EDITADO 18/04/2016
Notas: Explicaciones y demás, acerca de la historia y la narración al final del fanfic
Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me pertenecen son propiedad de Kishimoto-sensei
AMORES CRUZADOS
Capítulo 34: Crepúsculo
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—No es posible —repitió con voz quebrada—, estoy alucinando.
Los ojos de Sakura tintineaban de modo constante, frente a un Deidara que quería ocultar su cabeza dentro de la tierra, como un avestruz.
—Estoy… estoy soñando —giró la cabeza negativamente—, estoy loca.
Ino contemplaba la escena sin saber qué hacer. Había atendido a Sakura, hasta que la muchacha reaccionó, pero no esperaba, no contaba, o por simple estupidez no había tomado en cuenta que Deidara estaba ahí.
De hecho podría considerar un hecho afortunado que Sakura ahora solo dijera frases inconexas frente a un Deidara completamente pasmado.
La reacción inicial de Sakura fue un desmayo, en el cual casi cae de forma poco prudente al suelo, volvió en sí al rato, Deidara la sostenía en brazos, y del espanto Sakura lo había abofeteado, mientras gritaba un montón de cosas que no alcanzó a comprender. Ahora simplemente estaba aturdida, pero de pie.
La única preocupación de Ino en ese momento, era el bebe. Las impresiones fuertes en una mujer embarazada no eran buenas.
Eran pésimas.
—Dei… Deidara.
Finalmente Ino suspiró con tranquilidad, Sakura por fin había pasado la fase del colapso, y había entrado a la del entendimiento, pronto vendría la fase de la histeria, pero eso ya no importaba.
—No lo entiendo —continuó Sakura con los ojos vidriosos.
—Uhm, no importa —Deidara sonrió de lado.
—Deidara —llamó Ino—, Naruto —no supo cómo continuar.
—Él está bien —repuso de inmediato el rubio mayor.
—Tú lo sabias —Sakura caminó hacia Ino, quien retrocedió un paso—. ¡Cerda! ¡¿Por qué no lo dijiste?!
Ino infló las mejillas como una chiquilla acusada de una travesura. Sin embargo un gemido llamó la atención de los tres, Naruto empezó a removerse.
A Naruto le dolía la cabeza, mucho si era sincero. Todo giraba, y sus ojos no alcanzaban a focalizar tan bien como quisiera, solo observaba frente a la luz a tres siluetas negras, sus ojos se iban despejando de a poco, cuando alcanzó a reaccionar del todo, un par de brazos lo envolvieron cariñosamente.
—¡Naruto! Creí que te había ocurrido algo —chilló Sakura con Naruto entre sus brazos.
—Eh… si… —correspondió aturdido él.
Los sonidos se ahogaron cuando un estruendo inundó el ambiente, los ojos de Naruto y los demás giraron hacia el refugio. Naruto despertó completamente de su letargo.
—¡Hinata chan!
Luego de quitarse de encima a Sakura corrió en dirección del derrumbe que estaba destruyendo la cueva, pero antes de hacer algo más, Deidara lo sostuvo del brazo y su mano atravesó como una ventisca el rostro de un confundido Naruto.
—¡ ¿A DÓNDE CREES QUE VAS?! —preguntó un Deidara intransigente, como pocas veces se presentaba.
—¡Demonios! ¡¿A dónde crees que voy?! ¡Por Hinata chan! ¿Acaso no es obvio? —Naruto intentó zafarse del agarre, incrédulo.
—Ese lugar se está cayendo a pedazos. No vas a ir a ningún lado —lo tomó de los hombros.
—¡SUELTAME! ¡Voy a ir a donde se me dé la gana 'ttebayo!
—No vas a moverte de aquí, para mí lo primordial es tu seguridad. Así que te quedaras aquí.
—¡Para mí lo primordial es Hinata chan! ¡Debo de ir!
Sakura dio un par de pasos para atrás impresionada. Ino la sostuvo de inmediato.
Eran demasiadas cosas para alguien en el estado de Sakura, y ella era relativamente joven para soportarlo. A Ino dejo de importarle Deidara y Naruto, y se dedicó a una delicada Sakura.
—Yo—voy—a—ir —Naruto apretó los dientes y se removió más fuerte del agarre de su hermano, pero antes de hacer algo más, una gran sombra sobrevoló por arriba de sus cabezas.
