Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic
Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei
AMORES CRUZADOS
Capitulo 8: ¿Príncipe o Terrorista?
.
En el palacio de la familia real Namikaze, se vivía un gran ajetreo.
Las doncellas corrían de aquí para allá, las mucamas se apresuraban hacer sus quehaceres… en fin, había demasiada actividad dentro del castillo. La razón de todo esto era simple, el rey llegaría ese día, junto con su padre y su hijo. Kushina y Tsunade eran las responsables de todo el tumulto de labores, sin embargo se sentían satisfechas pues ellas también colaboraban, además hace dos días se les había unido Sakura, y las tareas se habían acortado, las tres mujeres esperaban por su hombre, y cada una quería hacer merito del mejor modo posible.
Finalmente el reloj tocó las once de la mañana, todo había acabado, todo estaba listo, las tres se sentaron perezosas en uno de los grandes muebles mientras respiraban entrecortadamente, en solo una hora los volverían a ver; las tres se brindaron una sonrisa cómplice, mientras se miraban a las caras. Alguien entró en el lugar.
—Kushina-sama, permiso… —dijo una de las mucamas tímidamente al ingresar por la puerta.
—Adelante Mion, ¿Qué sucede? —preguntó la actual reina intrigada.
—Acaba de llegar este recado —dijo mirando el sobre en sus manos —es, un anuncio oficial del reino del Fuego —dijo dando unos pasos más, y extendió el sobre a su señora.
—¿Qué es tía Kushina? —preguntó Sakura, presa de una extraña ansiedad.
—Responde —exigió Tsunade curiosa.
—Lo leeré en alta voz —fue lo único que se limitó a pronunciar Kushina.
La reina pelirroja abrió el sobre, quitando la cera que lo sellaba, al hacerlo, halló una fina caligrafía, que anunciaba ciertos hechos, en unas breves líneas:
.
Excmo. Rey del Viento.
Minato Namikaze.
Presente.
Dirijo a usted este mensaje, para informarle, que dentro de cinco días, yo, Sasuke Uchiha, realizare un viaje oficial en una caravana, para fortalecer las relaciones diplomáticas de nuestros reinos, antes de mi ascenso al trono. Espero entienda mis razones.
Por el valor que se digne dar al presente, anticipo mi más sincero agradecimiento.
Atte.
Sasuke Uchiha, príncipe heredero del Reino del Fuego.
.
Las tres mujeres se miraron a las caras, algo sorprendidas, el Viento tenía una buena relación diplomática con el Fuego, aunque no era tan estrecha, como lo era con la Arena.
—Dentro de poco el único heredero de la sangre Uchiha, vendrá a nuestro reino —habló Kushina para sí misma que para las demás.
—Pues será muy interesante Kushina, no conozco a Sasuke-san, aunque tuve la oportunidad de conocer a Itachi-san y Fugaku-sama —dijo Tsunade.
La quinceañera de melena rosa suspiró hastiada, no le cavia en la cabeza que ese mimado de Sasuke se cruzara en su camino, además, no estaba de humor para asuntos románticos, sobre todo porque sus 'sueños' aun no se aplacaban, eran menos frecuentes, pero cuando los tenia eran más y más intensos.
—¿Sucede algo, Sakura? —preguntó Kushina intrigada.
—No, no, no pasa nada, tía —dijo Sakura algo nerviosa.
—Si tú lo dices —le siguió la corriente la pelirroja, no muy convencida.
—¡Estamos aquí! —se oyó una voz familiar algo lejana, pero muy clara y efusiva.
—¡Mi bebe! —habló emocionada Kushina —y mi esposo —salió corriendo del lugar.
—Así que mi hombre, mi hijo y mi nieto han llegado —dijo Tsunade curvando los labios.
—¡Mi Naruto! —gritó Sakura con una sonrisa estampada en los labios.
—Vaya niña… casi me dejas sorda —se quejó la rubia —mejor vamos a verlos —sugirió.
—Cla… claro… Tsunade-sama, disculpe —dijo Sakura visiblemente apenada.
—Vamos rápido —dijo poniéndose de pie, seguida por una Sakura cabizbaja.
Ambas mujeres salieron detrás de la reina, caminando a un paso firme, un tanto más aprisa de lo normal, cruzaron por el gran corredor del palacio, hasta llegar a la estancia, y ahí estaban a quienes esperaban: un hombre mayor de larga cabellera alborotada, rasgos bonachones, sonreía, en su espalda cargaba una katana más larga de lo habitual, las ropas que llevaba eran holgadas; Jiraiya estaba acompañado por un hombre de mediana edad, que sonreía haciendo hincapié en unos rasgos, que años atrás debieron arrancar suspiros de varias jovencitas. A lado de aquel hombre apuesto, se hallaba una réplica, que tenía tatuada una enorme sonrisa zorruna, haciendo resaltar sus enormes y hermosos ojos azules.
Kushina acababa de abrazar a Naruto, depositando un sonoro beso en la frente del chico, inmediatamente después de esta acción, se separó del muchacho para lanzarse a los brazos de su esposo, depositando un beso en los labios de este, agarrando con sus manos la nuca del rubio mayor, enredo sus dedos en la cabellera dorada profundizando el beso, a lo cual el rey correspondió con alegría contenida, aunque no pudo evitar ruborizarse, pues era más conservador que su estrambótica reina.
