Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic
Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei
.
… Tarde o temprano todo sale a la luz…
AMORES CRUZADOS
Capitulo 7: Revelando Secretos
.
—Ahh… —sus labios dejaron escapar un suspiro ahogado.
—Te gusta… —preguntó ansioso.
—Sí, no te detengas… —respondió demandante.
El cuello de Sakura, era invadido por los labios expertos de un hombre de cabellos y ropajes negros, las manos de este recorrían con desesperación la anatomía de su amante. La ropa de Sakura era ligera, muy fina, blanca, casi transparente. Ya no pudiendo estar de pie, él la cargó hasta la cama, donde la continuó llenando de besos, que ella no rechazó, las manos del varón se colaron por debajo del vestido, acariciando la sedosa piel de sus piernas, la besó brevemente en los labios una vez más, luego se dispuso a continuar por su cuello, sus labios bajaban lentamente, llegó a su pecho, se acomodó para abrir los primeros botones del vestido, para contemplar lo que ella tan generosamente le ofrecía, pero de repente…
—Ahh… ah… —se incorporó de repente asustada y agitada —… otra vez ese sueño… —se dijo Sakura a sí misma, mientras respiraba entrecortadamente.
Habían transcurrido dos semanas desde su vuelta del reino de la Arena, había decidido quedarse en su casa a descansar, luego de que su tío Minato, le diera a conocer que Naruto debía comenzar con sus entrenamientos anuales.
Tan solo un día después de su llegada, Naruto había partido junto con su padre y su abuelo al Campamento Militar del Viento, un lugar de entrenamiento secreto, este sitio era una rama anexa del Cuartel General del Viento, el cual permanecía oculto, en un lugar remoto del reino.
Si Naruto no estaba, no hallaba sentido de quedarse en el palacio de sus tíos, además su tía Kushina, tenia de visita a su suegra, Tsunade, que pasaría en el castillo hasta la vuelta de su esposo, Jiraiya, si bien la señora no le desagradaba, no deseaba estorbar o incomodar, por lo cual prefería la soledad de su mansión.
Se dejó caer pesadamente de espaldas en la cama, mirando al techo fijamente… siete días…
Siete días consecutivos había tenido el mismo sueño, o fantasía, no sabía cómo llamarlo, de que un hombre con una capa negra entraba por su ventana, la miraba con ojos brillantes mientras se aproximaba a ella, que siempre estaba de pie esperándolo a lado de la cama, una vez que este llegaba a su destino, la tomaba de la nuca y la besaba con ímpetu, después de ello siempre la lanzaba a la cama sin parar de besarla, mientras sus manos recorrían su cuerpo y cuando su amante estaba a punto de mirar sus senos, o a subir una de sus manos por debajo de su vestido para tocar lo mas intimo de su ser, el sueño terminaba súbitamente, y ella se despertaba muy turbada. Cada día iba siendo más claro, podría jurar que lo que sentía era real, pero algo que la seguía intrigando era no poder ver el rostro del responsable de todas esas sensaciones, lo único que alcanzaba a recordar era que vestía una capa muy similar a la de Akatsuki, y que su cabello era negro, muy similar al de Sasuke Uchiha.
Suspiró pesadamente mientras se levantó de la cama, la cual arregló. Pese a tener servidumbre le gustaba hacerse cargo personalmente de sus cosas, su aseo, su ropa, la decoración de su habitación, de hecho si su mansión no fuese tan grande le gustaría ocuparse totalmente de ella.
Una vez que su cama estuvo hecha, se dirigió a su armario del cual sustrajo un vestido lila con decorados rosas, que como siempre se moldeaba perfectamente a su talle, toda la vestimenta la colocó encima de la cama, mientras se despojaba de su camisón blanco, y unas escasas prendas interiores, las cuales dejó caer al suelo, tomó una bata de seda color rosa pastel, que se colocó sobre su cuerpo desnudo, y llamó a una de sus doncellas, a la que ordenó, le preparase el baño… quince minutos más tarde todo estaba listo, pidió que le dejara sola, cuando la mucama abandono la habitación, Sakura entró al cuarto de baño, quitándose la bata, se sumergió en la tina, en la cual reposaba el agua tibia, entonces dejó a su mente divagar en el día del baile, en su encuentro con Akatsuki, y en sus sueños eróticos.
—Ahh… —dejó escapar un leve gemido de placer al recordarlo, estaba excitada — es suficiente.
Se dijo a sí misma, sacudiendo ligeramente la cabeza, se levantó de la tina y salió del cuarto de baño.
Se suponía que aunque no era oficial, ella estaba comprometida, con nada más y nada menos que el príncipe Naruto Namikaze, heredero del Viento, del cual se confesó más de una ocasión perdidamente enamorada, sin embargo, si esto era cierto, ¿a qué se debían esos sueños?
Esa situación la estaba inquietando demasiado, nunca se creyó pervertida, y en todo caso, si esos sueños eróticos eran tan persistentes, ¿el protagonista de ellos no debía ser Naruto? Estaba definitivamente harta de toda esa situación. Cuando se terminó de vestir, se asomó por el balcón de su ventana para mirar el cielo, que se encontraba despejado, el sol brillaba con un azul intenso de fondo, entonces bajo su vista y miró hacia el bosque.
