Exámenes y Cucharas

"Espera y verás."

Habían comprado tazas nuevas. Seguramente las mandaron a hacer. No había forma de que esas cosas existieran sin que alguien como Makoto las invocara a la vida. Haruka, probablemente, no podría sujetarlas con una sola mano.

"¿Cómo tienes tanta energía?" Haruka preguntó con sutil cansancio, levantando la mirada de la enorme taza para encontrar a Makoto vagando por las cafeteras, juntando leche caliente y crema y otras cosas aparentemente necesarias en el mostrador.

"Me forcé a beber café estos últimos días," Makoto respondió, comenzando un proceso que Haruka no podía ver por estar de otro lado de la cafetera. "Como normalmente no lo hago, tiene un efecto increíble."

"No supondría que vas a poner café en eso."

Makoto hizo un ruidito de negación, abriendo el contenedor de cacao. Entonces tomó posesión de jarabe de avellana, y luego de vainilla. Después de inspeccionar a Haruka por un segundo, fue al pequeño refrigerador que tenían junto a la barra, y sacó una caja de quién-sabe-qué líquido blanco. La vertió en la taza, también.

Haruka no había tenido una noche completa de sueño desde hace semanas. No podría importarle menos. A mitad de los exámenes finales, tomó por hecho que el universo estaba en contra suya y que, si alguien se apiadaba de él, le pondrían veneno a su comida. Makoto parecía estar haciendo eso mismo. Haruka se sentía agradecido.

"Ey…" lo hizo saltar, así que dedujo que había estado a punto de dormirse de pie. Reenfocó los ojos, viendo sólo preocupado verde. "¿Te sientes bien, Haru? Te ves un poco cansado."

Su voz era tan gentil que hizo que Haruka casi se volviera a dormir. Aunque, claro, el aire bien podría ponerlo a dormir, igual. Pero esto lo adormecía en el buen sentido; como si de verdad pudiera dormirse, si eso quisiera.

"Sí, no pasa nada," dijo por el bien de la formalidad y le dio un vistazo a su taza, ahora a plena vista, decorada con crema y malvaviscos miniatura. "¿Qué le pusiste?"

"Muchas cosas," Makoto rio, y era contagioso. Quizá el cansancio hace que las personas se vuelvan histéricas, Haruka pensó. "Pero este es el mejor chocolate caliente de la historia. Créeme." Había justicia en el mundo, porque hasta él tenía que usar ambas manos para levantarla.

Makoto fue a rebuscar entre las cucharas, y era una oportunidad demasiado grande como para que Haruka no hiciera un tipo de comentario sarcástico, sin importar la falta de sueño alterando su buen juicio. "¿No dicen que al mal cocinero le estorban hasta las cucharas?"

Makoto no se vio particularmente impresionado, sacándole la lengua infantilmente mientras dejaba una cuchara al lado de la taza.


No era mucho peor que la sesión de exámenes de invierno, pero al mismo tiempo, se sentía mil veces peor, porque estaba pasando en el presente, y no en el pasado. Puede que la idea de vacaciones de verano resultara motivadora, pero Haruka tenía poca fe en su posible longevidad, al ritmo en que iban las cosas.

Future Fish había comenzado las renovaciones desde hace dos semanas, así que eso le daba más tiempo de estudiar y pintar, pero, también, le daba más tiempo para sentarse en casa y pensar sobre la futilidad de la vida, del universo, y de todo. En algún punto entre la noche y la mañana, tiró todos sus papeles al piso y pasó unas horas leyendo. Era bueno, fingir ser un estudiante responsable, de vez en cuando.


A la mitad de sus exámenes, Makoto le preguntó si quería volver a ir al cine con él. Haruka había estado escuchando Brahms todo el día, sus audífonos a todo volumen; la vida real no era algo que le llamara mucho la atención, en ese preciso instante. Desenrollando sus pies y brazos y dejando su walkman en el buró, fue a buscar un vaso de agua fría, y procedió a tomar un desvío por el baño, para mojarse la cara múltiples veces. Cuando regresó, el mensaje de Makoto seguía ahí.

Haruka no habría aceptado salir de la casa, mucho menos con su estado mental actual, pero recordó la voz ligeramente maniaca de Makoto, la última vez que hablaron, y decidió que al menos él merecía un descanso; más que nadie. Y entonces aceptó.

Makoto se quedó dormido en los primeros veinte minutos de la película, porque no hay nada como ruidos horríficamente altos para darle a alguien dulces sueños. Haruka no se quejó, no sintiéndose muy descansado tampoco, y dejó que Makoto durmiera sobre su hombro hasta que aparecieron los créditos.

