EDITADO 11/03/2016


(NOTAS ORIGINALES)

Disclaimer:

* Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei

* (1)La cita textual incluida pertenece a la canción "Abrázame muy fuerte", interpretada por Juan Gabriel.

Advertencia: El contenido parcial de este capítulo es de carácter para público de mayoría de edad, debido a que es tipo lemon… en palabras simples, si son 'muy jóvenes', no lo lean, genera traumas, y yo no pienso pagarles psicólogo xD.


AMORES CRUZADOS

Capítulo 29: Abrázame muy fuerte…

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(1)(…) Abrázame muy fuerte amor, mantenme así a tu lado

yo quiero agradecerte amor todo lo que me has dado (…)

.

Un día más acontecía en la vida del equipo cinco de la organización Akatsuki.

Sasuke, Naruto y Hinata, después de dos semanas de retraso a causa del accidente de Naruto, por fin podían avanzar en su trayecto; si bien, el hombro de Naruto aun estaba delicado, ya no era motivo de tanta preocupación, al menos ese había sido el diagnostico de Hinata.

No tardaron demasiado en llegar a un nuevo poblado en medio de su cruzada. Como siempre, los menores del trió tuvieron la vana ilusión de que su superior les permitiría pasar un confortable momento en un hostal de paso, pero como de costumbre, Sasuke continuó de largo, argumentando que no había tiempo, ni dinero.

Fueron cada vez aumentando el ritmo, y no demoraron en pasar el lugar, que si bien se notaba algo 'modesto', no quitaba el hecho de que también fuera acogedor.

Atravesaron en breve el bosque que colindaba a la salida del pueblo, internándose en él. Sus pasos los guiaron hasta una pobre cabaña. Se aproximaba el crepúsculo de ese día.

—No será algo de lujo, pero podremos aparcar aquí.

Sasuke miró a sus compañeros de soslayo, Naruto no parecía muy conforme y Hinata se removía nerviosa.

—Sasuke san —la voz de Hinata se tornó rasposa, tuvo que aclararse la garganta—, hubiéramos estado mejor en el hostal.

Sasuke bufó indiferente, ante el acertado comentario de su colega.

—Ya les dije que no hay dinero.

—Somos príncipes Teme, podíamos haberlo conseguido.

—No es tan fácil Dobe.

Sasuke no dijo nada más, arrastró su equipaje al interior del lugar, y localizando con la vista una de las cuatro habitaciones del sitio, se apresuró a dejar sus cosas dentro. Hinata y Naruto sintieron una cierta incomodidad por la descortesía del mayor.

Sasuke no tardó en aparecer frente a ellos, de nuevo.

—Me he cansado —suspiró sin prestarle tanta importancia a sus palabras—, tienen el día libre. Iré al pueblo.

Naruto frunció el ceño con molestia.

—De habernos quedado en el hostal del pueblo, podríamos pasar bien el tiempo de descanso que 'su excelencia' nos ha dado —dijo con cierto sarcasmo.

—Afuera esta Elrond —refutó Sasuke—, toma tu caballo, y ve a donde se te dé la gana —le retó.

Hinata miró la escena sin saber qué hacer. Naruto y Sasuke estaban muy alterados.

—Ah… que gracioso Sasuke.

Naruto se puso frente a su compañero de armas, Sasuke notó de inmediato que el rubio casi acaparaba su altura ahora, había crecido mucho desde la primera vez que lo vio.

—Como pretendes que monte, cabalgue y llegue a una hora medianamente decente al pueblo. Y —enfatizó sus palabras—, luego regrese a este lugar antihigiénico a descansar —Naruto apretó los dientes con rabia. Sasuke no se movió—, si me es tan difícil tomar tan solo las riendas de Elrond —finalmente se dio el lujo de gritar—. ¡Mi hombro aún no se recupera!

—Ese no es mi problema —repuso con calma—, tú te caíste con mi caballo, por hacer quien-sabe-que. Ahora, te aguantas.

