Globos y Paletas
Era difícil decir si Haruka estaba de vacaciones o no - o eso le dijo su papá al remarcar que había estado saliendo a horas inmorales de la mañana tres veces a la semana. Haruka simplemente sacudió una mano y dijo que era sólo práctica de arte, así que sí se sentía como si estuviera de vacaciones, de cierta forma. Su papá se encogió de hombros y le dijo que comprara más café cuando regresara.
A penas podía creer en lo dedicado que se había vuelto, casi tanto como algunos de sus maestros. Por un periodo relativamente largo de su vida, incluso salir de la cama presentaba un desafío, y aún si eso ya no pasaba – en la mayoría de los días, al menos – todavía dudaba de su capacidad de sentirse inclinado a sacrificar tiempo libre por el bien de otras personas. Aunque, bueno, quizá la culpa lo impulsaría a hacerlo, en cualquier caso.
El punto es que ha estado encontrándose con dos de sus maestros, alternándose, para prepararse para el concurso. Tenía, más o menos, un mes antes de la fecha límite de ingreso, y aún estaba tratando de convencerse de que estaría bien hasta entonces. Imaginaba que sabría muchas más cosas para cuando entregara su participación. Todo parte de un día de mantenerse cuerdo a sí mismo.
No obstante, se rehusaba a hacer planes en caso de que sí lo aceptaran. Eso parecía molestar a los profesores, pero Haruka sentía que era de importancia. Si no podía atender a las expectativas de los demás, lo menos que podía hacer era atender las suyas propias.
Tendré una idea clara de la situación sólo hasta la entrega de resultados, se decía, y eso parecía ser lo suficientemente realista. Esperaba no ser la única persona participando, siendo aceptado por mera necesidad, pero los maestros le informaron que ese no sería el caso.
De cualquier manera, no era gran cosa; una exhibición en una pequeña galería que estaba vagamente afiliada a la universidad, y que usualmente exponía los trabajos de estudiantes por unas cuantas razones: era más barato que comprar piezas de artistas conocidos, tomaba menos tiempo, y los estudiantes solían tomárselo muy en serio porque necesitaban práctica y publicidad antes de graduarse. Haruka no estaba seguro de cómo lograría llegar allá, aún si lo aceptaran, pero sus maestros le aseguraron que todo iría bien.
Eso le iba de maravilla con su hábito de pasividad, así que decidió ir con la corriente; excepto que la corriente se sentía más como un camino sin pavimento lleno de baches, pero esos son sólo detalles. Además, pase lo que pase, un poco de práctica extra nunca ha matado a nadie, la profesora le dijo antes de poner una pila de libros de técnicas artísticas frente a él. Haruka los observó y sinceramente dudó tal declaración.
Había que verle el lado positivo a las cosas. En este caso refiriéndose al hecho de que Makoto parecía tener más tiempo libre, aun si eso se traducía en él llamando a Haruka por teléfono para anunciar que instaló otro librero, o pulió el piso, o reorganizó el baño – o incluso en el simple hecho de que a veces esperaba a que Haruka terminara de practicar en la universidad para irse juntos. Había pasado tres veces en el transcurso de un par de semanas.
Esta era la aclamada tercera vez; y estaba soleado. Haruka casi olvidaba lo que soleado significaba.
Era apenas mediodía, y el campus estaba lleno de otros estudiantes que habían venido a usar salones vacíos y a tomar instrumentos prestados, así que no se sentía del todo como verano. Excepto por el clima, claro está.
Abriéndose paso por la puerta de entrada, Haruka encontró a Makoto sentado en una banca de madera, una de las pocas que se habían resistido a la renovación, porque las raíces de un antiguo cerezo se habían enredado con las patas. Estaba usando una playera con rayas que lucía vagamente marinera, pero lo más importante de todo eran sus overoles.
Por qué, Haruka se preguntó inteligentemente, inhalando profundamente e intentado (en vano) contener una sonrisa exasperada.
