Ciencia y Vals

De: M. Rin
Para: N. Haruka
11:34 AM
Tienes idea de dónde está el museo de ciencia en tu pueblo?

Para: M. Rin
De: N. Haruka
11:35 AM
¿Aquí en Tokio? No.

De: M. Rin
Para: N. Haruka
11:35 AM
Averígualo

Un tanto perturbado por el tono del mensaje, Haruka levantó la vista de su teléfono a Makoto, quién estaba inspeccionando las mejoras de su biblioteca personal, e ignorando el mal estado del mueble. Haruka necesitaba más libreros, y estaba consciente de ello.

"¿Sabes dónde está el museo de ciencia?" preguntó.

Más libreros o, al menos, más espacio para guardar sus cosas. Con la masa de hojas, libros y libretas nuevas que adquirió durante el año académico, todo parecía estarse ahogando en una u otra forma de papel. Escritorio, alfeizar, mesa-de-centro/buró; todo estaba repleto de torres cuidadosamente apiladas, pero la vaga organización sólo lo hacía ver más deprimente. Servía no pensar en su espacio de trabajo en lo absoluto, siendo que esa ya era una tragedia de antaño, digna de su propia adaptación al teatro y cine.

Bueno, a mí me gusta, Makoto había dicho, cuando llegó una hora antes de lo anticipado, observando todo desde el piso mientras Haruka miraba en desdicha su Infierno personal. Acogedor, continuó, y Haruka alzó una ceja, deseando que la pila de papeles que dejó en el escritorio cayera en ese mismo momento para probar su punto.

Es un desastre esperando a pasar, dijo en su lugar.

No más que todas las demás habitaciones que he visto, Makoto había contado, despertando en Haruka una aterrada curiosidad por saber a qué otras habitaciones ha sido expuesto en su corta vida.

"¿Museo de ciencia?" El Makoto actual preguntó, un libro de música renacentista en sus manos. Haruka abrió los ojos en aprehensión, preguntándose de dónde, exactamente, había sacado ese libro, y si provocaría un colapso en las bases de su cuarto. "Creo que sí, es al norte de la ciudad, por el parque Ueno. ¿Es ese?"

Haruka se encogió de hombros para mostrar su total falta de conocimiento en lo que respecta al tema, y regresó su atención al celular, trayéndolo devuelta a la vida.

Para: M. Rin
De: N. Haruka
11:43 AM
Norte. Parque Ueno.

De: M. Rin
Para: N. Haruka
11:44 PM
Que GRAN ayuda. Super duper. 10/10. Apréndete el camino para la semana que viene

"¿Quieres ir?"

"No en lo particular," Haruka murmuró.

Mirando su teléfono con cejas fruncidas, decidió no responder al mensaje. Notó a Makoto sentado en el suelo, frente al pie de la cama, piernas cruzadas y calcetas de girasoles en exhibición, y se preguntó vagamente qué había con él y el piso, y cuál era su adversidad a las sillas o asientos convencionales.

Era poco antes de mediodía en un sábado, a principios de Agosto, y sus padres habían partido a Italia temprano esa mañana. Casa vacía o no, estaba planeado que Makoto llegaría como a las 11, así que no hubo ningún tráfico ilegal de novios por parte de Haru.

"No hemos salido a ningún lado últimamente…," Makoto razonó. Haruka pensó que se refería a, como que, un lugar de verdad, con todo y potencial costo de entrada. Puede que sea cierto; no han salido desde la vez que fueron a los jardines botánicos.

"Sí," Haruka concedió, colocando la quijada en sus manos. "Quizá deberíamos," intentó, y recibió un sonidito pensativo en respuesta.

No obstante, quizá no antes de la cosa, añadió con cautela en su mente. La cosa siendo, más explícitamente, la cita en la que ha estado trabajando desde el inicio de vacaciones. Había estado buscando el restaurante ideal por semanas; hasta preguntó a sus compañeros de clase. Era importante. Se prometió a sí mismo que llevaría a Makoto a un buen restaurante, después de todo.

