Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic

Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei


AMORES CRUZADOS

Capitulo 4: El gran baile (Compromiso)

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—Creo que ya nos acomodamos Hinata-san, dattebayo.

—Tiene razón, Naruto-sama.

Naruto y Hinata hablaron acerca de la postura de baile que habían adoptado. No era algo con lo que ambos se sintiesen cómodos, pero eran las reglas.

—Esta es la primera pieza de la noche, esperamos les guste.

Dijo la vocalista de la orquesta e inmediatamente sus compañeros empezaron a tocar, era un vals bastante lento, suave. Pronto todas las parejas que se encontraban en la pista comenzaron a realizar movimientos de traslación, izquierda, derecha, separación y vuelta.

Todos esos meneos eran realizados constantemente, sin embargo, había suficiente lapso entre ellos como para llevar a cabo una conversación.

—o—

—Creí, que no vendrías Neji.

—No tenías porque haberlo dudado Tenten. Cumplo mis deberes a cabalidad y estoy contigo —susurró lo final mientras besó la mano de su acompañante.

—Comenzaba a extrañarte —continuó ella con dulzura.

—Y yo a ti —debieron interrumpir su conversación debido al tiempo de separación, al unirse…

—Te amo —Neji se ruborizó, no era una inminencia con las palabras, pero solo ella tenía la fórmula mágica que lo revertía, y lo hacía ser otro.

—Yo también Neji —iban a sellar sus confesiones con un beso pero, tuvieron que esperar, debían realizar el giro para no dañar la coreografía —Podemos concluir ahora —preguntó Tenten al volver a unirse con Neji, al hacerlo acercaron aun mas sus rostros de lo que habían estado anteriormente.

—Por supuesto.

Neji susurró, tenía su frente pegada a la de Tenten, y la punta de su nariz rozó con la de ella, la distancia entre sus bocas era escasa, así que no tardaron mucho en unir sus labios fundiéndose en un beso suave, lento.

Se extrañaban, el no poder estar todo el tiempo juntos, era una carga pesada. Tal era la necesidad, que aquel beso dulce, se torno intenso, cada uno deseaba descifrar la esencia del otro, querían que aquello que estaban sintiendo se prolongara, sin embargo tuvieron que terminarlo para poder respirar, el primero en abrir los ojos fue Neji, quien disfrutó de una exquisita vista: '¿Por qué tienes que ser bella?' Pensó para sí.

Tenten estaba con los labios brillantes, sonrosados y entreabiertos, en sus mejillas se había posado un leve carmín, sus ojos entrecerrados en aquel instante se abrieron por completo, y sus pupilas marrones se clavaron en las de Neji. Tenten sonrió y finalmente deposito un beso fugaz en los labios de su amor, para finalmente volver a separarse y dar vuelta, al ritmo de las notas del vals.

—o—

—Pues mi color favorito es el rosa y, ¿el suyo Sasuke-sama?

—Hmp —no estaba seguro de que responder, nadie le había hecho esa pregunta —el negro y el azul… creo.

—Mmm —Sakura buscaba otra pregunta para hacer —Sabe, Sasuke-sama, yo tengo una mascota, una gata angora color blanco, su nombre es Chi... ¿Usted tiene alguna mascota? —preguntó Sakura sonriendo, antes de separarse de él a causa de la música.

Sasuke se sentía extraño en esos instantes, era irreal pensar que una perfecta desconocida lo tratase de ese modo, cordial, amable, y por sobre todo, que no intentase insinuársele con alguna frase estúpida como: hagamos ejercicios esta noche. Definitivamente, ella era distinta.

Pero tal vez una muchacha así no era del todo buena para él, ella era ajena, pero se estaba convirtiendo en alguien importante.

Esos factores no estaban bien.

—Azur, mi perro, pastor alemán —respondió Sasuke veloz antes de separarse para dar la vuelta a su compañera y regresar hacia ella.

—Usted es muy agradable Sasuke-sama —Sakura sonrió de nuevo y agito sus pestañas inconscientemente.

—Gracias. ¿Podría hacerle una petición?

— ¿Dígame? —Sakura se halló intrigada.

—Permítame tutearle, dejemos los formalismos de lado.

—Claro… 'Sasuke-kun'.

Él jamás olvidaría la dulzura que ella imprimió a esas palabras.

—Gracias, 'Sakura'.

Sasuke se permitió sonreír con levedad, Sakura rió con vehemencia.

