EDITADO 14/12/2015
Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic
Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei
AMORES CRUZADOS
Capitulo 18: Negando el Destino
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—¿Naruto está enamorado de de Lady Hinata?
Su voz se tornó confusa.
—Es exactamente lo que he dicho.
—Así que tu pequeño hermano está enamorado de la novia de Sasuke.
Itachi rascó su barbilla con algo de incredulidad, sin apartar la vista del rostro jovial de Deidara.
—¿Y qué sugieres hacer, 'princesa'?
Deidara bufó, entrecerrando los ojos.
—Tengo algunas ideas, 'comadreja'… uhm, pero no sé, por eso te he contado este asunto —encaró a Itachi molesto.
—Madara dijo claramente que la boda entre mi hermano y esa chica era necesaria para deshacernos de Orochimaru, por el medio legal y definitivo —la mirada estricta de Itachi se acentuó más.
Deidara suspiró, sin poder evitar la contracción de desencanto en sus rasgos.
—Pregonas a cada instante que lo más importante para ti es Sasuke, uhm —Itachi curvó una ceja, mostrando un gesto molesto en su rostro— ¿Por qué no quieres hacer algo por su felicidad?
—Deidara —suspiró con gesto cansado— toma en cuenta, que mi hermano y Lady Hinata son un pequeño precio a pagar, para deshacernos de Orochimaru y salvar a miles de personas.
Dio una ojeada a Deidara que lo miró algo molesto, pero ¿Cuándo no lo estaba?
—¿Y tu hermano simplemente es una arma muy útil para deshacernos de Orochimaru? —canturreó con sarcasmo.
—Comprende…
—¡Tú comprende! —Deidara le interrumpió hastiado —que ni tu hermano, ni la prima de Neji, son instrumentos que la organización tenga derecho a manipular a su antojo… uhm —miró a Itachi a los ojos —ponte en el lugar de Sasuke.
—La justicia es la base de todo —le respondió con calma, torciendo los labios en una sonrisa sutil—, incluso de eso que muchos llaman 'amor'.
—Nunca has amado… solo una persona que jamás lo ha hecho, podría expresarse de esa manera.
Deidara no levantó la voz, tan solo la mantuvo firme, mientras su mirada se perdió en el vacío de la habitación, y su mente vagó en la añoranza.
—Por supuesto —entrecerró los ojos Itachi—, olvide que estoy hablando con alguien que se ha enamorado —pronunció con malicia—… pero que ocultó sus sentimientos a la doncella en cuestión, por cobardía.
—¡Itachi! —Gritó Deidara colocándose frente al joven de cabellos negros —uhm… te exijo respeto —suavizó sus rasgos —no como tu superior, sino como tu amigo.
Itachi suspiró y giró el rostro. Realmente se sentía ignorante frente a eso conocido como amor romántico.
Pero era noble, como para dejarse vencer por la envidia.
—Que sugieres —resopló indiferente.
—¿Vas ayudarme? —pregunto Deidara, incrédulo.
—Si no lo hago, no me dejaras en paz. Y tienes razón, la felicidad de Sasuke está en juego —se miraron dejando rondar al silencio.
—Perfecto.
—¿Qué tienes en mente? —el tinte de voz de Itachi, siguió derrochando superioridad.
—Tengo un plan, pero —dudó un momento—… necesitaremos la ayuda de… ¿Neji?
—No creo que haya problema —Itachi meditó en silencio —Neji quiere a Lady Hinata como a su hermana, nos va apoyar, tengo la certeza.
—Bien, entonces escucha Itachi…
Tanto Itachi como Deidara se sentaron frente a la mesa de planeación de estrategias.
—Mi plan consiste en lo siguiente…
—o—
La noche llegó al Reino del Agua, después de un largo día de múltiples celebraciones.
En la mañana, La Gran Caza; en donde los comarcas de todos los reinos invitados habían asistido, para cazar a lado del Rey del Agua, Hiashi Hyuuga, y el protagonista de la gran celebración, Sasuke Uchiha.
Bufó molesto pensando en ello, ¿no era suficiente para el destino haberlo puesto frente a la fastuosa escena de Hinata colgada del brazo de Sasuke, el día anterior? No. Ahora, también lo había colocado en el mismo equipo de caza… una mañana completa. Pero, bueno, por lo menos el ardor en el estomago por verlo a lado de Hinata, se había suprimido.
El hastío total, vino a la tarde, cuando tuvo que ver a Hinata ser entregada por Sasuke en el salón destinado a la Ceremonia del Té, un evento consignado a las mujeres invitadas, de todas las edades, a diferencia de la Caza, la cual era prohibida para jóvenes menores de 14 años… al final, todos aquellos eventos se reducían a detalles menores
Suspiró mirando las estrellas, mientras sus azulados orbes se perdieron en la inmensidad de la noche, no sabía, cuánto tiempo toleraría el ver a Hinata con Sasuke. No mucho, de eso estaba seguro.