—¡Cuánto te extrañado cariño! —exclamó emocionada la pelirroja, sin dejar de abrazarse del cuello de su rey.
—Yo también querida —respondió sonriendo levemente.
—Esta noche, ¿verdad? —la pregunta era en doble sentido, y todos los presentes lo notaron.
Todos bajaron la mirada bastante sonrojados, Tsunade fue la que menos se ruborizo entendía perfectamente el asunto, pero aun le daba cosquillas en el estomago al imaginarse a su pequeño hijo, que ya era todo un hombre, haciendo quien sabe que cosas con su esposa, aunque bueno, gracias a esas cosas, tuvo el placer de tener dos hermosos nietos.
En cuanto a Jiraiya, él no se sonrojo, de hecho, bajo el rostro, simplemente para reírse de bajito, le agradaba su nuera, era tan… como él, en ciertas cosas, aunque la reina lo hacía por torpeza y no con mala intención, como en su caso.
En cuanto a los más jóvenes, Sakura era sonrojada más notoriamente que los antes mencionados, ese tipo de insinuaciones le recordaban sus sugestivos sueños, y eso no era bueno. Respecto a Naruto, fue el vencedor en cuanto a quien se sofoca mas, pues su escarlata se extendió incluso hasta sus orejas, el sentimiento que lo invadía era el de la extrema vergüenza al imaginarse que sus progenitores aún tenían esas 'necesidades'.
Finalmente Minato empató con su hijo acerca del rosa en su rostro, a veces detestaba las imprudencias de su reina, ellos tenían una vida sexual activa, pero no era algo que le gustara andar comentando a todo el mundo.
—Lo… lo siento —dijo Kushina notando su imprudencia, dejando invadir un rojo extremadamente fuerte en sus mejillas, pero bueno, no era su culpa, ella tenía necesidades que solo su esposo podía satisfacer.
—Bueno —interrumpió Tsunade, deshaciendo el pesado ambiente —permítanme saludarlos —Tsunade se aproximó al menor —¿Cómo estas, Naruto? —preguntó la rubia sonriente.
—Muy bien, Oba-chan —respondió el rubio con una gran sonrisa, pero esta desapareció inmediatamente por un golpe certero en su cabeza por parte de su abuela.
—¡Ya te he dicho que no me digas así! —gritó exasperada.
Naruto se limito a oír el grito, acariciando con una de sus manos el lugar en el que acababa de ser golpeado, fue ahí cuando se dio cuenta de que la fuerza de su abuela a pesar de los años aún era temible.
—De acuerdo, de acuerdo, lo lamento —sonrió inocentemente.
—Si no te quisiera tanto —dijo Tsunade, tomando el mentón de su nieto para depositar un beso en su frente, era un gesto de cariño que ella les daba tanto a Deidara como a Naruto desde su más tierna infancia.
—Gracias —susurró Naruto tranquilo, le agradaba la candidez de su abuela.
—Minato, hijo… —susurró Tsunade abrazando a su hijo, no importaba los años que pasaran aquel hombre siempre seria su niño, finalmente deshizo el contacto, y volteó hacia un último lugar —Jiraiya —susurró aproximándose a su esposo.
—Tsunade, MI Tsunade.
Murmuró igualmente el sannin. Al llegar con su esposa, la abrazó con fuerza, le encantaba. Más allá de su perversión, era ella la única que estaba por encima del deseo físico, le encantaba sentir su cuerpo tibio y frágil entre sus brazos, ver sus ojos miel llenos de valor, decisión, dulzura y entrega. Esa mujer hermosa aun, era solo suya, y era especial por haberle dado un hijo, y además, era la única compañera que deseaba por el resto de sus días.
Jiraiya podía tener razón en decir con frecuencia, que era una tarea difícil lidiar con el carácter de Tsunade, pero él sabía que fue gracias a eso que ella venció el deseo carnal y lo invitó a entregar más que su cuerpo, ahora, eran las emociones y sentimientos plasmados en el más cálido beso lo que vivían ambos, todos los días.
La experiencia, sabiduría y entrega se manifestaba en los dos.
—Naruto-kun —dijo Sakura abrazando al menor de los tres varones, con fuerza.
—¿Cómo has estado Sakura-chan? —preguntó amablemente.
—Bien —respondió sonriendo, pero inmediatamente se separó del muchacho para saludar a los superiores.
—Tío Minato, Jiraiya-sama, es un placer tenerlos de vuelta —expresó cortésmente haciendo una reverencia.
'Bien Sakura, garbo ante todo'. Rió la vocecilla de la muchacha, ella solo suspiró silenciosamente.
—Hola Sakura —saludó Minato.
—Hola, veo que has crecido bastante, Sakura —dijo el sannin con una gran sonrisa, a lo que recibió un golpe en la cabeza de parte de su esposa.
—¡Ella aun es una niña! —le reprochó Tsunade alterada.
—Auch… —se quejó él —ya lo sé, no soy tan pervertido —se defendió, mientras todos reían por la escena.
—Será mejor ir a comer —sugirió Kushina.
