Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic

Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei

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El fuego del amor a sido encendido y la llama de la pasión, sigue extendiéndose…


AMORES CRUZADOS

Capitulo 6: Akatsuki

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El día siguiente de la ostentosa fiesta, se presentó con una mañana despejada.

El paisaje ocre de Suna mostró calles coloridas, el viento corrió con fuerza, aun así, las personas circularon con normalidad, mientras se resguardaron de la intensa brisa con chadors oscuros y los característicos turbantes sobre sus cabezas.

Era un cuadro al más puro estilo desértico, pese a ello, la exótica decoración del lugar, le dio un toque de opulencia al lugar.

A través de las arenosas calles, un carruaje transportaba a tres personajes importantes.

—Gracias por invitarnos a quedarnos unos días más, Gaara —dijo Sakura mientras miraba todo lo que ofrecía Suna, a través de la ventana.

—No ha sido nada. Además el rememorar nuestra infancia, no nos vendrá mal—dijo Gaara pausadamente.

—Concuerdo Gaara —sonrió Sakura, pero se detuvo al ver al otro extremo del carruaje a su compañero mirar el paisaje como si estuviera hipnotizado por el desierto a su alrededor — ¿Sucede algo Naruto? Has estado muy extraño desde ayer —indagó con notoria preocupación.

—No, no es nada Sakura-chan… es solo…

Argumentos, justificación, pretextos… algo.

Ahogó un suspiro, no tenía nada en la cabeza.

—¿Acaso no te sientes a gusto aquí? —preguntó Gaara disimulando su intranquilidad. Deseaba ser un buen anfitrión.

—No Gaara, como crees… —sonrió con pesar —yo estoy contento de que nos hayas invitado a pasar un tiempo más aquí… no me mal interpretes.

Naruto se disculpó inmediatamente con Gaara, su intención no era ofenderlo, simplemente su angustia de no haber hallado el momento adecuado para hablar con Sakura, acerca de Hinata, estaba carcomiendo su tranquilidad.

Su carácter no estaba hecho para guardar secretos.

Llegaron al centro de Suna. Gaara y Naruto descendieron del coche.

Dada la intranquilidad que le producía estar cerca de Sakura, Naruto decidió ir con Gaara a encargar una colección de joyas, que el susodicho le daría a Temari como regalo de bodas, fue bastante sutil al 'deshacerse', por así decirlo, de Sakura, pero gracias a la dulzura que aplicó Naruto con ella, esta no le dio mucha pelea, y se quedó en el carruaje con el conductor.

A Sakura le agradaba estar con Naruto, pero si él le había pedido tan amablemente que se apartara, lo haría, sin embargo, su naturaleza enérgica le quería jugar una mala pasada, el escenario tan provocador, tan colorido que se reflejaba por la ventana, la llamaba.

Unos niños jugaban animadamente, eran pequeños, tiernos, fue una imagen a la que no se resistió, solía ser maternal por naturaleza, dada su carencia de hermanos menores. Ella también bajo del coche, diciéndole al conductor que iría a comprar unos recuerdos en la plazoleta que se veía en la esquina, estaba cerca, así que el hombre no la detuvo. Al llegar con los niños, sacó unas golosinas que traía en su capa, y se las dio, los pequeños no evitaron sonreír y agradecerle a la 'niña linda grande' por ser buena con ellos, Sakura les sonrió también y continuó con su camino hasta llegar a la plazoleta, donde había varios vendedores ambulantes:

—Bella señorita, le tengo un collar que atrae el amor.

—Jovencita, te ofrezco una esencia que llama a la salud.

—Quisieras comprar estas gemas para tener suerte en los negocios, llegarías a tener mucho dinero.

Esas eran varias de las ofertas que llegaron a oídos de la joven, a lo cual ella regresaba a ver, pero nada más, pues consideraba que lo tenía todo.

Amor… Naruto.

Salud… de hierro.

Dinero… era una condesa.

No necesitaba nada.

Continuó con paso ocioso, realmente se deleitaba con la visión embriagante que le ofrecía el panorama, era muy distinto a su Konoha natal, pues este se distinguía por sus grandes fortalezas, y palacios medievales, su gente amable y el porte elegante de la misma, todo era tan distinto al hogar de Gaara, el cual se observaba colorido, vivo, oriental, no pudo evitar suspirar extasiada, el viento soplo más fuerte de repente, así que cerró su capa blanca, para evitar que la arena que traia la brisa, ensuciara su vestido rojo, sin mangas, era uno de sus favoritos, pues se entallaba perfectamente a su cintura.

Caminaba por las calles mientras sonreía levemente por lo que tenía en frente, se sentía inquieta y extrañamente alegre.

De repente, su sosiego, fue interrumpido por gritos y gente corriendo de un lado a otro.

—¿Qué está pasando? —murmuró para sí, volteó y vio a varias personas correr en la dirección de la que ella venia —¡Disculpe! ¿Qué es lo que sucede? —Preguntó a una mujer que la ignoró en su carrera—. Por favor usted sabe algo —preguntó a otra mujer de avanzada edad.

—¡No me moleste jovencita permiso! —respondió molesta la anciana.

—Pero… —al parecer todos harían caso omiso de sus suplicas —me podría explicar… —continuó, tomando del brazo a una mujer joven.

—Lo lamento… pero… —dijo intentado escapar.

—Por favor… se lo ruego —puso una mirada suplicante —¿podría decirme que está sucediendo? —su tono se oía quebradizo y lleno de incertidumbre.

—Bueno lo que está pasando es…—la mujer se conmovió por Sakura, pero cuando iba a dar su respuesta, esta salió espantada como si hubiera visto algún demonio y, técnicamente así era.

—¡Son ellos! —Escuchó entra la poca gente que todavía huía, pero no se movió ni una milésima, necesitaba despejar sus dudas.

—¡AKATSUKI! ¡HUYAN!

—¡Akatsuki! Hay que escapar.

Abrió los ojos más de lo normal, mientras apretaba su capa con los puños, deseaba moverse y salir corriendo inmediatamente, pero parecía estar atada al suelo con hilos invisibles, quería que su cuerpo receptara las órdenes de su cerebro para huir a la carrera, pero no lo conseguía, su desesperación se iba acrecentando, pero como controlarla si no podía escapar de lo que se venía.

Akatsuki.

Ese nombre no le era desconocido, la Organización Akatsuki, era un poderoso grupo de terroristas que cometían varios delitos, desde simples asaltos, hasta secuestros y destrucción de familias completas, tan solo la mención de ellos era motivo suficiente para provocar gran pánico, tal era el poderío de ellos que, ni el magno Consejo de los Reinos, había podido exterminarlos. El Viento, el Fuego, el Agua y la Arena, habían emprendido una ardua lucha sin obtener resultados.

Guerreros renegados de alto nivel que hacían quedar en ridículo a las mejores tropas reales.

Un sudor frio la recorrió de repente y volteó a ver. Eran ellos, estaba sola, todas las personas miraban la escena desde lejos, ya no había dudas, los criminales descendieron de los característicos caballos negros en los que se transportaban siempre, susurrándose algo discretamente, llevaban la usual capa larga de color negro, de interior rojo y cuello largo que les cubría el rostro hasta por encima de la nariz, esta capa era decorada con unas nubes de color rojo, finalmente sobre su cabeza lucían el sombrero de paja cónico con pequeñas bolas de espinas colgando para abajo, de tal modo se aseguraban de que nadie pudiera ver ni un poco de su perfil.