Aun así, esa era una cuestión para otro momento, cuando el hábito no lo pusiera en riesgo de preguntarle a Makoto su opinión en cuándo y dónde tener su cita sorpresa. Haruka se conocía lo suficientemente bien para saber que lo haría si no tenía cuidado.

Se enfocó en Makoto, contemplando unírsele en el suelo. Haciendo ojos ciegos a las calcetas verdes-y-amarillas, uno podría observar que, ese día, el atuendo de Makoto era bastante casual, jeans oscuros y una camisa gris.

Se le ocurrió que era muy raro ver a Makoto con colores oscuros. Le recordó algo más. "¿Ya vas a volver a trabajar en el café?"

Makoto estaba hojeando otro libro que encontró por ahí tirado – es decir, debajo de la cama de Haruka. "Mhm, la próxima semana, o la que le sigue. Depende de cómo se tomen los demás sus vacaciones."

"Corto descanso," Haruka estableció, viéndolo cambiar las páginas. Lo hacía de una forma cuidadosa, pero práctica. Haruka pensó que así era como Makoto solía hacer todo.

"Podría decirse, pero me gusta, y sólo voy a ir de medio tiempo. Ayudará con mi horario de sueño, tan siquiera," Makoto dejó su lectura para voltear a verlo con una sonrisa.

Haruka sólo podía identificarse con lo opuesto. Durante el tiempo libre que tuvo en verano, consiguió el increíble logro de aumentar sus horas de dormir, de 4 horas por noche a 6, con 8 en los días buenos, y 10 cuando llovía. Claro, las últimas dos instancias sólo pasaron una vez, pero se sentía bien al respecto. Sólo podía ver el próximo año escolar con desconfianza y despecho.

Haruka sonrió de vuelta. "No he tomado en café desde hace tiempo," intentó, e hizo que el rostro de Makoto se iluminara.


La semana siguiente, estaba a punto de entrar en pánico y hacer una reservación en un restaurante cuando el nombre de Rin apareció en la pantalla. Haruka casi suelta un suspiro de alivio, y después se molestó porque no podía hacer reservaciones por e-mail.

Contestó la llamada después de darle otra mirada frustrada a la página de internet. "Está decidido," Rin dijo luego de demasiadas sílabas introductorias.

Haruka meditó por un momento si se suponía que debía pedir que se explicara tan temprano en la conversación. Al final, eligió quedarse del lado seguro. "¿Qué cosa?" preguntó, reclinándose en la silla de escritorio.

"Dónde quedarnos. Sousuke habló con su familia y, al parecer, ellos tienen más espacio en su casa que tus papás," explicó mientras Haru pasaba por diferentes pestañas en su laptop, esperando que al menos uno de sus Planes Bs y Cs aceptaran reservaciones en línea.

Pestañeó una vez que Rin terminó de hablar. "Oh. Bien. ¿Cuándo vienen?"

Lo escuchó reprimir un bostezo. "En dos días. Vamos a tomar un vuelo de mañana." Haruka cerró la mitad de las pestañas en decepción. "Escucha, tengo que acomodarme y visitar a Kisumi en los primeros dos días, pero después voy a ir a verte, ¿vale?"

"¿Sí?" Haruka respondió, un tanto sorprendido. "Claro. No tienes que – preocuparte por eso." Esperaba que no hubiera acortado su vida drásticamente con el uso de esa palabra.

"Okay, gracias," dijo Rin, e hizo una pausa lo suficientemente larga para que Haru encontrara la pestaña del Plan A otra vez. "¿Ya sabes dónde está el museo, exactamente?"

"Er, no del todo—," hizo una cara, jugando con un lapicero en su escritorio. "Lo busqué y tengo la idea general, y Makoto sabe dónde está, pero en sí no sé cómo llegar ahí."