Sasuke calló, dio vuelta, tomó una enorme capa de un pulcro color negro y salió del sitio. Naruto pretendió seguirlo, para 'enfrentarle', pero Hinata lo tomó de la muñeca, él, no tuvo más remedio que encararla con sus enormes ojos azules.

—No —murmulló, agitando la cabeza de izquierda a derecha.

Naruto lanzó un quejido.

—Está bien —dijo entre dientes.

Sin necesidad de decirse nada, los dos empezaron a bajar sus escasas pertenencias, y las arrastraron a distintas habitaciones.

Naruto colocó todo sin el menor orden, si su madre hubiera visto el lugar, seguro hubiera pegado el grito en el cielo. El príncipe rubio no pudo evitar añorar su hogar, a pesar de eso, agradeció mentalmente por la cama que estaba ahí. Hubiera sido peor, pensó, jamás hubiera podido dormir en el suelo, y mas con su delicado cuidado.

Sin duda el lugar estaba abandonado, o sus dueños eran unos descuidados de primera.

Pasó alrededor de una hora meditando, o mejor dicho, con la mente en blanco mientras miraba el paisaje agreste por la ventana.

Harto de estar sin hacer nada, dio un brinco fuera de la cama oxidada y salió de su cuarto. Halló una grata sorpresa afuera.

Aquel lugar era una pocilga con letras mayúsculas, sin embargo se encontraba extrañamente confortable, eso parecía, o tal vez estaba así cuando llego, pero su furia con Sasuke no le permitió verlo en ese momento.

— ¿Qué… te parece? —preguntó tímidamente Hinata.

—Lo has dejado como un palacio —'para como estaba', pensó.

—Gracias —sonrió de lado la muchacha—. ¿Sabes Naruto kun? —El muchacho que estaba distraído volteó a verla—, conoces algún riachuelo o algo —Naruto pareció no comprender—, necesitamos agua —no pudo evitar sonrojarse—,además necesito bañarme. Tanto viaje me ha dejado… to… toda sudada.

Hinata sentía las mejillas quemarle, no sabía la razón exacta por la cual sentía tanta vergüenza de pronunciar algo, por lo demás natural. Tuvo suerte de que Naruto lo viera de esa manera.

—Creo haber visto un pequeño riachuelo en medio de nuestro viaje —el rubio dio dos zancadas frente a ella, imponiéndose con su gran-nueva-estatura—. ¿Te llevo?

Hinata movió sus manos con gran nerviosismo que no supo explicar, y mirando fijamente al cuello de Naruto, asintió silenciosamente con su cabeza.

Tomados de las manos, y con dos capas gruesas, salieron del lugar, Hinata procuró asegurar bien el sitio, para no tener inconvenientes después, con el hosco de su prometido.

El fulgor rojizo del sol había desaparecido tras una fina línea en el horizonte, el cielo simplemente mostró un azul que se pincelaba de un tono más añil con cada paso que daban. Los árboles se batían acompasadamente bajo el soplo delicado del viento, un par de hojas caían cada vez que esto ocurría.

Naruto mantenía fuertemente agarrada la mano de Hinata mientras avanzaba sin prestar atención, más que a las gruesas raíces que se apresuraban asomarse para impedirle el paso. La muchacha con su acostumbrada delicadeza, se remitía a intentar no tropezar y seguirle, aunque para ello tuviera que arañar los arboles de vez en cuando, en busca de un muro firme que la sostuviera y que la ayudara a sobrellevar el astroso y precipitado paso del chico que sostenía su mano con veneración.

En cierto trayecto, el húmedo follaje pareció arrinconarse a las laderas del sendero que seguían, Naruto soltó la mano de Hinata, sin mirarla, el brusco movimiento provocó que la joven casi caiga de bruces al suelo, la princesa Hyuuga no pudo más que apoyarse en una de las palmas de sus manos, que se ensangrentó a prisa por el golpe, sin embargo, y aun con una mueca de dolor Hinata halló estabilidad suficiente y pudo pararse, caminó tambaleante por sus rodillas temblorosas, en la dirección que había seguido Naruto.