—Estamos con suerte —dijo uno de ellos de modo neutral —podremos salir ilesos, nuevamente.

—Sempai —carraspeó el acompañante agravando su voz—no le parece que esto es más arriesgado, es decir, sí galopamos velozmente, huiremos sin mayores contratiempos con el dinero.

—¡No seas estúpido! —Expresó con autoridad —acabamos de asaltar al hijo del marqués de la ciudad, y para escapar tuvimos que matar al guardia de ese.

Sakura oyó todo aterrorizada, sin moverse.

¿Cómo podían dialogar de esa manera, acabando recientemente con la vida de una persona?

—Pero… —intentó argumentar.

—¡Nada! —Dijo cortante —es el único modo de salir vivos de aquí.

Sakura no hubo terminado de escuchar esas palabras, cuando de repente sintió una ráfaga detrás de ella, esa ráfaga le agarró del brazo y susurró en su oído.

—Y el único modo de vivir, es raptarte —Sakura abrió sus ojos más de lo normal, sus facciones se contrajeron en una mueca de susto. No, no podía permitir algo así.

—¿Crees que es tan fácil? —preguntó presa del terror, pero con una valentía que aturdió al sujeto, que se quedó meditabundo unos instantes, para terminar de decir:

—Eres solo una chiquilla, claro que es fácil —aseguró.

—Te equivocas…

El valor venció al miedo y Sakura en un movimiento certero logró golpear al sujeto en la boca del estomago, esto sorprendió mucho al mercenario, que aflojó un poco el agarre, pero no lo suficiente como para dejarla escapar, al ver que su primer movimiento no resultó como lo esperaba, Sakura se las ingenió para girar y con una de sus piernas, golpear en los tobillos al sujeto, que casi se cae, pero como este no deshizo el agarre terminó por hacerla caer a ella misma.

'Niña idiota, no pensé que fueras tan fuerte y ágil.'

En un movimiento veloz, mientras la muchacha de cabellos rosa intentó incorporarse, él la tomó de la nuca, haciendo que agachara la cabeza, mientras la hizo sentarse en el suelo. Pretendió moverse furiosa, pero se detuvo en el acto.

—Ni se te ocurra —el Akatsuki sacó un kunai y lo apuntó en la cabeza de ella—si lo haces, así seas nuestro único modo de escapar, NO dudare en matarte —habló con claridad y serenidad.

Las primeras lágrimas de pánico se posaron en sus jades, estaba perdida, dió un suspiro hondo y comenzó a sollozar, escuchó entonces, varios caballos aproximarse, junto a las voces de sus amos.

—¡Alto! En nombre de la corona de la Arena, deténganse —soldados reales, quizás no estaba perdida.

—¿Qué quieren? —preguntó el segundo Akatsuki en tono seco.

—Que se entreguen inmediatamente a manos de la justicia de la Arena.

—No lo haremos —respondió con firmeza, el que la tenia sujetada.

—¡No sean tontos! —Replicó el capitán al mando —Están completamente rodeados, no pueden escapar—dijo confiado.

—Yo, no estaría tan seguro —el Akatsuki que tenia a Sakura, la levantó, jalándola del cabello hasta que estuvo de pie —esta jovencita que tengo en mi poder, es nada más y nada menos, que la 'Condesa Sakura Haruno de Konoha' —los soldados se inquietaron —acompañante oficial del 'Príncipe heredero del Viento, Naruto Namikaze'—sonrió con ligereza, aunque nadie lo pudo ver —¿qué pasaría si la mato? —dijo jalando hacia atrás a Sakura del cabello, dejando el cuello de la misma, expuesto ante un afilado kunai, a lo cual la afectada no pudo evitar comenzar a llorar por el terror, frente a los ojos de los guardianes impotentes —a mi no me importa matarla, pero a la familia real si le va a importar… tratados, acuerdos, todas las relaciones diplomáticas de su reino con el Viento, irán a la basura —negó con la cabeza —mmm… no creo que a la Arena, le convenga romper alianza con el reino más prestigioso e influyente. El poderoso Viento —las cartas se tiraron a favor del terrorista.

—Pero…

—Nada… —refunfuñó —se someten a nuestras condiciones o muere —expresó seguro de sí mismo, mientras acercaba mas el filo del arma al níveo cuello de la chica.

—Es… está bien… —terminó por aceptar el líder.

—Perfecto… —pronunció, mientras lanzó sin la menor delicadeza a Sakura en los brazos de su subordinado.

Sakura cayó sobre el pecho del otro Akatsuki con lagrimas en los ojos, ¿Qué sería de ella? ¿Sobreviviría o moriría?, de repente toda la angustia que sintió se vio desvanecida por un sutil roce en su brazo. Las manos de su captor se posaron en sus hombros.

Levantó el rostro, pero para su desdicha no supo entender el momento, el Akatsuki sintió la mirada sobre si y, bajó su semblante para mirarla, aunque su cara no se podía observar, sentir a esa chica tan cerca le provocaba una sensación extraña, que al ser desconocida le producía una colisión de sensaciones.

Miedo. No, él era un Akatsuki, él era un hombre que vivía en constante vértigo, pero entonces, ¿por qué sentía que esa chica que le provocaba lastima… compasión, quizás? No sabía como definirlo.

'Malditas emociones', se recriminó para sí, era estúpida la situación, porque mientras él vistiera esa capa, mientras él cometiera delitos, mientras él fuese un Akatsuki, las emociones y sentimientos estaban prohibidos, puesto que su único objetivo era ser un arma más, para la organización, por lo tanto, lo único que estaba permitido era matar y no recriminarse después.

Aunque no podía mirarlo al rostro, el haber sentido aquel toque, la relajo bastante, cayó en una especie de transe, su personalidad intelectual y elegante la abandonó, dándole paso a la energía súbita, propia de las chicas como ella. Dueña de una naturaleza hibrida, era soñadora y de carácter vivo, elementos apropiados para los furores del libertinaje desvergonzado, y las más arriesgadas aventuras, supo que algo sucedía con ella, toda esa situación, estaba mal, muy mal, sin embargo no deseaba detenerla, el aroma de aquel hombre que la sostenía era exquisito, la embriagaba, sentía que ya había tenido la ocasión de apercibirlo… 'Sasuke Uchiha'… se le vino a la mente, él tenía un aroma muy similar, pero que curiosamente no le atraía tanto como este, sintiéndose mareada no dudo en apoyarse totalmente en su enemigo, no tenía miedo, de hecho secretamente sabía que le fascinaba esa cercanía.

—Entendieron —continuó explicando el líder del equipo —ustedes no se van a mover ni una milésima, hasta veinte minutos después de que nos marchemos. Si lo hacen, la mataremos antes de entregarnos —finalizó sacando algunas shurikens pequeñas, y apuntando a los soldados —embárcala, es hora de irnos —ordenó a su subordinado.

—Si… si… —reaccionó de inmediato separándose de Sakura y jalándola hacia el caballo —Súbete —ordenó sin más.

—Pero —masculló sin pensar.

—¡Pero nada! No tenemos tiempo —dijo dándole la mano, para ayudarla a subir, Sakura dejó de quejarse y se limitó a obedecer, subiendo al caballo.

—Bien —dijo el superior, al ver a su compañero subir al caballo junto a su rehén —no se muevan, o muere ella, o ustedes —continuaba apuntándoles con sus shurikens, mientras subía a una velocidad asombrosa a su corcel —vámonos —farfulló.

—De acuerdo —respondió.

