EDITADO 12/02/2016


Damas y caballeros, con ustedes el vigésimo quinto episodio de esta historia…

Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración, al final del fanfic.

Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei


AMORES CRUZADOS

Capitulo 25: Brújula del destino

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Sakura despertó aquella fresca mañana con la imagen de un cielo nublado dibujado en la ventana.

Giró un poco y observó con pesadez el techo de su habitación.

Se sentía cansada, agotada, molesta, frustrada, sensaciones que se entremezclaban entre sí, no sabía cómo descifrarlas, eso no era normal.

Con resignación apartó las sabanas y se levantó, sintiendo que todas sus emociones se intensificaban.

Las tres últimas semanas habían sido lo mismo, quizás sus cambios de humor ahora eran más notables. No sabía a que atribuirlo realmente, más de una ocasión se encontró meditando por ello.

Una de las varias teorías que recabó, fue que posiblemente todo aquello se debía a la ausencia de su 'vengador'.

Hace un mes, aquel le había dicho algo que no le hizo gracia, pero que entendía a la perfección.

«Tengo una misión importante que no puedo revelarte. Solo he de decirte que debo alejarme de ti por un buen tiempo»

No podía culparlo, era un mercenario, y su vida giraba en torno Akatsuki y sus fechorías, y ella era un punto aparte de eso.

Extrañaba todo en él, sus palabras de deseo, sus expertas caricias y sus besos intensos, pero debía esperar a que regresara, y con ello, todos esos encuentros que la enloquecían y la sacaban de sí.

Pudo visualizar unas ligeras gotas precipitarse al suelo, a través de su ventana. No pudo evitar un nuevo suspiro.

Se encogió sobre sí misma, recordando la cantidad de hechos que se habían suscitado después de aquel día, del temporal adiós.

No basto con el secuestro de Naruto unas semanas antes de la boda de Sasuke y Hinata, sino que ese día precisamente, aquella joven había sido secuestrada. Todo había sido como un anuncio de los futuros desastres a los que se sometería La Franja de los Reinos. El ultimo y probablemente más importante que dichos hechos, fue la muerte de la reina Chiyo, nunca se supo que ocurrió, tan solo la encontraron en su despacho recostada en uno de sus sillones con la mirada en el vacío, probablemente viendo el rostro de la muerte, mientras su vida se extinguía bajo el filo de la guadaña.

Una de sus doncellas llamó a su puerta, ella acudió y observó el desayuno sobre la bandeja, la muchacha de servicio sonrió y lo dejó sobre su cama, para luego retirarse mientras hacia una venia.

Se aproximó a la comida con el propósito de por fin forzar a su organismo a retener algo de sí, pero nuevamente falló.

Antes de poder tomar la cuchara, ya se hallaba frente al inodoro sin poder contener las arcadas, a la tercera la más fuerte de todas, devolvió la cena. Al terminar, acabó sentada al pie del inodoro respirando con dificultad y con un fuerte dolor en la boca del estomago, eran ya cuatro días consecutivos con el mismo problema, el primero ocurrió frente a sus doncellas, que tuvieron que limpiar gran parte del comedor, fue cuando decidió comer en su cuarto… pero la verdad, hasta hoy no lo había conseguido.

Cuatro días que había devuelto cada cosa que ingería…

"Y los mareos…" Hablo satíricamente su voz interior. Bufó molesta, como si no tuviera suficiente con aquel problema, pero… su otro yo, tenía razón, hace casi dos semanas sentía los mareos. No obstante eso debería ser normal, se desvelaba mucho por las noches desde hace poco tiempo.

No, no era por la falta de sueño, a cambio de su insomnio, dormía largas jornadas durante el día, o cuando se presentaba la oportunidad.

"¿Que has hecho querida?" Canturreó con ironía y furia, su yo interno.

—No —pronunció con desesperación mientras colocó su mano sobre su vientre —eso no.

"Utiliza el cerebro Sakura. ¿Cuántas veces estuviste con él? Seguro has perdido hasta la cuenta… además los mareos, las nauseas, los cambios de humor, si eres obvia vas a notar que…"

—No, imposible —cerró los parpados con fuerza derramando unas cuantas lágrimas—. Ahora, no.

"Por favor, no te mientas. Es obvio, eres una ninja medico, sabes de estas cosas… despierta, estamos en la vida real"

—Puede ser una infección, yo que sé.

