Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic
Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei
AMORES CRUZADOS
Capitulo 15: Genealogía Uchiha
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El andar de los caballos era parsimonioso, la noche estaba cayendo sobre ellos; pero no detuvieron la marcha, faltaba poco. No valía la pena esperar.
—Llegamos.
La voz de Deidara se entremezcló con los sonidos naturales a su alrededor, mientras Itachi prosiguió a su lado para realizar los sellos correspondientes, que permitirían el paso de todos al interior de la artística guarida.
—Ya esta —enunció el joven de ojos negros.
—Continuemos.
Deidara realizó un movimiento con su mano, invitando a pasar a su prosélito, y su hermano, estos obedecieron. Los ojos de Naruto se pasearon por el lugar, era tétrico, y en otra época hubiera corrido de miedo, pero había madurado, ahora todo eso le producía un gran vértigo. Prosiguieron con el recorrido, los caballos se quedaron en la estancia y todos continuaron con su camino. Naruto, en el fondo del corredor divisó una gran puerta, a la cual golpeó quedadamente su hermano. 'Adelante'. Una voz fuerte en el interior alertó sus sentidos, y sin confiarse del todo pasó al final, colocándose a lado de Sasuke.
—Naruto-san —los codos de Madara reposaban sobre la mesa, mientras sus manos se entrelazaban por debajo de su mentón.
El rubio solo atinó a quitarse la capucha.
—Es un placer tenerte aquí.
—Gracias —una respuesta vacía, simple compromiso.
—No esperaba menos de ti, Deidara —miró con media sonrisa al aludido.
—Gracias, Madara-sama —fue un agradecimiento vago, lleno de inconformidad.
—Muchachos —cerró los ojos, guardando un gesto pensativo —salgan un momento, tengo que hablar con Naruto-san.
—Permiso.
El primero en reaccionar a la orden, fue Sasuke, seguido por Itachi y su superior, los tres abandonaron la habitación dejando al líder y al prospecto, solos.
—Supongo que tienes una idea del porque estás aquí —sus ónix se prendaron en los océanos del chico —tu hermano debe haberte adelantado algo.
—No mucho, como me hubiera gustado —cruzó sus brazos por detrás de su nuca, con un deje quemeimportista.
—Siéntate.
Sugirió señalando un gran mueble. Madara se concentró en el andar calmoso del muchacho, ya había visto esa actitud. Deidara. Nunca había discutido su desempeño, pero su rebeldía… ya hallaría el modo de domar al nuevo mocoso.
—Debes por lo menos saber, que los objetivos de Akatsuki no se centran en el terrorismo, al menos no de lleno.
—Lo sé, si no mi hermano no estaría aquí.
—Ya veo — 'no me ayudas demasiado, Deidara', aquel muchacho boca floja, había decidido dárselas de discreto, y el que cargaba con el lio, era él—. Naruto —su timbre de voz profundo se dispersó por la habitación —tú, estas en frente de mí por una razón —la expectante mirada de Naruto, brilló un breve instante —creo… que estas a la altura de un miembro de la organización.
—¿En serio? —su confianza flaqueó.
—Por supuesto —se levantó de su escritorio, para dirigirse al menor —veras —finalmente tomó asiento a lado del chico —Akatsuki, como ya te dije. No es una organización con fines terroristas, de hecho, todo es camuflaje.
—¿Camuflaje?
—Exactamente. Nuestros intereses son otros.
—Y… ¿Cuáles son esos intereses?
Naruto fijó sus azulados iris en los orbes oscuros del líder, que destellaban fuliginosos, en la penumbra.
—Intereses políticos. Buscamos guardar la soberanía de la Franja de los Reinos.
—Pero de eso se hace cargo el Consejo de los Reinos —acotó confundido ante tal afirmación.
—Esos ineptos, no podrían controlar ni un levantamiento civil —refutó con obviedad —al menos no… frente a él —su lívida mirada fue a parar a un punto en el vacío.
—¿Quién es él? —sintió la curiosidad devorarlo.
—Orochimaru.
No era algo que esperase. Uno de los viejos conocidos de sus abuelos, uno de los héroes de guerra, un sannin legendario, el…
—¿Actual rey interino del Fuego?
—La actual serpiente del Fuego, más bien.
