EDITADO 15/01/2015

Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración, al final del fanfic.

Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei


AMORES CRUZADOS

Capitulo 23: Anarquía

.

—¿Estas mejor? —preguntó Kushina con una sonrisa, mientras su mano checaba la temperatura de su hijo.

—Sí mamá, estoy mucho mejor —Naruto le devolvió el gesto, cansado.

—Ojala —el rostro de la reina, ensombreció.

Sería una gran noticia en medio de esa marejada de dolor. Naruto la observó detenidamente.

—¿Te refieres a la princesa Hinata?

—Sí —contestó—.Una muchacha tan bonita, en manos de aquellos barbaros… —tomó la mano de su hijo, mientras su mirada se perdió en el vacío —pueden ultrajarla, incluso llegar a quitarle la vida —sonrió con desolación—. Yo conozco muy bien ese dolor —miró fijamente los azulados ojos de su hijo —por eso comprendo al rey Hiashi.

—Tranquila madre —la calmo tomándola de la mano—, yo… tengo la esperanza, de que Lady Hinata regresara sana.

—Kami te escuche hijo —tomó el rostro de Naruto entre sus manos y lo miró con infinita dulzura—. Perdimos a tu hermano —Naruto se sintió cohibido, sabiendo que aquello era falso, pero fue incapaz de apartar sus ojos de aquellos esmeraldinos iris —si te llegase a perder a ti, mi chiquito —acarició la mejilla del joven, el solo cerró los parpados disfrutando del contacto —moriría… —Naruto la observó con entristecida emoción —pero ya no te agobio más, 'ttebane —le revolvió el cabello sonriéndole ampliamente. Naruto quiso hacerle notar la muletilla, pero se mordió la lengua—. Descansa, será bueno para ti que alivies esa fiebre que te impidió ir a la boda. Mejor dicho a la catástrofe.

La reina no dijo mas, se limitó a acostar y arropar a su hijo que la miró inquieto, no por la enfermedad precisamente, más bien por un celoso secreto, Kushina lo supo con solo mirarlo a los ojos, pero no dijo nada, tan solo le dio un beso en la frente y salió de la habitación.

Naruto suspiró contento, amaba a su madre y esas charlas que sostenían siempre le elevaban el ánimo hasta las nubes, pero no pudo evitar sentirse incomodo, no le gustaba engañarla, pero era necesario. Lastimosamente necesario.

Su meditación se vio interrumpida por una ligera brisa en su cuarto, sabía que significaba ello, así que se sentó sobre su lecho observando las dos siluetas que lo acompañaban.

—¿Qué noticias nos traes? —¡Que educación! Ni siquiera me saludo. Pensó de inmediato Naruto, haciendo una mueca.

—Acaso no es obvio Neji-sempai —le contestó con sorna—, si las cosas no hubieran salido bien, yo no estaría aquí.

—Creo que Naruto tiene razón —intervino Sasuke sin turbarse.

—Bueno…—suspiró el mayor— ¿y qué hay de mi prima? —Naruto sonrió nerviosamente. Neji entornó los ojos amenazadoramente.

—De acuerdo…—ladeó los ojos— eso es otra historia.

—¿Qué ocurrió con Hinata? —Neji habló peligrosamente.

—Pues… ella pidió el parlu… el perle…

Repetía sin poder hallar la palabra correcta.

—¿El parley? —concluyó Sasuke.

—Sí, eso mismo.

—¿Quieres decir que Itachi y Deidara la van a llevar frente a Madara? —Naruto solo asintió— Kami sama —siseó Neji.

—Mi tío no le hará nada —intervino Sasuke dudoso, notando la tensión de su superior.

—Eso espero —Neji exhaló profundamente—, y más les vale a tu hermano —miró a Sasuke, que solo observó a otro lugar incomodo—, y al tuyo —amenazó a Naruto con los ojos, él sin embargo, sostuvo la vista apesadumbrado —que no le ocurra nada a Hinata. O al que mandaran a la horca es a mí —respiró preocupado.

—¿Acaso no justificaste los movimientos? —intervino Sasuke.

—Claro que lo hice, no hay margen de error… no obstante —su voz se apagó un breve instante—, sé que mi tío no deja de culparme, aunque no me lo diga.

—Tranquilo Neji —se entremetió Naruto con calma—, es su padre, esta angustiado. Pero apuesto que realmente no te culpa… solo es la circunstancia —se contuvo con timidez.