Itachi bajó de su espalda como pudo, a Sasuke, y jadeó antes de ponerlo en el suelo. Sakura avanzó sin poder contenerse al ver la escena, Ino iba detrás de ella; eso paró de momento la discusión de los príncipes del Viento.
—Tú… me salvaste —dijo de manera entrecortada la joven de cabello rosa. Itachi le regresó una mirada serena.
—Sí —fue todo lo que obtuvo por repuesta.
—Entonces… —Sakura se llevó las manos a la boca para reprimir un sollozo.
Ino también entendió, y se apresuró de inmediato al frente.
—Yo revisare al príncipe Sasuke…
—No.
Sakura había quitado las manos de su rostro, ahora estas reposaban a sus costados en forma de puño.
—Lo hare yo, Ino.
—Sakura, tú no estás en condiciones… —intento replicar la rubia.
—¡Estoy perfecta para salvar la vida del padre de mi hijo!
Replicó con lágrimas en los ojos, antes de arrodillarse a lado de un sangrante Sasuke, hizo un par de sellos con las manos y de inmediato el chakra empezó a fluir, posó sus dedos delicados sobre la herida de Sasuke.
Siempre había sido él, siempre había sido ese estúpido, el hombre de su vida.
El padre de su hijo.
Había estado ciega.
Sakura continuó con devoción su trabajo.
—De—ja—me 'ttebayo —Naruto y Deidara seguían discutiendo. El rubio mayor tenía que jalar de la capa al otro para intentar detenerlo.
Era su hermano pequeño, y su deber era protegerlo.
Y ahí, en medio de la bruma y la confusión, una segunda sombra apareció en el cielo, como un rayo de esperanza.
Deidara finalmente dejo de jalonear al rubio.
Nadie notó en ese momento, que la caverna finalmente se derrumbó.
—Hinata chan —susurró el rubio desplegando sus alas.
Deidara finalmente soltó a su hermano y lo observó correr en dirección contraria a él.
Neji acababa de llegar con la muchacha inconsciente en brazos.
—Hinata chan —Naruto no le quitó la vista de encima a la muchacha que reposaba en el suelo, de hecho se arrodilló a su lado mientras comenzó a tiritar con cierta emoción contenida.
—¡Por Kami! —Ino llegó de inmediato a lado de Hinata y se ubicó contraria a Naruto—. ¿Puedo? —preguntó a Neji.
—Por favor… —rogó Neji con seriedad.
Ino no esperó más y luego de haber hecho los respectivos sellos, sus manos se dirigieron a Hinata intentando diagnosticar algo. A diferencia de Sasuke, ella no tenía heridas superficiales, pero era aún peor, tenía un daño interno, y era severo. Se calló. No tenía el corazón para decirles eso a Neji, y mucho menos a Naruto, quien se notaba profundamente apasionado por la débil muchacha.
Unos metros más allá del par de heridos, se encontraban mirando la escena dos muchachos jóvenes, notablemente cansados.
—Uhm, esto se salió de control —murmuró Deidara a lado de Itachi.
—Lo sé —repuso extenuado el otro —pero terminó.
—Y… ¿Madara? —preguntó Deidara con cierta vacilación.
Itachi no contestó, simplemente extendió una cruz de papel negra.
—Lo encontré tirado ahí. Es un mensaje de Konan.
—Me parece increíble, uhm, imposible.
—Pero es cierto, él acaba de morir.
La conversación se interrumpió cuando un enorme halcón chilló frente a ellos, llamando su atención.
—Es un mensaje de Sasori no Danna —Deidara se apresuró a extender las manos para que el ave soltara un pergamino en sus manos.
Extendió con cierta lentitud el papel, y terminó por aterrarse.
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Las comitivas de la Franja de los Reinos se aproximan. Localizaron su ubicación, voy con ellos, pero no creo poder hacer mucho.
Haced algo rápido o los descubrirán.
Lo lamento.
Sasori.
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—Vienen para acá —pronunció Deidara aterrado. Itachi lo encaró con seriedad, mas no dijo nada, solo dio una vuelta.
—¡Sasuke! —llamó de inmediato.
Deidara imitó a su compañero.
—¡Naruto! —El rubio menor regresó la mirada confundido—. Quítate la capa.
