Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic

Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei


AMORES CRUZADOS

Capitulo 10: Amante Prohibido

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Daba vueltas en la cama intentando conciliar el preciado sueño, hasta el momento los resultados eran absolutamente nulos. Harta de cerrar los parpados y ver como Morfeo se bufaba de ella, decidió levantarse de la cama, sentada sobre esta abrazó sus piernas y cerró sus ojos recordando el mensaje que había recibido unas horas antes.

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Sakura… mil perdones… pero se acabo, las circunstancias me obligan a retirarme…

Akatsuki…

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Se sentía terriblemente mal, su ¿amor? Se marchaba y ella no podía hacer nada para impedirlo. Sintiéndose más frustrada aun, tiró las sabanas con violencia y se puso de pie, sin tomar en cuenta el frio de la noche, abrió la puerta de cristal que daba a su balcón, y salió descalza a mirar las estrellas, suspiró relajándose un poco, y observó el claro cielo oscuro ser iluminado a plenitud por la luna. Por fin empezó a reaccionar.

¿En qué demonios estaba pensando?

Él era un criminal, él era un repudiado, él era un demonio… ¡él era el hombre que amaba! Suspiró frustrada y dio un golpe al barandal de su balcón, ¿Por qué? ¿Por qué tenía que desear algo que no le podía pertenecer?, sintiéndose ya sin fuerzas, ni siquiera para discutir con su yo interno, dio vuelta y se abrazó a si misma por el frio que corrió de repente; dio pasos ociosos, como si llevase sobre sus hombros el mundo.

Giró levemente la manija para entrar, y la puerta se abrió, puso un pie dentro, cuando de repente sintió a alguien tomarla del brazo, sorprendida y asustada se volteó.

—Tú…

—Lady Sakura, no me puedo ir, dejando tan solo una nota sin sentido.

—Yo he llorado —confesó angustiada —Yo… yo te amo… —dijo temblorosa, dejándose caer entre los brazos del joven.

Y yo a ti —quiso responder vehemente, pero su orgullo se lo impidió.

—Quiero ver tu rostro —dijo Sakura intentando quitarle el sombrero, pero este la disuadió.

—No. Si llegases a saber quién soy, tu vida correrá peligro.

—Guardare bien el secreto.

—No puedo, no debo arriesgarte.

—Pero —intentó protestar.

—Si quieres que esto sea, las cosas deberán ser así. Por tu bien y por el mío.

Sakura bajó el rostro, y se mordió el labio inferior, ¿Qué debía hacer? Suspiró hondo, y enterró su rostro en el pecho del Akatsuki.

Su amor venció a la razón.

—Por… por mí, está bien.

Él la abrazó con fuerza sintiéndose diferente. Completo. Aunque una sensación de nauseas se apodero de él, sintió asco por sí mismo y por engañarla, aunque bueno, si Sakura supiera que él era Sasuke, realmente estaría en peligro.

Orochimaru.

Su tutor trataría de lastimarla, y él no lo permitiría.

—Pero como puede ser —preguntó Sakura levantando el rostro.

—Así… —susurró

Metió una de sus manos en uno de los bolsillos de su capa y sacó un pañuelo negro.

—¿Hay que utilizar esto?

Sakura miró el objeto, y tragó saliva, se sintió como un equilibrista, parada arriba, muy arriba en un pequeño hilillo a punto de caer, el punto real aquí, es que ella deseaba caer.

—Hazlo… —susurró cerrando los parpados, esperando a que él le colocara la venda.

—¿Segura? —preguntó por última vez.

—Segura —respondió, con los parpados aun cerrados.

Sasuke no esperó más y mientras Sakura mantenía los ojos cerrados, él se quitó el sombrero y se colocó el antifaz, que es lo que realmente era el objeto.

—Abre los ojos —Así lo hizo, mirándole con algo de sorpresa.

—Siento que ya te he visto.

—Haz de cuenta que no.

No dijo más, y la besó, Sakura cerró los ojos sintiéndose renovada, como si un nuevo aliento de vida, le hubiera sido otorgado a ella. Sasuke sudaba frio, al ver tanta dulzura y entrega en una sola persona. Sonrió para sus adentros meditando sobre el momento.

Sakura se sintió en la gloria, esa sensación era única, no podía verlo, pero podía sentirlo, y esa sensación era suficiente para sentirse viva.

Dejándose llevar, Sasuke tomó de la cintura a Sakura con uno de sus brazos, mientras que con el otro empujó la puerta entreabierta de la habitación y sin parar de besarla la llevó hasta la cama.