"¿Y una infección retrasa el periodo?"

Sakura inhaló haciendo un fugaz cálculo mental. Era regular, a lo sumo podría retrasarse con días, pero eran casi tres semanas.

"¿Quieres más pruebas?"

—Sakura —Ino había entrado a la habitación de la muchacha y ahora llamaba a la puerta del baño —¿duermes o qué?

—Voy —intento que no le temblase la voz, mientras se limpiaba las lágrimas con la manga de su bata.

Al salir del lugar lo primero que encontró fue el semblante curioso y divertido de Ino, que inmediatamente se transformó en uno de preocupación y sorpresa.

—Sakura, ¿Qué sucede?

La joven de orbes jades no respondió, se abalanzó a los brazos de su amiga sin poder contener el llanto, Ino solo la abrazo sorprendida.

—Debo contarte algo.

Susurró Sakura con voz temblorosa, Ino solo volvió abrazarla con fuerza.

—o—

A pocos días de iniciar diciembre, el poderoso invierno se presentaba majestuoso frente a los ojos de una pareja que caminaba con lentitud por el sendero del bosque, sus manos se entrelazaban con fuerza, su andar era lento pese a los feroces soplos del viento, pero aquello parecía no preocuparles, en sus semblantes solo se miraba una profunda paz, pero en esa paz, se teñía la brevedad intransigente del destino.

La joven suspiró en medio de su andar, como si cada paso dado le quitase algo de energía, el muchacho aparentemente no lo notó, pues siguió andando al mismo pasó sin observarle. Ella agradeció mentalmente por eso.

Era poco más de un mes que ella había iniciado la cruzada, y por el momento no se arrepentía por ello.

Hinata Hyuuga, la hermosa princesa del Agua, era una criminal rango S, y estaba satisfecha por eso.

No era un titulo que realmente la enorgulleciera, simplemente la hacía sentir llena, como si la aventura pudiese suplir algo que ignoraba. Y bueno, si lo que había hecho hasta ahora pudiese llamarse aventura.

Todo se había limitado a un ir y venir de un montón de papiros y libros mitológicos sin sentido.

Tanto Sasuke, Naruto y ella habían recabado toda la información posible por cuenta propia, mas al reunir la información, siempre tropezaban con el mismo bache.

Leyendas, leyendas, absurdas leyendas. Eso era todo.

Sin embargo hubo algo que habían pasado por alto, curiosamente fue Naruto quien lo noto. En medio de la marejada de documentos que habían recopilado, Naruto había traído un pergamino inicial, de aquellos que se utiliza en la formación escolar de reyes, era referente a geografía antigua y actual, y ahí estaba la clave.

Un pueblo perdido en la actualidad constaba en ese mapa, el nombre de dicho pueblo se encontraba en uno de los libros de Sasuke; Naruto lo notó, lo sugirió, y Sasuke lo aprobó. Debían ir tras esa única pista, al precio que fuera.

Ahora mismo se dirigían al norte de la Franja de los Reinos, a Yukigakure, la aldea del eterno invierno.

Su reino no era el más cálido de todos, pero el clima jamás llegaría a ser tan helado como en aquel lugar. Supuso por lógica que a sus compañeros les haría menos gracia el clima, Naruto venía de la tierra primaveral, el Viento solo conocía la nieve en Diciembre e inicios de Enero, cuando pegaba más fuerte el invierno. En cuanto a Sasuke, era aun peor, el Fuego, como su propio nombre lo indicaba, era un lugar cálido húmedo, todas las estaciones se hacían presentes, pero en invierno, a lo sumo serian lluvias intensas, y si el clima enloquecía, un par de nevadas, pero nada más.

—Llegamos —la voz de Naruto la trajo a la realidad.

—Ah… cierto —siguió con cierta torpeza.

Naruto solo arqueó una ceja sin comprender la actitud de la menor, se desencogió de hombros apretando más con una de sus manos la bolsa de víveres a la par que cerraba su abrigo.

—Más le vale al Teme tener todo listo —soltó sin pensar el joven rubio, abriendo la puerta de la cabaña.

—Sasuke-san es muy responsable… no… creo que lo haya olvidado —continuo. Naruto sonrió.

—Teme, todo listo.

Naruto rió con sátira, mientras Sasuke salía al encuentro de los dos, este solo se limitó a resoplar ignorando a su subordinado.