Sasuke vivió una revolución en sus emociones.

Para Sakura todo continuo igual.

Él se emociono por la indiferencia de ella.

Ella empezó a estimarlo, mas no amarlo.

—o—

—Qué hermosa coreografía, me muero por bailar. Vamos —habló la primera sombra a otra mientras se ocultaban detrás del telón de la tarima.

—Estás loca Temari, no puedo salir hasta que tú me presentes, además te recuerdo que fue tu loca idea, que las cosas fueran así —se quejó la segunda sombra.

—Lo sé… pero tú sin embargo lo dices en un modo ¡Me enojas! —gritó Temari.

—Shh… silencio —dijo la segunda sombra posando uno de sus dedos sobre los labios de Temari —que no se te suban los calores querida, falta poco, además podemos hacer mejores cosas, mientras estamos aquí.

—Así, ¿cómo qué? —se insinuó con elegancia.

—Como esto —intentó besarla pero ella lo esquivó — ¿Por qué lo hiciste? —se quejó.

—Porque no quieres complacerme, no quieres bailar conmigo —Temari sentía la necesidad de castigarlo.

—Sabes que de nada habrá servido nuestros esfuerzos hasta ahora. Esperemos un poco más y cuando todo el mundo lo sepa, ya no tendremos que escondernos.

— ¿El mundo? ¿Saber qué? —Preguntó confundida.

—Que eres mía.

Fueron las últimas palabras de la sombra, antes de abalanzarse a los labios de Temari, ella intento esquivarlos pero en esta ocasión no pudo, se vio presa entre los brazos de su captor.

El dueño de la sombra la beso posesivamente; esa mujer, esa belleza de mujer, era solo suya y pronto todos los sabrían, y, dentro de poco, nadie más tendría que mirarla, porque ella le pertenecía.

Él era una persona, que no perdía la cabeza frente a nada, ese era su concepto hasta conocerla y prendarse de ella, de su esencia. Era única.

Tuvo la extraña sensación de que aquella muchacha rubia, 'coqueta y presumida', le ocasionaría problemas, llego incluso a caerle mal en un principio, pero ignorar la tentación fue un lujo que no pudo darse.

¡Idiota! Algún día te arrastraras ante mí, era lo que recordaba fluir de una furiosa Temari, cuando el dijo 'Eres una mocosa mimada… no me impresionas'

Y así de insulto en insulto, de pelea en pelea, incluso de golpe en golpe, habían terminado por discutir… insultos hirientes, y un resultado inesperado.

Un beso apasionado y, una confesión que los había llevado hasta el día de hoy.

Un millar de recuerdos se pasearon por su cabeza antes de terminar el beso y ver las brillantes esmeraldas de su novia.

—Eres un idiota —Temari rió sobre los labios de él.

—Pero soy el idiota que amas, él que te vuelve loca —él también rió sobre los labios de ella.

—El idiota que amo, si. Pero volverme loca, eso no —se burló ella.

—Como que no —continuó hablando mientras la abrazaba por detrás, pasando los brazos por su cintura.

—Porque quien te enloquece soy yo —sonrió Temari.

—Tienes razón, te amo y me enloqueces.

Susurró para finalmente depositar un beso en la nuca de ella, Temari giró el rostro y terminaron por darse un corto pero cálido roce en los labios.

—o—

—Usted baila muy bien Naruto-sama… es… un mentiroso, me… me dijo que no sabía bailar —comentó Hinata antes de que Naruto la sometiera a un giro, al terminar volvió hacia él.

—Yo no le mentí princesa Hinata, yo bailo porque memorizo los pasos 'ttebayo.

— ¿Cómo? —preguntó Hinata sin entender, antes de verse separada del rubio por otra vuelta.

—Simple, Hinata-san los pasos para este vals son —la música iba al ritmo de la voz del rubio—… izquierda—todos se movieron hacia ese lado—… derecha —la marcha fue al lado contrario—… separación —Naruto soltó la cintura de Hinata, y ella la espalda de él, y tomados de su diestra e izquierda respectivamente, se separaron y quedaron en una línea lateral—… regreso —inmediatamente se volvieron a unir—… separación—volvieron hacer los giros—…vuelta —Naruto movió su muñeca mientras sostenía la mano de Hinata para que ella realizara un gran giro—… regreso—dijo finalmente mientras Hinata regresaba a sus brazos, a su posición original.