No supo cuando perdió el control, y se encontró sobre Sakura sin parar de besarla, desatendiendo sus labios se dirigió a su lóbulo izquierdo, el que mordió suavemente, un contacto fuerte y a la vez ligero. ¿Qué clase de sensación era esa?

—¿Estás segura? —preguntó intentando detenerse, no haría nada que la lastimara.

—Sí, ¿y tú? —fue recíproca.

—Una vez que crucemos el límite, no habrá marcha atrás.

—Yo jamás miro atrás.

—Que sea.

No se dijo nada mas, y lentamente Sasuke bajó del lóbulo a su cuello; sintió claramente como la joven tembló al sentir su respiración chocar con su piel, hasta que finalmente llegó a su primer objetivo. Los botones del camisón.

Sakura lo miró con los ojos y los labios entreabiertos, inmediatamente vio como uno a uno los botones de su camisón eran desabrochados, se mordió el labio inferior al ver como finalmente la dichosa prenda era abierta como una puerta. Una puerta que para Sasuke representaba el ingreso a un mundo perfecto.

El joven se quedó fascinado frente a lo que le ofrecía la muchacha, sus ojos observaron detenidamente el delicado cuerpo de la chica, se detuvieron un momento en sus senos, 'pequeños', pensó. 'Firmes y redondeados… perfecto', sin esperar respuesta la besó en el cuello. Sakura se sintió temblar en su totalidad al sentir los roces de su amante, y sintiéndose algo estafada, mientras este la besaba, dirigió sus delgadas manos a la capa del varón.

—¿Qué haces? —preguntó roncamente Sasuke.

—Es injusto… ah… —dejó escapar un gemido en medio de su reclamo —¿Por qué tú me ves y yo no?

—Con qué es eso.

Dijo Sasuke separándose un poco de ella, y tomando la mano de la joven, hizo que ella misma deslizara el cierre de su capa, que cedió rápidamente, una vez abierta esta se la terminó por quitar él, traía una camisa sin mangas, 'que cuerpo', dijo su yo interno, no hubo terminado de pensar la frase cuando Sasuke se quitó la prenda superior, 'Guau', fue la única palabra que procesó su mente confusa.

Sasuke volvió a su labor, es decir a llenar de besos su cuello, pero esto ya no era suficiente, deslizó sus labios por medio de los pechos de la chica que soltó un gemido alto y glorioso para Sasuke. Él, suavemente besó las turgentes cumbres de los senos de Sakura, cuando lo hizo, la joven se sintió desfallecer, las sensaciones eran tan nuevas al grado de sentir como su corazón palpitó con gran fuerza.

Por un momento Sasuke se detuvo, y comenzó a descender por el vientre plano y estrecho, sin embargo Sakura no se lo permitió, y con una de sus piernas, se las ingenio para quedar encima de Sasuke.

—Vuelves hacer injusto.

—Ahora que —se quejó al verse interrumpido, necesitaba continuar de inmediato, ya que cierta parte de su cuerpo se seguía acrecentando dolorosamente.

—Quiero darte un poquito de lo que me das, no soy experta, pero pienso que debe ser así.

Susurró, y sin esperar respuesta ella besó la clavícula del muchacho que la miró con los ojos entrecerrados, no espero mucho y bajó hasta su pecho, donde mordisqueo toda la piel de los amplios bíceps del chico.

Sasuke suspiró largamente cuando Sakura aumentó la fuerza en sus caricias.

—Lo siento —se disculpó avergonzada.

—No lo lamentes.

Susurró roncamente mientras la tomó de las caderas y la volvió a colocar abajo de él, en esta ocasión se las ingenió para quedar entre sus piernas, mas no por eso descuido el resto de su trabajo, todo lo contrario, los besos y las caricias en esta ocasión fueron mutuos y más prolongados, sus miradas se cruzaron en medio del acto, y Sakura no pudo reprimir una lagrima… felicidad y miedo… una extraña combinación, aquel acto no paso desapercibido para Sasuke, que besó la lagrima que descendía por la nívea mejilla.

—Todo estará bien. Lo prometo —dijo él sinceramente.

La volvió a besar, en esta ocasión mucho más delicadamente que antes, muchas cosas se transmitieron ahí. Ya no tenía dudas, él, Sasuke Uchiha, estaba enamorado de Sakura Haruno, y no se imaginaba su vida sin tenerla a ella, como su amiga, su esposa y su amante.

Se miraron a los ojos de nuevo y ella tragó pesadamente dirigiendo sus labios a los de su ahora amante.

Amor.