—Es verdad, me muero de hambre —continuó Minato mientras se quitaba su equipo y lo dejaba en la estancia, para finalmente tomar del brazo a su esposa y continuar al comedor.
Sus compañeros imitaron su gesto, es decir Naruto y Jiraiya dejaron su equipo para seguir a la primera pareja al comedor, tomados del brazo de su respectiva dama, Jiraiya y Tsunade… y, Naruto y Sakura.
La comida transcurrió tranquila, hubo risas, celebraciones, pero a Naruto se le notaba algo distraído, la culpa lo seguía carcomiendo, finalmente el ambiente se vio interrumpido por una noticia:
—Oh… Minato, mi amor, se me olvido decirte que llego esto —comentó Kushina, extendiendo un sobre para su esposo.
—¿Qué es Kushina? —preguntó Minato tomando el sobre con tonalidad ocre.
—Asuntos de estado, será mejor que lo leas tú mismo —dijo la pelirroja, mientras el rubio mayor abría y leía el sobre, con las miradas de sus padres y su hijo sobre sí.
—Sakura-chan, ¿tú sabes que dice el sobre? —preguntó el rubio de quedito.
—Algo horrible, Naruto-kun —respondió ella de igual manera, dejando aun confundido príncipe.
—Vaya es muy interesante —finalizó el rey.
—¿Qué dice ese mensaje, papá? —indagó Naruto preso de un extraño nerviosismo.
—Que dentro de cinco días tendrás trabajo —dijo el rey con una leve sonrisa.
—¿Por qué? —siguió apabullado.
—Dentro de cinco días recibiremos una visita oficial del heredero del Fuego, Sasuke Uchiha.
Naruto frunció el ceño, haciendo una mueca, y maldiciendo mentalmente 'al idiota de Sasuke'. Sí, era una visita oficial, él en calidad de embajador debería atenderlo y darle la bienvenida, mostrarle la capital, y un sinfín de cosas más, era una situación realmente frustrante, continuó rabioso en su mente pero, por muy mal que le cayera esa noticia, debería aceptar… ya no era un niño inmaduro, y sabia que su bronca con el pelinegro no era más que puro capricho, su deber era más importante, así que por mucho malestar que le provocara, intentaría hacer lo mejor posible su trabajo.
—¿Sucede algo? —inquirió Minato notando la incomodidad en su hijo.
—Nada papá, es solo que ese idiota, me cae de la patada —soltó Naruto sin más.
—Hijo te recuerdo —Minato trato de hacer entrar en razón al menor, pero fue interrumpido.
—Papá, no debes preocuparte —dijo mirando directamente a su progenitor —yo sé que mi deber es mas primordial que cualquier asunto personal con él —aclaró.
—Me alegra que lo sepas —dijo Minato bebiendo un poco del vino de su copa —pues al igual que con Gaara, tú te encargaras de cualquier convenio, tratado o lo que sea.
—Sí, papá… —siseó nada contento.
Todos los presentes miraron la escena, tanto Jiraiya y Tsunade se miraron entre sí, estaban muy orgullosos de su nieto, y de la gran madurez que irradiaba ahora; Kushina también veía la escena presa de una gran emoción, al ver como su bebe, se comportaba como un verdadero hombre; en cuanto a Sakura, se limitó a sonreír levemente mirando a Naruto, ya no era el niño hiperactivo, y distraído, el tiempo había hecho un gran trabajo, ahora era todo un joven, maduro, enérgico y astuto, aptitudes únicas, que a la larga harían de él, un gran rey.
—o—
Era una mañana despejada en las afueras de Konoha, el sol brillaba en lo alto, sin embargo, eso no encajaba con el estado de ánimo de cierto joven de cabellos azabaches, que se transportaba dentro de una carroza, mirando desde dentro el panorama del Viento.
Un hermoso reino, sin duda, decía en su mente, pero a pesar de ello no podía dejar de sentirse intranquilo, si cometiera un pequeño error, todo se vendría abajo, y terminaría siendo su culpa. Sasuke no podía evitar recordar ciertas cosas a cada momento:
.
—Eso es lo que planea hacer ahora Orochimaru —concluyó Madara.
—No puedo creerlo… ahora tiene en su mente mi reino, uhm —gruñó Deidara entre dientes.
—Así es, Deidara —continuó Madara.
—Pero… si usted me ha informado esto, significa que tiene algo en mente —dijo el rubio sagazmente.
—Por supuesto —habló el líder —creo que ha llegado el momento de poner un espía en el Viento.
—¿Significa que reclutaremos a alguien? —preguntó Itachi.
—Efectivamente…
—¿Y a quien tiene en mente? —interpeló Neji.
—A alguien de la casa real.
—Acaso usted… —susurró Deidara imaginándose al candidato, era muy persuasivo tenía la certeza de quien era.
—Tu hermanito, Naruto.
—¡Naruto! —exclamó Sasuke furioso.
—Efectivamente —prosiguió tranquilo.
—¡Pero usted no puede…! —replicó Deidara, pero fue interrumpido.
—No es cuestión de poder, ¡Naruto es el candidato idóneo!
—Pero… —susurró no convencido.
—Pero nada, Deidara —le interrumpió firme —se lo difícil que es, pero no hay nadie mejor que él.
