EDITADO 11/12/2015
Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic
Disclaimer:
* Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei
* (1) La cita textual incluida pertenece a la canción "En Cambio, no", interpretada por Laura Paussini. La lírica, música y comercialización son propiedad de la disquera Warner Music.
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… Es más fuerte el amor, que la razón…
AMORES CRUZADOS
Capitulo 17: En cambio, no
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(1)(…) Me llueven los recuerdos, de aquellos días,
que, corríamos al viento (…)
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Exhaló forzosamente, como si el aire en sus pulmones, por un breve instante hubiera dejado de circular. No era para menos, aquella situación era incorrecta, reprochable, y… solo atinó a exhalar nuevamente.
Hinata sintió la respiración pausada de Naruto, y los propios temblores de su cuerpo. Levantó el rostro, hallando la mirada vacilante del joven, inexpresiva, medrosa… tan distinta a la habitual.
—Hinata.
Naruto apremió con un hondo suspiro, mientras tomó con delicadeza los brazos de la muchacha, apartándola de él con consternación, como quien se aleja del fuego que da calor en un día de invierno.
—Señorita Hyuuga.
Carraspeó un poco recuperando totalmente la compostura.
—Siento el incidente, permiso.
Dio vuelta e quiso seguir con su camino. En un claro intento fallido.
—¡Naruto!
Hinata elevó la voz, tomando a Naruto de una de las mangas de su casaca. Él, detuvo su paso instantáneamente volteando el rostro con ligereza y fluctuación.
—Señorita —la miró con pesar —su padre debe esperarla.
—Naruto.
Tomó al muchacho de los brazos mirándolo incrédula. Movió la cabeza con suavidad, mientras sus ojos se nublaban. La única respuesta de parte de él fue un brusco movimiento para alejarla, fue en aquel momento cuando los delicados dedos de ella rozaron involuntariamente su mano.
En un contacto premuroso.
Piel a piel.
Sin razonar, impulsivamente tomó con parsimonia las manos de Hinata, como si se tratasen de frágiles pétalos.
Ella, se vio aturdida, fijó con desconcierto su mirada en las manos que sostenían con delicadeza las suyas, sus iris siguieron su recorrido hasta tropezar con el semblante de Naruto, que aguardaba con un gesto ansioso.
Necesitado.
Eso era suficiente para ella.
Apretó con fuerza las nudosas manos del joven, aspiró profundamente y entrecerró los ojos, esperando ávida cualquier movimiento, la respuesta instantánea del joven fue la misma, cerrar los parpados y dejarse llevar.
En un paulatino movimiento ambos se aproximaron al otro.
Las manos de Naruto subieron con lentitud por los antebrazos de Hinata, percibiendo la sedosidad de la piel clara de la joven, y el constante choque de las anchas mangas del vestido en aquel recorrido.
Aspiró azorada por el contacto. Quizás era el tiempo de no verlo, el amor, o la simple necesidad de satisfacer los bajos instintos de la carne. Sea cual fuese la razón, lo importante eran los hechos.
El fuerte aroma de él, la embriagó, la helada respiración que chocó contra la comisura de sus labios, la estremeció, abrió por reflejo la boca, como si el instinto le indicase el próximo movimiento.
Su nariz chocó suavemente con la de él, y pudo percibir el aroma que desprendía.
Exquisito. Justo como lo recordaba.
Finalmente sintió un roce más suave, y su temperatura se disparó.
Los labios del joven se posaron con delicadeza en el pálido cuello de Hinata, que respiró hondo sin abrir los ojos, el roce de los labios de él sobre su piel era hipnótico, cada segundo se alargaba en una infinita sensación erótica, que como doncella, jamás había sentido en su vida.
El aliento gélido del joven le volvió a golpear el rostro, y separó las puertas de su sonrosada boca una vez más, entonces sintió los labios de Naruto sobre los suyos.
El sabor delicado, aunque difuso de Hinata, lo empujó de apoco al edén que por voluntad propia, había cerrado.
En un contacto lento, puro y exquisito.
Un momento efímero, sutil… ¿placentero?
Naruto abrió los ojos.
¡En qué demonios estaba pensando!
Tomó a Hinata de los hombros y la separó de él, mirándola confuso.
—Na… Naruto-kun…
La voz de Hinata se escuchó como un dulce clamor trémulo.
—Lo siento.
La mente de Naruto procesó con rapidez una huida de ese momento, sin embargo sus fuertes manos, tomaron las de Hinata presionándolas con fuerza, como si su vida dependiese de ello.
Hinata lo miró con dulzura y anhelo, él simplemente bajó el rostro y soltó con lentitud los frágiles dedos de ella.