"Buen trabajo hoy," Makoto alzó la vista y le ofreció un vaso mediano de poliestireno lleno de misterios. "Hola," sonrió, una vez que su misión había sido cumplida.
"Hola," Haruka tomó asiento a su lado, y analizó su vaso por unos momentos antes de tomar un sorbo. Chai, sencillo y seguro. "¿Decías algo de noticias importantes?"
"Ah, sí." Makoto le había enviado un mensaje críptico a las siete de la mañana, también donde acordaron reunirse después. "Tengo que ir a un cumpleaños."
Eso fue demasiado dramático para el gusto de Haruka.
"¿Un cumpleaños?" preguntó, y esperó a que Makoto también diera un trago de su bebida.
Mientras tanto, Makoto asintió. "¿Recuerdas a Ran y Ren? Bueno, pues, cumplen años en un par de semanas y les están organizando una fiesta sorpresa. Mis papás me iban a decir unos días antes, para que fuera, pero terminaron diciéndomelo ahora." Pausó, dejando que el canto de aves en el cerezo llenara los espacios en blanco. "Todavía falta, pero pensé que podría ir y ayudarlos, así que me iré una semana antes."
No sabiendo que se esperaba exactamente de él, Haruka regresó a su vaso. "¿Eres bueno con las fiestas?"
"Supongo que lo averiguaré," Makoto sonrió, y rio ante la expresión poco impresionada de Haruka. "No, probablemente sólo me quede a cuidar a los gemelos en lo que papá y mamá organizan las cosas, para que no sospechen."
"¿Entonces ya se llevan bien?" preguntó, después de dudarlo un poco. Makoto le había hablado de su viaje a casa, y había sonado a que todo estaba mucho mejor, pero todavía no lo decía explícitamente.
Makoto se recostó en la banca. "Supon-go. Tuve una conversación emocional con mis papás sobre la identidad propia mientras desayunábamos, así que ya nos entendemos un poco mejor. Y, al parecer, Ran y Ren han crecido bastante, así que ya no pelean todo el tiempo. Creo que todo está bien."
Eso era bueno. Haruka continuó observándolo, silenciosamente acurrucando su té.
Hubo un suspiro. "A lo que vengo es, que quería preguntarte si por favor podrías cuidar a KitKat," Makoto le sonrió, luciendo apenado por estar pidiéndole un favor, lo que Haruka encontró ridículo y completamente entendible.
"Um, okay, pero…" Se preguntó si su mamá sentiría la presencia de un gato aún si tuviera el cuidado de esconderlo en su cuarto. Pero tendría que sacarla a pasear en las noches, recordó.
Estaba buscando la manera de formular esa inquietud sin que sonara como un rechazo cuando Makoto le tocó la rodilla, llamando su atención de nuevo. "También me refería a mi apartamento; sé que no la puedes tener en tu casa."
¿Puedes leer mentes? Haruka frunció con escepticismo y lo preguntó en voz alta.
Hizo que Makoto riera; una cosa suave y dulce que Haruka había aprendido a adorar. "No, definitivamente no. Te sorprendería la cantidad de cosas que no entiendo a menos que me lo digan claramente." Reflexionó un poco. "O, quizá, no sería sorpresa."
Haruka hubiera argumentado que sí, le sorprendería. "Perdona," dijo en su lugar, y se enfocó en su té. "Entonces, ¿tu apartamento…?"
"Sí," Makoto murmuró entre dientes. Volteó a ver a Haruka. "Er, no pasa nada si no quieres, no te tienes que preocupar por eso. Puedo pedirle a la señora Tamura que visite a KitKat cada tanto." Llegó a una pausa temporal y desvió la mirada como si avergonzado de algo que quería decir. Para enfatizarlo, levantó los hombros. "Sólo pensaba, con todo esto," y gestionó a Geidai en general, "te gustaría estar en un lugar callado."
Haruka lo miró, y apretó los labios al sentir su cara arder. Déjenle a Makoto ser estúpidamente altruista aún en medio de asuntos familiares. "Okay," dijo, una vez que digiriera el sentimiento. "Se escucha bien… Gracias."
