EDITADO 04/03/2016
Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic.
Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei.
AMORES CRUZADOS
Capitulo 28: Palabras del silencio
Dos cuerpos se removían entre las sabanas, el afortunado en cuestión besó el hombro descubierto de su pareja sin dejar de abrazarla. La mirada de ella estaba perdida en el vacío, debía admitir que estaba molesta.
—¿Por qué? —susurró inaudible.
—Tenten.
Neji se quejó separándose de ella, Tenten giró y observó a Neji a los ojos.
—¿Hasta cuando tu carrera militar interferirá entre nosotros?
Tenten se sentó, cubriendo sus pechos con la sabana y lo observó molesta.
—Sabes que es importante…
—¿Y yo no soy importante? —Encrespó los puños—. Deberías inventar mejores historias, Neji Hyuuga.
—Tenten, por Kami —él también se incorporó molesto—… no voy de misión porque se me dé la gana.
—Neji —suplicó—, es tu tío, pudiste negarte si lo querías ¿Por qué diablos no lo hiciste? —Rascó su sien intentando manejar sus nervios—. Creo que Hinata puede cuidarse sola. No veo porque debas seguirla.
Neji respiró hondo y tomó entre sus manos, una de las manos de su pareja y la besó, miró a Tenten a los ojos.
—Hinata tiene quince años.
—Pocos días para dieciséis —corrigió la castaña.
—Como sea, ella es muy tímida, no es normal que se ausente tanto de su hogar.
—Es una niña muy fuerte —replicó.
—Pero es muy inocente, mi tío cree que algo no está bien.
—Tu tío es un paranoico.
Tenten abrazó sus piernas y volteó el rostro, no deseaba verlo, no ahora.
—Tenten —volvió a llamarla.
—No, Neji.
Tenten observó fijamente a Neji, este se removió incomodo.
—Es más de un año de relación Neji —los lacios cabellos de Tenten cayeron a los costados de su rostro—, solo observa a tu alrededor y mira hasta donde he llegado por ti —agitó su cabeza—, no es la primera vez, y lo grave es que no escarmiento.
Las últimas palabras se las dijo a sí misma, había llegado a su límite, se dispuso a ponerse de pie, vestirse y largarse de ahí, pero antes de intentar algo, Neji la tomó de la cintura y la acostó sobre la cama de forma brusca, se colocó sobre ella y la tomó de las muñecas.
—¡Neji Hyuuga suéltame!
—No… vas a escucharme Tenten Ama.
—¡No quiero!
Empezó a moverse con más fuerza, pero era inútil, Neji era muy fuerte y con cada movimiento que realizaba, él aumentaba la presión en sus manos.
—Me lastimas.
Sus ojos se pusieron vidriosos y dejo de moverse, Neji la miró arrepentido, y la soltó de inmediato, apartándose de ella.
Tenten se incorporó de nuevo y se cubrió con la sabana, miró fijamente que Neji zarandeaba su capa como si buscara algo, al parecer lo encontró porque de inmediato se giró hacia ella.
—Sera la última —Tenten ladeó la cabeza sin entender—, será la última misión que realice.
Neji suspiró y sacó entre los pliegues el objeto que había buscado con tanto ahincó.
—Rastrear a Hinata será la última misión que realice antes de casarme —Neji apretó los labios y miró fijamente a su novia con un leve sonrojo en las mejillas—. Tenten Ama, ¿quieres casarte conmigo?
Tras la pregunta, Neji abrió la caja que guardaba tan recelosamente, un diamante se alzó airoso en un aro de oro, el muchacho tragó saliva, sus mejillas quemaban más intensamente que antes. Jamás había estado tan nervioso y avergonzado en toda su vida.
Tenten cerró los ojos con temor de estar soñando, pero los volvió abrir, encontrando la misma mirada opalina que amaba, los mismos cabellos largos, el mismo rostro de facciones finas pero masculinas. Frente a ella, estaba el hombre de su vida.
Asintió emocionada al borde del llanto mientras extendía una de sus delicadas manos –aun enrojecidas en la muñeca-, Neji sacó la sortija y la colocó en su dedo.
—Tu eres lo más bonito que me ha pasado, no voy a perderte
—Neji —murmulló emocionada, intentando contener el llanto.
