Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic
Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei
AMORES CRUZADOS
Capitulo 2: Recuerdos y el primer encuentro
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Debajo de un gran árbol, dos chicos y una jovencita platicaban animadamente.
—Je… no te dije Gaara. Terminamos nuestro trabajo más pronto de lo planificado.
—Sí. Debo admitir que fue gracias a tu astucia, Naruto.
—No me alagues tanto, me… me da pena 'ttebayo —se sonrojó tenuemente mirando hacia arriba.
Una risa cantarina pobló el ambiente.
—¿TÚ? —Sakura le señaló con el dedo— ¿Sientes vergüenza de algo Naruto-Kun? —hubo algo de sarcasmo en su femenina voz.
—¡Hey! Sakura-chan ¿Qué me quieres decir con eso? —dijo Naruto realizando un puchero.
Frente a esto, Gaara y Sakura comenzaron a reír, él con discreción, ella a carcajadas. Era tan fácil molestar a Naruto.
Era la mañana siguiente, después del día de la renovación de la alianza del reino de la Arena y el Reino del Viento.
Tanto Gaara como Naruto habían decidido darse un buen descanso, y que mejor que hacerlo con un día de campo, aunque realmente los dos habían querido salir a cazar, pero la gran insistencia de cierta muchacha, había terminado por convencerlos.
El día transcurría entre risas, el tiempo pasaba con rapidez.
La diversión se acortaba. Extraño enigma de la vida.
Era la hora del almuerzo, los tres adolescentes decidieron regresar.
A pesar de haber sido una mañana muy agradable, Gaara estaba algo molesto. Sakura había sido la encargada de servir la comida y recoger todo una vez que habían terminado, pero era él, quien ahora llevaba cargado una canastilla con un mantel rosa, y con cubiertos y platos del mismo color… tan solo porque el par de tortolos, llámense: Naruto y Sakura; iban más adelante, tomados de las manos, mirándose a los ojos, y diciéndose una que otra cursilería, según el criterio de Gaara.
Finalmente llegaron al palacio, una voz llamó de inmediato al joven de cabellos rojos.
—Qué bueno que lo encuentro mi señor.
— ¿Qué sucede Baki? —Preguntó Gaara intrigado, mientras le entregaba la canasta a Sakura, quien junto a Naruto miraba con algo de curiosidad aquel hombre.
—El rey Minato me ha informado que ha terminado con sus funciones, príncipe Gaara.
—Sí, así es… ¿Qué tiene?
—Permítame recordarle mi señor, el evento que ha organizado su hermana, la princesa Temari…
Gaara se dejo caer de hombros.
—Sí, claro que lo recuerdo, pero, ¿A qué te refieres con "el evento que ha organizado"?
—Acaso no lo recuerda joven Gaara, su hermana adelanto el gran baile una semana.
Baile
Apenas hubo escuchado esta palabra, Sakura lanzó la canasta a un lado y tomó de las manos a Naruto, mientras hacía que los dos diesen vueltas.
—Lo oíste Naruto, un baile, un baile, un baile, un baile, un baile —no ceso de repetir la joven con gran emoción.
—Sí, sí, ya lo escuche Sakura-chan, ahora podríamos dejar de dar vueltas que me estoy mareando 'ttebayo —dijo Naruto mientras sonreía.
Sakura paró al instante y, abrazó a Naruto sin importarle la presencia de los otros dos, sin embargo, a Baki, aquella demostración de afecto se le hizo incomoda, así que rompió el momento, produciendo un mal intento disimulada tos que, trajo a Naruto y a Sakura a la realidad, en ese momento ambos se sonrojaron profundamente y decidieron 'huir'.
—Eh… Gaara… yo tengo… eh… algo que hacer en mi cuarto… eh me voy… permiso… —pronunció un avergonzado Naruto, sintiendo un sudor frio empaparle la nuca. Salió a prisa del lugar.
—Eh… bueno yo, debo de lavar los platos… así que… que… me… me voy, permiso… —dijo Sakura notablemente nerviosa mientras también 'huía' de la escena.
—Así que el príncipe Naruto está comprometido con la condesa Haruno… —Baki lanzó las palabras al aire, plantando los ojos en el lugar donde Naruto y Sakura habían estado minutos antes.
—No exactamente Baki, aunque literalmente eso es cierto —Gaara mostró en sus rasgos parcos una leve confusión—, pero dejemos la vida privada de esos dos y mejor continuemos —el tema de los enamorados, se cerró definitivamente.
—Oh, sí señor. Creo que debería realizar la invitación formal —vaciló un poco, conocía la poca paciencia del muchacho—… durante el almuerzo, debe considerar que es mejor partir inmediatamente con la familia real del Viento, como usted sabe, seguramente la señorita Temari volvió adelantar la fecha del baile —su voz fue muy obvia al pronunciar las últimas palabras.
—Sí, odio admitir que tienes razón —destensó su cuello algo molesto—. Está bien les entregare la invitación oficial hoy.
—Me parece correcto, príncipe Gaara.
—¿Eso es todo lo que tenías que decir?
—Sí.
—Retírate entonces —hizo un gesto con la mano—. Ah sí, se me olvidaba —rascó su sien—, prepara la flota.
—Sí, Príncipe, no se preocupe. Con su permiso.
Baki realizó una reverencia, e inmediatamente salió del palacio rumbo al puerto de Konoha.
"¿Por qué demonios Temari, siempre termina comprometiéndome en sus cosas?"
Gaara suspiró sin dejar de meditar.
—Disculpe príncipe.
—Ah sí… —respondió distraído a la mucama.
—El almuerzo está servido, la familia real lo espera.
—Gracias.
—Con su permiso —pronunció la sirvienta mientras dejaba a un meditabundo Gaara en la estancia del Palacio real del Viento.
A pasos lentos, Gaara se dirigió al comedor, mientras intentaba no perder el camino, a veces detestaba ese palacio, pues era más grande que el suyo, y era más fácil perderse.
Pero para su fortuna, su orientación no le traicionó.
—Permiso, rey Minato, reina Kushina.
—Adelante Gaara —Respondió la pelirroja mujer, quien con un gesto en la mano lo invitó a tomar asiento.
La ubicación de todos los miembros reales, fue exactamente la misma del día anterior, e inclusive los gestos y acciones, las miradas entre los reyes y, las risillas entre Naruto y Sakura.
Cuando finalmente el almuerzo hubo concluido, Gaara pidió la atención de todos los presentes.
—Minato-sama, Kushina-sama, deseo anunciar algo… —Gaara se puso de pie.
—Adelante Gaara, tienes nuestra atención… —Minato apoyó su mentón sobre sus manos.