—Ya veo… Naruto-sama… pero de todos modos, no solo basta con memorizarse los pasos— habló Hinata pero debió interrumpirse por una nueva separación —ay que tener un talento nato… para bailar bien —se separaron de nuevo, antes de volver a unirse dieron una vuelta y regresaron —es lo que me dice mi maestra de baile… si usted se fija la mayor parte de parejas no bailan bien.

Hinata en un intento de controlar sus nervios a causa de la cercanía de Naruto, había deparado en las otras parejas que estaban en la pista de baile, y efectivamente, tuvo razón.

Gran parte de las personas que se encontraban en la pista, no bailaban bien, de hecho, la mayoría iba al lado contrario o se saltaban el momento de la separación, o realizaban los giros por el lado incorrecto.

—Es verdad princesa Hinata —sonrió con amplitud, antes de la separación —tengo una petición.

— ¿Cual es?

—Que dejemos la formalidad a un lado, que me permitas tutearte —tuvieron que separarse de nuevo —ahora somos amigos y los amigos hacen eso 'ttebayo —se separaron nuevamente.

'Ahora somos amigos'

Esa frase comenzó a resonar en la cabeza de Hinata, 'amigos' esa palabra la hacía sentir bien, pero no le produjo la sensación que creyó en un principio, aun la sentía incompleta, ella deseaba escuchar mas de los labios de ese rubio, al pensar en ello sus mejillas volvieron a tornarse rosas.

¿Qué era lo que realmente comenzaba a sentir por él?

Necesitaba saberlo con urgencia.

Eso le produjo un mareo repentino.

—Te sientes bien, Hinata-chan.

—Que… sucede —susurró atontada.

—De repente comenzaste a tambalearte, te hable y no me escuchabas.

—Bueno… yo…

—La pieza a terminado princesa —dijo Naruto antes de que Hinata continuara hablando —vamos… será bueno que beba un poco de agua 'ttebayo.

Naruto rodeó con uno de sus brazos los hombros los de Hinata, para ayudarla a salir de la pista. Hinata colocó sus dedos en su sien.

Naruto se apresuró a ir a la mesa de bebidas, cogió un ponche y se lo llevó.

Para cuando él regresó, ella tenía un mejor semblante.

—Ya me encuentro bien… Na… Naruto-kun —sintió asfixiarse al pronunciar el nombre de él de esa manera.

—Me alegro —Naruto abrió los ojos y arrugó la frente —un minuto, ¿Cómo me llamaste?

—Naruto-kun… bueno como usted me dijo que lo tuteara… pero si no le gusta no hay problema, puedo volver a… utilizar el sama.

—No, claro que no —agitó la cabeza negativamente —no debes utilizar el sama, se escucha feo, me hace sentir viejo.

Hinata sonrió levemente por la actitud de Naruto. Él la miro fijamente.

— ¿Sucede algo Naruto-kun? —inquiero Hinata sofocándose al ver como Naruto la miraba.

— ¿Por qué te detuviste? Te ves linda cuando ríes —Naruto colocó un mechón detrás de la oreja de Hinata, para terminar rozando su mejilla con el dorso de su mano.

—Gra… gracias…

Fue lo único que alcanzó a responder Hinata, sintió el latir de su corazón demasiado a prisa, sintió el frio que esa mano había dejado sobre su mejilla, y la sonrisa, tan única, tan hipnótica que él tenía, la descompuso.

No pudo evitar que sus ojos miraran fijamente al par de cielos de Naruto, este no pudo evitar sentirse extraño.

Es… bella. Repasó, pero había algo más. ¿Qué era lo que ella tenía y las demás no?

No supo la respuesta, lo único que comprendió era que ella había atrapado sus sentidos desde la primera vez que la vio en el pasillo, frágil, bonita y por sobretodo… rara, nadie corría por chocar con alguien.

No podía creer la cantidad de cosas que lo invadieron, tal vez era producto de las hormonas, pero se sintió anormal y terriblemente tentado hacer algo imprudente. Aunque la ultima sensación era regular.

No supo porque pero una fuerza extraña lo empujó a acercarse al rostro de ella lentamente, con inusitada suavidad; los centímetros que los separaban anteriormente, ahora eran escasos, pudo sentir su respiración fresca golpearle los labios, pudo sentir su fragancia, mezcla de un perfume de jazmines y su propia esencia.