—Pero eres una intensa —continuó fingiendo desinterés—, querías divorciarte sin haberte casado aun conmigo.
—¡Neji!
Gritó emocionada lanzándose a los brazos de él. Neji la recibió satisfecho.
Se miraron a los ojos y la magia de hace unas horas anteriores reapareció en el ambiente.
—Suciedades… —balbuceó Neji con un deje de emoción contenido en su voz.
—Hagamos suciedades —el timbre de voz de Tenten fue más bajito pero más intenso.
Volvieron a besarse con pasión, las sabanas terminaron al borde de la cama, y en el centro del catre continuaron con su ritual.
Tratándose de Neji y Tenten, el sexo era habitual, el sexo era una expresión de amor, y era la más deliciosa suciedad del mundo.
—o—
Reposaba mirando el raso techo de su habitación.
Sumida en pensamientos insólitos, no pudo evitar fruncir el ceño y colocar la mano en su vientre, cerrando los parpados y sonriendo inconscientemente.
Era increíble pensar que aquel pequeño ser se manifestaba tan rápido, y de tal manera.
Ese día, por la mañana, había intentado hacer su rutina de siempre… pero había resultado absolutamente imposible, aun con la ayuda de Ino, no había podido cerrar el corsé en torno a su cintura, esta ya no era tan estrecha, y si bien, no tenia aun su pequeña silueta ensanchada hacia adelante, si había ganado algunos kilos.
Dos meses…
Sonrió al calcular el tiempo que su bebe vivía dentro de ella.
Pero, así como aquel milagro la llenaba de vida, no podía evitar pensar que las cosas se irían complicando a medida de que avanzase el tiempo. El momento en el cual, su bebe naciera, simplemente estaría perdida.
Se volteó y abrazó la almohada. No debía pensar en ello.
Suspiró pensando también en la actitud extraña de Ino, un día después de su llegada aquel lugar, simplemente su compañera se había transformado, estaba recia a moverse del sitio, y tenía el temple para asegurar que su situación se estabilizaría.
Aunque para ella, para Sakura Haruno, el modo en que ocurriera lo que decía Ino, le resultaba el más grande de los misterios.
Sin darse cuenta, con la mirada perdida en el vacío, empezó a dormitar, un par de bostezos más, y terminó por entregarse a los brazos de Morfeo, quien la acogió en un dulce sueño.
—o—
Sus ojos negros se ladeaban de izquierda a derecha, no comprendía a su compañero.
No hallaba 'el pecado', por ningún lado, y deberás había intentado encontrarlo.
—Idiota —refunfuñó con desinterés.
—'Idiota' —imitó a su compañero—, como puedes decir eso Itachi.
Deidara estaba nervioso, tomó la botella que tenía a su lado y bebió el líquido, hasta dejar el envase a la mitad.
—No lo entiendo —siguió hablando el rubio— ¿Por qué ahora?
Itachi le observó largamente y dio un pequeño sorbo a su vaso.
—No te entiendo —Itachi le dedicó una suelta mirada— de que te preocupas… tiene dieciséis.
—Tú lo has dicho —continuo con sarcasmo —'dieciséis', es poco más que una niña.
—Por favor —resopló el otro, elevando la vista al techo—, tienes veintiuno —Itachi fijó su vista en su compañero—. Cinco años… no es la gran cosa.
Deidara bajó la cabeza.
Debía admitir que su colega tenía razón. Ahora Ino tenía dieciséis años, era toda una adolescente, pero la punzada de culpa, no era por el hoy, era por el ayer.
Su atracción por ella venia desde épocas lejanas, cuando él, apenas alcanzaba los trece, e Ino, a duras penas había cumplido los ocho.
Recordaba mirarla mucho, con escepticismo y curiosidad. Pero hasta ahí.
Al cumplir sus catorce años, cambio mucho, creció varios centímetros, su voz se agravo, era todo un jovencito.
Y fue en esa edad, en aquel momento, con una Ino de nueve años cuando empezó a parecerle demasiado bonita, hasta hoy su fijación le provocaba demasiada culpa en su consciencia.
Negó con la cabeza, en un intento de olvidar esas incomodas memorias.
—No es tan fácil, Itachi.
—Ahogado en un vaso de agua —murmuró el Uchiha.
