EDITADO 18/12/2015

Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic

Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei


AMORES CRUZADOS

Capitulo 19: Manos a la obra

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—Neji-sama ¿es todo?

—Sí —se dirigió al soldado sin observarle, mientras checó un documento con la mirada —ve e informales al resto del escuadrón.

—Como ordene, Mayor. Permiso.

—Adelante.

Se acomodó tras su escritorio, mientras escuchó los goznes de la puerta chirriar al cerrarse.

—Será posible —susurró extendiendo un mapa— que el tío Hiashi sea tan inconsciente, al mandarme arreglar la seguridad de la ceremonia de bodas de Hinata y Sasuke, con apenas dos días de anticipación.

Se dijo a sí mismo en un suspiro, mientras se acomodó en su escritorio para trabajar.

—Aun un genio virtuoso, necesita tiempo —echó la cabeza para atrás sobre el respaldo de su silla riendo… recordando a Tenten.

Cerró los parpados y comenzó a rememorar, no obstante, su enajenación fue interrumpida por una brisa relativamente fuerte, que le golpeó el rostro e hizo volar el mapa.

—Qué demonios…

Sus ojos ya no se fijaron en el mapa que reposaba a los pies del gran mueble, depararon de inmediato en el halcón que reposaba en su escritorio. Instantáneamente extendió su mano y tomó el pergamino que el ave le ofrecía.

—Es un mensaje de Deidara-san e Itachi-san —miró el pliego con suspicacia— pero, ¿Por qué? —Susurró—. No habido novedades.

Dejó de interrogarse y abrió el pergamino. Lo leyó detenidamente, sorprendiéndose cada vez más.

A medida que avanzaba en su lectura, un semblante alegre se posicionó en sus sobrios rasgos.

—Vaya…

Dejó el pergamino extendido sobre su escritorio, mientras buscaba otro rollo y algo de tinta.

A prisa redactó la respuesta, la enrolló, la acomodó sobre el ave, y mirando al pequeño animal a los ojos, dio la orden esperada.

—Ve con tus amos, y entrégales esto.

El ave no espero más, y dando un pequeño chillido, salió del lugar a prisa.

Neji observó el vuelo que emprendió el halcón, hasta que se perdió en la inmensidad del cielo mañanero. Cruzó los brazos a la altura de su pecho mientras aun meditaba.

Estaba totalmente dispuesto a cumplir la gran idea de sus superiores, sin embargo el riesgo por aplicar aquella cuestión era elevado, caminó por medio del despacho y se apoyó en su escritorio.

Conocía a la perfección, todos y cada uno de los peligros a los cuales se había expuesto al haber aceptado esa proposición, por lo cual, con mayores razones aún, debía obrar con cuidado; lo más indispensable al momento era hacer que todos tomaran parte en el plan.

—Hablare con Sasuke, seguramente será el más interesado en este asunto.

Tomó el pergamino de su escritorio, enrollándolo con cuidado, para guardarlo en uno de los bolsillos de su casaca.

—No será fácil que Sasuke, Naruto y yo , hagamos semejante estupidez y salgamos ilesos.

Sus ojos brillaron con insidia.

—Pero para tres miembros de la 'Organización Akatsuki', ese trabajo puede ser bastante fácil.

Fue lo último que pronunció mientras cerró la ventana del despacho, y se sentó en su cómodo sillón a efectuar unos pequeños cambios en la seguridad destinada a la ceremonia de bodas de Hinata.

—o—

El atardecer se presentó majestuoso a través del gran brillo de la ventana. O al menos eso le parecía.

Ino se puso de pie dejando que el agua resbalara por su piel, tomó la toalla y salió del cuarto de baño, de inmediato miro hacia el buro…

3:00 PM…

Tenía poco tiempo.

Sin desprenderse de la toalla y con el agua aún escurriéndole del cabello, se apresuró al armario y comenzó a lanzar —literalmente— al suelo varios vestidos.

—… ¿dónde está?… ¿dónde está?

Pronunció incansablemente mientras tomó vestido tras vestido analizándolos en fracción de segundos.

—¡Lo encontré!

Reprimió la emoción sacando del armario un hermoso vestido violeta strapless, de corte princesa, con finos decorados albos en medio de su resplandor púrpura.