—o—
—Ahh… —soltó un leve suspiro, batiendo su cabeza para sacudirse el agua —… estoy listo… un delicioso baño, definitivamente…
Naruto acababa de salir del río que corría en medio del campamento militar, a las ocho de la mañana debía encontrarse con su padre y su abuelo en el campo de entrenamiento, le agradaba estas fechas en las cuales su papá y su abuelo podían entrenarlo personalmente, era un completo privilegio aun siendo su hijo y su nieto, el que dos de los más legendarios guerreros de su reino, lo entrenasen, pero en esta ocasión a pesar de disfrutarlo, no podía dejar de sentirse intranquilo, pues aun no había hallado la ocasión propicia para hablar con Sakura, acerca de su idilio con Hinata.
'Hinata'
Pensó con extraña alegría, sentirse así, sin conocerla demasiado, era raro, tenía la sensación de conocerla con anterioridad, además estaba los instantes en que la había observado a los ojos, y había sentido trisarse su consciente, al intentar discernir lo que le ocurría. Sin mencionar que era bonita, al menos a él se lo parecía.
Con una única toalla secó su esbelto y dorado cuerpo, de sus mechones rubios aun caían gotas de agua. Se fue colocando una a una las prendas sobre su cuerpo, empezando por las prendas interiores, hasta finalizar con el cinturón, del que colgaba su katana, estaba listo.
Senbons, sellos explosivos, shurikens, kunais, bombas de humo y pergaminos de invocación, revisó su equipo, no faltaba nada. Recogió unas cuantas cosas del suelo, cuando terminó, comenzó a caminar en dirección al campamento, a un paso ocioso, por suerte, aún era temprano, cuando llegó y vio a su abuelo freír a unos cuantos peces, pensó en el desayuno, lo cual era una gran noticia, se estaba muriendo de hambre.
—Hola Ero-sennin, ¿Ya despertaste? —dijo con una sonrisa el rubio.
—¿Crees que soy un holgazán como tú, Naruto? —Le respondió riendo —¡Claro que ya desperté! A veces me sorprende que seas tan torpe…—finalizó altivo.
—¡Abuelo!
Gritó el menor, haciendo un puchero, Jiraiya solo rió, lo había hecho a propósito, era el único modo de que el distraído adolescente lo tratara como su abuelo. Por lo regular Naruto acostumbraba a pasarse de listo, pero él, habiendo recorrido un camino más largo sabía cómo manejar al chiquillo, era divertido para Jiraiya que Naruto lo catalogara de pervertido, pues lo veía como al único valiente que le decía las verdades de frente, sin embargo, habiendo sido un rey, merecía respeto, pero sobretodo él era el abuelo del chico, tenía que imponer sus reglas.
Desde hace seis años su comportamiento hacia el menor se había vuelto más estricto, debido a la muerte de su primer nieto, y aunque parecía duro, sabía que era lo mejor para el pequeño rubio, pues ahora era él, quien llevaría el peso de gobernar el Viento sobre sus hombros, en un futuro no muy lejano.
—¿Por qué me dijiste así? —reclamó Naruto, como un niño pequeño.
—Yo, debería decirte lo mismo —acotó con astucia el mayor.
—Como sea —cortó el tema, fingiendo altanería —¿y mi papá? —terminó por preguntar.
—Minato aún sigue durmiendo, recuerda que le toco la última guardia —respondió sacando los pescados del improvisado sartén.
—Es cierto —dijo dando más veracidad al comentario.
—Buenos días —una voz interrumpió la conversación —… papá… hijo…
—Buenos días, papá… —saludó Naruto inclinándose levemente.
—Buenos días, hijo… —gesticuló Jiraiya con la mano —ven, siéntate, el desayuno está listo.
—Gracias —respondió Minato, mientras se sentaba en el suelo junto a su padre y su hijo.
Todos disfrutaron del desayuno, siendo nobles estaban acostumbrados a los mejores manjares, pese a ello, Jiraiya cocinaba bien.
Ahora tenían que realizar aquel entrenamiento, simulando una misión de supervivencia, así que el comer era un privilegio, cada quien debía hallar sus provisiones, cada quien debía buscar ramas o algo con que encender el fuego para calentarse o preparar los alimentos, cada quien debía construir su propio refugio para pasar la noche, sin duda a Jiraiya y a Minato les iba de maravilla en cuanto a lo de construir refugio, eran muy hábiles, por su parte Naruto no lo hacía mal, pero siempre relucía su inexperiencia, pero si de conseguir alimentos hablamos, sin duda Jiraiya y Minato, pese a su gran experiencia, se veían superados por el menor, en este caso no era talento, era la sensación de saber que no podría comer, lo que provocaba que de un modo u otro Naruto consiguiera incluso más de lo necesario para alimentar su estómago.