—Eres más inteligente de lo que pareces. Gracias —el rubio solo sonrió—. Por cierto Naruto —Neji recordó algo —¿Cuándo tendremos noticias?

—Mi hermano dijo que enviaría el halcón lo antes posible.

—Bien —Neji ladeó la cabeza agotado —vámonos Sasuke. El aludido solo asintió.

—Hasta luego, Naruto —se despidió Sasuke.

—Hasta mañana, Teme… digo… —sonrió traviesamente —Sasuke. La fuerza de la costumbre, tu sabes —Sasuke solo negó con la cabeza, sin expresión en su rostro.

—Hasta pronto, Naruto —se despidió Neji.

—Hasta luego, Neji.

Apenas Naruto, hubo pronunciado aquellas palabras, sus compañeros habían desaparecido del sitio.

—o—

—Creo que no escuche bien… —Madara sonrió escéptico manteniendo los ojos cerrados—. Tú —abrió los ojos burlón—, una chiquilla insulsa. ¿Quiere formar parte de Akatsuki? —Rió con desdén—, buena broma niña… excelente.

—Se… señor… no es ninguna broma —Hinata tragó saliva.

—No puedes hablar enserio —la miró curvando los labios—, no tienes nada que me interese.

—¿Qué… qué hay del Byakugan? —cerró los ojos con gran pesar. ¿En qué demonios estaba pensando? Estaba colocando en bandeja de plata el más importante secreto de su familia y su reino. Su amor era sin duda, demasiado grande

—El Byakugan —continuó Madara a la par, con curiosidad disimulada—, no me interesa.

Hinata abrió los labios impresionada. Aquel hombre había rechazado sin el mayor reparo el dojutsu más importante de toda la Franja de los Reinos, luego del sharingan. Aquel acto era absolutamente incomprensible, incluso para alguien tan lista como ella.

Sin duda las razones hubiesen flotado en el espacio sin mayor dificultad, si la joven princesa hubiera sido consciente, de que Madara simplemente ya poseía y conocía el último de los secretos que pudiese ocultar aquel increíble dojutsu.

Teniendo a Neji, Madara no necesitaba más.

—Yo… —Hinata sintió quedarse sin recursos —soy excelente en taijutsu… conozco el uso de varias armas… la espada… la —sus argumentos fueron interrumpidos.

—Cualquier hombre entre mis filas puede hacer eso y más —la miró apático—, tú no tienes nada que ofrecer a la organización —su voz se tornó burlesca—, ríndete muchachita.

Hinata apretó los labios con ansiedad, por primera vez en su vida se sintió perdida y fuera de sí, nunca había pasado por su mente cometer tales actos. Traicionaba a todo su imperio, se entregaba sin el menor pudor a la escoria. Por amor, una mujer sin duda podía a llegar a ser extremadamente estúpida, pero todo sacrificio valía por un honroso y noble sentimiento ¿No?

Hinata decidió jugarse su última carta.

—Soy ninja médico —suspiró con desgana—, Akatsuki está fuera de la ley… es lógico —se sintió débil y perdida—, que en batalla haya muchos heridos, que seguramente no tienen atención medica… vuestra merced —levantó la mirada débil, pero con fe inquebrantable—, debió haber perdido algún vasallo en batalla.

La expresión de Madara no varió, sin embargo un leve brillo destelló en sus pupilas negras.

Aquella chiquilla era mucho más inteligente que cualquier kunoichi de su edad, había sacado conclusiones muy certeras. Konan era la ninja medico oficial de la organización, y él, mejor que nadie conocía sus habilidades, era talentosa, pero eso no la hacia un espectro que pudiera estar en varios lugares a la vez, y eso a Akatsuki le había costado ninjas únicos como Kisame, Kakuzo, Hidan y otros que ya no recordaba, guerreros excepcionales, que se habían perdido por desgracia del destino.

Si la situación se analizaba desde ese punto de vista, podría reconsiderar sin duda la situación de aquella muchachita, pero antes, necesitaba saber algo.

Algo curioso e importante.

—Interesante Lady Hinata… interesante… —apoyó el mentón en la palma de su mano—, sabes, estoy analizando tu propuesta —la miró con malicia—, pero antes me gustaría conocer la razón de tu insistencia por pertenecer… a una pandilla de canallas.

