EDITADO 18/03/2016
Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic.
Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei.
AMORES CRUZADOS
Capítulo 30: Los cuatro del sonido
.
Miraba con notable atención el trozo de papel que se hallaba en medio de las páginas de aquel grueso y viejo libro, el haber podido arrancar ese pedazo de hoja, sin que la bibliotecaria lo notase fue un gran logro; curiosamente se vio impedido de compartir aquel triunfo. No había nadie en el lugar esperando por su llegada.
De todos modos, no era como si le importase realmente, de hecho, eso le dio la oportunidad de desenrollar un pergamino que guardaba celosamente en uno de los bolsillos de su capa. Volvió a repasar meticulosamente las breves palabras que se hallaban escritas, cada letra golpeteó de forma extraña en su cabeza.
.
Debo decirte algo importante. Tengo que verte.
Atte.
S.H.
Cond. Kon.
.
No era normal, al menos a él no le parecía. Sakura era vivaz y efusiva, nunca espero que su carta de casi diez líneas, sin incluir su firma, fuese respondida por una nota de una línea, por supuesto, sin contar la firma.
Cerró la boca reprimiendo un suspiro, volvió a enrollar la nota y la guardó con el mismo cuidado, de quien toma una copa de cristal.
Hastiado de mirar las sucias paredes de esa cabaña abandonada, volvió a traer el gran libro en el que reposaba aquel trozo de papel, y volvió a fijar la vista en él. Era un escrito tan breve, pero indudablemente lo más significativo que había visto desde que inicio esa cruzada, a lado de los más inverosímiles compañeros.
La llama de la vela se contorneó, justo antes de oír el sonido chirriante de la puerta de entrada, él simplemente elevó la vista para ver entrar más embelesados que nunca a Naruto y Hinata. Estos ni siquiera lo notaron. Sasuke intuyó lo que podría haber ocurrido entre ellos, pero como siempre, mantuvo la boca cerrada.
Siempre que sus vasallos fueran funcionales al equipo, lo que hicieran en su vida privada, no le importaba lo más mínimo.
Carraspeó un tanto para hacerse notar. Naruto y Hinata depararon en él.
Hinata abrió los ojos y la boca aturdida, pero Sasuke ladeó la mirada, y habló antes que ella. Por hoy, no quería palabrería insulsa.
—Hinata —llamó. La muchacha le miró perpleja—, trae tu libro.
No saludó. Solo se limitó hacer lo que mejor le venía. Liderar y dar órdenes.
Hinata bajó la mirada asintiendo, y, dando de nuevo un apretón a las manos de Naruto salió rumbo al cuartucho que tenía asignado. Naruto solo frunció el entrecejo, y con aparente indiferencia tomó asiento a lado de Sasuke, en una silla que parecía a punto de desplomarse, distraído como era el hiperactivo rubio, no notó el gran libro que Sasuke tenía recelosamente sobre la mesa.
La muchacha llegó al cabo de unos instantes con un pequeño libro, grueso, de pasta desgastada con un título en letra manuscrita y elegante: "Cuentos míticos: Leyendas ninja a través de los tiempos"
—¿Qué ocurre Sasuke san? —pronunció Hinata a la par que extendía el libro hacia Sasuke.
El muchacho hizo un gesto pidiéndole que se sentara a su izquierda, Naruto estaba a la derecha de Sasuke.
—Lee la historia —Hinata se quedó desconcertada, Sasuke supo que no le había entendido—, lee el cuento de El caballero negro.
Hinata comprendió inmediatamente y abrió el libro en la página correspondiente.
—Todo… o… —Hinata no supo cómo elaborar la interrogante.
—Solo el fragmento para ahorrar tiempo —Sasuke comprendió todo de inmediato.
Hinata asintió y dirigió sus ojos al texto y empezó a leer.
.
El infierno se materializó, pero en medio de las llamas estaba ella, brillante y radiante.
El caballero negro la tomó, y se giró hacia el caballero blanco.
Pero el caballero blanco no se inmutó, y se lanzó una vez más al ataque.
El caballero negro no dudó, y atravesó con la espada infernal al caballero blanco; pero no se salpicó una sola gota de sangre. El caballero blanco simplemente desapareció, como si nunca hubiera existido.
Pero el caballero blanco existía, en un lugar remoto e inimaginable. Pero jamás volvería.
