Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic
Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei
AMORES CRUZADOS
Capitulo 3: El gran baile (La presentación)
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—La decoración es muy elegante…
—Definitivamente…
Eran algunos de los comentarios de los invitados a la gran recepción ofrecida por la Familia Real de los Sabaku.
—Buenas noches —La voz de una mujer se hizo presente, acallando el murmullo general de todos los invitados—. Es un placer tener la presencia de todos ustedes, mi nombre es Sasumi, y quiero que le den la más cordial bienvenida a la organizadora de este magnánimo evento. Con ustedes, la princesa Sabaku no Temari.
Sobre la tarima, hizo su aparición Temari, caminó contorneándose, haciendo resaltar su provocativo vestido rojo sin mangas de falda amplia, en su cuello había un ostentoso collar de oro con rubís.
Era bella, era sexy, y contaba con la atención de un gran público masculino, sus fans, como ella les decía, todos y cada uno de los hombres que le aplaudían en aquel instante había intentado cortejarla, sin obtener resultados.
Hermosa, coqueta y difícil, sencillamente irresistible para el sexo opuesto.
—Que tal Sasumi… estoy bella —Susurró a su ayudante la princesa.
—Arrebatadora, su alteza.
—Bien… quiero estar perfecta para él —Dijo finalmente Temari, y se aproximó al centro de la tarima.
—Buenas Noches, quiero darles las gracias a todos los presentes por venir al baile, organizado por su humilde servidora.
Basto un instante de silencio para que todo el salón se llene de aplausos. Temari prosiguió:
—Creo que podemos empezar con el primer acto de la noche… La presentación.
Todos volvieron a aplaudir, esperando a que iniciara el primer evento, sería muy interesante conocer a las personalidades más importantes que los acompañaban esa noche.
—Parece que llego tarde, Sasumi.
—Sí, príncipe Kankuro.
—Sera mejor que mi hermana maneje todo esto —Dijo Kankuro parándose a lado de la ayudante de Temari, en una esquina del fondo de la tarima.
—Si, es lo más prudente.
—Abran los telones.
Susurró Temari a un par de sirvientes que se encontraban a los lados de la tarima, e inmediatamente ellos acataron la orden, elevando las grandes cortinas purpuras de filos plata, detrás de estas se vislumbró cuatro puertas de caoba, con decorados en oro, y al lado derecho de las mismas cuatro tronos dorados con un asiento tapizado en concha de vino.
—Bien, empezaremos con nuestro primer invitado especial, es uno de los anfitriones, mi hermano. 'El príncipe heredero del reino de la Arena, Sabaku no Gaara'.
Inmediatamente la primera puerta se abrió, dando paso al joven de cabellos rojos, expresión seria y facciones pulcras, su traje blanco y su corbata escarlata resaltaba su melena roja. Por cortesía, Gaara saludó a los presentes. Le exacerbaba que su hermana lo pusiera en esas encrucijadas. Al final optó por sentarse en su trono.
'Maldición Temari… si no fuera por eso, no estaría aquí'.
Temari sonrió nerviosa, adivinando los pensamientos de su pequeño hermano, que la observaba furico.
—De acuerdo, podemos continuar —Temari caminó un poco más al centro del tablero —nuestro siguiente invitado especial o mejor dicho 'invitada' especial es 'La princesa heredera del reino del Agua, Hyuuga Hinata'.
De la segunda puerta, salió una muchacha de aspecto frágil, de largos cabellos azulados agarrados en una coleta alta, por una especie de tiara de diamantes.
Lo más llamativo de aquella joven eran sus ojos, claros como un par de lunas, su maquillaje era discreto, pero resaltaba su delicado perfil. Su cuello era decorado por una gargantilla de diamantes que hacia juego con su ropa, un largo vestido blanco con detalles negros.
Hinata respiró cohibida, todo el salón calló en cuanto apareció. Pero el silencio no duro demasiado, y aplausos colmaron el ambiente, varios halagos llegaron a sus oídos.
Temari al ver todo ese alboroto sonrió.
—Me corrijo, es un placer presentar a la 'Hermosa Princesa Hinata'.
La muchacha en cuestión la regreso a ver, se sonrojó. No era buena en manejarse en eventos sociales, solía ser muy tímida, sin embargo sonrió, levantó el rostro y con un rubor que se negó a abandonarla, simplemente caminó al centro de la tarima.
—Gracias, es un placer estar aquí —la voz de Hinata era dulce, muy finita, esto llamó la atención de los presentes. Mas en esta ocasión, nadie dijo nada.
Dio vuelta y se dirigió al segundo trono, en el cual se sentó, mientras era analizada por un par de pupilas aguamarinas.
'Bonita…'
Una idea fugaz se cruzo en la mente de Gaara, no obstante mantuvo su expresión sobria.
—Continuando con esta presentación —prosiguió Temari—, tengo el agrado de presentar a nuestro tercer invitado especial, con ustedes… 'El príncipe heredero del reino del Fuego, Uchiha Sasuke'.
No tardó en salir de la tercera puerta un muchacho de diecisiete años, apuesto y serio.