Finalizaron el desayuno, todos se levantaron y comenzaron a calentar para el entrenamiento, una vez que lo hicieron se dispusieron a practicar, eran movimientos veloces y agiles, las katanas danzaban al ritmo que les imponían sus propietarios, los primeros en iniciar fueron Minato y Jiraiya, un duelo muy parejo, en el cual ganó Minato, debido a la alegación de su padre de cansancio, pasaron unos breves instantes, y Minato retomó el duelo, en esta ocasión con su hijo.
—¡Debes de ser más veloz! ¡Qué esperas! ¡Muévete más rápido, Naruto! —Ordenó Minato al ver a su hijo distraído.
—Lo siento, papá…—no terminó de pronunciar la frase cuando con un movimiento certero de Minato, hizo soltar a su hijo la espada —¿Qué sucede contigo? Estas muy distraído… —preguntó Minato extrañado, su hijo de más chico había sido un completo negado, sin embargo siempre intento dar lo mejor de sí, y fue esa determinación lo que había logrado que Naruto alcanzase el nivel de Deidara a su edad.
—No lo sé, papá… —dijo bajando la cabeza, para que su progenitor no pudiera notar su sonrojo.
—Está enamorado, Minato —soltó de buenas a primeras el sannin, con una media sonrisa picara, él mejor que nadie sabía ese tipo de cosas.
—¿Qué has dicho, papá? —preguntó Minato sorprendido.
—Lo que escuchaste. Naruto está enamorado.
—¡No es cierto! —gritó Naruto, completamente sonrojado.
—No te lo dije —prosiguió Jiraiya divertido al ver la reacción de su nieto.
Minato comenzó a analizar la situación, nunca había visto reaccionar de ese modo al menor de sus retoños, el Naruto al que estaba acostumbrado, hubiera soltado una risa sarcástica y se habría reído de las conclusiones de 'ero-sennin', pero no, la reacción de su hijo fue algo que no se esperaba, gritó completamente sofocado, como un niño defendiéndose de una acusación, y al terminar de hacerlo respiró entrecortadamente, bajó la mirada, y aquel escarlata que bañó sus mejillas, no lo abandonó. Él ya había visto una reacción similar anteriormente, y esa fue cuando conoció a su reina, él mismo había protagonizado algo similar frente a su progenitor, pero… ¿no se supone que su hijo, vivía enamorado de Sakura? No obstante, en todo ese tiempo, jamás lo vio reaccionar violentamente cuando se referían a su relación romántica con ella. Sería posible, que su pequeño heredero hubiera conocido a alguien especial.
—Hemos terminado por hoy —dijo el rey de repente.
—Pero papá… —replicó el rubio menor.
—Pero nada —interrumpió—, estas muy distraído, no me place entrenarte si te comportas así.
—¡Prometo concentrarme, papá!
—No… por favor, hijo… estoy cansado.
—Bueno… —se resignó.
—Bien, es hora de buscar alimento —intervino Jiraiya—. El día de hoy, yo iré hacia el sur, y buscare frutas. Hijo, tu iras al este, y traerás leña y, tú Naruto, al norte, cazaras un animal…
—De acuerdo —prosiguió Minato, enterrando su katana en el suelo —este será el punto de encuentro —dijo levantando su katana de la tierra, y señalando el corte que ahora había en ella —a la una de la tarde ¡entendido!
—¿Por quién me tomas? Yo estaré aquí a tiempo, pero no sé si Naruto lo logre —dijo burlándose de su nieto.
—¡Ero-sennin! —Gritó Naruto —claro que llegare a tiempo. Me voy… —se dio vuelta dando la espalda mientras cruzaba sus brazos por detrás de su cabeza y caminaba en la dirección asignada.
Empezó su recorrido, sin mirar atrás, quería alejarse inmediatamente de su abuelo, era tan insoportable, ¿Cómo…? ¿Cómo rayos supo que se había enamorado, o como quiera que fuera la palabra esa? Colocó una mano en su cabeza y reflexionó: Su abuelo no tenía la culpa; la responsabilidad de sus acciones corría por su cuenta. Estaba inquieto, era una carga cruel no haberle podido decir a Sakura la verdad, deseaba hacerlo de inmediato, engañar no era algo que le gustara.
Sintió una punzada en el pecho, cuando en su mente se paseó unas imágenes bastantes sugerentes de Hinata, que habían estado presentes en su sueño; pero para su desdicha la alarma de su reloj lo había despertado en medio de sus delirios, recordaba no estar en muy buenas condiciones para salir de la tienda de campaña, cierta 'cosa' había despertado entre sus piernas, por culpa de ese sueño… para su fortuna ni su padre, ni su abuelo se habían levantado, así que había aprovechado para salir a la carrera, al llegar al río, se despojó de sus prendas, y se metió de inmediato para aliviar su calor ahí abajo, para su fortuna el agua lo consiguió brevemente, sin necesidad de auto complacerse, terminó de bañarse y pudo salir, quiso recordar los detalles de ese sueño, pero para su desdicha su memoria le falló, haciendo que recordase muy pocas cosas, en las cuales el casto cuerpo de la doncella, no se encontraba.