Naruto lo vio intrigado. Aquel hombre tenía un vocabulario tan retorico… y él no era bueno en las ciencias que exigían deducción y gran capacidad de discernimiento. Literalmente, él odiaba la filosofía.
—¿A qué se refiere con 'serpiente'? —una mueca confusa se impregnó en sus rasgos.
—Serpiente —repitió la frase bajando el rostro —es quizá uno de los pocos términos que se ajusten a un tipejo como él.
—Pero él es un héroe…
—¡Es una farsa! —le interrumpió algo molesto —aquel… aquel —habló entre dientes —aquella lacra es la responsable de todas las desgracias de mi familia.
—¿Los Uchiha?
—Exactamente.
—¿Cómo? —sus brillantes orbes continuaban llenándose de dudas.
Madara apretó la mandíbula, mientras bajó la mirada con rabia y frustración.
—No te negare —empezó hablar pausada y tranquilamente —que Orochimaru es un genio, la clase de guerrero único que existen por cada generación —calló un momento —pero siempre fue ambicioso, y ha sido aquella ambición la que nos acarreado tantas desgracias.
—¿Qué desgracias? —el semblante confundido de Naruto, contrastó con la leve sonrisa de Madara.
—Mi hermano, el rey. Murió al poco tiempo de heredar el trono, seis años en el poder, solo eso —bajó la mirada al suelo —sin mencionar la muerte de su mujer al dar a luz a su heredero. Mi hermano convivió con su hijo, escasos cinco años —encontró su mirada con la del joven —ni siquiera lo vio crecer.
Naruto agachó el rostro, levemente conmovido, él conocía la sensación de carencia de un ser querido.
—Así que yo, tome el poder —las pupilas del rubio volvieron a mirar el rostro de aquel hombre en frente suyo —en aquella época yo era demasiado joven, ingenuo, y me fie de mi amigo —sonrió sarcástico —mi supuesto 'amigo' —negó con la cabeza —mi confianza en él era tan grande, que le comente varios de los puntos en mi testamento.
—Pero si usted era tan joven, ¿Por qué hizo un testamento?
—Es lo que las leyes te exigen. Como rey, frente a cualquier eventualidad, debes dejar todo organizado —miró la confusión que seguía anunciando la fisonomía de Naruto —uno de sus puntos… era el nombre de aquel que me sobrevendría en el trono, y cuidaría de Fugaku, el padre de Itachi y Sasuke.
—¿Y?
—Y, era él en quien pensé. Y se lo hice saber.
—Entonces… —soltó la palabra con el propósito de acelerar la charla.
—Entonces él hizo algo que yo no espere —detuvo su atisbo en un punto fijo —me traiciono —un ligero sobresalto se presentó en Naruto —el Fuego acababa de entrar en conflicto armado con un pequeño estado llamado Villa del sonido, yo fui a la guerra, pero me hirieron, no fue grave, sin embargo…
—¿Qué? —su entereza deparó totalmente en él, tal cual había deparado anteriormente en su hermano.
—Lo encontré, le pedí ayuda, y él me la negó… dejándome en medio de la nada, como a un perro —sus orbes oscuros se dilataron confusos —me creyeron muerto, me paso exactamente lo que a Deidara —le miró y sonrió con confianza —yo también llegue y vi mi propia tumba, y no supe que hacer.
—¿Y qué paso con Orochimaru?
—Tomó lo que yo puse en sus manos. Se quedó con Fugaku y mi reino —sopló rascándose la sien —sabía que en calidad de muerto no podría enfrentarlo, así que pase planeando el modo, por casi quince años —miró a un muy interesado Naruto —pero decidí dejar de lado mis planes.
Entreabrió levemente los labios, presó de la gran extrañeza de la historia.
—No tiene lógica, usted buscaba venganza, y dejó todo de lado —lo encaró enfadado - ¿Por qué?
—Sencillamente, porque mi sobrino Fugaku ya estaba en el poder, y acababa de proporcionar a nuestra casa real un heredero.
—Itachi —los zafiros de Naruto brillaron mientras pronunció aquel nombre que se confundió con un leve susurro. Madara simplemente afirmó con la cabeza.
—Supuse, que estando Fugaku a cargo, y teniendo un heredero. Orochimaru desistiría, pero me equivoque.
—¿Cómo?
—Orochimaru es astuto.