—Hinata…
Tomó algo de valor y volvió a sostener un contacto visual. Seguro. La vacilación se hizo inexistente.
—Sasuke te espera.
Una brisa fresca se presentó, y, sin embargo para Hinata fue un viento devastador. Millares de ideas ambiguas azotaron su conciencia.
¡Cielos! … Sasuke-san…
Recuperó algo del aliento e intentó encarar a Naruto.
Intento inútil.
El aludido, para ese momento, había desaparecido del sitio.
—o—
Cerró la puerta de la gran habitación, e inhaló y exhaló el preciado oxigeno que por breves instantes se había fugado de su alrededor.
Hinata… Hinata… y Hinata.
Todo al final se encerraba en un punto muerto, que no deseaba remover, pero que terminaba por tambalearse solo.
Hinata lo había tomado con la guardia baja, y los instintos del pecho habían hecho el resto del trabajo.
¿La amaba?
Pregunta tonta. Por supuesto que sí.
Naruto sacudió la cabeza con aquella intima respuesta, mientras se deshizo de su ropa, para luego sumergir su dorado cuerpo desnudo en el agua.
Durante todo el día había sido lo suficientemente astuto como para evitarla. Él, notó todos y cada uno de los intentos de la muchacha para entablar conversación, aun en frente de los presentes, y sin embargo, se hizo el de la vista gorda, fue… ¿cruel?
Aunque le peso en el alma, así fue.
Así debía de ser, Hinata era ajena ahora, Hinata era… la prometida de su superior. La novia de Sasuke.
—Rayos.
Pronunció entre dientes, mientras sumergió su cabeza por completo dentro de la tina.
¿Cómo podía estar tan estúpidamente enamorado de una doncella tímida, que conoció en un baile real, y vio al día siguiente?
¿Cómo podía estar tan ilusionado de alguien que apenas sabía nada?
Solo restaba deducir, que el amor es inexplicable, que es… como dicen los poetas, algo predestinado. O mejor, simplemente concluir que Kami-sama tiene un retorcido sentido del humor, al permitir que dos personas se apasionen con locura, para al final separarlas.
Simplemente, cualquier cosa en aquel instante, resultaba dolorosamente ilógica.
Se puso de pie con violencia, salió de la bañera, tomó la toalla de una de las sillas del lujoso baño, la envolvió en su cintura y abandonó el lugar. No le tomó mucho tiempo secar su cuerpo y colocarse la complicada indumentaria para dormir, dicha indumentaria que por estos días, nos provocaría risa.
Se acomodó en la cama boca arriba, y concluyó algo:
Por hoy era suficiente de sufrimiento.
Por hoy era suficiente de Hinata y Sasuke…
Por hoy… el resto carecía de importancia.
—o—
Un leve movimiento meció la maleza que rodeaba la casa de hospedaje del Viento, sobresaltando a la joven que leía con pasividad en el balcón.
—¿Qué fue eso?
Sakura se puso de pie, dejando el libro en el sofá, y se acercó con vacilación al borde del balcón, el cual analizó con cuidado.
—Puedo jurar que escuche algo —se dijo a sí misma.
¿O puede que estés enloqueciendo? Acotó con burla su alter ego. ¡Ay Sakura Haruno! Finalmente has perdido el juicio.
La joven de largos cabellos rosas apretó uno de sus puños, mientras ahogó un bufido. Toda la tranquilidad de aquel día estaba a punto de irse al caño, a causa de su muy 'carismático' "yo interno".
Menos mal que me tienes a mí, sino ¿Qué sería de ti?
—Déjame en paz —resolló con furia contenida.
—Así que notaste mi presencia.
Sakura tomó una bocanada de aire, y giró sobre si para confirmar lo que sus oídos le habían anticipado.
—Tú.
Alcanzó articular, mientras observó al capado que había sido el primer hombre de su vida.
Sasuke se sintió azorado por aquel instante, mientras sentía un calor inmenso en sus pálidas mejillas, se atrevió a tomar más valor, y caminar hasta la dueña de su ser.
Bastaron unos pocos pasos para que su amante apasionado se pusiera frente a ella, haciendo contrastar su frágil figura con el esbelto cuerpo de él.
—Son para ti.
Fue la frase que escapó de la boca de Sasuke, y con la que definitivamente enrojeció hasta las orejas, aunque Sakura no lo pudo notar, a causa del gran sombrero de paja.
—Que bellas.