Apenas cruzaron esas últimas palabras, comenzaron a cabalgar a gran velocidad, alejándose de los soldados reales que no tenían otro remedio que esperar que el tiempo acordado transcurriera, mientras impotentes veían como se escapaba una parte del terrorismo más buscado por todas las coronas.

Los caballos estaban cansados, normalmente la marcha a pesar de rápida era tranquila… un paso, y otro más, el aire golpeando sus cuerpos, sus capas volando en el espacio, el viento helado estremeciendo sus pulmones, y prisa, mucha prisa.

Sakura sentía como el aire le iba faltando cada vez más, el que el viento le golpeara el rostro con tal fuerza era doloroso y desesperante, miro a un lado y pudo notar que era rodeada por los brazos de su apresador, quien para conducir el caballo debía tomar las bridas por los costados.

'¿Qué demonios me está pasando?'

Se reprochó mentalmente, el acercamiento de ese hombre a ella, le gustaba demasiado.

'Estoy comprometida, cielos… Naruto'

Cerró los ojos levemente intentando olvidar su situación, pero eso empeoro todo, puesto que el aroma del sujeto le llego a la nariz, haciendo que sus sentidos se extasiaran aun mas, perdió la noción del tiempo que llevaba en esa realidad, cuando los dos renegados frenaron sus caballos de golpe, al llegar a un oasis, eso la despertó de su ensueño inmediatamente.

—Bájala, no tenemos tiempo —ordenó el líder —y haz que beban los caballos.

—Claro —dijo el segundo, mientras bajo velozmente del caballo, e hizo que Sakura descendiera también.

—¿Qué piensan hacer conmigo? —preguntó preocupada.

—Nada, no te preocupes —respondió el superior aproximándose a ella.

—Que pretende… —arguyó agitada.

—Ya te dije que nada —prosiguió fastidiado, mientras se colocó detrás de ella y empezó atarla.

—¡Pero qué es lo que hace! —replicó asustada.

—Cumplir con lo que les prometí a los guardias, entregarte cuando hayamos conseguido huir, y ya que lo logramos, ya no te necesitamos —respondió calmado.

—¡Pero está usted demente! —Exclamó aterrada y furiosa —¡No me puede dejar a mitad del desierto! —se opuso a la idea, aunque esto no evito que el Akatsuki la siguiera atando.

—No pretenderás que regrese con ellos y te entregue —su tono era sarcástico —te quedaras aquí, y los esperaras, apuesto que no tardaran—aseguró.

—¡Eres un desequilibrado! ¡Desátame! —Se movía furibunda mientras el Akatsuki la cargaba en brazos y la recostaba en el tronco de una palmera —¡Tú no puedes hacerme esto! —le dedicó una mirada de odio.

—Una cosa es que no deba, otra cosa es que no pueda… y yo si puedo —respondió con descaro—así que te quedaras a esperar a los señores guardias como una niña buena —dijo en tono paternalista —lamento que no podamos estar más aquí, debemos irnos, suerte —pronunció finalmente, mientras se levantó, de su anterior posición de rodillas y aun paso firme, aunque no veloz, ni lento, llegó a su caballo, y se montó en él —vámonos —se dirigió a su compañero.

—Sí —respondió el segundo, quien se subió de inmediato a su corcel, no sin antes dedicarle una mirada a Sakura —tranquila —no se dijo mas y los dos sujetos se marcharon, ante una indignada y estupefacta Sakura.

— ¡Oigan, regresen! ¡Suéltenme! —Suplicó, sin ningún resultado, mientras intentaba soltarse —… rayos… —susurró impotente. Los nudos eran muy fuertes.

Permaneció atada, un largo rato, sin conseguir siquiera aflojar los amarres, tenía hambre, tenia sed, al parecer nadie lograría encontrarla, suspiró frustrada y temerosa, no estaba muerta, pero si nadie la hallaba pronto, sin duda lo estaría. El sol del medio día comenzó a subir, el calor sumado al viento la estaban sofocando, ni siquiera podía aproximarse a la pequeña fuente para saciar un poco su sed, tan débil se sintió que sin darse cuenta comenzó a dormirse, sus parpados comenzaron a cerrarse, no deseaba permitirlo, temía no poder despertar, pero la debilidad y las impresiones terminaron por vencerla.

—¿Qué sucedió contigo? —preguntó el primero.

—Nada… ¿A qué te refieres? —respondió con cautela.

—Me refiero a Sakura —especificó.

—No entiendo —su tono no varió.

—Como que no. Fuiste amable, a tu manera… —su voz se arrastro con desconvicción —es extraño, viniendo de ti.

—¿Qué insinúas? —Salió a la defensiva —es una mujer… había que tratarla con cuidado.

—Te recuerdo —dijo aclarando su voz —que nuestro deber como Akatsukis, es cumplir con nuestra misión, dejando nuestros sentimientos de lado.

—Hmp…

El aludido no respondió. Las palabras murieron en su garganta.

—Cállate —ordenó con sarcasmo ante la elocuencia de su par —te comprendo —continuó con sinceridad —pero debes recordar que nosotros no podemos darnos el lujo de fallar, nuestra posición es la menos indicada.

—Lo sé… —no sabía que alegar. Y no tenía intención de hacerlo.

—Tranquilo, no se lo reportare a Madara-sama.

—Gracias —fue la única palabra que hallo para retribuir el trato.

—o—

Cuando uno despierta de un largo sueño, por lo general se siente atontado, no sabe en donde se encuentra o, todo parece de un color diferente, incluso recuerdas olores, voces y, las palabras escuchadas en el sueño, se quedan dentro de tu cabeza por algunos minutos… pero esto es demasiado, fijo mi vista en todos los rincones…

¿Mi habitación?

Me siento muy extraña, como si tuviera ropa que no es la mía, no recuerdo muy bien nada de lo ocurrido, pero no quiero ni moverme…

¿Seguiré soñando?

—¡Ah despertado! —Es una mujer, pero esos gritos… me trituran la cabeza —¡Naruto-sama! —Naruto, acaso dijo Naruto, me incorporo un poco apoyándome en una de mis manos, mientras con la otra me toco la sien.

—Naruto-kun… quiero ver a Naruto-kun…—exigí un poco mareada.

—Enseguida viene mi lady —es una de las doncellas del palacio de Gaara.

—¡Sakura-chan, despertaste! —Mi príncipe rubio, MI Naruto, se escucha muy preocupado —¿Te encuentras bien? —me pregunta afligido.

—Sí, sí Naruto-kun, pero me siento algo aturdida —respondo.

— Sakura-chan, me alegra que hayas despertado —es Gaara, también se ve inquieto, viene acompañado de un hombre mayor.

—Lady Haruno, es bueno ver que ha pasado el efecto del sedante —sedante, ¿de qué está hablando?

—Disculpe… ¿a qué se refiere? —pregunto atontada.

—Tuvimos que aplicarle un sedante después de hallarla en el oasis, en el que la dejo Akatsuki —Oasis, Akatsuki… empiezo a recordar.

—¡Naruto-kun, ¿pudieron hallarlos? —Pregunto muy inquieta, mientras tomo del brazo a Naruto, creo que he reaccionando del todo.

—No… Sakura-chan —responde tranquilo —los infelices esos se volvieron a salir con la suya—finaliza.

—Pero —no, esos desgraciados no pueden salir librados de esto —ellos… me —intento continuar pero él me lo impide.

—Tranquila. Lo peor ya pasó —me dice con una sonrisa conciliadora, mientras toma mi mano entre sus dedos.