De inmediato Deidara le quitó los atavíos de Akatsuki a Naruto quien no comprendió nada, y forcejeó un par de veces pidiendo explicaciones.
—Sácate la capa tú también Neji.
—¿Qué? —indagó confundido el Hyuuga.
—¡Solo hazlo! —ordenó Deidara, el otro obedeció a regañadientes a su superior.
Cuando tuvo en su poder la capa de ambos muchachos, se postró en una pierna y puso una de sus manos sobre el hombro de Ino.
—Quítale la capa de inmediato a esta niña —Ino solo le devolvió la mirada y asintió.
Itachi se acercó a ellos cuando Ino le entregaba la capa de Hinata a Deidara.
—¿Listo? —preguntó el príncipe del Fuego. Deidara asintió.
Se apartaron un poco de los heridos y tiraron las capas al suelo.
—Hazlo de una buena vez, comadreja.
Itachi se apresuró a formar unos cuantos sellos y de inmediato hizo el Katon Gökakyö no jutsu. Las capas ardieron velozmente, para algo como eso no era necesario el Amaterasu.
Fue un proceso rápido, y las cenizas quedaron como cicatrices que no han desaparecer jamás.
—¿Estás seguro? —preguntó Itachi a su compañero.
Los dedos de Deidara se crisparon, tan solo asintió.
Ellos dos eran los corderos elegidos para ir al matadero.
Finalmente a lo lejos, sin confundirse con los susurros del viento, se escuchó el trote de caballos, ruedas de carruajes y pasos de hombres, de bestias.
Deidara sintió mucho frio, finalmente todo acabaría.
Itachi se mantuvo sereno.
Neji, Naruto e Ino regresaron la vista a esa dirección sin comprender.
Tan solo Sakura y Sasuke se perdieron en los ojos del otro a penas el muchacho recobró la conciencia. Tenían tanto que decirse, y las palabras no fluían.
Como siempre ocurría en ese tipo de momentos.
—Akatsuki, están rodeados.
La temperatura de Deidara descendió aún más, Naruto se puso de pie en un salto, Sakura imitó esa actitud, mientras se apoyaba en un débil Sasuke que la sostenía de la mano.
Esa había sido la voz de Minato, a quien el pecho le palpitó de forma extraña. Su corazón se aceleró definitivamente cuando el capado de cabello rubio dio vuelta, mirándolo con un par de enormes zafiros azules, como los suyos propios.
Minato tuvo el valor de avanzar un par de pasos frente al muchacho rubio con un gesto indescifrable en su rostro, sus ojos gritaban algo incomprensible, miles de ideas azotaban su mente.
¿Qué hacer frente a un fantasma del pasado?
¿Gritar?
¿Reír?
¿Llorar?
Algo…
Y después de mucho, Deidara se sintió pequeño, débil, y pusilánime, tragó un poco de saliva antes de sentir como el dorso de la mano de su padre golpeó su pómulo, escupió sangre de inmediato, pero no tuvo tiempo de limpiarla, la misma mano regreso en dirección contraria golpeando su otra mejilla con la palma.
Y, en ese momento no supo que le dolió mas, si los golpes, o el pecho.
Las sensaciones que invadieron al artista fueron peores de lo que fueron cuando se reencontró con Naruto.
Las demás comitivas, luego de breves segundos se movieron a prisa alrededor de todos los presentes.
Neji, luego de mirar un breve instante a Itachi a los ojos, fue capaz de dar una versión convincente a su tío respecto a Hinata, y el porqué de la presencia de ambos ahí.
Contó la triste historia de una muchacha a la cual quisieron sacarle los ojos para experimentar con la técnica de línea sucesoria que estos poseían, para quizás, si las cosas salían bien, trasplantar esa maravilla, aun niño que ni siquiera acababa de nacer.
Porque ese había sido el deseo de Orochimaru. Combinar el Byakugan y el Sharingan, una vil trampa. Un cuerpo temporal, seria Sasuke, sin embargo, un cuerpo perfecto, sería su hijo, quien poseería unos ojos invencibles.
Ahora eso, solo era una lejana ambición.
Ino apoyó la versión de Neji, y entregó al médico de los Hyuuga un informe de la salud de Hinata. Tan solo por el diagnostico que había hecho la muchacha rubia, el doctor de cabecera de los Hyuuga, supo que la princesa heredera del Agua, estaba prácticamente desahuciada, más se aferró a la esperanza de revisarla él y su cuerpo médico, y quizás, salvarla.