—¿Tú crees que eso sea cierto? —preguntó Minato.
—¿De qué hablas Minato? —respondió con otra pregunta el mayor.
—De Naruto—dijo con obviedad.
—Sobre… —quiso proseguir, pero no se encontraba seguro.
—Sobre el enamoramiento… —soltó sin más.
—Mmm… —pensó antes de responder —¿Qué quieres que te diga? —preguntó.
—No se… ¿Cómo te diste cuenta? —indagó.
Ciertamente se hallaba intrigado, era la primera vez que veía a uno de sus hijos enamorado, su primogénito, Deidara, jamás le había dado esos espectáculos, era tan responsable, y se sumergía tanto en aprender estrategias y, perfeccionar sus técnicas, que no tenia vida personal, y, él lo comprendía, su hijo había llegado a ser 'tan apuesto' que las chicas no paraban de perseguirlo, al grado que había llegado a odiarlas, con Naruto la cosa no era muy distinta que digamos, sin embargo Naruto a diferencia de Deidara sabia como manejarse en esa clase de asuntos, así que como padre era la primera vez que se enfrentaba al enamoramiento de uno de sus hijos.
—Es fácil —sonrió —primero, Naruto no presta atención a sus entrenamientos —dijo mostrando el dedo índice, a este dedo se unió el del medio —segundo, esta mañana salió apurado corriendo al río.
—¿Y qué hay de raro en eso? —inquirió Minato sin entender.
—Sé que no te parece raro… de hecho no lo es, lo raro fue cuando lo que lo escuche gritar: 'debo aliviarlo'—susurró lo último en el oído de su hijo, que se puso rojo —tú sabes lo que significa eso en nuestro lenguaje.
—Así que es por eso.
—Así es, Minato.
—Ya veo… —a sus ojos Naruto aun era un niño, imaginar que él dijera esas cosas, y aun peor respecto a esos temas, aun no encajaba en su cabeza.
—Tranquilo hijo, se cómo te sientes —dijo Jiraiya colocando una mano en el hombro de su hijo.
—Papá, Naruto es mi niño, me es difícil aceptar… bueno, tú sabes… que él ya tenga esas necesidades… —pronunció avergonzado.
—¿Y crees que para mí fue fácil, ver cómo te casaste? —le reprochó.
—Papá… —susurró sorprendido.
—A mí me paso lo mismo, cuando conociste a Kushina ¿crees acaso que no sabía que por las noches corrías al baño, hacer quien sabe qué? —le dijo sin rodeos.
—¡Papá! —Le reprendió de inmediato, recordando esas noches —esto es diferente —terminó por decir.
—Es igual —le interrumpió —además, debes hacerte a la idea, de que Naruto está creciendo, y tarde o temprano se casara y tomara las riendas del Viento —finalizó aconsejándole.
—Lo sé, pero es extraño —tuvo que aceptarlo.
—Ya te harás a la idea…—le dijo Jiraiya —pero por el momento será mejor continuar con el entrenamiento.
—Es verdad, papá —sonrió —nos vemos —dijo caminando un trayecto, mientras levantaba su mano despidiéndose de su padre.
—Hasta pronto, Minato —Jiraiya se despidió también, mientras veía a su hijo perderse en medio de la maleza —empecemos —susurró el Sannin para sí, mientras el también continuó con su camino.
—o—
—Ya casi… —escapó su voz agotada —ya llego…
Cabalgó a una velocidad asombrosa a través del bosque, jamás había apurado tanto su paso, y la desesperación nunca le había invadido de esa manera, los árboles azotaron su rostro, dio un paso, y otro más, el aire golpeó su cuerpo, su capa flotó bajo los designios del aire, sus cabellos se revolvieron. Tenía prisa, MUCHA prisa.
A pesar de estar sobre el caballo, no pudo evitar jadear, estaba agotado, ¿Cuántos días llevaba en esa cruzada?
Uno. Dos. Quizás tres. No, eran siete días consecutivos cabalgando, parando solamente para robarle unas horas al sueño o, para comer algo y no quedarse en el camino, la situación era muy grave, algo maquinaba él, y ellos debían saberlo inmediatamente.
Frenó de golpe, y descendió del caballo, al cual jaló de la brida hacia un pequeño lago de poca profundidad, caminaron sobre él, hasta llegar a una gran roca, aun estaba jadeante, deseaba comer un poco, pero por el momento ese privilegio lo tenía negado, seguro cuando llegara le brindarían algo de provisiones y podría descansar un tanto, lo único que pudo hacer, fue llenar su cantimplora con el agua del lago, cuando lo hizo bebió de la botella hasta la última gota, continuó con su camino, finalmente llegó a la enorme roca, a lado de esta estaba una piedra de menor tamaño, detuvo el paso, y miró hacia arriba a la imponente roca mayor, soltó la brida del caballo e inmediatamente empezó hacer sellos con las manos, la contraseña se activo y la roca más pequeña se aparto de su camino, volvió a tomar al caballo de la brida y, con paso sosegado, se adentro al interior de la cueva, al principio a sus ojos llegó una gran oscuridad, pero inmediatamente esa sensación se desvaneció al ver las antorchas rodear el camino de la cueva.