—¡Hinata chan! —la joven se sobresaltó y miró con cierto pasmo al dueño de esa voz—. ¿Qué te parece? —Naruto continuó sin notar nada.

Hinata aun sosteniendo su mano rasmillada contra su pecho, dio un par de pasos adelante, mientras sus delicados labios se curvaban con sutileza.

El paraje que se mostraba frente a sus ojos era hermoso, o quizás, todo en Naruto le parecía tan perfecto que veía más beldad, de la realmente existente.

—Lindo, ¿No?

Naruto se acercó a ella, y entonces pudo notar algo que no había visto. La malla de Hinata se había deshilachado a la altura de la rodilla, y su brazo parecía tener un par de raspones, sin mencionar la fuerza que ella aplicaba para sostener sus dedos contra su pecho.

—¿Te pasa algo Hinata chan? —la aludida volteó en su dirección, y bajó la cabeza con cierto embarazo.

—Me caí.

Fue todo lo que pudo pronunciar, Naruto hizo una mueca, y, se acercó a ella.

—Vas a estar bien, ¿No? —Hinata deparó en la mano extendida de Naruto—, eres fuerte —la joven tomó la mano que le ofrecía su pareja. Él tomo con delicadeza sus dedos—. Vamos, el agua se ve exquisita.

Sorteando algunas rocas que estaban en su camino hacia las aguas mansas del río, pudieron escuchar los sonidos naturales a su alrededor, además del calmoso cause que seguía su curso hacia abajo.

Detuvieron su marcha a escasos metros de la orilla, se quitaron los zapatos, y pudieron pisar la arcillosa arena que estaba bajo el río. No tuvieron dificultades en alcanzar un par de rocas grandes al borde del agua. Cada uno se sentó en una piedra.

—Creo que es suficiente agua para hoy y mañana —Hinata asintió ante el comentario de Naruto.

Un viento un tanto fuerte corrió por el lugar, provocando que la larga cabellera de Hinata, cubriera el rostro de ella, la muchacha no pudo más que pelear contra tanto cabello en su rostro.

Naruto observó todo con cierta sorna, y no contento con el bochorno que pasaba Hinata, le salpicó agua con el movimiento de sus pies.

Cuando Hinata se quitó el cabello del rostro un par de grandes chorros de agua le cayeron a la cara, perdió el equilibrio y resbaló al agua.

—¡Hinata!

Naruto se apoyó en su brazo sano y, asomó la cabeza para ver a Hinata. Ella sacó la cabeza y con una gran sonrisa chispeó a Naruto agua en el rostro, él también perdió el equilibrio y se precipitó al río, ahora fue Hinata quien se asustó, pero el espanto no duro mucho, el muchacho salió a flote tomándola de la cintura, un par de luciérnagas volaron a lado de ambos, mientras ellos se reían por la situación.

Estaban completamente empapados, abrazados en el agua, mirándose a los ojos.

Hinata tensó su cuerpo, y abrió los labios en un intento desesperado de decir algo, Naruto no se lo permitió, aun con uno de sus brazos –el sano- aferrado a la cintura de Hinata, elevó su otra mano, y a pesar del escozor en su hombro, colocó su dedo índice sobre los labios de ella, pidiéndole silenciosamente que se callara. Ella obedeció.

Naruto sintió una euforia repentina recorrerle las venas, y con lentitud, algo impropio de él, aproximó su boca, y la posó en la de Hinata, la susodicha, se escurrió como mantequilla en los brazos de Naruto. En un intento de evitar que se le escapase, el rubio la apretó más, ambos profundizaron el beso, la abstracción del momento fue tal, que los dos se olvidaron de mover las piernas con la intensión de flotar, hundiéndose de esta manera, en las oscuras aguas que reflejaban la noche despejada.

Un beso bajo el agua era una experiencia realmente excitante, por supuesto, esto no evitaba la incomodidad del acto, como el que de vez en cuando, se filtrara cierta cantidad de agua en medio del choque de labios.

Ambos se separaron de inmediato, mirándose fijamente aún bajo el agua, los cabellos de los dos flotaban espectralmente en medio del líquido, con la misma velocidad de reacción, los chicos sacaron sus cabezas, en un desesperado intento de respirar.

