Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic

Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei

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tú, yo, nosotros…


AMORES CRUZADOS

Capitulo 12: A las puertas del encuentro

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Deidara voló sobre su gran creación, a la mayor velocidad que pudo, todo había salido perfectamente, tan solo faltaba la huida. Todo le fue confuso, su mente dio vuelcos y discutió con su conciencia… aun no podía creerlo:

Había secuestrado a su propio hermano.

Era un miserable, y se merecía todos los golpes dados por el destino. Ahora si los merecía.

Pocos minutos después de huir del campo de batalla con su hermano inconsciente, se adentró a un bosque frondoso.

—Hasta que llegas —reclamó uno de los encapados.

—No fue sencillo —se defendió parando el vuelo.

—Lo importante es que todo salió de acuerdo a lo planificado —reprendió el menor del trió.

—De acuerdo, lo admito —aceptó la crítica —Deidara… ¿llevaras a Naruto contigo sobre el ave?

—No, seriamos más notables —respondió el rubio, dando un salto para bajar del ave con Naruto en brazos.

Itachi se aproximó a Deidara para observar como este sostenía en sus brazos a su ahora presa.

—Vaya… si se parecen.

—Claro, somos hermanos —por un instante sus ojos vagaron en el rostro de su hermano, y un gesto alegre e imperceptible se poso en sus facciones —¿Tienen la carreta lista?

—Sí —respondió Sasuke señalando un pequeño vehículo, si se podría considerar así, de madera con dos ruedas, el cual estaba enganchado a dos caballos.

—Perfecto —se limitó a responder, depositando en su interior el cuerpo inconsciente que llevaba en brazos —Itachi, tú escoltaras la carreta, es decir, iras de tras, vigilando —el susodicho se limitó a asentir —Sasuke, tú vigilaras a mi hermano, y yo, conduciré la carreta.

—Pero —intentó replicar.

—Pero nada —increpó con veracidad.

—Deidara… —atrajo la atención Itachi.

—¿Qué sucede? —preguntó de quedito el rubio.

—¿Por qué le diste ese trabajo a Sasuke, si sabes cómo es su relación con Naruto? —prosiguió de igual manera.

—¿Acaso no te recuerdan a alguien? —continuó, sosteniendo la mirada.

—Vaya memoria —finalizó separándose.

—Bien, ¿Estás listo Sasuke? —el joven de ojos negros se limitó a erguirse y a subir a la carreta con un salto.

—Ya sé que de todos modos me van a obligar. Qué más da —dijo sentándose a lado de Naruto con las piernas cruzadas, y las manos apoyadas sobre los muslos.

—Entonces, es hora de irnos —dijo Deidara subiendo en la parte delantera de la carreta para guiar los caballos.

—Procura cuidar mis cosas.

Se burló Itachi de su hermano haciendo alusión al equipaje que acompañaba al cuerpo del rubio inconsciente. Sasuke no dijo nada, se limitó simplemente a mirarlo molesto, hasta que sintió un leve temblorcillo, la carreta empezó a ser tirada por los caballos dirigidos por Deidara.

Sasuke simplemente cerró los ojos al viento que le producía aquello, se sentía satisfecho por su trabajo, impulsivamente volteó a ver al rubio, que dormía tranquilamente, y notó un semblante diferente en él, una sonrisa ligera ataviaba su rostro, Sasuke se delimitó a mirarlo curioso, pero no dijo nada, tan solo un pensamiento sutil paso por su mente…

Lo presientes… sabes realmente que él está con vida. Yo también me sentí feliz… al ver a mi hermano de nuevo.

—o—

—Hijo… —habló Jiraiya al ver como los cielos de su único hijo se abrían lentamente .

—Papá…

Alcanzó a decir Minato incorporándose un poco, al tocarse la cabeza sintió como sus dedos se humedecían con un líquido rojizo. Sangre.

—Maldito Akatsuki —susurró —¿Dónde está Naruto, Papá?

—De eso quería hablarte.

—¿Qué sucede? —preguntó algo turbado al ver el rostro de su progenitor.

—Aquella sabandija… se llevo a mi nieto…

—¡QUÉ! —gritó conmocionado.

—Así es, lo único que se ha podido hallar hasta el momento es esto —extendió un rollo hacia su hijo, el cual Minato abrió desesperado.

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Monarcas del Viento.