Su meditación fue interrumpida cuando escuchó leves movimientos de la maleza. Sus sentidos trabajaron a prisa, volviéndose él, en pocos instantes, una sombra invisible, que se guió por su fino oído; tenía la certeza que aquellos ruidos, probablemente carecían de importancia que, tal vez un pequeño animal anduviese por ahí, pero, aun así… el cerciorarse que no existiesen contratiempos en todo el evento, era su trabajo, más valía procurar que todo marchase en orden.
Continúo con su recorrido, el cual lo llevó cerca de su propia casa de hospedaje. Sin embargo, lo siguiente que distinguió su vista, lo dejo atónito.
Los rayos de la luna reflejaron una figura espigada, ataviada en una capa oscura con destellos rojizos, y un gran sombrero de paja.
—Akatsuki… pero… el Teme y yo, lo hemos hecho bien hasta ahora.
Balbuceó Naruto sorprendido. Y con más cuidado aun del que había tenido anteriormente, siguió a su misterioso compañero de organización.
El capado llegó finalmente hasta un balcón, aquel cuadro se le hizo familiar, aunque a causa de su perturbación fue incapaz de caer en cuenta de ello. Observó cada movimiento con la mayor discreción que su mente revuelta le permitió.
La misteriosa sombra se aproximó al balcón y lanzó una piedrecilla a la ventana, pasaron pocos minutos y la puerta de cristal se meció con delicadeza, dando paso a una silueta que reconoció de inmediato.
—Sakura-chan…
Se apoyó al árbol tras el cual permaneció oculto y miró cautamente toda la escena.
—Mi vengador…
Sonrió Sakura apoyada en el barandal, mientras Sasuke trepó por la espesa enredadera como lo haría Romeo.
—Vuestra merced ha venido, tal como lo prometió.
Sasuke finalmente llegó hacia la joven e intentó tomarla de las manos, ella le dejó, pero solo cedió una de ellas, mientras que la otra mano, con sus dedos traviesos, le quitó el sombrero, dejando su perfil expuesto a la luz de la luna.
Naruto al observar eso abrió la boca y aspirando profundamente, deparó con sorpresa.
'Es… Sasuke…'
El menor de los Uchiha continuó embelesado, sin siquiera sospechar que su treta había sido descubierta por la persona menos indicada. Tomó la frágil mano de la Haruno que reposaba en su mejilla, la besó, para finalmente, sostenerla con fuerza, y, así, aproximarla para darle un fugaz beso en los labios.
Naruto aun seguía atónito por la escena, y la observó superfluamente sin convencerse de su genuinidad. Poco después vio a Sasuke sentarse en el sofá, y Sakura a su lado, mientras ambos sostenían una cursi platica sobre las estrellas.
La sorpresa de Naruto, en pocos segundos se convirtió en indignación, y maquinando algo instantáneo, decidió que lo más prudente era marcharse de ahí, y encarar al Uchiha mas tarde.
—o—
Por el movimiento en el plano astral podía deducir que era un poco más de la una de la madrugada.
Pero no importaba ya, lo único que contaba era el encuentro con Sakura.
Se sentía tan estúpido.
Con movimientos felinos, Sasuke se introdujo cautamente en el edificio designado a su reino, llegó sin inconvenientes a su alcoba, la cual abrió, al hacerlo, aun con las luces apagadas se despojó de su sombrero y su antifaz, encendiendo entonces las lámparas, encontrándose con una figura más temible que un espectro.
—¡Qué demonios te crees, bastardo!
Naruto estrelló su puño en la pálida mejilla del Uchiha, que escupió algo de sangre por el impacto siendo incapaz de reaccionar al movimiento.
—Na… Naruto —tartamudeó brevemente, mientras intentó levantarse del suelo —¿Qué?
Aun sorprendido, Sasuke vio a su subordinado tomarlo del cuello de la capa, levantándolo un poco sobre el suelo.
—¿Cómo te atreves a engañar a Hinata? —marmulló entre dientes con fuego en los ojos—. Y hacer de Sakura-chan, MI HERMANA, tu querida.
—Yo…
Sasuke estaba aturdido, aunque su rostro se mantenía serio, pese a los rebeldes mechones oscuros que ahora se esparcían en desorden por su frente.
—… no… no… tengo porque explicártelo.
Pronunció apenas, haciendo enfadar aun más a Naruto, que intentó golpear a Sasuke, sin éxito, en esta ocasión el Uchiha detuvo el trayecto del puño del rubio con su mano, y se movió bruscamente logrando así, zafarse de su agarre.