—Ah… tonta

Cayó en cuenta de inmediato del resto de indumentaria faltante, se apresuró a los cajones y sacó de ellos el corsé, las prendas intimas, los cordones, las varillas, los ligueros, aceites y… de las joyas, se ocuparía después.

Se quitó la toalla del cuerpo y envolvió su cabeza con ella, se colocó los aceites y los perfumes.

Siempre se distinguió por ser vanidosa, y aun sin ser una noble, siempre se cuidó como una.

Con extrema rapidez, terminó de humectar su cuerpo con las esencias, se puso el corsé y el vestuario intimo, y sin despegar los ojos del reloj se dirigió al espejo, entonces reparó en si misma quitándose la toalla del cabello.

Definitivamente era atractiva, aún sin maquillaje su beldad era impresionante.

A su memoria llegó el largo viaje que realizó por la Franja de los Reinos, y varias de las personas que conoció en el trayecto, o mejor dicho, los 'pretendientes' que tuvo en dicho trayecto.

Mirando sus brillantes ojos aguamarina reflejados en el espejo, recordó algo que le dijo uno de sus admiradores, besando su mano, en una ocasión…

"Deberías dar gracias a Dios por tanta belleza"

¿Acaso era tan agraciada como para ser digna de una frase de esa altura? Probablemente sí, estaba consciente de su hermosura, y los caballeros siempre deparaban en ella a causa de su perfección.

Excepto uno.

Deidara.

Sus pupilas claras se enturbiaron mientras contrajo sus labios.

Siempre terminaba recordándolo, y por desgracia, siempre era en medio de la furia o el dolor; en este caso era la furia.

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'Canario, no rías estrepitosamente'

.

'Busca tu sola a Sakura-chan y mi hermano, monstruo amarillo'

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'¡No me mires así, niña!'

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Entre los pocos agravios que recordaba. Nunca comprendió las ofensas por parte de él, cuando ella se desvivía por ser amable y complaciente, aunque no negaba que en la mayor parte de las ocasiones terminaba herida, y lo ofendía… pese a ello, siempre perdía en aquellos combates psicológicos.

—Es probable que sea mejor así —susurró con nostalgia—, eras inalcanzable… no solo por la diferencia de edades… tú me odiabas…

Agachó su apesadumbrada mirada dirigiéndola hacia el buró.

4:30 PM…

—¡Cielos!

Al instante continuó con el resto de su arreglo. Lo principal, era el peinado, unos rizos y un moño. Una vez que estuvo listo, continuó con el vestido y zapatos, aunque estos casi no se apreciaban debido a la amplitud de la falda.

Arrastró una pequeña silla de un extremo de la habitación hasta el espejo y empezó a maquillarse… 'Aunque no me hace falta', nutrió su ego con auto suficiencia mientras terminaba de colocar el carmín en sus labios perfectos.

—Ahora si…

Se dijo mientras quitó los suplementos que formaban sus rizos perfectos, basto un poco más de habilidad nata con el cepillo, y en instantes quedo como una hermosa princesa.

—Solo falta el chal.

Se aproximó a la cama y se lo colocó sobre los hombros desnudos.

—Ah, sí, las joyas.

Se apresuró a uno de los cajones de la mesita de noche y vio dos pequeños arcones, que abrió.

—Naruto-kun es tan amable.

Se dijo mientras tomó un juego de joyas plateado de uno de ellos.

—Estoy segura que le encantara ver que utilizo sus regalos.

Miró el reflejo plateado del collar que se disponía a colocarse frente al espejo.

—Y pensar que tal vez —se sonrojó tenuemente— si las cosas funcionan entre nosotros —sonrió con delicadeza— yo… podría ser su esposa, la futura Reina del Viento.

Levantó su mirada, que reflejó desconcierto y ansiedad, mientras abrochó la exquisita joya en su cuello.

Dio vuelta y miró el reloj una vez más.

6:59 PM…

Tocaron su puerta, ella se dirigió hasta allí y la abrió, en aquel instante el reloj dio las siete de la noche.

—Ino-chan —dijo con sorpresa el aludido— luces más hermosa que nunca.