Reyes Minato, y Kushina…

No hay demasiado que develar… para cuando lean esto, el príncipe Naruto estará bajo nuestro poder. Cualquier negociación la haremos más adelante, les rogamos paciencia y tranquilidad, mientras estos mensajes les lleguen, pueden dar por hecho que la vida de su hijo está garantizada.

Atte.

Akatsuki

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Minato terminó de leer el mensaje, sintiéndose diminuto e impotente…

'No, no de nuevo', se repitió incansablemente en su mente, ya conocía esa sensación, ya había pasado por eso. No, no lo permitiría de nuevo.

Sin poder evitarlo una lágrima bajó de sus océanos hasta la comisura de sus labios, ahí pudo sentir la amargura del momento. Salado, como esa lágrima. Levantó los ojos al cielo, e inspiró un poco de aire intentando calmarse.

—Mi madre… y Kushina, ¿ya lo saben? —preguntó lo más calmado que pudo.

—No… tuve el valor —respondió Jiraiya agachando la mirada.

—Ya veo.

No se atrevió a decir más, simplemente caminó, se sintió mareado y con nauseas. Su hijo… su otro hijo le fue arrebatado por el destino también y él no pudo hacer nada, fue incapaz de defenderle. Estando ya a pocos pasos de cruzar la barrera hecha por la milicia, sintió una mano en su hombro. Fuerte, confortadora.

—Papá.

—Esto… hay que afrontarlo juntos.

—Gracias.

Jiraiya le brindó una sonrisa triste a Minato, que agachó la mirada y continúo sosegadamente, hasta que las halló, su madre discutiendo con unos militares… y Sakura apoyando a su mujer.

No habría consuelo cuando lo supiera.

—¡Le exijo inmediatamente que me deje pasar!

—Tsunade-sama.

—Tsunade… ¡NADA! Le vuelvo a repetir.

—Madre —un hilillo de voz imperceptible interrumpió.

—Minato… hijo…

Cortó su diálogo Tsunade para correr a abrazar a su hijo y su marido, para Sakura y Kushina, tampoco paso desapercibida la interrupción de su escena.

—Minato —habló sonriente Kushina corriendo despacio hasta quedar frente a su esposo, y levantar sus verdes orbes para encararlo. No halló contacto —me alegro de que estés bien, ¿Por cierto? Mi bebe, mi Naruto —comenzó a mirar para todas las direcciones.

—Kushina —Minato finalmente elevó su rostro, el cual se notaba tranquilo, sin embargo el brillo tintineante en los cielos de Minato denotaba una gran zozobra.

—¿Qué… ocurre Minato? —Kushina era despistada e imprudente, pero no era estúpida, presentía la razón de aquel comportamiento.

—El objetivo de Akatsuki… fue Naruto desde el principio… fui inepto… no pude protegerle…

—Mi… mi nieto… —pronunció con los labios temblorosos Tsunade al escuchar a su hijo —Jiraiya —articuló fuertemente desesperada, mirando inquisitivamente a su marido.

—Lo siento… Tsunade…

—No puede ser —dijo Tsunade enterrando su rostro en el pecho de su esposo, llorando sin consuelo.

—Minato —bajó el semblante Kushina temblando, intentando contener el llanto —primero mi Deidara… ahora mi Naruto… ¡NO! ¡No quiero perder a mi otro niño! —gritó desesperada golpeando en el pecho a su esposo que la abrazó fuertemente. Kushina se limitó a sollozar destrozada en el pecho de su marido.

Ajena al desolador cuadro de la familia real, Sakura observaba todo, y temblaba… acaso… acaso aquel al que se había entregado sin reservas, ahora le causaba tanto dolor. Miró al espacio y una lágrima escapó de sus esmeraldas, bajó el rostro y comenzó a gimotear con fuerza.

No… las sensaciones, cada palabra, cada caricia, cada beso, esos ojos, todo le transmitió siempre un sentimiento fuerte, fue por ello que se atrevió a ir tan lejos. Ya sin poder contenerse, ella también empezó a llorar inconsolablemente.

—o—

Hanabi miró a su hermana reposar inquieta sobre la cama.

Había adelantado su regreso con el propósito de apoyarla, en aquellos momentos tan complejos, y en vez de sorprender, había sido ella la sorprendida, cuando al arribar a su hogar se le informó del extraño colapso de su hermana, en este momento, la observaba ajena, como si estuviese vagando en algún lugar remoto e inimaginable.