Luego de ello, y sintiendo que su deber estaba cumplido, el caballero negro volvió sobre sus pasos.
Volvió a su hogar, donde las llamas jamás se extinguían.
.
Hinata suspiró después de leer aquel breve fragmento, intentó abrir la boca y preguntar algo, pero Sasuke le hizo callar inmediatamente con otra orden:
—Ahora lee esto.
Sasuke le tendió a Hinata el enorme libro que él tenía sobre la mesa, entonces la joven pudo ver el pequeño trozo de papel, que sobresalía en la página, lo tomó en sus manos, y susurró despacio.
.
Siempre espera, en un nicho de oscuridad, a aquel que sea capaz de poseerla.
Su único amo será aquel que alcance el tercero.
Su único amo será el guerrero que porte la valentía y nobleza, como un sello eterno.
Sí, aquel que reúna las cualidades, pisa el lugar correcto, ella se entregara y mostrara todos sus secretos.
.
—Esa es toda la respuesta —dijo Sasuke sin mirar a Hinata y Naruto. Los más jóvenes le miraban perplejos.
—¿De qué hablas Teme? —se quejó Naruto curvando una ceja.
—No es obvio —Sasuke curvó los labios molesto—. Totsuka.
—Acaso… —alcanzó a pronunciar Hinata sorprendida.
—Al menos lo entiendes —Sasuke fijó sus fríos ojos en su compañera—, estos textos son la clave para encontrar la espada.
—Ah… —Naruto abrió la boca sin comprender la conversación de su novia y Sasuke.
—Es… es po… posible… —Hinata tartamudeó presa de sensaciones contradictorias—, aun así —elevó la voz, pero sin gritar —los textos son muy crípticos.
—Hmp… no tanto —encaró Sasuke con calma.
—¿Ya descifraste algo? —preguntó Hinata uniendo sus manos con avidez.
—Lo principal —Sasuke puso los dos libros frente a él—. Aquí —señalo con su fino dedo al libro de Hinata—, al final del cuento, dice con claridad, que el caballero negro regreso a su hogar, donde las llamas jamás se extinguían.
—No entiendo —Naruto rascó su cabeza confuso.
—Tu nunca entiendes, Dobe —repuso Sasuke con calma—, el caballero negro, es un ancestro mío. Un Uchiha.
—¿Cómo? —articuló Hinata con ansias.
—Precisamente por el color. Nosotros, por nuestros ojos éramos llamados en la antigüedad, Caballeros Negros o Escarlatas, por el sharingan.
—¿Y el caballero blanco? —preguntó Naruto intentando aportar algo.
—Un Hyuuga —respondió sencillamente el mayor de los chicos.
—¿Qué? —Hinata no pudo evitar sonar muy impresionada.
—Por tus ojos Hinata. Toda tu familia tiene los ojos blancos, de ahí el término de Caballeros Blancos.
—¿Quieres decir que un ancestro mío, combatió con un ancestro tuyo, y mi pariente fue sellado por Totsuka?
—Algo así —admitió incomodo el moreno—, no es seguro que la historia tenga fundamentos reales, pero puede ser una gran referencia.
—Aun así. Todo es confuso, Sasuke —se enojó el rubio aun sin comprender.
—Naruto kun tiene razón —apoyó Hinata con incredulidad.
—Hmp —solo dejó escapar un gruñido—. Lo sé. Pero me desvié del tema —Sasuke entrelazó sus manos y apoyó su barbilla sobre ellas—. Como dije, el cuento finaliza con el regreso del caballero negro a su hogar —carraspeó un poco, intentando aclarar su garganta. No estaba acostumbrado hablar demasiado—. El hogar del caballero negro es donde las llamas jamás se extinguen —Sasuke suspiró agotado—. El Fuego. Ese es el lugar donde las llamas jamás se extinguen, es un acertijo.
—¿Quieres decir que la espada esta en tu reino? —Hinata le miró entrecerrando los ojos.
—Exacto —concluyó—. La espada esta en mi reino, pero en un lugar especial.
Naruto miraba todo con cierta antipatía, le costaba tanto entender lo que decía Sasuke, y lo enfurecía más el hecho de que Hinata comprendía todo con gran rapidez, y de ese modo ella y Sasuke hablaban con fluidez.
