Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic

Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei


AMORES CRUZADOS

Capitulo 5: Trazando Destinos

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— ¡Usted es un idiota!

Fue la fuerte reprimenda de una nerviosa y enfurecida Sakura.

Sasuke la observó sorprendido.

—Creí que nos habíamos entendido —se visualizó aun, la sorpresa en el rostro de Sasuke, además de su rojiza mejilla, producto de la cachetada.

—Yo también lo creí… ¡Pero me equivoque! ¡Eres es un patán!

—Fue un beso —refutó serio.

—Un beso que no te pedí.

'Pero te gusto… vamos Sakura, él debe ser un gurú en esto', rió sarcásticamente la Inner de la muchacha.

'¡Silencio idiota!', fue todo lo que pudo hacer para acallarla.

Se sonrojó con levedad por esos pensamientos.

—Te gusto, y he de decir que extrañamente me gustas —Sasuke fue bastante honesto, pero continuo serio.

—Te… te equivocas ¡No me gustas!

Sakura dio vuelta aun más roja.

'¿No te gusta? estas ciega, o eres rara. No… te estás mintiendo.'

'¡Dije que te callaras!'

Se dispuso a continuar al salón, pero las siguientes palabras de Sasuke llamaron su atención.

—Espera… ¿como es eso de que no te gusto?

Se notaba su asombro, no había mujer que no hubiera cedido ante él.

La situación actual era realmente extraña, al grado de que Sakura inclusive se había dado el lujo de de golpearlo. Era una actitud que debía ofenderlo, pero lejos de ser así, por mero capricho, Sasuke deseo mas a Sakura de lo que creyó en un principio.

—Ya te lo dije. NO me gustas —Sakura intento que no le temblase la voz — ¿Crees que por 'lindo' tienes derecho hacer algo así? Te equivocaste conmigo.

—No es eso… es solo.

—Nada —rehiló nerviosa —más vale que me dejes en paz, o me encargare de que tu existencia se vuelva miserable —dijo con un aire sepulcral, raro en su alegre carácter.

'Exageras…'

'Dije que te callaras.'

— ¿Cómo es eso? —se notaba la incredulidad en su rostro, en una mezcla de sarcasmo irónico.

—Escucha bien —Sakura hundió uno de sus dedos en el pecho de Sasuke, con su otra mano se señaló a sí misma —Yo… soy la sobrina de la Reina Kushina del Viento, por lo tanto mi tío es el Rey Minato, máximo soberano del país del Viento, país que lidera al Consejo de los reinos, además de ser el estado con mayor potencia militar y económica de la región… ¿Sabes a que viene todo esto? —Sonrió maliciosamente y prosiguió —yo puedo fácilmente convencer a mis tíos —Sasuke continuó inmutable —que rompan convenios, tratados, preferencias y acuerdos con el Reino del Fuego, es decir tu reino…—los ojos de Sasuke tintinearon impasibles.

—No es gran problema —aseguró —dentro de unos años, cuando Naruto tome el poder, podría dialogar con él y reanudar todas las relaciones —curvó los labios con arrogancia.

—Oh, si…—dijo burlonamente —se me olvido decirte —Sakura sonrió más confiada que Sasuke —que Naruto Namikaze, príncipe heredero del Reino del Viento, es MI prometido —Sasuke palideció, su expresión adquirió un tinte serio —y apenas Naruto-kun, cumpla la mayoría de edad, nos casaremos. ¿A quién crees que complacerá? A ti, o a mí que seré su esposa —sonrió de manera ganadora, mientras se apartaba de Sasuke y le daba la espalda para dirigirse al salón —quedas advertido Uchiha —suspiró, eso había sido mucho para ella —por tu bien y tu reino, NO intentes algo así, de nuevo.

Calló y apresuró su paso al salón.

—Comprometida —Susurró estático.

Cuando reacciono del todo, a zancadas, se apresuró alcanzarla dirigiéndose al salón.

—o—

—La luna y las estrellas… son tan bellas —pronuncio con ensoñación, apoyándose en el barandal del balcón, mientras observaba el cielo nocturno.

—Concuerdo Hinata-chan. El panorama es hermoso —apoyó Naruto, colocándose al lado derecho de Hinata —aunque personalmente no me gusta la luna llena —se noto que su ánimo descendió abruptamente.

— ¿Por qué Naruto-kun? … si es esa luna… la que encanta a los poetas —volteó a ver a su compañero sin mucha seguridad.

—Bueno —dijo rascándose la cabeza, el motivo era realmente íntimo, y no lo solía compartirlo con nadie.

Pero Hinata era diferente, era extraña, pero le agradaba. Suspiro y empezó a hablar.