Eh, no quise decir eso, Haruka crujió la nariz; porque le parecía un acuerdo mudo el no mencionar a Makoto en ninguna de sus charlas, desde que regresó de Australia. Estaba en lo correcto, también. Todavía no se sentía bien metiéndolo en la conversación.

Por un tiempo, temió que significaba que algo estaba fundamentalmente mal en su forma de pensar. Después, razonó que sólo no estaba cómodo compartiendo algo tan íntimo para él con terceros. No estaba del todo convencido que eso fuera justificación suficiente. Aun así, probablemente había cosas mucho peores sobre su persona que eso.

Si tan solo hubiera una manera de hacer esto, y no hacerlo parecer como un asunto de vida o muerte.

"Bueno, entonces llévalo de guía," Rin lo sacó de sus pensamientos con tanta fuerza que la inercia hizo que saltara en su silla.

"¿Disculpa?" y, cabe decir, Haruka no suele decir usar ese tono con dicha palabra.

Rin parecía, increíblemente, tranquilo. "Voy a dejar a Sousuke en tus manos por un día, mientras visito a Kisumi," explicó agraciadamente. "No creo que le moleste la compañía si Makoto está contigo." Haruka estaba a punto de balbucear incoherencias cuando escuchó un lejano intercambio de palabras. "Sí, dice que no le molesta," la variante más clara de la voz de Rin regresó.

"Yo, um…," se mordió el labio por un momento, y oxigenó su cerebro un poco. ¿De qué te preocupas tanto?, su mente inquirió. "Está bien."

"¿Seguro?" preguntó Rin, y Haruka lo afirmó. "Genial, entonces ustedes planeen el resto de los detalles. Yo necesito una siesta."


Tomó tres días para que dichos detalles fueran planeados, y Haruka usó, exitosamente, ese tiempo para preparar los últimos detalles de su cita misteriosa. No había ganado mucho en Future Fish, pero lo que le quedaba sería suficiente. Lo hacía sentir mejor por no decirle a Makoto de su cumpleaños; y por ser él mismo en general.

Iba a ser perfecto. Le va a gustar, Haru pensó, checando una última vez los detalles en letra chiquita, que en este caso, significan la existencia de un buen GPS y, por si acaso, un mapa de bolsillo.

Luchó por mantener eso en mente. Todavía faltaban cinco días, y estaba esperando en la banqueta de una calle muy soleada; esperando a Sousuke, en general, y a Makoto, quién le avisó de unos problemas en el metro.

Hubiera dicho que era inesperado ver a Sousuke llegar primero, pero recordó que nunca antes ha salido con él, así que en realidad no lo sabe.

"No recuerdo que Tokio fuera tan soleado," dijo después de saludarlo con un gesto de la cabeza, llevando una mano a sus lentes de sol, ajustándolos.

Habiendo sido forzado a usar sólo playeras el mes pasado, Haruka podía identificarse. "A veces pasa."

Sousuke se le unió en la banca de concreto de la que se apropió, junto a la estación de autobús. Todo sobre él parecía emanar desinterés, Haruka observó. Desde sus camisa arremangada con descuido, hasta su postura floja. Lo hizo sentirse tranquilo.

"¿Llegué temprano?" preguntó después de un rato. Haruka miró su celular, y lo afirmó. Sousuke soltó un breve silbido. "Una primera vez para todo," después lo volteó a ver. "…Escuché que entraste en una exhibición."

Haruka pestañeó, antes de desviar su atención devuelta a la calle. "Um, sí. ¿Rin te dijo?"

Sousuke asintió con la cabeza. "¿Y cómo va?"

Se encogió de hombros. "Bien, supongo. Da algo de miedo, pero… va bien."

Pasaron unos cuantos segundos antes de que Haruka regresara sus ojos a Sousuke, pero cuando lo hizo, éste le estaba dando una expresión extraña, como si intentara sonreírle, pero fracasando. "Crecen tan rápido," remarcó, a falta de un mejor comentario.