Solo eso, solo los dos, no había nada mas, solo un mundo de sensaciones que los dos querían descubrir, en esos instantes había solo una realidad. Su realidad.

Sakura no supo cuando llegaron al punto culminante, cuando sus delineadas y contorneadas piernas estuvieron envueltas en la cintura de aquel muchacho, cuando la delicada prenda interior que cubría su intimidad fue descaradamente removida, y como aquel dios, disfrazado de demonio, estaba sin nada encima, mostrando descaradamente su esplendor, como un ángel.

El más sensual de todos los ángeles.

Sasuke estaba al borde de un infarto, ¿desde cuándo el sexo era tan glorioso? No, no había respuesta para ello, porque en ese momento, no era solo sexo, era una entrega mutua, total y complementaria, más allá de las sensaciones físicas, había un extraño código en cada latir de su corazón.

¿Amor?… sí, eso era, un amor real, un amor divino e idealista como describen los poetas.

Sus labios finalmente descendieron más, y al llegar al final del vientre, y al principio del Edén que había entre las piernas de Sakura, se deslizó con más cuidado, analizando con cuidado aquel lugar en el que deseaba fundirse con locura.

Sakura se limitó a verlo con los ojos entrecerrados, extremadamente excitada al sentir como la respiración de su pareja chocó con la parte más intima de su ser. Él alzo levemente su rostro y las miradas de ambos se encontraron. Sakura a modo de aprobación cerró los ojos, esperando que él la guiase.

La joven arqueó la espalda al sentir una lengua intrusa abrirse paso en su intimidad, de inmediato soltó un gran gemido, que intento reprimir sin éxito. Sasuke se detuvo un momento, pensando que quizás iba demasiado rápido, considerando que Sakura era virgen, pero aquella culpa desapareció de inmediato, después de todo, su deber era llevarla al cielo, como ella lo estaba haciendo con él. Así que volvió a enterrar su cabeza en medio de las piernas de la chica, haciendo de las suyas con sus expertos labios.

Pero Sasuke no se contento con ello, y con extrema soltura, elevó su mano hasta alcanzar uno de los pechos de ella, al que apretó con relativa delicadeza. Sakura continuó respirando y gimiendo agitadamente, hasta que ya no sintió aquel contacto tan apremiante en medio de su cadera, entonces abrió los ojos, encontrando dos ónix mirándola intensamente.

Acercó su boca con prudencia para besarla una vez más, Sakura se limitó a seguirle el juego y lo besó de igual manera, esperando transmitir a la perfección el mensaje de sus sentimientos.

Entonces sintió el paso final, aquella fuerte mano se las ingenio para abrirla más de piernas. Un roce en su intimidad se hizo presente, y un suspiró escapo de improviso de sus pétalos nuevamente. Finalmente la virilidad de él, comenzó a ingresar dentro de ella lentamente, pero de repente hubo una pausa, que Sakura no entendió, hasta que de improviso sintió la hombría de su amante, completamente dentro de ella, abrió los ojos, y se incorporó con violencia.

—Lo lamento —se disculpó de inmediato con voz ronca, abrazándola con fuerza, sintiendo como sus cuerpos se rozaban, y sobre todo como ella temblaba.

—Es doloroso —susurró ella con escasas lagrimas en los ojos, al sentir como aquel momento, su virginidad se había ido dolorosamente.

—Pronto pasara… si hubiera ido despacio, el dolor hubiera sido más intenso.

¡Por Kami! tenía razón, esa molesta sensación de dolor se fue aplacando velozmente, para darle paso a un intenso placer, nunca había sentido algo así. Nada podría igualar eso.

—Muévete —susurró presa de las intensas sensaciones.

Los oídos de Sasuke no tardaron en captar las órdenes, y con todo el autocontrol que lo caracterizaba, en un esfuerzo sobre humano, empezó con un suave movimiento, movimiento que dio pasó a un ritmo ideal, embestidas en dos direcciones: dentro y fuera.

Ella cerró los ojos y comenzó con un sonoro cantico a los oídos de Sasuke, gemidos gloriosos, que le pertenecían a él.

Únicamente a él.

Sakura con sus piernas rodeando las caderas de él, se dejaba llevar por las sensaciones; en medio del acto hecho su cuello para atrás, algo que él, aprovecho para besar las delineadas formas del cuello de ella, Sakura reaccionó de inmediato, e incorporó la cabeza, y ambos intentaron darse un torpe beso, mientras la danza rítmica de sus cuerpos siguió con su ritmo perfecto, hasta que ya no pudiendo aguantar más, ni abstenerse mas, Sasuke hizo lo que tenía que hacer.