—¿Cómo puedes ser tan cínico? —bisbiseó el rubio, sin creer esas palabras.
—Si alguna vez has enamorado, yo puedo explicarte, Naruto —entreabrió los labios saboreando inconscientemente el dulzor de su propia sangre— y sé, que podrás entenderme… sino, estaremos perdiendo el tiempo.
Naruto lo miró a los ojos, y se giró brevemente. Acaso Sasuke se estaba refiriendo a 'amor', sería posible…
—Te escucho… —pronunció sin mirarle.
—Se perfectamente que Sakura, es vuestra prometida —la vergüenza se notó en su voz—, no obstante, no comprendo, ¿por qué le has dado el apelativo de hermana?
—No debería interesante Teme, pero ya que preguntas —se giró encarando al joven de cabellos negros— ella y yo… rompimos nuestro compromiso, es mi prima.
Sasuke abrió los ojos un tanto más de lo normal, con una alegría casi invisible.
—Entonces es bueno que sepas, Naruto, que me enamorado de ella —clavó sus ónix en los zafiros del menor —y que no estoy dispuesto a perderla —su rostro continuó parco.
—¿Y qué hay de Lady Hinata? —Le reprochó—. Ella es tu prometida, tú futura esposa… y probablemente la madre de tus hijos —su energía se desvaneció con rapidez, dándole pasó a la tristeza.
—Lady Hinata —su semblante continuó sin manifestar emoción—, es una de las chicas más bellas y dulces que he conocido —giró hacia la ventana— y sé que no merece esto —sonrió de repente y miró a su compañero— pero no puedo controlar mis emociones.
Naruto lo vio confundido mientras curvó una de sus cejas.
—Yo creía, que eras tú, el que mantenía a raya los sentimientos en nuestro equipo —continuó—, no yo.
—Naruto —Sasuke bajó la mirada haciendo una mueca—… se cree que los Uchihas somos capaces de odiar con intensidad inimaginable, considerando que el odio nace del amor… notaras la fuerza con la que uno de nosotros es capaz de amar.
Sasuke se sintió desubicado cuando verbalizó esas palabras.
Sus ojos se encontraron, y con el silencio se hicieron mil preguntas.
—Aun así, no es escusa Teme —contrajo los labios y prosiguió —has pensado ¿qué será de Sakura-chan una vez que te cases? —La mirada de Sasuke se enturbió— Ella es mujer, y ya no es pura ¿Crees que alguien la va a querer como su esposa?
—Naruto…
—O acaso —le interrumpió— ¿pensabas tenerla de tu amante estando ya casado con Hinata-san?
—Yo… no lo pensé.
—Sí, ya me di cuenta —dijo Naruto con sarcasmo. Sasuke le miró molesto.
—¿Piensas delatarnos? —preguntó el Uchiha.
—Debería —contestó Naruto aun molesto—, pero no lo hare, por el cariño que le tengo a Sakura-chan. Pero por sobre todo, porque su honra está en juego —encrespó los puños—. Aunque debería evidenciarte a ti, por canalla.
Sasuke levantó su rostro altivo, aproximándose a la par a Naruto.
—Como tu superior, te ordeno…
—Tú no me ordenas nada —le acalló de inmediato haciendo que en los ojos de Sasuke destellase gran furia—. Tienes hasta mañana, para terminar con Sakura-chan, o yo, me encargare de que se entere de tu verdadera identidad, porque no la conoce ¿Verdad?
Sasuke estaba acorralado, pese a ello continuaba con su porte indiferente.
—De acuerdo, dejare en paz a Sakura —miró al rubio—, pero en ti pesara el destruir nuestra relación —bajó los parpados incrédulo por sus propias palabras. Definitivamente su sentir por Sakura estaba cambiando su personalidad —se nota, que no te has enamorado —sonrió brevemente— de hacerlo comprenderías.
—Amor —susurró Naruto al borde de la histeria— en ocasiones, es necesario sacrificarlo, mas, por el bienestar de miles, por tu reino —lo miró a los ojos con amonestación.
Naruto no dijo más y se aproximó a la ventana, y dándole la espalda al joven de cabellos negros, habló:
—No te reprocho nada, y aunque eres un bastardo no te juzgare más, solo toma en cuenta —lo miró por encima de su hombro— que si no paras ahora desgraciaras totalmente la vida de Sakura-chan —se dispuso a saltar—. Si la amas, no sigas con esto.
Finalmente Naruto desapareció de la habitación, dejando la calmosa e indiferente conciencia de Sasuke, perturbada y remordida hasta límites insospechables.