Pronunció Sakura mientras recibió de las manos del joven un gran ramo de rosas, todas del color de su cabello. Miró las flores por un instante realmente emocionada, sin embargo…
—Yo no he olvidado —dio vuelta, aun abrazada al gran ramo de rosas —lo que vuestra merced y sus secuaces le hicieron a Naruto.
Intentó auto-convencerse de la culpa de aquel.
—Fueron órdenes.
Respondió Sasuke, mientras rodeó con sus brazos a Sakura, y tomó uno de sus manos besándola con delicadeza.
Sintió un ahogo repentino cuando la sensible piel de sus manos recibió aquellos labios experimentados, que la habían convertido en mujer.
—Además no le sucedió nada —ahora la abrazó mientras posó su barbilla en uno de los hombros de ella—. Sabía el dolor que te ocasionaría, así que no hubiera permitido que le ocurriese nada.
Uy… vaya, me pregunto ¿quién es mejor, si él, o Sasuke?
Intervino la ingeniosa vocecilla interna de Sakura, riendo sarcásticamente.
'Idiota'
Sakura acalló con su mente, a su otro yo, mientras se prendió del cuello de su amante, y le quitó el sombrero.
—¿Aun te vas a ocultar de mi, pese a todo lo ocurrido? —preguntó ansiosa.
—Sí —contestó.
—¿Entonces dame un pseudónimo? Por lo menos —exigió algo fastidiada.
—Vengador.
—¿Vengador? —regresó la palabra confusa.
—Exactamente.
—Mmm —hizo una mueca —si así lo quieres… —se aproximó a él —mi vengador.
Le susurró con deseo sobre los labios, mientras exigió con sus acciones un apasionado beso, que él, no le negó.
Fue una acción larga, el primer paso antes de la entrega completa.
En medio de aquel momento, Sasuke entreabrió los parpados, y una idea fugaz, aunque pesada ocupó su pensamiento.
'Lady Hinata… cuanto lo siento, pero no puedo ir contra esto'
Justo después de ello, los apasionados amantes cortaron su beso, mirándose a los ojos.
—Vamos.
Sasuke susurró con lentitud en el oído de Sakura, mientras la elevó en sus brazos, y, como a una desposada, la llevó dentro de la habitación.
En el balcón, bajo el brillo de las estrellas, solo quedaron el libro y las flores como mudos testigos de lo que ocurriría esa noche.
—o—
—Todo salió bien, ¿no lo crees?
—Por supuesto, no por nada somos los mejores guardias del rey.
Conversaban animadamente un par de soldados reales, en su recorrido nocturno, sin notar la discreta presencia que se ocultaba tras las columnas.
Los soldados continuaron sin percatarse de nada, ni siquiera de un débil, pero audible sollozo.
Siguió con su recorrido ahora que había burlado aquellos soldados, sus pies le pesaban, su cabeza le daba vueltas.
¿Cómo era posible que dos palabras le doliesen tanto como una daga clavada en el corazón?
Matrimonio arreglado.
Si el susodicho compromiso no existiese, ella podría ir con su amado.
No, aun así no podría.
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El temor le estaba carcomiendo los nervios, no recordaba cuando fue la última vez que se sintió tan intimidada. Hablar o no, con su padre, exponer sus sentimientos, y…
Hinata tembló al sentir un ligero escozor en su piel, en medio de su debate interno había clavado con fuerza las uñas en una de sus manos y ahora, un paulatino enrojecimiento se presentaba en su piel perlada. Perturbada, se apuró a colocarse los guantes que llevaba en su bolso con el propósito de disimular la herida. Le era difícil aceptar que sus constantes ataques de pánico e inseguridad habían vuelto a su vida.
—Papá, puedo pasar.
Preguntó con candidez, asomando su cabeza por el alfeizar de la puerta.
—Sí, Hinata. Pero que sea rápido, no tengo mucho tiempo.
Contestó Hiashi sin despegar la vista de dos amplios pergaminos.
—Padre, es sobre mi compromiso —continuó hablando, mientras cerró la puerta —quiero decir que…
—Hinata —Hiashi la interrumpió de inmediato —creí que ya lo habíamos hablado.
—Padre, creo… yo… que —sintió un nudo en la garganta —ten-tengo un pretendiente mejor.
Hiashi la miró un instante con detenimiento mientras la invitó a tomar asiento con un gesto de su mano.
—No creo que haya un mejor partido que Sasuke-san —la encaró seguro —pero, escucho.
—Papá.
Hinata extendió su pequeña mano encima de la de su padre, en un mudo indicio que exigía comprensión.
—Tengo la certeza —suspiró intentando no mentir, pero tampoco decir la verdad completa —que… que el príncipe del Viento, tiene un gran interés en mí.