—Gracias…

Lo abrazo, me siento tan bien cuando lo hago, ha sido así desde que éramos niños. Aspiro el aroma que desprenden sus hebras doradas, exquisito, pero… demonios, no, ¿Por qué ahora tiene que venir a mi cabeza, el olor de aquel Akatsuki?

No importa, voy a ignorarlo, no voy a permitir que algo tan efímero, aunque exquisito, opaque el aroma de Naruto, mi príncipe, mi futuro esposo, no veo el día de convertirme en su mujer y ser totalmente suya, aunque en estos momentos me siento como una traidora, porque aunque estoy consciente de que la persona a la que estoy abrazando es Naruto, parte de mi mente divaga entre los recuerdos de la cercanía que tuve con aquel terrorista de aroma atrayente, está mal, pero no puedo evitar estremecerme al recordar esos brazos, que me sostuvieron tan firme, pero tan sutilmente…

¡Basta! No voy a permitir que una estupidez como esa interfiera entre Naruto y yo, él va hacer mío y yo seré suya, y nada, ni nadie lo va a impedir.

—Sakura-chan —susurra en mi oído —será mejor que descanses, mañana partimos a Konoha.

—Pero Naruto-kun, Gaara nos ha invitado —intento replicar pero me interrumpen.

—Tranquila Sakura —es Gaara —es mejor que regreses de inmediato.

—¿Por qué? —no termino de comprender.

—Señorita… yo, soy el médico que la atendió después del incidente a manos de Akatsuki —habla el hombre mayor, que entro con Gaara —soy uno de los mejores médicos en Suna. La he examinado y he podido concluir, que las corrientes de Suna, perjudicaran a sus pulmones, sobre todo después de lo de hoy.

Cuando usted fue dejada por Akatsuki en el oasis, empezó una tormenta de Arena, de la cual nos sorprendió a todos, continuara con vida. Pero aunque usted logro sobrevivir, una gran cantidad de arena se coló en sus pulmones, para que usted expulse la arena en su totalidad, es necesario que inicie un tratamiento especial, en un lugar donde corra una brisa fresca y tranquila, como Konoha, de donde tengo entendido proviene

—Comprendo —y yo que quería quedarme a pasear.

—No se preocupe, apenas termine el tratamiento podrá volver.

—Y… ¿Cuánto tiempo me llevara concluirlo? —eso me está emocionando.

—Unos tres meses a lo mucho —me contesta tranquilo.

—Gracias —perfecto, no tardare mucho en visitar de nuevo a Gaara, además de asistir a la boda de Temari.

—Ya que he aclarado todo, me retiro… permiso.

—Adelante —Gaara hace una señal con su mano.

—Esa es la razón por la que debemos volver mañana mismo, Sakura-chan —Naruto se dirige a mí.

—Sí, ya lo entendí —respondo, ahora lo único que deseo es descansar.

—Será mejor que me retire—dice Gaara.

—Espera Gaara, voy contigo —detiene Naruto a Gaara —hasta mañana Sakura-chan, que descanses —dice mientras me da un beso en la mejilla… delicioso, simplemente delicioso.

—Tú también descansa Naruto —es lo que le digo, mientras yo también beso su mejilla, me encanta su piel, como quisiera robarle un beso como cuando éramos niños.

—Hasta mañana, Sakura-chan.

—Buenas noches, Sakura.

Se despiden los dos, mientras salen de mi habitación, estoy cansada, me duele el cuerpo, supongo que es por todo lo de hoy, pero mañana volvemos, me recuperare, se que así será… aunque, aun estoy inquieta por aquel Akatsuki, tengo un extraño presentimiento.

—o—

—Hemos llegado.

—Sí, puedo verlo 'ttebayo.

—¿Preparaste la flota, Naruto? —preguntó Gaara.

—Claro Gaara, ¿Por quién me tomas? —se fingió ofendido.

Sakura rió al verlos pelear, pero se detuvo al ver una flota navegando a la distancia.

—¿A quién pertenece esa flota, Gaara-kun? —preguntó Sakura, mientras señalaba al mar, interrumpiendo el debate de Naruto y Gaara.

—Si no me equivoco —dijo Gaara tomándole la palabra, mientras miraba con atención al horizonte —es la flota real de los Hyuuga, del reino del Agua —respondió, mientras Naruto palideció instantáneamente.

—¿Sucede algo Naruto? —preguntó Sakura intrigada.

—Naruto —siseó Gaara, mientras pasaba una de sus manos al frente de Naruto, intentando llamar la atención de este.

—Eh… yo… nada —sonrió, mientras sus pensamientos volaban a la noche del baile, donde el profano parte de la pureza de un ángel, perteneciente a la familia Hyuuga.

Lo curioso es que no fue la única ocasión.

o—

Cuanto tiempo se supone que vas a tardar Gaara dijo un rubio algo aburrido.

Lo que sea necesario, es el regalo para Temari respondió el pelirrojo si tanto te aburre ver las joyas anda a dar una vuelta —lo miro frunciendo el seño, con una mirada inescrutable —dentro de quince minutos nos vemos.

Vale, vale… pero no quiero que me mal interpretes reaccionó el primero.

Está bien Naruto, no hay problema dijo Gaara con un dejo tranquilizador.

Gracias —sonrió el rubio palmeando a Gaara en el hombro mientras daba la vuelta en dirección contraria.

Gaara inmediatamente giró también y entró a la joyería.

Naruto caminó hacia la calle, tomó la ruta contraria de donde se suponía lo esperaba Sakura. No tenia las agallas para verla, se sentía como un traidor, dio un suspiro hondo y continuo caminado con el rostro levemente bajo, parte de su desordenado cabello le caía en frente, pese al malestar que le embargaba, bastaba con que cerrase los ojos y colocara en su mente las cosas que le hacía sentir Hinata, para que se le elevase la moral, volvió a suspirar, pero su ensueño fue interrumpido de inmediato.

Auch se quejó el muchacho al chocar con alguien.

Ay una voz delicada también se quejó.

Perdón dijo el rubio abriendo los ojos, llevándose una gran sorpresa.

Naruto-kun dijo una joven de cabellos azulados quitándose la capucha de la capa.

La muchacha sonrió absolutamente feliz con un sonrojo tenue en las mejillas. Naruto correspondió con un gesto igual, a excepción del sonrojo y la risilla nerviosa que se le escapo.

Hinata… susurró el rubio intentando acercarse, ella se alejo sin dejar de chocar sus dedos.

Naruto solo suspiró.

¿Sucede algo?preguntó decepcionado.

Ven respondió quedito tomando la mano del chico. Mirando a un lado y al otro asegurándose que ningún conocido los observase, jaló a Naruto dentro de un callejón estrecho y solitario.

Ah…—estaba sorprendido por la acción ¿Qué…?

Calla le interrumpió ruborizándose levemente sabes que lo nuestro aun está prohibido…dijo ella soltando la mano del muchacho.

Es verdad—hizo una mueca incomodo, llevando una de sus manos a su nuca, mientras miraba al cielo, dirigió su vista a Hinata pero quizás sí, comprendiese esto, no tendríamos que escondernos.

No entiendo —reposó la joven sin comprender la frase expresada por él.

Nah, no me hagas caso.

Hinata se sonrojó sin que su sonrisa se perdiera, a pesar de ello sus principios y creencias morales, salieron a flote, tragó saliva y vio a Naruto.

Pero él valía cualquier cosa, él era diferente.

¿Ya hablaste con Sakura-chan? preguntó truncando parte de sus emociones, no debía perder el control.

