EDITADO 26/02/2016


Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic

Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei


AMORES CRUZADOS

Capitulo 27: Al borde del pecado

Permanecieron largo rato aferrados el uno al otro, como si el universo no siguiera su expansión o como si el tiempo hubiese declinado su curso por ellos.

Ino y Deidara inhalaron juntos antes de separarse lo suficiente para verse a los ojos, al hacerlo, las cosas enloquecieron, como siempre habían estado.

Deidara enrojeció aun más y soltó a la rubia precipitadamente para luego rodearla y tomar de nuevo su capa.

—Dije que te la pusieras.

Su tono fue rudo, grosero inclusive.

Pero no se disculpó. La palabra 'perdón' no existía en su vocabulario.

Ino tomó la capa con vergüenza y se la colocó, entonces cayó en cuenta de un pequeño detalle.

Nubes rojas, fondo oscuro…

Abrió la boca y empezó a temblar tomando la tela del traje entre sus dedos.

—A… Akatsuki…

Alcanzó a decir meciendo la cabeza negativamente, para luego levantar con lentitud su rostro y mirar a su acompañante. Halló algo que la dejo desconcertada, y furiosa.

Deidara ya no la miraba, estaba mucho más ocupado en tapar su nariz de tal forma que no se escurriera su sangre, al parecer su hemorragia nasal era demasiado fuerte. Ella no era ingenua y sabia el porqué a los hombres les ocurría eso.

Estuvo dispuesta a gritarle, pero al no hallar las palabras adecuadas para aquel enredado instante tuvo que silenciarse.

Deidara le miró con el rabillo del ojo, y con sus dedos apartó algo de sangre que aun se empeñaba por fluir por sus fosas nasales. Volvió a encararla, pero solo eso.

—Deidara.

—Ino.

La charla seguía trabada en una enorme grieta.

—Vivo… vives.

La mente de Ino era un nido, no conseguía organizar una sola idea coherente, hablaba en retazos.

—Sí, estoy vivo.

Su respuesta fue vacilante, aun no se recuperaba del todo.

—Como… Akatsuki.

Se maldijo una y mil veces por no explayar algo racional. En un instante se puso furica.

—¡Eres un maldito mercenario! Y… y… ¡Y estás vivo!

Algo mas despejada Ino se atrevió azotar con verdadera rabia su mano contra la mejilla de Deidara quien aún turbado la miró con desprecio.

—¡Lo sabía, continuas siendo un fastidio amarillo, uhm!

—Perdón, por molestar al señor —no podía ser más sarcástica—, eres un bastardo —chilló finalmente.

—Lamento molestar al monstruo amarillo, permiso, uhm.

El sarcasmo de Deidara probablemente fue mayor, dio media vuelta y lanzando una maldición por lo bajo se alejó de ella.

—¡Espera! —Gritó—. Tienes que explicarme.

Ino intentaba darle alcance con grandes zancadas, pero él iba muy rápido.

—Yo no te debo explicaciones.

Vociferó al aire sin detenerse.

— ¿No? —Preguntó con ironía—. Hasta ayer, para mí estabas muerto, y ahora estas aquí

Deidara se detuvo girando con rapidez, a causa de la brusco acción, Ino por poco choca con él.

En el breve intervalo, ella cayó en cuenta de algo.

Deidara había crecido mucho, sus rasgos finos se habían remarcado y sus cabellos rubios tenían mayor intensidad y brillo.

¿Era más apuesto de lo que recordaba?

Se sonrojó solo con pensarlo, pero sostuvo la mirada frunciendo el ceño. Sus ojos estaban jugándole una mala pasada.

—¿Qué demonios quieres niña?

Y la había dicho, Deidara había dicho la palabra que más odiaba Ino. 'Niña'.

Pero ella ya no era eso, así que haciendo uso del mayor autocontrol que poseía, respiró con suavidad para tranquilizarse.

—Una explicación… es mucho.