—Eh… —Naruto tosió un poco para llamar la atención de los otros chicos—. ¿Y qué es eso de lugar especial? —se sorprendió a si mismo por la elocuencia que presento su voz.
—Me refiero a esto —Sasuke señaló el trozo de papel que se hallaba al frente de él—. Sí, aquel que reúna las cualidades, pisa el lugar correcto, ella se entregara y mostrara todos sus secretos —leyó de nuevo la última línea—. El lugar correcto. Si hallamos este sitio, obtendremos la espada.
La cabeza de Naruto se despejó de repente, y todo cobró sentido para él. Los retazos de la conversación se unieron como un rompecabezas en conjunción perfecta.
Hinata había comprendido todo desde antes, y frente a la mirada demandante de Sasuke, ella no pudo más que asentir, apoyando el hecho de que el más joven de la familia Uchiha quería volver sobre sus pasos, para obtener la espada legendaria, tal como lo había hecho, el Caballero Negro.
—o—
Sus hipnóticos ojos amarillos tintinearon antes de extender uno de los pergaminos que estaban en su escritorio a uno de sus vasallos, que inclinó la cabeza respetuosamente al tomarlo entre sus dedos.
Sus acompañantes lo miraban extrañados con una mezcla de curiosidad e insidia, es que cuando Lord Orochimaru pensaba, cosas malas ocurrían.
El viejo sannin, giró de nuevo hacia Kabuto, que inclinó la cabeza antes de extender el último de los cuatro pergaminos, Orochimaru lo tomó y sonrió frente a la muchacha que lo miraba con desdén, a pesar de eso, la susodicha agarró el pergamino con gran respeto cuando su señor se lo extendió.
Cada uno de los portadores de los pergaminos, leyeron el contenido en silencio, tal como se los había ordenado su Lord. Los labios de uno de ellos se curvó en una extraña sonrisa, otro arqueó la ceja analizando el texto, un tercero apenas apretó los labios y la última de ellos hizo una mueca indescifrable.
—¿Por qué…?
Intentó preguntar la única fémina, sin embargo Orochimaru la silencio al colocar uno de sus dedos sobre sus pálidos labios.
—Nada referente al texto, Tayuya —advirtió Orochimaru, ella ladeó los ojos.
—¿Por qué debemos cerrar la boca? —indagó de nuevo intentado sonar cortes.
—Porque este tipo de misiones son secretas —aclaró Kabuto frente a la mirada aprobatoria de su señor.
—¿Me garantizas un buen trabajo, Sakon? —Orochimaru fijó sus ojos en un muchacho de rasgos pulcros y cabello en tonalidad violeta pálida.
—Se hará como usted diga mi Lord —inclinó respetuosamente una de sus cabezas, la otra permanecía dormida a los pies de su nuca.
—¿Partimos ahora mismo? —levantó una de sus varias manos como un niño aburrido, un tipo de nariz algo grande.
—Por supuesto, Kidōmaru —Kabuto tomó la palabra—. ¿Acaso crees que el señor va a darse el lujo de hacer tantos arreglos por nada? —el aludido torció los labios mirando hacia un lado.
—Kabuto —reprendió Orochimaru al ver como su mano derecha se daba tantas atribuciones—. ¿Alguna pregunta Jirōbō? —en esa ocasión prefirió adelantar cualquier cuestión. Sin embargo, el mencionado negó con la cabeza —perfecto.
Orochimaru se paseó frente a los que consideraba sus mejores hombres, sus perros fieles. Sentía un millar de sensaciones, todo por lo cual había luchado por años estaba a punto de materializarse frente a sus ojos. Casi no lo podía creer, era como un sueño maravilloso, por fin obtendría lo que más deseaba.
El poder, era algo exquisito.
La riqueza, algo necesario.
Pero sin duda la eternidad, era algo perfecto.
Si todo salía como lo había planificado, pronto él sería eterno, inmortal. Y eso sin duda era una paga aun mayor que cualquiera de las cosas que él había obtenido a base de pulso y esfuerzo. No podría decir que lo que había hecho para llegar a donde estaba, no era reprobable, pero era necesario.
La causa justifica los medios.
Se repitió mentalmente, antes de que su mirada ambarina deparara en quienes le rodeaban con cierta devoción, curvó los labios y tomó una copa de whisky que tenía a lado de varios pergaminos en su escritorio, dio un sorbo y fijo sus ojos, con más atención en quienes le rodeaba.