Le llevó todo el camino a casa convencerlo de que no, Haru no estaba enojado, y que sí, fue divertido, tomando todo en consideración. Si tuviera que usar una palabra para describirlo, sería 'relajante', y Haruka nunca antes había dicho eso de estar encerrado en un cuarto ruidoso y oscuro.


La entrega de su último proyecto tomó lugar en la tarde, por una variedad de razones. Le permitió una multitud de horas para sentarse en la cama y analizar cada cosa que podrían estar mal con su pintura, y por eso Haruka tendría que estar agradecido. De acuerdo a su cerebro, cualquier cosa (con la excepción de una destrucción masiva) era mejor que esperanzarse.

Llegó demasiado temprano al salón de clases, antes que la profesora, y por tanto tuvo que esperar y recordar cómo respirar por un rato. No era tan fácil como suena. Justo cuando creía que podía respirar con libertad, recordaba dónde estaba y por qué estaba esperando y su pecho se contraía y dolía y quemaba de nuevo.

No puedo hacer esto, pensó. Es ridículo, he entregado cantidad de proyectos antes, sé que voy a estar bien, también pensó. No quiero estar aquí, continuó. Ni siquiera es importante, todo el mundo reprueba exámenes, añadió. Pero voy a estar bien. Sé lo suficiente para al menos ser decente. Practiqué lo suficiente, voy a estar bien, intentó. ¿Pero y si practiqué todas las cosas equivocadas? ¿Y si es el peor trabajo de todos?, argumentó contra él mismo.

No quiero estar aquí, decidió. Quiero estar en casa y dormir por meses hasta que ya no tenga que lidiar con esto. Respiró con dificultad. O quizá por unos minutos, eso ya sería un avance.

La profesora pidió los trabajos, inhaló lentamente, tomó un trago de agua, y reunió tanto coraje como podía del hecho de que sus manos no estaban temblando. Estaban heladas y húmedas, pero no temblando. Era mejor que nada.


Una hora después, la ciudad se veía como si hubiera sobrevivido a una rápida lluvia. Estaba empapada, y algo borrosa y ruidosa. El celular sonó tres veces. "Hola," la voz de Makoto se sentía como una bebida caliente después de un largo día. "¿Te fue bien?"

Haruka estaba un poco frío. "Sí," dijo, pero su tono decía todo lo contrario. "Me fue bien," admitió, esta vez más alto, para ser escuchado. Y era verdad, pero aun así se sentía exhausto. Probablemente tenía que decir más, siendo que él fue quien llamó, pero no lo hizo.

"¿Acabas de salir?" Makoto llenó el silencio, y Haruka se preguntó qué tan tarde era en realidad.

"Sí, sólo – creo que estoy esperando el autobús." ¿Crees? En verdad no le importaba mucho.

Lo peor era que no se escuchaba bien. Estaba bien, en serio, de verdad. Y era una absoluta pesadilla que no pudiera expresarlo correctamente. Sólo estoy haciendo que se preocupe, frunció a sus zapatos y empezó a caminar a la parada de autobús.

Le tomó a Makoto un momento organizar sus pensamientos, al parecer. "Bueno," inició, "¿quieres venir?"

"¿Qué?" Esta vez, se escuchaba cansado, en lugar de 'no-bien'. Tampoco era muy buena opción.

"Estaba haciendo la cena," Makoto dijo, como si fuera una explicación razonable. Haruka miró su reloj y vio que era un poco después de las 7 de la noche. Se sentía como si fuera más tarde. "Entonces, ¿quieres venir?"

Haruka observó la mojada estación de autobús y sintió el frío escalar por sus huesos. Su mochila de repente se sentía tan pesada. "Yo, eh, es tarde…"

"Okay," Makoto dijo sin complicación, y Haruka suspiró con agonía de la forma más silenciosa que pudo. Makoto, usualmente, sabía cuándo dejar de hablar de ciertas cosas, pero, en este caso, a Haruka le gustaría que insistiera un poco más. "¿Ya fue el último?"

"Sí, por el momento…" Si es que no lo reprobaban y tuviera que repetir el curso. Pero estoy siendo ridículo, de nuevo.

"También fue mi último examen, esta mañana." Hubo una pausa en la que Haruka dio un paso atrás de la carretera, vehículos intentando llenarlo de lodo a toda velocidad. "Significa que ya casi estamos de vacaciones, ¿no es así?"

Su voz parecía volverse más emocionada, quizá para animarlo a él también. Haruka sonrió, pero desearía poder hacerlo con más entusiasmo. "Supongo. ¿Sigues trabajando?"