"Seguro es para anunciar lo del baile Naruto-kun…", le susurró Sakura a Naruto.
"Si… debe ser eso…", Respondió de igual manera el chico de ojos azules.
—Yo, Sabaku no Gaara —se aclaró la garganta, era un hastío tantas obligaciones para su edad—, tengo entre mis deberes oficiales, el placer de entregarles esta invitación para el Gran Baile, organizado por mi hermana, la princesa Temari —intentó que su lengua no se enredase, lo suyo no eran los eventos sociales—. Aquí tiene la invitación oficial, para usted y su familia, Rey Minato —Gaara extendió el sobre para el monarca, sin embargo…
—Es muy honroso para mí, recibir una invitación de un aliado como la Arena, pero debo declinar —se explicó despacio—, tengo que asistir a una junta urgente con mi cuerpo militar, mi presencia es muy necesaria, son asuntos de estado que obviamente no puedo revelarte —Gaara asintió comprendiendo—. Espero esto no sea sujeto a malas interpretaciones.
—Comprendo perfectamente.
—Cariño— Kushina intervino en la conversación—… tú has expresado claramente, que para realizar la junta, es necesaria tu presencia —sonrió—, pero no la de nadie más, y bueno, ya que ahora tenemos un nuevo embajador…
"Así que, por ahí venia la cosa". Concluyó Minato de inmediato.
—Porque no envías a Naruto como tu representante —en esta ocasión la reina desvió una mirada cómplice hacia su hijo, que la veía con los ojos brillantes.
—Tienes razón, querida… ¿Por qué no? —el rey también desvió la mirada hacia su hijo, y finalmente preguntó — ¿Te gustaría?, Naruto.
Naruto, durante toda la plática se había mantenido como un espectador, no había interrumpido ni una sola vez, a pesar de ello, él deseaba asistir a ese baile.
Desde muy pequeño, había tenido, por así decirlo 'un talento nato para hacer amistades, y participar en eventos sociales', siendo el centro de atención durante cualquier programa. Su madre sabía a la perfección eso, al punto en que en una ocasión le comento a Minato, algo curioso:
"El trono será para Deidara pero, las amistades y las chicas serán para Naruto."
Y honestamente tenía razón, mientras Naruto no hablara con las personas de su medio, todo el mundo se limitaba a tratarlo con formalidades, pero una vez que confraternizaba con alguien, simplemente dejaba huella.
Una huella muy positiva.
Al ser consciente de esto, a Kushina le pareció apropiado que su hijo asistiera aquel baile, ya que en esta ocasión, Naruto no se limitaría a interactuar con la nobleza de su reino, sino que tendría la posibilidad de expandir sus relaciones; puesto que si Gaara los invitaba, significaba que los cuatro grandes reinos se reunirían para celebrar esa gran gala.
—Eso ni me lo tienes que preguntar Papá —descubrió unos blancos dientes a plenitud—, claro, me gustaría.
—Perfecto, Naruto ira en mi lugar, ¿Qué te parece Gaara?
—Muy apropiado rey Minato… —Gaara curvó con levedad los labios.
—Entonces entrégale a mi hijo la invitación.
—Aquí tienes, Naruto.
—Gracias Gaara, 'ttebayo —Naruto sonrió ampliamente—. Pero…
—¿Pero qué Naruto? —Gaara frunció el ceño.
—Esta invitación es con derecho a pareja ¿Verdad? —Naruto desvió su par de cielos en dirección a Sakura, la cual se sonrojó de repente y entornó los ojos con dulzura.
—Sí, Naruto, la invitación es con derecho a pareja —la respuesta de Gaara fue mecánica.
—Entonces —Naruto entrelazó su mano con la de Sakura, completamente sonrojado, sentía su respiración cortarse — ¿Me acompañas, Sakura-chan?
—Encantada —era sin lugar a duda el mayor respeto de Sakura hacia Naruto.
Con esas últimas palabras, se concluyó con el almuerzo. Gaara les advirtió a Naruto y a Sakura que prepararan su equipaje inmediatamente, debían partir a mas tardar mañana, dada la posibilidad de algún imprevisto durante el viaje, o que la vehemente princesa Temari, haya decidido adelantar la fecha del baile.
Sakura debió retirarse a su hogar para preparar sus cosas, mañana de mañana alcanzaría a Naruto y a Gaara en el puerto. De ese modo, Sakura, tres horas después del almuerzo, se dirigió a su mansión al lado norte de Konoha, escoltada por varios guardias reales.
Naruto tampoco perdió tiempo, fue a su habitación y comenzó con la ardua labor de seleccionar ropa. Eso no le iba nada bien, detestaba elegir vestuario, por lo regular era Kushina quien le elegía la ropa como a un muñeco, sin embargo ella en esta ocasión decidió negarse.
"Vamos hijo mío, debes tener algo del gusto que tenia Deidara".
Habían sido las palabras de su madre, ella no era del tipo de personas que lo comparara con su hermano fallecido a cada momento, pero debía reconocer que tenía razón, su hermano era tan 'perfecto'.
Suspiró.
Deidara venía a su memoria, demasiado a menudo.
—o—
—Muy bien. Muy guapo.
Kushina pellizcó los cachetes de Naruto, que se removió incomodo.
—No exageres mami 'ttebayo…
—No exagero. Eres un niño muy lindo, vestido así aun mas.
—Pero mami, seguro que cuando Deidara pase por esa puerta, tú no vas a pensar lo mismo 'ttebayo. Aunque mi hermano sea un cabezota… siempre es alabado por su talento, elegancia y 'hermosa apariencia' —el pequeño hizo una mala imitación, Kushina le dirigió una mirada de regaño.
—¿Qué sucede, Naruto? No sueles envidiar a tu hermano.
—Uhm… bueno, estoy nervioso… es mi primer baile y tengo miedo de no estar a la altura.
Rascó su cabeza.
—Es normal que tengas miedo, pero tu carácter es mas espontaneo que el de él. Te irá bien. Aparte, tú siempre has captado la atención en todas las fiestas infantiles a las que te han invitado.
—Mamá, esas eran fiestas infantiles, esto es un baile 'ttebayo.
Naruto fijó su mirada en la de su madre, como si fuera a cerrar los ojos en cualquier momento.
—Lo sé, pero destacaras, ya lo veras.
Kushina abrazó con ternura a su pequeño hijo. Naruto se relajó en sus brazos.
—Estás listo, Naruto-baka.
—Aniki.
Siseó Naruto aparentemente furioso, aunque la realidad distaba mucho de eso, para Naruto, Deidara era su mayor objeto de admiración y envidia.