—Lárguense —ordenó con una sonrisa sombría.
Sus subordinaros, se postraron en una pierna, inclinaron la cabeza, volvieron a ponerse de pie y salieron por la ventana.
—¿Cree que lo hagan bien, mi Lord? —interrogó Kabuto con un brillo escéptico en los ojos.
—Sí —respondió de mala gana—. ¿Ya organizaste mi agenda? —Orochimaru desvió el tema.
—Sí, Lord Orochimaru.
El rey dio otro sorbo a su bebida. Su mundo era ideal, y el futuro se visualizaba aún mejor.
—o—
Tres carpas se levantaban en medio de un oscuro bosque. El equipo cinco de la organización Akatsuki estaba haciendo uso del último recurso del que disponían en caso de no hallar refugio. Tres carpas. Dos carpas más próximas, que por obviedad eran de Naruto y Hinata, y una carpa más distante, perteneciente a Sasuke.
A pesar de que cada carpa estaba asignada a un miembro del equipo, una de las carpas estaba vacía.
En el interior de la tienda de Naruto se hallaba Hinata explicándole a detalle al rubio las conjeturas de Sasuke… de nuevo.
—Pero Naruto kun, ya te dije…
—¡Es que no lo entiendo 'ttebayo!
Aludió el rubio exasperado, tirándose con los brazos cruzados tras la espalda sobre el piso del estrecho lugar.
—¡Es que tú no te esfuerzas, Naruto kun!
Hinata cerró el libro indignada, era una de las pocas veces que perdía el control frente a Naruto. El muchacho, se arrepintió en el acto.
—Hinata chan —intentó tocarla, pero ella abrazó el libro con fuerza rehuyendo —Hinata chan… —murmulló el rubio suplicante.
—No quieres entenderlo —ella regresó los ojos vidriosos.
—Es que no me puedo concentrar —él la miró fijamente—, no si eres tú la que me enseña.
Hinata eludió de inmediato de la mirada que él le dedico. Cuando había accedido a explicarle a Naruto la teoría de Sasuke, a solas, había supuesto lo que estaba a punto de ocurrir. Volvió la vista, Naruto aún tenía sus brillantes y enormes ojos azules sobre ella.
—Te amo —susurró el príncipe del Viento antes de tocar los labios de Hinata.
Ella lo sabía, lo había intuido, pero no le había importado. Había sido completamente de él, una vez mas no haría la diferencia.
Afuera de ese lugar, tan solo se escuchaba el soplo del viento y los siseos de los animales.
—o—
—Juro que mi madre me lo enseño así.
Aseguró Ino frente a la mirada reprobatoria de Sakura. Definitivamente Ino Yamanaka no tenía talento para tejer.
—Pero Ino, yo te dije que era así.
La joven de cabellos rosas alzo una botita sin terminar en el aire, los croses aún estaban en medio del tejido.
—Uff…
Refunfuñó Ino tomando la prenda que ya tenía adelantada su amiga, analizando a detalle el trabajo hecho por ella.
—Yo lo hice similar.
Levantó la prenda que estaba haciendo, y la comparó con la de Sakura, un gesto reprobatorio apareció en su rostro, le devolvió la prenda a su amiga, y empezó a desenredar lo que llevaba hecho. Sakura la miró enternecida.
—Ya aprenderás —aseguró Sakura.
Ino sonrió y tomó de nuevo la lana y los palillos de metal. Le era difícil aceptar que Sakura la superaba en algunas cosas, aunque después de analizarlo bien, ella no era perfecta, era simplemente Ino.
—De nuevo —repitió con ánimo la rubia. Sakura la acompañó.
—De nuevo.
Después de las palabras de Sakura, las luces de la casa se apagaron a la misma velocidad. Las cortinas formaron espectros al jugar con las luces sinuosas que entraban por los ventanales.
El panorama era tétrico.
—o—
La madrugada había alcanzado a Hinata aun dentro de la tienda de campaña de Naruto. La muchacha se hallaba desnuda, envuelta tan solo en las sabanas de su amante, aun había una estela de sudor en su frente, fiel prueba de lo intenso que había resultado el acto. Naruto la contemplaba en silencio, sintiendo placer y miedo al mismo tiempo.