Haruka le puso una cara, y hubiera contestado con algo sarcástico, pero sintió una mano en su hombro, pidiendo su atención. "Perdón por llegar tarde," Makoto dijo, habiendo llegado de la dirección opuesta de la que Haru estaba esperándolo.

"Estás a tiempo, de hecho." Hizo un puchero, ignorando habitualmente las sandías estilizadas en la playera de Makoto, y viendo la calle. "¿Dónde…?"

"Tomé el primer autobús que vi y después corrí un poco," Makoto aclaró sin aliento, y entonces le dio una sonrisa a Sousuke. "¡Hola de nuevo!"

Sousuke, siendo Sousuke, sólo sonrió e hizo un ligero ademán, procediendo a quitarse los lentes de sol.

Haruka fue dejado a trazar miradas incomprensibles entre los dos. "¿De nuevo?"

Dos pares de ojos, más cálidos que el sol y más fríos que la nieve lo voltearon a ver al mismo tiempo. Haruka necesitaría medicina; el cambio rápido de temperatura seguramente lo dejaría con un resfriado mortal.

"Oh, ¿no te dijo?" Sousuke preguntó, y la pregunta nunca se ha escuchado bien en los labios de nadie. Haruka entró en modo defensivo.

Como resultado, dirigió su mirada perdida a Makoto. "Me visitó en el café ayer. Pensaba decírtelo hoy," explicó con misericordia.

"Fue por accidente," Sousuke continuó. "Rin salió a ver a este otro amigo, y tenía tiempo de sobra, así que decidí salir a la calle, y acabé ahí," entonces pareció recordar algo, por el gesto de su cara. "Makoto me vio por la ventana y me llamó, y terminó haciéndome un descuento en los frappés y cheesecakes."

¿De verdad? Haruka alzó una ceja. "¿De verdad?"

Makoto rio. "Está permitido, para la gente que conozco." Haruka alzó la segunda ceja. "Ya lo has visto… en invierno," dijo lentamente, como si despertando su memoria.

Funcionó. "¿Con Rin?" estaba algo sorprendido. "¿Lo recordabas?"

"Difícil no hacerlo," Makoto estiró los brazos, e inmediatamente fue atrapado por dos miradas: una curiosa y una casi ofendida. Una vez consciente de ello, levantó las manos en son de paz. "¡Lo digo de la mejor forma posible!"

Eso sacó una risa de Sousuke, y una sonrisa de Haruka.


Después de llegar a lo que aparentaba ser la estación de autobús correcta, y consecuentemente subirse a lo que aparentaba ser el autobús correcto, Sousuke tomó un momento para voltearse y mirar fijamente a Makoto. "Tiene sentido."

Tímidamente tomando un pasamanos, Makoto se vio sorprendido al principio, antes de acomodar sus facciones en una sonrisa confundida. "Uh, ¿de qué dices?"

Haruka no sabía lo que el mundo esperaba de él en esta situación. Así que no hizo nada, y se limitó a ser un espectador gruñón que se queja de películas que ni siquiera ha visto.

Sousuke asintió con firmeza, como si confirmando su teoría. "Que estén juntos. Nanase es raro," dijo, viendo a Haruka, en algo que no parecía ser ofensivo, "así que tiene sentido, que el Santo Tachibana, Patrón de la Paciencia y Tolerancia, lo haya encontrado." Haru no tuvo tiempo de hacerle una mueca; Sousuke había vuelto a Makoto. "Me gusta tu camisa, por cierto."

Y Haruka cerró la boca; no había más qué decir cuando Makoto estaba sonriendo de esa manera.


Encontraron el museo de ciencia con cero (o pocas) complicaciones, aun si el camino allí, con los tres autobuses que tuvieron que tomar, había tomado cerca de dos horas. Habían sido dos horas productivas, al menos, con Makoto hablando y hablando del proyecto que estaba haciendo en la universidad, y haciendo que Haruka embarcara en una explicación de la pintura en acuarelas, e intentando hacer que él y Sousuke se llevaran mejor, y obligando al último a contar historias de su vida, y etcétera, etcétera.