Sasuke y Sakura tuvieron una despedida atípica y rápida, el menor de los príncipes del Fuego tuvo que correr al lado de Itachi para intentar razonar con una bola de políticos incompetentes, que suplicaban por carne para mancillar a diestra y siniestra de Akatsuki, como un propio desquite por su ineptitud.
Deidara por su parte volvió a regresar la mirada hacia la de su padre, mientras sentía su lengua enredada por razones desconocidas. Minato colocó su mano sobre el hombro del muchacho, sin ser capaz tampoco de expresarse de modo adecuado.
—Perdón.
Fue todo lo que atinó a decir Deidara antes de bajar la cabeza y ponerse con gran vergüenza frente a su padre. Sentía vergüenza por ese momento, y por todo lo que había hecho, por el pasado, y por los pecados ajenos.
—Papá —la voz tenue de Naruto atrajo la atención de Minato.
—Hijo —los dedos de Minato revolvieron las desordenadas hebras rubias de su hijo menor, quien lo miró con incomprensión y preocupación. En ese instante Minato había comprendido muchas cosas—. Mírame —exigió a su primogénito quien levantó la vista vidriosa.
No cambiaría, jamás lo haría, aun en medio de aquel colapso emocional, Deidara contenía las lágrimas, era demasiado orgulloso como para permitir que alguien viera su debilidad. Se mantendría de pie y con la frente en alto y las mejillas limpias, y si con su padre agachaba la mirada, era precisamente por ese motivo, porque aquel hombre en frente suyo era su padre.
—No comprendo que haces aquí —una voz ajena atrajo la atención del rey, quien interrumpió el contacto visual con su hijo.
—Papá…
Inoichi tenía siguiendo tras suyo, a su única hija, quien parecía ciertamente preocupada.
—Señor —Inoichi se acercó al rey y sus hijos —eh… —carraspeó un tanto, no sabía cómo dirigirse a Deidara —debemos llevárnoslo.
Minato comprendió a que se refería, y cerrando los ojos un par de segundos, se entregó a una profunda reflexión.
—Ira conmigo, en mi carroza con mi sobrina y con mi hijo.
—Señor, eso no es posible —replicó el hombre.
—Es una orden directa de tu rey —Inoichi se vio impedido de replicar—. Además, yo asumo la responsabilidad en caso de que haya problemas.
—Sí señor. Informare a las demás brigadas.
Deidara sintió en ese momento como las cosas comenzaban a tomar un buen rumbo. Sintió sobre todo el profundo amor del que era objeto.
—Gracias… Papá.
Fue capaz de pronunciar esa frase, mientras Minato presionó de nuevo su hombro, antes de sacar unas esposas de su bolsa de herramientas.
Pero Deidara no opuso resistencia, simplemente dejo que esos grilletes se enroscaran en sus muñecas.
A pesar de todo, ese día era luminoso.
Todo estaba bien.
Metros más distantes la situación era distinta, y los Hyuuga no sentían jubilo, más bien vivían un infierno.
Hinata no reaccionaba, y no lo haría.
Hiashi Hyuuga solo escuchó el diagnóstico del médico, y sintió que su mundo se cuarteo. Era imposible concebir que alguien tan joven pasase por algo tan terrible. Y era aún peor pensar que era su hija la que lo estaba viviendo.
Ese era el precio de su desmedida ambición, de su inútil intento de alcanzar lo inalcanzable, de querer destruir el sólido diamante que representaba el Reino del Viento.
El orgulloso Hiashi Hyuuga solo pudo contemplar una vez más a su heredera tendida en el suelo.
No se recuperaría, y si lo hacía, muy probablemente no volviera a ser la misma.
—Se aliviara.
Un intento inútil de parte de Neji por animar a su tío, quien le regresó la mirada y asintió, como agradecimiento.
—Ya les dije que yo me encargo —la firme voz de Sasuke se escuchó a lo lejos.
El muchacho estaba discutiendo, intentando a diestra y siniestra llevar a su hermano con él. No convendría para nada que Itachi fuera con aquellos maliciosos oficiales, más a sabiendas de que su hermano era el elegido por la espada. El futuro rey del Fuego.