—Yo… conozco a Naruto mejor que nadie, él se negara —dijo el rubio con la mirada baja, mientras en su rostro se dibujaba la triste y anhelada añoranza.
—Sé lo que piensas, pero es lo mejor —dijo, mientras cerró los ojos —ya tenemos un espía en cada gran reino, en la Arena a Sasori, en el Agua a Neji y en el Fuego a Sasuke —pronunció con obviedad —pero somos tan descuidados, que nos olvidamos de poner un espía en el reino más influyente, el Viento.
—¿Por qué tiene que ser mi hermano? —Preguntó impotente —¿acaso no hay otro candidato? — cuestionó con obviedad.
—Claro… —dijo sarcástico —¿Qué te parece tu padre o tu abuelo?
—Madara-sama —susurró irritado.
—Por supuesto, es algo obvio, no podemos secuestrar al rey y al ex rey, eso hará que ruede más de una cabeza en la organización. No hay nadie que tenga habilidades únicas además de la familia real en el país del Viento, aun mas, no hay nadie en el gobierno que tenga buenas técnicas, para que nos sirva de infiltrado —finalizó Madara, viendo a Deidara alzar los ojos al techo, un gesto de la más clara exaltación, él conocía la historia de su subordinado… entendía perfectamente su situación, pero como siempre, el deber, antes que cualquier cosa.
—¿Cómo piensa llevar a cabo la misión? —miró directamente a los ojos de su líder, mientras sus manos posaban en su cintura.
—Veo que aceptas.
—No tengo de otra —respondió firme.
—Secuestrar al heredero del Viento, probablemente sea la misión mas difícil desde el reclutamiento de Sasuke —dijo pensando —dada la complejidad del caso y las circunstancias, el equipo cuatro se hará cargo de la misión, como apoyo tendrán a Sasuke —miró más penetrantemente a los cielos del rubio, que lo veía más preocupado, mientras intentaba fingir seriedad —el superior serás tú, Deidara, y a tu cargo estarán Itachi y Sasuke.
—Madara-sama, preferiría no ser el encargado —musitó nostálgicamente.
—Lo lamento Deidara, pero la misión "Reclutamiento de espía y elemento del Viento", está a tu cargo.
Todos observaron al rubio sumirse en su silencio…
… 6 años…
Qué le diría, se supone que estaba muerto, y ahora tendría que encararlo, cerró los parpados y dejó divagar a su mente en los recuerdos, desde esa noche, hasta el día de la maniobra, abrió los ojos levemente mirando al suelo; Itachi lo analizó, él mejor que nadie lo comprendía, sus historias no eran tan distintas.
—¿Cuándo es tu boda Sasuke? —preguntó secamente su ahora superior.
—Dentro de seis meses, Deidara-san —respondió incómodamente.
—Supongo que la misión tiene un tiempo límite de dos meses —dijo el rubio encarando a Madara.
—Un mes y medio, de ser posible —ordenó sutilmente.
—Así será —lo contempló con decisión—. Itachi, Sasuke… vamos, tenemos trabajo que hacer —ordenó dando media vuelta en dirección a la salida del despacho —Madara-sama, permiso —habló fríamente —Neji-san, hasta pronto —pronunció saliendo finalmente de la habitación.
—Hasta pronto, Deidara-san —dijo Neji viendo al rubio desaparecer por la puerta.
—¡Que esperan! ¡Alcáncenlo! —mandó el Uchiha mayor a los menores de su familia.
—¡Permiso! —respondieron a la misma voz saliendo inmediatamente del lugar, cerrando la puerta que había dejado abriendo Deidara.
—Deidara no está bien —murmuró Sasuke.
—Lo sé —contestó Itachi—, pero él es fuerte, hallara el modo de sobreponerse —Itachi bostezo —estas extraño Sasuke.
—No es cierto —rezongó el más joven con cierto ímpetu.
Finalmente los dos Uchiha llegaron a la habitación del equipo cuatro y abrieron la puerta, se encontraron a un Deidara sentado al frente de un escritorio, que era levemente iluminado con una lámpara que ardía por una vela en el centro, el rubio estaba con los ojos cerrados y un gesto pensativo, al abrir la puerta abrió los parpados y habló, señalando unos planos.
—Vengan, comenzaremos esto de una vez… uhm —dijo firmemente.
—Son planos del palacio real del Viento — manifestó Itachi observando los papeles.
—Sí, así es… —fue lo único que pronunció —para atacar a mi reino, y salir victoriosos, deberemos hacer las cosas con mucho cuidado.
—Pondremos un… —susurró Itachi adivinando las intenciones de su colega.
—Infiltrado… —completó el rubio mirando a su compañero, cuando sus miradas se encontraron, los dos voltearon a ver a Sasuke.
—¿Por qué me ven así? —repuso gélido el aludido.
—Tú serás el infiltrado Sasuke —declaró Deidara.
—Pero…
—¡Pero nada! —Elevó la voz —no pretenderás que Itachi o yo vayamos para allá, te recuerdo que para todos estamos muertos —lo miró con fiereza, haciendo que Sasuke se sobresaltara, mas, el muchacho de ojos negros, escudó su reacción tras una ruda mascara de indiferencia.
—Es solo que el especialista en infiltraciones en el equipo eres tú, Deidara —susurró con incomodidad.