Una locura general se dio en el sitio por parte de las chicas, que cayeron rendidas ante un fastidiado príncipe de cabellos y ojos negros, igual que el traje que lo envestía.
Cuerpo atlético, rostro cincelado, porte elegante. Sasuke era el sueño de cualquier mujer.
Cualquier mujer que no lo conocía de verdad.
Junto con Temari, Sasuke tenía una reputación de 'chico de ensueños' en la aristocracia, todo se había dado desde la muerte de su hermano, cuando él tuvo que asumir la posición de heredero.
Se aproximó al centro del lugar, y sonrió hipócritamente provocando desmayos, eso no le halagó en lo más mínimo, de hecho lo detestaba, todas las mujeres se metían en su cama con solo mirarlas.
Su atractivo resultaba un problema, aunque siendo tan inteligente sabia que eso tenía sus ventajas.
Sexo gratis sin complicaciones.
—Es un placer ser un invitado de honor, agradezco tu invitación Temari.
Fueron sus únicas palabras, sin sonrisas, sin nada.
—Gracias, Sasuke.
'Ha crecido bastante, muy parecido a Itachi a su edad. Lindo, pero seco.'
Concluyó Temari con una mirada rápida.
Después de ello el joven Uchiha se giró sobre si y, vio un par de perlas observarlo fijamente, suspiró, al hacerlo, Hinata se sonrojó y bajó el rostro, a ella también le había llamado la atención aquel chico, y le dio mucha vergüenza que la sorprendiera observándolo, sin embargo, para Sasuke fue un alivio que esa chica reaccionara de esa manera, y no se lanzara encima de él, como acostumbraban hacerlo sus admiradoras. Finalmente a un paso parsimonioso llegó a su respectivo trono y se sentó en el.
—Finalmente para cerrar este acto —Temari, acalló a la audiencia femenina para continuar—, me enorgullezco en presentar a nuestro último invitado especial, con ustedes, 'El príncipe heredero del reino del Viento, Namikaze Naruto'.
Los espectadores se silenciaron para observar con atención y el mayor de los respetos al heredero del reino del Viento, el reino al cual admiraban, e incluso algunos temían.
De inmediato, de la puerta final salió un mozuelo rubio de ojos azules como el cielo, su mirada era alegre, su andar seguro, su rostro tenía facciones graciosas pero atractivas, su piel dorada era envestida por un traje azul marino.
Se notaba que el traje cubría una figura delgada y esbelta. Se movió con gracia y vacilación, tomó la palabra, aclarando su garganta.
—Buenas Noches, soy el príncipe Naruto Namikaze. Para mí es un placer estar esta noche con ustedes, espero que podamos ser amigos, gracias por invitarme Temari-san.
Naruto había guardado un porte y tono serio, sin embargo en sus ojos se podía vislumbrar una gran chispa, al decir las últimas palabras, sonrió… con una sonrisa amplia, una sonrisa clásica en su familia.
Su sonrisa era llamativa, un gesto infantil que resaltaba los rasgos de su rostro.
¿Inocencia?
Tal vez, aunque su mirada era un torbellino de pasión guardada, no lujuria, pasión y ganas por vivir. Porque la vida es bella y era un hermoso regalo para él.
Y cualquiera que conociese a Naruto, llegaba a opinar lo mismo… sentía ganas de vivir.
Las muchachas de la fiesta sonrieron y aplaudieron con ímpetu, el príncipe Naruto distaba mucho de lo que reflejaba Sasuke, pero tenía un encanto único, una luz propia.
'Has crecido mucho Naruto, y de qué manera' La princesa Sabaku sonrió con extrema discreción.
—Agradezco su cumplido, alteza —Temari respondió con una sonrisa profesional.
—Nah… no es nada Temari y deja de mirarme así o vas hacer que me sonroje 'ttebayo.
Temari le observó fijamente. Naruto había pronunciado la última parte en voz muy baja, pero no por eso dejaba de ser una provocación. Temari respiró profundamente, esa era una noche especial, y por el bien de la fiesta, más valía que Gaara no se enterase de nada. Negó con discreción y con un gesto le indicó a Naruto que se dirigiese a su trono.
Naruto no se hizo de rogar mucho, dio una vuelta veloz con los parpados cerrados, al abrirlos vio dos rostros familiares, el de su gran amigo de la infancia, y el de cierta jovencita endeble. Hinata lo observaba fijamente, Naruto la encaró desconcertado, ella bajó el rostro avergonzada.
Naruto se sintió satisfecho, esa acción había resultado un buen desquite por haberlo ignorado anteriormente, así que simplemente camino hasta su trono y tomo asiento.
'Naruto… interesante'.
Un millón de ideas poblaron la cabeza de Sasuke, había resultado un baile más productivo de lo planeado.
—o—
Qué vergüenza…
¿Por qué tenía que tropezarme con él?
Naruto Namikaze. El invitado más importante de la recepción. El heredero del Reino del viento.
No ha sido una buena noche.
Yo, Hinata Hyuuga, 'Princesa del Reino del Agua', odio los eventos sociales.