Deidara no contesto, llevaba las de perder. Itachi era muy inteligente.
—¿Ideas? —interrogó Itachi haciendo alusión a la situación actual.
—Alejarla…
El rubio apretó con fuerza la botella. Itachi hecho la cabeza para atrás.
—Espero sepas lo que haces.
Deidara le dedicó una mirada.
Itachi solo observaba al vacio.
El amor es felicidad.
Quien no ama es un idiota.
Y en ese momento, Deidara estaba demostrando ser el idiota más grande que conocía.
—o—
Pequeñas serpientes blancas se arrastraban en un solo sentido, siguiendo el sendero marcado en el bosque.
Los diminutos animales tenían una misión.
Dicha misión estaba por cumplirse.
Finalmente el arduo rastreo daría frutos, y él lo sabría, y por ello, aquellas plagas tendrían un gran premio.
Las serpientes eran astutas, pensaban y tendrían su recompensa, así como Lord Orochimaru, tendría la suya.
La verdad tras tanta amargura, tantos sacrificios, y al borde de tocar el cielo, todo era complicado pero perfecto.
Lejos de ahí, en un enorme castillo medieval dos personas miraban el cielo nublado que se dibujaba en el horizonte.
—Lo harán señor.
Kabuto sonrió confiado, Orochimaru volteó la vista.
—Lo sé —contesto con voz gutural—. Ahora tú, has lo tuyo.
El muchacho de cabellera plateada sonrió con perfidia, asintió con la cabeza, hizo una reverencia y salió del sitio.
El sannin pasó una mano por sus largos cabellos como si los peinara, y siguió perdido en la llanura de sus pensamientos, mientras se dejaba guiar por una exquisita pieza clásica.
Notas débiles al inicio de la canción, para luego simplemente oír los fuertes arranques del violín al fondo de la melodía y, finalmente, todos los instrumentos sonaban con ardor.
El coro…
Sonrió de medio lado.
El clímax…
Tal cual, la canción tenía su clímax, sus planes también lo tendrían. Absolutamente nada en el divino mundo podría acaparar el placer de tomar, saborear y poseer el triunfo.
Su sonrisa se borró, y frunció el entrecejo con molestia.
El triunfo realmente debía saber bien, porque si no, dicha acción, simplemente no valdría su humillación. No valdría que le hubiesen visto la cara de idiota.
Su abstracción había llegado a un punto bárbaro, al grado de no notar que los músicos se habían retirado del salón, lo supo a pesar de estar en su despacho, bastaba con oír los claros susurros del silencio.
Se podía admirar a través de la ventana, los fuertes pasos del ocaso.
Y pasos… eso fue lo que escucho en ese instante.
—Mi Lord —Kabuto asomó su cabeza por el resquicio de la puerta entreabierta.
—Pasa. Cierra la puerta.
Kabuto obedeció a cabalidad, y Orochimaru tuvo ímpetus de reír con sorna. Amaba a su perro fiel.
—¿Y?
No era la palabra que esperaba Kabuto, de hecho era muy corta, solo una miserable letra. Pero comprendió el mensaje a la perfección.
—Efectivamente, es su letra.
Orochimaru mostró sus blancos dientes. La vida era dulce.
— ¿Qué dispone señor?
—Déjala continuar.
—Pero, señor —intentó refutar el muchacho. Orochimaru puso un dedo en sus pálidos labios en señal de silencio.
—La rastrearemos.
—Disculpe…
—Te dije que la rastrearemos —no permitió una interrupción más—, pondré a trabajar a más de mis pequeñas.
Los lentes de Kabuto brillaron, y miró al piso.
—Como diga, Lord Orochimaru
Y el habilidoso y arcano rey, volvió a curvar los labios.
La música era exquisita.
No obstante su nombre en boca de otro, era el mejor sonido del mundo.
—o—
No quitaba sus impasibles ojos oscuros de su compañero. Estaba molesto… no, eso era poco. Estaba furico.
Naruto no pudo evitar removerse mirando hacia la ventana. Comprendía el estado de ánimo de Sasuke, aun así, no iba a permitir que este le reprochara, y, por favor, era un poco más de una semana de eso.
—Teme —susurró el rubio—, vas a matarme —volteó a ver al pelinegro entornando los ojos—, tengo la impresión de que quieres enterrarme un kunai.
