Descargo de responsabilidad: Skip Beat no nos pertenece… Ni siquiera Sho, por más que nadie lo quiera.
Soberbia: Deseo por ser más importante o atractivo que los demás, fallando en halagar a los otros.
SOBERBIA
Sho-chan, salí a comprarte un Kurigo Pucchin Purin.
Sho-chan, aquí están tus deberes para la clase de inglés.
Sho-chan, eres el mejor.
No, Sho-chan, no hay manera, seguramente usa zapatos de plataforma.
Obtendré mi revancha, Fuwa Shotaro.
Te haré arrepentirte tanto. Que desearás morir.
Se despertó de golpe. ¿Por qué tenía que soñar con ella? Se arrastró fuera de la cama y tomando una botella de agua se dejó caer pesadamente en el sofá. Sus recuerdos viajando a un pasado distante.
Sho-sama, ¿qué quiere comer?
Sho-sama, ¿necesita algo?
Sho-sama, su padre lo manda a llamar.
Sho-chan, yo sé que puedes lograrlo.
"Siempre pensé que ella era la que mejor me entendía en el mundo. Y también pensé que yo era el que mejor la entendía".
La voz de Shoko lo interrumpió.
—Sho… ¿Qué estás haciendo? Tenemos que estar en el estudio en 20 minutos. Mueve tu trasero.
—Vamos, Shoko. No ves que acabo de despertar.
—Muévete, Sho, que vamos a llegar tarde —dijo empujándolo a la ducha, mientras le quitaba la camisa.
—Si lo que querías era ducharte conmigo debiste haberlo dicho antes —dijo con una sonrisa de autosuficiencia plasmada en el rostro—. Después de todo no hay quien pueda resistirse a los encantos de Fuwa Sho.
—Lo que digas Sho, pero muévete.
Iba tarde… Genial. Mucho se hablaba en la industria de cómo era trabajar con Fuwa Sho, incluso ya se tejía la leyenda de que si eras capaz de trabajar con el cantante podías trabajar con cualquier arrogante, egocéntrico y lleno de sí mismo en la industria del entretenimiento. No la mal entiendan, ella admiraba su capacidad como músico y compositor y no le gustaba dar credibilidad a los rumores…, pero bien reza el dicho que cuando el río suena, piedras lleva.
Sumida estaba en sus pensamientos que tropezó contra alguien.
—Mira por dónde caminas, ¿quieres? ¿Acaso no sabes quién soy yo?
Hablando del diablo.
—Por supuesto que se quién es, Fuwa-san, yo soy la actriz que actuará en su PV. Tendremos el placer de trabajar juntos hoy.
La miró con detenimiento. Justo como le gustaban.
—El placer será todo mío —dijo dedicándole una mirada hambrienta.
—Si me disculpan, tengo que ir a vestuario y maquillaje —dijo retomando su camino.
Shoko dejó escapar un suspiro cansado a su lado.
—No hagas nada estúpido.
—¿Cuándo he hecho algo estúpido?
—…
"¿Por qué estaba escuchándolo?", se preguntó por quincuagésima vez.
¡Ah sí!, ya recordaba. El director había llamado a un descanso de 15 minutos y el cantante se le había adherido como una garrapata. Al escucharlo hablar de nuevo, decidió que los rumores sobre el cantante se quedaban cortos. Debía haber un límite a la vanidad de una persona y lo mucho que podía vanagloriarse.
—Mis más recientes sencillos llevan semanas manteniéndose en los primeros lugares de la lista de Oricon. He creado una leyenda. Nunca antes se había visto semejante dominio de los primeros lugares de lista.
Ella recordaba varios que lo podrían hacer palidecer en comparación. Cómo quería restregárselo en la cara. Paciencia, se repitió una y otra vez.
—Ya veo —fue lo único que atinó a decir mientras se revisaba las uñas.
Pero qué rayos estaba mal con esa mujer, lo estaba ignorando. Él estaba tomándose el tiempo de hablar con ella y ella no mostraba ninguna emoción o interés al escuchar de sus logros. Debería sentirse halagada de que Fuwa Sho mostrara interés en ella. Debería estar alabando su grandeza y arrastrándose a su cama.