Se puso de pie y empezó a caminar, teniendo encima la mirada atenta de Naruto.
—Espero lo suficiente, y se deshizo de Fugaku y Mikoto, los padres de Sasuke e Itachi.
—Entonces —un ligero gesto de compasión se presentó en sus rasgos.
—Aquel infeliz dejó en la orfandad a mis sobrinos —volteó a verlo —el accidente que ellos tuvieron fue planificado. Fue un asesinato.
Naruto bajó el semblante realmente aturdido por la historia. La vida de su declarado enemigo no había sido nada fácil. Tal vez todo aquello explicara el hurañísmo de Sasuke, a quien por un momentáneo instante, le tuvo compasión.
—Debido a todos esos incidentes, se creó la malversada idea de que el trono del Fuego estaba maldito. Así que por eso todos los condes y duques de nuestra casa real, declinaron la oferta de ocupar el trono —hizo una mueca de inconformidad —Así que Orochimaru, siendo tan 'valiente' y 'gallardo', aceptó el cargo —su voz estaba cargada de sarcasmo.
—¿Cómo supo todo eso?
—Mis ojos ven más que los de cualquier Uchiha.
Su azulina mirada destelló confundida. 'Más que cualquier Uchiha' ¿Qué había intentado decirle con eso?
—Fue después de ello que decidí crear Akatsuki —miró al piso —y puse en marcha todos mis planes con algunos aliados.
—¿Quiénes? —curvó levemente los labios a modo de sonrisa.
—Eso aun es un secreto —sonrió con sarcasmo —el asunto es que a partir del nacimiento de Akatsuki, me dedique a frustrar, directa e indirectamente los planes de Orochimaru —sus ojos brillaron con intensidad.
—¿Y cuáles eran esos planes?
—Primero —empezó numerando con sus dedos —inició algunos conflictos armados con pequeñas naciones, con el propósito de arrebatarles sus tierras. Pero Akatsuki intervino y no lo logro —hizo una pausa, y continuó —Segundo, mandó matar a varios miembros de la casa real Uchiha, y aunque logró deshacerse de algunos, nosotros evitamos que asesinase a otros tantos.
—¿Qué más? —exigió con una ansiosa pregunta.
—Tercero, le declaró la guerra a tu reino.
—¿Cómo? —interrogó sorprendido.
—Por una tontería, que ya ni recuerdo —frunció el ceño —el asunto en ese caso fue que no pudimos hacer mucho, y se quedó con un pequeño estado —agitó la cabeza levemente.
—¿Qué estado?
—La aldea Oculta de las Rocas, si no me equivoco.
—Sí —Naruto se rasco la cabeza—. Recuerdo que Iruka-sensei mencionó algo al respecto —hizo un puchero —Pero bueno… ¿Qué mas ocurrió?
—Además de eso, unas cosas sin importancia, a excepción —los zafiros de Naruto se fijaron en Madara, quien parecía meditar algo relevante —intento envenenar a Itachi.
—Sí, lo sé. Mi hermano menciono algo al respecto.
—Me lo imagino —acotó con obviedad, a dicha afirmación —Pero al pasado, pisado. Actualmente tenemos un problema mayor, y es por eso que estas frente a mí.
Naruto se incorporó de inmediato y dio dos pasos, quedando frente al líder de Akatsuki. Su oceánica mirada se elevó un tanto para mirarle al rostro. Después de haber oído aquellas cosas estaba dispuesto a lo que sea.
—¿Deseas formar parte de la organización?
Finalmente la interrogante estaba formulada. Y aquellas palabras que había anhelado escuchar desde que oyó con encanto las aventuras de su hermano, estaban latentes. Su cabeza se hallaba confusa, el vértigo recorría sus venas, sin embargo el temor, la moralidad y la honra, le acosaban… pero era de valientes lanzarse al vacío, aun mejor, por una causa justa.
—Acepto.
Una sensación devastadora le acongojó, acababa de convertirse en un renegado, fue por ello, a pesar de la apocalíptica sensación, que decidió hablar rápido, y devastar con velocidad su moralidad, como lo haría un huracán.
—Perfecto.
Madara mantuvo un rostro sereno, y se limitó a reflejar su alegría a través de sus sonrientes ojos.
—Como líder de Akatsuki, quiero darte una primera orden.
—¿Cuál?
—Llama a Sasuke.