Tres veces…
Ese había sido el número de veces que los dos habían tenido intimidad, y simplemente el acto con cada repetición se volvía mejor, como siempre, Naruto corroboró una de sus teorías, todo requería práctica. Y el 'sexo' o el 'hacer el amor', también. Indudablemente los dos se estaban volviendo unos expertos, al menos a él le parecía así.
Suspiró apartando la vista de las largas piernas de ella, que aún se encontraban entrelazadas en sus caderas.
Tenía miedo.
Él, Naruto, el portador del Kyuubi, un Akatsuki, el Príncipe del Viento, tenía miedo.
Ahora que él había tenido la oportunidad de tener a Hinata en todos los sentidos, desde el aspecto emocional, hasta el aspecto físico, cuando se había adentrado en ella con todo el poder y furor de sus hormonas. Sabía que no podía perderla, estaba en un círculo vicioso, que iniciaba en Hinata y terminaba en Hinata, era algo realmente molesto.
Decidió que ya no quería pensar, simplemente la atrajo hacia sí y la apretó contra él, la muchacha pareció presentirlo, y luego de murmurar algo sin sentido, ella se abrazó a él, disminuyendo la distancia equidistante de sus cuerpos.
Momentos después, desnudo y abrazado a una Hinata en igualdad de condiciones, Naruto se quedó dormido.
Esos momentos podían ser los últimos, era mejor aprovecharlos.
—o—
Cobijados en medio de la oscuridad, cuatro personas avanzaban sigilosamente en medio de un oscuro bosque.
—Eso fue fácil —comentó uno de los cuatro con una amplia sonrisa.
—Hubiera sido más fácil si me hubieras dejado a mí. Eres un pedazo de mierda —pronuncio una pelirroja con fastidio. El aludido la miro furioso.
—Deberías cuidar tu vocabulario, Tayuya —reprendió el más obeso de todos.
—Cállate, culo gordo.
Jirōbō negó con la cabeza, no había como discutir con esa mujer.
—Di algo Sakon —se quejó Kidōmaru—, o dejaras que se rían de ti. Parece que Lord Orochimaru hizo mal al ponerte a cargo del grupo.
—Cállate —Sakon estaba irritado—, y mejor mueve tu trasero y ese barril rápido.
Kidōmaru afianzó el objeto que tenía en su espalda y apartó su mirada hacia el bosque.
—Además recuerden —Sakon volvió a tomar la palabra—, aún no completamos la misión.
—Eso lo sabemos estúpido —Tayuya volvió a quejarse.
Sakon tuvo que morderse la lengua para no seguir discutiendo, por el momento su única prioridad debía ser el barril.
El barril que contenía uno de los más grandes anhelos de Orochimaru.
CONTINUARA…
Notas de la autora (ORIGINALES):
Bien, se lo que deben estar pensando, pero yo…
¡Lo siento! ¡Perdón! Sé que el episodio va súper tarde pero no ha estado en mis manos el tiempo transcurrido.
Ustedes como esclavos, digo, como estudiantes, al igual que yo, saben que hay ciertos meses en que todo parece acumularse y desbordarse, pero eso, por fin ha terminado, y han llegado las benditas vacaciones, y eso significa buenas noticias.
Habrá… ¡actualización semanal!
Si amigos invisibles, así como lo leen, van a tener Amores Cruzados más seguido, es que sencillamente me parece inconcebible que este fic vaya ya para dos años y no lo pueda terminar, a ver si lo logro este verano.
Así que con esa noticia espero que se compadezcan de esta pobre alma en pena. Y dejen sus comentarios que tanto me animan y hacen que en mis ojos aparezcan estrellitas tintineantes.
Y no olviden, que los amo, los quiero, y los re-quiero por permanecer a mi lado leyendo y comentando esta locura mía.
Ahora sí, los dejo, que tengo que ir a leer un montón y a redactar muchos comentarios.
Besos.
Pd. Recuerden, que si no comentan, yo, tomando atribución del perfecto apelativo de 'alma en pena', iré a buscarlos a su casa por la noche, y les hare cosquillas en los pies, hasta que lean y comenten xD.
Notas de la autora (ACTUALES):
Cuando está historia se escribió, el manga apenas iba en la pelea de Itachi y Sasuke. Espero que se comprenda el porque, habiendo tantos personajes geniales y poderosos después, se utilizaron los que aparecen.
¡Besos, Aredhiel!
