EDITADO 08/04/2016
Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic
Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei
AMORES CRUZADOS
Capítulo 32: ¡A la batalla!
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—¿Qué?
Ino ocultó su rostro detrás de sus manos, envuelta en un mar de lágrimas. Deidara estaba simplemente desconcertado.
—¡Pero tienes…!
—No la presiones.
Exigió Itachi a su compañero al ver la histeria que lo estaba colmando. El príncipe del Fuego colocó una mano en el hombro de la rubia adolescente, que le regresó la vista acongojada.
—¿Qué ocurrió, niña?
Ino abrió la boca con el propósito de responder, pero se quedó hipnotizada por la penetrante mirada oscura de aquel hombre, bajó el rostro y se abrazó a sí misma.
—Se llevaron… a la frentona.
Deidara intentó articular algo, pero Itachi se adelantó.
—¿Quiénes se llevaron a tu amiga?
—Unos tipos. Cuatro… —se quedó callada, recordando—, se hacían llamar Los cuatro del sonido.
Deidara curvó una ceja sin entender una sola palabra. Itachi ladeó el rostro negativamente.
Los cuatro del sonido, según recordaba eran los guardaespaldas personales de Orochimaru. Si no utilizara un lenguaje tan elegante se limitaría a llamarlos los 'perros más fieles', del rey. A pesar de todo, sus conclusiones no tenían, ni ton, ni son. Aquellos bastardos solo se alejaban por pedido de su señor, y Orochimaru solo los utilizaba cuando tenía algún plan en jaque.
—Es ridículo —se incorporó Itachi.
—Uhm… ¿Por qué? —Deidara lo miró confuso.
—Son los perros de Orochimaru —Itachi olvidó la etiqueta— y actúan solo cuando él se los manda. Pero es ridículo —se alzó de hombros y carraspeó—. ¿Qué interés podrían tener en esa muchacha?
Deidara quiso morirse en ese momento.
Si las cosas eran como se las había dicho Ino, y como había concluido Itachi, él ya sabía porque se habían llevado a su prima.
Ojala Kami ayudase al pobre de Deidara. Cuando Itachi y Madara se enteraran del porqué, él podría darse por muerto.
Respiró hondo. Tenía que decirlo.
—Uhm… —se acomodó la capa—. Itachi… ven.
El joven de cabellos negros no se inmutó simplemente le siguió desconcertado. Ino miró como se alejaron unos metros de ella. No fue capaz de hacer nada.
—¿Qué pasa?
Deidara tragó saliva e intentó calmarse.
—Uhm… —carraspeó— creo saber porque… porque se llevaron a mi prima.
Los ojos de Itachi brillaron un instante.
—¿Por qué? —preguntó.
—Ella… ella está embarazada.
Itachi notó el extremo nerviosismo de Deidara y empezó a desconcertarse más.
—¿Qué con ello?
No. Definitivamente no entendía a que venía todo eso.
—El bebe…
—Está en peligro al igual que su madre, pero…
—¡No!
Terminó por gritar Deidara, eso le ganó una mirada intensa de parte de Itachi y una indescifrable de parte de Ino, quien mantenía su distancia.
—El padre… —a Deidara le tembló las manos.
—Que —continuó Itachi con hastío.
—Es Sasuke.
A partir de ese momento, el mundo comenzó una metamorfosis catastrófica. Itachi frunció el ceño, para luego cerrar los ojos y colocar los dedos en su cabeza, estaba siendo presa de una terrible jaqueca.
Deidara había dicho que la tal Sakura estaba embarazada de su hermano. Si eso era cierto, definitivamente las cosas tenían sentido.
Abrió los ojos de nuevo, pero estos ya estaban rojos y en su interior se habían formado las aspas. Itachi había activado el sharingan. Deidara tembló, sin embargo esperó el momento adecuado para hacer cualquier movimiento, no por nada había entrenado sus ojos para resistir aquel genjutsu. No por nada el único rival que le interesaba era Itachi Uchiha.
—Como… ¿Cómo que Sasuke es el padre?
Deidara suspiró, bajó la mirada y empezó a explicar sus conjeturas. Minutos después, el sharingan fue desactivado por su portador, para luego dar vuelta diciendo que debían apresurarse. Sin embargo, Deidara se sintió adherido al piso.
—Deidara —llamó Ino en un susurro. Eso fue capaz de despertarlo.
—Uhm… debemos irnos —dio un paso más, pero ella lo detuvo.
—No me dejes.
Los ojos de Ino brillaron con ansiedad, él entrelazó los delicados dedos de ella entre los suyos, y sujetándole con fuerza la mano, la sacó del lugar.