—Lo lamento Sasuke —Deidara notó que estaba perdiendo los estribos más fácilmente —no era mi intención
—No hay problema —murmulló.
—Bien no hay tiempo, empecemos —susurró Itachi a lo que Deidara y Sasuke asintieron.
Inmediatamente Deidara empezó a explicar como debía ser el proceder de Sasuke, a señalarle lugares, donde podría conseguir información, a mostrar sitios, y explicaciones netamente laborales, tardo bastante, pero finalmente terminó.
—Comprendiste —preguntó Deidara mirando al menor.
—Sí, no habrá ningún inconveniente —masculló —pero, ¿con que pretexto iré al Viento?
—Harás una gira previo a tu ascenso al trono —dijo Itachi mirándolo fijamente —se suele hacer eso antes de tomar la corona, como un gesto de hermandad entre naciones.
—¿Tú lo hiciste, aniki? —preguntó Sasuke.
—No, supuestamente por mi popularidad, era mejor hacerlo cuando haya tomado el trono y me haya desposado, según Orochimaru.
—¿Y si ahora él me sale con lo mismo?
—No te preocupes, solo dile que harás un previo y un post y ya, no hará problema —aseguró Itachi.
—Supongo… —Sasuke no estaba del todo convencido.
—Creo que ya todo está solucionado, pero tengo una duda más… —intervino Deidara.
—¿De qué se trata 'niña rubia'? —Itachi se burló de Deidara con la mirada.
—No estoy de humor 'comadreja' — objetó el rubio, haciendo ladear la cabeza a Sasuke, no comprendía la inmadurez de ambos — Sasuke, ¿Cómo es tu relación con mi hermano? — Preguntó Deidara —dime la verdad —exigió.
—Pues mal, tirando a pésima —la voz de Sasuke fue neutral, llena del más grande cinismo sincero, no dejó entrever nunca su preocupación.
—Será el único problema.
—¿Por qué Deidara? —Itachi le encaró serio, el rubio solo le devolvió la mirada.
—Mi hermano es muy persuasivo, en general los guerreros de mi familia, desde mi abuelo hasta mi padre, se distinguen por su capacidad investigativa —continuo pensativo —sí mi hermano le tiene mala voluntad a Sasuke, terminara por descubrir hasta el mas mínimo movimiento que haga, inclusive podría llegar a deducir que pertenece a Akatsuki… uhm.
—Naruto puede hacer eso —Sasuke elevó las cejas con algo de indisimulada sorpresa.
—Así es, Sasuke —Deidara frunció los labios—. Cuídate de mi hermano, si llegas hacer un solo movimiento fallido, toda la misión fracasara, y tu identidad como Akatsuki correrá peligro —recomendó el rubio superior.
—No fallare —Sasuke imprimió la marca Uchiha a sus palabras.
.
A pesar de que esas habían sido sus palabras el temor a equivocarse aún estaba presente, las cosas se anunciaban más difíciles de lo que él había pensado, quiso creer que era tan solo su percepción.
—Sasuke-san, hemos llegado, el embajador del Viento lo espera.
—Eh… si… si Zaku, ya voy.
Respondió desprevenido, abriendo la puerta de la carroza y descendiendo de la misma, afuera lo esperaban varios escoltas que se ubicaron detrás de él, para resguardarlo, todos comenzaron a caminar a un paso firme como si fuera una especie de marcha, hasta que al fin llegaron a otra carroza.
—Sasuke-sama, el embajador saldrá dentro de poco.
—Está bien, gracias.
Susurró el muchacho al guardia que custodiaba la carroza, no se hubieron terminado de pronunciar estas palabras cuando la puerta del vehículo se abrió, inmediatamente se vio descender a un muchacho rubio de facciones atractivas y zorrunas, estaba envestido en un traje formal, el susodicho clavó su furiosa mirada en el recién llegado que lo miraba con algo de sorpresa, no estaba preparado para ser recibido por su 'objetivo', mas su claro desconcierto desapareció de inmediato, no podía darle ni una mínima señal al dueño de la mirada azul, sonrió levemente mirándolo de forma vacía.
—Es un placer volverlo a ver Naruto-san —saludó Sasuke extendiendo su mano al rubio.
—Es un placer darle la bienvenida… 'Sasuke-san', espero se sienta a gusto en el Viento —Naruto hizo una mueca de desagrado—. Venga conmigo.
Naruto dio vuelta sin estrechar la mano que le extendió el pelinegro, esta acción hirió profundamente el orgullo del Uchiha, mas no dijo nada, 'no le des oportunidad que sospeche de ti… gánate su confianza', era lo queDeidara le había repetido hasta el cansancio antes de enviarlo a la misión, no podía fallar, así que pese a todo, se aguantó su naciente furia y siguió al menor, hasta la carroza de la cual había descendido hace pocos instantes, Naruto se detuvo y volteó, mirándolo fijamente a los ojos.
—Sasuke-san, por favor hágame el honor de subir primero —dijo fríamente, era obvio que le era muy difícil disimular su antipatía hacia él.
—Gracias —masculló Sasuke entre dientes, estaba muy enfadado y ese sentimiento se le estaba escapando de las manos.