Hinata lo observó impresionada, sin poder evitar sonrojarse con profunda violencia, agachó el rostro. Madara rió internamente al verla.

—Más te vale no mentirme chiquilla. Eso podría costarte tu ingreso a la organización.

Hinata suspiro con decisión y miedo en su mirada.

—o—

La marcha de los caballos se tornó deliciosamente lenta, y ella se limitó a disfrutarlo.

Su vida sin lugar a dudas seria fuente de gran inspiración para cualquier novelista; una mujer hermosa, una vida llena de acción y una rebosante juventud, hacían que se convirtiera sin querer en una heroína mítica, pero ella no quería ser una heroína, solo quería ser Konan.

Konan, una mujer normal, una esposa, una amiga, una amante. No obstante, solo era un sueño, para la realidad, todo eso estaba bastante lejano.

Yahiko carraspeó, y Konan por fin salió de su cavilación aun montaba en el caballo.

—Ve y entrégale el reporte a Madara —la voz de Yahiko se tornó agotada.

—Así será —bajo del caballo y tomó el rollo que le tendía su pareja, con extrema seriedad.

—Procura no tardar, necesito…

—Lo sé —Konan irrumpió con calma—. No te preocupes, iré pronto a revisar ese hombro.

—Gracias —Sonrió febrilmente. Ella solo correspondió de igual manera.

—o—

—Entonces es eso —resopló Madara, fingiendo desinterés, sentimiento totalmente inexistente dentro de sí, la situación actual le divertía sobremanera. Aunque realmente aquel asunto sobrepasaba dicha dimensión.

—¿Me permitirá unirme ahora? —suspiró Hinata incomoda, sin poder aplacar el rosa de sus mejillas. Madara solo volvió a reír.

Un incomodo silencio se tejió en la habitación, un tímido golpe en la puerta sería el único movimiento capaz de deshacer la atmosfera.

«Madara-sama ¿Puedo pasar?»

Hinata supo pese a la formalidad de la voz, que se trataba de una mujer, joven seguramente. Visualizó una sonrisa en los labios del líder.

—Querida… pasa —respondió con cierta ansiedad.

—Madara-sama, yo…

Konan calló de inmediato al mirar a la joven que la observaba con gran timidez. No comprendió la situación, ni mucho menos al chiflado de su líder, que permitía semejante absurdez. Un Akatsuki jamás debía ser visto por civiles, a menos que cumpliera una misión encubierto, pero al final, era Madara el más importunado, a ella no le debía interesar.

—Si desea, puedo regresar después —sugirió desconfiada sin variar su postura.

—No, no es necesario —repuso serio —de hecho, no pudiste llegar en mejor momento.

—No comprendo —objetó.

—La señorita aquí presente —empezó a explicarse—, es una ninja médico —Konan enarcó una ceja, entendía por dónde venía el asunto —necesito que la evalúes, para ver si ha valido la pena escucharla por estos momentos.

—Comprendo.

La joven artista no pronunció ninguna palabra mas, se acercó a su líder y depositó en el amplio escritorio el pergamino con los detalles de la misión, dio vuelta y se acerco a una temblante Hinata, que no fue capaz de encararla.

—Hyuuga ¿No? —preguntó con ojos brillantes y voz profunda. Hinata solo asintió —es obvio por tu físico —continuó —acompáñame —la tomó del brazo, con una sonrisa seria, pero carente de insipidez —Hinata volvió a asentir, sin oponer resistencia —necesito llevármela señor —se dirigió al Uchiha.

—Haz lo que tengas que hacer —dio la aprobación—, solo algo más.

—Dígame usted Lord Madara.

—Regresa en una hora con ella y los resultados. Por cierto, no dejes que nadie la vea, Itachi y Deidara no cuentan.

Konan se quedó intrigada, optó por no decir nada, y se marchó veloz del lugar junto con Hinata. Ella estaba únicamente ahí para cumplir órdenes, y no cuestionar nada.

Era así y punto.

—o—

Corrió velozmente por la gran fortaleza, necesitaba encontrar cuanto antes a sus compañeros, había un mensaje urgente de por medio. Finalmente unas voces dieron la respuesta a su recorrido.

—Una más —pidió Naruto deteniendo el filo de la espada de Sasuke a centímetros de su cuerpo.

—Por supuesto —sonrió el mayor con gran brillo en sus ojos, mientras miró el filo del arma rival.