Mi timidez resulta ser el peor factor en mi contra, y hace relucir mi torpeza.
Pero mi padre, el rey Hiashi Hyuuga, exige de mí una conducta diferente.
Una reina demuestra su garbo y su belleza.
He escuchado muchas veces esa frase, y eso no es lo mío, pero me esfuerzo por hacer diferencia en fiestas y celebraciones, aunque pienso que es inútil.
Me gustan las pequeñas victorias, soy feliz con detalles que enaltecen mi ego, el cual la mayor parte de mi vida ha estado por los suelos.
Como princesa que soy, danzó; como mujer, gustó de la cocina, y como yo, como Hinata, amó los sonidos, amó la música, amó el piano, amó el arpa, que permite que la melodía que existe en mi, fluya… es mi propia fuga de libertad, en la cual abro las alas y me limito a ser quien soy, un animalito asustado en un mundo de fieras… un ave enjaulada que le canta a la vida que transcurre inmisericorde y sin gloria, bajo el cielo azulado.
En una ocasión, creí ver muchas avecillas posarse en mi arpa y cantar al compas de mi voz, mientras el sol se colaba con ligereza a través de la ventana de mi habitación.
Un escenario mágico.
Irreal, no.
Eso fue real, lo sé… pero tampoco tengo la estima suficiente para aceptarlo.
En el fondo no soy más que una cobarde, que no puede aceptar sus virtudes, solo ver con la mayor de las consciencias sus defectos.
A medida de que crezco las responsabilidades tocan a la puerta, y desde hace algún tiempo la insistencia de la fortuna ha sido peor.
Desde mi nacimiento ha sido una lucha constante por conseguir la estima de mi padre, cuando lo he logrado por fin, he hallado una cima descomunal que me impide el paso.
Para tomar el trono debo cumplir un requisito primordial, ser desposada. Mi padre quiere ajustar eso de inmediato para evitar contratiempos, pero tengo escasos quince años, aquel paso es demasiado difícil para mí.
Conocer al candidato idóneo, antes de que deban elegirme un marido.
Esto no es sencillo.
Hace tres semanas, llegó la invitación de la Arena a mi reino, y dado que mi padre tenía que recibir al rey interino del reino del Fuego, justo en esta fecha, dijo que yo iría en su representación acompañada por Neji (mi primo), embajador y archiduque de mi reino.
Mi padre creyó que esta sin duda sería una gran oportunidad para que sondee a varios nobles que estén a mi altura. Pero no lo creo, aunque…
He pasado una gran vergüenza el día de hoy, deseaba con todas las fuerzas que poseo que este evento saliera bien, pero creo que no.
Mi primer encuentro con Lord Naruto ha sido una barbarie, tropezarme con alguien importante y actuar de esa forma no ha sido buena idea. Pero me asuste, él me resulto tan distinto, tan llamativo, y eso me ha puesto ¡terriblemente nerviosa!
En ese instante no halle otra escapatoria más que salir huyendo. Llegue a mi camarote respire profundo y minutos después de ese hecho, escuche mi nombre en los labios de Lady Temari y salí, me petrifique al ver a toda esa gente, pero los aplausos y los piropos discretos me hicieron sentir diferente.
Bella.
Por una efímera ocasión en mi vida.
Unas cortas palabras de cortesía y fui a mi trono, no pude evitar ver al príncipe Gaara, ya ubicado, él era simpático, y eso me desencajo, últimamente me fijó más en los chicos, y eso empieza a asustarme.
No paso mucho tiempo para que anunciaran al siguiente invitado especial, y ahí estaba, otro Adonis que me haría quedar mal, Uchiha Sasuke.
Había escuchado rumores de que era un muchacho extremadamente atractivo, pero al ser solo rumores jamás los tome enserio, quizás si lo hubiera hecho… no me habría visto en esa situación tan incómoda.
Sasuke tiene un rostro muy simétrico, muy llamativo, lo observe fijamente sin percatarme de que giró y me halló infraganti, no tuve más alternativa que agachar la cabeza mientras él suspiraba fastidiado. Es comprensible, alguien así, no debe tolerar que alguien tan opaca como yo, depare tanto en él.
Desee con toda el alma quedarme envuelta en mis pensamientos, pero volví alzar la vista , para ver a la personalidad más importante de la noche, tenia ordenes claras de tratar con la mayor altivez posible al representante de la casa real del Viento, y finalmente salió, el heredero del Viento.
En ese intervalo la vida me mostró, que está en mi contra.
Era él, el muchacho de cabellos rubios. Caminar seguro, rostro travieso y atractivo, y su actitud, no necesito más para saber que mi atracción por él, sobrepasa lo que debería. Me sumí demasiado en mis pensamientos, y cuando giró, halló mis ojos plantados en él, pese a que intento disimular, pude distinguir nacer de sus labios una sonrisa discreta, mi vergüenza y exasperación (por haber disfrutado de mi mal momento) en ese lapso, no pudo ser más grande, pero no tenia recursos, así que una vez más, baje mi rostro derrotada, mientras sentí un calor abrasador que me quemaba las mejillas, ese calor se negó a abandonarme.