Todo ocurrió ayer, fue algo demasiado rápido dijo confundido Yo —bajó la mirada —aun no hallado la ocasión para decirle a Sakura-chan… esto terminó sin palabras.

Contuvo un gran suspiro. Ni él, comprendía el 'esto'.

Naruto-kun 'quizás solo es una ilusión', pensó Hinata tú… yo… esto…

Por lógica sabia que enamorarse de una persona en una noche era 'irreal', pero se sentía tan conectada a él, inclusive inhalar el aire, no le era necesario estando a su lado.

'Que tonta eres, Hinata Hyuuga'

Cerró los ojos con fuerza, y lo observó fijamente.

¿Te arrepientes de lo de ayer?preguntó tímidamente, luego bajó el rostro. Si, era tan solo un calentón del muchacho, esos sentimientos no debían ser reales, ella seguramente se había dejado llevar.

Yo nunca me retracto respondió firme y serio, aunque no pudo evitar tragar saliva.

Hinata levantó el rostro sorprendida, temía que sus compulsivas acciones terminaran por herirla, pero esa respuesta, le demostraba otra cosa.

Naruto continúo sin percatarse del estado de su compañera.

Es raro… sentir algo tan fuerte por alguien que apenas conozco, pero es tan intenso, que se que es verdadero. Sakura-chan, ha estado a mi lado desde niña, y no logra producirme una sensación tan fuerte —tomó la mano de Hinata y la colocó en su pecho. Ella abrió los ojos y los labios colorada es por eso, por muy raro que suene, que yo sé, que lo que siento por ti es verdadero… lo sientes dijo mirándola a los ojos.

Hinata no respondía nada, solo se limitaba a sentir el palpitar de Naruto… fuerte, rítmico, sus labios temblaron y lo miró intensamente. Sosegadamente dio el paso final hasta estar a escasos centímetros de él, levantó su rostro y vio dulzura en esos ojos azules, aunque no pudo negar que había un gran torbellino dentro de ellos.

'Me ha vuelto a vencer'

Pensó irónicamente, mientras una sonrisa liviana se posó en sus labios. Sin decir nada, elevó sus labios y besó la barbilla del rubio, rozándola apenas.

Naruto estaba en medio de una marejada de emociones incomprensibles, dudas, lastima, fidelidad… mas todo se relego a un lado, al sentir el ligero roce de su compañera, no pudo evitar que su mirada se volviera más penetrante, pero no hizo movimiento alguno.

Le encanto que fuera ella quien tuviera la iniciativa.

Hinata volvió a besar la barbilla del muchacho, entrecerrando sus parpados, se estaba mostrando tal como era, fuera de la imagen de la doncella pudorosa, se encontraba la adolescente repleta de curiosidad… y deseo.

Sus ojos antes tímidos, flamearon, se distinguía una gran llama, a punto de ser encendida.

Abandonándose, sin esperar, posó sus pétalos en la boca del muchacho.

A Naruto le supo a gloria aquel sutil toqueteo, y como hombre, y por sobre todo como adolescente con hormonas encendidas, tomo la cintura de la joven, apretándola contra sí. Hinata quitó su mano del pecho del chico, y se apoyó en los brazos de él, nunca imaginó que un beso tuviera un sabor tan delicioso como el que experimentaba ahora.

No pudo evitar el sonrojo por su atrevimiento. Cedió a sus emociones.

Sintieron ahogarse de repente, tuvieron que separarse bruscamente para respirar, fue un despego leve, no perdieron el contacto visual.

Los ojos de Naruto adquirieron una oscuridad indescifrable.

Los ojos de Hinata se llenaron de dudas. La muchacha solo atinó hacer algo en ese instante.

Enrolló entre sus brazos al muchacho, lo estrujó con fuerza, mientras dejó reposar su mentón en uno de los amplios hombros del príncipe, aspiró el aroma del chico al hacer dicha acción. El aroma de Naruto la embriago.

Naruto por su parte enterró la nariz en las hebras oscuras de ella.

En ese momento sus dudas se esfumaron.

Naruto Namikaze estaba enamorado.

Na… Naruto-kun…susurró Hinata sonrojada a más no poder.

¿Por qué lo hiciste Hinata-chan? dijo el rubio en la misma posición haciendo que su aliento erizara la sedosa piel de la chica.

Me deje llevar respondió inocentemente abrazando al muchacho con fuerza.

Hinata susurró conmovido abrazándola de la misma manera.

¡Señorita Hinata!

¡Princesa Hinata! se escuchó el llamado de varios escoltas de la chica.

No me digas que Neji ireprochó Naruto separándose un poco para encararla, recordando la noche anterior cuando el chico había interrumpido su conversación.

No… no Naruto-kun se apuró a decir ella Neji-niisan no vino conmigo, dijo que tenía que salir, yo vine a recorrer la ciudad dijo traviesamente, ocultando la mirada tras sus largas pestañas.

Ya veo —hizo una mueca el joven —lo mejor será…

Que vaya con ellos —completó la frase, cerrando los ojos, sin pensarlo, en esta ocasión, fue Naruto quien bajo los labios, y le planto un fugaz beso, Hinata abrió los ojos de inmediato y se encogió en si misma.

Ambos se separaron definitivamente.

Hasta pronto… dijo él mirándola a los ojos.

Hasta pronto… amor respondió ella colocándose la capucha y saliendo del callejón.

Naruto se perturbó aún más con la última palabra.

Señorita Hinata, ¿Dónde ha estado? pregunto uno de los escoltas.

Caminando… ¿Qué sucede?

Dijo Hinata yendo hacia abajo junto con ellos, dando vuelta a la manzana, lo cual le dio tiempo a Naruto para subir hacia arriba en dirección a la joyería, cabe destacar que lo hizo muy rápido.

Dicen que Akatsuki ha secuestrado a una dama de alta cuna.

¡Dios mío! Exclamó alarmada —ellos están aquí.

Así es, debemos apurarnos sugirió otro.

continuo apurando el paso, rogando interiormente que Naruto estuviera bien.

.

¡¿Cómo?exclamó Naruto conmocionado.

Lo siento de verdad respondió Gaara conteniendo la ira pero estuvo fuera de nuestras manos.

Sakura, no puede ser continuó rascándose la cabeza con furia.

Hemos puesto a nuestros mejores rastreadores tras ella —prosiguió el pelirrojo la hallaremos dijo firmemente.

Lo sé, confió en tidijo Naruto mirando directamente a los ojos aguamarinas de su amigo.

o—

—Claro —indicó Gaara, para quien la reacción no paso desapercibida, él siendo un hombre sabía descifrar esos gestos.

'Faldas…' pensó para sí, su amigo debía contarle la verdad.

—Si tú lo dices Naruto-kun —Sakura no estaba muy convencida.

—Naruto —Gaara no sabía por dónde iniciar —vienes conmigo a ver algo con respecto a la flota —no se le ocurría nada más.

—Claro, Gaara —respondió Naruto intrigado mientras caminó con Gaara en dirección al puerto, Sakura al verlos irse, decidió bajar más hacia la orilla del mar, caminó un poco hasta quedar en un lugar apartado de la playa .

—Por fin puedo darte alcance, Sakura-san —Sakura regreso a ver, lo que tenía en frente la puso de mal humor.

—Tú…—era Sasuke, que pronto también partiría al Fuego.

—Puedo saber, ¿por qué me dejaste con la palabra en la boca, durante el baile? —exigió una respuesta con arrogancia.