Y aquella emoción se fue al demonio en ese momento. ¿Acaso ahora que sería parte de la organización se limitaría a recadero? Suspiró frustrado y caminó hacia la puerta con desgana, no era 'el tipo de aventura' que él buscaba. En medio de su desairado paso, fue escrutado por la oscura mirada de Madara, quien reía satisfecho. Naruto se parecía demasiado a Deidara, física como mentalmente, no sería difícil manejarlo.
—Hey, Teme, te llaman.
Naruto asomó su cabeza por el alfeizar de la puerta, y con aquella orden captó la atención del muchacho de desordenados cabellos negros, que se puso de pie y en marcha, frente a la escrutadora mirada de su hermano y su superior, que se mantuvieron silenciosos y aparentemente absortos.
—¿Qué sucede, Dobe? —interrogó discretamente mientras atravesaba el oscuro umbral.
—No se —alcanzó a decir antes de ser interrumpido.
—Sasuke.
—¿Qué sucede Madara-sama? —ni un leve interés se registraba en su voz.
—Llama a todos los miembros de la organización, tú sabes en donde encontrarlos.
Se limitó a asentir, como respuesta afirmativa al dictamen. Sabia por donde venia el asunto, así que dio vuelta sobre sus talones dirigiéndose hacia la puerta, en medio de su camino sus ónixs se encontraron con los azulinos orbes de Naruto, y en un gesto extraño, se atrevió a sonreírle altivamente, con una especie de profunda satisfacción, dejando así, perturbado al muchacho de cabellos rubios.
—o—
La sala se fue llenando de a poco, tal como sus nervios, con un sigilo lento, pero sin tregua. Su agitación aumento cuando reconoció varios rostros en medio de todos los miembros de aquel lugar, del cual, él ahora, era parte.
—Guerreros de Akatsuki.
Los murmullos en la sala se detuvieron al compás de la orden impartida por Madara. Y la atención completa de todos, deparó en la figura del líder, y un muchacho menor que se encontraba a su lado.
—La razón de convocarlos a todos, el día de hoy, ha sido con el motivo, de presentarles a este chico —volteó a ver a Naruto —como un nuevo miembro de la organización.
Naruto dio un paso al frente, y sonrió traviesamente por el nerviosismo. Mientras era analizado por todos los presentes.
—El nombre de este muchacho es Naruto.
Varios redirigieron su mirada hacia Deidara, pero este concentro su atención en un punto vacio, intentando ignorar todos aquellos gestos indiscretos. Otros tantos simplemente sonrieron, y alguno miró confuso el cuadro, pero satisfecho.
—Madara-sama —una joven de cabellos oscuros levanto la mano, atrayendo la atención de su líder, como lo haría una niña de escuela.
—¿Que sucede Konan?
—¿Podría hacerle una pregunta a…Naruto? —interrogó, con la mirada sonriente, y el rostro parco.
Madara asintió, como gesto de aprobación. Mientras Konan se aproximó al joven rubio, sin dejar de observarle de arriba, abajo.
—Realmente te pareces a Deidara-san —Naruto bajó la mirada nervioso —¿Cuántos años tienes? —guardó su compostura, sin embargo un deje de travesura se colaba en aquella situación.
—Dieciséis —agachó su cabeza totalmente sonrojado, esa chica era muy linda, pero su fría actitud, entremezclada con ironía y diversión, le estaba alterando los nervios.
—Ja… —soltó una leve carcajada —aun no igualan tu record, Deidara.
Konan aun se encontraba frente a Naruto, pero sus orbes naranjas deparaban en el otro muchacho de cabellos rubios. Que se limitó a resoplar, con algo de molestia.
—Record… de ¿Qué? —averiguó, con sus ojos tintineantes.
—Ah… pues…
La severidad en sus delicados rasgos seguía presente, había sido entrenada para mantener una actitud fría, pero al ser tan efusiva desde chica, sus emociones se reflejaban con facilidad, en su voz y mirada.
—Tu hermano ha sido el miembro más joven que ha ingresado en toda la historia de Akatsuki.
Naruto volteó fijando sus grandes orbes en las de su hermano, que sonrió levemente, intentando darle confianza. Naruto le devolvió el gesto con más efusividad.