Deidara a sus ojos, era simplemente increíble… un excelente militar, un artista de talento inigualable, un ser humano rebelde y apasionado, un hermano mayor fastidioso, protector y cariñoso… y era elegante, pese a su temperamento descomplicado y libre.
—Si hijo, tu hermano está listo.
—Entonces vámonos, se hace tarde.
—Oh… si, aniki-baka, vamos.
Naruto le plantó un beso en la mejilla a su madre y corrió hacia Deidara. Caminando a su lado, daba la sensación de sentirse alguien realmente importante.
Kushina sonrió ante ese cuadro.
Salieron del palacio, embarcándose en la carroza. A paso lento llegaron al baile que ofrecía la familia Nara en celebración al fin de la guerra entre el Viento y la Unión de Países Subdesarrollados (U.P.S.).
Ingresaron a la fiesta, había mucha gente importante, la mayoría jóvenes entre diez y veintiséis años. Por lo regular a esos bailes asistían los hijos de nobles, como representantes de sus padres, tal cual era el caso de Deidara y Naruto.
"¡Que apuesto es, y a esa cosita que viene con él!".
Naruto volteó y vio a varias jovencitas señalarlos, entendió de inmediato que hablaban de él y su hermano. Prestó algo de más atención y notó que no paraban de hablar de Deidara, entonces sopló confuso, no terminaba de comprender, ¿Por qué su hermano a pesar de ser tan popular entre las chicas, a ninguna le daba cabida?
Transcurrieron un par de horas, Deidara ya estaba fastidiado, varias jovencitas no paraban de perseguirlo, y se notaba su desesperación por no poder escabullirse de ellas.
—Naruto…
—¿Si? —bostezo el pequeño rubio agotado.
—Espérame un momento aquí, uhm, voy a la carroza por mi capa.
—Bien, te espero.
Deidara asintió, mientras giraba y le dedicaba una sonrisa discreta a Naruto, el más joven pese a su hiperactividad comprendió que no era más que un pretexto para alejarse de las chicas.
—Hola lindo, ¿Dónde está aquel chico rubio de cabello largo?
—Creo que se llama Deidara ¿Verdad? ¿Sabes donde esta criaturita?
Naruto frunció el seño, no era tan tonto como para delatar a su hermano, se dispuso a inventar una mentira piadosa, pero antes de decir algo, hubo 'alguien' que interrumpió.
—Señoritas, es hora de ir a casa.
—Oh no…
Una señora de aspecto demacrado y mala cara, seguramente la tutora de aquellas jóvenes, se aproximó al par de chicas y prácticamente las arrastró fuera del establecimiento, mientras ellas se iban, un par de chicos de veintidós años, buena pinta, entraron al salón, siendo la nueva atracción de este montón de chicas desesperadas, pero ellos a diferencia de Deidara eran realmente coquetos, se ganaron de inmediato la antipatía de los pocos chicos que aun habían en la fiesta.
Deidara regresó pronto cubierto con su gran capa y el cabello suelto, traía la goma de su pelo en la mano, se le había roto.
A la par que el joven ingresó, uno de los muchachos que entró a la fiesta se escabulló de su grupo, aproximándose al rubio que estaba de espalda a menos de un metro de distancia de Naruto.
Habían transcurrido varias horas, la luz no era tan buena en ese momento.
—Acabas de entrar a la fiesta ¿no? —era uno de los chicos que se creía una 'inminencia' en las artes de conquista.
Deidara curvo la ceja sin comprender, ni siquiera volteó a ver al poseedor de la voz, tan solo ladeó levemente los ojos.
—¿Quieres tomar un trago y bailar conmigo, linda?
Naruto abrió sus ojitos en gran medida intentando asimilar la información, cuando hubo comprendido el mensaje tuvo ímpetus de reírse, pero al ver a su hermano cambio de opinión. Deidara estaba enrojecido hasta los oídos con una expresión indescifrable, los ojos entornados, y los labios temblando.
—Idiota.
Fue un susurro inaudible que escupió furioso.
En dos zancadas Deidara estuvo frente a Naruto, lo tomó de la mano y 'literalmente' arrastró al menor fuera del salón, mientras el muchacho en cuestión, los miraba raro.
— ¡Maldición!… aquel tipo raro, pero la capa… mi cabello… ¡Rayos! ¡Uhm!
Naruto escuchaba con atención el monologo de su hermano, mirándolo con sorpresa, Deidara lo notó, y cambió de inmediato su enfado por calma, con una sonrisa confiada, revolvió los cabellos de Naruto y habló con discreción: "Nunca, pero nunca te dejes el cabello largo".
Naruto lo miró inquisitivamente, le había despeinado, Deidara se dio cuenta y volvió a reír:
"No te enojes, otouto-baka".
Aquel sarcasmo fue suficiente para que Naruto reaccionara mal, sacándole la lengua al mayor, pero lejos de molestarse, Deidara rió aun mas, mientras abrió la puerta de la carroza e hizo un gesto para que Naruto ingresara, este volvió a mirarlo feo, Deidara volvió a sonreír.
Dentro de la carroza Naruto se cruzó de brazos inflando los cachetes con enfado.
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El paso del vehículo era lento, el tiempo parecía haber borrado su rastro.
Naruto comenzó a abrir y cerrar los ojos reiteradamente, el cansancio empezaba hacer mella en él, completamente agotado arrimó su cabeza en el hombro de Deidara, al borde de atravesar el umbral del mundo de los sueños, Naruto sintió como sus cabellos eran revueltos con suavidad, se sintió desconcertado, pero estaba demasiado exhausto como para hacer cualquier movimiento.
'Pequeño baka… uhm, si supieras lo importante que eres para mí'.
Era Deidara. Debía ser él, su voz era inconfundible ahora, los cambios hormonales le habían dado un timbre de voz único, un sonido demasiado grave para su agudo tono anterior, como no reconocerlo.
Naruto con un bostezo abrió los ojos, observando fijamente a un sorprendido artista, sonrió tenuemente… "Yo también te quiero, tonto hermano mayor 'ttebayo", con aquellas dulces palabras se entregó al sueño. Deidara solo sonrió.
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Una luz exigua se filtró por la ventana, era la luna, Naruto lo notó y se removió incomodo, estaba en su habitación, no sabía como había llegado ahí. En ese momento tan solo deparó en varios ruidos a su alrededor.
Con gran incertidumbre se puso de pie restregándose los ojos con una de sus manos mientras la otra abrazó un gran cojín contra su pequeño cuerpo, abrió la puerta y observó un escenario que perturbó hasta la más ínfima de sus emociones.