"Por nada," Makoto le aseguró, ahora que parecía haber superado sus propias emociones. "Gracias a ti también."
Se quedaron callados después de eso, terminando sus bebidas y sólo observando a los estudiantes caminando mientras las aves seguían cantando libremente en las ramas sobre ellos. Makoto le dijo algunas historias sobre clientes excéntricos con los que ha tenido que lidiar. Por sobre todo, Haruka estaba sorprendido de que Makoto fuera capaz de considerar a alguien 'excéntrico', siendo que él mismo elige su ropa todos los días.
"Otra cosa," Makoto dijo justo cuando se levantaron de la banca. Como el sol no había dado señal de ocultarse, desvanecerse, o colapsarse, estaban contemplando la idea de tomar una caminata por el parque. "Deberíamos ir a hacer las compras."
"¿Por qué?" Haruka preguntó después de tirar, exitosamente, ambos vasos en un bote de reciclaje.
Una vez más, Makoto se probó un experto en encontrar las manos de otras personas. Sin embargo, Haruka estaba aprendiendo, también, así que se encontraron a la mitad.
"No he ido en un rato y a mi apartamento le faltan ciertas cosas esenciales." Conociendo a Makoto, entre esas cosas esenciales habría numerosas especias de las que Haruka nunca antes había oído, y varios jabones decorativos. "No creo que quieras hacerlo por mí, así que deberíamos ir unos días antes de que me vaya."
Oh, Haruka entendió la revelación. "No tienes qué. Puedes dejarme una lista de lo que necesitas."
"¿Te gusta hacer las compras?" Preguntó repentinamente, pero Haruka lo pensó brevemente y encogió un hombro. "Vale. Entonces hagámoslo antes y podrás relajarte durante tu estancia."
"Tu apartamento no es un hotel," Haruka regañó levemente antes de caer en un murmuro. "Es sólo un lugar bonito con un gato."
"Gracias," Makoto sonrió. "Pero, aun así, hagámoslo juntos."
Parecía que en verdad quería que Haruka aceptara, así que se rindió. Era difícil no hacerlo, cuando era un día tan agradable y el ánimo de Makoto parecía imitar al clima. Tomaron un autobús y, siendo un día de semana sin mucho tráfico, llegaron a su destina rápidamente, y sin ser aplastados, apachurrados o enlatados en el camino.
Luego, Haruka comenzaría a asociar los overoles de Makoto con patitos y globos coloridos y algodón de azúcar, pero esa es una historia para otro día.
No fue muy diferente su próximo encuentro, unos días después, cuando Makoto consiguió vacaciones tempranas del café, y Haruka terminó su cuota semanal de práctica. El clima seguía siendo agradable, pero Haruka decidió ser un sabelotodo y llevar su chamarra con él. Lo ayudaba a concentrarse.
"Esta es nuestra lista," Makoto presentó un papel elegantemente doblado.
Los márgenes estaban decorados con garabatos, así que Haruka supuso que ahora era de su posesión. Le dio una leída mientras Makoto empujaba el carrito hacia la entrada principal del supermercado, y estaba impresionado de que dicha lista estuviera dividida en (1) URGENTE, (2) lista secundaria y (3) diversión.
Abriéndose camino en los pasillos, Haruka le dio un vistazo a Makoto por el rabillo del ojo. "¿Diversión?"
Makoto le sonrió sin voltearlo a ver. "Ya verás."
Terminó siendo una aventura de 3 horas de duración, navegando entre pasillos, llena de debates en temas que ni siquiera sabían podían debatirse. Cereal, por ejemplo; y verduras congeladas; y cátsup. Era un milagro que hayan podido salir de la tienda en una sola pieza.
"En serio," Haruka dijo, cuando Makoto, una vez más, se rehusó a darle a Haruka otra bolsa de sus compras. Sus compras, como en, de los dos. Haruka se sintió nauseas ante la idea, pero no particularmente en el mal sentido. Más bien, era en el muy perdido, muy fuera de su zona sentido.