—Sin duda eres bueno deduciendo cosas —una nota irónica en su voz, pero cuando no en Sasuke—, una semana y cuatro días.
—Sasuke —Naruto quiso replicar pero el otro muchacho simplemente se puso de pie y dio vuelta.
—Te veo mejor, dobe —Sasuke usó su gran 'elocuencia'—, cuando Hinata te revise, nos largamos.
Sasuke calló, tomó el mango de la puerta y salió a prisa.
Naruto se quedó en su habitación y suspiró, no lo había hecho a propósito, simplemente había ocurrido.
Al igual que su padre, Naruto era un gran amante de los caballos y, por muy raro que sonara, gustaba pasar tiempo de calidad con Elrond, su flamante corcel negro; por obviedad, su caballo, era un buen caballo, se complementaban bien.
Pero el hecho de que el joven príncipe se complementase bien con Elrond, no quería decir que su situación con otros equinos fuese igual.
No hablaría de Lunnaris, se comprendía con la yegua de Hinata… esa era una situación un tanto 'exótica', en ciertos momentos sentía que su caballo estaba atraído por esa yegua. Él y el caballo, enamorados de Hinata y la yegua, esa situación le daba risa.
Y a pesar de que hasta ahí, todo resultaba armónico, la historia con Tornado, era otra.
Al igual que con Sasuke, Naruto no se podía encontrar con el caballo de su superior, y ese había sido el problema.
Hace un poco más de una semana, Sasuke le había ordenado algo sencillo.
'Haz beber a los caballos'
Una frase. Cinco palabras.
Una orden sencilla, según su criterio, y según el criterio de Sasuke.
Pero las cosas salieron al revés, y por un 'pequeño accidente', que bien pudo haber evitado de ser más prudente, terminó cayendo de un exiguo risco, junto con Tornado.
Por su causa, tanto él, como el caballo de Sasuke, estaban en reposo.
Por supuesto, el caballo sano en un par de días, pero él…
Naruto suspiró recordando todo, era tan frustrante haber estado tanto tiempo en cama, sobre todo porque sus 'visitas' a Hinata se habían reducido a nulo. Ahora, era ella quien le visitaba, y no justamente para jugar.
—Naruto kun—la muchacha de largos cabellos apareció en el umbral de la puerta con una tierna sonrisa en el rostro.
—Hinata chan —reaccionó de inmediato con una enorme sonrisa en sus labios.
—Vine a revisar tu hombro.
La sonrisa en la cara de Naruto disminuyó. Hinata supo de inmediato el porqué, se dio el bajón anímico de su novio, pero prefirió guardar silencio.
La joven de inmediato comenzó a quitar el vendaje del hombro de Naruto.
Respiró tranquila al observar que la dislocación no era tan severa como en días anteriores, el brutal golpe era casi solo un recuerdo.
Tomó una pequeña pomada y la untó sobre el hombro de Naruto, el muchacho de ojos azules agachó la cabeza con una sonrisita idiota en el rostro.
Naruto amaba esa sensación, las delicadas manos de Hinata recorriendo su cuerpo sin pudor, ni vergüenza, aunque era consciente que todo se reducía a un asunto clínico, las caricias no perdían su magia, porque eran de Hinata, y Hinata era única.
La joven Hyuuga estaba completamente roja, y agradecía mentalmente que Naruto le diera la espalda, no soportaría la mirada inquisidora de él, sobre ella.
Hinata negó con la cabeza.
Naruto la había visto casi desnuda, y ella se había deleitado al conocerlo en su totalidad, si bien, no habían consumado el acto en una primera instancia, habían llegado bastante lejos, pero aun así, en lo que a ella le concernía, la vergüenza siempre estaba latente. Era una situación desesperante.
No pudo evitar exhalar contenta cuando terminó con el masaje. Naruto volteó el rostro observándola con fijeza.
—Hinata…—musitó—. ¿Y la venda?
Ella tardó en reaccionar al perderse en los enormes ojos azules de Naruto. Solo sonrió con dulzura.
—Estas lo suficientemente recuperado, ya… no necesitas la venda.
Naruto rió, girándose bruscamente hacia ella, una punzada de dolor atravesó la zona del golpe.