El azabache mordió el níveo hombro de su hermosa amante para reprimir un grito de intenso placer, antes de sentir como los músculos de su miembro se contrajeron, y como la sangre en sus venas corrió con fuerza, al igual que un sudor frio lo recorrió por completo, llegó al orgasmo y derramó su esencia, y todo en sí, dentro de Sakura, que al igual que él sintió como sus pliegues apretaron con fuerza al no poder mas con todo el momento, y sin control de sí misma, se limitó a clavar las uñas en la espalda de su amante, intentando contener inútilmente el excesivo placer que estaba sintiendo, permitió que su cuerpo se relajara totalmente al sentir como su amante llenó por completo su interior con su semilla.

Finalmente Sasuke salió de ella, y ambos cayeron respirando agitadamente sobre la cama, sus corazones y sus respiraciones se acompasaron a la par, sus mentes empezaron a despejarse y a trabajar con normalidad y por fin analizaron las circunstancias.

¿Qué habían hecho?

—o—

—Todo está listo —dijo cierto rubio analizando a los caballos.

—¿No hay ningún inconveniente mi señor?

—No Minoji, la caravana de Sasuke esta lista.

—Me alegro mi señor.

—Buenos días —Saludó Sasuke con una leve sonrisa mientras salía del castillo—. Hola Naruto.

—Hola —correspondió secamente el menor, pero ni esto logro aplacar el excelente humor del otro.

—Permiso mi señor —se escabulló el guardia al ver el pesado ambiente.

—Adelante —respondió sin mirar, dada su lucha de miradas con el otro.

—¿Supongo que debes estar feliz ahora que debo irme?

—No lo negare, Teme —respondió Naruto con una media sonrisa —¿y cuál es tu próximo destino? —pese a sus diferencias, en todo este tiempo se habían aprendido a tener cierto aprecio y confianza entre ellos.

—El reino del Agua —respondió bajando los ojos, mientras un semblante algo gris se posicionó en él.

—El reino del Agua —repitió Naruto con los ojos brillantes, recordando a Hinata —¿y por qué no a la Arena? —preguntó curioso.

—Tengo que ser cortes —se limitó a responder rascándose la cabeza —es el reino de mi prometida.

Cuando Naruto oyó las dos últimas palabras sintió un frio recorrerlo por todo el cuerpo. Él, tenía entendido según los relatos de Hinata, que esta tenía una hermana menor, de diez años exactamente, no, no podría tratarse de nadie de la casa principal, ya que Hinata no tenia mas hermanas, Sasuke debía estar comprometido, con alguien del Bouke.

Sí, eso debía ser.

—¿y quién es la afortunada? —preguntó sonriente.

—Hinata Hyuuga.

Naruto mostró un claro gesto de sorpresa, un sudor frio le recorrió la espalda y sintió como desde el interior de su pecho, finos cristales desgarraban su carne y su corazón, que comenzó a latir lentamente, claramente decepcionado y dolorosamente impresionado.

—A… sí… —fingió tranquilidad —¿cómo? —preguntó desesperadamente, sin reconocerse.

—¡Sasuke-sama es hora de irnos! —gritó uno de los subordinados de Sasuke.

—Me están llamando Naruto, me voy. Adiós —finalizó Sasuke, palmeando en la espalda a Naruto, mientras se dirigía a su carroza.

Naruto solo se quedo allí, miró como la caravana se marchaba, sintió como los galopes de los caballos le taladraban la cabeza.

Hinata estaba comprometida.

No debía sentirse tan miserable y diminuto, pero así era.

¿Por qué lo había engañado de un modo tan cruel?

No, Hinata no era de esa clase de personas, debía haber otra explicación… Sasuke, si, él debía tener la culpa, debía estar detrás de todo para fastidiarle, pero, no encajaba, se suponía que solo él y Hinata, eran responsables de su relación, quizás los dos se confabularon. No. Otra vez su mente erraba, era ilógico, Hinata y Sasuke se habían conocido en el baile, entonces al fin su mente le dio la respuesta, 'los han comprometido por intereses políticos', pero aun así, quedaba la incertidumbre.

Se encogió de hombros y miró al cielo, apretando los puños. Deseaba ir por Hinata, y pedir explicaciones.

No, era demasiado apresurado, además dentro de una semana seria la gran celebración en honor al Kyuubi y él como el actual portador del mismo, debía estar presente.

No pensó mas y dio vuelta en dirección al palacio, ya hallaría el modo de hacer algo al respecto, eso sí, nadie le arrebataría a Hinata, nadie le quitaría a la mujer que deseaba, nadie frustraría sus deseos, y si es que, estaba realmente enamorado, nadie le evitaría amar.