—En una noche como esta, compartí… buenos momentos con mi hermano, era mi ídolo —su ojos brillaron con añoranza —por una guerra estúpida, él fue a combatir —Hinata sintió un nudo en la garganta —esa noche fue la última vez que lo vi. Él murió…

Hinata se sintió terriblemente mal, era mucha información.

—Por eso que no me gusta la luna llena, porque fue el ultimo día que tuve a mi hermano a mi lado.

Intentaba mantenerse fuerte, no flaquear, pero esa charla, había vuelto a quitar la costra que intentaba cicatrizar aquella vieja herida.

—Que… que impertinente soy… lo… lo siento…

Comenzó a jugar con sus dedos, entre conmovida y avergonzada. No deseaba verlo a los ojos.

—No es tu culpa, Hinata-chan —extendió su mano y la colocó sobre la de ella. Hinata contuvo el aire —dejemos a un lado este tema ¿vale? —terminó sonriéndole.

Hinata giró el rostro y lo observó de cerca. El viento sopló y el escenario se llenó de magia, al menos para ella.

Se sintió hipnotizada y abrió los labios por el nerviosismo que eso le ocasionaba.

La boca de una mujer entreabierta era la invitación más clara para que un hombre la besara. Así, el movimiento sea inconsciente.

Naruto comenzó a respirar con algo de dificultad, no era que no supiera actuar frente a una chica, sin embargo su compañera le resultaba tan foránea, tan inocente, que lo desconcertaba.

Los labios de aquella extraña se le antojaban demasiado tentadores, y por una vez en su vida se debatió entre dos ideas.

Inclinarse un poco más y besar a una desconocida, o acabar todo ahí.

Naruto no era un chico de razonamiento, era un adolescente de impulsos.

El joven rubio se acerco un poco más, ahora, tan solo unos milímetros los separaban.

Cerrar los ojos, dejarse llevar, probar el objeto de su deseo.

—Lo… lo siento… debo irme —Hinata estaba nerviosa y perturbada, sus piernas temblaban, por reflejo, intento quitar su mano de la de Naruto.

—Hinata-chan —susurró el rubio —no, no huyas 'ttebayo.

—Esto, está mal —Hinata levantó el rostro para mirar al de Naruto.

— ¿Cómo algo así puede estar mal? —la miró muy serio, Hinata bajó su semblante.

—… Sakura-chan —fue su única respuesta.

—Ah —soltó sin pensar.

Sakura Haruno. Su prima, la condesa… su novia.

Su mente comenzó a enredarse en pasajes inentendibles. Tenía la seguridad de que él, quería a Sakura, pero eso del amor, en lo que le concernía, continuaba siendo un enigma.

Se suponía, al menos de lo poco que sabía, que 'amar', significaba recato, fidelidad al ser amado. Y de lo último, con lo ocurrido hace breves instantes, ya no estaba seguro.

Hizo una mueca, comenzaba a sentir migraña de tanto meditar, así que optó por lo que siempre hacia. Guiarse por las emociones momentáneas, vivir las sensaciones del instante.

—Yo quiero a Sakura-chan, ella es importante para mí.

—Es suficiente.

La voz de Hinata se hizo un hilo, se encontraba profundamente herida, la débil esperanza de hace pocos instantes murió, tuvo ganas de llorar, sin embargo no le vio caso, ser lastimada era la historia de su vida.

—No Hinata —irrumpió él, sosteniendo con más fuerza la mano de ella.

—No… ¡Me lástima! —chilló en un intento de aflojar el agarre, pero Naruto aumento la presión.

—Escúchame Hinata-chan dattebayo—se quejó, ella le miró a los ojos.

—No… ¡No quiero! —intentó apartarlo desesperada.

— ¡Escúchame, 'ttebayo! —terminó por gritarle, ante lo cual Hinata dejó de pelear para mirarle directamente a los ojos, totalmente afligida—… no he mentido, yo quiero a Sakura —Hinata sintió romperse como una muñeca de porcelana —no obstante —él mismo se sorprendió por lo que estaba a punto de decir—No la amo… no.

Hinata tenía los ojos cerrados con fuerza, intentando evadir la realidad, más al escuchar las últimas palabras, su rostro se desencajo y lo miró con sorpresa.

—No… juegue conmigo Naruto-sama —interrumpió —usted —tuvo que armarse de valor, y traer a escena sus demonios internos —siendo como es, debe tener siempre compañía —indicó dolida, menospreciándose a sí misma —yo… ¡no quiero ser una conquista! —sollozó.

Naruto abrió los ojos más de lo normal.

Acaso había dicho 'conquista'.