Su paso continuó lento, escuchó el gotear del agua que se filtraba, finalmente divisó más luz. Supo que había llegado.
—Yahiko… Konan… —saludó sin muchos ánimos.
—Hola… ¿Qué haces aquí? —Preguntó el muchacho de cabellos naranja, apartando la vista de un libro que estaba leyendo —se supone que no deberías estar aquí —afirmó.
—Hay una urgencia que debo informarle a Madara-sama… —respondió frio.
—Como siempre tan arisco… —era Konan —tienes que relajarte —curvó sus labios en una mueca.
—Konan… —en su voz se distinguió un leve reproche.
—Konan, nada… —le interrumpió —como sea, es un placer tenerte, no importa el motivo —estrechó su mano, el menor se sonrojo a más no poder.
—¿Cuándo llegaron de su misión? —intentó distraer la atención que había sobre él.
—Hace tres días —respondió Yahiko, sin dejar de leer su libro.
—Eh… Konan —continuó —¿Dónde está, Madara-sama?
—Lo encontraras en el despacho, ¿es tan grave lo que le tienes que decir? —fingió desinterés.
—Bueno, es algo que por el momento me gustaría tratar a solas con él —respondió.
—Está bien, supongo —suspiró con cansancio.
—¿Te harías cargo de Tornado? —Konan lo observó, algo intrigada.
—Supongo.
—Gracias —respondió dejando a su caballo en manos de la joven.
Siguió caminando a través de la cueva, aquel refugio era enorme, las habitaciones de los miembros de la organización quedaban por el pasillo que llevaba al despacho de Madara, y el recibidor y la sala era donde estaban Konan y Yahiko.
No encontraba mucha diferencia de la cueva con el mundo exterior, pues esta era tan bien iluminada por las antorchas, que apenas se notaba un leve cambio. Siguió caminando, y miró hacia una habitación en especial, estaba cerrada con candado, 'aun no han llegado', pensó de inmediato, sin embargo no le dio importancia y siguió con su camino, no supo cuando se vio frente a la gran puerta de caoba con finos decorados en oro, por primera vez esa puerta se le hizo imponente, espiró hondo y dio tres toques suaves, 'adelante', se escuchó una voz salir del interior del lugar, otra vez respiró entrecortadamente mientras giraba la perilla de la puerta, lentamente ingresó al interior del sitio.
—Buenos días, Madara-sama, permiso —dijo el recién llegado haciendo una reverencia.
—Buenos días, Sasuke. ¿Qué haces aquí? —preguntó el líder de Akatsuki extrañado.
Madara era un hombre alto, de cabello largo y alborotado de color negro, vestía una capa de Akatsuki, y a pesar de que en su rostro no se notaba demasiado los años, en sus ojos se podía entrever una profunda experiencia y sabiduría, se hallaba detrás de un amplio escritorio de caoba, y sus brazos sobre este. Tenía una expresión seria y tranquila.
—He venido a informarle algo terrible… —prosiguió Sasuke.
Empezó hablar, cuando súbitamente la puerta de la habitación fue abierta, Sasuke volteó a ver de quien se trataba, mientras Madara simplemente fijó la mirada en la persona que había violentado de tal modo su despacho.
—Buenos días, Madara-sama —saludó —¿Sasuke? —dijo mirando al más joven.
—¿Sempai? —respondió el pelinegro con otra pregunta.
—Buenos días, Neji —dijo cortésmente —al fin te dignas en traerme los reportes de su misión, pensé que algo malo había ocurrido, sobre todo por el comportamiento de Sasuke.
—No, Madara-sama… —continuó —lamento traer el reporte tan tarde, es solo que surgió una urgencia en mi casa real —dijo esto mirando fijamente a Sasuke —supongo, que es por lo que has venido tú también, Sasuke… —afirmó.
—¿Hablas sobre el compromiso? —preguntó el Uchiha.
—Exactamente… —indicó Neji.
—¿De qué compromiso están hablando? —interrumpió el líder, con mucho interés.
—Es sobre Orochimaru, nuevamente trae algo entre manos —respondió de inmediato Neji.
—No comprendo, explíquense —exigió Madara.
—A Orochimaru, se le ocurrió pedir la mano de mi prima en matrimonio, para que ella se despose con Sasuke… ¡Vaya a saber con qué intención lo hace! —dijo conteniendo la ira.
—¿Orochimaru arreglo un compromiso entre Sasuke y Hinata? —preguntó incrédulo y divertido.
—Así es… —respondió Neji.
—¿Tienes alguna idea del porque de aquello? —preguntó.
—No, mi señor… —respondió de inmediato —no sé lo que pretende… —terminó.
—Yo, tengo una idea de lo que puede estar tramando… —intervino Sasuke.
—¿Enserio? —preguntó Neji.
—Enserio —respondió sin dudar.
—Dime, ¿cuál es tu teoría? Sasuke —preguntó el superior.