—o—
Volvió a revolverse en las cobijas, llevaba intentando dormir hace rato, resultando dichos intentos, completamente inútiles. Tomó la almohada y se la colocó sobre el rostro. Quería dejar de escuchar los recuerdos, pensamientos que bailaban sin cesar en su cabeza.
Pero como ignorar una verdad tan gloriosa.
Naruto era libre. Sakura y él habían disuelto su compromiso.
En completa inconsciencia, Hinata quitó la almohada de su rostro y la abrazó con una breve sonrisa en los labios, manteniendo los parpados cerrados, mientras soñaba. Al abrir los ojos sin embargo, dicha sonrisa se despejo, dándole paso a las dudas.
La propia Sakura le había contado acerca de la ruptura, y casi sin disimulo, ella le había dicho lo lamentable del hecho… había mentido, por primera vez. Pero, por todos los cielos, no era su culpa, el único responsable era el destino, que a través de sus designios malversados la había conducido aprender el supremo arte de las mujeres, el disimulo.
No pudo evitar voltearse boca abajo y hacer un mohín de disgusto a causa de su mojigatería y egoísmo. Sí, ella, Hinata Hyuuga, se había convertido en una persona egoísta, sabia de su futura boda, de lo prohibido que ahora resultaba aquel joven, pese a todo, no podía evitar que la dicha embargara su ser al saberlo solo…
—Eres una vergüenza.
Se confesó en medio de la oscuridad.
Con un movimiento más, terminó de aventar la mayor parte de cobijas al suelo, y con cansancio se sentó sobre la cama, sin dejar la almohada.
Pura… noble… dulce… generosa… bella…
Para muchos, ella era el retrato del tipo ideal de mujer… dotada de cualidades… carente de defectos…
¡Vil mentiras!
Ella, como Hinata, como adolescente, era normal. 'Princesa', pero normal. Y normal quería decir un ser humano con la capacidad de amar, por ende odiar; de ser generosa, así como egoísta, y millar de emociones más.
Suspiró agotada, cansada de ser perfecta, de no poder equivocarse.
No, 'las Reinas, nunca se equivocan, son graciosas y educadas, adorables y hermosas'.
—Aun princesa… me siento prisionera.
Susurró al borde de un sollozo, mientras se dejó caer con pesadez al colchón.
—Yo —continuó en murmullos— quiero una vida normal —un gesto soñador apareció en sus delicados rasgos.
Rió brevemente mientras colocó la almohada a un costado suyo; se volteó adquiriendo una posición fetal.
—Naruto-kun…
Cerró los parpados con pesar.
—Quiero conocerla.
Naruto estaba libre de Sakura, si, pero la misma condesa le había comentado que los padres de él, estaban dando apertura a otra damisela. Una tal 'Ino'.
—¿Cómo será?
Se preguntó en voz baja, recordando algo…
.
Es verdad que no estaré ya, con Naruto-kun, y de hecho me preocupaba aquello; vuestra merced mejor que nadie sabe lo complejo de estos compromisos. Pero para mí tranquilidad, y la de mis tíos, hay la posibilidad, por no decir la certeza, del nuevo compromiso de él con Ino, quien por cierto, se ajusta a la talla de una reina… y no lo digo porque sea mi amiga.
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Una reina…
Podría ser una exageración de Sakura, pero si no… ella no podría soportarlo.
—No, Hinata.
Sin cambiar de posición haló las sabanas y se envolvió en ellas, mientras sus perlados orbes depararon en el brillo metálico sobre su buro.
No concebía la idea de cumplir sus deberes de esposa, no concebía la idea de entregarse a un hombre que no amaba, no concebía la idea de perder su pureza en brazos de otro que no fuera Naruto… y mañana… mañana tenía la esperanza de persuadirlo, en su alcoba, para que la llevase lejos, o hiciese de ella, lo que mejor le pareciese.
—o—
El correr del aire sobre las velas finalmente detuvo su curso, junto con el lanzamiento de las anclas del barco. Ahora lo único que esperaba era descender y terminar con el turbulento trajín del viaje, y sus planes… bueno, eso podía esperar unos minutos más.
—Kabuto.
Su voz sepulcral se escuchó en medio del descenso del velero hacia tierra.
—Dígame, Lord Orochimaru.
—Procura que la flota quede anclada lejos de la armada del Reino de la Arena —los lentes de Kabuto brillaron con perfidia— en caso de que tenga cualquier eventualidad con Chiyo-bassama. Entendido.
—Como usted mande, señor.
CONTINUARA…
Notas de Autor (ORIGINALES):
Pues que diré.
Simplemente estoy feliz, porque por fin pude poner a Hinata como alguien normal.
Es decir yo tengo defectos, los vecinos los tienen, todo el mundo los tiene… por tanto Hinata también los tiene.
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