Hinata se le antojaba, como una muchacha bonita que era, pero ahora que ella lo había dicho de esa forma, empezó a replantearse las cosas de otra manera.

Fue un peso demasiado grande para su discernimiento.

—No voy a negar, que siempre consigo a la chica que quiero —se sincero inflando las mejillas, y algo sonrosado. Hinata continuó con su magulladura —pero tú, Hinata-chan, no creo que seas una niña para una noche.

—No más, por favor —rogó con calma que reflejaba dolor — ¿Qué pretende con todo esto? —terminó preguntando.

—Nada —esa palabra la turbó totalmente—… no creas que me gusta brincar de aquí para allá —dijo finalmente soltándola mientras le daba la espalda —tu eres…

Meditó un momento sus palabras, según Ero-sennin, jamás debía decirle un epíteto a una señorita, y no estaba seguro que el 'rara', calificara en esa categoría, aun así inspiró trayendo ideas a su cabeza.

—… diferente a las demás chicas que seden ante mis deseos —volteó a verla, una leve brisa jugaba con el cabello de Hinata —eres especial… me haces sentir cosas raras… Sakura-chan nunca ha hecho eso 'ttebayo.

Hinata lo miró sorprendida, y bajó el rostro. Quizás,todo lo que sentía no se limitaría a una leve esperanza.

—Pero… ¿Qué hay de ella? —aun si lo que afloraba en su pecho, empezaba a ser intenso, no lastimaría a nadie, y menos por un juego.

—Hablare con ella, lo entenderá —continuó—. Yo no quiero jugar contigo, si hago algo, será serio 'ttebayo.

Naruto extendió su mano en dirección a Hinata, ella la tomó.

Ya no existía corriente, solo el intercambio de calor entre dos pieles. Para Hinata era algo exquisito entrelazar sus delgados y blancos dedos con los fuertes, largos y dorados dedos de él.

Podría darse por perdida ahora.

Se había enamorado de un perfecto desconocido.

'¿Qué bien Hinata?'

Fue todo lo que pensó.

De nada valía negar lo obvio, la verdad estaba ahí, limpia y clara, ahora era su asunto aceptarla o negarla.

Era mejor afrontar todo.

Levantó su mirada, y sonrió con dulzura. Naruto la miró confuso, no era que no le gustara ver esa alegría, simplemente no la entendía.

—Hinata-chan… ¿lo intentamos? —preguntó con lentitud, ignorando su carácter explosivo.

—Si… Naruto-kun… yo… voy a confiar en ti… porque…

No fue capaz de articular algo comprensible, simplemente se dejo caer en los brazos del sorprendido muchacho.

'Te amo…'

Dos palabras, que Hinata caviló, pero no fue capaz de declamar.

Con el tenue silencio del lugar, Hinata tembló un breve instante, plenamente consciente de lo que conllevaba declararse a un hombre en su época.

Pero aun con todas las señales en contra para ella, Naruto no estimaba nada de eso, el simplemente sentía un montón de piquetes en su pecho, a los cuales no les encontraba explicación. Para él, era una situación placentera… e incomprensible.

— ¿Va enserio? —terminó por preguntar elevando la mirada.

Naruto asintió reiteradas veces como un chiquillo.

—Todo es extraño —suspiró sonriéndole, mientras la miraba a los ojos—… es tonto —y cuando las cosas no se ponían de cabeza para él —creo que algo raro me pasa cuando te veo —entorno los ojos, ruborizándose muy tenuemente—no sé cómo decirlo, pero creo que te quiero.

Se separaron y se tomaron de las manos. El corazón de Hinata palpitaba con fuerza, parecía el más bello de sus sueños.

Un chico apuesto que le daba una oportunidad.

Bueno, el único chico con el que había tenido algo de intimidad.

Neji era su primo, no contaba.

—Hinata-san… Es hora de irnos —era Neji que llamaba a Hinata desde el salón.

Hinata salió de su embelesamiento, y vio hacia la puerta.

—Debo irme Naruto-kun —dijo Hinata separándose de Naruto, sin soltar sus manos.

Él rubio asintió.

—Hablaras con Sakura-chan… ¿Verdad? —preguntó seria, con los ojos tintineantes. No podía ignorar los sentimientos de esa chica agradable y bonita.

—No debes preocuparte 'ttebayo, cuando solucione mis asuntos con Sakura-chan, te visitare.

—Yo te esperare—pronunció soltando una de sus manos.

—Y yo esperare que me escribas 'ttebayo.

Hinata sonrió, apretando la mano de Naruto y depositó un dulce, fugaz y tímido beso en la mejilla del príncipe.

Soltó la mano del muchacho y salió corriendo como la más pudorosa de las enamoradas.