—o—

—¿A qué hora piensas venir?

Se preguntó en soledad, mientras se desperezó y dejó a un lado el libro que había estado leyendo.

Tres toques consecutivos se escucharon e Itachi dejó sus pensamientos y empezó a prestarle atención a la puerta, dos toques más, un breve lapso y dos toques más breves. La contraseña estaba completa, con un paso ocioso se levantó de uno de los muebles y se dirigió a la puerta, la que abrió de mala gana.

—Buenos días —fingió cortesía.

—Uhm… no molestes comadreja —lo cortó de inmediato.

—Parece que no te hizo bien la salida, Deidara —le dirigió una mirada burlona, aunque su rostro se mantenía serio.

—Estoy agotado —dijo pasando a dentro, mientras cerraba la puerta.

—No aguantas —mostró una escueta sonrisa.

—Te prohíbo que te metas en mis cosas —le dijo serio dejando su capa negra en el perchero.

—De acuerdo, no te molestare más, pero dime ¿Cómo estuvo?

—Nah, nada fuera de lo normal —susurró viendo que no se desharía de Itachi a menos que le respondiera.

—Supongo que no está mal —comentó sin darle importancia.

—¡Basta! —Dijo algo enfadado —a ti, no te debe importar mi vida privada, como tu superior te prohíbo que vuelvas a interrogarme sobre eso —respondió furioso.

—No te ofusques —lo cortó Itachi. No comprendía por que Deidara se sentía tan importante.

—Lo siento, pero sabes… —fue interrumpido.

—Sí, lo sé. De acuerdo, ya entendí —se excusó —por cierto, ¿Sasuke llega hoy? —preguntó.

—Así es. Debe venir cuanto antes, para ajustar los puntos finales con la información que le encargamos.

Itachi se alzó de hombros, con aquella respuesta y se levantó de la mesa con el pretexto de que iba a dormir, luego de haber hecho guardia toda la noche.

Así, Deidara simplemente se dedicó a desayunar solo en el comedor, estaba agotando después de su "noche de diversión", el cual era el nombre con el que llamaban a las escapaditas que tenían en las misiones para divertirse y beber un poco.

Después de todo necesitaba esparcirse, al fin y al cabo, y viendo mas allá de todo, eran hombres normales, con necesidades, y una vida… si, una vida… cayó en cuenta de que Itachi y él aún estaban vivos.

Aunque las cosas habían salido bien la noche anterior, y había tenido la suerte de encontrar algo mejor que una prostituta barata, no había dejado de pensar en la misión, esa situación lo inquietaba demasiado, aun no podía creer que era él mismo quien estaba armando una estrategia para secuestrar a su pequeño hermano.

Naruto.

Levantó los ojos al techo y sacudió la cabeza, con el pasar de los años dentro de la organización había aprendido a manejar sus sentimientos y para su desventura ahora estos se encontraban en un vendaval entre la moral y el deber.

La moral, le decía que era incorrecto secuestrar a su hermanito, y lo hacía meditar sobre el dolor de su familia, mientras el deber, simplemente le dictaba seguir órdenes.

Terminó de desayunar y se puso de pie, caminó lentamente y salió de la pequeña cabaña.

Un hermoso sol resplandecía en el cielo, y un gran viento soplaba. Se sentó en el pasto y empezó a contemplar el paisaje, entonces sonrió y recordó como las chicas lo perseguían y le gritaban que era más brillante que el sol, y como Naruto se burlaba de él por ello, al recordarlo simplemente su semblante risueño cambio por uno serio.

¿Qué le diría?

Se supone, que eran seis años de ausencia, y no se imaginaba aparecer de la nada y decirle, "Otouto, estoy vivo". Eso era una gran estupidez.

Suspiró mas ondo y se puso de pie, su deber era su deber y punto, tenía que enfrentar sus miedos y así lo haría, no había nada más que discutir, era así y ya.

Decidido dio vuelta y se dirigió a la cabaña con un solo pensamiento, cumplir a cabalidad con su misión, sin importarle las consecuencias, después de todo…

El fin justifica los medios… ¿verdad?

CONTINUARA…


Notas de Autor:

Que decir… ha sido el capítulo con menos modificaciones que he hecho.

Siento que Sasuke está OoC, y no estoy muy feliz. Espero aun así, que entre todo, incluido ese intento de lemon, que no tiene nada diferente en redacción y es fiel al escrito original a excepción de las rayas, les haya gustado, pues fue mi primer intento oficial.

Sin más que acotar, la pregunta de rigor…

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