No se dijeron nada mas, Sasuke simplemente subió a la carroza, sería una completa tortura estar con Naruto tanto tiempo, el rubio no tardo demasiado en acompañarlo se sentó al otro extremo y cerró los ojos hasta que la puerta fue cerrada por uno de sus guardias.
—Teme, tu caravana seguirá mi carroza hasta el palacio, ya di las órdenes e indicaciones, así que no te preocupes —siseó apretando la mandíbula, sin notar que una palabra inapropiada se le había escapado.
'Con que teme' —pensó furioso el azabache, pero se mordió un labio antes de seguir —gracias Naruto.
—¿Qué estas buscando Sasuke? —preguntó Naruto sin rodeos, a lo que Sasuke abrió más de lo normal los ojos, ¿acaso se había dado cuenta de todo? —yo te detesto y tú me detestas, ¿Qué pretendes empezando tu gira por mi reino?
'Primera nota: Es más persuasivo de lo que me dijo su hermano'
Sasuke hizo un apunte mental.
—Este estado es el más influyente, por cortesía y obviedad debía venir aquí primero —respondió sin temblores, mirando aun desconfiado Naruto —oye, hagamos una tregua, por lo menos hasta que mi visita termine —sugirió intentando sonar convincente.
—Está bien —susurró el rubio más relajado, extendiendo su mano, la cual Sasuke estrecho , aunque habría preferido hacerle el mismo desplante del cual fue víctima anteriormente.
No se dijo nada más y la carroza empezó a avanzar camino al palacio de la familia Namikaze. Sasuke iba observando el recorrido que llevaban hacia el palacio, tenía la suerte de poseer una excelente memoria, de ese modo iba haciendo notas mentales de cada camino y sendero por el que iba el transporte, no tardaron mucho en llegar, los dos bajaron de la carroza, e inmediatamente fueron escoltados por los guardias de Naruto, la caravana no tardo mucho en llegar y el rubio le dio las respectivas indicaciones, cuando termino, tanto él como Sasuke ingresaron al palacio, el azabache en esta ocasión analizo la infraestructura, no era tan diferente a lo que Deidara le había mostrado en los planos, apenas si hallaba leves modificaciones, dedujo que se trataba por el tiempo, los dos seguían caminando hasta que una de las doncellas los detuvo:
—Naruto-sama, Sa… Sasuke-san… —tartamudeo el último nombre asombrada por la beldad de la visita —su padre, el rey, lo espera en el comedor —finalizó haciendo una reverencia.
—Gracias Mion, puedes retirarte.
—Permiso… —salió corriendo totalmente sonrojada, al ver la mirada fulminante que le dirigieron unos ojos negros.
En esta ocasión tampoco se dijeron nada, simplemente se limitaron a caminar uno al lado del otro, hasta que finalmente llegaron al comedor; Sasuke no pudo más que asombrarse al ver a toda la familia Namikaze reunida, su familia solo en navidad se unía para cenar, y la distancia se había perpetuado aún más desde la muerte de sus padres. Se fijó que el rey encabezaba la mesa, a su diestra estaba Jiraiya, y a lado de este una mujer rubia, mayor, de gran belleza pese a sus años, a la izquierda del rey se encontraba una mujer adulta bastante bonita, pelirroja de mirada sonriente al igual que Naruto, a lado de ella había una silla vacía la cual dedujo seria para Naruto, y a lado de esa silla vacía estaba ella, la hermosa Sakura, de nuevo a su alcance, en esta ocasión aprovecharía para cumplir su trabajo, y hacer lo que tuviera que hacer para tenerla.
—Bienvenido Sasuke-san, tome asiento —dijo cortésmente el rey Minato, lo había visto hace algún tiempo, lo reconoció, debió admitir que Naruto era su vivo reflejo.
—Es un placer, rey Minato —respondió Sasuke haciendo una reverencia.
—Siéntate muchacho… —sugirió Jiraiya.
—Gracias, Jiraiya-sama ¿Verdad? —Preguntó, quería cerciorarse de que aquel hombre era uno de los guerreros legendarios, los famosos 'sannin', entre los que se encontraba la serpiente que tenia por tutor.
—Sí, el es Jiraiya, ahora ven, siéntate a mi lado, Sasuke —le dijo la rubia que le acompañaba.
—Será un placer, Tsunade-sama —Sasuke se dirigió a lado de la rubia, la cual sabia que formaba parte de los tres legendarios.
En el almuerzo todos comieron tranquilamente, se dedicaron a saborear los manjares servidos, el único que no estuvo tranquilo fue Sasuke, analizaba cada movimiento de los comensales, empezando por Tsunade hasta dar vuelta y llegar con Naruto, cuando lo hizo una venita salió en su frente, él conversaba con Sakura muy amenamente y esta sonreía haciéndolo reír a él, bajo inmediatamente su mirada furioso, se sentía impotente pero lo que estaba ocurriendo estaba fuera de sus manos, después de todo, él quería a Sakura, pero no era correspondido, porque la señorita prefería a ese rubio bonito, se sintió totalmente desencajado, además que su sensibilidad estaba a flor de piel por su compromiso con Hinata.