—Aquel fue nuestro último invitado. Damas, caballeros —Temari continua hablando— a partir de este momento inicia oficialmente la velada. Dentro de treinta minutos la orquesta empezara a tocar y todos podrán danzar, no los entretengo más y los invito a disfrutar de la gala.
Es tan mirífica, desearía por un instante ser como ella. Admiró tanto la seguridad de Sabaku no Temari.
Todos los invitados empiezan a caminar de un lado a otro, la tranquilidad y el sosiego de hace pocos instantes ha desaparecido para dar paso al ruido, al alboroto, me es fácil adivinar por esa actitud que todos los presentes están ansiosos por bailar, dejo de analizar un poco aquel gentío y veo a Temari aproximarse a nosotros, dirá algo importante, eso es seguro.
—Gracias a ustedes chicos, el primer evento de la noche ha sido todo un éxito —ha hecho una breve pausa—, al parecer todos ya los conocen a excepción de ustedes mismos —no me gusta a donde va esto—, en calidad de anfitriona yo misma los presentare —en esta ocasión, ya lo vi venir—, pónganse de pie —todos mis pares suspiran fastidiados a excepción de mi—. Bien comencemos contigo hermanito —la princesa toma de la muñeca al príncipe Gaara—. Muchachos, es un placer presentarles a mi hermano menor, el príncipe Gaara —el joven Gaara no puede disimular su enfado, al verse tratado como un niño.
—No es necesario que hagas esto Temari… yo puedo solo. Mucho gusto, Sabaku no Gaara.
—Es un placer, Hyuuga Hinata —a mi es a la primera persona a la que extiende su mano, lo único que hago es estrecharla, finalmente la suelta y continua.
—Gusto en conocerlo —seriedad, en su rostro no hay más que eso.
—El gusto es mío, Sasuke Uchiha —Gaara y Sasuke estrechan sus manos, son bastante formales al hacerlo.
—Contigo no es necesario un saludo como ese —el príncipe Gaara se detiene antes de extenderle su mano al príncipe del Viento. Pero sabiendo quien es ¡¿cómo se le ocurre hacerle algo así?!
—Lo mismo digo Gaara.
—Para mi mejor amigo es algo mas —acaso dijo 'mi mejor amigo', mis pensamientos son interrumpidos cuando veo un gran abrazo entre ambos.
—A veces me asustas, Gaara, pero realmente me sorprendes —aquel rubio, ha vuelto a sonreír… maldición, no lo veré, o volveré a quedar mal.
—Bueno, Hinata, es tu turno.
Doy un suspiro hondo, mientras mantengo mis parpados cerrados, los abro y empiezo a hablar.
—Mucho gusto —se me ha formado un nudo en la garganta—. Hyuuga Hinata —a la primera persona a la que extiendo mi mano, es al joven Sasuke.
—Un placer, Uchiha Sasuke —el tono de voz de mi colega me encrespa los nervios.
Para mi fortuna a soltado mi mano.
—Un… placer conocerlo, príncipe Naruto —extiendo mi mano, jamás terminar una frase me fue tan difícil.
—El placer de conocerla es realmente mío 'ttebayo, mucho gusto princesa —Que cortes… extiende su mano, y estrecha la mía, pero inmediatamente deshacemos el contacto, pues he sentido corriente, y creo que él también.
— ¿Sucede algo chicos? —Temari-san se escucha preocupada.
—No, es solo que… sentí corriente al tomar de la mano a la princesa Hinata —curve una ceja desconcertada ¿Por qué tenía que ocurrirnos eso?
—Es… es verdad, yo… también sentí lo mismo.
—Qué curioso, cuando tomas la mano de alguien y sientes corriente, anuncia algo importante — ¿qué quiso decir Temari-san?
—No… qué tontería —sonrió de un modo idiota, no sé que mas alegar.
—Si tú lo dices, Hinata —se ríe, de mí seguramente—, pero mejor continuemos, creo que es tu turno Sasuke.
—Gracias. Un placer conocerte, Naruto —el joven Sasuke extiende su mano a Naruto con una actitud arrogante. A mí me lo parece.
—El placer es mío, Uchiha Sasuke —pero el joven Naruto no se queda atrás, los analizo detenidamente y puedo ver una pelea de miradas.
Tengo el presentimiento de que van a ocurrir cosas muy extrañas. Esta noche va hacer muy larga.
—o—
—Bueno muchachos, ya que hemos terminado, tengo que decirles que ustedes al ser los invitados de honor en mi velada, se sentaran a la mesa con sus parejas, con mis hermanos, mi persona y mi acompañante —finaliza Temari—.¿De acuerdo?
—Claro, será un honor—rió Naruto.
—Su compañía siempre será un placer, Temari-san —Sasuke también aceptó.
—Muchas gracias, me siento muy halagada por su cortesía, Temari-san —susurró Hinata con mucha suavidad.
—Eras muy dulce —sonrió Temari para la tímida princesa.
—No diga eso, por favor.
—Naruto-kun aquí estas.
