Nota de Autor: ¡Gracias por sus lindos comentarios!
Aquí está. El apogeo de mi trabajo. ¡Espero que lo disfruten!
Gatos y Apartamentos
Para cuando la ciudad finalmente fue cubierta en una sábana blanca, Haruka estaba viviendo el corto espacio de tiempo entre los dos exámenes más estresantes de su vida -hasta ahora, al menos. Sólo uno más y seré libre, era el mantra que se repetía mientras esquivaba charcos en el pavimento. Unos días más y las vacaciones comenzarían, y entonces sería capaz de enfocar toda su tensión en preparar el apartamento para la llegada de Rin.
Era bueno estar ocupado, eso lo podía confirmar, sin nada de tiempo para preocuparse de asuntos personales. No obstante, si iba a ser atormentado por la universidad y por su vida cotidiana al mismo tiempo, hubiera preferido caer muerto. Estaba caminando a casa desde la universidad cuando vio el póster anunciando otro más de esos eventos navideños. Hubiera seguido caminando si no fuera por su disturbio mental.
¿Qué tienen que ver las cajas musicales con la Navidad? se preguntó, tecleando la hora y lugar en su celular. Era seguro decir que había perdido la razón desde que empezó a apilar ideas para citas en su cabeza. Citas, pensó con irritación. Últimamente había sido uno de sus temas favoritos.
Le gustaría poder decir que tuvo un ataque de nervios respecto a todo esto. Se sentiría mejor si pudiera decir Oh, fue todo un impacto, mi mundo se puso de cabeza y, de repente, un enorme cráneo sin ojos me observaba desde un mar rojo primordial de la muerte. Sería bueno si pudiera culpar a otros por su comportamiento. Los espíritus del estanque me poseyeron y llenaron mi cabeza con esas cosas satánicas llamadas citas. Pero, claro, ninguno de esos era el caso.
Un segundo estaba en clase, escuchando y tomando notas, y, al siguiente, una pequeña idea, brillante y sin relación alguna con el tema, lo atacaba de la nada; ese era un resumen adecuado de su reciente desempeño académico. Sería perfectamente razonable entrar en pánico. Bueno, obviamente, fue la aburrida reacción de su cerebro, carente de pánico alguno. Me alegra que lo hayamos aclarado. Quizá lo ha sabido todo este tiempo.
Pero saber que tenía un crush no era lo mismo que saber cómo tratar con uno, obviamente.
Haruka no pudo reprimir un recuerdo de la infancia, en el que Rin pegaba su boca contra la suya, declarándolo su primer beso. Al principio, Haru pensó que era sólo una nueva forma de golpearlo; estaba tentado a comentar esa opinión, pero no era como si pudiera ganar una discusión contra él. Así que, de acuerdo, Rin lo había azotado con su primer y único beso, en secundaria.
Haruka no podía decir que sintió algo más que un dolor de dientes y una cortada en el labio – cortesía de los colmillos de tiburón de Rin – ¿pero qué sabía él de besos?
Aun así, le había gustado Rin, por un tiempo, de una forma extraña y retorcida. También le había gustado Kisumi, como por dos horas, y a Kisumi le dio igual. Era así como los crushes debían funcionar, en lo que a él respecta. Pero ahora – ahora, con Makoto, era diferente. Suponía. Quién sabe.
Después de unos vagos intentos más de conducirse a sí mismo a un estado de pánico incontrolable - ¿y cuándo ha fallado en eso? – que probaron no ser exitosos, Haruka decidió que no importaba. Si el pánico llegaba a sus intestinos y lo obligaba a esconderse en cama por semanas, estaba bien, ya casi eran vacaciones. Pero, al menos por ahora, no podía pretender preocupación o sorpresa al hecho de que le gustara alguien. Parecía, de alguna manera, inevitable. Como si supiera que pasaría desde hace un largo tiempo.
Frunciendo una vez más al póster (a pesar de tener media cara escondida en la bufanda azul de su abuela), se dio la vuelta y continuó su camino a casa. Tendría tiempo de seguir ignorando el tema una vez que dejara de atrofiarse los músculos cargando un bastidor del tamaño de su torso.
De: T. Makoto
Para: N. Haruka
12:33 AM
hola haru! (*^^*)
12:34 AM
puedes buscar el dueto de Bach en G mayor por favor?