La cabeza de Haruka estaba nadando para cuando llegaron, su cuota diaria de palabras habiendo sido superada desde hace una hora y cuarenta y tres minutos, pero el museo probó estar lleno – atascado – de cosas, objetos desconocidos e impresionantes por todas partes, así que no había más espacio para hablar.

De vez en cuando, Makoto ofrecía trivia o explicaciones, si la exhibición en cuestión le recordaba a algo. Aparte de eso, estuvieron contentos con sólo leer las placas en las paredes, y a veces acercarse de incógnitos a grupos de turistas para ver si podían escuchar la explicación de los guías.


"Debimos haber enviado un gato al espacio," Sousuke dijo en cierto punto, examinando una maqueta de una nave espacial que colgaba del techo. Seguramente se estaba divirtiendo, siendo el más alto en el grupo. No por mucho, en el caso de Makoto - pero a los ojos de Haruka, quién era tan alto como extrovertido, sentía que estaba rodeado por dos torres.

Makoto analizó el modelo también, inclinó su cabeza a un lado. "No creo que hubiera sido muy inteligente. Se hubiera comido cualquier forma de vida hipotética antes de que los astronautas llegaran."

"No hay vida de ningún tipo en la luna, si no, hubiera huido ahí desde hace tiempo," Sousuke respondió. "Ahora tengo los ojos en Venus."

"Mejor Europa de Júpiter," Haruka dijo, porque no puede abandonar viejos hábitos y porque todavía medio cree que hay monolitos y extraterrestres ahí. "O Jápeto," añadió, porque al menos sería interesante y trascendental.

Un momento estaba caminando, al siguiente tenía una mano revolviendo su cabello forzosamente. "Nerd," declaró Sousuke, antes de proceder a caminar frente a ellos. "Aun así," reiteró. "Gatos en el espacio."

"No creo que KitKat hubiera apreciado un lugar con tan poca gravedad," Makoto dijo, tentativamente ayudando a Haru desenredar el nido de pájaro que creó en su cabeza.

Ante eso, Sousuke dio media vuelta y lo bañó en una mirada condescendiente. "Eso es porque KitKat es una ingrata total."

Haruka se encontró lentamente pasando los dedos en su cabello, pero Makoto detuvo su mano antes de que fuera a darse un jalón. "Te voy a acusar," condenó Makoto con una sonrisa.

"Oh, estoy tan asustado," Sousuke literalmente imitó la sonrisa, y entre ellos Haruka se sintió como la persona más fúnebre del mundo. "¿Cómo ha estado?"

Makoto en serio amaba a su gato. Haruka estaba sorprendido de que no tuviera fotos de ella en su billetera. Pero no fue problema, porque poco después sacó su celular, y probó tener año y medio de fotos allí.


Entonces Sousuke estaba hablando de algo que Rin había dicho o hecho, no de la magnitud de Rin-se-cayó-al-agua-intentando-pescar, pero bastante cerca. "No creo que le agrade mucho…," Makoto añadió como pie de página, más que nada para los oídos de Haruka, pero Sousuke lo notó.

"Tarado, le agradas," dijo con una sonrisa reconfortante. Makoto hizo una expresión facial equivalente a: ¿de verdad? "O, bueno," Sousuke pareció pensar, "sé de buena fuente que al menos le gusta la idea de ti."

"La idea de mi…," Makoto murmuró, algo perdido.

Haruka estaba igual de perdido, aunque entendiendo el significado. Era comprensible que Rin no quisiera lanzarle halagos a Makoto frente a Sousuke. "Eso ya es mucho para Rin," le explicó a Makoto, sosteniendo su mano con un poquito más de fuerza. No fue la gran sorpresa que Makoto inmediatamente pareció confiar en su palabra. Estaba aprendiendo.


No fue hasta que estaban esperando a Sousuke fuera del museo en lo que le compraba algunos recuerdos a Rin que el tema más delicado fue abordado.