Las doncellas corrían a prisa, las antorchas se encendían a altas horas de la noche, gritos por todas partes… nadie deparaba en él. Tanto ajetreo no podía ser nada bueno. Sin notarlo, tiro el cojín y se aventuró hacia el caos.
Con gran sigilo se escabulló fuera de su habitación, caminó a prisa pero sin correr, por el largo pasillo, hasta que consiguió dar con las escaleras, entonces alcanzó a oír algo que no le hizo gracia, por sobre todo le dio miedo.
—Cariño, no puedo creer que esté pasando esto.
—Yo tampoco, Kushina.
— ¡Maldición Minato! ¿Acaso no firmaste un convenio, para acabar con estas batallas de una vez?
—Papá, así lo hice, pero los líderes militares de la U. P. S., nos han montado una trampa, han traicionado el convenio.
Su rostro se descompuso en una gran mueca de confusión.
—Esto es una falta grave, y no me gustaría decirlo, pero debes capturar a los lideres, y exigir la pena máxima para ellos. La muerte —Minato tragó saliva. El dialogo continuó—. Luego llevar este caso al Consejo de los Reinos para diluir la unión de esos estados.
—Lo sé padre… pero…
—¡No te puedes dar el lujo de ser suave, si la soberanía del Viento ha sido violentada!
—Tranquilo Jiraiya, no es culpa de nuestro hijo.
—Lo sé, Tsunade… pero es que…
—Tranquilo, papá. Esta vez no fallare.
—Confió en ti.
—Gracias, papá. Es hora de partir.
—Cuídate Minato —Kushina y Tsunade hablaron al unisonó.
—Ve hijo mío, todos confiamos en ti.
—Gracias.
—Un momento —Un timbre de voz familiar se hizo presente.
La menuda complexión de un adolescente hizo presencia.
—¿Qué quieres Deidara?
—Mamá, abuelo, abuela… voy al combate con Papá.
—Ni lo pienses —habló tajante Minato—, ya permití que vinieras conmigo anteriormente, pero ahora no puedo hacerlo, en esta ocasión, es diferente… es más peligroso.
Minato y Deidara encontraron sus miradas. Cada uno se debatía con sus demonios internos.
—¡No me importa Papá! ¡Algún día seré el rey, y un rey debe estar dispuesto a dar la vida por su reino!
—Deidara, deberías escuchar a tu padre… — Jiraiya reprendió a su nieto.
—Hijo mío… por Dios, tu padre y tu abuelo coinciden que en esta ocasión la encrucijada será más peligrosa.
—Tu madre tiene razón.
Deidara apretó los labios en una incómoda mueca.
—Mamá, abuela, lo siento, pero si no voy no podre perdonármelo, no viviré en paz, uhm.
—Maldita sea, entiende… no es apropiado.
Minato le dirigió una reprobatoria mirada, el adolescente frunció el ceño indignado por ese trato.
—¡Lo siento papá, pero no puedo permitir que en esta ocasión me trates como a alguien frágil! ¡Quiero que me demuestres que soy digno de tu confianza, quiero que me trates, como a un soldado más!
Deidara respiró hondo luego de haberle gritado a su padre que lo observo desconcertado, él solo bajo la cabeza ante la escrutadora mirada de los adultos.
—De acuerdo, en marcha —Minato no hubiera deseado que su hijo madurase tan abruptamente. Pero si Deidara lo quería así.
Naruto escuchó la decisión de su padre y abrió los ojos, incrédulo.
—Te has salido con la tuya, así que cuídate muchacho…
Jiraiya palmeo la espalda de Deidara, este asintió.
—Dios te bendiga, hijo.
Tsunade realizo el símbolo de la cruz en la frente de Deidara, en esta ocasión él no se resistió como siempre lo hacía. Kushina no soportó la presión y envolvió en sus brazos a su hijo, él solo correspondió con ansiedad, propia del vértigo de una guerra que toca a la puerta.
Naruto al ver que su madre y su hermano se separaron y que el muchacho empezó a caminar a lado de Minato, corrió para bajar las escaleras, preso de un profundo pánico, no pensó, hizo las cosas como siempre las hacía. Por impulso.
—Hermano... no te vayas —todos voltearon al escuchar la débil vocecilla filtrarse en el ambiente.
—Hijo.
—No lleves a mi aniki, papi —su aguda voz infantil tembló—. Por favor.
—Naruto, tu hermano va por voluntad propia.
—Deidara no vayas, ¿Si?… por favor 'ttebayo.
Unas pequeñas lágrimas quisieron aflorar de los azulinos ojos de Naruto, pero él era orgulloso, no se iba a permitir tal cosa.
—Naruto.
Deidara se dirigió a su pequeño hermano con suavidad, y sintió una punzada en el pecho. Solo revolvió con dulzura los desordenados cabellos de Naruto y sonrió: "Volveré pronto, te lo prometo".
—Está bien —Naruto habló a regaña dientes, mientras disimuladamente limpió una lagrima que resbaló por su mejilla.
Odiaba la terquedad de Deidara, pero jamás podría reclamarle, ambos eran igual de necios.
Deidara dio vuelta y se despidió asintiendo con la cabeza y haciendo un gesto con la mano. Naruto sintió el imperioso impulso de correr tras su padre y su hermano de nuevo, pero dos manos lo sostuvieron por los hombros.
—Déjalo Naruto.
—Ero-sennin… ¿Por qué Deidara no me escucha?
—No es eso, Naruto… él simplemente se preocupa por el Reino.
—Ya veo —murmuró bajito inflando los cachetes.
—Ven mi pequeño, vamos a dormir.
Kushina tomó de la mano a su hijo.
—Si, mami.
—Voy contigo Kushina.
—Gracias Tsunade.
Las mujeres se colocaron al pie de la escalera junto con Naruto.
—Me voy a dormir que descanses Kushina, te espero Tsunade.
—De acuerdo Jiraiya —respondió Tsunade.
—Hasta mañana, Jiraiya-sama —Kushina sonrió con gentileza— Despídete de tu abuelo —jaloneó levemente a su hijo.
—Hasta mañana ero-sennin —continuo de mala gana.
—Que descanses, Naruto. Por cierto, deja de decirme así —Jiraiya sonrió, arrancando de los labios de Naruto un gesto igual.
Después de ello, todos fueron a descansar, poniendo un punto final aquella larga jornada.
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Naruto estaba acostado en su cama mirando al techo, estaba fastidiado, los castigos no le sentaban bien.
Hace cuatro días, por mera travesura se había atrevido a espiar a su madre y sus abuelos.
Se había enterado que el Consejo de los Reinos había fallado a favor de su reino, y que la unión de los países que les habían declarado la guerra había sido disuelta, y que los líderes militares que habían faltado a su palabra, habían sido acusados de alta traición, y en pocos días serian ejecutados.