—Todo está listo, solo coloca los víveres y continuemos de una vez, aun falta un día de viaje.

—Nah… ya voy —continuó sin tomar en serio las cosas.

—¿Cómo lo toleras?

La pregunta de Sasuke tomó con la guardia baja a Hinata, que solo lo miró con sorpresa, para luego sonreír sutilmente y sonrojarse con levedad.

—Yo, también me he hecho esa pregunta.

Sasuke no supo como tomar esa respuesta simplemente giró para ir tras Naruto.

Minutos después Hinata se les unió, y su largo trajín tomó su curso de nuevo.

—o—

Ino Yamanaka era una muchacha muy bella, talentosa e inteligente, pero ni el coeficiente más alto del mundo podría ayudarle a comprender las cosas en aquel momento.

Sakura Haruno, su amiga, la 'frentesota', la talentosa alumna de Tsunade, la ninja prodigio en medicina, había caído sin más ni más, a los pies de un completo extraño. La sola idea de eso le resultaba inconcebible, irracionalmente estúpido.

No hallaba palabras, existía solamente una gran confusión en su cabeza, y, si ella se encontraba en ese estado, no podía tan siquiera imaginar la marejada de emociones que ahogaban a Sakura.

Y lo de… ni para que recalcarlo, eso no ayudaría a su amiga en aquel momento.

—Ideas… ¿Sabes qué hacer?

Ino soltó con sumo dolor las palabras en aquel momento, era absolutamente necesario a pesar de todo, tener por lo menos una idea sobre la situación.

Sakura solo negó con la cabeza, ocultando su rostro entre sus manos.

Quince años, embarazada, y el padre de la criatura quien sabe dónde, probablemente debatiéndose en medio de situaciones peligrosas, en algún lugar recóndito del continente… debatiéndose en medio de la muerte.

Cerró los ojos con fuerza, no debía pensar en eso. Al menos no por ahora.

—Tienes que decirle —Ino no se reconocía, no estaba siendo lógica.

—No sé cuándo lo veré.

Sakura siguió hablando, como aquel mal actor que conoce las líneas de memoria, pero no las siente y las pronuncia sin emoción, lo grave era que todas sus emociones se habían desbordado, ahora estaba en estado de shock.

—Sakura… Kami… —resolló Ino sin saber que hacer —¿Cómo pudiste hacer tamaña tontería?

—Ya te lo dije… era mágico —Sakura solo le dirigió una mirada de súplica.

—Sí, lo siento —Ino se corrigió de inmediato—, pero, él tiene que saberlo.

—¿Cómo? —argumento desorientada.

—Iremos de viaje —Ino miró al vacio con un enorme brillo en sus ojos aguamarina.

—¿Viaje? —Sakura no comprendió nada.

—Viaje —Repitió Ino con decisión.

—o—

Un par de jóvenes salían de una cantina, aun paso profundamente calmado. A ciertos momentos tenían la sensación de que su vida no tenía norte, sur, ni ninguna dirección.

Itachi para aquellas alturas de la vida, debería ya estar gobernando su reino, casado y probablemente hasta con un heredero. Lastimosamente todo quedaba en el vacío, gracias a un crápula que usurpaba con el mayor de los descaros su lugar, enlodando del modo más vil, la memoria de su familia.

El tiempo premia, y la justicia llega. ¿Pero por cuánto tiempo hay que esperar?

Sentía a ciertos momentos luchar en una guerra ya terminada hace muchos años atrás, y sin embargo la solución o el resultado no estaban visibles por ningún lado.

El ser un renegado era probablemente lo que menos le interesaba, pero por todo lo demás… se sentía terriblemente incompleto.

Incluso el sexo casual había dejado de ser tan divertido, como lo era hace tiempo atrás.

Su vida simplemente no tenía sentido. Era frustrante.

Pero jamás se quejo. Nadie tenía porque saberlo.

Deidara era otro mundo a diferencia de Itachi, probablemente era su juventud.

El príncipe de ojos azules a diferencia de su compañero no vivía sometido bajo conflictos existenciales, simplemente vivía como debía vivir, y hacia lo que tenía que hacer.

Era un idealista sin remedio, tenía la firme convicción de que el bien triunfa sobre el mal, y que no hay más verdad que esa. Que el tiempo y el esfuerzo premian de gran manera la lucha por la que se pelea.