La conversación se interrumpió por una voz femenina.
La poseedora de dicha voz apareció ante todos.
Sus cabellos rosas agarrados en un elaborado moño, hicieron relucir su singular belleza, además de resaltar sus despampanantes ojos verdes que brillaban con vivacidad, mientras su vestido amplio color rosa, destacaba su estrecha cintura.
Esa era una muchacha singular, bonita a su manera.
—Estuviste estupendo, felicidades —Sakura tomó las manos de Naruto sonriendo.
—Gracias Sakura-chan.
—Pero que despistada soy, buenas noches Gaara —Sakura se separó de Naruto y saludó a Gaara con un beso en la mejilla—, tú también estuviste fantástico —finalizó con calidez—. Y a usted también es un placer volverla a ver Temari-san. Buenas Noches —Sakura estrechó su mano con la de Temari, mientras se colgaba del brazo de Naruto.
—Me alegra volverte a ver Sakura-chan, ya eres toda una señorita.
—Muchas gracias Temari-san—contestó Sakura muy halagada.
—Oh, Sakura-chan, permíteme presentarte con mis nuevos conocidos —Naruto miró fijamente a Sakura—. Lady Hinata, uhm… Sasuke… para mí es un placer presentarles a…
Naruto se vio asaltado de improviso por una duda: 'en este momento ¿qué somos? ¿Prometidos, amigos o compañeros? ¿Qué debo decir?'. Con una risa nerviosa, solo atinó a decir una cosa:
—Sakura Haruno, Condesa de Konoha.
—Un placer conocerla… señorita Haruno —Hinata no supo porque de repente se vio invadida por una súbita tristeza.
—El placer es mío, princesa Hinata —dijo Sakura agachando su cabeza a modo de reverencia, porque aunque ambas eran nobles, Hinata poseía un título superior.
—Gusto conocerla, condesa Haruno.
—El gusto es mío, príncipe Sasuke —Sakura volvió a reverenciarse.
Sasuke se sorprendió por el modo de actuar de esa chica, tal vez fue solo su impresión, pero no descubrió lascivia, ni picardía de parte de aquella muchacha de ojos verdes hacia su persona; o quizás su profundo deseo de ser observado como un chico común lo había arrastrado a ver lo que no era.
Su duda se vio despejada cuando Sakura levanto el rostro con una gran serenidad, definitivamente esa paz no fue fruto de su imaginación.
'Así que él es Sasuke Uchiha, ¡Ja! incluso los rumores se quedaron cortos'
El yo particular de Sakura empezó a reír.
'Hermoso, definitivamente hermoso, había escuchado que era bello, creí que todo el mundo exageraba, ya veo que me equivoque ¿No lo crees Sakura?'
'Cállate', fue todo lo que la joven contesto mentalmente, sin que nadie notase algo extraño en ella.
Sakura no tenía necesidad de mirar a otros lados con su casi-novio. Naruto era un despistado de primera, mas era astuto y apuesto. Eso lo compensaba todo.
—Hinata san, se está tardando.
—Neji.
Todos voltearon a ver a un joven de larga cabellera negra, de unos veintidós años, rasgos lozanos, ojos perlados, piel clara, porte altivo y elegante, vestía un terno decorado con medallas, se trataba de un shinobi de alto rango.
¿Atractivo? Sin duda.
¿Agradable? Eso estaba por verse.
—Neji-kun, te quiero presentar a mis pares —Hinata se sujetó del brazo de Neji, él la miro de reojo, eran muy raras las veces que Hinata utilizaba el kun en vez del niisan—. Princesa Temari, príncipe Gaara, príncipe Sasuke, príncipe Naruto y Condesa Sakura, para mí es un placer presentarles al embajador y archiduque de mi reino, mi primo, Neji Hyuuga.
—Yo ya conocía a Neji-sama, es un placer volver a verlo.
—Gracias Temari-san.
—Un gusto, Sabaku no Gaara.
Gaara suspiró, estaba harto de estar callado.
—El gusto es mío Gaara-sama —al igual que Sakura anteriormente, Neji también hizo una reverencia.
—Un placer, Sasuke Uchiha…
'Tan pronto'. Fue el efímero pensamiento que se coló en la mente del muchacho de ojos negros.
—El placer es mío, príncipe Sasuke
'Excelente'. Concluyó Neji con rapidez, sin cambiar su postura.
—Un placer, Naruto Namikaze.
—El placer es mío, Naruto-san.
'Tan parecidos'. Neji realizó una nueva reverencia, sin despegar sus ojos de Naruto.
—Un gusto conocerlo. Sakura Haruno.
—Un placer conocerla, señorita Haruno —en esta ocasión Neji solo estrechó la mano que le extendió la muchacha.
—Y qué hay de ti, Sasuke ¿No piensas presentarnos a tu compañera? —Temari se dirigió en tono burlón a Sasuke.
—No Temari-san, vine solo —fue tosco.
—De ser así, me retiro entonces. Permiso.
Temari, se dirigió a las escaleras para bajar de la tarima.