En cuanto a Hinata, se sintió extasiada, pudo aspirar nuevamente el aroma del rubio, notas de canela mezclada con su esencia masculina, ya había aspirado ese olor durante el baile pero de una manera vaga, ahora, aquella cercanía, provocaba que ese olor la embriagara, además, estaba su respiración fría, pero no por eso menos exquisita, quizás hasta podría asegurar que era excitante.

Naruto se vio tentado a continuar hasta esos labios cuando oyó una voz familiar.

—Naruto-kun —era Sakura.

Apenas su sentido de la audición hubo reaccionado, Naruto se separó de Hinata muy perturbado.

'¿En qué demonios estaba pensando?'

Fue la única frase que golpeo su cabeza, luego de ello, simplemente fue nada, como la mayor parte del tiempo.

'Instinto, Naruto. Instinto.'

No pudo concluir más.

Hinata era tímida, Hinata era muy callada, pero Hinata no era ingenua. Estuvo a escasos centímetros de besar los labios de su acompañante, eso no podía estar bien.

'Te estás enamorando.'

Fue la respuesta que salió desde lo más profundo de su inconsciente, cerró los ojos con fuerza, y decidió ignorar su verdad.

Era demasiado pronto, era demasiado absurdo.

Volteo a ver a Naruto, él giro el rostro también. Sus miradas se cruzaron, al hacerlo, los dos bajaron su rostro nuevamente, la sensación que imperaba en el ambiente, era la vergüenza.

—Hinata-chan —carraspeó, Hinata le prestó atención —aquí no paso nada, se… seguimos siendo… amigos.

A Naruto le resultó realmente incomodo terminar la frase en aquel momento.

'Es bella.'

Su mente volvió a cavilar, no le quedo más remedio que sacudir su cabeza para desechar esas ideas.

Hinata Hyuuga era bonita, pero no pasaba de ser una extraña, demasiado callada para su gusto.

—Claro Naruto-kun, seguimos… siendo amigos —aseguró Hinata con una sonrisa fingida.

Amigos…

Eso ya no la llenaba.

—'Namikaze', Princesa Hinata, parece que salieron más rápido de la pista —era Sasuke del brazo con Sakura, con su clásico tono orgulloso.

—Así es, 'Uchiha', les ganamos —Hinata y Sakura analizaron a sus compañeros de baile. ¿De cuándo acá esa rivalidad?

—Naruto-kun, Hinata-san. ¿Ustedes saben por qué han detenido el baile?

Preguntó Sakura intrigada. Hace unos momentos, la ayudante de Temari, había detenido la fiesta, al parecer por un anuncio importante.

—Sakura-chan, ¿Quién ha det…?

—Nosotros nos preguntábamos lo mismo —interrumpió Hinata, dando a entender que ellos también habían dejado de bailar por el anuncio, no sería conveniente que alguien sepa lo que paso.

—Hola chicos, ¿alguien sabe por qué detuvieron el baile? —Era Neji del brazo con Tenten.

—No, Neji-niisan, no sabemos —respondió Hinata.

—Naruto-sama, Sasuke-sama, Hinata-san. Vengan conmigo, les mostrare su mesa a ustedes y a sus compañeros— era Sasumi, la ayudante de Temari.

—Disculpe, pero ¿no fue usted quien interrumpió el baile, diciendo que tenía que hacer un anuncio importante? —dijo Sakura notablemente contrariada.

—Efectivamente condesa, en este momento se hará un anuncio muy importante, pero no lo hare yo, lo hará la anfitriona, la princesa Temari.

—Mmm… ya veo —fueron todas las palabras de la muchacha de ojos verdes.

—Por favor, vengan conmigo, a penas acabe el anuncio, se servirá la cena.

— ¡Qué bien, dattebayo!

Naruto se puso de pie, la comida era una de sus grandes pasiones.

Por cortesía, tendió su mano a Hinata, ella la tomó y de nuevo sintió la corriente, sin embargo en esta ocasión, Hinata no soltó la mano del rubio, de hecho tomo con fuerza el brazo que él le ofreció, sobra decir, que eso la puso demasiado nerviosa.

—Que esperamos… ¡A comer! ¡Dattebayo!

Todos reaccionaron de diversas formas, pero hubo un sentimiento en común. Lo embarazoso del momento.

Las tres parejas siguieron a la joven mujer hacia la mesa principal del salón, en esta se encontraban ubicados ya, Kankuro, Gaara, y la pareja de este, una muchacha de catorce años, de cabellos cortos y castaños, y grandes ojos negros. No era bonita, no era fea, era normal.