"Ah, sí, por unas horas más," Makoto concedió. "¿Estás cerca de tu casa?"

Era el cuchillo más afilado con el que habían apuñalado a Haruka hasta ahora, y ni siquiera fue intencional. "Sigo esperando el autobús…"

"¿En la lluvia?" Se escuchaba como si Makoto intentara no reír. Haruka ni se molestó en dignar tal pregunta con una respuesta. "Disculpa. Espero que no esté lloviendo." Probablemente abrió una ventana para checar, juzgando por el sonido.

Todavía no estaba lloviendo. Haruka se mantuvo en silencio, analizando rocas en el pavimento.

"¿Estás bien?" Ahí está de nuevo, la mente de Haruka indicó con rapidez. Yo, preocupándolo.

Abrió la boca. "Sí, sólo – cansado…" Esa alternativa no es mucho mejor, ¿o sí? Muy poco parecía ser de ayuda, de hecho, así que Haruka optó por acicalar su egoísmo. Estaba cansado. "¿Puedo ir?" Su garganta dolía.

"Por supuesto," Makoto dijo, como si no hubiera nada malo en ello.


La calidez del metro lo ayudó un poco, lo suficiente para que Haruka pudiera enviarle un mensaje para preguntar si necesitaba algo. Después de todo, al menos podría intentar ser de utilidad.

De: T. Makoto
Para: N. Haruka
07:24 PM
jugo de pera y um de naranja? Si no es problema

Jugo de pera…, Haruka amusgó los ojos ante las palabras, pero era más por puro hábito. Al final, compró de los dos, en un supermercado cerca del apartamento de Makoto. Fue una travesía de abeja, directamente de la puerta a los refrigeradores, y luego a la caja. Gracias a esto, su persona no creó ningún daño al ambiente más que unas cuantas miradas extrañadas.

Subió las escaleras, aún lleno de culpa por su comportamiento más reciente. Se preguntó si esto era siquiera una buena idea, ver a Makoto mientras se sentía así. Tengo veinte años, ya soy una persona normal, puedo controlar mis emociones si es necesario, se recordó a sí mismo.

"Eh, llegaste rápido," Makoto le sonrió, dejándolo pasar. Tomó la mochila de Haruka en cuanto se la quitó y la colocó detrás del sofá. "¿El metro del infierno fue horrible?"

Haruka estaba ocupado desatándose las agujetas. Sacudió la cabeza, no. Makoto dijo que había estado preparando la cena, así que, de acuerdo a la situación, el apartamento estaba envuelto por el aroma de berenjenas horneadas. Haruka se comenzaba a sentir un poco mejor, pero no por mucho.

KitKat de repente emergió del baño, justo cuando él dio un paso en la alfombra, y soltó un meow medio-feliz, medio-quejumbroso en cuanto lo vio. Haruka se agachó para acariciarla, la dejó que caminara entre sus piernas por un momento, se dio cuenta de que lo había empezado a asociar con las diversas ingenuidades de la comida de gato. "Perdón," Haruka dijo en su dirección. El más extraño efecto Pavlov en un gato.

Miró a Makoto para ver si estaba complacido con su compra, y lo encontró ya sirviendo jugo en dos vasos decorados. "¿Quieres un poco de agua, también?" preguntó después de notar su mirada.

Haruka asintió, lo observó irse, e inconscientemente se puso a jugar con sus mangas. "¿Saliste bien en tus exámenes?"

Le fue otorgado un vaso, y estaba agradecido de tener algo con que ocupar sus manos. "Yo digo que sí. Supongo que no queda más que esperar." Mientras sorbía, Haruka vagamente pensó en dar unos pasos más en el apartamento, pero se mantuvo indeciso. Entonces, Makoto extendió una mano y, con mediana consternación, se dio cuenta de que se había terminado el agua de un tiro. "¿Tú?"

"Igual," Haruka dijo, acercándose a la cocina una vez que KitKat se alejó de sus piernas. Makoto se ocupó agregando los últimos detalles a la olla. Las berenjenas estaban un poco quemadas, pero olía bien, después de todo. Haruka intentó no sentirse mal consigo mismo cuando dijo, "Makoto."

Makoto lo volteó a ver, probablemente encontró algo en el rostro de Haruka, y tomó unos pasos hacia él. No tuvo que decir nada. Haruka ocultó quedamente la cara en su hombro y lo abrazó, cuidadoso de no hacerlo tan fuerte, para que Makoto pudiera alejarse si quisiese. Cuando no lo hizo, y los brazos de Makoto lo envolvieron también, Haruka lo abrazó con más fuerza.