—Voy contigo —Gaara se separó del grupo—. Naruto, Sakura, todos, permiso… —Gaara se retiró silenciosamente, para reunirse con su hermana.
—Nosotros también debemos retirarnos, permiso —dijo Neji.
—Con su permiso —pronunció Hinata aun tomada del brazo de Neji, y juntos bajaron de la tarima también.
—Nosotros también debemos irnos, con su permiso Uchiha —Naruto hizo una mueca desafiante.
—Con su permiso príncipe Sasuke —las palabras de Sakura fueron dirigidas para Sasuke, pero una mirada de regaño fue para Naruto. Dieron vuelta y Sakura aun colgada de Naruto, bajo con este las gradas, mientras ambos reían.
'Con que Sakura Haruno. Hmp… una chica interesante…'
Sasuke bajó sosegadamente las escaleras.
Al llegar al ultimo escalón, al posarse sus pies en el piso, se vio rodeado de muchas muchachas, todas y cada una de ellas con ideas estúpidas.
"Sasuke-san, quisiera bailar conmigo" "luciríamos bien en la pista" "tomamos una copa"
Sasuke mantuvo su expresión indiferente, mas internamente empezó a enojarse, tal cual lo hace una fiera acorralada. Debería estar acostumbrado, el que las mujeres lo siguieran no suponía nada nuevo.
No obstante, por una vez en su vida desearía pasar desapercibido.
En su intento de escape buscó con la vista un lugar para huir, mas al pasear su mirada por el salón sus ojos se detuvieron en un cuadro tedioso y molesto. Naruto y Sakura conversaban con gran ánimo, y eso le caía como un dolor al hígado ¿Por qué las tipas esas no corrían tras el rubio idiota ese?
Aclaró su garganta para enviar a sus 'admiradoras' al diablo, pero alguien llegó, y detuvo el futuro bochorno.
—Hola Sasuke, por fin te encuentro, espero no haberte hecho esperar demasiado.
—No, claro que no. Con permiso señoritas, lamento informarles que si tengo una compañera.
Miradas asesinas, y murmullos amenazadores se dirigieron a la joven en cuestión.
—Gracias por haberme quitado a esas locas de encima.
—No es nada…
—Me da gusto verte de nuevo Tenten.
Tenten era una atractiva muchacha de veinte años, vieja amiga de la familia real Uchiha, ella no provenía de descendencia de nobles, mas su apellido tenía tradición, y una gran historia en lo que concierne a diplomacia.
Tenten al igual que su padre fallecido, desde hace un año ostentaba el titulo de Ministra de Estado del reino del Fuego.
Según se sabía, ella había sido la prometida de Itachi Uchiha antes de su muerte, Sasuke a sabiendas de todo ese asunto la respetaba y tal vez le tenía un afecto 'especial', como a una hermana mayor.
Además se sentía tranquilo, quizás por la edad, pero era una de las pocas mujeres que no lo acosaba.
—Bueno el haberte salvado no es de gratis, Sasuke. Me tienes que dar algo a cambio —sonrió con picardía.
—Olvídalo —se puso a la defensiva.
—No es eso —aclaró ella a prisa—. Creí que me conocías, Sasuke.
—Hmp, lo siento —fue toda su elocuencia.
Tenten solo suspiró.
Conocía a Sasuke desde hace varios años atrás, lo suficiente como para saber que él, solo procuraba defenderse. Una infancia tras la sombra de un hermano perfecto, poca atención de sus progenitores, y deberes no acorde a su edad, le cobraban factura, haciendo de él, un tipo austero y adusto.
Sasuke detestaba al mundo. El mundo no comprendía a Sasuke.
Las cosas eran así de simples.
—No importa, la única petición que tengo para ti, es que me acompañes esta noche. Estaba buscando a alguien, pero al parecer no ha venido y ya que tú estás solo, y no deseas 'esas' compañías, pienso que al pasar la velada juntos, nos ayudaremos mutuamente…
—Concuerdo.
Sasuke extendió su brazo a Tenten, ella se tomó de él y juntos comenzaron a caminar hacia el lado izquierdo del salón, cerca de las mesas del bufé, para pasar desapercibidos.
Sasuke se destensó, Tenten era distinta y eso le relajaba.
Varios minutos después de continuar caminando y dialogando de simplezas, alcanzaron a caminar a lado de varias sillas sin ocupantes, a excepción de un matrimonio joven que se besaba apasionadamente.
Pasaron de largo, Sasuke distinguió una mirada lujuriosa de parte de la mujer que se hallaba con su esposo, dirigida a él. Alzó los hombros e intentó aplacar su indignación.
— ¿Qué te parece?
—Es una historia interesante.
—Me alegro de que te haya gustado —Tenten sabía que esas cuatro palabras dichas por Sasuke tenían un significado más profundo.
—Tenten, quiero pedirte un favor.
—Dime, soy toda oídos.
—Me parece que sería beneficioso para mi reino entablar una relación más estrecha con el Viento —Tenten ladeó la cabeza confundida.
—No comprendo.
—Es simple, me gustaría proponerle al príncipe Naruto, que intercambiemos parejas para el baile, es decir… tú bailas con él, y yo bailo con su acompañante.