Deidara suspiró y empezó a caminar con paso más ligero, para andar a la par con la muchacha.

—Pregunta.

Ino bajó la cabeza caminando a lado de él, pensando con mayor claridad.

—Estas vivo, y perteneces Akatsuki.

Ino pronunció todo como una afirmación, pero él corroboró los datos.

—Sí, soy un 'mercenario bastardo' como dices, uhm.

—¿Por qué? —susurró quedito.

—La vida te arrastra a cosas inimaginables… que quieres que te diga, uhm.

—Lo tenías todo… ¿Por qué rebajarte a ser escoria?

El rubio cerró los parpados e hizo una mueca imperceptible, era una buena pregunta.

—Te equivocas, no he tenido todo lo que he querido.

Era cierto, Deidara, 'el príncipe', no había tenido todo lo que había deseado, de hecho lo único que había deseado y no había tenido, era aquella cosa que caminaba a lado suyo.

—Aun así, tu familia es tan honorable, ¿Por qué caer tan bajo?

—Deja ya el interrogatorio, niña.

Se detuvo para mirarla a los ojos, su corazón se aceleró, pero no demostró absolutamente nada.

—Por tu bien es mejor que no sepas más.

Bajó el rostro y se dispuso a proseguir. Ino le tomó del brazo. Habían sido seis años sin él, no soportaría que se desvaneciera de nuevo. Entonces recordó algo que le detuvo el corazón.

—Sakura…

Lanzó la palabra al aire, Deidara arqueó una ceja sin comprender. Ino le tomó de los brazos y lo miró a los ojos.

—¿Qué hiciste?

El artista la observó extrañado y retiró las manos de la joven de sus brazos, muy a pesar suyo.

—¿Uhm?

—Sakura, ¿Qué le hiciste? —repitió la pregunta.

— ¿Hacer qué? ¿Uhm, qué sucede con mi prima? —indagó finalmente.

—Tú sabes, su embarazo.

La idea nació del más profundo miedo, acaso Deidara se había atrevido a…

—¿Sakura se casó?

—No. Claro que no —cortó de inmediato Ino.

—Entonces.

Deidara estaba realmente confundido. Sakura embarazada. No, Naruto se lo habría dicho.

—No te hagas el tonto —reprendió.

—Explícate entonces.

—Tú estuviste con ella y la embarazaste.

Deidara le devolvió una mirada aterrado.

—¡Que te pasa! Es mi prima, es como si fuera mi hermana —razonó un poco—, por un demonio ¿Por qué dices cosas tan absurdas?

—Ella me dijo que fue seducida por un Akatsuki.

El rostro de Deidara se desencajo, intentando asimilar la información. Su mente estratega concluyó algo.

—¿Quieres decir que ella estuvo con un miembro de Akatsuki?

—Sí.

Ino le observó en silencio. Pudo ver como el muchacho se sumía en cosas inentendibles para ella.

Mi hermano, no. Naruto y ella terminaron. A él solo le interesa la chiquilla de apariencia frágil.

Neji, no. Esta tras la atractiva Ministra del Fuego.

Zetsu, no. Ese no pierde el tiempo con mujeres.

Sasori, no. Tiene demasiadas obligaciones como rey temporal de la Arena.

Yahiko, no. Vive y muere por Konan.

Itachi, no. Al bastardo le gusta el sexo, pero no le interesa nadie en realidad.

Sasuke…

La palabra se estanco en su mente y obtuvo una respuesta de inmediato.

Diablos Sasuke… ¿Qué hiciste?

—Sabes quién es ¿verdad? —Ino intuyó todo. Deidara calló—. Dímelo. Sakura y yo vinimos a este lugar en busca de una pista del tipejo ese. La situación es muy grave.

Ino suplicó, pero Deidara no la oyó.

La situación de Sakura era grave.

Sin marido, embarazada de un mercenario.

No, Sasuke no debía enterarse.