—Gaara-sama, Kankuro-sama, Matsuri-san. Los monarcas están aquí.

—Por favor, tomen asiento —dijo Gaara formal.

—Gracias Gaara —Naruto, tomó asiento a lado de su amigo y la chica que lo acompañaba.

—Gracias Gaara-sama —Hinata se sentó a lado de Naruto.

—Gracias Gaara-kun —Sakura se sentó a lado de Kankuro frente a Hinata y Naruto.

—Permiso, gracias —Sasuke arrastró las palabras, antes de sentarse a lado de Sakura.

—Permiso —Neji, se sentó a lado de Hinata.

—Con su permiso, gracias —finalizo Tenten con cortesía, sentándose a lado de Neji.

Al terminar de ubicarse todos en la mesa, Temari hizo su aparición en la tarima. Lucia extrañamente radiante, contenta, sonreía nerviosa, estaba levemente ruborizada y tenía un brillo especial en sus ojos.

Se hallaba más hermosa de lo que se había mostrado anteriormente.

—Buenas noches de nuevo, lamento haber interrumpido el baile, pero debo anunciar algo importante—repuso sin dejar de sonreír.

— ¿Qué es lo que va a decir tu hermana, Gaara? —siseó Naruto intentando ser discreto, podría decirse que casi lo logro.

—Shh… ya te vas a enterar —Gaara silenció a su amigo.

—Bien —prosiguió Temari —se, que todos ustedes están aquí para celebrar el aniversario de mi fundación, pero… no es el motivo real, por el que organizado este gran evento —inmediatamente todos los invitados comenzaron a murmurar y a especular —el motivo, para realizar un baile de esta proporción, es para anunciar un compromiso.

Todos los invitados se miraron las caras.

¡Uno de los príncipes Sabaku iba a contraer matrimonio!

—No me digas Gaara, que tu —Naruto adivino la identidad del príncipe, o mejor dicho 'princesa'.

—Cállate y escucha —la voz de Gaara sonó relajada, estaba preparado, pronto su hermana anunciaría algo que él siempre quiso evitar, pero que termino aceptando.

—Yo, Sabaku no Temari, princesa primogénita del Reino de la Arena…

Temari sintió su corazón palpitar con fuerza y un gran nudo en la garganta se le formó, tenía muchos nervios.

Era una situación que le provocó alegría, pero lastimosamente ansias también.

—Tengo el placer de anunciarles, mi 'compromiso'—muchos admiradores de la joven, se miraron entre sí muy decepcionados —con el Barón de Konoha, Shikamaru Nara.

Al terminar de recitar aquellas palabras, detrás de los grandes telones púrpura, salió un joven de veintidós años, elegantemente vestido. Su actitud era despreocupada, bastante fresca, como la de un vago.

Pese a su apariencia ociosa, su nombre no era desconocido para la audiencia, era de hecho, uno de los diplomáticos más reconocidos del reino del Viento gracias a su inteligencia. Actualmente, era uno de los colaboradores del Consejo de los reinos, representando al mismísimo Rey Minato.

—Lord Shikamaru… ¿le gustaría dirigir unas palabras al público? —Preguntó Sasumi, al novio de su señora.

—De acuerdo —se notó su fastidio, aun así dando dos pasos hacia adelante, levantó el rostro y comenzó hablar —señoras, señores, quiero decirles que esta noche estoy contento de poder anunciar oficialmente mi compromiso con mi novia, pero debo decirles que para llegar hasta aquí, hay que enfrentar varios problemas —apenas pronunció la última palabra, Temari le lanzó una mirada asesina, detestaba las palabras favoritas de su novio 'problema-problemático'—debo decirles que el amor, el noviazgo, el compromiso y el matrimonio, probablemente será lo más problemático a lo que se enfrenten en su vida.

Temari intentó disimular una mueca de furia.

'¿Por qué me enamore de él?'

Fue la gran interrogante de la heredera Sabaku.

—Pero, vale la pena enfrentar cualquier problema, por la persona que se ama —Temari giró el rostro, Shikamaru dirigió su mirada hacia ella, estaba muy serio —y enfrentado todo eso por ti y lo volvería hacer, porque te amo Temari.

El salón calló, era una declaración bastante extraña, pero guardaba una exótica belleza.

Cualquier mujer, desearía escuchar algo así de los labios de su ser amado. Para la afortunada, fue algo perfecto.

Temari ahogó un suspiro, y derramó un par de lágrimas.