Con gran curiosidad Naruto asomó su cabeza con discreción por medio de las cortinas, viendo la huida de Hinata. Cerró las cortinas de inmediato y se quedo en el balcón, sintió cosquillas en el pómulo, se lo tocó con su mano.

'¿Qué hiciste 'ttebayo?'

Esa pregunta paseo por su mente.

Hinata era la doncella más insólita que haya conocido últimamente, las sensaciones que le invadían eran demasiado diferentes y lo confundían, lo más probable era que se haya apresurado al prometerle un 'noviazgo serio'.

'Eres un idiota, dattebayo.'

Se dijo para sí, suspirando. No le prometió nada serio, aun así, una niña tan delicada como parecía ser ella, se desmoronaría si él le decía que se retractaba.

Se apoyó con más ociosidad sobre el balcón, quedaba un punto aun más fuerte, que no había tomado tan serio cuando había analizado el caso.

Sakura.

Sakura, era una persona extraordinaria, amable, alegre, noble, inteligente, vivaz y soñadora, además de bonita. Sabía que su carácter era el mayor punto a favor de la muchacha, por lo cual no pasaba desapercibida frente a sus congéneres.

Sonrió con un gesto idiota.

Era ilógico no cautivarse frente a ella, tan cortes, tan culta, tan elegante, sin contar sus grandes y profundos ojos jade, su largo y sedoso cabello color rosa, su piel clara y tersa, sus facciones juveniles y encantadoras, y su figura esbelta de gráciles curvas.

Hizo una mueca.

Sakura era el amor de toda su vida. Hinata era la muchacha que le ponía los nervios de punta.

No sabía qué hacer.

Apretó los dientes, y salió del balcón a prisa.

En el salón había poca gente, camino un poco, cuando sintió una mano posarse en su hombro.

—Naruto-kun —era Sakura.

—Sakura-chan —rió con nerviosismo.

— ¿Sucede algo? —preguntó desconcertada.

—No, no pasa nada, solo estoy algo cansado dattebayo.

—Ya veo.

¡Sakura!—una voz masculina se oyó en la lejanía.

— ¿Alguien te está buscando Sakura-chan? —dijo Naruto al escuchar dicha voz.

—No, no es nada Naruto-kun —alegó con una risa nerviosa —mejor vámonos, estoy cansada.

Sakura sabía que quien la estaba buscando era Sasuke, había logrado evadirlo una vez que ingreso al salón, sin embargo ahora con tan pocas personas, el evitarle era más difícil.

—Si, Sakura-chan vamos —Naruto no se sintió con derecho de interrogarla, se limitó a extenderle su brazo. Ambos salieron del salón.

Un muchacho de expresión desenfadada atravesó el sitio de la antes concurrida fiesta.

'No logre alcanzarla.'

Reflexionó internamente.

Sin tener a un animalillo que perseguir, todo se tornó aburrido a su alrededor. Aflojó el broche de su capa y sigilosamente salió del sitio.

—o—

—Buenos días, lord Orochimaru. Adelante—invitó un hombre de cabellos largos y ojos perlados a pasar a un caballero de piel muy pálida, y facciones no convincentes para una persona de su género.

—Gracias, Hiashi-sama —respondió el aludido con voz neutra.

—He reunido a los miembros principales del Souke y el Bouke de mi casa real, tal cual fue su petición —continuó con seriedad el rey Hiashi — ¿podría saber ahora, el por qué de todo esto?

—Hiashi-sama —su voz sonó ronca —en calidad de 'Rey interino del Fuego' tengo que hacerle una petición. He ahí el porqué de esto.

Hiashi frunció el seño interesado.

— ¿Y cuál es su petición, Rey Orochimaru? —Preguntó con gran interés el monarca del Agua, a su par del Fuego.

Orochimaru, era el orgulloso portador del título de 'Rey del Fuego'.

La casa real encargada de gobernar al imperio del Fuego, era la de los Uchiha, no obstante, Orochimaru había terminado en el poder, por una historia turbia, no ilegal, pero muy oscura.

Desde varios años atrás, alrededor del trono de la dinastía Uchiha, rondaba algo conocido como 'la maldición'. Dicho rumor se había extendido desde la muerte de Madara Uchiha—gran amigo de Orochimaru—, quien había tomado el trono en lugar de su hermano, fallecido en una fiesta junto con su esposa, por un atentado.

Lastimosamente para un jovial Madara, su tiempo de permanencia en el poder se había reducido a un minúsculo año, cuando, por litigios de tierras, moriría en combate, dejando así como heredero a su sobrino Fugaku Uchiha, que tenía una edad insuficiente para tomar el trono, y, tomando en cuenta, que en su casa real no había nobles con un titulo suficientemente alto para tomar el poder, el caso se llevaría al Consejo de los Reinos.