Si lo hacía, fallaría en su búsqueda de Totsuka, y tendría que casarse con Hinata, y si lo hacia Naruto se quedaría sin su novia, y Sakura sin un padre para el niño, además había que considerar que un nuevo Uchiha venia en camino, eso sí ayudaría en la batalla silenciosa contra Orochimaru.

Sasuke no debía enterarse. Cuando resolviera su misión le obligaría a responder.

En cuanto a Itachi, tampoco, eso conllevaría a que su compañero conociera la naturaleza de la misión de los más jóvenes terroristas, y Madara le había prohibido estrictamente contarle eso a su compañero.

Respecto a Madara, estaba demasiado chiflado, intentaría hacerle algo a Sakura.

Bien, ni Madara, ni Itachi, ni Sasuke debían saber que existía un nuevo ser que tenía la sangre de un Uchiha en sus venas. Nadie debía saberlo.

—Si sabes quién es, dímelo —Exigió Ino.

—Tú regresa a casa con Sakura. Déjame ese asunto, uhm.

—No.

Deidara le miró feo, Ino mantuvo el valor.

—No sabes en que te estás metiendo.

Los ojos de Deidara brillaron peligrosamente, e Ino cambió su actitud.

—Ah sí. ¿Qué tan peligroso puede ser?

Sus cabellos se mecieron con suavidad y su mirada se tornó excesivamente sensual. Deidara tuvo que dejar a lado el orgullo y apartar sus pupilas de las de Ino. Perdió el round.

—Haz lo que quieras —tomó de la muñeca a Ino, ella le observó confundida y algo estremecida—, pero más te vale tener tu boquita cerrada.

Dos personas podrían jugar el mismo juego. Deidara cumplió la regla susurrando todo con un timbre de voz inusual. Adictivo. Ino contuvo el aliento.

—Ahora regresa por donde viniste, y procura que mi prima no te veo con esto.

Jaló con suavidad su capa, haciendo que Ino reparara en ella.

Deidara no dijo nada mas dio vuelta, y se dispuso a irse de nuevo.

—Deidara…—susurró Ino.

—Uhm —un monosílabo, eso fue todo de parte de él.

—No tengo mis cosas, no tengo zapatos —él volteo, ella enrojeció— y la verdad ya me duelen los pies.

Deidara analizó todo e hizo una mueca que no se esforzó por disimular.

—¿Qué quieres? —preguntó de mala gana.

Ella se alzó de hombros y sonrió nerviosamente.

—o—

Los viajes largos suelen ser incómodos e intolerables por lo general; pero hay grandes excepciones.

Hoy era uno de esos maravillosos días.

—Hinata chan —Naruto entró a gatas a la tienda de campaña de Hinata—. ¿Estas despierta?

La joven se incorporó somnolienta fregándose un ojo.

—Naruto kun —susurró aclarando su vista—… ¿eres tú?

—Estas despierta.

Sonrió con levedad, Hinata se despejó totalmente y enrojeció al ver al muchacho tan cerca de su rostro.

—Na… Naruto kun… Sasuke kun…

—Shh… —Naruto siseo en voz bajita—. El Teme fue a pescar al río.

—Ah…

Hinata no fue capaz de decir más, y cedió ante el demonio que tenía en frente. Aquel demonio que le hacía rozar el cielo con la punta de los dedos.

Cuando estemos juntos no tocaras el cielo, bajaras una estrella, la luna o lo que tú quieras.

Hinata siempre recordaba esa frase.

Naruto se detuvo muy cerca de los labios de Hinata. Cosas de rutina.

—Puedo —pidió permiso, como siempre lo hacía antes de empezar con aquellos juegos.

Hinata se acercó más a él y susurró sobre sus labios con lentitud.

Hazlo.

Eso fue suficiente para que él tomara la confianza necesaria.

Se besaron con la misma fuerza de siempre, la pasión se acrecentaba dentro de ellos, cada vez más lejos, cada vez haciendo que el juego aumentara su peligrosidad.