"Lo siento, no estaba seguro," Makoto susurró, pero Haruka simplemente sacudió la cabeza, aún en su hombro. Confíen en Makoto para disculparse por no abrazar gente. De hecho, Haruka en serio se preguntó por qué él no lo abrazaba más seguido. Era tan cómodo. "¿Vas a estar bien?"

Por supuesto, Haruka quería decir, porque las manos de Makoto estaban en su espalda, manteniéndolo calentito y cerca. En su lugar, esperó un segundo. "Sí, sólo—" suspiró, no tuvo la fuerza de voluntad para terminar el abrazo, se quedó ahí. "Olvidé mis antidepresivos," murmuró, más o menos acurrucándose en la playera naranja de Makoto.

"No pasa nada," Makoto recorrió la mano por su espalda, en una lenta trayectoria de arriba abajo. "Estás bien."

Haruka reflexionó que nunca hubiera creído que esto le pasaría. Aún inseguro de qué tanto podía durar un abrazo, pero convencido de que ya había pasado demasiado tiempo, lo soltó. Esta vez, Makoto le pasó un vaso de jugo.

"¿Quieres de los míos?" Haruka se detuvo con el vaso en los labios. Makoto no parecía encontrar nada extraño con su propia sugerencia. "Tengo… hm," Makoto pensó, se dio la vuelta, y entró al baño. Mencionó una marca y Haruka aceptó.

"Gracias," dijo, después de tomarla. Miró a Makoto, intentando no verse inquisitivo, aunque fue en vano.

Makoto sonrió un poco en respuesta a tal mirada. "Tengo mis momentos. No son mucho, pero deberías empezar a comer." Haruka estaba de acuerdo; no había nada mejor que un ambiente seguro y muestras de cariño para darle hambre a alguien.


Probablemente fue en el postre que Haruka notó que se sentía un poco mejor. Pero, postre… Haruka pensó que Makoto se veía como un maestro de preescolar, con su entusiasmo por las comidas en compañía. En ese momento, estaba ocupado añadiendo galletas y chispas de chocolate a dos pequeños tazones de helado. Melón y lima. Haruka no podía decir que lo entendía.

"Oh, debería decirte," empezó, poniendo un tazón de vidrio y una cuchara colorida frente a Haruka. "Hoy hablé con el orientador de la universidad. Voy a tomar más cursos el próximo año."

"¿Por qué?" Haruka preguntó, tomando su cuchara y preguntándose de quién fue la idea de pintar abstractamente el mango.

Sentándose con su propio tazón, Makoto se encogió de hombros. "Tengo que estudiar más, supongo. Además, creo que gané lo suficiente en el café este año, así que ya no tendría problemas."

"¿Entonces vas a renunciar?" No estaba seguro de por qué la idea lo ponía tan triste. Quizá era sólo porque no era gran admirador de los cambios.

Makoto sonrió. "No, sólo voy a trabajar de medio-tiempo."

"Bueno." Con una cuidadosa cucharada, Haruka probó su petrificado helado. No sabía tan mal. Además, el azúcar le estaba haciendo maravillas a su estado mental. "¿Qué hay de vacaciones?"

"Próximo mes," Makoto anunció alegremente, y Haruka sintió sus dedos entumecerse, con la idea de que sugeriría que hicieran algo juntos, pero Makoto no dijo más. No significaba que no lo sugeriría después, aun así.


Fue insistido que Haruka tomara una larga ducha caliente, palabras exactas. Si eso implicaba que tuviera que llamar a su mamá y decirle que no iría a casa esa noche, sería cuestión de circunstancia. Y es que Makoto puso esa cara que hacía cuando Haruka estaba siendo intencionalmente difícil y dijo que, de cualquier manera, había pasado mucho tiempo desde la última vez que se quedó toda la noche.

Puede que sea verdad. Por tanto, Haruka se deleitó en la indulgencia, tomó la ducha recomendada, se sintió mejor gracias a ella, se vistió con una pijama que le prestó Makoto (es decir, un suéter que le quedaba demasiado grande y amenazaba con caérsele por un hombro), y salió del baño, tan fresco como una lechuga que no ha dormido en semanas.

Encontró el apartamento bañado en la reconfortante luz de una de las lámparas de piso de Makoto. La puerta del balcón estaba abierta, dejando entrar el olor de la lluvia. KitKat estaba sentada frente a esta, pareciendo vigilar el fenómeno climático.

"¿Ya mejor?" Makoto estaba sentado en el sillón con las piernas cruzadas.

Haruka se le unió. "Sí, gracias." Miró a KitKat, completamente embobada. "¿Siempre hace eso?"