'Ya recordé, porque me enamore de ti… ya recordé, porque te amo.'

La joven aceptó la mano de su futuro esposo, él tomó la mano de ella, y la besó con delicadeza.

Para Shikamaru, todo era problemático, y sin duda su relación con Temari aun mas. Pero, ella era la mujer que él amaba, y su cerebro no pudo luchar contra eso.

Porque el amor simplemente no obedece a la lógica.

Dentro de poco, esa joven seria su esposa, y compartirían una vida juntos, por siempre y para siempre.

Beso… se escuchó de los labios de un rubio, en tono pícaro.

Beso… apoyó tímidamente una doncella de azabaches cabellos azulados.

Beso… pronunció fuerte y picara una adolescente de cabello rosa, buscando apoyo en unos ojos negros.

Beso… cierto mozuelo de cabellos negros continuó con el juego, sin convicción.

Basto esa palabra repetida cuatro veces, para que todo el salón coreara lo mismo.

— ¿Qué opinas? —preguntó Temari.

—Es problemático, pero está bien.

—De ser así.

Temari no esperó más palabras, y se aproximó a la boca de su novio, rozando sus labios con los de Shikamaru, inmediatamente él profundizó el beso. Este beso no era tan apasionado, de hecho si no fuera más profundo inclusive fuera casto, pero la diferencia de este contacto con los demás, era la transmisión de sensaciones y sentimientos.

Dulzura, ansiedad, respeto, cariño, necesidad y el predominante, amor… los dos vivían un sueño, una entrega mutua y ahora todos lo sabían y lo celebraban.

—Hermoso… el amor es lo más lindo que puede existir entre dos personas —dijo Hinata emocionada al ver el beso. Lo que estaba presenciando era su sueño secreto.

—Creo… ¿No? —Naruto miró algo desconcertado la escena —No debe existir alegría más grande que amar y ser correspondido —susurró imperceptible.

En ocasiones solía ser estúpidamente romántico.

—No pensé que fuera sensible, Naruto-kun —Hinata desvió sus ojos hacia Naruto, quien tenía sus mejillas coloreadas por un escarlata, se notaba visiblemente apenado.

—Aun no… me conoces bien, Hinata-chan.

Respondió Naruto volteando su rostro hacia Hinata, la miró directo a los ojos, y aun sonrojado le sonrió con amplitud, ella respondió con una sonrisa tímida, y se sonrojó también.

Sin pensar, siendo algo muy excepcional en ella, una de sus manos por debajo de la mesa se poso encima de la del rubio. Naruto sintió el contacto, bajó su rostro avergonzado mientras entrelazaba sus dedos con los de Hinata. Un mar de sensaciones recorría el cuerpo de ambos.

Hinata sentía que su corazón iba a salir en cualquier momento, deseaba con todas sus fuerzas terminar con el contacto dadas las reacciones que le producía, sin embargo, las ordenes de su cerebro no llegaron a sus manos, además, estaban esos cielos por ojos, ese aroma, todos los rasgos cándidos de aquel muchacho combinados con esa sonrisa, hacían de él una persona inevitablemente atrayente.

'Comienzo a odiarte Naruto-kun. No es normal sentir esto tan solo con mirarte.'

Lo que Hinata no intuyó, era que el estado de su acompañante no era tan distinto al suyo.

El corazón de Naruto latía a un ritmo más veloz de lo normal, sentía un sudor frio recorrerle todo el cuerpo, pero… ¿Cómo no sentirse así? ¿Cómo no prendarse de ella?

No era común ver a una chica así, hermosa, facciones finitas y definidas, ojos extraños, sí, pero muy dulces y melancólicos… y su figura, por Kami ¡Que curvas!

Los dos giraron el rostro al mismo tiempo, perdiéndose a la par en los ojos del otro, desearon adivinar, investigar y descubrir pistas del porque esa persona al frente suyo les provocaba esas reacciones.

¿Qué empezaban a sentir? Necesitaban descifrar aquello, y que mejor que abriendo las puertas del alma del otro a través de sus ojos, pero su descubrimiento debería esperar ya que los novios finalizaron el beso.

—Que romántico —suspiraron Sakura y Matsuri en la mesa, eso trajo de vuelta a la realidad a Naruto y Hinata, que deshicieron el contacto, para su fortuna nadie notó lo que sucedió, ya que todos se encontraron prendados de la escena.

—Eso era lo que mi hermana tenía que decir.