—Gracias —sus mejillas se encendieron adorablemente— tú también luces muy apuesto, Naruto.

—Gracias. ¿Lista?

—Sí… solo tomo mi bolso.

Se adentro de nuevo en la habitación, deparando al fin, en el desastre que había ocasionado, para lucir tan bella.

'… el olvidarte, Deidara, vale este desastre…' 'Naruto-chan, vale este desastre' 'El estar a la altura de un ser tan maravilloso como Naruto, lo vale' 'Porque el empezar un romance ideal con un ser tan especial, lo vale'

Sacudió la cabeza tomando el bolso, mientras salió de la habitación.

—Vamos.

Naruto esperó a la puerta, y, como un completo caballero, ofreció su brazo a la joven, que no dudo en aceptarlo.

—o—

—Gracias. Es todo un placer.

Pronunció con elegancia Sasuke departiendo con sus invitados.

—Gracias a ustedes por invitarnos —continuó con cortesía la pareja.

—Por favor, no es necesaria tanta modestia —intervino con suavidad Hinata —Continúen.

—Gracias, permiso.

Sasuke y Hinata sonrieron y asintieron con la cabeza, dándole más credibilidad al teatro formado esa noche.

—Ah…

Suspiró de pronto Hinata con la mano sobre su pecho.

—¿Sucede algo 'Hinata'?

Preguntó Sasuke tomando una de las manos de la joven.

—No Sasuke-sama… digo 'Sasuke' —apretó la mano del muchacho con las suyas— lo siento, aun no me acostumbro a decirte por tu nombre.

—Es normal, esto a transcurrido muy rápido —entrelazó sus manos con las de Hinata— pero debemos tratarnos así, ya que vamos a casarnos.

—Lo sé.

Hinata sonrió dulcemente a Sasuke.

—Buenas noches.

Hinata volteó con sorpresa, como si el instinto le indicase quien era el portador de aquella hipnótica voz.

—Buenas noches, Naruto-sama.

Sasuke reaccionó a prisa también, observando con detenimiento a la pareja entrante, terminó por concluir en breves instantes que Naruto tenía un gusto exquisito. La compañera de su vasallo era una verdadera belleza.

—¿Y podríamos saber el nombre de la dama que lo acompaña?

Hinata sudó frio en el instante que Sasuke formuló la interrogante, tuvo la terrible certeza de quien era.

—Ino Yamanaka, mi futura esposa.

Naruto rió con picardía mientras miró a la aludida a los ojos. Ino simplemente se sonrojó con violencia y golpeó con discreción a su acompañante en la cintura, con uno de sus codos.

—No le hagan caso, es muy bromista.

Pronunció Ino mientras soltó el brazo del joven.

—Mucho gusto. Ino Yamanaka.

Hizo una reverencia frente a la pareja real, como se lo exigió la etiqueta.

—El gusto es mío, Sasuke Uchiha; y ella es mi prometida, Hinata Hyuuga.

—Un placer.

Hinata extendió su mano a la muchacha con verdadero pesar. Le dolía en el alma ver lo hermosa que era, Sakura no había exagerado al decir que tenía el porte de una reina.

—El placer es mío, princesa.

Ino sonrió con naturalidad, acentuando sus rasgos perfectos, mientras volvió a tomar del brazo a Naruto.

—Sasuke-sama, me gustaría tratar un asunto con usted.

Naruto mantuvo un rostro serio, intentando no reflejar la furia que despertaba el individuo en frente suyo, aun más en aquel momento, en el que osaba tomar del brazo a Hinata.

—Por supuesto, le invito un trago.

Sasuke dijo aquello, a la par que soltó a Hinata.

—Vuelvo pronto, Hinata.

Posó su mano en la mejilla de la muchacha, que se sofocó, mientras bajó su vista al suelo.

—Claro, Sasuke.

Sonrió mientras fijó sus perlados iris en los oscuros de su novio, quien solo asintió ante el gesto.

Naruto hizo una mueca de disgusto, que para Ino no paso desapercibida, pero ya se encargaría de averiguar el motivo de la misma.

—Ino-chan, ya regreso.

Le sonrió a la joven, que correspondió el gesto amablemente.

—Nosotras también podemos hablar mientras vuelven —sugirió Ino.