Luego de que un perito analizara el testamento del rey Madara, en el cual nombraba a Orochimaru, como rey interino en caso de cualquier eventualidad, se decidió dejar a cargo de él, el gobierno del Fuego y la custodia del heredero oficial.

Paso algún tiempo, Fugaku cumpliría la mayoría de edad y, el reino del Fuego volvería a pasar a manos de la dinastía Uchiha.

Fue un periodo corto, pero lleno de esplendor, el rey Fugaku desposo a Mikoto Uchiha, una condesa de su casa real, y juntos procrearon dos bellos niños, Itachi y Sasuke Uchiha.

Pero la prontitud impero en el gobierno de Fugaku, y la felicidad de la familia real no duro mucho. Fugaku y su esposa, fallecieron en un accidente cuando iban a una reunión urgente del gran Consejo, dado ese hecho, el Fuego volvía a quedar a la deriva. Itachi, el heredero, tenía nueve años, edad escasa para convertirse en rey, además de que archiduques y duques rehusaron manejar el reinado, dada la fama de este.

Sin opciones a la vista, Orochimaru volvió al poder hasta que Itachi, el heredero legitimo cumpliera la mayoría de edad y pudiera hacerse cargo.

Los años pasaron, y bajo el calor del combate se formó a un heredero digno del trono.

Itachi Uchiha, conocido como un verdadero prodigio militar, poseedor de una alta nobleza e inteligencia; hace cinco años atrás, con dieciocho años cumplidos, en una lejana ya, tarde de otoño, estuvo a puertas de convertirse en rey, no obstante, en medio de la ceremonia, el muchacho seria secuestrado por una famosa organización terrorista, conocida por lo bajo, como "Akatsuki".

Dicho hecho produjo la cancelación del evento.

Se agotaron esfuerzos de parte del Fuego y varias naciones aliadas para encontrar al heredero, que meses más tarde serian devuelto como cadáver por dicha organización. En esta ocasión el sucesor ni siquiera había terminado la ceremonia de coronación, por este hecho Orochimaru continuo en el poder, ahora debería esperar que el nuevo heredero, Sasuke Uchiha, cumpliera la edad necesaria, aunque el tiempo ahora fue más corto, y dentro de un año, el frugal e inteligente Sasuke, haría renacer a su familia tomando las riendas de su reino.

—Mi petición es algo que hará de nuestros reinos, los más poderosos de toda la región… aun por encima del Viento, Hiashi-sama —continuó con un siseo intrigante.

—No comprendo —repuso serio Hiashi —explíquese mejor.

—Vera, Hiashi-sama —comenzó a explicar, mientras se acomodaba mejor en el gran sofá—… usted sabe perfectamente lo que ocurrió hace cinco años con Itachi-kun, lo de su secuestro y posterior muerte a manos de Akatsuki.

—Sí, conozco la historia de Itachi-san, pero ¿a qué viene eso ahora? —preguntó con expresión seria.

—Bueno… una vez que Itachi-kun murió, el segundo en la línea de sucesión al trono pasó a ocupar su lugar, en pocas palabras el heredero actual es Sasuke-kun.

—Estoy al tanto de eso —acomodó su capa con desinterés— ¿que con ello?

—Sasuke-kun acaba de cumplir diecisiete años, es decir, dentro de un año él podrá posesionarse en el lugar de rey que le corresponde.

—Lo sé, soy un rey —comentó con cierta ironía — ¿y qué tiene que ver mi reino con eso?

Hiashi no era un hombre paciente, pero intentaba mantener su expresión inflexible, la etiqueta lo exigía.

Orochimaru… él, solo le tomaba el pelo al Hyuuga.

—En calidad de rey, Sasuke-kun tendrá múltiples obligaciones, entre las que esta velar por el bienestar de su reino, tratados, el Consejo. En fin, no voy alargar esto —se interrumpió mientras un brillo extraño se poso en sus ojos—… una de esas obligaciones es proporcionar un heredero a la casa real, en pocas palabras, tener un hijo.

—Sí, lo sabemos. ¿Y qué? —interrumpió un líder del Bouke, apresurando el ritmo de las cosas.

—El que —respondió con una mirada desafiante—… se limita a que Sasuke-kun es un polluelo, aun no ha pensado en eso. No tiene novia, solo conquistas.

Orochimaru ladeó los ojos con sarcasmo. 'Conquista', una forma de llamar a la vida desordenada de su pupilo, al que le daba lo mismo intimar con una muchacha que con otra.

—…Y dada la probabilidad de que ocurra un atentado —prosiguió retomando la charla —sería conveniente que se encuentre desposado antes de tomar el trono.