Sus miradas se intensificaron bajo el brillo intermitente de las estrellas, Naruto y Hinata sintieron la remoción de los sentimientos vividos en una lejana noche de octubre, en la cual estuvieron a punto de conocer los más cándidos secretos que guarda una cama.

Volvieron a besarse, en esta ocasión Naruto sintió una creciente ansiedad, así que sin pudor, pació sus manos por debajo de la blusa de Hinata, se sentía tan bien, el que la ropa estuviera mojada facilitaba la tarea de sentir la piel de la muchacha, que ardía con timidez.

Hinata sintió los sentidos nublados, las cosas arremolinadas en su cabeza, nada tenía coherencia en ese instante, era como si su vida corriera con la velocidad de relámpagos frente a su cabeza abochornada; para cuando su mente se aclaró, ella ya había recorrido con desesperación la espalda de su amante, llenándola de arañazos.

Naruto se detuvo un instante, y para sorpresa de Hinata la miró muy serio, la joven tembló ante tanta decisión que reflejaba Naruto en los ojos.

—¿Segura? —su brazo enfermo tembló, cuando él acaricio la mejilla de Hinata con el dorso de su mano.

La muchacha bajó levemente el semblante, Naruto era tan considerado que le estaba dando una oportunidad que un hombre difícilmente, en momentos como aquellos, se daba el lujo de dar, era la ocasión perfecta para retractarse.

Pero Hinata no quería retractarse, necesitaba, por sobre todo deseaba sentirse viva.

Necesitaba sentirse amada.

—¿Y tú? —la voz de Hinata escapó con dulzura, cuando ella pegó su mejilla en la de él, y le susurró esas dos palabras al oído.

Naruto la besó en el cuello, normalmente le era difícil discernir las cosas, en esos momentos aún más, pero él amaba demasiado a Hinata, como para hacer algo estúpido.

—Hinata, si tú no quieres… —murmuró a duras penas, era su último intento de salvarla.

Pero en esas circunstancias no se piensan, además, Hinata ya lo había decidido, no quería ser salvada, solo quería amar y ser amada.

—Te amo… Naruto kun. Abrázame muy fuerte… por favor.

Hinata estaba preparada, lista para lanzarse a la aventura de entregar su cuerpo a un hombre por primera vez.

El chico la abrazó con fuerza, con la ansiedad de una fiera amancillada que deseaba mostrar sus más bajos instintos.

Por primera vez desde que se conocían, el mirarse a los ojos fue el espectáculo más mágico que habían protagonizado en su vida.

Naruto apretó a Hinata con fuerza, y la besó de nuevo. En esos momentos de locura quería ser plenamente consciente de grabar en sus labios cada sabor y cada parte del cuerpo de la muchacha.

Con desesperación y gran ansiedad, Naruto deslizó la blusa de Hinata por los hombros de esta, dicha prenda quedo flotando en el agua.

Hinata por su parte, desabotonó con cierta torpeza la camisa de Naruto, hasta que el pecho del chico quedo libre para ser acariciado por sus torpes manos inexpertas, que se movían vacilantes sobre el poderoso torso del varón.

La sensación del agua al acariciar ambos cuerpos candentes, era algo alucinante, sin embargo las hormonas que interactúan en el organismo pesaron más, y Naruto, olvidando los piquetes de dolor que le daban en el hombro, arrinconó a Hinata contra una gran roca plana que se hallaba a lado de la pequeña cascada que daba vida aquel río, y la besó con ansias, devorando los labios de la muchacha que temblaba nerviosa, sin saber que hacer exactamente, la única opción que halló Hinata fue ayudar a Naruto a desprenderse de su camisa, que al igual que su blusa, quedo flotando sobre las mansas ondas del río.

Hinata sintió las manos de Naruto posarse en su cintura, pero lejos de apretarla contra sí, la separó, fue entonces cuando sintió como el corsé se deslizaba suavemente sobre sus formas, dejando sus pechos a libre disposición del interesado. Hinata se debatió entre la idea de cubrirse, o permitirle el pleno paso a él. Optó por lo segundo.