—¡Ja! —dijo Sakura elevando la voz indignada, a la par que intentaba controlar los nervios que la invadían al estar en presencia de aquel muchacho —todavía lo preguntas, me besaste a la fuerza y te atreves a reclamarme —terminó diciendo furiosa.

—Fue algo mutuo —se justificó.

—¡Mutuo! ¡Tú me obligaste! —le reclamó.

—Yo te pedí un beso y, tú accediste, yo no te obligue.

—¡Todavía! —Inquirió —tu dijiste que sería en la mejilla, pero me terminaste besando en la boca…—lo miró con llamas en los ojos —tú… ¡Eres un estúpido! —terminó gritándole.

En ocasiones los gritos camuflaban muy bien los nervios.

Al menos a Sakura Haruno, siempre le habían funcionado.

—¡Cómo te atreves! —fingió indignación, aunque lo que realmente sentía era un éxtasis, definitivamente le gustaba esa muchacha, la quería, y la tendría para él.

Sasuke Uchiha obtenía siempre lo que quería.

—¡Quien te crees para hablarme así! —se aproximó a ella en dos zancadas, ahora los centímetros que los separaban eran escasos, Sakura miró hacia arriba para encararlo, pero tal postura le recordó, al Akatsuki.

Ja… divino. Rió su vocecilla interna.

'¡Maldición!', se dijo a sí misma.

—Vete Sasuke, no estoy de humor —pronunció con suavidad, mientras bajó su semblante, la cercanía del chico le estaba poniendo nerviosa.

—¿Inquieta? —preguntó.

—Vete, no quiero discutir —continuó con el mismo tono.

—Acaso… ¿Me temes? —preguntó, cuando sin previo aviso y sin gentileza la sujetó de la nuca y la espalda, haciéndole que le encarara.

—¡Qué pretendes! —apretó los puños.

—Que entiendas, que voy enserio —finalizo besándola ruda y posesivamente.

Sakura no pudo evitarlo, los labios de Sasuke volvían hacer de las suyas, se removió con fuerza, pero le fue imposible zafarse, en medio de esa pelea fue sintiendo las sensaciones que la invadían… delicioso… debía admitir que esos labios eran deliciosos, que manera de moverse e invadir su boca, se dejó llevar por el instinto y dejó de poner resistencia y, Sasuke aprovechando la situación, pació sus manos sobre la estrecha espalda, hasta posarlas en la fina cintura de la chica, apretándola más contra si, la deseaba, no, la necesitaba, para alguien como él era estúpido aceptarlo, pero debía admitir que esa jovencita iba siendo mas y mas indispensable en su vida.

'Eres un estúpido, Sasuke'… caviló, pero él sabía que era su verdad.

Estuvieron así unos segundos más hasta que sus pulmones reclamaron el preciado oxigeno.

Sakura, al darse cuenta de lo que había hecho, abrió sus ojos sobremanera haciendo que sus orbes jades se ampliaran de una manera increíble, más aquella expresión de claro desconcierto pasó rápidamente a ser a una de pura ira y vergüenza.

Sin más, Sakura salió corriendo como poseída sin importarle nada, Sasuke no pudo reaccionar, al intentar seguirla, se detuvo al ver como Gaara y Naruto, se aproximaban a ella.

Demonios…

Era él, el mayor obstáculo para alcanzar a Sakura.

Naruto… su rival, por la mujer que él deseaba.

—Oh… ese no es Uchiha —dijo Naruto mirando a la distancia.

—Sí, es Sasuke —Gaara miró en esa dirección .

—Mmm —'que pretende' meditó Sakura. Estaba nerviosa y consternada, acababa de besar a un hombre que no era su prometido, aun peor, al besar a Sasuke se imagino al Akatsuki, eran demasiadas emociones para ella.

—Gaara-sama, Sakura-san, 'Naruto-sama' —pronunció el ultimo nombre sarcásticamente —Buenos días —dijo cortes aunque fríamente.

—Buenos días, Sasuke —respondió Gaara de igual manera.

—Buenos días, lord Sasuke —dijo Sakura con una tonalidad ruda, muy diferente a la cortesía que la caracterizaba .

—Buenos días —dijo Naruto colérico por cómo se dirigió Sasuke hacia él —Sasuke-teme, digo 'Sasuke-sama' —si Sasuke fue sarcástico, Naruto fue peor.

—Que cortes, Naruto-dobe, digo Naruto-sama —Sasuke utilizó el mismo tono de Naruto, el ambiente estaba muy pesado mientras Gaara analizaba a sus tres acompañantes, suspiró discretamente, le incomodaba y le daba risa a la vez ver las miradas pulverizantes que le dirigía Sakura y Naruto a Sasuke, y una mirada igual que el susodicho le dirigía a Naruto.

—Naruto-sama, la flota esta lista —uno de los soldados llamo al heredero del Viento, esta acción fue agradecida internamente por Gaara.

—Gracias por informarme Minoji —dijo Naruto —Sakura-chan, es hora de irnos —se dirigió a la muchacha de cabello rosa.

—Sí, Naruto-kun —respondió Sakura mientras le sonreía y tomaba de la mano al rubio, ante este cuadro a Sasuke le apareció un tic en el ojo, mientras sentía ganas de matar al rubio.

—Gaara, ha sido un honor venir a tu fiesta —dijo Naruto sonriendo y estrechando la mano del pelirrojo.

—No es nada Naruto, espero nos volvamos a ver pronto —correspondió tranquilo y con una mueca que se asemejaba a una sonrisa.

—Gaara-kun, ha sido un placer estar aquí, me recuperare pronto para regresar a la boda de Temari-san —dijo sonriendo.

—Disculpe Sakura-san, pero ¿a qué se refiere con recuperarse pronto? —intervino Sasuke con una muy bien disimulada curiosidad.

—Me permites Sakura —preguntó Gaara, a lo que esta asintió —ayer Sakura-san sufrió un atentado —Sasuke ladeó los ojos hacia abajo, sin embargo en su rostro no había sorpresa —Akatsuki —continuo Gaara —secuestraron a la señorita, y la dejaron en un oasis en medio del desierto, en el cual se desato una tormenta, que afecto drásticamente a su sistema respiratorio —por primera vez Sasuke se mostro algo sorprendido, aunque no dijo demasiado al respecto.

—Lo lamento mucho, espero se recupere pronto.

—Gracias —en esta ocasión Sakura si respondió de un modo cortes, sobre todo al mirar a los océanos negros y ver un destello de sinceridad y aflicción en ellos.

—Bien Sakura-chan, vámonos —dijo Naruto extendiéndole su brazo a Sakura.

—Gracias Naruto-kun. Gaara-kun, Sasuke-sama, hasta pronto —terminó por despedirse.

—Gaara, hasta pronto —Naruto se despidió contento y volteó a ver a Sasuke con el cual cambio su actitud, sonriendo de forma arrogante dijo: —hasta pronto, 'Sasuke-teme' —a lo cual el afectado le miró furioso pero no hizo nada.

Naruto dio media vuelta, junto con Sakura, mientras sonreía zorrunamente, cuando oyó algo que no le gusto para nada:

—¡Hasta pronto, Naruto-dobe! —Sasuke gritó y todos los guardianes de Naruto lo voltearon a ver, sorprendidos, y fulminantes, pero sin duda la mirada del rubio era la más temible.

—¡Argh! —Chasqueó los dientes el aquejado —vámonos no vale la pena —terminó conteniéndose.

—Pero… —Sakura no hallaba las palabras adecuadas, así que prefirió quedarse callada y subir en silencio a lado de su prometido.

—o—

—¡Bienvenidos!