—Yo creo… —empezó a hablar —bueno, esta idea me surgió cuando él dijo algo raro —pronunció haciendo memoria.
—¿Qué es ese algo raro? —continuó intrigado.
—Él dijo, que quería dejar atrás al reino del Viento…
—Yo, también se eso Sasuke. ¿Qué tiene de especial? —preguntó Neji contrariado.
—Su tono de voz —respondió de repente —era raro.
—Explícate… —exigió Madara —se más claro.
—Bueno… es que —se rascó la cabeza, no sabía por dónde iniciar —él dijo que para superar al Viento, era necesario aliar mi reino con el Agua —se detuvo y ladeó los ojos al lado izquierdo por unos breves instante, luego volvió a mirar fijamente a su máximo superior —esa afirmación me hizo sacar una conclusión.
—¿Y cuál es esa conclusión? —preguntó Madara con ansiedad.
—De que no solo desea el Fuego… quiere expandir sus horizontes —Neji y Madara lo miraron expectantes —su objetivo primordial de la alianza, es lograr unir el poder militar de los dos reinos.
—Y según tú, ¿Con que propósito? —preguntó mirando fijamente al menor.
—Según Orochimaru, debo casarme antes de mi posesión al trono, para dejar descendencia —dijo Sasuke sonrojándose levemente, por la presencia de Neji —eso evitaría que la línea de los Uchiha se perdiera, él dice que es por preservar mi dinastía, dado los desafortunados destinos de mis antecesores, pero yo no le creo —dijo seguro.
—Pues la idea no es descabellada —Neji se sobresaltó con sorpresa —¿Qué te parece extraño en todo esto?
—Vera… puedo estar de acuerdo, que probablemente para evitar que el trono pase a otra casa aristocrática, yo deba apurarme, en esos asuntos… —dijo bajando la mirada realmente incomodo —pero tanto usted, como todos los que están en Akatsuki, saben perfectamente que Orochimaru, lo que precisamente quiere… es terminar con todos los herederos —dijo haciendo una breve pausa —y, es ahí de donde parte mi teoría.
—Prosigue… —le ordenó.
—Lo de la alianza con el Agua, no es más que puro teatro, según mi análisis, lo que Orochimaru realmente desea es unir los poderes militares de los dos reinos e iniciar una guerra con el Viento —respiró hondo y continuó —adueñarse de ese reino, para el Fuego no representara ningún problema, si se tiene un aliado poderoso, como el Agua o la Arena —bajó la mirada y procedió — el objetivo se volcó sobre Hinata-san, porque es una heredera legitima, y eso haría más fácil una alianza —finalizó.
—Entonces tu conclusión es que Orochimaru, quiere adueñarse del Viento, en base a una guerra y enfrentamiento de este reino, con la nueva nación del Fuego y el Agua, que nacería de tu matrimonio con Hinata Hyuuga.
—Exacto… pero no solo eso.
—¿Acaso hay más? —indagó Neji preocupado.
— Sí, Neji… escúchame con atención, seguro te interesa —Neji arqueó una ceja y miró expectante a Sasuke —tengo la certeza de que una vez que logre apoderarse del Viento, en base a cizañas que intentara meterme en la cabeza para que inicie un conflicto armado, cuando el Viento sea supuestamente mío, se deshará de mi, de Hinata, mi hijo (si es que logramos concebir), y la dinastía Hyuuga —miró al suelo, cerrando los puños con rabia —y ya no habiendo nadie que vuelva al poder… él volverá al trono. No me sorprendería que luego intente apoderarse de la Arena.
—Ya veo… —susurró Madara disimulando su consternación.
Madara y Neji bajaron la vista al suelo, estaban consientes que las suposiciones de Sasuke no eran erradas, después de todo, Orochimaru era una persona sin escrúpulos, capaz de lo que sea por saciar su sed de poder, pero si todo lo dicho por Sasuke fuera real, sin lugar a dudas en esta ocasión, el 'rey serpiente' había rebasado sus propios límites.
Akatsuki debía hacer algo para detenerlo.
Akatsuki, la organización terrorista, debía intervenir en un asunto más allá del delinquir habitual, debía hacer algo en lo concerniente a su objetivo real.
El actuar al margen de la ley tenía sus ventajas, atacarían a Orochimaru con sigilo y astucia, y nadie podría sospechar de su proceder real.
—Por cierto, Madara-sama —Sasuke cortó el incómodo silencio —aún no han regresado…
—No… —lo interrumpió brevemente —el equipo cuatro, aún no ha regresado.
—Ya veo… —sus esperanzas se boicotearon un poco.
—No te preocupes. Han de venir cerca de la noche, a más tardar —le dijo Madara.
—Qué bueno —exclamó en un murmullo.
—Neji —llamó Madara.
—Dígame mi señor —respondió de inmediato.
—Entrégame el informe —le exigió, a lo que Neji reaccionó de inmediato y extendió un pergamino con los detalles de la misión.
—¿No piensa leerlo? —preguntó al ver como su pergamino era colocado en una pirámide de rollos.