Y mientras exista el arte y la arcilla, él no necesitaba nada más…

A pesar de eso, su vida no era del todo como quisiera. Sentía a momentos desvanecerse su fe, y eso le provocaba terribles cambios de humor.

Lo más grave de todo el intenso remolino de sensaciones era el encontrarse meditando, o mejor dicho, recordando ciertas cosas. Cierto rostro delicado y angelical.

Ino, era la protagonista de muchos de sus delirios, todos en buena manera. Aquella chiquilla era el recuerdo más inmaculado que guardaba, ignorando claro está a su madre y su abuela.

En ciertos momentos, y para frustración suya se preguntaba como seria ella ahora. Era una niña preciosa de frágil perfil y una muy menuda silueta. Tal vez hoy por hoy, sería una señorita delgada, sin talle marcado, teniendo un rostro hermoso, y ya.

No debía ser nada especial.

Aun así no dejaba de considerar que Ino en la actualidad contaría con dieciséis años, y que si él, hubiese tomado ya posesión del trono, podría pedir la doncella que quisiera por esposa…

Negó con la cabeza reiteradas veces, era la primera vez que se le había ocurrido una barbarie como esa.

Ino era una niña brillante y punto.

Él era un muchacho mayor con grandes responsabilidades y ya.

Todo terminaba con esa simple conclusión, y ahí empezaba el círculo vicioso que lo torturaba.

—Es aquí.

La voz de Itachi inundo el ambiente, haciendo poner a Deidara los pies sobre la tierra.

—¿Por qué tu tío nos mando a buscar eso?

—Hmp —Itachi se alzó de hombros sin contestar y continúo delante de él.

—La organización está bien económicamente —Deidara continuó con su queja—, el rescate de mi hermano y Hinata dejaron buenas regalías. Esto no tiene sentido.

—Nunca hacemos cosas que tengan sentido —Itachi elevó la voz tenuemente—, los crímenes aun a nombre de la justicia carecen de coherencia, y sin embargo sabemos que estamos en lo correcto.

—¿Por qué tienes que hablar así? —Se quejo—. Sasuke tiene razón al decir que en ocasiones es imposible entenderte —una tenue sonrisa se marcó en los labios de Itachi.

—Yo comprendo al mundo, pero no espero que el mundo me entienda.

Deidara hizo un puchero y continuó con su camino, por hoy, no intentaría comprender al complejo y raro de Itachi.

Por hoy no deseaba juegos de palabras que lo forzasen a filosofar.

Odiaba la filosofía, y hoy no empezaría a pensar.

—o—

Muy entrada la noche, con un cielo repleto de nubarrones, tres caballos se detuvieron frente a una vieja cabaña, perdida en medio de la nieve y el bosque.

—Nos quedaremos aquí.

Sasuke giró junto con Tornado –su corcel- para observar a Hinata y Naruto. Los aludidos solo asintieron, bajando de sus respectivos caballos, para atarlos a un madero cercano.

Se adentraron a la cabaña, encendiendo las antorchas y las velas, dándole algo de vida al sitio.

—¿De dónde conoces este lugar Sasuke? —preguntó Naruto con curiosidad.

—Mi hermano y yo somos los únicos que lo conocemos. Mi padre nos traía con frecuencia cuando éramos niños —memoró varios eventos en un instante fugaz.

—Es bonito, se respira calma —comentó Hinata mirando todo con detenimiento. Sasuke solo la observó.

—Lo sé.

—Teme… digo Sasuke —Naruto no podía evitar el epíteto —¿crees que tu padre sabía algo?

—Tal vez… no lo sé.

Por supuesto que Sasuke había concluido lo mismo que Naruto, pero no iba a precipitarse a exponer sus argumentos. Debía obrar con toda la calma que fuese posible.

—Hay tres habitaciones —continuó—, todas son modestas. Una cama, un aparador… es suficiente para nuestra estancia —aspiró con cansancio—, acomódense. Iré a dormir, solo deseo descansar.

Era algo más que reposar lo que deseaba hacer Sasuke, por sobretodo estaba su deseo de dejar de ser 'el mal tercio', entre sus compañeros. Así que sin ser cortes, ni decir una palabra más, se introdujo en su alcoba, y cerró la habitación.

—Creo que abusamos de la amabilidad de Sasuke-san —comentó Hinata al notar la actitud del ausente.

—Bah… eso es cosa de Sasuke —Naruto se aproximó a Hinata que bajo su rostro con nerviosismo —has que su ausencia valga la pena.