Dicha moción sorprendió visiblemente al rey del Agua.
—¿Y qué sugieres? —preguntó guardando la compostura.
—De que… —enrojeció súbitamente por la idea —mi señor padre, interceda por mí, para adquirir un compromiso con Naruto-sama —Hinata levantó su brillante mirada —y cancele mi boda con Sasuke-sama.
Hiashi se silenció, mientras cerró los parpados y expulsó aire de su boca con calma, abrió los ojos de nuevo y tomó las dos manos de su hija, mirándola con relativa dulzura. Dulzura que había aparecido a raíz del compromiso de ella, y que antes, era prácticamente inexistente.
—Hinata, eso no se va a poder.
—Pero Papá ¿Por qué? —Indagó confusa —aquel joven me parece más adecuado que Sasuke —debatió.
—Hija —tuvo ímpetus de reír, pero se contuvo —como bien sabes, cada reino tiene un estatuto interno, que no puede ser violado.
—¿Y qué tiene que ver?
—Que hay reglamentos y estatutos en el Viento que prohíben la alianza entre monarquías.
—No es posible Papá, el Viento territorialmente es extenso, precisamente por las alianzas con otras naciones —expuso confusa.
—No Hinata, el Viento no forma alianzas, hace tratados, es decir, si un reino, nación, y demás desea hacer algo con el Viento, debe formar parte de dicho reino, y renunciar a su soberanía.
—Es decir que una alianza similar a la que tendremos con el Fuego a raíz de mi boda con Sasuke-sama… ¿no es posible con el Viento?
—Así es —respondió con tranquilidad.
—¿Cómo… lo sabes?
—Porque años atrás, no preguntes como, supe que la Arena tuvo una propuesta similar a la que nos hizo el Fuego, pero dirigida al Viento.
—Pero no hay princesas en la casa real del Viento… —Hinata detuvo su discurso sacando conclusiones —el reino de la Arena buscaba un compromiso entre… —miró a su progenitor asombrada.
—Entre el príncipe Deidara y la princesa Temari —suspiró —sin embargo no fue.
—¿Por qué? Si la Arena y el Viento, son los comarcados mas unidos en toda la Franja de los Reinos.
—Precisamente por lo que ya te explique. Una nación no puede tirar a la basura tradiciones de siglos —Hiashi miró más estrictamente a Hinata —aún más el 'poderoso Viento' —hubo un ligero sarcasmo en su voz —siendo la monarquía más antigua de la Franja de los Reinos.
Hinata bajó el rostro muy decepcionada, soltando las fuertes manos de su padre.
—Así que los reyes no darán apertura a un compromiso semejante, solo por el deseo de dos jóvenes, además aquel muchacho, con certeza, debe tener un compromiso arreglado también.
—Pero… —se sintió devastada.
—Quieres que te confiese algo —sonrió tenuemente. Hinata parpadeó sorprendida —mi matrimonio con tu madre fue arreglado, pero nos enamoramos al poco tiempo de eso.
Hinata lo observó con detenimiento.
—Tu matrimonio con Sasuke-san, puede ser así.
—Eso espero, padre.
Fue la última frase que expuso Hinata, sin creer ni en una sola palabra dicha por sus labios.
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—Aun si este compromiso no existiera.
Sonrió con lágrimas en los ojos, mirándose en el espejo, mientras terminó de trenzar su cabello.
—No podemos estar juntos.
Totalmente azorada colocó las manos en su rostro y se deshizo en llanto.
Todos estaban en contra de ella.
Todos se interponían entre Naruto y su anhelo.
Pero… aun en los más grandes conflictos mundiales hay solución, entonces, era ilógico pensar que todo estaba perdido…
Todo se interponía en un compromiso nupcial entre los dos, pero no se interponían entre ellos como individuos.
Si ella, 'La Princesa Hinata Hyuuga', no podía ser esposa del 'Príncipe Naruto Namikaze', como las leyes humanas y celestiales mandan…
—Me convertiré en su querida.
Una seguridad jamás sentida en su ser, le provocó un temblor de pies a cabeza, cuando aquel murmullo se le escapó.
—Que el cielo y los hombres me perdonen —secó sus lágrimas —pero, si ser su amante es la única salida, gustosa lo seré, porque es más fuerte mi amor, que la razón.
CONTINUARA…
Notas de Autor (ORIGINALES):
Ay… no sé, no sé…
Este capítulo me da cosquillitas, siento que el NaruHina me salió bien.
Pero Sasuke…
¡Juro que intente que no haya OoC!
Aun así siento que no está del todo bien.
Alguien me contradice…
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