"¿Dijiste algo de salir a un lugar en cinco días?" Makoto preguntó inofensivamente, y Haruka sintió sus palmas empezar a sudar un poco.

Consecuentemente las puso en sus bolsillos. "Sí, um. En la noche."

"¿Algo que tenga que preparar?" Fue un milagro que Makoto no preguntara la pregunta más obvia.

"No," Haruka dijo, viendo a las personas entrar y salir del museo. "Bueno, uh, quizá ropa de vestir."

"Está bien." Hubo una pausa, y cuando Makoto volvió hablar, se escuchaba entretenido. "¿Me vas pasar a buscar?"

"Sí," Haru afirmó, presionando la palabra como reacción a dicho tono, y después dándole un vistazo a su rostro. "¿Por qué sonríes?" En serio, el mundo era injusto.

Su comentario no detuvo a Makoto de seguir sonriendo. "Porque estoy emocionado."


Para cuando Haruka salió de la estación del metro, las primeras gotas empezaron a caer. Naturalmente, siendo que no ha llovido en semanas. Naturalmente, siendo que planeé una cita hoy, se corrigió. Por tanto, antes de llamar al apartamento de Makoto, se detuvo a la entrada para llamar un taxi.

Cuando Makoto se le unió en su espera, Haruka sólo tuvo los últimos rayos de luz para apreciarlo, pero aun así estaba sorprendido, por no decir impresionado.

"Yo, uh, tú… ah," expresó su opinión eficientemente.

Makoto sonrió, miró su combo perfectamente aceptable de camisa blanca, chaqueta gris y pantalones negros, y regresó su atención a Haru. "No creíste que pudiera hacerlo, ¿verdad?"

Parecía grosero estar de acuerdo. Realmente, había estado esperando, como mínimo, algunos accesorios que brillaran en la oscuridad. Claro, no se estaba quejando. "Er, bueno. Te ves bien."

"¡Gracias! Tú igual te ves bien; me gusta tu traje."

Haruka se preguntó qué estado mental se necesitaba para intercambiar cumplidos con tanta facilidad. Resistió a la necesidad de reacomodarse el chaleco, y miró a la calle.

"¿Ya nos vamos?" Makoto preguntó, ojos también en la calle. "Ah, no había visto que estaba lloviendo. ¿Quieres que…?"

"No, ya pedí un taxi," Haruka dijo, observando como el carro se detenía. Su corazón, quizá, estaba latiendo con demasiada fuerza.


Su corazón se aceleró todavía más cuando, eventualmente, bajaron del auto, y casi amenaza con saltar y tirarse de un acantilado cuando fueron afrontados por el primer mesero, pero afortunadamente fueron llevados a una mesa relativamente apartada, lo que ayudó a sus nervios considerablemente. Su respiración se calmó también, una vez que fueron dejados a solas con sus menús.

Mientras esperaban por los Hors-d'œuvre, Makoto cruzó los brazos sobre la mesa, pareciendo admirar los candelabros y plantas y altas ventanas. Los demás clientes estaban a la vista, comiendo, hablando y bebiendo sin ninguna preocupación en el mundo, sin prestarles atención, pero Haruka seguía feliz pensando que el ficus a su lado servía como protección extra.

"En verdad es un lugar encantador," Makoto dijo, una sonrisa soñadora en sus labios. Algo pesado presionó contra el pecho de Haruka ante la imagen, pero no se preocupó por esto. Sabía lo que era, después de todo; lejanos los días en los que no entendía el ecosistema en su interior. "No he estado en un lugar así desde que mis papás me sacaron para mi cumpleaños 18. Aunque, bueno, ese restaurante tampoco era tan lindo."

Suerte, tiene experiencia, Haruka pensó con el alivio de quién ha tenido que estudiar modales en internet toda la noche. "¿Fue hace mucho tiempo?" preguntó, sin ser demasiado serio al respecto.