—¿Alguna pregunta más? —interrumpió Madara, paseando sus brillantes ébanos por sus vasallos, quienes sentían curiosidad, pero reprimieron dicha emoción —veo que no. Así que ahora continuaremos con el resto de la ceremonia.
—¿Mas? —chilló el pequeño rubio.
—Sí, Naruto. Más —le miró glacialmente, mientras continuó hablando —Sasuke ven acá.
Ordenó, Sasuke no se quejó y con una actitud desganada prosiguió a lado de su superior, pese a su actitud, sintió un nerviosismo recorrerle al ver los extraños gestos de todos los presentes, en especial los de su hermano y Deidara, quienes parecían tenerle lastima, pero en dicha lastima se mostraba algo de burla.
—A partir de hoy —miró al par de chicos —Naruto, Sasuke. Ustedes formaran el equipo cinco de Akatsuki, y Sasuke será el permanente superior, salvo caso excepcional.
Naruto arrugó el entrecejo mirando con furia a su 'superior'. Sasuke pareció no perder la sobriedad en su rostro, simplemente abrió levemente los labios, como único gesto de sorpresa.
—¡¿Por qué el Teme tiene que ser el superior? —Naruto apuntó con su dedo índice, al príncipe del Fuego, como un niño defendiéndose de una acusación injusta de un adulto.
—Porque yo soy mayor que tú, además soy más inteligente —sonrió con autosuficiencia, provocando como reacción un intento de Naruto por golpearlo, pero Madara lo detuvo a tiempo.
—¡Sasuke! —Reprendió con severidad —Naruto no es mejor que tú, ni tú eres mejor que él —aquel regaño fue suficiente para dejar al menor de los Uchiha fuera de combate —Naruto —volteó hacia el rubio —los superiores en Akatsuki se designan por antigüedad, y Sasuke tiene más tiempo que tu aquí.
La marea y la noche dejaron la tormenta con aquellas palabras, el único debate que se sostenía aun, era entre sus miradas.
—Bien, ahora que ya tenemos a Naruto en la organización, creo que puedo hacer a todos participes de la ultima jugarreta que prepara Orochimaru.
Un intercambio de miradas y murmullos, se produjo entre todos los miembros presentes, a excepción de Itachi, Deidara, Sasuke y Neji, quienes conocían a la perfección la situación.
El líder de Akatsuki no anduvo con rodeos, y aunque lentamente, empezó explicando el problema en el que se encontraba Sasuke, la princesa del Agua, y todo el lio que traería aquella situación, al Reino del Viento. Naruto apenas sí pudo disimular su naciente emoción, y se sintió dichoso de saber que Hinata no le engañaba, que todo era producto de un interés desmedido de poder. Pero dicha felicidad, no le duró demasiado.
—¿Y cuáles son las medidas que tomaremos, Madara-sama? —la voz grave de Yahiko, cuestionó al líder después del relato.
—He analizado todo con detenimiento —habló pausadamente —Y creo que lo correcto es seguirle la corriente a Orochimaru.
—¿De qué está hablando? —preguntó con seriedad Sasuke.
—Que tu compromiso con Lady Hinata debe seguir en pie.
—Pero el Teme no la quiere. Y ella tampoco le debe querer.
Intervino Naruto abogando aparentemente por Sasuke. Aunque la realidad se centraba en la defensa de la princesa, y el sentimiento que había nacido entre los dos.
—Puedo preguntar ¿cómo puedes tener la certeza de que Sasuke no siente nada por la princesa, y viceversa?
Madara era astuto, y pudo casi deducir la situación, al ver la vehemencia con la que Naruto levantó su voz en protesta.
—Por el modo en que él se expresa —musitó quedadamente, con la mirada baja.
—Naruto tiene razón.
Sasuke reaccionó con cierta desesperación, más visible aun a causa de su frugal carácter.
Agachó el rostro cuando Madara dirigió sus ónixs a los de él, sintió que aquella mirada le desnudaba el alma. Un leve sonrojo por saberse descubierto cubrió sus pálidas mejillas, mientras sentía como el ritmo de su corazón aumentaba. En otra situación un compromiso arreglado le habría importado un bledo, pero no ahora que se había apasionado, no ahora que tenía un lazo tan fuerte con Sakura, un lazo espiritual y físico… un lazo de dos personas predestinadas. Aunque él no lo admitiera.