—Me disculpa Orochimaru-sama, pero no termino de entender—la confusión en Hiashi era notoria.

—Sasuke-kun, está bajo mi tutela, al igual que lo estuvo su padre y su hermano —hizo una pausa y tomó un sorbo de café, que acababan de servir las doncellas—en las anteriores ocasiones yo me encargue de buscarles candidatas a las que pudieran desposar. En el caso de Fugaku-san, no tuve gran problema, se enamoro de Mikoto-san y la desposo apenas dos meses después de tomar el trono —volvió a dar otro sorbo de café —en cuanto a Itachi-kun, logre convencerlo de comprometerse, aun cuando no quería. Acepto porque su prometida era lady Tenten, a pesar de ello no llego a casarse —frunció el seño —ni siquiera pudo convertirse en rey, usted sabe —sopló con notorio cansancio —Sasuke-kun es el único heredero legitimo que queda de la dinastía Uchiha, por lo tanto si llegase a ocurrir con él lo que ocurrió con Itachi-san seria una desgracia. Los Uchiha desaparecerían si él muere, por eso, considero que mi deber en esta ocasión es hacer que Sasuke-kun, llegue casado al trono.

Hiashi colocó la taza de té sobre la mesa, observando con fijeza a su par.

—Orochimaru-sama, acaso esta insinuando que.

—No lo insinuó —sus ojos brillaron con el encanto que reflejan las serpientes apunto de inyectar su veneno —lo he venido a pedir en nombre de Sasuke-kun. Desearía que le concediese a mi pupilo, la mano de su hija.

—Era eso —chasqueó la lengua absorto en sí mismo.

—Que dice Hiashi-sama… ¿le concedería a Sasuke-kun la mano de la hermosa Hinata?

—Es halagador, que haya pensado en mi hija para esposa de Sasuke-san, pero creo que no será posible.

Lo conveniente ante todo.

— ¿Por qué Hiashi-sama?

—Como usted sabrá —habló mirándolo a los ojos —Hinata es mi primogénita, la heredera al trono, si se llegase a casar con Sasuke-san no podría convertirse en la reina del Agua. El ser esposa de otro heredero le quitaría derechos. Esa es la razón, por la cual debo declinar su oferta…

—Estoy al tanto de eso Hiashi-sama —Orochimaru era muy astuto —y es ahí donde entra la petición y la oferta que le mencione al principio.

—Deja hablar a lord Orochimaru, Hiashi —interrumpió uno de los líderes del Souke.

—Bien, yo estoy consciente de que Hinata-san, no es una princesa seleccionable debido al asunto de la posesión del trono y es aquí donde entra mí propuesta.

—Lo escuchamos—respondió Hiashi con un bien disimulado interés.

—He pensado que el matrimonio entre Sasuke-kun y Hinata-san, no solo es algo que le conviene a mi discípulo, puede llegar a ser algo beneficioso para Hinata-san también.

— ¿De qué manera? —algo en el instinto de Hiashi se activo.

—El matrimonio en sí, podría ser la unión entre el reino del Agua y el reino del Fuego, podríamos convertirnos en una sola nación —todos en la sala lo miraban incrédulos —no deseo que piensen que intento que el Agua le pase a pertenecer al Fuego, no señores —ladeó la cabeza con parsimonia —no es mi intención. La finalidad de esto, es hacer que nuestros reinos sean los líderes en la Región, en el Consejo, en todas partes. Al convertirnos en una sola nación podríamos desplazar sin ningún inconveniente al Viento.

—Una gran idea Orochimaru-sama.

A Hiashi le pareció algo magnánimo, no le desagradaba la estirpe Namikaze, pero el poder desplazarlos sin duda era una oferta tentadora, aun si el precio era su hija. A pesar de todo, había que ajustar detalles, moverse con sigilo y echar las cartas a su favor.

Hiashi aclaró su garganta.

—Pero sigue habiendo un problema, ¿quién sería el monarca del nuevo reino?

—También pensé en eso —lo dijo como lo más obvio del mundo —la solución para ese problema final, es la división del reino en dos grandes estados, que serian la naciones independientes del Agua y el Fuego, gobernadas a su vez por Hinata-san y Sasuke-kun respectivamente y, al ser estos esposos, cualquier problema mayor podrían resolverlo juntos.

Hiashi bajo la vista.

Esperar, pensar… actuar.

—Orochimaru-sama, no deseo darle largas a esto, pero como usted sabrá, Hinata, mi hija, tiene quince años y Sasuke-san diecisiete años, ¿quien se haría cargo de gobernar la nueva nación?, porque si entendido bien, tanto usted como yo nos deberemos retirar de nuestros cargos, ya que Sasuke-san se posesionara al realizarse la alianza.