¿Qué sucede contigo Hina-chan?

Hinata reposaba perturbada sobre la cama. Sus desmayos últimamente inquietaban demasiado al cuerpo médico real del palacio, pero no se podían sacar conclusiones, dado que su cuadro clínico no presentaba síntomas exactos de alguna enfermedad en particular. Ajena a todo, Hinata y su conciencia vagaban por ahí… en un mundo distante y espiritual.

—Naruto-kun —gritó emocionada corriendo en medio del vacío para alcanzar a su amado.

—Hinata —volteó el rubio preso de una alegría inmensa por volverla a ver.

Al encontrarse se abrazaron fuertemente, y se separaron a penas para mirarse a los ojos.

—Yo… los vi… Akatsuki… —habló entrecortadamente —¿qué ocurrió?

—No lo sé. Me tomaron como rehén, y uno de ellos me subió a una ave de arcilla voladora.

—Yo, la vi… un objeto extraño, pero en fin, ¿tu estas bien?

—Sí…

Respondió el rubio bajando el rostro, rosando ligeramente su nariz con la de Hinata. Los labios de ella se entreabrieron, e inquieta se acercó al muchacho para darle paso a un profundo beso. Pero aquel contacto se sentía muy diferente, muy real, diferente a un sueño, se separaron por un instante sin perder el contacto visual, Naruto tomó la mano de Hinata y la besó.

—Hinata, aquí, ahora, quiero que me digas, ¿qué sucede con Sasuke? —Hinata sintió el tibio aliento rozar aun su mano y tembló, como si fuese culpable, pero no lo era.

—Naruto-kun… yo…

—Sin rodeos, Hinata —exigió el rubio mirándola estrictamente.

—¡No es mi culpa! —Habló rápido, agitando la cabeza negativamente —yo, solo te amo a ti —Naruto abrió los ojos sorprendido, era la primera vez que la escuchaba pronunciar algo relacionado al verbo 'amor' —y siempre será así, no importa que me impongan a Sasuke, y lo apuesto que él sea, mi corazón y mi alma son tuyos,

Lo abrazó con fuerza, se aferró a él. No obstante, ese abrazo la lastimó, la hirió sobremanera, porque él no le correspondía, su rostro antes enterrado en el hombro del muchacho se irguió para mirarlo, leyendo indiferencia en sus ojos… se sintió destrozada.

—Na… Naruto —pronunció entrecortadamente.

—Hinata… mi Hinata —dijo el acariciando la nívea mejilla con el dorso de su mano —esto… ¿Qué hacemos? —un latente brillo comenzó a tintinar en sus océanos. Estaba medianamente perturbado y completamente enamorado. Sí, ahora podía decir que eso era cierto.

—Por el momento, disfrutar de nuestra compañía… tú… yo… nosotros

Su voz se quebranto al borde de las lágrimas, que sin permiso descendieron hasta sus labios en el momento que juntó su boca con la de su amado. Naruto, hecho su frágil razonamiento a un lado, simplemente disfrutó el instante. Disfrutó de ella.

Sus anhelantes manos se pasearon por la estrecha y tibia espalda de la joven, acortando la distancia entre sus cuerpos. El contacto entre sus labios en esta ocasión fue más apremiante, distinto a otras ocasiones, era suave pero intenso, un momento perfecto, en el que los dos notaron algo. La atracción y tensión física era algo latente, sin embargo había un vinculo y sentimientos que los ataban, no solo en aquel momento, aunque sonara cursi decirlo, era para siempre.

Se separaron apenas sin perder contacto visual, una marejada en los zafiros del joven se hacía presente, aquella que sostenía en sus brazos, no podía ser suya, pero… ¡al demonio! La quería, y punto. Con relativa delicadeza besó la frente de porcelana de una Hinata tenuemente sonrojada, que se dejaba llevar y sentir. Porque su mente en aquel instante solo procesaba la suavidad de aquellas caricias sobre su rostro, de aquellos besos esparcidos en sus mejillas.

Abrió sus perlados orbes, encontrando los apocalípticos cielos de aquel muchacho que amaba. Se desconecto totalmente, entrecerrando los parpados, mientras observaba como los sonrosados labios de su amor acariciaban tenuemente la comisura de sus aterciopelados pétalos, que se entreabrieron deseosos dándole paso a un suave beso.