Oh, Sho-chan, eres el mejor, Sho-chan no tiene comparación, Sho-chan es el número uno, Sho-chan, mira te traje un Kurigo Pucchin Purin…, me vengaré de ti, Shotaro, te haré arrepentirte. Repetía la molesta vocecita de la Kyoko de su cabeza.
¿Por qué estaba ese demonio cambia formas apareciendo ahora en su mente? Seguramente tenía que ver con ese estúpido sueño.
Fue sacado de su reflexión cuando el director los llamó a retomar sus lugares.
La otra mitad de la grabación no fue como se esperaba. El director continuaba haciéndolos repetir la misma escena una y otra vez. Su humor se agriaba más con cada segundo.
—Fuwa-kun, no lo está haciendo bien —llamó el director.
—¿Perdón?
–No puedo ver la emoción, se supone que ha perdido a su amante y lo que me está dando es la expresión de alguien que ha tenido un mal día de trabajo.
—¿Debería recordarle que yo fui el que escribí la canción? ¿Quién mejor que yo para saber cómo retratar lo que escribí?
—Por supuesto que la escribió, Fuwa-kun, una excelente canción, la verdad, y eso lo hace un asombroso cantante —sintió su pecho hincharse con orgullo. Sin embargo, lamento informarle que eso está lejos de hacerlo un buen actor.
La actriz a su lado dejó escapar un resoplido que no pudo contener.
—No es mi culpa —arremetió—. Nunca antes he tenido problemas. Es su culpa —dijo señalando a la actriz—. Ella no me trasmite nada.
—Oh no, eso sí que no, Fuwa-san, he aguantado todas sus pretensiones y demás, pero no se atreva a poner en duda mi actuación. No pretenda encimarme su mediocridad.
Sho enrojeció hasta la punta de las orejas e iba a arremeter cuando Shoko intervino para pedirle al director otro receso.
—Todo es culpa de ese demonio cambia formas.
—¿Kyoko-chan? ¿Qué tiene que ver Kyoko-chan en todo esto?
—…
—Deberías disculparte con ella, así acabarían con toda esta situación de una vez.
—Yo nunca la obligué a venir conmigo, ella pudo haberse negado.
—La llamaste plana, sin atractivo y aburrida.
—Nada que no fuera verdad.
Shoko decidió dejar el tema allí, como de costumbre no iban a llegar a ninguna parte, no mientras él se mantuviera en su estado de negación constante.
—Tómate un minuto para retomar la compostura y compórtate como el profesional que eres.
El resto de la filmación se llevó a cabo sin mayores inconvenientes. Cuando finalmente estaban saliendo del estudio se topó con la actriz que protagonizara su video.
—Gracias por el duro trabajo. Ha sido un… placer, Fuwa-san.
Y comenzó a alejarse, no sin antes agregar una línea final.
—Pero haría bien en recordar que la soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano*.
Las palabras quedaron resonando en su cabeza.
—¿Qué habrá querido decir? —le preguntó confundido a Shoko.
Shoko se sintió desfallecer, un gran cantante sin duda, una estrella de la industria japonesa, pero su… inteligencia… nunca dejaba de sorprenderla.
Se dejó caer pesadamente en el sofá.
Todo sería mejor con un Kurigo Pucchin Purin.
Inmediatamente descartó el pensamiento.
No no no, él era el gran Fuwa Sho, ídolo de las masas, el número uno en las listas musicales, el que imponía tendencias, no podía querer un Kurigo Pucchin Purin.
No, algo como el Kurigo Pucchin Purin no era digno de ser comido por él. Demasiado común, pasado de moda y para nada sofisticado... Sin importar cuánto su boca se hiciera agua y sus pensamientos se nublaran de solo pensar en el delicioso dulce.
Ahh, los dilemas de ser el grande y poderoso Fuwa Sho. Un Dios entre los mortales.
.
*San Agustín de Hipona.