—¡Además usted no está pensando en Hinata-san! —y defendió incluso a una extraña para él, con el propósito de salvarse… y salvar su unión con Sakura.
—¡Concuerdo con Sasuke!
Naruto elevó su suplica, mirando directamente a los ojos de Sasuke, que reflejaban desesperación y zozobra, su mirada era idéntica a la de Hinata en aquel sueño. No solo era él y Hinata, Sasuke también debía tener a alguien importante, eran demasiados destinos en juego.
—Madara-sama —Neji habló interrumpiendo el pesado ambiente —yo concuerdo a plenitud con Naruto y Sasuke. Sasuke no ama a Hinata, y le puedo asegurar que mi prima tampoco siente algo por él —no había demasiadas expresiones en él, en esta ocasión no se salió de casillas, como la primera vez que supo de la situación.
—Neji, Sasuke, Naruto… todos —posó su barbilla sobre sus manos entrelazadas apoyadas sobre los codos por encima de su escritorio —lo que he planificado detendrá a Orochimaru, pero para ello esa boda debe efectuarse —ordenó, con un tono calmado pero irrefutable.
—¡Yo no puedo! —se quejo como un animalito herido —Tío…
Expresó suplicante, sin conseguir si quiera una mirada compasiva por parte de Madara, tuvo el ademan de lanzarle un golpe desesperado, su mente ya no pensaba con claridad, la situación estaba nublando su raciocinio, pero fue detenido por dos cálidas manos sobre sus hombros.
—Cálmate Sasuke.
Itachi lo tranquilizó de inmediato, su voz se escuchó como una suave brisa acariciando el mar. Sasuke elevó la mirada y enrojeció por la frustración, sin perder el contacto visual con su hermano, quien con mudos gestos lo estaba relajando.
—¡Pues a mí me sigue pareciendo injusto! —Naruto se colocó frente a Madara retándolo con la mirada.
Madara dedujo en ese instante la más grande diferencia de Deidara y Naruto, este último era por mucho mas, imprudente que el mayor.
—¡Usted!
Naruto gruñó con ira, su furor se reflejaba en sus juveniles rasgos, deformándolos. Su mano se elevó con el propósito de golpear con indignación a su 'líder', toda la situación transcurría en cámara lenta para Madara, quien esperaba con paciencia semejante atrevimiento, para así, mostrar sus habilidades, y dejar en ridículo al muchacho, pero sus bajos anhelos fueron evitados cuando Deidara velozmente, tomó la muñeca de Naruto, deteniendo la trayectoria del golpe.
—Aniki…
Murmulló el rubio menor, elevando sus cielos hacia los del mayor, que le miraba tranquilo. Deidara era muy deductivo, y junto con Madara, fueron los únicos en acertar, el por qué del comportamiento de Naruto.
—Ven —ordenó con calma, mientras bajaba la impulsiva mano de su pequeño hermano, que lo miró con rabia, pero obedeció, no sin antes dirigirle una mirada furiosa a su líder. Casi podía jurar que se arrepentía de haber ingresado aquel lugar.
—Chicos —se dirigió a todos, sin prisas —Orochimaru está forzando ese compromiso con el propósito de influenciar a Sasuke, para que inicie un conflicto armado con el Viento, y como Sasuke aun será menor de edad cuando contraiga nupcias con Lady Hinata, cree que el lograr aquello será fácil —sus ojos se detuvieron en Sasuke, quien sostenía su porte orgulloso, pero una mirada devastada —pero él no cuenta que hay una gran falencia en sus planes —sonrió con quietud—. Hiashi Hyuuga, va a estar pendiente de su hija y su yerno. Sí, Sasuke aboga un dictamen especial, puede conseguir deshacerse de Orochimaru, cediendo todo el control a Lord Hiashi.
—Pero usted conoce a Orochimaru, no será sencillo —Sasuke se dirigió a Madara con obviedad.
—Lo sé, pero ahí es donde entra Naruto —el rubio lo miró con intriga—. La boda es para que Sasuke tenga un apoyo y una salida, en caso de cualquier eventualidad, y el Viento, con la ayuda de Naruto, podría ayudar con la moción de sacar del poder de una vez por todas a Orochimaru, frente al Consejo de los Reinos.
—Pero es necesario que Sasuke y Hinata-ch… —se mordió la lengua para evitar delatarse —y Hinata-san se casen.