En esta ocasión, aunque Naruto la oprimió contra su propio cuerpo, no permitió que ese contacto perdurara demasiado, pensando en sí mismo, en su comodidad, y luego en la de ella, sus manos tallaron la silueta de Hinata, y en un movimiento, rápido, certero y preciso, como cada una de sus acciones en aquel embriagante instante, la sentó sobre la roca, y apoyado en su brazo sano, así mismo se impulsó, quedando frente a una Hinata que lo veía, como si se tratase de un espectáculo no existente.

La piel de ambos brillaba con un fulgor especial debido a las refrescantes gotas de agua que bailaban en sus pechos desnudos.

Naruto se acercó a Hinata, y devoró sus labios una vez más, aun abochornada, Hinata recibió de buena gana las atenciones de Naruto, tomándolo del cabello, y correspondiéndole con desesperación, como si el muchacho se fuera a desvanecer de un instante a otro.

De un momento a otro, ambos sintieron que las cosas cobraban sentido.

Ambos sintieron que valía la pena estar vivos.

Naruto se sintió apesadumbrado de tanto calor, Hinata le provocaba una urgencia desconocida, lo único que sabía era que, debía obedecer a sus instintos, así que bajó con brevedad sus manos a las caderas generosas y femeninas de Hinata, que cedieron ante esas manos ansiosas y algo rudas, permitiéndole ver su desnudez.

Naruto se podía sentir satisfecho, Hinata ya no le guardaba secretos. Hinata se presentaba desnuda y predispuesta ante sus deseos.

Algo dentro de Hinata le advirtió cual debía ser su proceder, así que torpemente deslizo sus pequeñas manos hacia el sur de Naruto, pero el trabajo resulto difícil, y fue el propio chico quien se quitó las prendas que aún lo cubrían.

El cuerpo de Hinata la guió en las próximas acciones, más que el propio Naruto, sus caderas se mecieron un poco, cerca de las de él, sus piernas también se abrieron un tanto. Su cuerpo sabia, lo que ella no imaginaba.

Mientras Naruto, se sentía en un sueño irreal…

Su amor de la infancia había sido Sakura, más eso no había significado una completa fidelidad, a sus diecisiete años, ya tenía una vaga experiencia en asuntos amatorios, pero estaba plenamente consciente, que solo ella, la tímida, la bella e insegura Hinata Hyuuga, le producía esa ansiedad… una ansiedad que jamás le había provocado otra mujer.

El tiempo se había quedado expectante, viendo a los dos amantes continuar con su ritual.

Naruto deslizó sus labios por el cuello de Hinata, sí, recordaba lo delicioso y delicado que resultaba ese lugar, pero en esos momentos, todo resultaba aún mejor, sus labios continuaron el curso en medio de los redondeados senos de la muchacha, que reprimió un gemido. Todo se sentía tan bien con él.

La boca húmeda de Naruto, intento vanamente disminuir el calor que desprendían los turgentes pechos de Hinata, que se alzaban airosos, pidiendo más de esos labios que mancillaban las rosadas puntas de sus pezones.

Hinata perdió el control e inconscientemente volvió a elevar sus caderas, haciendo rozar su húmeda intimidad, con la de Naruto, quien estaba intentando mantener algo de control en sus pensamientos, como el soportar el máximo de tiempo, sin enterrar su miembro dentro de Hinata, pero eso a cada segundo se iba haciendo más difícil.

Debía soportar un poco más, se repitió a sí mismo.

Solo un poco.

Los dientes de Naruto fueron marcando una estela rojiza sobre la clara piel de Hinata, quien no se removió de su posición, solo esperó hasta que Naruto alcanzara el centro de ella.

Entonces Hinata lo sintió, una cándida respiración golpeaba su intimidad.

Hinata se entregaba por primera vez a alguien, y realmente hubiera querido una palabra de los labios de Naruto, pero él jamás fue un hombre elocuente. Naruto era quien era, y Hinata lo amaba así, entonces ella lo comprendió, momentos como aquellos no necesitaban palabras.