—Usted lo ha dicho, el gobernante absoluto será Sasuke-kun, pero si le preocupa que Hinata-san se quede sin tomar lo que le pertenece, nuestros dos herederos podrían firmar un poder, que le permitiera a Sasuke-kun gobernar, mientras Hinata-san cumple la mayoría de edad, una vez que lo haga, ella podría tomar lo que es suyo por derecho —se detuvo un momento y mirando directamente al soberano del agua, continuó confiado —que le parece mi propuesta —carraspeó un poco —es decir, que le parece a todos los líderes de la casa real Hyuuga mi propuesta —pronuncio de un modo provocador.

Hiashi frunció el seño, y aspiro.

—Es por eso que usted solicito la presencia del Souke y el Bouke, quiere que arreglemos esto ahora mismo.

—Exacto —fue la única respuesta de Orochimaru.

—Está bien, pero antes de continuar —prosiguió con una pequeña duda que le punzaba en su conciencia — ¿Sasuke está al tanto de todo esto?

Orochimaru dudó un corto momento, luego curvó los labios y asintió.

—De ser así, podemos continuar.

A pesar de lo conveniente de la situación, a Hiashi, no le terminaba de convencer que un muchacho con el temple de Sasuke, estuviese de acuerdo con un compromiso arreglado.

El soberano del Agua apretó sus manos, dirigiéndose a los líderes de su familia.

—Todos ustedes han oído lo que su alteza Orochimaru, ha propuesto —se pausó —él ha pedido a nombre de Sasuke-san la mano de Hinata, mi hija, en matrimonio, pues bien, al tratarse de mi hija, soy yo quien tiene la potestad sobre la decisión, pero, ya que el matrimonio conformara un posible vinculo de alianza entre el reino del Agua y el reino del Fuego, lo justo es que ustedes como parte de mi casa real tomen una decisión, junto conmigo —los lideres lo miraron atento —la decisión la tomaremos a base de una votación, cada voto que proporcionen deberá ser acompañado de una razón, que justifique su decisión, así que empecemos; desde mi lado derecho —cerro los parpados —primer representante del Souke .

—Estoy de acuerdo Hiashi, me parece que la alianza del Agua y el Fuego será muy beneficiosa, en cuanto a nuestra posición en el consejo —terminó dando paso al segundo líder.

—Concuerdo, el convertirnos en una nación líder, a cambio de juntar dos reinos, me parece apropiado —un hombre anciano dio paso a otro de sus compañeros.

—No lo apruebo, me parece que estamos jugando con dos seres humanos como si fueran unos títeres, aun cuando la oferta es muy tentadora. No es justo que Hinata-hime, y Sasuke-san se casen por obligación.

Era el turno de Hiashi, cruzo los brazos y expuso lo que considero mejor.

—En calidad de rey y líder del Souke, debo exponer que tampoco estoy de acuerdo, Hinata es muy joven, no está preparada para casarse y ser reina.

Le hervía la sangre por tener que rechazar la propuesta. Pero sabía que era lo mejor, una mocosa de quince años no podría hacer un buen trabajo. Las cosas serian distintas si su hija por lo menos tendría un año más en su cuenta personal.

—Lideres del Bouke—llamó a los faltantes.

—Yo concuerdo contigo Hiashi. Si el Agua debe ocupar un lugar en el Consejo, será por esfuerzo propio, no por alianzas.

Las palabras pronunciadas por aquel hombre de mediana edad, provocaron una mirada antipática de parte de Orochimaru.

—Me disculpan —tosió el siguiente líder —pero yo no lo apruebo. Lo mejor para nuestro reino, es la alianza con el Fuego, y que mejor que hacerlo en base a la boda de la heredera.

Seis votos, siete líderes, todo dependía del último interlocutor.

Un silencio incomodo recorrió el salón.

—Me parece que para superar al Viento y a su casa real, la mejor opción es aliar nuestro reino con el Fuego —un hombre bonachón sonrió con perspicacia —además, Hinata es una heredera de sangre pura, no hay mejor opción para esposo que otro heredero de sangre pura como es el caso de Sasuke-sama —los ojos claros de aquel hombre brillaron con intensidad —dos de los príncipes de los cuatro grandes reinos, gobernando una sola nación… ambos reyes contando incluso con técnicas de línea sucesoria… ¡Es magnánimo! Es lo que necesita el reino del Agua para el futuro —concluyó.

Hiashi asintió, la decisión acababa de ser tomada.

El destino de Sasuke y de Hinata acababa de trazarse, ambos se desposarían para crear una nación con mayor poder que el reino del Viento.