Justo después de eso, producto de la impresión por el castigo que se les aplicaría aquellas personas, había llamado la atención de los mayores, provocando así su castigo actual, aunque debía admitir que por hoy no le importaba mucho realmente, afuera había un diluvio, así que estaba mejor encerrado en su habitación.
Suspiró aburrido, cuando escuchó un gran bochorno fuera de su morada, se incorporó y auscultó una frase que le hizo sonreír como en muchos días no lo hacía:
"El rey ha llegado"
Sin pensar si su castigo se extendía o no, salió de la habitación al recibimiento de su padre y su queridísimo hermano. Pero algo desencajo.
Nadie estaba en la sala.
"¡No es posible!"
Aquel grito llamó su atención y con una presión en su pecho, que a su vez hizo mella en su ligera respiración infantil, caminó a paso lento y se colocó tras una gruesa columna del castillo y observó todo sin ser capaz de articular palabra.
Su madre estaba en el piso llorando de una manera que lo asustaba, su padre intentaba incorporarla, pero era inútil. Su abuela lloraba en brazos de su abuelo, mientras él negaba con la cabeza intentando contener las lagrimas amargas.
El cuadro lo turbaba en gran manera, pero le ponía peor el no saber, el porqué de tanto llanto, hasta que la ansiada pista llego, haciendo que su alma se fugara aterrada del dolor.
—¿Por qué Deidara? ¿Por qué mi nieto, Jiraiya? Él era tan joven.
—Minato… Por Kami… dime que es una mentira muy cruel —Kushina parecía ahogarse por su propio llanto—, una broma retorcida y dolorosa, miénteme… pero no digas… ¡No digas que mi hijo está muerto!
Naruto comprendió todo de inmediato, la respuesta era bastante clara, incluso, para alguien como él, no obstante su mente se negó a seguir procesando algo tan doloroso, las lagrimas se agolparon en sus ojos, todo se hizo nubloso, cerró los parpados con fuerza y mordió su labio inferior.
Debía ser un sueño, un mal sueño… no, no era un sueño… ¡era una horrenda pesadilla!
—Perdóname Kushina —Minato intentaba controlar sus emociones—, si yo hubiera cuidado mejor de él, si hubiera planificado la maniobra a su lado —no pudo continuar de forma coherente—, la vida de mi hijo fue un precio demasiado caro por la cabeza de los lideres —no pudo decir más, solo abrazo a su mujer con un sabor amargo en la boca.
Naruto abrió los ojos y recordó algo que había dejado de lado cuando espió a su madre mientras ella revisaba uno de los informes que le llegó de parte de los generales de su reino.
Los conspiradores habían sido capturados a través de una maniobra de acorralamiento, a base de múltiples explosiones los habían cercado, sin embargo, en la última explosión, en la más fuerte y definitiva, el soldado a turno no había podido escapar, dado que esa zona enemiga había estado minada. Al activarse la bomba, una secuencia de explosiones se dieron por la reacción de las minas, el encargado no pudo huir, murió de contado.
Lo triste era que toda esa situación pudo ser evitada con un estudio más detallado del terreno, que por negligencia y apuro, no se hizo.
Su pobre hermano había sido el desgraciado que había tenido el infortunio de pasar por una muerte tan atroz, ni siquiera había tenido oportunidad de escapar. Era algo demasiado doloroso e incomprensible para alguien tan pequeño como él.
No se puede pedir a un chiquillo que comprenda a la muerte. Eso no obedece a la lógica.
—¡No puede estar muerto!
Un tembloroso Naruto llamó la atención con un potente grito, todos le observaron.
—¡Mi hermano no está muerto!
Naruto salió corriendo hacia la entrada del palacio, sin darle tiempo a nadie para reaccionar, la lluvia caía con más fuerza, apenas existía algo de visibilidad. Naruto alcanzó las gradas de la entrada y empezó a tambalearse sin dejar de avanzar.
Llegó al final y observo con mayor claridad a dos hombres que cargaban un bulto sobre una camilla, vio algo que aparentemente era una mano ennegrecida… ¿calcinada?
Empezó a rehilar sin poder controlar su cuerpo, cayó de bruces al suelo y continuo llorando, un nuevo impulso, tal vez incorrecto, nació en él, se puso de pie sacando fuerzas del vacío, necesitaba quitar la sabana, y ver fuese lo que fuese que había allí, pero dos fuertes brazos le detuvieron.
—Perdóname hijo, pero no puedo devolvértelo.
Naruto se removió desesperado con toda la fuerza que puede poseer un niño de diez años, pero fue inútil, el dolor y la impresión terminaron por vencerlo, convulsionando nuevamente en los brazos de su padre, empezó a perder la conciencia, solo pudo susurrar entre lágrimas:
"¿Por qué? ¿Por qué mi hermano?".
No escuchó la respuesta, finalmente cayó desmayado.
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Naruto había dormitado durante todo ese tiempo, intentando huir del dolor y la realidad que se empeñaba en herirlo, a pesar de todo había logrado que sus padres le llevasen al entierro de su ídolo…
El ultimo adiós para Deidara.
—o—
Los últimos rayos de sol que despedían el día y daban la bienvenida a la noche, ingresaban por el gran ventanal. Naruto, tenía la mirada baja, pese a ello se alcanzaba a distinguir que apretaba la mandíbula con furia.
—Deidara —susurró Naruto.
—El día del baile, fue un buen día para los dos, creo —hablaba para sí mismo, sin dejar de observar, analizar, y clasificar su ropa.
—Quién diría que no nos volveríamos a ver —cerró los parpados, mientras traía a su mente algunos recuerdos del pasado.
—Me mentiste, no te despediste con un adiós… tuviste que dejarme con una estúpida esperanza, a que aguardara tu regreso… tus últimas palabras hacia mí fueron —hizo una mueca producto del enfado—. Volveré pronto, te lo prometo —imitó la voz de su hermano con sarcasmo—. Aniki baka, si no ibas a volver no debiste darme esperanzas.
En sus manos sostenía una de sus camisas, la apretó con fuerza y aventó la prenda a la maleta con furia, como si pudiera con esa acción descargar algo del dolor y del rencor que le guardaba a su hermano, porque si, Naruto sentía algo de rencor hacia Deidara.
Desde su muerte se sentía traicionado, Deidara jamás le había fallado, pero gracias al toque prematuro de la diosa muerte, el muchacho en cuestión le había engañado. Sabía que no había sido cosa de su hermano, pero el dolor y la rabia siempre lo habían dominado.