Haruka había sobrevivido a los exámenes finales, pero estaba convencido de que la mitad de su alma la dejó en la universidad. Estaba tirado en la cama cuando llegó el mensaje, y por más que quisiera no encontraba las fuerzas para moverse a la laptop en su escritorio.
Para: T. Makoto
De: N. Haruka
12:37 AM
Habíamos dicho que Bach era demasiado difícil…
Lo intentó, y no pudo. ¿Qué se le iba a hacer? Llegó a casa después de una larga sesión de pintura en el estudio de Geidai, y se dirigió a su cuarto para limpiarlo un poco antes de que su madre pudiera obligarlo a hacerlo. Tiró algunas botellas y organizó sus libros por cinco minutos, y luego cayó sobre la cama, descansando en celestial silencio hasta que su celular vibró. O, bueno, hasta que su mamá llegó a casa, antes de eso. ¿Por qué estaba en casa tan temprano? A penas era mediodía.
De: T. Makoto
Para: N. Haruka
12:40 AM
no, creo que podemos hacerlo
12:40 AM
puedo imprimir las partituras y modificarlas un poquito si quieres ( ノ^.^)ノ゚
Haruka amusgó los ojos a la pantalla, finalmente levantando la cabeza de la almohada.
Para: T. Makoto
De: N. Haruka
12:42 AM
¿Tanto tiempo libre tienes?
Respondió inmediatamente, prácticamente confirmando sus sospechas.
De: T. Makoto
Para: N. Haruka
12:42 AM
…tal vez
12:44 AM
pero la verdad no. kitkat me estaba ayudando a decorar la casa y el arbol de navidad, pero es mucho mas dificil de lo que esperabamos. asi que ahora estamos sentados evadiendo nuestras responsabilidades
No lo podían culpar, pero la cara de Haruka comenzó un lento proceso de caer devuelta a la almohada, donde se quedó hasta que pudo superar la imagen que Makoto había proyectado en su mente. Algunas cosas eran demasiado para su débil salud mental.
Para: T. Makoto
De: N. Haruka
12:47 AM
¿Necesitas ayuda?
El silencio fue su respuesta. Fueron los cinco minutos más largos de su vida, esperando a que Makoto contestara, y Haruka sintió el pánico que no había sentido en los últimos días subir por su garganta. ¿Fue demasiado atrevido? Inofensivamente, su teléfono vibró en su mano.
De: T. Makoto
Para: N. Haruka
12:52 AM
ahh solo si tienes tiempo
Para: T. Makoto
De: N. Haruka
12:53 AM
Sí, no hay problema.
De: T. Makoto
Para: N. Haruka
12:54 AM
gracias haru! te mando la dirección en un segundo~
Y es así que, 40 minutos después, Haruka se encontró abusando de Google Maps para terminar frente a un complejo departamental de doce pisos. La nieve se había detenido, pero la temperatura seguía horriblemente baja; su cara estaba congelándose, sus piernas estaban heladas, no podía sentir los dedos de los pies y sus manos estaban listas para caerse. Sostenía una pequeña caja que compró de una pastelería cercana. Se hubiera sentido mal yendo con las manos vacías; incluso llevó una bolsa de comida para gato, tan sólo para estar seguros. Se preguntó si Makoto en verdad vivía solo. Sonaba a que sí.
Tomó el elevador al sexto piso y encontró la puerta en su primer intento. Todavía tenía frío, ahora con la adición de que le dolía todo el cuerpo. Makoto abrió la puerta y lo primero que Haruka sintió fue una oleada de calor con olor a vainilla y manzanas horneadas. Después, Tchaikovsky sonando en el fondo.
"Bienvenido," Makoto tomó un par de pasos atrás para dejar que Haruka entrara, y cerró la puerta tras él. Todo era tan cálido, pero seguramente eso era debido a la peligrosa temperatura de su cuerpo. Cuidadosamente, presionó la caja contra las manos de Makoto. "¿Hm? Ah, gracias," le dio espacio a Haru para que se quitara las capas extras de ropa. "Perdona por hacerte venir," Makoto dijo, como si fuera él quien insistió que Haruka fuera. "¿Ya comiste? No soy muy bueno cocinando, pero podemos pedir algo, si tienes hambre. Oh, ¿terminaste tus exámenes? ¿Ya no tienes más clases?"