Solo de esa manera, solo uniendo dos de los cuatro grandes reinos podrían derribar al Imperio de la dinastía Namikaze.

—Muy bien —Hiashi sintió la garganta seca —el Reino del Agua es una nación democrática, por lo cual la votación, es aprobada —sintió una punzada ligera, al pensar en su hija —Yo, lord Orochimaru, en calidad de rey del Agua, le concedo en matrimonio al príncipe Sasuke Uchiha, la mano de mi hija, la princesa Hinata Hyuuga.

Orochimaru asintió satisfecho.

—Me alegro de que hayamos llegado a un acuerdo, Hiashi-sama. Sasuke-kun y Hinata-san se convertirán en la pareja real más poderosa de todos los tiempos.

—Eso espero, lord Orochimaru.

Hiashi se puso de pie seguido por su invitado.

—Creo que es hora de almorzar, por favor May —habló para una de sus mucamas, que permanecía silenciosa y quieta en un rincón—dirige a todos los presentes hasta el comedor.

—Como usted ordene su alteza. Por favor, lord Orochimaru, señores, vengan conmigo —pidió la sirvienta.

—Vamos.

—Así que era eso.

—Yo no quería esto.

—Pero que le vas hacer.

Los murmullos de los líderes se agolparon en la habitación.

—Y usted, Hiashi-sama… ¿No viene con nosotros? —preguntó Orochimaru.

—No, yo los alcanzo después… continúe lord Orochimaru—dijo Hiashi despachando a su compañero.

—Como guste —entornó los ojos —permiso —concluyó, abandonando el salón.

Hiashi se puso de pie, y caminó hacia la puerta, la cual cerró.

Bajo la vista al suelo, y le dedico un efímero pensamiento a su hija mayor, le era difícil hacerse a la idea de que en dentro de pocos meses él la llevaría al altar y la entregaría en brazos de un gran partido.

A pesar de todo la idea no le disgustaba, políticamente no pudo haber hecho un mejor tratado, sin embargo Hinata, le resultaba un punto tambaleante.

Si bien, podía admitir que su hija, ya no era una inútil como hace unos años, aun era muy débil de carácter, apenas una cría de quince años que aun vivía en medio de la inconsciencia y sus propios mundos imaginarios. La diferencia primordial, y lo que más le preocupaba era el gran abismo que había entre la esencia de su hija y Sasuke.

Sasuke Uchiha.

Rasco su barbilla dirigiendo su atención a su futuro yerno.

Un mozuelo de diecisiete años, orgulloso, indiferente, y por sobretodo, muy inteligente.

Y era por lo último, que no le cuadraba el asunto.

Precisamente, por la portentosa inteligencia de aquel muchacho, no terminaba de convencerse que el susodicho estuviese de acuerdo con un compromiso forzado.

Había tenido la oportunidad de tratarlo hace tres años atrás, y recordaba perfectamente el hastió de él, por las muchachas.

'Son un buen entretenimiento.'

Sí, esas habían sido las únicas palabras pronunciadas casi con amabilidad, respecto al género femenino, fuera de ello, parecía darle lo mismo.

Echo la cabeza atrás.

Por muy buena fama que tuviese, por muy poderoso que fuese el Fuego, por muy inteligente que fuese Sasuke, mas le valía por bienestar propio, comportarse con Hinata a la altura, aun si su hija era una niña melindrosa y cobarde, no dejaba de ser una Hyuuga.

Y un Hyuuga, es alguien que se respeta.

Porque Hyuuga, es símbolo de abolengo e historia.

Hyuuga.

Simplemente un apellido, y una palabra perfecta.

Suspiró y salió del despacho, no valía la pena seguir redundando en lo mismo, había cosas más importantes. La fiesta de compromiso, los juramentos entre los nobles, los puntos del tratado y más.

Hiashi no se percato que su despacho quedo con una ventana corrida las cortinas, un leve rayo de sol se filtro por medio de los nubarrones que se divisaban en el horizonte.

Sol en medio de una futura tormenta.

Y no había panorama más certero de que grandes hechos se avecinaban.

Porque los destinos no los trazan personas ajenas, el destino lo traza uno mismo.

Y era eso, lo que Hinata y Sasuke, debían probarse a sí mismos.

CONTINUARA…


Notas de Autor:

Concluido… uff…

Por lo menos creo que las cosas están en una mejor línea de tiempo…

Sobre Sasuke y Sakura… bueno, en episodios posteriores, cuando el pairing de este par, estese avanzado, veremos a Sakura mas aferrada a Sasuke, como originalmente es. Pero el OoC en ese aspecto, debe ser por el momento algo permanente… se que merezco la crucifixión por ello.

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