Ahora en Sasuke recaía la obligación de manipular lo que fuera para librar a su hermano de prisión y darle lo que por derecho le correspondía, el trono del Fuego.
—Bien Sasuke sama —repuso uno de los oficiales de mala gana—, bajo su cargo queda este delincuente.
Itachi sintió hervir la sangre, pero apretó los puños y se aguantó el coraje.
—Perfecto.
Fue toda la respuesta de Sasuke antes de girar con su hermano y dirigirse a su respectivo carruaje.
—Los juicios se harán en cada reino —se apresuró hablar Sasuke.
—Puedo decir entonces que estoy absuelto.
—Sí, Itachi —Sasuke le dio la razón—. Es una de las pocas veces en las cuales me alegra de que nuestro reino haya abolido la pena capital. Lo demás será un chiste.
—Cierto, para mí todo está bien, pero… —Itachi volvió la vista hacia Deidara y la comitiva del Viento.
En toda la Franja de los Reinos era bien sabido que el reino con la justicia más implacable era el Viento, y muy probablemente por la gravedad del crimen, y aun Deidara siendo un príncipe, tendría un juicio premuroso, pero difícil.
La mirada de Sasuke pasó de la figura lacónica de su hermano a la silueta frágil de Sakura. Su corazón palpitó de manera extraña.
Seria Papá.
Eso era tan raro.
Sakura regresó a mirarlo, y le sonrió, él correspondió con una sonrisa de lado. Era la cosa más cursi y patética que había hecho hace mucho, a pesar de que su gesto no duro más que un breve instante, desvió la vista de inmediato.
Sakura al perder contacto visual volvió a mirar el todo a su alrededor, parecía un mal sueño, el escenario de una fatídica post—guerra, se sintió pésima, y su estómago se revolvió. Fue en ese momento que puso sus manos en su vientre, ahora un poco más abultado, respiro hondo, y por ese bebe se prometió ser más fuerte.
—Hija —la llamó de modo cariñoso Minato —, es hora de irnos.
—Tío, yo… — intentó disculparse por aquel niño que llevaba dentro.
—Sé que lo solucionaras —la tomó de la mano y la guió al carruaje donde esperaban Deidara y Naruto en silencio — Porque lo harás, ¿verdad?
Sakura asintió.
Todas las comitivas intercambiaron información, cada capitán dio datos imprescindibles sobre el crimen, y Akatsuki.
De a poco todos fueron recabando ciertas pistas. Hasta el momento lo más trascendental e inexplicable era los únicos sospechosos de formar parte de Akatsuki, la organización terrorista más famosa de todos los tiempos.
Itachi Uchiha y Deidara Namikaze.
Uno sería sin duda un condenado con suerte, y el otro apenas, un desgraciado peón sacrificable.
A lo lejos, se podía observar el sol muriendo bajo el manto de un crepúsculo, una parodia innegable de la situación que se avecinaba.
CONTINUARA…
Notas de la autora (ORIGINALES):
¡Hola!
¿Cómo les va?
Al alma en pena muy bien, está feliz, de ver lo mucho que la quieren los lectores.
Gente, por ustedes esta chica probablemente sea la ganadora del concurso, y eso no tiene precio. Aun así, invito a quienes no hayan votado, lo hagan por mi fic (Princeps Inferni) en la cuenta que está en mi perfil, hasta el 5 de septiembre.
Hagan al alma en pena aún más feliz. :)
Bien, no sé qué agregar, estamos en una recta final, y lo que diga se traducirá a spoilers, y yo no quiero eso, deseo sorprenderlos, hacer que estos dos años de fic, hayan valido la pena.
Joder, estoy llorona T_T
Por cierto… ¿Quieren otro fic que reemplace a este? Algunos ya me lo han pedido, y no sé, estaba pensando en retirarme de mi versión escritora de fanfiction. ¿Me contradicen?
Como sea, nos vemos el viernes de la próxima semana. No, sin antes recordarles que amo sus comentarios, todos y cada uno tienen un valor especial, así que mándenlos, que aun cuando me reclaman me hacen feliz.
Besos ^^
PD. Los peluches en forma de Kyuubi han sido entregados, den clic más abajito para ser acreedores a Gamabuntas de peluche… xD
Ja ne.
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