Terminó el almuerzo, y Sasuke se dirigió al despacho con Minato, con el cual hablo de formalidades, convenios y tratados entre sus dos reinos, el rey del Viento, había preferido encargarse de esa parte del trabajo de Naruto, dada la posibilidad de que su hijo terminara haciendo cualquier tontería por sus problemas personales con el heredero del Fuego, eso sí, Naruto debería encargarse de todo lo que fuera turismo y cortesía, sabia que para su hijo era la peor parte, pero Naruto debería aprender a llevarse bien con la segunda jerarquía del Consejo, después de todo a pesar de ser el reino más influyente, no acostumbraban a aprovecharse de los demás países.
La reunión de trabajo concluyó y Sasuke se despidió y salió del despacho, dijo que le gustaría conocer el palacio por su cuenta, que el mismo buscaría a Naruto; mera escusa para poder investigar a sus anchas. Caminó ligeramente intentando hacer el menor ruido posible, aun con los planos, no estaba demás ver la vigilancia del castillo, después de todo cavia la posibilidad de que tuvieran que sacar a Naruto del palacio; seguía sumido en sus pensamientos cuando en un pasillo alterno, camino a la cocina escuchó un andar bastante armonioso, 'rayos' pensó de inmediato, por el modo del paso era sin duda una mujer, podría tratarse de la reina, o Tsunade-sama, así que se escondió detrás de una columna que le permitía observar sin ser visto, y ¡oh! Sorpresa, sus suposiciones fueron incorrectas, bueno no todas, era una mujer, y no solo eso, era Sakura.
—Sakura-san, buenas tardes —saludó cortésmente apareciendo de la nada.
—¡Ay! —Pegó un brinquillo la muchacha de orbes jades hacia atrás —¡ ¿qué demonios pretendes pegándome estos sustos Uchiha? —reclamó furiosa cuando se recuperó del espanto.
—Yo, solo quiero… —bajó la cabeza con cierta humillación en el pecho —que me hagas caso.
—Ya… deja de asustarme —dijo Sakura llevándose una mano al pecho, y poniendo una cara pavorosa.
—¿Por qué no me crees? —dijo Sasuke dejando su gesto, y poniéndose serio —tú, eres diferente, yo quiero algo serio contigo.
—Sasuke —se limitó a susurrar mirando a un lado, sin previo aviso, Sasuke levantó sus brazos y colocó las palmas de sus manos sobre la pared a ambos costados de Sakura, dejándola sin salida.
—Eres bonita, tirando a común —dijo analizándola, mientras sus orbes negras invadían por completo los jades de Sakura —eres noble, pero solo eres una condesa, al fin de cuentas eres simplemente normal —Sakura lo miraba expectante sin entender demasiado, esa cercanía era pésima, le recordaba ese maldito sueño; las cosas no iban bien. Al menos no para ella —no entiendo que tienes, yo he poseído a mujeres de una belleza asombrosa, pero a pesar de ello, no era especial… y tú, una bonita sin más, me viene a complicar la vida.
—Yo… —se sintió extrañamente culpable, sin razón —no hecho nada —finalmente lo encaró, mirándolo comprensivamente —yo, estoy comprometida, Sasuke, lo lamento, pero no puedo darte esperanzas.
—Ya veo —susurró bajando el rostro —¡Lo prefieres porque su reino es más poderoso que el mío! —terminó levantando su semblante y gritándole, mientras quitaba sus manos de la pared y la observaba con desprecio.
—¡¿Quién te crees para gritarme? —Respondió alterada —después de todo, puedo darme cuenta que no eres más que un pelafustán disfrazado de príncipe —dijo rudamente cambiando su tono suave a uno realmente fuerte.
—¡¿Cómo te atreves? —gritó ofendido, sus nervios y su sensibilidad lo estaban traicionando.
—Lo mismo te digo, ¿Sabes? —Preguntó de repente —solo por ese hecho, Naruto-kun es mejor que tú, de hecho me alegro que él sea mí prometido.
—¿Pues sabes? —La persuadió él —hay muchas que vienen a mí, sin ser yo, 'el heredero del Viento' —continuó discutiendo, resaltando sarcásticamente la última frase.
—Olvide aclararte, que yo no prefiero a Naruto por eso, yo no soy del tipo de personas que escoge a una persona por su abolengo o físico, pero es inútil explicártelo a ti —dijo Sakura bajando la mirada y cruzándose de brazos, estaba realmente irritada.
—¿Por qué es inútil explicármelo? —preguntó conteniéndose.
—Porque no tienes porte de caballero.
—Soy un noble, aun mas, soy un príncipe, de caballero yo tengo más que muchos —recalcó.
—¡Ja! —Soltó una sonora risa sarcástica la menor —tu sabes acerca de mi secuestro por Akatsuki —Sasuke palideció un breve instante, para su fortuna Sakura no lo noto —pues ellos, o mejor dicho, el subordinado del dúo, ¡ese si era un caballero!
—¡Estás hablando de Akatsuki! ¡Criminales! —fingió indignación, aunque esas palabras le producían un cosquilleo interno.