Las dulces poesías habían quedado atrás, ahora eran hechos.

A nivel físico las letras expulsadas por los labios no tenían sentido.

Naruto bajó su rostro y sus labios rozaron, como quien en realidad no quiere hacerlo, sobre la intimidad de ella, Hinata no comprendió nada, solo sintió su cuerpo estremecerse, su corazón terminó por saltar cuando el rubio hundió su lengua, abriéndose paso entre la humedad que desprendía aquel lugar tan oculto de la doncella.

Al trabajar en parejas, al mantener una relación sexual con una índole tan marcada de deseo, se busca el placer máximo propio y el de la pareja, al menos esa fue la conclusión de Naruto, cuando elevó una de sus manos y apretó con ligera fuerza, uno de los pechos de Hinata, por primera vez, el joven príncipe escuchó la voz de ella escapar en forma de gemido.

Ese tono le gusto, y una idea morbosa se tejió en su cabeza, no quería escucharla gemir, quería más, quería escucharla gritar.

Pero para eso, aun debía esperar.

Desprendiéndose con cierto pesar del dulce sabor que segregaba Hinata, Naruto aún sobre ella, se elevó con lentitud, y volvió a hundir su rostro en el cuello de ella. Había soportado lo mejor posible, pero ya no estaba tanto en sí, como para esperar más, le urgía invadir a Hinata, conocer que tan bien se sentía deslizarse dentro de ella.

Necesitaba penetrarla.

Una de las manos de Naruto movió la rodilla de Hinata y la flexionó, de tal manera que la joven quedo abierta de piernas para él. Ahora solo escasos centímetros evitaban que fuesen uno solo.

Con la mejilla pegada a la de Hinata, Naruto intentó deshacer el perfecto espejismo que había formado con ella:

—¿Puedo?

Hinata entreabrió los parpados y miró de soslayo los brillantes zafiros de Naruto. Él no había olvidado que debía pedir permiso.

Hazlo…

Susurró con voz tenue, mientras sus manos se aferraban a la dorada espalda del hombre que estaba a punto de hacerla mujer.

Él no necesito más, y finalmente su miembro se posiciono en aquel cálido lugar. Con cierta lentitud encajó la punta dentro de Hinata, luego con prisa, propia de la edad, se hundió en un solo intento.

Hinata se tensó, Naruto lo supo cuando ella enterró con cierto sadismo las uñas en su espalda, pero él no se inmuto, la besó en el cuello, esperando se relajase.

Era extraño, algo incomodo sin llegar al dolor, pero en medio de esa oleada negativa, que hacia desear a Hinata empujar a Naruto, sus paredes vaginales iban recibiendo ciertos mensajes, el miembro de Naruto acariciando sus entrañas, era algo realmente hipnótico.

A Hinata no la abandonó esa extraña sensación, pero el placer se acrecentó atenuándola, y finalmente pudo abandonarse en Naruto. Ella quería ser guiada por él, solo eso.

Naruto se afianzó de las caderas de ella y comenzó con un clásico vaivén… dentro y fuera.

Hinata inconscientemente rodeo las caderas de Naruto con sus piernas, haciendo que la penetración fuera más profunda.

Lo quería, lo quería así, hoy, mañana… siempre. Quería que la vida tuviera tanto sentido como en esos momentos, quería seguir drogada de placer eternamente.

Hinata entrecerró los ojos, mirando como Naruto se mordía los labios, intentando no gritar, pues los gemidos, simplemente le habían sido inevitables.

Naruto no soportó más el peso de su cuerpo que se concentraba en sus manos, y se dejó caer sobre Hinata, tomando las caderas de ella, quería sentirla más suya, y si para eso debía desafiar a la lógica, lo haría, quería sentirse con cada embestida, más dentro de ella.

El manso río alrededor de ambos, ayudo a que los sonoros jadeos y grititos de Hinata no se filtraran en medio del bosque.

Nadie debía saber lo que ocurría en esos momentos.