Por lo general tras el beso, venían un par de cumplidos, una charla cursi, y el disfrute en compañía, pero hoy, algo fue diferente.

Tal vez era el tiempo de 'guardar las ganas', o la simple necesidad de conocerse más, pero no querían detenerse. Hoy no.

Naruto saboreó hasta el rincón más profundo de la boca de la chica de cabellos negros, con un suave mover de sus manos apartó algo del sedoso cabello de Hinata y paseó sus labios por el cuello de ella, apenas si suspiró, no deseaba que ningún ruido empañara el instante.

Naruto volvió a buscar la comisura de los labios de Hinata y la besó con lentitud, para luego dirigir todo su enfoque a su cuello. Hinata se sintió débil de repente y permitió que Naruto la recostara sobre su lecho improvisado, sus ojos brillaron y él lo notó, mas no dijo nada.

El peso de Naruto sobre su cuerpo siempre había resultado una experiencia deliciosa, y esta ocasión no fue una excepción.

Él se acomodó sobre ella y continuó con su juego, paso del cuello a sus hombros con ligeros besos, aun estaba en si, como para recordar que los mordiscos, venían más adelante.

Con mucha suavidad descubrió el hombro de Hinata y paseó sus labios con parsimonia sobre él, mientras su mano derecha levantó el camisón de la joven para deleitarse con su piel.

La mano del rubio se paseó por la longitud del muslo de Hinata. Naruto amaba esa sensación, esa piel tan suave y el calor que desprendía el cuerpo de la muchacha, era una oda a la lujuria, deseaba ir más, mucho más lejos, tal vez hoy fuera un buen día, quizás…

No quizás. Debía ser un hecho.

Se acomodó entre las piernas de ella y con suavidad abrió el pijama de Hinata en la parte superior, lo suficiente como para tener una visión bastante clara de la curva de sus pechos, un movimiento más, y sería suficiente para ver el resto. Ella no decía nada, no hacía falta, su rostro expresaba todo.

Volvió a recostarse sobre ella y la besó con lentitud, Hinata aprovechó la oportunidad para intentar despojarlo de la prenda superior. Él se dio cuenta y ella se sonrojó con violencia. Naruto sonrió con suavidad inusual.

Hazlo.

Repitió su frase, eso fue suficiente para que Hinata tomara confianza y le quitara la parte superior de la ropa, descubriendo su pecho.

Las primeras gotas de sudor se hacían presentes, y el ambiente se tornaba más caluroso.

Te amo… gimió con sutileza Hinata, Naruto escuchó su voz, y eso le impulsó para seguir más.

Hoy debía ser el día.

Aun sin descubrir totalmente los pechos de Hinata sus labios recorrieron la piel en medio de sus senos. La muchacha gimió con más fuerza, y aumento el decibel cuando el joven elevó una de sus piernas, tocando su redondeado trasero.

No aquí, no ahora. El Teme…

Esa idea se paseaba por la mente encendida de Naruto, era una idea inútil, pero una idea al fin y al cabo.

Hinata merece lo mejor, no así.

Sus esfuerzos seguían siendo inútiles, y empezaba a dejar de pensar con la cabeza, para concentrarse en la presión que se producía en su entrepierna.

Detenerse…

—Hi… Hinata… —respiró con dificultad —ah…

Solo un siseo confuso, no pudo decir más.

—Naruto… Naruto kun… —Hinata aclaró su torbellino de emociones—. No…

Aquella diminuta palabra les hizo poner la cabeza en su sitio. Naruto se recostó a lado de Hinata, y ambos intentaron recuperar el oxigeno para sus pulmones.

Naruto trajo su camisa y se la colocó aun acostado a lado de Hinata, mientras ella volvía atar los lazos de su camisón.

—Sasuke san debe estar a punto de regresar.

Naruto asintió afirmativamente.

—Que vergüenza, si él se da cuenta.