Nunca antes un adjetivo posesivo tuvo tal impacto en Haruka, excepto quizá cuando era pequeño y Rin siempre, agraciadamente, gritaba mío antes de arrancarle algo de las manos.
Estoy completamente flechado, se permitió pensar más temprano ese día, después de que tuvieran una disputa sobre el tipo de helado que iban a comprar. Haruka no se doblegaría ante la fresa y Makoto no era gran admirador del limón. Al final, pidieron tregua y terminaron comprando una caja de paletas de hielo.
"¿Quieres quedarte para el almuerzo?" Makoto preguntó, pues habían tenido el cuidado de tener la aventura en la mañana.
Iba a ir al apartamento de Makoto de cualquier forma, cargando las bolsas más ligeras de compras, pero aun así, Haruka se mordió el labio. "Siento que me entrometo, yendo a tu casa tan seguido…" eventualmente dijo, arrepintiéndose en cuanto las palabras terminaron de salir de su boca.
"¿Tú crees?" Makoto cuestionó después de una pausa que, probablemente, no fue tan larga como Haruka pensaba. "Yo no lo veo así," ajustó las bolsas en su mano. "No invito muchas personas a mi apartamento." Hubo otra pequeña pausa meditativa. "Pero me gusta que me visites."
Haruka sonrió un poco, no pudiendo contenerse. "Me gusta visitarte," admitió.
Con ello, Makoto chocó hombros con él, sonriendo. "Entonces, ¿no te parece que estamos complicando las cosas?"
"Yo siempre complico las cosas, es uno de mis pocos talentos," Haruka murmuró a la defensiva.
Bueno, al menos eso lo hizo reír. "De acuerdo," Makoto dijo cuando terminó. "¿Quieres almorzar juntos?"
Haruka le dirigió una plegaria al poste de luz. "Sí, está bien."
"¿Qué estás haciendo?"
La pregunta vino de la nada, perfectamente clara en el relativo silencio del apartamento, así que a Haruka casi se le cae la cucharada de café al piso. Volteó a ver a Makoto, sosteniendo a KitKat en un abrazo, y tiró la cucharada en la tetera.
"¿Café?"
Después de todo, Makoto había insistido en comprar un poco, aún si fuera sólo para su estancia temporal. Haruka se preguntó si sería exclusivamente para ese periodo, y si Makoto en verdad no quería que su apartamento oliera a café antes o después de su viaje. Quizá se hartó del olor como resultado de trabajar con café por tanto tiempo.
"El café va después de hervir el agua."
"Oh." Ya, eso explica muchas cosas. Haruka frunció a la tetera. La había lavado justo antes de echarle el café, y ya no sabía qué hacer con el polvo vertido. "Um." Fue una mala idea, pensó innecesariamente.
"No te preocupes, tengo otra por aquí," Makoto informó rápidamente y, llevando a cabo la tarea hercúlea de cargar a KitKat en un solo brazo, abrir la alacena, y ofrecerle a Haruka otra tetera estampada de flores.
Haruka la tomó con cautela. La miró por un momento, antes de regresar a Makoto. "¿Cuánto…?"
KitKat, por otra parte, estaba ocupada enterrando su cara en el cuello de Makoto. Aun así, logró levantar los hombros. "Cuanto quieras, supongo. Sería inconveniente hacer una sola taza, así que puedes llenarla toda, si quieres."
No era una tetera muy grande. Haruka siguió las instrucciones, la puso en la estufa, sobre una pequeña llama, y tomó asiento frente a la mesa de la cocina. El almuerzo, mientras tanto, era una cacerola cocinándose en el horno.
Después de pasar un rato admirando las líneas delgadas de vapor despidiéndose del agua, Haruka encontró su voz de nuevo. "¿Y después…?"
"Pon el café en un filtro y sirve el agua por encima." Su sexto sentido le habrá advertido de los sentimientos de Haruka respecto a la explicación, puesto que inmediatamente le dedicó una mirada reconfortante. "Mira, te voy a mostrar."