—Por supuesto —pronunció Hinata con cierto ahogo.

—Sabe princesa —Ino aceptó una copa de vino que amablemente les ofreció un camarero a ella y Hinata—, que usted y Sasuke-sama, hacen una pareja realmente hermosa.

—Gracias. Aunque no lo creo.

—¿Por qué? —Ino observó contrariada a Hinata.

—Sasuke-san es apuesto —respondió Hinata, despectivamente consigo misma.

Ino la miró atónita, y sin creer lo dicho, tomó la mano de Hinata.

—¡¿Qué hace?! —preguntó Hinata con nerviosismo.

Ino no respondió simplemente dio vuelta jalando a Hinata de la muñeca.

Por una razón que no supo descifrar Hinata intentó, mas no ofreció resistencia.

Cuando finalmente su cuerpo intentó dar una respuesta frente al sorpresivo gesto, Ino soltó su muñeca tomándola ahora de los hombros, mientras la colocó frente a un espejo.

—Vuestra merced realmente debe ser ciega —Ino colocó su rostro a lado del de Hinata —¿no se ha visto en el espejo? Usted es muy bella.

Hinata tragó lentamente deparando más en la otra muchacha a su lado, comparada con ella, no se sintió tan hermosa.

—Gracias.

Pronunció tímidamente.

—Y usted, Ino-san… —sintió un nudo en la garganta— ¿Es la novia de Naruto-sama?

Ino rió, sin dejar de prestar atención a Hinata.

—Digamos que si —Ino acomodó su chal— y con la bendición de Kami, algún día seré su esposa.

Hinata sonrió a fuerza mientras sintió sus escasas esperanzas desvanecerse. Que ilusa fue, Ino era como aquellas ninfas de la mitología, excesivamente hermosa, sin mencionar la simpatía y carisma natural que poseía. Sin duda era la contrincante más difícil que le pudiera haber tocado, pese a ello, eso no hizo que desistiese de la locura que tenía en mente.

—o—

El chocar del vino contra las paredes del cristal de la copa lo desesperaba cada vez más, era insoportable verse tan susceptible frente alguien como Naruto.

—Que me garantiza que cumplirás tu palabra.

Pronunció Naruto con un deje de satisfacción por dominar al orgulloso Uchiha.

—Juro por mi honor, que me despediré de Sakura, apenas termine el baile.

—Eso espero. Aunque tu honor no vale mucho que digamos —dijo Naruto antes de beber en un sorbo todo el contenido de la copa, frente a un exasperado Sasuke—. Si no lo haces, atente a las consecuencias, 'Sempai'.

La sorna como siempre, fue parte del príncipe del Viento, que poniéndose de pie, comenzó a caminar en dirección al salón.

—Naruto —Sasuke detuvo el premuroso paso del menor— si hallo un modo de no desposarme pasado mañana con Hinata, ¿podría romper mi juramento? —Sasuke miró la profundidad del cielo nocturno.

—¿En qué estás pensando Sasuke?

Naruto volteó, observando al joven de cabellos negros.

—No pienso en nada. Simplemente, si ocurre un milagro, y no me caso con Hinata, ¿me permitirías cortejar a Sakura, sin delatarme?

Naruto arrugó el entrecejo, y entró en un estado de meditación. Si, aquel lejano rayo de luz, iluminaba la vida de los cuatro, y Hinata no se convertía en la esposa de Sasuke, el bastardo podría remediar su error, y el tomaría a Hinata sin remordimientos.

—Si llega el 'milagro', tú no cumples el juramento.

Naruto sonrió y salió del lugar, una revolución interna lo llenó de esperanzas.

—o—

No sabía si era la tensión por su futuro cercano, la gran concurrencia de nobles a la fiesta o la simple sensación de saberse atado a un destino inevitable.

Una realidad dolorosa e inevitable.

Su lánguida mirada continúo recorriendo el salón con desgano, mientras sus dedos golpearon rítmicamente el brazo de su trono, sin dejar de elaborar mentalmente la misma interrogante de siempre… ¿Por qué él y Hinata debían ser el pago por la caída de Orochimaru? Y, se encontró con la misma respuesta de siempre, porque su adorado hermano estaba 'muerto', y él, debía afrontar sus responsabilidades.