—Nada… de eso…

Irrumpió Neji con evidente agotamiento, sus compañeros lo observaron con intriga, Neji nunca se fatigaba así, el asunto que lo traía frente a ellos debía ser importante.

—¿Que… sucede Neji? —inquiero Sasuke envainando su espada con claro cansancio.

—Mi hermano… envió un mensaje —interpeló Naruto imitando la acción anterior de su compañero. Neji asintió —pero entonces… son buenas noticias.

—No lo sé.

—¿Cómo que no sabes? —continuó Sasuke.

—Exigen nuestra presencia de inmediato en la matriz.

—¿Por qué? —siguió un pasmado rubio.

—Creo que es obvio Naruto —reprendió Sasuke, ganándose una mirada apática del menor.

—Es eso precisamente de lo que no estoy seguro —intervino Neji.

—¿Podría haber otra razón? —Naruto no pudo disimular su intranquilidad.

—Por la redacción del mensaje así parece.

—¿Qué razón podría ser esa? —prosiguió Sasuke.

—Qué se yo —concluyó exasperado —el asunto, es que debemos estar en la central a mas tardar mañana por la noche, según lo que dice el pergamino —Neji desenrolló el mensaje mostrándolo a sus camaradas, quienes le dieron una mirada superflua.

—¿Dónde nos encontraremos entonces? —indagó con pesadez el joven de cabellos negros.

—En el campo de entrenamiento seis, el lugar está permanentemente desierto, además estaríamos cerca de los caballos —sugirió Neji—. Naruto…

—Yo puedo —adivinó el menor—, más bien tú Neji, ¿Cómo harás para deslindarte de tu supuesta investigación del rapto de Hinata?

—Ya lo solucione —ladeó los ojos—. Estamos de acuerdo entonces —Naruto y Sasuke se miraron los rostros, asintiendo de inmediato a la orden dictaminada por su superior.

—o—

Tres sombras oscuras se internaban en una caverna, después de una agitada travesía por el bosque. Respiraban con cansancio, pero con la gran satisfacción del deber cumplido. Con profunda calma continuaron su camino por la guarida, Neji encabezaba el trió, su rostro serio mostraba profunda tranquilidad, Sasuke y Naruto le seguían, se notaban mucho mas extenuados que él, pero igual de impacientes.

Al llegar al departamento del líder no pudieron evitar encontrar sus miradas, tenían temor, pero por encima de su miedo se encontraba la satisfacción de haber obrado de modo correcto, los tres deshicieron el contacto visual, Neji llamó a la puerta, la respuesta de Madara fue inmediata, y los tres ingresaron al lugar, encontrando una panorama bastante inusual, todos los miembros de Akatsuki se encontraban ahí, a excepción de Konan.

Itachi y Deidara los observaron, y con un gesto del rubio los tres se aproximaron a ellos, claro está, luego de presentarse formalmente frente a Madara.

—¿Para qué es todo esto? —consultó Neji.

—No desearas saberlo —contestó Itachi. Deidara solo hizo una mueca, con actitud esquiva.

Naruto y Sasuke quisieron preguntar también, pero se los impidió el discurso que inició su líder.

—Señores —acalló los murmullos de la sala—, en estos últimos tiempos, Akatsuki se ha visto obligado a evolucionar de forma —apretó los labios buscando la palabra adecuada—, acelerada, pero bien sabemos todos, que hay cambios que son absolutamente necesarios, que debemos seguir el ritmo del cosmos —todos continuaron observándolo con interés—. Para quienes llevamos más tiempo aquí —dirigió una mirada a los más antiguos, incluido Deidara —hemos de recordar cuantos han muerto en combate. Nuestra talentosa Konan no se da abasto con todos, en varias ocasiones ustedes mismos han visto la imperiosa necesidad que tenemos de otro ninja medico. Creo al fin, que he hallado la solución aquel problema.

Todos los miembros de Akatsuki se miraron los rostros y comenzaron a hablar por lo bajo, mientras Madara con toda calma se aproximó a la puerta de su despacho y la abrió, invitando a pasar a dos personas más, al verlas, todo se sumergió en profundo silencio.

—Konan —saludó a la mayor, para luego dirigir su galanteo a la menor—, mi lady.

Hinata suspiró acercándose al líder, luego de que Konan con una sonrisa ligera le diera la suficiente confianza. La joven princesa no pudo fingir tranquilidad, no por la incertidumbre de las identidades de los miembros de aquel lugar, pues estas ya le habían sido rebeladas, era más bien la incomodidad de tantos ojos indiscretos sobre ella.