Sexo… dicha palabrita, capaz de escandalizar a la sociedad más alta e hipócrita de la época.

Pero para esos dos seres, no era solo sexo, era algo irreal, inmaculado…

Perfecto.

Solo eso.

El final estaba próximo, Naruto lo sabía y aminoró el ritmo, no soportaría más. Hinata sintió como el fuego de aquel hombre se extinguía, lo cual provocaría por ende que aquel ensueño terminara. Hinata no lo iba a permitir.

—No… aun no… Naruto kun… por favor… te quiero…

Hinata balbuceó entrecortadamente con las mejillas sonrojadas, y eso fue aún más estimulante para el muchacho, que volvió a resurgir.

Con pasión y energía, lanzó una estocada más, y finalmente se sintió unido a ella con un lazo irrompible.

Marco el cuerpo de Hinata con su esencia. Y el alma de ella le perteneció para siempre.

Hinata se sintió volar, como si dos alas apareciesen en su espalda y la elevasen en un cielo con suaves y esponjadas nubes de colores.

El orgasmo es el efímero instante en el que todo cobra sentido.

Ahora los dos sabían eso.

Naruto se desplomó sobre Hinata, saliendo de ella, de repente todo se veía como algo lejano, bajó el rostro y se apoyó en el pecho de Hinata, aun sentía el fuerte palpitar del corazón de ella.

Naruto volvió a elevar la mirada, y la observó sudorosa y jadeante.

Hinata era simplemente frágil y ardiente.

—Te quiero, Hinata… te quiero…

Naruto tembló al pronunciar eso, Hinata volvió los ojos hacia él y lo observó fijamente, con sus brazos optó por apretar a Naruto de nuevo contra su pecho.

Ella no necesitaba oír eso.

Naruto acababa de demostrárselo.

Eso era suficiente.

CONTINUARA…


Notas de la autora (ORIGINALES):

Ya sé, ya se, como se me ocurrió desaparecerme tanto tiempo habiendo prometido el lemon… pero pasan tantas cosas.

Primero 'anduve de parranda', y no, no es en sentido literal, es enserio… y si, pueden lanzarme tomates.

Segundo y más importante, mi computadora se volvió a enfermar, y quizás esto les pueda parecer una excusa ya trillada, pero así como muchos de ustedes tendrán esa percepción, mis padres también la tuvieron, y se negaron pagarle la reparación antes.

Y tercero, Jashin sama no ha decapitado a mis profesores para que me dejen en paz… que cruel soy.

Como un punto aparte de lo mencionado, debo decir que espero que la escenita les haya gustado, juro que ha sido el episodio más difícil de escribir, y no por el contenido erótico, más bien por poner los elementos adecuados para que la escena se diera de forma natural, y todo porque la musa se huyó de la mazmorra donde la tenía prisionera y tuve que ir con lanzas y antorchas a buscarla.

Que cosas, Dios…

Ahora, y como varios de mis lectores antiguos sabrán, en ocasiones utilizo este espacio como pizarra de anuncios para algunos fics…

Por fin algo nuevo de mi pluma.

"L'esclavage" (La esclavitud)

Un SasuSaku.

Y no, el hecho de que escriba ese pequeño one-shot, no quiere decir que me olvide del NaruHina… pero es que en mi PC ya hay varios fics listos para mostrarse al mundo y no los quiero postergar más, los sacare de a poco, y he seleccionado este primero.

Así que pues, si no les molesta mucho, y se pasean por ahí, y me regalan un review, me harían muy, pero muy feliz.

Creo que es todo por ahora…

Que a diferencia de mí, la musa no se les escape…

Besos, besos y más besos…

Ja ne.


NOTAS DE AUTOR (ACTUALES 11/03/2016):

Siento y debo escribir algo aquí, sé que no lo hago siempre porque, yo ya viví este fic a su debido tiempo y ahora mismo lo devuelvo a cuotas, pero los lemons siempre me estremecen... ya no se ni lo que digo xD, espero simplemente que les haya gustado.

Con amor, Aredhiel ;)