Esos tipos habían lastimado a su prima, pero a Ino no la iban a lastimar. Él la protegería.
—o—
Una de las ramas de los árboles se trizó tras el paso de una veloz sombra.
Sasuke se apresuró, mientras intentó elaborar un plan con Naruto, pero era inútil, el rubio estaba muy alterado. No lo culpaba, pero debía comprender que si no se tranquilizaba el rescatar a Hinata seria misión imposible.
A un paso que sobrepasaba el de un hombre común, los dos intentaban alcanzar lo que ya se había esfumado de su alcance.
Luego de ver la tierra cuarteada, Sasuke había descifrado la identidad de los pillos que se habían llevado a su compañera de equipo. Eran los guardianes de Orochimaru, Los cuatro del sonido.
No comprendía el motivo, pero no le cabía duda de que eran ellos. Luego de informárselo a Naruto, este había estallado y había gritado al aire una cantidad considerable de improperios, los cuales incluían palabras impronunciables y la fecha de muerte de los captores.
Dos días de viaje y tan solo tenían un leve rastro del camino que aquellos habían tomado.
Pero no importaba, según Sasuke. Él conocía las guaridas de Orochimaru, y aun si llevaba demasiado tiempo en encontrar a Hinata, lo harían. Eso conclusión había calmado un poco los furores de Naruto.
No obstante, lo que Sasuke no le había comentado a Naruto, era que había la posibilidad de encontrar a Hinata muerta. Pero sí, la encontrarían.
Despejó su mente y se enfocó más en el camino, aún faltaba un trayecto considerable para llegar al Fuego, y debían apresurarse si no querían tener una perdida lamentable.
—Teme —gruñó Naruto. Sasuke solo tomó una bocanada de aire, debía tenerle paciencia.
—Hmp —el rubio intentó contenerse.
—¿Por qué enviaste el animalejo ese? Aún no hemos tenido respuesta.
Sasuke comprendió a que se refería Naruto. Y simplemente contestó con una evasiva.
—Porque las lechuzas pueden volar en la lluvia.
Sasuke no iba admitir que sospechaba que el secuestro de Hinata tenía que ver con él. O mejor dicho, con el correo, con sus cartas de príncipe azul y Sakura. Temía, y en el fondo sabia, que muy a su pesar, Orochimaru había rastreado el halcón de su equipo.
Así que había optado por la última opción que ofrecía las normas de Akatsuki en esos casos, enviar una lechuza.
Pero por él, era mejor que ese animal no regresara, no quería leer la larga lista de reclamos que le enviaría Madara, cuando este supiera con qué fin había sido usado el halcón.
Volvió a la realidad y soslayo un árbol, antes de gritarle a Naruto que lo siguiera.
Estaban más cerca, eso le animó a aumentar la velocidad.
—o—
—Pronto obtendré lo que quiero.
Pronunció embelesado Orochimaru mientras acarició la mejilla de una muchacha de mirada ausente.
—Señor.
Kabuto ingresó al lugar, Orochimaru le miró de inmediato de forma fría, no era que le asustase, pero indudablemente le fallaban los nervios.
—¿Cuánto tiempo?
—Un par de días.
Orochimaru chasqueó la lengua.
Cuando supuso que las cosas finalmente se harían pronto, el último antídoto para hacer el experimento no llegó a estar listo, y había tenido que posponer todo para después.
—¿La muchacha resistirá?
Kabuto asintió frente a la interrogante de su lord. Había tenido que hacer hasta lo imposible para estabilizar a Hinata Hyuuga, debían matarla justo en el momento del experimento, no antes o después. Y ese era el único camino. Para estabilizarla, habían tenido que usar más drogas que contrarrestaran el efecto de las primeras. Pero después de que todas aquellas sustancias estaban en el cuerpo de ella, no era una opción viable dejarla viva, sería solo un despojo humano, sin alma.
Matarla era el único camino, incluso eso demostraría algo de compasión de parte de ellos.
—De acuerdo —Orochimaru continuó—. Vigila a la otra, yo me hago cargo de ella.
El rey del Fuego volvió sus ojos hacia la otra muchacha que los acompañaba.
—Que mal, ¿no? —pareció hablar con la muchacha, pero no pasaba de un dialogo para sí mismo—. Hinata es una niña mala, ¿verdad, Sakura?
Sostuvo entre sus dedos uno de los flequillos de Sakura, quien solo asintió.
Sakura Haruno era una marioneta en ese momento, hacia y obraba acorde a lo que le exigía su titiritero.
Si Hinata no hubiera sido tan rebelde —pensó Orochimaru— habría tenido una oportunidad de continuar con vida. Aunque sin byakugan… y sin ojos.