—No, no me gusta —dijo cerrando los ojos, los abrió —mejor dime tú, ¿qué fue lo que sucedió? —interrogó.
—Está bien —respondió Neji —la misión "Motín del Marqués de Suna", fue todo un éxito, gracias a la ayuda de Sasori-sama, que nos facilitó el escenario. Gracias a eso conseguimos quitarle el dinero al hijo del marqués, como fue su petición, aunque —se interrumpió haciendo memoria —tuvimos que matar a su guardia, hasta ahí todo iba normal, pero lastimosamente, la milicia real anduvo de patrullaje y como usted sabrá Sasori-sama ya no nos podía ayudar en esa situación, puesto que se expondría demasiado.
—¿Fue el único contratiempo que tuvieron?, Neji.
—Efectivamente Madara-sama —continúo el joven de ojos perla —conseguimos quitarnos a la milicia de encima, tomando un rehén.
—¿Y quién fue el afortunado? —dijo con media sonrisa.
—Afortunada, señor —aclaró—. Sakura Haruno, condesa de Konoha.
—La sobrina del rey Minato —continuó incrédulo.
—Efectivamente…
—¿Y cómo le hicieron?, es decir, no llevaban una carreta o algo en que transportarla.
—Bueno, Sasuke la llevo en su caballo —dijo Neji dirigiéndole una mirada discreta al menor, que no pudo evitar ponerse nervioso, para los ojos indagadores de Madara esto no pasó desapercibido, aun cuando Sasuke disimulo muy bien.
—Es cierto, tuviste la paciencia de hacer eso —afirmó divertido.
—Debíamos hacer lo que sea para que la misión saliera bien —respondió intentando dar vuelta al asunto.
—Ya veo… — 'le gusto la muchacha seguramente' pensó divertido, pero continuo —vayan a descansar, deben estar agotados, supongo que tú, Neji, te inventaste algo raro.
—Sí —refunfuñó entre dientes —tuve que decir que los embajadores iban a jugar bingo, en el reino del Fuego, como prueba de la hermandad entre naciones —Neji se sonrojo con violencia, sabía que era una pésima escusa, Sasuke frunció el ceño, Madara carraspeó, con la intención de olvidar aquel extraño episodio.
—Y tú, ¿Qué te inventaste, Sasuke? —preguntó, esperando que le diera otra respuesta tonta, para reírse de una vez.
—Le dije a Orochimaru, que iría a cazar. Siempre lo hago cuando me molesto, tardo semanas inclusive en volver, nunca indaga, así que no hay problema —bufó.
—Bien, es todo. Se pueden retirar a descansar —dijo mientras lanzó una llave a las manos de Neji —Sasuke descansara en la habitación del equipo tres, es decir en tu habitación.
—De acuerdo, Madara-sama… —dijo Neji atrapando el pequeño objeto con sus manos.
—Pueden retirarse —terminó.
—Permiso Madara-sama —dijo Neji realizando una reverencia y dirigiéndose a la puerta.
—Permiso —Sasuke también se reverenció y, salió tras Neji, cerrando a su vez, la puerta tras sí.
¿Qué planeas Orochimaru?
Pensó Madara preso de un gran disturbio interior. Su cerebro trabajaba a gran velocidad, tratando de hallar una solución al dilema.
—o—
Los dos jóvenes de cabelleras oscuras, caminaban por el largo pasillo de la organización, en un incómodo silencio. No sabían que decir, Sasuke era el miembro más reciente de la organización junto con él, sin embargo, Neji le superaba en experiencia con algunos años. Llegaron a la puerta de la habitación y Neji la abrió, e hizo ingresar a Sasuke en ella, el refugio de Akatsuki era una verdadera obra de arte, pues estaba muy camuflado, y tenía espacio suficiente, como para permanecer el tiempo necesario, sin ningún temor de ser hallado… el refugio contaba con ocho habitaciones, de las cuales, cuatro se ocupaban permanentemente, mientras una quinta era ocupada cuando el equipo tres debía pasar en el refugio, las habitaciones eran amplias y contaban con dos camas, acorde a como se debía trabajar en la organización, es decir en equipos de dos, además de las dos camas, las habitaciones contaban con un enorme armario, y dos mesitas de noche que se asignaban a cada persona, esos lugares también eran cueva, pero por supuesto contaban con antorchas que los iluminaban permanentemente.
Sasuke se acostó pesadamente en la cama, estaba tan agotado y lo único que deseaba hacer era descansar, pese a ello intento no dañar nada de la decoración, la cual a ese lado de la cama era por así decirlo 'muy elegante', y como no ha de ser así, si el propietario de ella era Sasori, el compañero oficial de Neji.
En esta ocasión, dadas las circunstancias del baile, Sasuke debió trabajar con el equipo tres, para su fortuna él y Neji se pudieron complementar bien, pues el peso de líder recayó en Neji, dado a que Sasori no se podía mover libremente para hacer actos delictivos, encontrándose en su propio reino, por lo cual quienes realizaron realmente la misión fueron Neji y Sasuke, sin embargo el equipo que trabajaba su mayor parte del tiempo con el pequeño Uchiha, era el equipo cuatro.