Finalmente Naruto cerró la última maleta, por fin su equipaje estaba listo, bajó la valija de su cama, ya era de noche.
Naruto se dejó caer pesadamente en la cama, miró hacia la ventana y un pensamiento se coló en su cabeza:
"Noche con estrellas y sin luna… ya veo, así que será luna llena durante la noche del baile… como aquella noche fatídica."
—Eso no me gusta dattebayo, solo espero que no ocurra nada —su expresión era de aburrimiento—, no quiero volver a pasar por un dolor como ese, no de nuevo.
Alcanzó a susurrar Naruto, antes de ceder a los encantos de Morfeo, que esa noche le devolvió algo muy preciado. Sus recuerdos.
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Un niño de largos cabellos rubios, de doce años, llevaba sobre su espalda a un pequeño niño de melena rubia de siete años.
—Lamento que por mi torpeza tengas que cargarme 'ttebayo. Gracias, aniki—su voz aguda tembló ligeramente.
—Eres un torpe, uhm —dijo el mayor fingiendo molestia, para luego reír ante la expresión avergonzada del menor —No debes disculparte, eres importante para mí, así que estoy a gusto cuidandote, uhm…—dijo el mayor, mientras sonreía, sin dejar de caminar hacia el palacio que en ese momento era plenamente iluminado por los rayos de un sol brillante, un sol que decoraba el limpio y claro cielo azul.
—o—
—La marea está subiendo… Naruto-kun.
—Lo sé, pero lo importante es que estamos a punto de tocar puerto Sakura-chan.
Conversaban un par de jóvenes mientras miraban el horizonte desde la proa del barco.
—Mira Naruto-Kun —decía Sakura mientras señalaba al frente con su mano —el barco de Gaara a tocado puerto.
—Si, lo veo, el resto de su flota también —Naruto bostezó, mientras se desperezaba —menos mal que ya vamos a llegar —continuó hablando el rubio—. Estoy muy cansado nunca he hecho un viaje tan largo 'ttebayo.
—¿Y crees que yo sí? Que desconsiderado —Sakura se quejó, al ver que Naruto solo se preocupaba de sí mismo.
—¡Lo siento Sakura-chan! No quise ofenderte, dattebayo —Naruto se disculpo con una sonrisa nerviosa y un gesto tierno en los ojos.
—Lo sé —Sakura sonrió. Sus enfados siempre eran momentáneos—, solo deja de ser tan despistado.
Sakura tomó el rostro de Naruto entre sus manos, le sonrió y le dio un beso en la mejilla.
—Gracias.
Naruto tomó una de las manos de Sakura y la besó, esta se sonrojó y lo miró con dulzura.
—Príncipe Naruto, hemos tocado puerto.
—Oh… gracias Minoji —dijo Naruto mientras tomaba la mano de Sakura, para juntos descender del barco.
Al llegar al puerto de Suna, tanto Naruto como Sakura fueron saludados por los habitantes de un modo muy cordial.
—Naruto, Sakura… es hora de que conozcan al embajador de mi país.
—Vaya Gaara, así que aquí estabas.
—¿En donde más querías que este, baka?
—No me digas así, Gaara—le dirigió una mirada acusadora.
—De acuerdo, mejor vamos.
—Concuerdo. Vamos Sakura-chan.
—Si, Naruto.
Así, los tres chicos se dirigieron hacia un carruaje que era escoltado por varios guardias reales, de improvisto, vieron descender del carruaje a un hombre joven de unos veinticinco años, con un rostro de suaves y hermosas facciones, ante lo cual cierta jovencita de ojos verdes no pudo evitar abrir los ojos con sorpresa, mientras ladeaba el rostro incomoda.
"Que atractivo es…", comentó con vehemencia su yo interior.
"Cállate…", fue lo único que respondió.
—Tío Sasori, como representante del Reino del Viento, viene conmigo el príncipe Naruto, y su acompañante, la condesa Sakura.
—Es un placer para mí y el Reino de la Arena, recibir al heredero del Reino del Viento, y a su acompañante —se aclaró la voz—, por favor príncipe Naruto, condesa Sakura, vengan conmigo su carruaje, los espera.
Sin más palabras, el joven de cabellos rojos guió a Naruto y a Sakura a un carruaje ubicado a lo lejos.
—Gaara y yo, nos transportaremos en aquel carruaje de adelante, y guiaremos a este carruaje en el cual irán ustedes hasta el palacio, ¿Están de acuerdo?
—Claro Sasori-sama —respondió Naruto—. Vamos Sakura-chan.
—Sí.
—Yo puedo ayudarla señorita —Sasori interceptó a Sakura, extendiéndole la mano a para ayudarla a subir al carruaje.
—Gracias, es usted muy amable —respondió algo estupefacta mirando a Sasori a los ojos.
No sabia si ese hombre podía ser definido como 'atractivo', pero sin duda generaba una poderosa fuerza de atracción.
Naruto, Gaara y Sasori no tardaron en embarcar en sus respectivos carruajes. Avanzaron rápidamente a través de las calles de la biliosa ciudad, los vidrios de los carruajes iban cerrados dado el clima implacable del Reino de la Arena, que en ese mismo momento ofrecía una desmedida tormenta, de arena, por supuesto.
Alrededor de una hora después, llegaron al palacio ubicado a las afueras de la capital del reino, Naruto, Gaara, Sasori y Sakura usaban capas para protegerse del viento, que a pesar de haberse aplacado un poco, seguía llegando con fuerza.
Sakura veía con sorpresa aquel palacio, era distinto al de Naruto, este tenía un toque más oriental, mientras que el palacio de su primo era un enorme castillo medieval. El embajador Sasori, los guió hasta una de las puertas de entrada a los jardines del palacio, una vez que llegaron hasta ella, los llevó por un camino a modo de desviación.
—Disculpe —Naruto atrajo la atención de sus acompañantes—. ¿Por qué vamos por aquí? Parece que estuviéramos escondiéndonos.
—Oh… lamento que piense eso, lo que sucede es que he evitado la entrada principal, porque usted y la señorita verían los preparativos para el evento, y eso debe ser una sorpresa —recalcó.
—Ya veo… disculpe los malos entendidos —rió nerviosamente.
—No hay problema.
—Además, Naruto—intervino Gaara —seguro que mi hermana esta por ahí, y si los ve no los va a dejar en paz, con aquel asunto de que es la 'anfitriona' —dijo con voz neutral.
—Que cruel Gaara-kun, lo dices como si Temari-san fuera una molestia —Sakura se indignó un poco.
—Es que… como decirlo… mi hermana es 'tan alegre' —Gaara hablo con mezcla de ironía e indiferencia.
—Suficiente. No te refieras de ese modo a tu hermana.