Haruka se desamarró la bufanda, dejando que Makoto terminara con su discurso maternal antes de contestar. "Terminé esta mañana," dijo, colocando su bufanda al lado de su abrigo y quitándose las botas. Tomó unos cuantos pasos cuidadosos sobre el piso de madera antes de llegar a la suave alfombra naranja –mucho mejor para sus helados pies.
"Has de estar cansado," Makoto le dio una mirada preocupada, dejando la caja en una mesa y cruzando la distancia entre ellos. Le quitó residuos de nieve del cabello y señaló a un sofá gris. "Siéntate. Voy a traer algo de beber."
Sin nada más que hacer, Haruka obedeció. Sólo fue hasta que se sentó que fue capaz de darle una ojeada al apartamento. Era un solo cuarto, a decir verdad, y mucho más pequeño de lo que se esperaba. Parecía estar dividido en dos, en un lado del sillón, una cama cubierta de cajas y desplegado papel de regalo, y un árbol de Navidad relativamente grande; y del otro lado, una cocina, seguido por muchos libreros de distintas formas, tamaños y colores, haciendo que el cuarto se viera lleno y con vida. Lucía bastante caótico, pero tenía un buen aire, y Haruka logró respirar en libertad.
Makoto regresó con dos tazas coloridas y las puso en la mesa de centro frente al sofá. "Lo apresuré un poco, pero debería estar bien." Su cabello se veía más alborotado de lo normal y, por primera vez, estaba usando una simple camisa manga larga, amarillo pálido, sin estampados extraños. Haruka se preguntó dónde guardaba sus suéteres.
Llevando la taza a sus labios y probando la bebida, decidió que todo lo que ha pasado hasta ahora valió la pena. "Sabe bien," exhaló, y quizá se escuchaba demasiado sorprendido, porque Makoto rio levemente antes de sentarse a su lado.
"Me alegra. Tengo una jarra llena de esta cosa y tenía miedo de que se fuera a desperdiciar," admitió, dándole un sorbo a su propia taza e inclinándose al respaldo del mueble.
Haruka lo hubiera imitado, pero estaba ocupado buscando gatos.
"¿Quieres ver a KitKat?" Makoto preguntó y se levantó del sillón de un golpe, casi derramando la bebida.
No tengo por qué ponerme nervioso, Haruka se recordó a sí mismo, y asintió con la cabeza con sólo un toque de aprehensión.
"Espera aquí," bajó su taza y caminó a una puerta a medio cerrar a su izquierda. "Le gusta dormir en el lavamanos," escuchó a Makoto explicar, y lo vio regresar con un enorme gato café en sus brazos.
Era el gato más grande que Haruka haya visto, y el largo pelaje lo hacía ver casi mítico. "Ah," dijo sin volición cuando Makoto volvió a sentarse en el sofá, KitKat ronroneando contra su pecho.
"Da un poco de miedo, pero mi princesa ni siquiera sabe usar sus garritas," Makoto dijo –Haruka no estaba seguro si se lo decía a él o a KitKat, por el tono infantil con el que lo articuló- acariciando la cabeza del gato. Haruka tomó otro trago, para fortalecerse. "Puede que te llene de pelo… lo siento," le dirigió una mirada apenada y Haruka negó con la cabeza, dejando la taza y acercándose un poco más a ellos.
"No me molesta," clarificó, observando a KitKat intensamente hasta que ella abrió dos enormes ojos azules para regresarle la mirada. "Um." Se veía tan cómoda en el pecho de Makoto que Haruka no sabía si sentirse intimidado o celoso. Extendió una mano para tocar su pelaje, de cualquier manera. "Nunca te he visto con pelo de gato," levantó la mirada una vez que sus caricias encontraron un ritmo estable.
"Escondo toda mi ropa en un cajón a prueba de felinos," sonrió, jugando con las orejas de KitKat, cuyas patas arrugaban su camisa. "¿Las clases estuvieron bien?"
"Supongo que sí." Había muy pocas cosas que no estuvieran bien para Haruka en ese momento. "Pero me alegra estar de vacaciones."
Makoto hizo un sonido de empatía, masajeando las patas de KitKat. Haruka identificó La Danza del Hada de Azúcar en el fondo. Makoto procedió a pasar su mano por toda la espalda del gato, causando que sus dedos rozaran con los suyos un par de veces. Haruka tenía un poco de miedo de acariciar a un gato en la panza - ha escuchado historias dignas de una novela de terror.