Entrecerró los ojos y apretó la mandíbula. Admiraba a Itachi, era su ídolo, y probablemente su figura paterna, sin embargo, había algo que en ocasiones le hacía perder la cabeza, y era el hecho de sentir aquella envidia tan profunda… similar al odio. Aspiró hondo y volteó el rostro dirigiendo su mirada al salón, hallando el cuadro menos indicado en su turbulento torbellino de emociones.

Sakura conversaba animadamente con Gaara, sonreían y se veían bien juntos, apretó los puños con ira, sintiendo desbordar una enorme furia contenida; estaba perdiendo a SU mujer, gracias al demente de su tutor, al hermético de su tío y a su hermano perfecto.

Cerró los ojos y llevó una mano a su frente revolviéndose el cabello, tenía ganas de gritar, confesar a todos su identidad secreta, tomar a Sakura en ese mismo momento y llevarla lejos, donde ambos pudieran vivir en libertad, sin las presiones que tenia a causa de su posición… ir lejos ¡que sueño!… por un breve instante decidió gritar todo aquello que lo agobiaba, no obstante, alguien se paró frente de él, y lo detuvo.

—¿Qué pretendes hacer?

Sasuke se encontró de pie frente a Neji, tenía los cabellos revueltos, su frente estaba empapada en sudor, pese a la temperatura relativamente baja que imperaba en el resto de su cuerpo.

—No puedo más…

Siseó con frustración agachando la cabeza y una furibunda lágrima nubló uno de sus ojos negros.

—Cálmate —Neji posó su mano en el hombro del muchacho—. Creo que tengo la solución.

Sasuke lo miró extrañado.

—Quería comentaros esto a ti y a Naruto —volteó a ver al centro del salón, y sus claras pupilas depararon en la pareja que acaparaba la atención de todos en el habitación— pero ya que no puedo hablar con él, te diré esto a ti, y tu le informaras a él, como su superior que eres.

—¿De qué estás hablando?

Había mucha curiosidad en su voz.

—Vamos —palmeó la espalda del joven —hablaremos en mi despacho, aprovechando que mi prima esta con mi tío Hiashi.

Sasuke no dijo nada, solo asintió siguiendo a Neji, sin tener ni la más remota idea de que su futuro en breves instantes, cambiaría drásticamente.

—o—

El majestuoso salón, que hace pocos instantes se encontró poblado de la más alta nobleza de la Franja de los Reinos, ahora, lucía completamente desértico, con las leves secuelas de la celebración dada hace breves momentos.

Mas allá, alejados ya de la majestuosidad del palacio Hyuuga, se encontraban cuatro adolescentes riendo animadamente. Cantando a las estrellas, dos mozuelos abrazaban a sus compañeras. El muchacho de cabellos más claros sostenía entre sus fuertes dedos la botella de ron, mientras cantaba en el oído de su pareja, que le ayudaba con los coros de aquella popular opera de la época.

El otro joven, con menos alcohol en la sangre, pero con un efecto más devastador en su organismo, imitaba la actitud de su amigo, cantando un vals inentendible, mientras era acompañado a viva voz por la muchacha que abrazaba, que si bien, había bebido la misma cantidad de su pareja de baile, se encontraba por mucho, más sobria que este.

—… y… ¿sabes algo más Sakura-chan? —un hipo inevitable cortó el dialogo de un ebrio Gaara— yo estaba enamorado de ti… hip… cuando éramos niños.

—No… me mientas —contestó la joven de ojos verdes al oído de Gaara.

—Yo… hip… no miento… y lo sabes… —Gaara aproximó a Sakura con más brusquedad hacia él, a lo que ella respondió con una mueca incomoda— pero tú solo tenias ojos para el baboso de Naruto… hip…

—¿A quién le dices baboso, Gaara? —Naruto alcanzó a oír lo que pronunció su amigo, y aprovechando su estado no reparó en las consecuencias de su reacción.

—Tranquilo Naruto —pronunció Ino en el oído de su amigo —Gaara está muy… mal… tenedle paciencia… así son… los ebrios…

Naruto no objetó nada, simplemente se quedó callado, sin dejar de rodear los hombros de Ino con su brazo. Su mente mientras tanto, divagó en los rasgos cincelados de otra frágil doncella.