—Ya veo Gaara, seguro estas molesto, es decir siempre has celado a Temari —Naruto retomó el dialogo con Gaara, dedicándole una fugaz mirada a Hinata.

—Yo la quiero mucho, eso lo sabes.

Gaara curvo los labios, eran raras las veces que aquel muchacho de cabellos color fuego, admitía sus sentimientos.

—Tranquilo —le sonrió Naruto a Gaara —conozco a Shikamaru, es un gran tipo, es… como decirlo—el rubio se rascó la cabeza pensando en la palabra adecuada —inteligente, aunque algo 'problemático'—soltó una risilla al decir lo último.

—Quiero agradecer a todos los presentes por celebrar mi compromiso, ahora que ya lo he anunciado, les invito a que se deleiten con la cena. Gracias por estar aquí.

Fueron las últimas palabras de Temari, antes de bajar de la tarima, del brazo de su ahora 'prometido oficial'.

—Permiso, buenas noches —una voz se escuchó detrás de la mesa principal.

—Tío Sasori —se giró Gaara, encontrando a alguien a mas —abuela —susurró inquieto.

—Abuela Chiyo, tío Sasori —se unió a Gaara un sorprendido Kankuro.

— ¡Abuela Chiyo! —Dijo Temari de manera efusiva (tratándose de ella), mientras llegaba a la mesa junto con Shikamaru —viniste a mi fiesta de compromiso…—pronunció bastante sorprendida, mientras se acercó a su abuela y la abrazó.

—Claro que vine… ¿Creíste acaso que no vendría a ver a mi bella nieta comprometerse?

—A sido la mejor sorpresa que me has dado abuela.

—Buenas noches, Chiyo-bassama.

Saludo Shikamaru postrándose en una pierna para realizar una reverencia. Debía hacerlo, ya que la anciana que se encontraba delante de él, era nada más y nada menos que la Reina de la Arena.

La 'abuela Chiyo' como le decían cariñosamente Gaara y sus hermanos era la actual reina del país de la Arena. Ella ostentaba este título debido a la muerte temprana de su hijo, padre del papá de Gaara y Sasori, y su nieto, el padre de Gaara, por lo cual en realidad era la bisabuela de Gaara, Temari y Kankuro, pero dada la muerte anticipada de sus padres, ella los había criado, y dado ese cariño hacia la anciana, ellos la trataban de abuela.

Chiyo era conocida por ser una excelente reina, a pesar de que su titulo se lo debía realmente a su esposo.

Era una persona noble y justa, además de inteligente.

A la muerte de su marido, había cedido su lugar a su hijo, pero dadas las guerras este había muerto en combate, para su fortuna su nieto pudo tomar el cargo inmediatamente, pero al morir su esposa, después de dar a luz a Gaara, el antiguo rey cayó en una profunda depresión que terminaría ocasionándole un paro cardiaco, que lo condujo a una muerte prematura, desde ese momento ella había tomado nuevamente las riendas de su reino dado que el heredero no contaba con la edad suficiente para hacerse cargo, y que su nieto Sasori, rehusó convertirse en rey interino.

Chiyo se hizo cargo de todo, esperando con ansias que Gaara, el heredero oficial, nombrado por los sacerdotes y su nieto, cumpliera la mayoría de edad para que tomara a cargo el título de rey que le correspondía.

Todos los presentes que se encontraban en la mesa se pusieron de pie, a excepción de Gaara y Kankuro. Naruto, Hinata y Sasuke, se pararon al lado derecho de sus asientos, e inmediatamente realizaron una reverencia, dado que lo único superior para ellos era un rey, y frente a una reina, la etiqueta les exigía a ellos realizar aquello, en cuanto a Sakura, Neji, Tenten y Matsuri, al igual que los príncipes se colocaron al lado derecho de su asiento, pero en vez de realizar una reverencia, al igual que Shikamaru se postraron en una pierna, y agacharon su cabeza en señal de respeto.

—No es necesaria tanta etiqueta conmigo, chicos —dijo Chiyo al ver tantos respetos hacia ella —a todos he tenido la oportunidad de verlos, anteriormente —prosiguió la anciana —algunos hace poco, a otros hace mucho. A quien vi recientemente es a ti Sasuke-kun, hace seis meses, por una visita oficial que hice al Reino del Fuego —dijo la reina mirando directamente al muchacho de cabellos azabaches.

—Es un honor que me recuerde, reina Chiyo —intentó no sonar tan antipático.