—Por supuesto —respondió con calma, encarando al rubio —Haber Naruto —decidió explicarse —supongamos que tú, eres quien se casa con Hinata-san —el rubio se coloreó hasta las orejas, dicha reacción afirmo la sospecha del Uchiha mayor —Orochimaru se desharía de Sasuke sin remordimientos, se adueñaría del Fuego, y…
—Mi reino intervendría.
—No, no puedes, violarías la soberanía del Fuego —lo acalló—. Y como dije, con Orochimaru al mando, sin vigilancia, sin una Casa Real detrás de él, hará un infierno del Reino del Fuego, y serian todos los habitantes los perjudicados. A la larga sé, que inclusive sería capaz de forzar a todas esas personas para que peleen e invadan países menores, reclamándolos para el Fuego. Y con todo aquello, tendría la fortaleza suficiente para enfrentarse a tu reino —calló, mirando los azulados orbes del menor —te arrebataría el Viento, esclavizaría a tu gente y se desharía de ti, y de tu estirpe.
—No… —susurró incrédulo.
—Sí —cerró los parpados con autosuficiencia —es por ello, que si Sasuke contrae matrimonio con Hinata, tendrá un apoyo, y una salida. Abogaría frente al Consejo, y con el voto del Agua, el Fuego… y el Viento —lo observó demandante —podría pedir cualquier condena para la víbora. Pero si no tiene el apoyo de tu reino todo se quedaría en nada. Es por ello que debemos obrar así.
—Pero es mi felicidad —intervino Sasuke.
—Y la felicidad de Hinata —abogó Neji.
—El Teme y Neji-san tienen razón —elevó su voz Naruto.
—Consideren que están hablando de dos personas que serán felices si no se desposan —expresó estrictamente el líder Uchiha —a cambio de centenares de personas que perecerán a causa de esa decisión. Hablamos de… —contuvo el aliento —de sacrificar a Sasuke y Hinata por el bienestar de miles —los miró con cierto desasosiego —son dos vidas, por el bienestar de miles.
Todos se silenciaron, frente a esa verdad. Madara tenía la boca llena de razón. Sacrificar dos vidas, era un precio pequeño, en comparación con el dolor que centenares de personas padecerían en manos de un ser vil, y cruel como lo era Orochimaru.
Naruto sintió por un efímero instante como el alma se le escapaba del cuerpo, al darse cuenta de la realidad. Era cierto, con la boda de Sasuke y su Hinata, podrían acabar de una vez por todas con la ambición desmedida de aquella serpiente; pero si ella terminaba a su lado… paulatinamente aquel ser ruin, conseguiría apropiarse de distritos menores, hasta hacerse de un gran poder, y enfrentarlo. Cerró los ojos con frustración. Y una vez que lo derrotara, se desharía de él y todo su linaje, además de someter por la fuerza a la gente de su reino. No, él no debía lograr algo así…
—Que… debo hacer —un hilillo de voz escapó de su garganta.
—Naruto —se sorprendió Madara —tú…
—Yo también quiero saber.
Sasuke elevó la voz, comprendiendo también la situación. Se sintió devastado, pero para un rey, lo más importante era su pueblo, y a él, poco le faltaba para ejercer semejante responsabilidad, debía estar dispuesto a dar su vida inclusive, y lo que las circunstancias le exigían ahora, era sacrificar su felicidad.
—Sasuke, tú solo procura intentar ser feliz a lado de la joven —el muchacho de cabellos negros asintió sin convencimiento.
—Y tú, Naruto, cuida de que esa boda se efectué, y que no se presente ningún contratiempo.
—Así será.
Sintió el corazón trisársele, no podía hacerse a la idea de ver como su ángel seria entregada a Sasuke, pero los acontecimientos exigían aquello. Era lo correcto.
Madara dio algunas explicaciones más, sin que Sasuke y Naruto depararan en ellas. Los dos solo se limitaban a inundar sus esencias en un mar de dolor, extenso y eterno.
.
… Adiós, Hinata…
… Adiós, Sakura…
.
CONTINUARA…
Notas de Autor:
Uff… que diré.
Espero que esto esté decente, y que realmente ciertas partes no parezcan bashing a Orochimaru. Yo no lo odio. Pero sus enemigos en este fic, sí.
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