"Entonces, las decoraciones," Makoto dijo, distrayendo a Haru. Apuntó con la cabeza a las cajas en el piso y en su cama. "La mayoría van en el árbol, pero tengo el mal hábito de poner el resto por cualquier lado." Suspiró y miró al gato en sus brazos. "A KitKat le gusta tirarlos unas diez veces por día."
"¿En qué puedo ayudar?" Haruka quitó la mano de KitKat cuando se dio cuenta de que Makoto la estaba acariciando en piloto automático y, por lo tanto, envolviéndola en un abrazo. Volvió a tomar su taza para no sentirse fuera de lugar.
"Creo que podríamos empezar por las esferas," Makoto musitó, viendo por encima de su hombro y notando algo más. "Está nevando de nuevo."
Makoto les sirvió más de su gloriosa invención – el cual admitió que era, básicamente, ponche de huevo sin alcohol – durante la tarde, y ahora estaba tarareando El Vals de las Flores mientras colgaba ángeles plateados de las ramas del árbol. Haruka era mucho menos festivo, desenredando cadenas de luces. KitKat había estado acurrucándose a sus pies desde hace un rato.
"¿Vas a salir de vacaciones, Haru?" Makoto se detuvo para limpiar la tabla de centro y llevarla cerca del árbol, con la intención de subirse encima.
Haruka lo vio poner una estrella en la punta, su mirada yendo de vez en cuando a la probablemente-resbalosa mesa bajo sus calcetines. "No, yo–" vio con cautela como Makoto bajaba al piso sin rasguño alguno. "Voy a quedarme aquí. Mis papás – um, vivo con ellos – van a salir para Año Nuevo. Pero yo, ah, un amigo va a venir, así que me voy a quedar con él." Bajó la mirada a sus pies, desde dónde KitKat lo estaba observando atentamente. Probablemente se estaba preguntando lo mismo que él: ¿Por qué hablaste tanto?
"Hmm, no se escucha como una mal forma de pasar las vacaciones," Makoto apreció el árbol de Navidad y se dio la vuelta para tomar las luces de las manos de Haru. No se veía incómodo en lo absoluto.
Consiente de no pisar ninguna pata, Haruka se sentó en la alfombra, jalando una segunda caja hacia él y empezando a desempacarla. "¿Y tú?" preguntó, sacando un reno de la caja. KitKat extendió una pata hacia la decoración, tan silenciosamente que Haruka chilló cuando tocó su brazo.
Makoto se dio vuelta justo en ese momento, vio la escena y rio. De nuevo. "Ese es su favorito," explicó y regresó a las luces. "Yo también me quedo."
Haruka mantuvo el reno en su regazo, fuera de peligro, y sacó un suave muñeco de nueve. KitKat estaba empujando amorosamente su cabeza contra su brazo, de vez en cuando intentando pararse sobre sus piernas.
"Quizá puedas venir a visitar en Navidad," Makoto terminó el primer set de luces y empezó a rebuscar en las demás cajas para ver qué quedaba. "Si no estás ocupado," añadió, arrodillado frente a otro empaque, y Haruka hizo la cabeza a un lado para poderle ver la cara, sin éxito.
"No lo voy a estar," intentó decir casualmente, juntando más y más objetos en sus brazos. "Sólo me necesitan para cocinar y ponerle llave a la puerta en la noche, así que…"
Makoto lo vio por debajo de su flequillo, y sonrió. "¿Te gusta cocinar?"
"A veces," se encogió de hombros. Se dio cuenta, demasiado tarde, que KitKat no estaba, y sintió algo presionar contra su espalda. "¿Qué- qué está haciendo?"
Sacudiendo la cabeza, Makoto se puso frente a él y se inclinó para quitarle al gato trepando por sus hombros. Ahí estaba el olor a detergente de nuevo, y Haruka tomó agarre, inconscientemente, del borde de la camisa del más alto. La soltó, atónito, cuando Makoto se alejó y acurrucó a KitKat.
"Tienes que prestarle más atención, Haru-chan," Makoto dijo en tono de castigo burlón, dándole una sonrisa furtiva.