—Pero… ¿sabes otra cosa… hip… Sakura-chan?

—¿Qué? Gaara —la joven de cabellos rosas, optó por seguirle la corriente.

—Ya no te quiero… ahora… hip… yo quiero a otra…

Sakura le lanzó una mirada burlesca, mas no dijo nada.

—Gaara… amigo mío…

Naruto se separó de Ino, mientras sostuvo su ahora pesada cabeza con una de sus manos.

—Ya llegamos a tu residencia… hip —Naruto se sorprendió de aquel hipo surgido de la nada—… creo que lo más apropiado es que te quedes a descansar.

—Pero… yo, quede en dejar a Sakura-chan, en su habitación.

—Yo me encargo, tú no estás bien… ve, descansa…

Gaara observó detenidamente a su amigo y ladeó la cabeza, vio las figuras de sus acompañantes contorneándose, deformándose, supo entonces que Naruto tenía razón, su estado era deplorable; resultó curioso razonar de esa manera, tomando en cuenta que su atención se centro en la botella semi-vacía que Naruto tenía en los dedos, y la fuerte jaqueca que parecía aquejarlo.

—Tienes razón… hip —giró en dirección a Sakura—. Lo siento —siseó confuso.

—Hip —Sakura tapó su boca, para luego sonreír nerviosamente—… no hay problema, Gaara…

El príncipe de la Arena rió, girando sobre sus talones.

—¡Adiós, Naruto! ¡Adiós, Ino-chan!

Gritó como si sus amigos se encontraran a gran distancia, para luego alejarse en un leve tambaleo sobre sus pasos.

—Será mejor… ir nosotros… también a casa…

Dijo Naruto antes de abrazar a las dos jóvenes. Ino giró su rostro y se encontró, con los iris azules de Naruto, que brillaban con una luz excepcional, aquellos ojos la hipnotizaron y teniendo en la mente un millón de imágenes confusas, producto del alcohol, acercó sus labios y lo besó en la mejilla, mientras aspiró su aroma. El rubio bajó el rostro ruborizado teniendo en mente únicamente los exquisitos besos de Hinata. Pese a pertenecer al romántico cuadro protagonizado por su primo y su amiga, Sakura solo fijó su mirada en la botella de ron, que lucía terriblemente adictiva.

Con pasos torpes y sin dejar de cantar llegaron a su casa de hospedaje, y se internaron en ella, mientras eran observados con atención por una ligera y sigilosa sombra.

—o—

El reloj sonó rítmicamente con cada segundo que marcaban las manecillas, podía calcular que había transcurrido alrededor de una hora desde que el permanecía inmóvil en la tina de baño; si bien, la embriaguez había pasado, esta había dejado una estela de dolor en su cabeza, que pese a no ser intensa, era desagradable, como el constante piquete de una aguja.

Se puso de pie sacudiendo su cabeza, haciendo a su vez que miles de gotitas húmedas salieran disparadas de sus cabellos rubios.

Tomó una toalla blanca y se la acomodó en su cintura, mientras sujetó otra toalla más pequeña, del mismo color y comenzó a secar su cabellera; con aquel acto a cuestas, se las arregló para llegar a la portilla, dejó de secarse el cabello y tomó la manija abriendo con suavidad la puerta, llevándose una gran sorpresa con dicho acto.

—¿Quién eres?

Su voz fue suave, pero no por ello, careció de firmeza, ni mucho menos de sorpresa.

La sombra capada, que hace breves instantes talló con sus largos y finos dedos el cajón del gran aparador de la habitación, detuvo su trayecto, volteando de inmediato hacia la figura del muchacho, con aquel brusco movimiento, la capucha resbaló de la cabeza de la silueta misteriosa, y ambos individuos se miraron fijamente.

Una brisa un tanto gélida entró por la ventana, y meció con relativa fuerza los cabellos de Naruto y desordenó las hebras oscuras de la cabeza de Hinata.