Gracias a Dios. Era demasiado temprano para liberarse por completo de estos ataques de nervios, al parecer. A veces, se le olvidaba con quién es que está hablando. "Gracias," recordó decir, y extendió los brazos para que le pasara a KitKat, quien no dio ninguna queja mientras era transferida.
Era asombroso lo mucho que la diminuta cocina de Makoto podía albergar. Luego de una porción de esfuerzo y algo que se parecía mucho a una búsqueda de tesoro, Makoto encontró una jarra de vidrio para té/café, una extraña cuchara medidora, y una caja de filtros de papel.
Haruka había estado contento de verlo recorrer la cocina por su cuenta, mientras él esperaba sentado, acariciando lentamente a KitKat, pero después de que el agua se hirvió y esperaron el tiempo necesario para que se enfríe un poco, Makoto requirió de su presencia activa en el campo de batalla. El lado positivo es que no puedo empeorar más, Haruka se dijo a sí mismo, dejando que KitKat rodara fuera de sus brazos.
Makoto le dio la cuchara y lo llevó a la cafetera, con el filtro limpio y puesto en su lugar. "Yo diría, que como 4 cucharadas sería suficiente."
Con mediano temor, Haruka abrió la jarra y añadió la cantidad requerida en el filtro. Makoto asintió.
"Vale. Ahora, el agua," y le otorgó a Haruka un guante de cocina con forma de búho. Haruka se lo puso, tal como dicta su deber, y tomó la tetera. "Movimientos circulares, hasta que el agua esté un poco por encima del café, y entonces deja que se filtre. Tendrás que hacerlo unas dos o tres veces."
La personificación misma de la palabra 'concentración', Haruka intentó seguir los pasos. Cada tanto, Makoto entraría para estabilizar el filtro o sostener la jarra o guiar la mano de Haruka en un ritmo más natural. Para cuando terminaron, Haruka sintió que había crecido como persona.
"Ya está," Makoto anunció solemnemente, ambos observando la taza púrpura que habían llenado de café.
"Sí," Haruka concordó, y la levantó a sus labios. Un sorbo después, la bajó de nuevo, y Makoto siguió sus pasos. Hubo un silencio momentáneo. "Sabe bien," Haruka dijo con leve estupefacción.
El inesperado sonido de alegría que salió de Makoto lo sorprendió aún más, pero una vez que lo procesó completamente, Haruka se permitió reír. "Cuando esté mejor equipado, te voy a enseñar a hacer arte de latte, también," Makoto sonrió, rebotando ligeramente sobre sus talones.
Haruka no estaba seguro si quería saber exactamente lo que ocurría detrás de la barra. Había escuchado innumerable cantidad de ruidos aterradores durante su tiempo en cafés. Aun así, sería una habilidad divertida de tener, si es que Rin un día se atreve a pedirle que prepare su café manualmente. No queriendo implicar, claro, que Haruka fuera muy bueno con los talentos.
Tomó otro sorbo y lo meditó por un minuto. "¿No va por encima de mis habilidades?"
"No, seguro que hasta lo harías mejor que yo," Makoto dijo, inconscientemente recorriendo una mano a través del cabello de Haruka.
Haruka vio con interés cómo Makoto, al darse cuenta de sus acciones, se enrojecía un poco, mordiéndose el labio para disimularlo, para después sonreír en un intento de ocultarlo. Era un proceso hipnotizante. Pero no lo suficiente para evitar que Haruka usara su mano libre para entrelazar sus dedos con los de Makoto.
Nota de Autor: Aaaaaaaaa lo siento! no pude cumplir mi misión (ノ_ _)ノsubestimé la cantidad de tarea que me podían dejar antes y durante exámenes. Grave error /
En fin, espero que les haya gustado el capítulo~ (aún si es un poco corto –es lo mejor que puedo hacer en estos tiempos de necesidad). Prometo que los siguientes dos capítulos van a ser más largos. De veritas. Promesa de scout (*゜-^)ゞ
Lo más probable es que sí pueda subir el próximo capítulo el próximo sábado, así que de eso no se preocupen /wink wink/ Bye bye!