—¡Sea bienvenida princesa!

—¡Es un placer tenerlos de vuelta!

Eran las alegres bienvenidas de los habitantes del reino del Agua, para Hinata y Neji.

—El baile fue bonito Neji-niisan —comentó Hinata para su primo, mientras recordaba el atrevido gesto que estampo en los labios de Naruto —pero es tan gratificante volver a casa.

Hinata miró desde el barco a su pueblo en la orilla, muy complacida. Quien la viera podía notar a simple vista su porte elegante y altivo, producto de su sangre real, por supuesto, esto era opacado por su mala manía de bajar el rostro y escudarse en su denso y oscuro cabello.

Gracias al cielo, Hinata pertenecía a una familia real, sino no pasaría de una jovencita común.

—Lo sé Hinata, no hay nada como el hogar —respondió el joven de cabellos largos —es hora de bajar —Neji tendió la mano a su prima, ella no rechazó el gesto.

Los dos bajaron del barco, al hacerlo, un buen grupo de guardias se acercaron a escoltarlos, o mejor dicho, a escoltar a la heredera, dado que Neji no necesitaba ayuda.

Era sabido por todos, lo talentoso que el primo de la princesa era en cuanto a las artes bélicas.

El 'Genio', de la familia real, sin duda era un título ganado a base de pulso y esfuerzo.

Todo un caballero y hombre deseable fuera del campo de batalla, era una verdadera fiera dentro de este.

Su talento nato, era admirado por el Souke y por el Bouke, como la más pura y perfeccionada manifestación del Byakugan, la técnica de línea sucesoria de la casa real Hyuuga.

Por los meritos del joven archiduque, varias nobles del Agua deseaban convertirse en la consorte de él, aunque este, para molestia general, rechazaba a todas, no es que él se resistiese, pero le gustaban mas las aventuras de una noche, además, ahora, él ya tenía a alguien especial. Única.

Pero ella, era otra historia.

Los dos nobles, se embarcaron en una carroza que los transportaría en dirección al palacio, al estar dentro, ambos chicos no se dirigieron la palabra debido al cansancio, se limitaron a mirar por las ventanas.

Por fin, habían llegado a casa.

El primero en bajar del transporte fue Neji, quien rodeo la carroza para ayudar a bajar a Hinata, cuando esta lo hizo, sonrió y salió corriendo en dirección a la entrada. Neji sabía lo que significaba esa sonrisa.

Él simplemente sonrió debajito, para dedicarse finalmente a lo suyo, vigilar que su equipaje y el de Hinata llegara a su destino.

Hinata corría con la agilidad desbocada de una gacela por los pasillos del castillo, era por estos tiempos alguien con el suficiente temple en estrategia y combate, como para desarrollarse con agilidad envidiable, nadie a excepción de su padre y Neji sabía eso, por supuesto, ellos no lo habían resaltado, presuponían que la joven era consciente de ello. Gran error.

Finalmente llegó al pasillo que conducía a la sala y fue bajando la velocidad de su carrera, entró en la habitación, y ahí estaba, su pequeña y linda hermana.

—Hanabi-chan —susurró con emoción contenida.

—¡Nii-chan! —respondió efusivamente la niña, arrojándose a los brazos de su hermana mayor.

—¿Cómo estás? —preguntó separándose de ella.

—Muy bien —cerró los ojos curvando los labios —¿Cómo te fue? —preguntó curiosa la menor.

—Mejor que nunca… no tienes idea…—respondió sonriente Hinata, bajando tenuemente el rostro.

Hanabi vio como su hermana se perdió de repente. Ella, a pesar de sus escasos diez años era suspicaz e inteligente, el notar esos gestos en su hermana, le invitaba a sacar una conclusión. 'Hinata-chan está enamorada', sin embargo prefería fingir inocencia.

Dulce y tierna, esa era la descripción de Hanabi.

La segunda heredera en la línea al trono, se caracterizaba por ser una niña muy bonita, físicamente hablando, su cabello era largo y castaño, un pequeño flequillo cruzaba entre sus ojos grandes y perlados, tenía una nariz respingada, y rasgos delicados; pero de ella, sin duda, sobresalía su carácter, inquieto, astuto y alegre.

—Estas de vuelta, hija mía.

La aludida volteó y clavó los ojos en su padre, sin dejar de observarlo asintió inconscientemente.

—Hinata…

Se puso de pie frente a ella, Hinata bajó el rostro en señal de respeto.

—Hanabi—llamo Hiashi.

—¿Dime papá? —preguntó intrigada la pequeña.

—Podrías dejarnos a solas a tu hermana y a mí.

—Mmm…—murmuró quedadamente, mientras se levantó del sillón —padre… onii-chan… permiso…

Hizo una reverencia, abandonando la habitación.

Hanabi deseaba escuchar lo que su padre tenía que decirle a su hermana, ella había notado a su progenitor inquieto desde la visita del 'rey serpiente', apodo con el que había bautizado al rey Orochimaru, sin embargo sabia que sus protestas no iban a resultar, por el tono de voz de su padre, así que prefirió ser paciente, para averiguar sea lo que fuere, después.

—¿Qué sucede papá? ¿Cuál era la necesidad de que Hanabi… abandone la habitación? – preguntó algo incomoda la heredera.

—Tenemos algo muy serio de que hablar, Hinata —la miró formalmente.

—¿De qué se trata? —preguntó temerosa, mientras un sudor frio le corría por el cuerpo. Tenía un mal presentimiento.

—Hinata…—departió quedadamente con un nudo en la garganta —debemos hablar de tu posesión al trono.

—Ah —dejo escapar un leve gemido de disgusto que disimulo muy bien.

—Hinata —permitió escapar una reprimenda suave, aunque firme.

—No papá —dijo presa de un disgusto general —no quiero hablar sobre eso.

Hiashi no pronuncio palabra, no sabía cómo plantear el tema, era en esos momentos en los que maldecía la ausencia de su esposa.

—Hinata… ¿conociste a Sasuke Uchiha? —preguntó confundiéndola.

Hinata no sabía que responder, de un tema habían pasado a otro. ¿Qué podía decir?

'haber…'… empezó a pensar… 'Sasuke… Sasuke…' se repetía en su cabeza… ¡oh, sí!

Sasuke Uchiha, era el príncipe del Fuego. Un chico 'lindo' de actitud arrogante, bastante popular por lo que vio.

—Si papá, conocí a Sasuke Uchiha —dio un respiro y continuo —un muchacho apuesto —intento contener los nervios, nunca hablaba de esas cosas con su papá.

—¿Te gusto? —preguntó sin miramientos y sin enfados, sorprendiendo a Hinata.

—Bueno… yo…—eso si la había tomado de sorpresa —sí, es guapo…—acotó con las mejillas ardiendo.

—¿Qué opinas de su forma de ser?

Hinata seguía desconcertada, ¿A dónde quería llegar su papá?

—Pues… no es muy expresivo —respondió—, pero es cortes, orgulloso, in… inteligente, muy fino.

—Bien —la respuesta, no había sido del todo insatisfactoria —Hinata, recuerdas que tuviste que ir al baile por una visita que nos iba a ser el rey Orochimaru.

—Sí, lo recuerdo.

—Eso es bueno —el nudo en su garganta parecía crecer más, y mas, era molesto, pero debía decírselo —él vino a ofrecernos una alianza.

—¿Una alianza? —preguntó intrigada.

—Así es…—reconoció.

—¿Y cuál es el motivo de la alianza?