—Pero tío, tu sabes que es cierto.
—Así sea. Es tu hermana mayor y debes respetarla.
—Concuerdo con usted, Sasori-sama, no deberías referirte de ese modo a Temari-san, Gaara.
—Ya, ya no peleen 'ttebayo —intervino Naruto carraspeando —Mejor cuénteme Sasori-sama ¿Cuántas personas ya han llegado para el evento?
—Bueno, si contabilizamos a todos, sin temor a equivocarme puedo asegurar que ustedes son los últimos.
—¿Quiere decir que todos los invitados ya están aquí?
—Así es.
—Qué vergüenza, yo no soy impuntual 'ttebayo.
—No debe disculparse, ya que a su reino, la invitación llego tarde.
—Uff…—suspiro Naruto aliviado. Su padre no tendría pretextos para regañarlo.
—Finalmente hemos llegado, esta es la zona asignada a los nobles del Reino del Viento.
Naruto y Sakura se voltearon a ver, al frente de ellos se vislumbraba una gran casa no era un palacio, un castillo, ni una mansión, simplemente eso, una gran casa. Sasori, hizo un gesto para que los invitados le siguieran, al pasar, encontraron un gran recibidor, el cual atravesaron para continuar por un gran pasillo que los llevo hasta unas escaleras, las cuales subieron, hasta el último piso, Sasori los guió a unos dormitorios al fondo del corredor, y finalmente se detuvo frente a uno de ellos.
—Hemos reservado las mejores habitaciones del lugar para ustedes, la estancia número 24 le ha sido asignada a usted, señorita Haruno.
—Muchas gracias —dijo una sorprendida Sakura, mientras recibía sus llaves de las manos de Sasori.
—Ustedes —dijo Sasori dirigiéndose a unos soldados que cargaban el equipaje —lleven esas maletas a la habitación de la señorita.
—Sí, señor—contestaron al unisonó.
Sakura abrió la puerta de su cuarto para que los hombres dejaran su equipaje, una vez que lo hicieron, cerró la puerta, y prosiguió a alcanzar a Sasori, Gaara, y Naruto, los cuales se habían adelantado ya, a la habitación del rubio.
—Esta será tu habitación Naruto, la suite número 27.
—Me gusta, la vista es bonita —Dijo Naruto mirando por la ventana, mientras otros soldados dejaban el equipaje en la gran estancia.
—De acuerdo, con esto he cumplido mi labor, nos retiramos para que descanse —Sasori hizo una pausa como si recordara algo—. Ah, sí, lo olvidaba. Mañana a la 7 de la noche es el baile.
— ¿Cómo? —Interrumpió Sakura—. ¿Acaso el baile no iba a ser en dentro de tres días?
—Mmm… bueno, mi sobrina Temari adelanto la fecha… de nuevo —suspiró.
—Sabía que mi hermana saldría con una sorpresa —intervino Gaara sin emoción.
—Eso no importa, lo importante es que llegamos a tiempo, ¿no lo crees Sakura-chan?
Sakura solo asintió.
—Bueno, hasta el baile. Gaara y yo debemos retirarnos, permiso.
—Adelante —De ese modo Sasori y Gaara, abandonaron la habitación.
—Estoy muy cansada Naruto, yo también me voy.
—De acuerdo Sakura-chan —rió—. Nos vemos mañana en la noche.
—¿Por qué? Es decir, podemos vernos por la mañana —lo miró acusadoramente.
—Es cierto, pero voy a dormir hasta el medio día y el resto de la tarde me dedicare a escoger el traje.
—Pero, ¿cómo? —Le observo confusa— ¿Acaso no trajiste seleccionada tu ropa?
—Si, pero aun tengo que decidir entre tres trajes—dijo Naruto rascándose la cabeza.
—Definitivamente no cambias —sonrió—. Aunque sea desayunemos juntos ¿Sí?
—De acuerdo, Sakura-chan
—Nos vemos a las 8 de la mañana, ahora sí, hasta pronto
—Hasta mañana
Ahora el que sonreía era él, mientras Sakura desaparecía detrás de la puerta.
Naruto decidió tomar un baño antes de dormir, sin duda había hecho un viaje muy largo.
—o—
—Buenos días, Sakura-chan.
—Buenos días, Naruto-kun, creí que no vendrías —dijo poniéndose de pie Sakura, había estado sentada en uno de los muebles de la estancia.
—Vamos a comer, que me estoy muriendo de hambre, dattebayo.
—Hay Naruto, solo piensas en comer y dormir —negó con obviedad.
—No es cierto, yo pienso en algo más, o mejor dicho en alguien más —el rubio se aproximó a Sakura.
—Ah, si… ¿en quién? —pronunció la muchacha de cabellos rosas, fingiendo no entender la insinuación de Naruto.
—Bueno, yo…—Naruto tomó a Sakura por la cintura, esta se sorprendió por el gesto, Naruto no solía ser 'lanzado', sin embargo no opuso resistencia.
—Tú… que…—susurró en el oído del muchacho de ojos color cielo, su tono de voz no podía ser más sugerente.
Sus rostros estaban muy cerca, ambos desearon recordar ese primer beso, pero…
—Vaya, hace tiempo que no los veo. Naruto, Sakura…
Los muchachos pararon en seco y observaron al dueño de esa voz.
—Tú —inmediatamente Naruto se separo de Sakura, los dos estaban visiblemente perturbados.
—No era mi intención 'interrumpirlos', es solo que creí que sería el último en bajar a desayunar, por lo regular me levanto tarde, es 'problemático' comer con mucha gente.
—No, Shikamaru, no interrumpiste nada —dijo Sakura excusándose, mientras ahogaba un suspiro—. Nosotros íbamos a desayunar en este preciso instante, acompáñanos.
—Sí, Shikamaru mejor vayamos a comer.
Naruto infló un cachete intentando controlar sus nervios.
—Es problemático estar en medio de dos novios, pero ya que insisten.
De ese modo los jóvenes se dirigieron al salón del comedor, ahí los esperaba un camarero que inmediatamente los ubicó en una mesa, y receptó las ordenes de los tres.
—Vaya, yo creí que era vago, y llegaba tarde, no pensé que nadie más llegara después de mi.
—Ya ves que sí. Lo que sucede es que Gaara me entregó hace pocos días la invitación, mejor dicho anteayer por la tarde, así que ayer temprano por la mañana, tuvimos que preparar las flotas y venir —flanqueó la cabeza.
—Pues sin duda alguna tu viaje fue más problemático que el mío —resopló con pesadez.
—Sí, el viaje fue muy cansado Shikamaru, por cierto, ¿tú no viniste con acompañante? digo, la invitación era con derecho a pareja.