Por su parte, Haruka sólo pareció escuchar una parte de la oración, sintiendo el color subir a sus mejillas. Bajó la mirada hacia KitKat, en un intento de esconder su sonrojo. Murmuró, en un intento de recuperar su escasa dignidad, "No me llames –chan."
Makoto sólo rio.
"Sostenla un momento," dijo, todavía divertido por la situación, dejando a KitKat en los brazos de Haru antes de levantarse del piso. "Voy a ver cómo está la calle. Ha estado nevando por horas."
Salió al balcón, dejando a Haruka en la compañía de varios kilos de minino soñoliento. Intentó admirarla, pero se veía mucho más intimidante de cerca, así que intentó un ejercicio de caricias, en el que Haru tallaba su cabeza y su espalda, y ella, en recompensa, intentaba fusionarse con su suéter. Haruka asumió que estaba acostumbrada al proceso.
"Um," Makoto lo miró con compungida vergüenza cuando regresó. Había nieve derritiéndose en su cabello. Haruka asumió lo peor.
Afortunadamente, estaba equivocado; no obstante, las calles no se veían bien, y el sol ya se había ocultado. Era mejor irse mientras podía. Creyó escuchar el primer maullido salir de KitKat cuando Makoto la bajó en el sillón. Eso impulsó su confianza en gran medida -si es que tenía algo de confianza en sí mismo en primer lugar.
"Gracias por venir," Makoto le sonrió, ambos bajo el marco de la puerta.
Nunca supo cómo responder cuándo alguien le daba las gracias. Haruka levantó los hombros, los volvió a bajar, y sonrió también. "Me divertí," habló antes de que pudiera cambiar de opinión.
Aparentemente fue una buena idea, porque la expresión de Makoto se tornó incluso más cálida, antes de dar un vistazo adentro, dónde dejaron las luces del árbol encendidas. "KitKat la pasó bien. Le agradaste. Creo que va a ponerse triste cuando te vayas."
Haruka soltó un respiro de risa, y Makoto le regresó la mirada. "Regresaré, entonces," respondió, curiosamente, sin aliento.
Makoto asintió. "Cuídate," y se acercó hacia él, un poco a la derecha; y Haruka sabía que sólo era para besarle la mejilla, pero su cara siguió el movimiento y, de nuevo, estaban viéndose a los ojos, tan cerca que el mundo se veía borroso. Makoto se detuvo, buscando en sus ojos azules, y Haruka no estaba seguro de qué hacer, pero lo hizo de cualquier manera, levantando una mano temblorosa a la quijada de Makoto, ambos cerrando la distancia entre ellos.
Estaban demasiado cerca; nunca había estado tan cerca de alguien, y su boca no parecía poder quedarse cerrada mientras besaban con cuidadosa determinación. Ni siquiera supo que lo anhelaba hasta que ocurrió. Y tal vez temblaba con cada movimiento, pero quizá no era el único.
Entonces sintió su otra mano levantándose para sentir mechones morenos fluir entre sus dedos, mientras la otra ejercía leve presión en su quijada cada vez que temía que Makoto fuera a alejarse, cada vez que tenía que tranquilizarse. No fue consciente de las manos de Makoto hasta mucho después, cuando sintió una contra su cintura, y la otra, acariciando su mejilla.
Tenía suerte de no haber procesado la realidad de la situación hasta que se detuvieron, labios húmedos todavía rozándose, pero ya no presionando contra el otro. Tenía suerte de que fuera así, deteniéndose lentamente, como si estuvieran descendiendo de una colina, para no caer de cabeza a lo desconocido. Se separaron cuidadosamente, observando al otro todo el tiempo: sólo para ver si corrían, para poder ellos correr también.
Pero ninguno lo hizo. Makoto se mordió el labio, acto que Haruka miró con más intensidad de la intencionada, y le dio una diminuta sonrisa incierta, un sonrojo decorando su rostro. "¿Seguro que no quieres quedarte un rato más?"
Haruka tenía tanto oxígeno extra en su cuerpo que un ecosistema entero había tomado vida en su interior –la única explicación que tenía para la sensación en su pecho. Negó con la cabeza y tomó un respiro tembloroso que terminó en una pequeña risa. "No, yo… debería volver antes de que la nieve empeore..."
Makoto pareció copiar su risa. "Sí, sí, supongo que tienes razón," y le dio la sonrisa más radiante de todo el universo. "Descansa, Haru."