Naruto, reaccionó con mayor velocidad y dio vuelta un tanto avergonzado por su situación, no era correcto estar en aquellas fachas frente a una joven, sin embargo ¿Qué rayos hacia una chiquilla en la habitación de un muchacho soltero? Para la época, aquella situación era inmoral, digna de las mujeres de la vida alegre, no de una princesa, menos aun de una doncella. Hinata intuyó de inmediato la pregunta, pese a su nerviosismo y sonrojo, y a pesar de que el muchacho le daba la espalda, elevó su voz:

—Na… Naruto-kun —comenzó a jugar con sus dedos— debes preguntarte que hago aquí…

Naruto respiró hondo mientras escuchó la fina voz de la princesa, sintiéndose desvanecer en cada silaba que ella pronunciaba.

—Yo… —Hinata inhaló con fuerza el aire a su alrededor, aferrándose al perfume de Naruto, que inundaba la habitación— solo necesito… que me respondas algo.

Hinata intentó por todos los medios posibles que no se le quebrase la voz, pero le resultó imposible, a pesar de ello sacó una fuerza inusitada de su interior y se aproximó al chico quedando a escasos centímetros de él, desde aquella postura miró con detalle la esculpida espalda del joven, y cayó en cuenta de lo fuerte que este era, a su lado, de ella, solo resaltaba una frágil constitución, que si bien solo era apariencia, era lo único que se vislumbraba en aquel instante.

Sus ojos empezaron a nublarse, e inconsciente de la absurdez y el riesgo que representaba, se atrevió a posar una de sus pequeñas manos enguantadas en el dorado hombro de él, mientras con dolorosa lentitud sus dedos descendieron por el brazo del joven, que a su vez, sintió incendiar su piel por la tímida caricia de Hinata.

—Responde sí, si me amas, o no, en caso contrario. Si me respondes no, júrame que serás feliz con Ino-san… y yo me iré de esta habitación y tu vida —chilló sus últimas palabras—… para siempre.

Naruto se giró tomando la mano de Hinata que se aferraba con desesperación a su hombro, miró el rostro de la muchacha, empañado con lágrimas que surgían sin control de sus grandes ojos albos. Hinata inclinó levemente su rostro, incapaz de mirarlo a los ojos, sabía que una negativa la destrozaría.

—Si me dices que sí… que me amas —levantó sus pupilas desesperadas. Suplicantes—… puedes hacer conmigo… o de mí, lo que desees…

La oceánica mirada de Naruto se intensificó.

Por él, Hinata se lanzó a un pozo oscuro, sin importarle las consecuencias. Por él, desafió a una hipócrita y escandalosa sociedad. Por él, enlodó la honra y el nombre de su familia.

Hinata sabía amar, lo estaba probando. Una Hinata débil en apariencia, mostró más valor que él, dando un paso tan grande, al cual, él como hombre, nunca se habría atrevido.

Impulsado por una fuerza misteriosa, Naruto acarició con sutileza la mejilla de Hinata, con dicho contacto ella cerró los ojos, dejando que dos nuevas lágrimas resbalasen por sus pómulos, con ansiedad y amor contenido.

Sin poder resistir mas, en medio de miles de ideas ambiguas que atravesaban su cabeza como relámpagos; Naruto tomó el rostro de Hinata besándola con brutalidad, con fiereza…

Con necesidad…

Hinata se estremeció, abriendo los ojos con sorpresa, para un segundo más tarde cerrarlos, y dejarse llevar por aquel contacto casi bestial de Naruto para ella, que en una brevedad admirable se transformó en un lento pero apasionado beso.

Sin explicación aparente, la capa de Hinata cayó al suelo… la toalla que cubría los hombros de Naruto acompaño a la otra prenda…

La oscura habitación adquirió un tinte fogoso.

Sensual.

El destino había confabulado el escenario perfecto para dos amantes que estaban dispuestos a cruzar barreras para consumar el acto más idílico para los poetas.

CONTINUARA…


Notas de Autor (ORIGINALES):

Veamos… veamos.

Creo que estoy satisfecha.

Siento que Sasuke, al fin es Sasuke. Quiere a Itachi y a la vez lo envidia. ¡Vaya chico!

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¿Reviews?


Notas de Autor (ACTUALES ¿?)

No recordaba que está parte fuera tan intensa xD

¡Gracias a todas y todos quienes están aquí!

Los quiero mucho. n_n