—No me halagues tanto, niño —sonrió con cierto sarcasmo —ahora que recuerdo a ti también te vi en esa visita. La Ministra de Estado, Tenten Ama… ¿Si no me equivoco?

—Efectivamente, Chiyo-bassama, es un placer que me recuerde —dijo Tenten notablemente halagada.

—Qué bueno que mi memoria aun no me falla —expresó pausadamente —hace ocho meses a quien vi fue a usted, Archiduque Neji, actual embajador del Reino del Agua.

—Un placer que me recuerde Chiyo-bassama.

—No es para tanto —repuso —tu niña —señaló a Hinata, mientras recordaba —si no me equivoco, eres la princesa Hinata. Recuerdo que eras una hermosa niña, la última vez que te vi tenías diez años ¿Quién diría? Ahora eres una 'bella' señorita.

—Gracias… reina Chiyo.

'Bella… cree que soy bella.'

Pensó Hinata con ironía, sin evitar cierta alegría en su rostro.

—Tú eres Sakura Haruno ¿Verdad? —la reina señaló a la chiquilla de cabellos rosas —recuerdo que eras una niña hiperactiva y enérgica, tenias ocho años cuando te vi, ahora eres una hermosa jovencita.

—Muchas gracias, Chiyo-bassama —respondió Sakura bastante sonrojada y contenta.

—Y tú, rubio bonito, eres el pequeño Naruto, un niño bastante lindo, inquieto e inocente —al pronunciar lo último, Naruto se sonrojo violentamente —Eres todo un hombre ahora.

—Gracias, reina Chiyo, dattebayo—pronunció Naruto mientras su sonrojo aumentaba.

'Agraciado… inocente… ¿Quién lo diría? 'ttebayo.'

Pensó el rubio visiblemente apenado.

—Es suficiente de presentaciones abuela Chiyo, será mejor empezar a cenar.

Intervino Sasori, las chicas se prendaron de él.

'Apuesto.' Concluyeron Hinata y Tenten. La primera con mucha vergüenza por admitir aquello, y, la segunda, con cierto malestar por haberse fijado en eso, estando Neji a su lado.

'Lo pude ver de nuevo.' Pensó Sakura removiéndose en su asiento.

Sasori no tenía la culpa de esas reacciones, no le gustaba llamar la atención, pero su porte elegante y soberbio, era un postre a la vista de cualquier dama.

—Mi tío tiene razón. Será mejor disfrutar de la cena abuela Chiyo —dijo Temari.

—Concuerdo ¿que esperamos? —la reina se sentó a lado de Sasuke.

—Buena decisión, abuela —Sasori tomó asiento a lado de ella.

—Que esperamos querido —articuló Temari, sentándose a lado de Sasori, mientras jalaba a Shikamaru del brazo.

—Ya entendí Temari, pero que problemático es esto —dijo Shikamaru siendo arrastrado por Temari hacia su lado.

Apenas todos se hubieron ubicado de nuevo en sus asientos, vino uno de los cocineros reales empujando un gran carrito de comida, en este se pudo vislumbrar exquisitos platillos, que se sirvieron de acuerdo al pedido del invitado.

La cena fue bastante tranquila y corta.

Al terminar, las parejas pactadas se dirigieron a caminar por ahí, Neji y Tenten por su parte se condujeron a la pista de baile a danzar nuevamente al ritmo del vals.

Naruto y Hinata se sentaron a observar a la audiencia.

Mientras Sasuke y Sakura…

—Vamos —dijo Sasuke jalando de la muñeca a Sakura, en dirección al jardín izquierdo del palacio.

— ¿A dónde Sasuke-kun? —preguntó Sakura intentando detenerlo.

—No te preocupes.

Volteó a verla con calma.

— ¿Por qué no me dices, lo que quieras… aquí?

—Ven conmigo…

Sonrió arrogante.

— ¡Esto parece un chantaje, Sasuke-kun!

Replicó Sakura, pero ya no opuso más resistencia y se dejó guiar por el hermoso chico.

En esa noche había aprendido apreciarlo, aun así, un extraño cosquilleo la recorría al sentir el calor de su piel, a través de sus manos.

CONTINUARA…


Notas de Autor:

Y el cuarto está listo.

Tal vez el romance este algo apresurado… pero me veo forzada a seguir la línea argumental del escrito original, ahora simplemente intentare, que las reacciones del rubio y Hinata, parezcan lo más real posible.

Los dejo…

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