojos, quería ver como se comportaban cuando estaban juntos y no ponerla sobre aviso.

Hinata había empezado un cambio que cada vez era más notorio para los que la rodeaban y el no se había dado cuenta hasta que escucho de la amistad de su hija con el Uzumaki. Se mostraba con más confianza y aunque seguía tartamudeando era mucho menos que antes, aunque con él seguía ese tartamudeo igual que siempre. ¿Por qué en su presencia eso no cambiaba? ¿Tan nerviosa se ponía? ¿Cómo se comportaría cuando estaba a solas con ese chico?

.

.

Danzo no se lo esperaba, ese mocoso había interferido en sus planes. Y la pregunta que le hizo… ¿sabría? ¡Era imposible que tuviera alguna idea de que él tenía algún ojo de los Uchiha! Nadie sabía sobre eso, pero tendría que ser cuidadoso.

Lo mejor sería que dejara a esos niños en paz por un tiempo, aunque eso no quería decir que los dejara de vigilar. En cuanto tuviera la ocasión esos dos caerían en sus manos.

.

.

¿Como estuvo?

Me habían dicho que tenía una muletilla del "por mientras que", así que lo arregle un poco. ¡Si hubieran visto todos los "por mientras que" que tenia cuando termine el capitulo! Ni siquiera me daba cuenta que escribia tanto eso.

Espero que les haya gusta y comenten...

Nos vemos!