—Terminar con el imperio del Viento —respondió, mientras Hinata lo veía asombrada.

Mal, las cosas iban muy mal para ella.

—¿Cómo es eso de que quieren acabar con el Viento? —interrogó chasqueando los dientes.

Eso podría arruinar todo, con respecto a Naruto.

—No lo digas de ese modo —continuó—, lo único que nuestro reino y el Fuego quieren, es colocarse como la máxima potencia. Lo único que buscamos es superar al Viento —concluyó.

—¿Y cómo se llevaría a cabo la alianza? – preguntó, aun no muy convencida del argumento de su padre.

Hiashi apenas ladeó el rostro, fijando sus impasibles ojos claros, en los de su hija, pronuncio una única palabra.

—Matrimonio —dijo sin temblores.

Hinata lo miró presa de una creciente e incontrolable angustia.

Así que era eso, así que por eso su padre le pregunto tanto acerca de Sasuke, si bien no trataba personalmente asuntos de estado con el Fuego, sabía perfectamente sobre la muerte de los herederos al trono de la casa real Uchiha, el ultimo desdichado había sido Itachi Uchiha, que había perecido a manos de Akatsuki, él era el hermano mayor de Sasuke. Si no estaba equivocaba, el actual y único heredero legítimo del Fuego era Sasuke, no había dudas, su padre le estaba diciendo que se desposaría con Sasuke Uchiha.

No, no ahora posible que ahora, cuando más se sentía viva, un obstáculo enorme truncara todos sus sueños.

—No es cierto papá, ¿verdad? —intentó sonreír por reflejo.

—Me temo que si, Hinata. El rey Orochimaru propuso una alianza y nuestra casa real estuvo de acuerdo que se llevara a cabo de tu matrimonio con Sasuke-sama y, como estarás enterada, Sasuke-san tiene diecisiete años cumplidos. Dentro de un año él podrá tomar posesión del trono —respiró hondo antes de continuar, lo siguiente definitivamente acabaría con la débil moral de Hinata —según se, él debe llegar desposado al matrimonio, por lo tanto, tú te casaras con lord Sasuke dentro de seis meses —finalizó, sentía que se había librado de una gran carga, aunque esa sensación de malestar no desaparecía del todo.

—No… no…

Hinata empezó a sollozar, se sentía devastada, inconscientemente mordió su labio interior para evitar un gemido. Fuera de sí, se hecho a correr en dirección de la salida de la habitación.

—¡Hinata! —llamó Hiashi. Ella no volteó a ver.

En ese momento apareció Neji en la puerta.

—¿Que sucede? —Preguntó asombrado, pero no obtuvo respuesta, no de su prima.

Neji la vio huir a la carrera mientras se perdía en los corredores del gran castillo.

Hinata no era una persona que tuviera ese tipo de arranques, algo grave, muy grave debió haber pasado. No podía salir de su asombro, volteó a ver a su tío que lo miraba serio, pese a ello, llegó a divisar algo de melancolía en su mirada, lo cual vale decir, lo desconcertó más.

—¿Qué estaba ocurriendo?

A un paso parsimonioso, caminó hasta estar al frente de su tío, al que miró a los ojos interrogante por unos breves instantes, finalmente optó por inclinarse y hacer una reverencia, a pesar de lo ocurrido no debía olvidar frente a quien estaba.

Los segundos silenciosos en los que transcurrió esta acción parecieron eternos, hasta que uno de ellos se animo a hablar.

—Levántate Neji, sabes que no es necesario —pidió Hiashi, volteando y dándole la espalda al muchacho que se ponía de pie.

—Disculpe mi impertinencia, tío Hiashi —dijo Neji disculpándose previamente —pero —a pesar de ser sobrino del rey, no podía olvidar que era un miembro más del Bouke, y que su impertinencia podía ser castigada seriamente —puedo saber, ¿Qué ocurrió con Hinata-san? —termino por preguntar.

—Es algo serio, Neji —dijo tomando asiento, mientras hacia un gesto con la mano invitando a Neji también—ven, siéntate…

—o—

Una sombra recorrió sosegadamente los pasillos del palacio de los Hyuuga.

Caminaba despacio, parecía pensativa.

Llego al corredor principal y caminó hasta estar frente de las imponentes gradas, comenzó a subirlas… un pie, el otro, así sucesivamente.

'Es grave'

Era el único pensamiento que bombardea su mente.

'Deben saberlo, debo avisarles'

Más no podía marcharse a contar la noticia, había alguien que necesita más de su ayuda en esos momentos.

Finalmente llegó al piso superior, sudaba frio, caminó por el pasillo, dio vuelta a este, casi al llegar al fondo izquierdo del corredor se encuentro con su destino.

Frente a la séptima puerta, miles de palabras acerca de la actual situación que sufría su familia y ella, se cruzaron por su mente, como si fueran rayos. La situación era terrible, pero por el momento no podía hacer nada. Él era consciente de esto.

Dio tres toques suaves a la madera, no respondieron, imitó la acción una vez más, y como tampoco obtuvo resultados, se atrevió a violar la privacidad de la dueña de la alcoba.

Y ahí está ella, tirada en la cama, sollozando sin parar, con la vista perdida en algún rincón de su alma, jamás la vio tan devastada.

—Hinata —susurró imperceptible.

—¡Ah! —Reaccionó espantada, no había notado su presencia —¿Qué haces aquí, Neji-niisan? —Preguntó con la voz hecha un hilo —no quiero ver a nadie… no lo tomes a mal…—se disculpó, su estado actual es el más devastador por el que haya pasado.

—Hinata, lo mejor será hablar acerca de…—no pudo terminar, fue interrumpido.

—Si ya hablaste con mi papá… yo, ya no tengo nada que contar.

Bajó la mirada mientras se sentó en la cama, dejó rodar por su rostro sendas lagrimas saladas, mientras sobre sus piernas reposaban sus pequeños puños cerrados, sus uñas se estaban clavando en las palmas de sus manos, seguramente pronto brotaría sangre, pero a Hinata, nada le importaba ya.

Sin Naruto, el sol de su existencia se acabaría.

Y Hinata no desea la vida, si le toca vivir de esa manera.

—Hinata. Tío Hiashi…—intentó hablar pero nuevamente fue interrumpido.

—¡Basta! —gritó mientras dejó brotar el llanto libremente.

—Hinata…—volvió a susurrar, mientras caminó lentamente hacia ella, al llegar a su cama se sentó —yo estoy para apoyarte.

Concluyó Neji. Hinata lo volteó a ver y lo abrazó con fuerza, ya no intentó frenar el llanto como anteriormente lo había deseado, lo dejó libre, y lloró mientras mojó el hombro de Neji, este se limitó a palmearle la espalda.

Hinata era el motivo de la existencia de su rama familiar, no era una gran razón, pero era la razón de su vida después de todo, e independientemente de lo ingrato que era el destino, él estaba agradecido por un ser muy especial, que conoció, aun en su miserable existencia.

Hinata aun continuaba llorando, mientras se limpiaba el rostro con una de sus manos.

—¿Por qué? ¿Por qué Neji-niisan? —preguntó más tranquila, pero igual de melancólica.

Neji no contesto, se limitó a estrecharla en sus brazos.

En ocasiones aisladas, como esa, era mas cómodo el silencio.

CONTINUARA…


Notas de Autor:

Uff… listo.

No estoy tan convencida de este episodio, pero creo que quedo bastante aceptable.

Mate dos pájaros de un tiro.

Corrección del capítulo, y eliminar la mega nota de autor.

Continúo…

.

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