No supo en donde quedó la compostura de Hinata, pero agradecía a Kami-sama por desaparecerla por esos instantes, el sentir los delgados dedos de ella sobre su sedosa cabellera rubia, profundizando el contacto entre sus bocas por iniciativa propia, era un verdadero regalo, no deseaba solo acariciarla, necesitaba también sentir los deseos de parte de ella… y ahora que eso era así, todo encajaba perfecto.

Sus labios se separaron conservando aun la esencia del otro, Naruto volvió a besar la mejilla de la joven, pero sus labios en esta ocasión no se limitaron a ello. Deseaba llegar más lejos, así que sin permiso rozó el sensible cuello de la chica, que abrió los ojos con leve sorpresa, pero le dejó continuar, sus finas manos ahora bajaron por la ejercitada espalda de él, se sentía tan firme, y los dedos le quemaban, pese a la ropa.

Los primeros suspiros entrecortados se hicieron presentes, y en medio de ellos palabras, incomprensibles, excepto para ambos.

—Na… Naruto-kun… —pronunció ahogadamente con voz entrecortada–… tú… ¿tú me amas?

—No sé —dudó, pero cambio de inmediato de opinión —no… sí… sí te amo… Hinata… —respondió con un ronco gemido en el oído de ella.

Se miraron a los ojos, pero de repente aquel mundo perfecto comenzó a temblar.

—¿Qué sucede? —dijo el rubio mirando desplomarse todo a su alrededor, separándose un poco de ella.

—No lo sé, Naruto-kun —Hinata se prestaba a tomar la mano del rubio cuando una enorme grieta en el piso se abrió separándolos definitivamente.

—¡Naruto! —gritó desesperada intentando alcanzar la mano extendida del rubio.

—¡Hinata!

Hinata abrió de repente los ojos, mirando al techo fijamente, se sintió agitada como si le faltase la respiración.

—Hina-chan, ¿te encuentras bien? —preguntó la niña asombrada al ver la agitación y el sudor de su hermana en aquel momento.

—Sí… sí Hanabi-chan… —respondió con la misma agitación —¿Qué hora es? —preguntó sin razón aparente.

—Las nueve de la mañana nii-chan, ¿Seguro te sientes bien? —volvió a interrogar preocupada.

—Seguro —contestó firme. Hanabi la encaró con un gesto serio, impropio de su edad.

—Entonces Hina-chan, explícame… ¿Quién ese tal Naruto? Pronunciabas su nombre con una gran desesperación, es él, por él, tu estas al borde del colapso por tu compromiso con Sasuke-sama.

Hinata la miró asombrada, y agachó el rostro que fue cubierto por su largo cabello, queriendo ocultar su vergüenza.

—o—

Una tenue luz brilló en el diván, no pudo distinguir las cosas a su alrededor, sus cielos estaban nublados. Poco a poco todo se fue aclarando y su vista despejando. ¿Dónde demonios estoy?, se preguntó mentalmente al observar el lugar. Una ventana pequeña a su lado derecho, una mesita de noche a lado izquierdo de la cama en la que reposaba, sobre esta, una pequeña lámpara, que contenía una vela consumida, más distante, una mesa de madera con algunos papeles a modo de escritorio y un reloj Cucú en la pared, marcando las 9:00 en punto de la mañana.

Naruto se sentó sobre la cama y se tocó la cabeza, se sintió mareado y adormilado, leves destellos de su sueño se hacían presentes. Terribles o hermosamente reales.

Hinata.

Pero la fantasía fue cortada, cuando de improviso todo se agolpó en su mente velozmente, y sus ojos se abrieron sobremanera.

Akatsuki.

'No puede ser' caviló internamente, miró en todas las direcciones, no era vigilado, debía aprovechar y largarse de ahí, su primer objetivo fue la ventana, pero grande fue su decepción al ver lo chica que esta era, de todos modos, no había tiempo, se incorporó a lado de la cama y observó sus pies desnudos. '¿Cuánta atención?' pensó extrañamente, pero decidió no darle importancia, al fin y al cabo eso facilitaba las cosas. No lo escucharían.

Con un silencio y agilidad digna de un descendiente de leyendas, se escabulló hasta la puerta, la cual abrió silenciosamente, asomó discretamente su cabeza, 'no hay nadie… perfecto', no esperó más y salió de inmediato por el corredor evitando hacer ruido. Pero la suerte no acompaña y suele ser traicionera, al doblar el pasillo chocó directamente con uno de ellos, 'demonios' se dijo para sí abriendo los ojos.