Naruto giró el rostro encontrando el de Hinata, y asintió.

No quería que Sasuke los pillara de nuevo. Hinata no lo sabía, nunca lo supo, pero para él había significado la mayor vergüenza de su vida, que le descubrieran teniendo intimidad con alguien, aun más si ese alguien era Hinata.

Afuera de la tienda de campaña, arrimado en un árbol con varios peces en un morral, un joven exhaló.

Han terminado…

Fue lo único que se cruzó por la cabeza de Sasuke, quien con gran sigilo y con el morral al hombro fue a dar otra vuelta al campamento.

De algún retorcido modo, siempre terminaba llegando en el momento equivocado.

—o—

—Argh, ¡Sasuke! Esto es incómodo.

La voz de Naruto volvió a escucharse en un eco lejano, sin que el aludido le tomase atención.

Para Sasuke Uchiha había cosas más importantes que pensar:

¿El por qué las nubes son blancas? ¿El por qué la opera es popular? ¿El por qué debe afilar tan a menudo su espada? ¿El por qué su hermano es más guay? ¿Por qué sus padres no están con él? ¿El por qué Orochimaru es un psicópata?

Y lo más importante, ¿el por qué no puede hacerle el amor a Sakura todo el tiempo?

Se removió incomodo meditando lo último.

— ¡Sasuke!

Volvió a llamar Naruto, Sasuke volvió su rostro.

— ¿Qué diablos quieres, baka? —preguntó con fastidio. Naruto puso los ojos en blanco conteniendose.

—Elrond y Lunnaris ya no quieren subir.

Naruto estaba de lado, jalando la brida de su caballo con su diestra y tomando la mano de Hinata con su mano izquierda, mientras la joven jalaba con fuerza a su yegua, para hacerla saltar una roca de tamaño considerable.

—¿Qué sugieres? —Sasuke suspiró con disgusto.

—Que nos desviemos —respondió de inmediato.

—Sasuke-san… no quiero que Lunnaris se lastime.

Hinata intervino con preocupación, Sasuke fue incapaz de encararla.

—Saben que no es posible —la tormenta en Sasuke disminuyó—, si alguien nos encuentra ¿qué demonios diremos?

Sin soltarse de las manos Naruto y Hinata se miraron a la cara. Ninguno fue capaz de rebatir.

—Continuemos.

Sasuke dio vuelta y prosiguió jalando a su caballo, Naruto y Hinata hicieron lo mismo.

—o—

Solo oscuridad, no había nada más que eso.

En ocasiones se preguntaba si solo aquel pasaje en medio del enorme laberinto era así, o si toda su vida se resumía en eso.

Realmente la oscuridad no le incomodaba, de hecho era su compañera, su refugio, y su versión de la paz interna, la cual no estaba muy seguro de conocer.

Pero todos estos hechos carecían de importancia.

—Mi lord.

Abrió la puerta con profundo sigilo, mientras Orochimaru cerraba los parpados de un pobre desgraciado de ojos negros.

—¿No funciono, señor?

—Creo que es obvio, Kabuto.

Orochimaru no dijo mas, se dejó caer pesadamente sobre una silla, echó su cabeza atrás y masajeó su sien.

Tres versiones, veintisiete intentos, y todo se resumía en fracaso.

Él ya no estaba para esperar.

—¿Nuevas ideas?

Kabuto prosiguió, Orochimaru elevó la cabeza y le miró con desdén.

—No —tomó una botella de ron y sirvió en un vaso el licor con lentitud.

—¿Está esperando a la boda de Sasuke?

—Tu sabes que así es —hizo una pausa para beber—, si los bastardos de Akatsuki no hubiesen intervenido…

Orochimaru pareció meditarlo mejor, ya que calló de inmediato. Kabuto lo notó.

— ¿Qué es lo que busca de la joven Hyuuga?

—Lo mejor que tiene.

Kabuto ladeó el rostro sin comprender.