—Naruto kun ¡No hagas eso! —Reprendió—, has mejorado, pero no estás curado aun.
El rubio sonrió con culpa, y aun con el piquete de dolor en su hombro tomó el rostro de Hinata, quien se sonrojó bastante.
—Gracias —pronunció con ojos brillantes. Hinata respiró con lentitud.
Naruto se sintió volar, amaba la infinita timidez de Hinata, con delicadeza, como quien toma el más frágil pétalo de rosa, recorrió con sus dedos los rasgos de la muchacha, que iba adquiriendo un tono más rojizo en sus mejillas, los dedos de Naruto finalizaron en la comisura de los labios de Hinata, los cuales recorrió con lentitud.
La boca de Hinata era un poema para Naruto, pequeña, de labios carnosos y bien formados.
Simplemente Hinata era un sueño.
Hinata era un espejismo en el desierto.
Y Naruto quería perderse en esa arena.
Naruto no espero mas, quitó sus dedos y posó su boca sobre la de Hinata, ninguno cerró los ojos en primera instancia, ambos se perdieron en el brillo de la mirada entrecerrada del otro, el muchacho movió su mano a la nuca de Hinata y la acercó más a él, finalmente ella cedió y cerró los ojos, en un movimiento inconsciente, producto de la presión que Naruto causo al acercarla a él, Hinata rodeó con sus brazos el torso desnudo del príncipe, en ese instante, la temperatura de la doncella, se elevó a límites insospechados.
Sin poder evitarlo, Naruto cayó en la cama con Hinata encima de él, fue entonces cuando sus fuertes manos se aferraron a la cintura femenina y estrecha de su compañera, a la par que se deleitaba de la sensación de los pechos de ambos rozando con suavidad.
Hinata palideció y Naruto también, la falta de aire empezaba a ser estragos, a fuerzas, tuvieron que separarse.
—Es hora —suspiró con pesar— de irnos.
Hinata se alejó de los labios de Naruto, sin notar que en realidad se sentó sobre la pelvis de él. El muchacho estaba rojo.
—Si sigues ahí, no… no nos iremos pronto, Hinata chan.
Hinata Hyuuga palideció en ese instante. Sintió algo duro presionando contra su intimidad, recordó entonces aquella parte de su Naruto.
—Kami…
La muchacha pasó del blanco más angelical, al rojo más pecaminoso, al imaginarse una cantidad de cosas indecorosas en su mente.
Hinata balbuceó algo inentendible y se puso de pie a gran velocidad, intentó huir, pero Naruto la tomó de la muñeca.
—Lo haremos cuando estés lista.
El rubio pronunció las palabras con gran convicción y seriedad, sin embargo no la miró a los ojos.
De haberlo hecho, se hubiera retractado.
Hinata suspiró.
—Gracias.
La chica de ojos perlas apretó con fuerza la mano que la había detenido, a pesar de ello, tampoco tuvo el valor de mirarlo a los ojos.
El silencio rondó la habitación, no se movieron, no hablaron.
En ese momento, tan solo se oyeron, las palabras del silencio.
CONTINUARA…
Notas de Autor (ORIGINALES):
Ya… ya… me imagino la cantidad de improperios que querrán decirme, pero el alma en pena tiene argumento para excusarse.
Sé que en mis anteriores notas de autora, dije que había 'lemon en el horizonte', pero que quede claro que no especifique el capítulo, y que además pedí paciencia.
Ahora que tengo la historia un tanto adelantada, puedo decir con certeza, que el lemon está en el próximo capítulo, el cual por primera vez, es enteramente NaruHina. Así que, llueva, truene, o relampaguee que habrá lemon, habrá lemon… así que denme un par de semanas y me tendrán de nuevo aquí, con el próximo capítulo.
No desesperen gente linda, no lo hagan.
Y ahora, solo puedo decir… que los amo, y que les agradezco mil veces sus comentarios. Como lo digo siempre, las críticas, los halagos y las amenazas de muerte, solo las puedo receptar por ese medio, así que no duden en enviarlos.
Y recuerden que esta alma en pena los ama, mucho, mucho, mucho… y por eso hasta hizo las de hacker en el episodio anterior.
Ahora, si… antes de despedirme…
¡Besos! ¡Besos! ¡Besos!
Travesura realizada. Nox.
Bye… ^.^