Un casi imperturbable Shikamaru, que en ese momento daba un sorbo al café, se atoró de repente, ante lo cual Naruto comenzó a palmearle la espalda, Sakura mordió su labio ¿había dicho algo malo?
—Cof… cof… cof…
—¿Te encuentras bien Shikamaru? —Naruto curvó las cejas algo perturbado.
—¡¿Qué pasa Shikamaru?! —preguntó Sakura, con un visible gesto de culpa.
—Nada… digo… no… no vine con nadie…
—¡Ja! por cómo te pusiste tienes tus andanzas —sonrió pícaro Naruto.
—Claro que no, yo vine solo. Ni si quiera se que quieres decir con eso de 'andanzas'.
—Sí, claro… —rió con sarcasmo—. Shikamaru Nara, el 'Gran Barón de Konoha', dicen por ahí que no acostumbra a estar solo.
—Mira Naruto, yo no soy como tú —Sakura mordió su labio con nerviosismo.
—Bueno, bueno tranquilos —dijo Sakura tratando de apaciguar el ambiente—. Naruto, discúlpate con Shikamaru.
—¿Por qué? Yo no hice nada.
—Como que no hiciste nada, utilizaste el titulo de Shikamaru-sama, para insinuar 'cosas'.
Sakura apretó los puños intentando controlar su ira, a causa de la descarriada lengua de Naruto.
—Está bien —hizo un puchero. Shikamaru tenso la mandíbula—, lo siento Shikamaru no era mi intención menospreciar tu titulo.
—De acuerdo, no hay problema, pero solo porque se lo despistado que eres —se puso de pies—, tengo cosas que hacer me retiro. Naruto, Sakura, hasta luego.
—Hasta pronto, Shikamaru.
—Nos vemos, Shikamaru.
Shikamaru se retiró del comedor dejando a Naruto y Sakura solos.
—Hay Naruto… que descuidado.
—¿Por qué? Si Shikamaru es un pícaro —rió burlonamente—, no lo sabré yo.
—Así sea Naruto —Sakura dio un sorbo al café y continuo—. Shikamaru-sama era el hijo de Shikaku Nara, el comandante a cargo del batallón que logró infiltrarse en el campo enemigo durante la primera batalla de la guerra hace seis años. Te recuerdo que gracias a esa maniobra, se logro el primero de los tres acuerdos de paz, aunque varios militares murieron incluyendo al padre de Shikamaru, por lo tanto el titulo de barón, le fue concedido por tu padre a la familia Nara, en agradecimiento a su genialidad y sacrificio, motivo suficiente para que tú no te burles.
—Está bien, ya entendí —resopló Naruto—. Bueno, me voy a mi cuarto, tengo que preparar mi traje, y bueno tú sabes, muchas cosas más, así que te dejo, Sakura-chan.
—De acuerdo Naruto, nos vemos en el baile ¿Por cierto? —Dijo pensativa— ¿Va a ver la presentación, o va iniciar directamente el baile?
—Pues, va a ser con presentación, según lo que me dijo Gaara —respondió de mala gana.
—Ya veo, entonces nos vemos después de la presentación, hasta luego Naruto-kun.
—De acuerdo, nos vemos —respondió el rubio, mientras aproximó su rostro al de Sakura y le dió un beso en la mejilla.
—o—
¡Porque! ¡Porque! ¡¿Cómo es posible que me pase esto a mí dattebayo?!
Se supone que soy el representante más importante de mi reino, debía estar media hora antes para que me dieran las indicaciones para la presentación, pero… me quede dormido. Es que eso de escoger ropa es muy aburrido, pero creo que valió la pena.
Por fin termino de subir corriendo la enorme escalera del palacio de Gaara, a penas si puedo respirar, ¡Rayos! No entiendo, ¿por qué hacer la entrada del palacio con tantas escaleras? Como si en un apuro como el mío tuviera tiempo para subir esto, suerte que el entrenamiento militar que recibí fue fuerte, sino, no hubiera llegado.
—Buenas noches
—Ah…ah… ah… Buenas noches… permiso…
—Un momento jovencito, su invitación
—Mire señor guardia… ah… yo… ah…—estoy muy agotado—, no tengo tiempo 'ttebayo.
—Lo siento joven, pero sin invitación usted no pasa.
—No… no sea así…—me quejo.
—Lo lamento…
—… rayos…
Susurro de quedito, y empiezo a buscar en los bolsillos internos de mi levita, ¡Maldición! ¿Por qué cuando necesitas algo con urgencia nunca aparece? Oh…Por fin la encontré.
—Aquí la tiene…
—Permítame —El idiota ese se demora en ver o que.
—¿Sucede algo?
—Je… una invitación especial, es decir usted es Namikaze Naruto —sigue hablando como idiota—… haberlo dicho antes. Pase su alteza, lo están esperando, diríjase por el primer corredor en la tercera puerta le darán las indicaciones.
Después de que ya me hace retrasar, el muy imbécil se disculpa.
—Gracias —es lo único que respondo, intentando sonar más molesto de lo que realmente estoy.
Por fin llego al lugar donde me señaló el incompetente ese, pero no hay nadie, no tengo tiempo para esperar, veo al reloj, y faltan tres minutos para qué empiece el baile, salgo corriendo y en medio de mi carrera me tropiezo con alguien.
—Lo… lo siento.
Es una voz, dulce por cierto, abro mis ojos para ver quién es, resulta ser una chica muy pálida 'ttebayo.
Ella abre lentamente los ojos, son extrañamente perlados, su cabello es largo, azabache y azulado, eso resalta sus rasgos finos.
Esa chica me mira sorprendida y se sonroja.
—Lo lamento —me empuja con fuerza y sale corriendo.
—Hey… ¡Espera! —se fue y ni si quiera se su nombre.
Es frustrante…
—¿Naruto-Sama? —me volteo y veo a una joven de cabello corto castaño.
—Sí, soy yo.
—Mucho gusto, Sasumi-san. Venga conmigo le voy a dar todas las indicaciones necesarias para su presentación.
—Gracias a Kami sama, dattebayo.
Es todo lo que puedo pronunciar mientras ella me guía colgada de mi brazo.
CONTINUARA…
Notas de Autor:
Segundo capitulo… ¡Listo!
Considerando que Hinata y Naruto, no se conocen. Yo considero que la escenita del tropiezo es bastante para el pairing.
Sobre Naruto… uhm, yo creo que esta dentro de carácter, sino, háganmelo saber, no me molestare.
En cuanto a las introspecciones, mas adelante. Todos los primeros capítulos son de presentación.
Por el momento es todo.
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