"Sólo cuando los cielos la confunden," Makoto sonrió a su gato, luego volteó a Haruka, y le besó la mejilla.

Por qué fue eso, Haruka hubiera preguntado, pero se dio cuenta de que la razón no era tan importante, así que sólo sonrió. Las manos de Makoto yacían desplegadas a su lado, y tomó una de ellas. No se sentía muy caliente ni muy fría en la suya; fue extrañamente cómodo.

"¿Quieres ir al jardín botánico mañana?"

"¿Mañana?" Haruka levantó la vista de sus palmas. "Sí, si quieres…" Tuvo que recordarse a sí mismo que ya estaba más o menos libre de carga escolar.

Makoto pareció considerarlo por un minuto, sus ojos yendo al techo mientras sus dedos se deslizaban gentilmente con los de Haruka. "Pero sólo después de tener una buena noche, mañana y mediodía de sueño," anotó, cuando organizó sus pensamientos.

Pareció bastante complacido cuando eso le consiguió una pequeña risa, y Haruka sólo lo dudó un poco antes de rozar sus labios con los de él. Los labios de Makoto eran suaves, Haruka pensó. Los suyos nunca lo fueron, con todo el mordisqueo que les daba y su falta de atención cuando se les resecaban. Pensó que quizá debería hacer algo al respecto.

Pero no en este momento, porque a Makoto no le parecía importar y, de cualquier forma, Haruka estaba dejando de pensar, con la manera en que Makoto abría la boca y lo llevaba más cerca. Era una posición rara, a decir verdad, y no era un sofá muy grande, tampoco, pero lograron acomodarse, aun si eso significaba que Haruka tuvo que terminar montado en su regazo.

No era del todo incómodo, siendo que ahora podía pasar sus dedos por detrás del cuello de Makoto, empujar mechones de cabello detrás de sus orejas, acariciar su quijada con las yemas de los dedos – todo tipo de pequeños detalles. Con la novedad de eso, se sentía maravillosamente bien. Por un tiempo. Luego, pensó: nunca antes habían hecho eso. No se habían besado tanto, otra y otra vez, hasta que Haruka olvidara lo que estaban haciendo antes.

Partieron con el inicio de una lluvia más fuerte, que tuvo éxito en, tanto espantar a KitKat, como en hacer que la puerta golpeara contra la pared. Tomó unos segundos de observar la lluvia que estaba entrando al apartamento, y de Haruka preguntándose por qué nadie la estaba cerrando, para recordar que estaba encima de Makoto, y así previniendo cualquier posible intento.

"Disculpa," dijo, poniéndose de pie y dando un paso atrás.

La suerte estaba de su parte, porque Makoto pareció recobrar sus sentidos con mucha más lentitud que él. "No, está bien," sonrió, sonrojado y un tanto sin aliento, y finalmente se levantó.

En qué momento terminé sobre él, Haruka seguía en total incomprensión, y, una vez que Makoto le dio la espalda, se secó los labios con una manga. Momentáneamente, hizo en esfuerzo en ignorar la pesada sensación que se había estado formando en su abdomen desde la mitad de la sesión. KitKat lo vio en cuestionamiento, y él la entendía por completo. Dio unos pasos hacia él, y la dejo acomodarse entre sus brazos.

"No anunciaron esto en la radio," Makoto murmuró, viendo el negro cielo por la ventana. Aun con todas estas cerradas, podían escuchar la lluvia con claridad. "¿Todo bien?"

Haruka tardó en procesar que le estaba hablando a él. "¿…Sí?" intentó, estrujando a KitKat en su pecho. Makoto se volvió a sentar a su lado y Haruka acarició el pelaje de KitKat hasta que se formara electricidad suficiente para arrancar su motor de ronroneos. "Um," dijo cuando estuvo seguro de que había un ruido de fondo. "No hagamos eso muy seguido." Lo declaró con sorprendente elocuencia. Si no estuviera asustado, hubiera estado orgulloso.

"Estoy de acuerdo," Makoto dijo con algo parecido a alivio, y Haruka pudo respirar de nuevo. Atraparon la mirada del otro por el rabillo de sus ojos y sonrieron, y eso instantáneamente lo tranquilizó.


Nota de Autor: Lo logré! Con esto creo que sí podré regresar a subir capítulos semanales~

Ya vieron el último tráiler de Starting Days? Ver a los mini Makoharus nadando juntos con todo y sus suéteres me derritió el corazón (∩˃o˂∩) juro que es la cosa más adorable del universo, ya quiero que salga la película ( ˊᵕˋ )

Como siempre muchas gracias por sus lindos comentarios! Espero que este capítulo les haya gustado~ Take care!