Todos la vieron con profunda curiosidad, entre ellos Naruto, Sasuke y Neji fueron los más impresionados.

Neji simplemente no comprendía nada, más bien no deseaba hacerlo. Sasuke por su parte se hallaba impresionado y avergonzado, impresionado por verla entre tanta gente letal, y avergonzado por que ahora ella conocía la verdad.

Naruto en cambio, era punto aparte, no se impacto por verla ahí, nunca había dudado de sus habilidades, lo que acaparó su atención, fue más bien su postura desconfiada pero suave, el traje de la organización que la vestía y el sombrero de paja que sostenía en sus finos dedos que le daban un toque de malicia, incluso sus cabellos parecían más revueltos y sus ojos más profundos.

La naturaleza había obrado el milagro de evolucionarla de una tierna niña que conoció en el baile a una muchacha de carácter, envuelta en una pérfida organización.

—Mis queridos vasallos, he aquí a su nueva compañera, y a nuestra nueva ninja medico. Hinata Hyuuga.

Varios ojos se despegaron de Hinata para posarse sobre Neji, que observó todo el acto con rostro sombrío.

—Es imposible —masculló Neji—, usted la obligado —sin importarle nada se aproximó a su líder y tomó del brazo a una sorprendida Hinata.

—Neji-niisan… no… no es así —Neji la miró a los ojos—, estoy aquí por voluntad propia —Neji la observó con una mezcla de decepción y furia, pero sabía que no podría hacer nada.

Suerte —susurró muy suavemente en el oído de la doncella. Ella no dijo nada, pero agradeció mentalmente la comprensión de él.

Neji volvió a su lugar. Hinata tendría sus motivos para hacer lo que hizo, él ya no iba intervenir.

—De acuerdo, continuemos —siguió Madara—. Sasuke, Naruto, vengan —llamó a los menores del grupo.

Naruto no entendió la acción, permaneciendo tranquilo.

Sasuke comprendió todo, y eso lo puso nervioso.

—Hinata —Madara apoyó su mano en el hombro de la adolescente—, Sasuke y Naruto conforman el equipo cinco, sabes que Akatsuki trabaja en dúos, pero cuando no, a un equipo se le asigna un apoyo, en este caso, tú serás el apoyo.

Hinata se quedó en silencio con los labios entreabiertos, tan extraño resultaban los enredos de la vida, ahora ella estaría a lado de su novio y su ¿amante?

—Gracias —susurró Hinata en voz muy baja para Madara.

—No tienes que hacerlo —respondió de igual forma.

—De todos modos —concluyó.

—Mis queridos Akatsukis —se hizo escuchar Madara —pueden retirarse. Necesito tratar un asunto con los jóvenes.

Nadie hizo ademan de preguntar, uno a uno se fueron retirando del lugar no sin felicitar a Hinata, quien solo agradecía con clara cortesía, Itachi, Deidara y Neji fueron los últimos en salir.

—¿Qué pretendes? —aludió entre dientes un desconfiado Sasuke.

— ¿Qué forma de dirigirte a mí, es esa, Sasuke? —el joven Uchiha no respondió—. Ustedes tres niños, saben perfectamente porque están aquí —ninguno de los chicos despegó su vista de su líder—. Sasuke, tú debiste casarte con Hinata, pero no lo hiciste —Sasuke bajó la cabeza—, y tu Naruto, no cumpliste mis órdenes —el rubio miró a un lado—, nuestros planes se fueron a la basura, y no hay marcha atrás —alzó la vista al techo—, he hablado con Lady Hinata —los muchachos miraron a la joven, ella no vio a ninguno de los dos—, y he tenido una idea interesante. Sasuke, Hinata, ustedes no quieren casarse —los aludidos se miraron tímidamente—, y a ti, Naruto, eso no te conviene —el muchacho se rascó la cabeza mirando a otra dirección —tengo su salvación.

Los ojos de los tres jóvenes brillaron mientras clavaron las pupilas en su líder, en espera de una única palabra que giraría la ruleta de sus vidas para siempre.

CONTINUARA…


Notas de Autor (ORIGINALES):

¿Reviews?


Notas de Autor (ACTUALES ¿?): Siento la demora, pero la vida está dura :)