—Bailar con el príncipe Naruto, el rubito de ojos azules… no sé.
—No habría nada de malo en ello, al igual que yo, él se convirtió en una celebridad esta noche —lo pronunció con cierta sátira.
—Es cierto, pero tú sabes mejor que nadie, que yo no me impacto con el físico de una persona, y aunque aquel mozuelo es apuesto, no bailaría con él simplemente por ello.
—Tenten, hazlo como un favor de amigos.
—Cuanta insistencia —Tenten bufó—,no te preguntare el porqué de ella, pero te ayudare, solo por dos piezas, no me gustan tan chiquitos.
—Gracias. Vamos.
—Vamos…
Tenten sonrió, y ambos regresaron sobre sus pasos.
—o—
—Por favor Hinata, dime que sucede contigo, estas muy distraída.
—No sucede nada conmigo, Neji-niisan.
—Por favor, te conozco bien ¿Acaso tienes mal de amores? —una línea curva se formo en sus labios.
—¡NO! ¡Claro que no! ¡Como se te ocurre decir algo así! —Hinata se ruborizó y dio vuelta para que Neji no la viera.
—Ja… veo que acerté —cruzó los brazos a la altura de su pecho.
— ¡No es cierto! —Hinata lo encaró aun sonrojada y nerviosa.
—Está bien, cálmate —Neji movió su cabeza de un lado a otro, estaba agotado—, es por Naruto ¿No? —Inmediatamente el rostro de Hinata se tornó más rojo, Neji había dado en el blanco— Soy muy observador Hinata sama, me basto ver como lo observaste durante la presentación, pero sobretodo me percate de continuaste viendo del mismo modo a Naruto, bueno quizás lo veías un poco mas enfadada cuando estaba tomado del brazo por la condesa.
Hinata bajó el rostro, no era buena disimulando, aun peor frente a Neji.
Era cierto, no supo que fue, pero se vio terriblemente atraída hacia aquel muchacho rubio de sonrisa enigmática. Un nuevo sentimiento se agolpaba en su pecho, era demasiado extraño e indescifrable la emoción que la invadía cuando miraba a los ojos color cielo del monarca del Viento y aun más extraño, resultó la furia y la tristeza que sentía al verlo con aquella simpática condesa de ojos verdes.
—Que… que vergüenza —dijo Hinata, chocando sus dos dedos índices.
—Ese tipo de sensaciones, no tienen porque ser una vergüenza.
—Pero…
—Pero nada Hinata, es comprensible que temas sentir algo nuevo.
—Es que yo no comprendo esto.
—Es muy simple, a ti te gusto él… así como una mujer gusta de un hombre y viceversa.
—No… eso no puede ser.
— ¿Quieres comprobarlo? —su mirada se ensombreció.
—Como…
—Muy simple, le pediré a Naruto que cambiemos nuestras parejas de baile, es decir yo bailare con Lady Sakura, y tú con él —Hinata lo miró asombrada.
—Pero no es correcto, Naruto-sama es el novio de la condesa Sakura —concluyó Hinata dolida, descartando la idea de inmediato.
—No puedes afirmar eso.
—¿Como no? Es su compañera de baile.
—Tú lo has dicho 'su compañera de baile' yo escuche la presentación de la señorita Sakura, y si no me falla la memoria, él la presento como la condesa y nada mas —susurró con los ojos cerrados, Hinata hizo un retroceso mental, y efectivamente su primo tenía razón.
—Pero Neji, tú crees que…
—No perdemos nada con intentarlo.
—Está bien —Hinata inhaló resignada.
—Todo saldrá bien.
—Eso espero.
—Vamos a buscarlos.
—Bueno…
Hinata suspiró, mientras se ponía de pie junto con Neji, y tomaba el brazo de este. Juntos volvieron sobre sus pasos, hacia el centro del salón, en dirección a sus objetivos
—Ahí están, Hinata sama.
—Vamos rápido Neji-niisan, antes de que me arrepienta.
—Vamos —Neji apresuró el paso, hasta llegar con Naruto y Sakura.
—Naruto-sama.
—¿Lord Neji, Lady Hinata? —Naruto entornó los ojos observándolos fijamente.
—Príncipe Naruto… señorita Sakura —Hinata sintió su respiración cortarse.
—¿Podemos ayudarlos en algo? —indagó Sakura con amabilidad.
—Si, Naruto-sama, Sakura-san, quisiéramos hacer este baile interesante.
—¿Ah? —intervino Naruto notablemente confundido.
—Verán —Neji se apresuró—, considero que podemos hacer un intercambio de parejas al momento de bailar, es decir, usted Naruto-sama bailaría con Hinata-san, y yo bailaría con Sakura-san.
—Es una proposición bastante interesante, ¿No lo crees Naruto?
Naruto apretó los labios inseguro.
—Estoy de acuerdo contigo Sakura-chan, yo creo que —de improviso, Naruto se vio interrumpido por dos presencias más.
—Disculpen. Naruto, Sakura-san —era Sasuke, tomado del brazo con Tenten.