"Dentro de dos mes, serán tres años," Makoto respondió con picardía. Haruka sacó cuentas. Ahora también tenía el mes. Intentó y falló sacarle el día también mientras comían sus pequeños aperitivos con forma de tarta.


Lograron resistir hasta entonces sin ordenar nada alcohol, pero cuando el mesero llegó para preguntarles del plato principal, incluso Makoto se vio más o menos intimidado por la persistente oferta de vino, y así aceptaron una copa cada quien.

Mientras esperaban por sus órdenes, Makoto observó su copa de vino blanco con ligera desconfianza. "Yo, uh… tengo que advertirte, soy realmente malo aguantando el alcohol."

Haruka levantó una ceja, pensando su respuesta. "…Puedes engañar al mesero si lo bebes muy, muy lento."

Asintió con determinación. "Voy a sobrevivir."


Y así, Haruka miró cada pequeño sorbo con precaución, pero no tanto que fuera incómodo. Una vez que el plato principal fue depositado frente a ellos y fueran dejados a solas otra vez, fue bastante placentero.

Servía que ninguno de los dos supiera exactamente qué estaban comiendo – con la excepción de la caballa en el plato de Haruka, la cual siempre puede identificar – y no estaba nada mal, al final.

"Creo que tiene mucho queso," Makoto se aventuró, sosteniendo su tenedor como un arma medieval.

Haruka le dio un vistazo a su plato, tomó un trago de agua. "Probablemente sí." Después de someter a un pequeño, impotente trozo de caballa con sus ojos, finalmente se decidió a probarlo.

Tomando todo en consideración, Makoto no parecía estar muerto o herido. Haruka no estaba seguro de por qué esas habían sido posibilidades en su mente, pero decidió dejar de intentar entenderse a sí mismo, temporalmente. No; Makoto se veía perfectamente bien.

Haruka también apreciaba la forma en que estaba vestido, dándose un segundo para admirar como la chaqueta resaltaba sus hombros, pero esa era información superflua. Tomó otro sorbo, esta vez de vino.

"Hay un cuarteto de cuerdas," Makoto dijo de repente, y Haruka alzó la vista tan rápidamente que uno pensaría que lo acababan de llamar en clase. "Se están preparando en el escenario, por allá," vino la explicación y, sí, era verdad.

"Genial," Haruka dijo distantemente, mirando el conjunto.

Tuvo que volverle a prestar atención a Makoto, porque estaba tomando otro trago de vino. "Es súper genial," dijo alrededor de su copa, y Haruka se preguntó si había un significado oculto.


Para el postre, la copa de Haruka estaba vacía, y decidió tomar agua por el resto de la velada. Afortunadamente, todavía quedaba un poco de vino en la de Makoto. Haru pensó que quizá había exagerado, con que no podría aguantarlo, pero, por si las dudas, siguió asegurándose que no se lo fuera a acabar.

No fueron muy exigentes; sólo pidieron dos Crème brûlée. Al final, Haruka creyó que podría terminar la noche sin quedar en deuda de por vida.

"Mi mamá solía hacer estas tartas miniatura," Makoto contó con una sonrisa relajada en el rostro, examinando con cuidado el caramelo con una cuchara. "Con uvas, frambuesas o arándanos."

Habiendo comido sólo la primera cucharada de su postre, Haruka hizo un esfuerzo inhumano por no vociferar su amor por el chef. "Yo también sé hacerlas, sólo que más grandes." Lo hizo una vez, un día muy estresante, cuando los finales se estaban acercando; quizá en el último año de preparatoria.

"¿En serio?" Makoto levantó la mirada, y quizá había demasiada admiración en sus ojos. "Eres tan bueno en todo, seguro te quedó muy bien."

"Podría hacerte uno," Haruka ofreció con timidez, maravillado con la felicidad que causó. "Un día de estos."

Makoto estaba a momento de probar el milagro culinario en su plato. "Un día de estos suena perfecto," declaró, y alzó la cuchara a sus labios.