Naruto tendió su mano a la joven, que a su vez alargo a la suya para unir su palma con la de Naruto.

—Es tan lindo —musitó Hinata—, a veces temo que termine.

—No lo hará —pronunció Naruto con firmeza—, huiremos del continente de ser necesario, pero no volveremos a separarnos 'ttebayo.

Naruto tomó el rostro de Hinata y la miró a los ojos con intensidad, ella respiró con fuerza.

—No nos separaremos —Hinata abrazó a Naruto—, ¿lo prometes?

—Prometo intentarlo —Hinata elevó la mirada hacia el muchacho, que meditaba en silencio.

—¿Sucede algo? —indagó con ternura.

—Tengo miedo —Hinata entendió perfectamente—, por eso solo prometo intentarlo —ella sonrió con delicadeza.

—Eso… es suficiente.

Hinata se aferró mas a él, Naruto la rodeó con sus poderosos brazos, y acercó su rostro al de ella. Las intensiones eran obvias, sin embargo para Hinata cada beso de él era diferente y único. Sus perfiladas narices se rozaron con aparente lentitud… te amo… susurró Naruto antes de presionar sus labios sobre los de Hinata, que solo se dejo llevar mientras sentía el corazón palpitarle demasiado, sin darse cuenta sus propias manos aumentaron el contacto al aproximar más la boca de Naruto a la suya, que respondió rodeando su cintura.

Pero el contacto terminó, Naruto enredó su mano en la oscura cabellera de Hinata, y la separó con gentileza de su boca.

—Pasa… algo… —alcanzó a gemir aturdida.

—Aprendes rápido.

Naruto apretó los labios sin dejar de mirar a su compañera con impetuoso deseo, que no se reflejaba en su serena expresión. Hinata se sonrojó con violencia.

—Con todo, necesitas practicar más.

—Cuanta modestia —objeto irónicamente.

Naruto no dijo nada solo rió bajito sin perder contacto visual con Hinata. Ella sentía temblar sus piernas, como si en cualquier momento fuera a caer, para fortuna suya la mano de Naruto en su cintura y la otra en su cabeza le daban el soporte necesario para permanecer de pie.

—¿Cansada? —indagó con suavidad. Hinata asintió— ¿Por el viaje o por el beso? —rió con preponderancia. Ella bajo la vista.

—Por las dos cosas… creo —admitió.

—Sera mejor descansar entonces, por hoy al menos.

Naruto aflojó el agarre, tan solo tomó la mano de Hinata, quien se tambaleo inhalando imperceptiblemente.

—A dormir.

Con aquella frase, Naruto guió a Hinata a su habitación, ella abrió la puerta. Y sonrió con dulzura…

—A dormir.

Recalcó, mientras colocaba uno de sus finos dedos en la punta de la nariz del rubio, quien solo ladeó los ojos. Ella rió depositando un fugaz beso en los labios de su amor.

—Buenas noches.

Hinata cerró la puerta de su habitación, Naruto observó con calma el panorama. Sasuke y Hinata habían olvidado su equipaje en la estancia, pero él no iba hacer lo mismo, tomo su maleta, y se internó en su cuarto, dejó todo a lado de su cama y se tendió sobre esta, no tardó mucho para quedarse dormido.

Exhausto o no, hoy había sido un buen día.

CONTINUARA…


Notas de Autor (ORIGINALES):

Gente linda, a esta alma en pena le place estar frente a ustedes.

Pues bien, recuerdo perfectamente que muchos pidieron un episodio más temprano, y he hecho lo posible, y aquí me hallan frente a todos, con este capítulo.

No tengo mucho que decir, salvo que intentare mantener el ritmo… y, antes de olvidarlo, o por favor, espero comprendan el paso de la historia, va lenta, pero todo debe surgir con coherencia, por el bien de la trama.

Dudas, comentarios, sugerencias, amenazas de muerte… todo expláyenlo en el review.

Nos leemos.

Atte.

Kumiko Uchiha.

El alma que ya no está en pena, y agradece mucho su apoyo a través de los reviews.

Besos. ^.^


Notas de Autor (ACTUALES):

La universidad casi me asesina xD, pero como dije en el capitulo 16, no me iré hasta que esta historia esté lista de nuevo, hoy, 12/02/2016, les deja con todo su amor el capítulo 25... Aredhiel ;)