—o—
—¡Quinientos metros! —gritó Sasuke para que Naruto, quien iba a sus espaldas le escuchara.
Tan solo eso faltaba para alcanzar la primera guarida de Orochimaru. Continuaron con prisa, pero alguien se atravesó en su camino. Sasuke sintió su temperatura bajar y Naruto se sorprendió.
Quedaron frente a frente con sus acompañantes.
—¡Idiota!
Neji Hyuuga estrelló su fuerte mano en el rostro de Sasuke. Naruto retrocedió un par de pasos impresionado.
—Par de imbéciles —continuó furioso Neji—. ¿Cómo se les ocurrió dejar a sola Hinata sama?
Sasori, contemplando la escena, aun antes de que Sasuke se pusiera de pie, le extendió un pergamino.
—Madara sama considero más prudente entregártelo personalmente.
Sasuke abrió como pudo el documento, sin que su mano soltase su pómulo, el cual le comenzó a hormiguear de manera molesta.
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¡Mocoso estúpido! ¡¿Cómo pudiste poner al halcón a entregar cartitas cursis?! ¿Acaso no conoces a los peritos? Si no me equivoco, Kabuto tiene muy buenos conocimientos en grafología y medicina. Más vale que lleves cuanto antes a Neji, Sasori y Naruto a la guarida de Orochimaru, ya que no solo Hinata está ahí… ¿Qué crees? También se llevaron a Sakura. Y todo por tus calentones… ¡Mozuelo hormonal!
Itachi y el idiota de Deidara también van para allá.
Por cierto, dile a Naruto que se despida de él, porque matare a Deidara por hacer tantas tonterías como tú.
Atte. Madara Uchiha.
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Sasuke se quedó con el pergamino entre sus manos temblorosas. Había leído todo al vuelo, tenía la cabeza totalmente desorganizada, solo una idea coherente se formó.
También se llevaron a Sakura.
Pero, ¿Por qué?
Comprendía a medias la razón por la que se llevaron a Hinata, el byakugan, sin duda debía ser eso. Pero a Sakura, ¿Qué podía interesarle a Orochimaru de ella?
Y todo por tus calentones… ¡Mozuelo hormonal!
No entendía esa frase, pero estaba seguro que repercutía en gran medida en las razones del secuestro de Sakura.
Se puso de pie y caminó como si nada. Si Naruto se había puesto histérico con el secuestro de Hinata, no imaginaba como se iba a poner si se enteraba que Sakura compartía la misma suerte. Él debía mantener la calma por los dos.
—Argh, Teme —se quejó Naruto apretando los puños—. Vámonos ya, lo que diga el vegete de tu tío no debe ser tan importante. Al menos no más que Hinata.
Sasuke asintió aun desorientado. Caminó un poco, trepó en un árbol y continuó con su camino. Sus compañeros lo siguieron.
Sasuke sabía que faltaba poco, su memoria no le falló cuando observó una enorme grieta en medio de la maleza y una roca. Detuvo su paso y los demás lo imitaron.
—Aquí —dijo con voz ronca.
Comenzaron a caminar con sigilo hacia el lugar, cuando se aparecieron dos de los tipos que les habían ocasionado varios problemas.
—A donde creen que van.
Preguntó un sujeto con varios brazos demás, a Neji se le revolvió el estómago, se parecía a una araña, y él odiaba mucho a esos animales.
—Déjamelos a mi Kidōmaru.
Pronunció un sujeto gordo juntando sus manos.
—¡Cuidado!
Gritó Sasuke, los demás saltaron antes de ver como la tierra se elevó con el propósito de atraparlos. Cayeron unos metros más allá mirándose las caras.
—Mejor mira, Jirōbō.
Dijo el sujeto de varias extremidades antes de escupir una cosa blanca. Sin embargo, Neji corto dicha sustancia en el acto, su byakugan estaba activado.
—No son la gran cosa —comentó Sasori sin expresión en el rostro.
—No hay que subestimarlos —repuso Neji.
El marionetista le miró asintiendo, luego giró hacia Naruto y Sasuke.
—Adelántense —continuó el pelirrojo—, no podemos perder tiempo.
Los aludidos asintieron y luego de esquivar un par de ataques más, se adentraron al interior de la guarida.
Todo era oscuro. Tuvieron necesariamente que toquetear las paredes para no chocarse. Iban contra el tiempo. Naruto tragó saliva más de una vez, su corazón estaba a punto de rebasar los pálpitos normales, para convertirse en una arritmia cardiaca.