—o—
—Parece que hemos llegado —habló una sombra.
—Todo salió tal cual lo planificamos —dijo una segunda sombra pausadamente.
—Sí, será mejor ir rápido con Madara-sama, para que le entregues el informe, y de ese modo largarnos de una vez a descansar — expresó de nuevo la primera, visiblemente agotada.
—Sí, tienes razón, vamos… —respondió la segunda adoptando una postura más seria.
Ambas sombras se adentraron en los dominios de Akatsuki, jalando unos caballos negros, llevaban sobre su cabeza el sombrero de paja cónico, no se lo habían quitado aun, porque tenían prisa de llevar sus informes en frente de su líder, para de ese modo ir a descansar rápido. Caminaron lentamente, hasta que llegaron al recibidor, y miraron dos caballos familiares.
—¿Acaso esos no son Tornado y Aldo? —uno de ellos reparó en los animales.
—Sí, son ellos, el que Aldo estese aquí no es problema, después de todo es el caballo de Neji y él fue el superior en la última misión, por lo tanto debe presentar un informe —dijo con obviedad —pero, Tornado es el caballo de Sasuke… uhm, ¿habrá ocurrido algo?
—No lo sé, pero será mejor apurarnos —dijo la segunda sombra con voz ronca.
—Te entiendo —le dio ánimos la primera.
—Lo sé, vamos… —finalizó la segunda con voz neutra.
Los dos terroristas, dejaron a sus caballos también en el recibidor, y caminaron un poco más hasta llegar a la sala.
Fue un alivio para el par de viajeros, el que no hubiera nadie ahí, eso significaba un gran tiempo ganado, al menos para el segundo de los capados, quien tenía prisa por saber algo del mocoso de Sasuke.
Así continuaron su camino por el pasillo hacia el despacho de Madara, iban a un paso rápido sin que este llegara a ser veloz, llegaron hasta el despacho y escucharon voces, para su desventura no pudieron reconocer ninguna, dieron tres toques, un 'pasen', fue la respuesta inmediata, el segundo fue quien abrió la puerta.
—Buenas noches, Madara-sama —saludó el segundo.
—Buenas noches, permiso —dijo cortésmente el primero, cerrando la puerta tras sí.
—Buenas noches, ya era hora de que llegaran —dijo Madara con tono de reproche.
—Y a mí no me van a saludar… —intervino Sasuke, fingiendo molestia.
—Claro… pequeño baka —una línea delgada en forma de curva, apareció en los labios del segundo.
—Oye… —se quejó, el adolescente de ojos negros con gran seriedad.
—Buenas noches, Sasuke —asintió con cortesía el primero.
—Buenas noches, sempai… —correspondió con cierta adulación, impropia de él.
—Buenas noches —saludó secamente Neji, sentía que estaba en el lugar equivocado.
—Buenas noches, Neji —saludo el segundo cortes aunque fríamente.
—Buenas noches, Neji —saludo el primero mas cándidamente, pero luego adoptando una postura seria pregunto al menor del grupo —¿Qué haces aquí, Sasuke?
—Bueno… —iba a continuar pero fue interrumpido.
—Precisamente es por eso que los estábamos esperando, Itachi —se dirigió al segundo, mirándolo directamente.
El susodicho era un muchacho alto de cabello largo, el mismo que llevaba agarrado en una coleta baja, cuando Madara lo llamó por su nombre, él se despojo de su sombrero cónico mostrando totalmente su rostro que denotaba madurez, tenía rasgos fuertes, seductores, a pesar de las marcadas ojeras, sus ojos oscuros brillaban de manera especial, mientras eran decorados con espesas y largas pestañas. Su mirar era penetrante e hipnótico. Finalmente Madara deshizo el contacto entre sus ojos, y desvió su mirada a su acompañante.
—Lo que te tenemos que decir, a ti más que a nadie te va a interesar… Deidara.
Finiquitó Madara, dirigiéndose al menor del dúo que acababa de llegar, el susodicho también se quito su sombrero de paja cónico al oír su nombre, dejando ver un rostro llamativo, por la perfecta cincelación de sus rasgos, que resaltaban por ser muy finos, sus ojos eran azul celeste, muy profundos, su cabello era dorado, brillante y largo, se podía adivinar muy sedoso, parte de sus hebras rubias se agarraban en una coleta alta. Él al igual que sus acompañantes vestía la peculiar capa negra con nubes rojas, era un tanto más bajito que su compañero.
—¿Es algo sobre mi hermano? —preguntó serio.
—No exactamente, pero tiene que ver, te va a interesar…
—Lo escucho —pronunció clavando sus cielos en los ojos negros de su líder.
CONTINUARA…
Notas de autor:
Muy bien, séptima entrega, corregida y entregada al mundo.
He eliminado el veinticinco porciento del capítulo, no aportaba nada, y todo era un terrible OoC.
Ahora continuemos con la noble misión de corregir y hacer un fic decente.
.
¿Reviews?