—Te… teme… —pronunció impresionado mirando aquel que se presentaba frente a si —no… Sasuke es más bajo… y tenemos casi la misma edad… —continuó igual de asombrado.

—Naruto —arrastró las palabras —que lastima que ÉL no esté aquí.

—No sé qué dices… pero… yo… yo, ya me voy

Intentó echar a correr a lado del Akatsuki, pero este se lo impidió, Naruto no se iba a dar por vencido, así que ambos comenzaron a forcejear, Itachi hacia un mínimo esfuerzo mientras que el rubio daba todo de sí, pero parecía no haber salida, todo era impreciso, no encajaba, una oleada de preguntas sin respuestas revoloteaban en su cabeza.

¿Quién demonios es el tipo que se parece tanto a Sasuke?

¿Qué rayos quiere Akatsuki con él?

Pero no había contestación para aquellas interrogantes, bueno, aun no.

—o—

—Entonces es todo por hoy.

—Sí, así es. Debemos apresurarnos —su dialogo fue interrumpido por un estruendo dentro de la casa.

—Naruto ha despertado —dijo Sasuke mirando al lugar.

—Sí, así es.

—Entonces vamos, si mi hermano se extralimita no sabemos que podrá ocurrir —volteó a ver a su superior —Deidara-san —observó al muchacho rubio mirar fijamente el lugar, si hacer ningún gesto… por un instante se pareció a su propio hermano.

—Sasuke, adelántate. Detén a Itachi.

—¿Y tú?

—Ya te alcanzo… debo atar a los caballos y guardar la provisiones para el viaje,

—Pero…

—Itachi me respeta por ser su superior, pero en batalla tiene oído sordos, excepto para ti.

Miró fijamente a Sasuke, este se limitó a asentir y a bajar del caballo para entrar al lugar a la carrera.

Deidara permitió un brillo anhelante en sus ojos claros.

Además, necesito dos minutos para meditar… antes del rencuentro.

—o—

Naruto consiguió finalmente zafarse del agarre, dio vuelta instantáneamente para encarar a su adversario, que no mostraba ninguna emoción en su rostro.

—Demonios, ¡Pelea enserio!

—Si vamos enserio, morirás —advirtió.

—¡A la mierda! ¡No me importa!

—Eres un chiquillo bocazas, pero si así lo quieres…

Dijo Itachi cerrando los ojos por breves instantes, al abrirlos, el rubio pudo visualizar las pupilas rojas y las comillas formarse dentro de ellas. Eso era el famoso sharingan, significaba que…

—¡Detente! —se oyó una voz jadeante a las espaldas de ambos, el rubio volteó y pudo hallar un rostro familiar.

—¡Sasuke! —Dijo el rubio impresionado, con el mirar desencajado, y su mundo revuelto —¡ ¿Qué significa esto?

—Naruto —jadeó una vez más —no es momento —volvió a resoplar, y encaró a su hermano —Itachi… para ahora… son ordenes de… —giró el rostro con incomodidad —tu sabes quién…

—No creerías que en verdad lo iba hacer. Simplemente buscaba noquearlo para que me deje en paz.

—Imbécil… —escupió Naruto furioso — ¿qué demonios pasa, Teme? Respóndeme —miró a Sasuke fijamente. Él solo se limitó a mirar a un lado.

—Quien responderá a tus inquietudes soy yo… Naruto.

Naruto vio a una figura aproximarse detrás del camino recorrido por Sasuke. Sus ojos se abrieron sobre manera, sus pupilas comenzaron a dilatarse, su cuerpo empezó a rehilar sin poder controlarse. Sus ojos debían estarle jugando una mala pasada, debía estar soñando, pero eso, no era posible, sentía todo a su alrededor, el aire colarse levemente, y el cansancio en su cuerpo. Estaba despierto, entonces, aquel sujeto que se aproximaba sosegadamente debía ser…

—Deidara…

—Naruto, es hora de la verdad.

CONTINUARA…


Notas de Autor:

Uhm… pues, que decir.

No hay mucho que expresar, salvo que en este episodio se fijan los ejes para el romance entre Naruto y Hinata, y por supuesto, y quizás más importante, se empiezan a dar los primeros pasos al verdadero nudo de la historia.

No porque sea la autora, pero… esto de verdad se pone bueno.

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