Del techo de la cueva goteó algo de agua, cuando alcanzaron cierta parte donde había luz, sus sombras se ondularon espectralmente, quisieron continuar, sin embargo algo los detuvo.
—¿Qué hacen aquí?
Preguntó un sujeto de cabellos claros. Sasuke no se inmutó al mirarlo, no obstante Naruto no pudo disimular su gesto de sorpresa al ver las dos cabezas que ese hombre tenía.
—Hazte a un lado Sakon —exigió Sasuke—. ¡Es una orden de tu príncipe!
—Yo solo sigo las órdenes de Orochimaru, el rey.
Sasuke apretó la mandíbula y lo miró intensamente.
—Ya oíste al Teme, ¡Quítate! —apoyó Naruto, pero el sujeto solo se carcajeó con ganas.
—No.
Luego de esa simple palabra, se lanzó en un ataque frontal hacia Naruto, Sasuke se dispuso hacer unos sellos, sin embargo un kunai rozo el brazo de Sakon, y este no pudo hacer nada, solo detenerse y mirar en la dirección del ataque.
—Como lo pensé —Naruto y Sasuke observaron la expresión tranquila de Sasori tras ellos—. Ustedes necesitarían más ayuda que Neji.
—Nosotros… —intentó defenderse Sasuke.
—No importa —aclaró el pelirrojo—. Neji es fuerte. Solo tiene que rematar al gordo y vencer al otro. En lo que respecta a este —miró la expresión burlona de Sakon—, es diferente.
Sasori caminó hasta quedar al frente de Sakon.
—Largo. Saben que no podemos perder el tiempo.
Naruto no esperó nada más, salió corriendo sin saber a dónde. Sasuke tardó en reaccionar, agradeció con una mirada y fue tras su compañero.
—o—
El viento volvió azotar su rostro cuando se elevó sobre el hombro de Deidara para mirar a lo lejos. Ino no pudo más que bajar la cabeza, mientras este la llevaba cargando.
Era ya buen tramo el que habían recorrido, y a pesar de ello Itachi no claudicó en la velocidad de su paso.
Tenían que llegar lo antes posible, era todo lo que tenía en la cabeza Itachi. Esa chica, la tal Sakura, tenía en su vientre lo más grande que había visto su familia en una década, un Uchiha. Ahora que su estirpe estaba en peligro aquel diminuto ser era muy importante. No quería imaginar siquiera lo que alguien con los delirios de Orochimaru sería capaz de hacer.
Si bien, las cosas se habían dado de manera accidental, por los calentones de su hermano si era específico, no quitaba la grandeza y el halo de triunfo que representaba esa vida.
Itachi escuchó a lo lejos un gran estruendo y se detuvo, Deidara lo imitó e Ino con una mirada bajó de la espalda de él.
—Uhm… ¿Qué pasa? —indagó Deidara con Ino tras él.
—Estamos de suerte —contestó—. Usó el primer refugio.
Siendo así, no tardarían mucho en llegar.
Itachi volvió a salir a gran velocidad. Deidara volteó hacia Ino y ella le indicó que podía continuar sola, emprendieron otra vez la marcha por separado.
Fueron escasos minutos, pero llegaron frente a lo que se percibía como un gran combate.
Un tipo gordo yacía con la mirada vacía en el piso, otro con varios brazos a los costados jadeaba sus últimos suspiros. Pero había una mujer en un árbol, con una flauta, que parecía ocasionarle muchos inconvenientes a un ya, desgastado Neji. Saltaba a la vista que estaba agotado.
—Tayuya —llamó con voz profunda Itachi.
La mujer se perturbó y regresó la mirada. Sus pupilas se dilataron con levedad.
—Tú…
Itachi Uchiha murió hace seis años, se dijo ella, pero él estaba ahí. Vivo, fuerte y soberbio. Justo como lo recordaba.
Lejos de retractarse, ella empuñó aún mejor su flauta dispuesta a tocarla. Pero no pudo.
Itachi había logrado lo que había querido. Al mirarla a los ojos tan fijamente, la sumergió en el Tsukuyomi, pronto ella soltó la flauta y empezó a gritar sin explicación alguna, Ino tragó saliva impresionada, eso le dio tiempo a Neji de incorporarse. Su chakra estaba completamente acabado. Deidara solo fijó la vista sobre Itachi.
Cuando Itachi iba enserio, producía miedo. Por eso, aunque deseaba enfrentarlo, Deidara vacilaba.
Pronto, tras unos momentos tensos él la liberó del genjutsu.
Ella cayó sobre sus brazos, respirando entrecortadamente.
—Deidara —el rubio miró a Itachi—, deshazte de ella —el aludido asintió.