—Bueno… —comenzó hablar, mientras su mente navegaba en sus memorias —él… fue amable… —Sakura bajo la mirada, jugando con sus manos nerviosamente, mientras un rosa pálido invadía levemente sus mejillas —me trato bien… casi, casi podría asegurar que era un verdadero caballero —el dulce gesto en su rostro desapareció, volviéndose sombrío, levanto la mirada y observo a Sasuke fijamente —incluso aquel que llamas criminal, es mejor que muchos, incluso mejor que tú, permiso —dijo fríamente pasando a lado de Sasuke desapareciendo por el pasillo.
El azabache miro todo el recorrido de su rosa, hasta que esta se perdió por el pasillo…
'… él… fue amable… … me trato bien… casi, casi podría asegurar que era un verdadero caballero'
Esas palabras, los gestos, el delicado rubor, él conocía esos signos, y para su propio espanto, esos eran claros indicios de un naciente amor, siendo un casanova experimentado no le era difícil descifrar el corazón de una mujer joven.
—Se está enamorando del Akatsuki, prefiere rechazar al príncipe.
Se dijo a sí mismo en baja voz mientras caminaba rápidamente por el pasillo, no tardó demasiado en encontrar a una doncella, la misma que le informó donde se encontraba su habitación, a la que se dirigió rápidamente, subiendo velozmente las escaleras, perdiéndose entre los múltiples corredores, hasta que finalmente la halló, la llave estaba en el cerrojo de la puerta la cual abrió lentamente, ingresó despacio y cerró la puerta tras de sí, observó detalladamente todo, un decorado exquisito, sin duda, pero de todos modos su habitación era mejor, caminó despacio y se tendió boca arriba sobre la cama, mirando fijamente el techo, una sonrisa se escapo de sus labios.
—Me prefieres como un Akatsuki… como un criminal —sonrió más —odias al príncipe… y prefieres al terrorista.
Se incorporó sobre la cama, la sonrisa no abandono su rostro, de hecho se intensifico aun mas, volvió a levantar la mirada y vio a la ventana, estaba oscureciendo y la primera estrella apareció.
—Juro por esta noche… que como príncipe o repudiado… serás para mí. Porque eres mi capricho…
—o—
—Hinata… —susurró Naruto mirando el retrato que tenía frente suyo, sin expresión en su rostro —¿Por qué hice esto?
Desde el día que había regresado de su entrenamiento, se encerraba por las tardes en su habitación, sus padres no comprendían el comportamiento de su hijo, para el colmo Naruto no se molestaba en explicarles; realmente el misterio nacía de la vergüenza que le producía su situación con Sakura, él entendía perfectamente que su relación con Hinata aún estaba prohibida, y de hecho la mayor parte del tiempo se debatía entre el hecho de querer a una extraña.
Sin darse cuenta había empezado a pintar, eso le iba muy bien, tanto él como Deidara tenían un gran talento con todo lo referente al arte, Deidara esculpía, y él pintaba, era algo que hacía desde niño.
El problema residía en lo que estaba pintando… un retrato de Hinata.
Quiso creer, una y mil veces, que era mera coincidencia, haber elegido a la joven para retratar, sin embargo cada día, al observar su trabajo, se convencía que las cosas se le estaban rebasando de las manos, y que lejos de amenorar sus ardores por ella, estos habían aumentado de manera bárbara con la distancia.
Día tras día, se iba obsesionando o enamorando más de ella. A la final terminaba por ser lo mismo.
Suspiró al ver el resultado de arduos días de trabajo, el retrato en frente suyo no era de gran tamaño, de hecho era algo chico, en el centro se podía vislumbrar a una joven con el cabello suelto flotando al viento, sonriendo livianamente, con un rubor leve en sus mejillas, hasta ahí no había nada fuera de lo común, el detalle, el éxito y la belleza de todo el cuadro estaba en la profundidad de la mirada de la joven…un mirar dulce y transparente, cualquiera podría decir que veía el cielo.
Dejó finalmente las acuarelas a un lado se puso de pie y se desperezo estaba muy cansado, se quitó el mandil que tenía unas cuantas salpicadas de pintura y aun paso ocioso caminó hasta la cama en la cual se tendió boca arriba, para luego girar y desde esa posición observar el amplio ventanal de su habitación, era una noche estrellada, no había luna, a pesar de ello era un marco inspirador, suspiró profundamente y cerró los ojos trayendo a la mente un recuerdo de uno de los varios sueños con Hinata.
—Naruto-sama… —escuchó un llamado detrás de la puerta.
—Sí —respondió de mala gana, sentándose en la cama.
—La cena esta lista. Su padre requiere su presencia, para que se ocupe de la visita y el dialogo con Sasuke-sama.
—Eh… si, si… ya voy… —dijo algo molesto, apenas pronuncio esas palabras, cuando sintió como los pasos de la mucama se alejaban —maldito teme —siseó furioso, poniéndose de pie.
Se miró un poco en el espejo y finalmente salió de su cuarto a enfrentar su realidad, apenas puso un pie fuera de su habitación su mundo volvió a la normalidad, suspiró hondo, levantó la frente y caminó hacia delante; hallaría el momento adecuado, y cuando lo hiciera le revelaría a Sakura todo, y luego iría con Hinata, para despejar las sensaciones eufóricas que esta le producía.
CONTINUARA…
Notas de autor:
No estoy tan feliz, pero creo que está bastante mejor.
Al menos las notas de autor ahora son de un tamaño decente.
.
¿Reviews?