Hinata Hyuuga era una muchacha al extremo discreta, pero muy bonita, tenía un rostro fino, y sus curvas sin duda eran lo mejor…

¿Acaso buscaba eso?

En un principio lo había creído así, pero ahora no estaba tan seguro, y la duda dentro de él se acrecentaba.

—Inténtelo con Sasuke-kun —Kabuto se colocó el mandil dispuesto a trabajar—, solo falta intentarlo con él —sonrió discretamente.

—No —Orochimaru negó con la cabeza—. No quiero que se muera sin que haya copulado con su hermosa novia.

Kabuto apretó los labios. Ahora si no entendía nada.

Orochimaru-sama quería que Sasuke se acostara con Hinata.

Pero si su lord no quería a la joven para él ¿Qué demonios quería de Hinata Hyuuga?

—o—

Una fuerte ráfaga de viento le golpeo en la mejilla antes de sentir sus pies tocar el suelo.

—Llegamos monstruo amarillo.

Deidara no dijo nada mas, se postró en una pierna y esperó pacientemente que Ino bajara de su espalda. Para alivio suyo habían llegado, ya no tendría que sentir los mullidos pechos de la joven rozar su espalda, ni tendría que tocarle las piernas para darle soporte.

—Promételo.

Ino exigió observando a Deidara a los ojos. Él entornó los parpados.

—Ya te dije —se alzó los hombros y resopló—, yo me encargo del padre del niño.

—Más te vale. Esto es serio.

Ino aspiró colocando las manos en su cintura.

Deidara notó que su capa le quedaba grande, pero no le sorprendió, con aquella figura tan menuda… pero de proporciones tan perfectas. Cerró los ojos y se despejó.

—Pero recuerda nuestro convenio, uhm —cruzó los brazos a la altura de su pecho —yo sigo muerto, y mi compañero no existe.

—Sí —rememoró la escena del encuentro, y trajo a su mente la imagen de Itachi—, tú estas muerto, y tu amigo —casi sonrió inconscientemente—, el tipo guapo, el alto, de ojeras, de pupilas y cabellos negros, pestañas largas —su sonrisa se iba ampliando. Deidara comenzaba a tener un tic en el ojo— de hombros anchos, de manos grandes.

—Es suficiente —le enervó hasta la medula que Ino se refiriera a Itachi de esa manera—, simplemente no existimos, uhm.

—Sí.

Suspiró alicaída.

—Bien, ahora si me voy

Se dirigió a la ventana y antes de salir le miró de reojo.

—Cuida de mi capa.

Deidara no dijo nada más y finalmente se retiró.

Ino se quitó la prenda y la observó largamente, sin percatarse de que su anatomía seguía descubierta. Se sentó en la cama, y abrazó y olió la capa.

Cuidaría de ese objeto. Porque olía a él… porque era de él.

CONTINUARA…


Notas de Autor (ORIGINALES):

Oh… que puedo decir, que no sea notable.

He tenido que hacer algo 'incorrecto', para poder subir esto a la página. Quienes hayan entrado a mi perfil, saben que no podía actualizar, pero con ciertas manías lo he logrado. Ustedes lo valen.

Naruto y Hinata están subiendo el tono de la relación íntima entre ambos… les ruego paciencia y a la par les anuncio que hay lo que muchos vienen queriendo desde que esta historia está en publicación… el lemon.

Sí, señoritas y señores, hay lemon en el horizonte.

Ahora solo ruego paciencia, de nuevo… con esto de que la pagina anda loca. En fin.

Y… quiero agradecer a todos los nuevos lectores, por sus mensajes privados, reviews y mi ingreso a sus perfiles como autora favorita… hasta ganas de llorar me dan. Lo juro

Recuerden agradezco todo tipo de reviews, son los que me mueven e inspiran.

Y…

¡Gracias! ¡Mil gracias por leer!

Besos… n_n

Y recuerden siempre, que esta alma en pena los ama, y hace cualquier sacrificio por ustedes.