El joven de cabellos negros se internó en el lugar. Deidara por su parte se colocó frente a la muchacha de cabellos rojos, que lo miró con cierto miedo que disfrazo de antipatía.
—Ino —llamó Deidara—, ayuda a Neji—. La muchacha asintió.
Ella se acercó a Neji, quien le devolvió una mirada seria, pero no molesta.
—Gracias —susurro él, cuando ella empezó a sanarlo con chakra curativo.
—o—
Naruto corrió con prisa en medio de los callejones oscuros de la lóbrega cueva.
Sasuke y él habían quedado en que era muchísimo mejor separarse y buscar por su cuenta a Hinata.
Y eso era lo que él procuraba. Pero todo parecía inútil, cada puerta que abría estaba vacía y él estaba al borde de la desesperación, en esos momentos, realmente le habría gustado tener la sangre fría de Sasuke, pero le era tan difícil.
Se introdujo en una habitación oscura y revolvió y abrió un par de puertas de lo que parecía ser un armario, no había nada, golpeó la pared y apretó los dientes.
Necesitaba a Hinata. Tenía que tener la certeza de que ella estaba bien.
Salió corriendo del cuarto y continúo a gran velocidad hacia la nada. La verdad, su marcha ya no tenía sentido.
—o—
Itachi se precipitó adentro, se movía con cierta habilidad por los oscuros corredores, tuvo la suerte de encontrar con cierta facilidad un cuarto especial. Sabía lo importante que era, pues cualquiera no notaba que dicha habitación estaba ahí.
Se adentró con cierto sigilo y su mirada se posó de inmediato en lo que reposaba ahí. Se aproximó y miró con atención. Sus labios se curvaron satisfactoriamente y cargó en sus fuertes brazos a una muchacha inconsciente.
Perfecto.
Había hallado a Sakura Haruno antes de lo planificado.
Solo faltaba la otra muchacha, el asesinar a Orochimaru y el zarandear a su hermano por idiota.
Corrió con cierta prisa y la joven en cuestión se removió y abrió lentamente los ojos ante él.
Le sonrió dulcemente y eso le removió el pecho.
—¿Vengador? —preguntó cariñosamente Sakura.
—No.
Fue todo lo que contestó. Ella pareció sorprenderse, sin embargo se abrazó a él y volvió a sumergirse en el sopor que la invadía.
Ese hombre se parecía a su vengador, pero no lo era, no obstante sabía que aquel, a pesar de ser un desconocido, la protegería.
CONTINUARA…
Notas de la autora (ORIGINALES):
Sé que para estas alturas deben desear estrangularme por una ausencia injustificada, y no los culpo si deciden venir a mi casa con antorchas para llevarme a la hoguera, deberás, no opondré resistencia.
Debo aclarar que en esta semana es cuando he vuelto abrir todo lo relacionado a fanfiction, por un largo periodo en el cual se me han cruzado asuntos personales, que por esta ocasión no quiero dar a conocer…
Me comprenden, ¿verdad?
Al menos es lo que espero.
Tengo también que informar que mi ánimo y mi ego fangirlista han sufrido una bofetada por un asunto que… que no quiero dar a conocer, creo que es obvio que mi efusividad se ha ido al caño.
De paso, y aunque tarde, quiero también agradecerles a todos los que me apoyaron en el concurso con sus votos y sus reviews.
Son lo máximo, no olviden que los amo.
Y hablando de eso, precisamente Bella, una de las organizadoras, me invito a participar de nuevo en el segundo concurso del foro, y ya que necesitaba de urgencia algo en que volcar la inspiración (Que surge a borbotones cuando me deprimo o estoy llena de stress. Soy rarísima, ¿no?), acepte.
El concurso es: "¡Aventuras Sobrenaturales!" del foro "MinaKushi; ¡Irresistiblemente naranja! Y participo con el fic Princeps inferni.
Una historia, llena de uhm… cosas extrañas, así como yo, ya saben, el alma en pena, que desgraciadamente ahora si esta en pena, pero ya va pasando, gracias a Dios.
Como sea, no les quito más su tiempo con estas notas, mi deber es entretenerlos con el fic, no agobiarlos con mis dilemas existenciales…
Espero comenten y me levanten el ánimo, pero sobretodo háganlo porque esta historia está en su recta final. Cinco capítulos, a lo sumo, y será un adiós para los Amores Cruzados.
Que nostalgia…
Besos, nos leemos. ^^
PD. Volvemos a la actualización semanal, pero dada mi ausencia, pueden exigir un capitulo para el martes, si cinco reviews me lo piden, lo hare.
Rosas y arcoíris con ponis y mas clichés n_n