Apenas llegaron estos, los Hyuuga voltearon a ver. En ese momento se pudo distinguir en un par de ojos perlados un brillo especial, del mismo modo una luz se posó en unos ojos marrones.
—Sasuke —susurró quedito Tenten en el oído de su acompañante—, creo que ya no te voy a poder ayudar.
—¿Por qué?
—Creo que encontré a la persona que buscaba —a pesar de susurrar con sus labios en el oído de Sasuke, los ojos de Tenten se engancharon en otro mirar.
—Cambio de planes —Susurró Neji a Hinata.
—Olvídalo Neji-niisan, ahora que estamos aquí, no hay marcha atrás —Hinata refutó seria, aunque sus piernas temblaban de los nervios.
—Ni lo pienses, no me vas a dejar solo ahora —sin esperar la respuesta de su acompañante Sasuke continuó hablando, con su tono normal de voz—, príncipe Naruto, condesa Sakura, mi acompañante y yo queremos proponerles un cambio de parejas en el baile… es decir, tú, Naruto, bailas con mi amiga, y yo bailo con Sakura-san —apenas hubo terminado de hablar Tenten le dirigió una mirada de reproche.
—Qué curioso Naruto-kun, es la propuesta que nos acaba de hacer Neji-sama.
Sasuke no se inmutó, mas una ligera sorpresa hizo mella en sus sobrios rasgos.
Mientras todo ocurría, Neji encontró la respuesta al dilema.
—Así que usted Sasuke-sama, también pensó en un intercambio de parejas con Naruto-sama.
—Así parece Neji-sama.
—Tengo la solución perfecta.
— ¿A qué se refiere? —preguntó Naruto intrigado.
—Sencillo Naruto-sama, que los tres dúos presentes intercambiemos parejas. Es decir, usted baila con mi prima Hinata, Sasuke-sama baila con Sakura-san y yo bailare con la señorita Tenten —terminó de sugerir Neji, mientras los ojos de Sasuke brillaban con satisfacción.
—¿Qué opinas Sakura-chan? —Naruto jugó con los dedos de Sakura interrogándola.
—Nos dan un momento —pidió Sakura antes de responder—, no sé, a mi me parece una buena idea… ¿Tu qué crees?
—Si… no estaría mal —Naruto no estaba tan convencido, pero si a Sakura le parecía bien.
—Entonces les decimos que sí.
—Sí, les voy a decir que aceptamos —todos los presentes esperaban la respuesta de los chicos.
—Neji-san, Sakura-chan está de acuerdo. Aceptamos cambiar de pareja.
—Perfecto.
'Se comunica a los invitados que la orquesta empezara a tocar dentro de cinco minutos… por favor quienes deseen bailar, diríjanse a la pista, para ubicarse inmediatamente…'
Una mujer a lo lejos, anunció el futuro hecho.
—Bien, parece que no tenemos mucho tiempo. Así que iniciare, Lady Tenten ¿Bailamos?
—Claro, Neji-sama.
Ni tarda, ni perezosa Tenten se separó de Sasuke y tomó la mano que Neji le extendía y juntos se encaminaron hacia la pista.
—Nos vemos Sasuke-kun.
—Bueno, parece que es mi turno. Sakura-san ¿Quiere bailar conmigo? —no había emociones en Sasuke, solo un gran brillo en sus ojos.
—Claro, hicimos un trato ¿No? — Sakura sonrió, beso la mejilla de Naruto y tomó la mano que le extendía Sasuke, y al igual que Neji y Tenten se encaminaron a la pista.
—Ya todos se fueron, solo faltamos nosotros —Naruto se puso de pie de un salto y rió—, vamos a bailar, princesa Hinata.
—Si… si Naruto-sama.
Respondió Hinata mientras le dio su mano a Naruto, de nuevo sintió la corriente, pudo darse cuenta que Naruto también lo sintió por la expresión que puso en su rostro, sin embargo cuando Hinata quiso deshacer el contacto entre ambos, Naruto apretó fuertemente su pequeña y blanca mano, entre sus fuertes y dorados dedos.
—Si nos soltamos ahora, e intentamos tomarnos luego de la mano, nos volverá a coger la corriente, es mejor no soltarnos ¿No lo cree princesa Hinata?
—Si… supongo Naruto-sama.
Respondió Hinata bajando el rostro, sabia por el calor en sus mejillas que se había sonrojado, el sentir esa mano tomar la suya le producía una sensación extraña, pero muy, muy agradable.
CONTINUARA…
Notas de Autor:
Tercero… listo.
Creo que la cosa esta muchísimo mejor.
Este capítulo, y los dos siguientes, son los pilares fundamentales de la trama, así que intentare que queden bien.
Lo que más me gusto fue la introspección de Hinata. Ahora sí creo que me quedo como es.
Respecto a Sasuke y las fangirls… cuando sucedió el afamado episodio del beso del Uchiha con Naruto, tenía como a diez mocosas acosándolo, así que creo que eso también cuadró.
Si alguien discrepa en algo, o si encuentra faltas… hágamelo saber.
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