La mirada en sus ojos valió la espera. Haruka luchó por mantener su sonrisa a raya. Habiendo iniciado en el secreto de un postre de cinco estrellas, sólo hablaron brevemente mientras lo disfrutaban. La música probó ser placentera, también, y sólo había tomado un par de horas, pero Haruka por fin se sentía completamente en paz.

Quizá en demasiada paz, siendo que después, en lo que esperaban la cuenta, no estuvo lo suficientemente atento para detener a Makoto de tomarse el resto de la copa.


Súper exageración tamaño Jumbo. Eso fue lo que Haruka pensó de las advertencias una vez en el camino a casa. El clima no estaba mal; frío, pero ya no seguía lloviendo, aún si las calles seguían empapadas. Esto los inclinó a ir en pie, que era lo que estaban haciendo en ese momento.

Sigue igual que siempre, continuó, mirando a Makoto y a su falta de ebriedad por el rabillo del ojo. Después de eso, no creía ser capaz de imaginarse a un Makoto no-sobrio. Lo más peculiar que ha hecho hoy fue dejarme pagar, Haruka concedió. Esa fue una batalla que no pensó ganar tan fácilmente.

Caminaron por un rato, manos entrelazadas ligeramente, entre ratos, y palabras rebotando en el pavimento, edificios, lámparas, salpicando metafóricamente en los charcos de lluvia que intentaban esquivar. Era algo nuevo que acababa de aprender, el hablar sin tener mucho qué decir; lo hacía sentir tan ligero como el aire.


Haruka ya debería saber que el mundo la tiene contra él. No habían suficientes carros en la calle para que ser salpicados fuera un verdadero peligro, pero menos de una hora después, empezaron a sentir el peligro de quedar empapados por la lluvia. Haruka miró al cielo negro, pero sintió redundante verse enojado.

Su traje había cumplido su trabajo. Podía llenarse de tanta lluvia como quisiera. Se sintió algo mal por el de Makoto; se veía algo caro. O, bueno, era algo genérico, pero Haruka se rehusaba a admitir que sólo le gustaba cómo se veía Makoto en él. Definitivamente se rehusaba.

Aun así, en un tren de pensamiento vagamente relacionado, quizá se apresuró demasiado en declarar la copa de vino como inofensiva.

La lluvia cayendo con más fuerza, Makoto extendió los brazos como si llamándola a él, dio un giro exageradamente teatral en la banqueta desolada, y miró a Haruka con una sonrisa infantilmente satisfecha.

El cabello se le está pegando a la cara, fue todo lo que la mente de Haruka suplió mientras su corazón daba algunos saltos de afecto. Cuando Makoto le extendió una mano, la vio con una sonrisa confusa. Makoto la mantuvo a su alcance.

"Estaba pensando," empezó, y Haruka tomó cuidadoso agarre de sus dedos. Resbaloso. Lluvia. Frío. "Recuerdo que dijiste que no te gusta mucho," dedos lo jalaron hacia él, y Makoto dio unos pasos atrás, de forma que siempre se dieran la cara. "Pero creo que sería divertido."

La misma confusión permaneció en la expresión de Haruka, pero era algo nuevo, el que no le asustara. ¿Qué es lo peor que podría pasar? Se hubiera preguntado en cualquier otro día optimista. Hoy, no se lo preguntó, pero sólo esperó una respuesta. Apenas podía sentir la lluvia.

La sonrisa de Makoto se suavizó, y se acercó a él, sólo para separarse en el último momento y dar un giro, haciendo que los pies de Haruka saltaran sobre el pavimento. "¿Qué?" preguntó, sintiendo risa concentrarse en su garganta.

"Sólo por un ratito," Makoto continuó sin ser de ayuda, trayendo a Haru cerca, dando otra vuelta.

En serio no debía haberte dejado terminar la copa, Haruka comenzó a pensar, pero se detuvo al darse cuenta de que Makoto estaba intentado bailar con él. Podría echarse a reír y nunca parar.

Estudiante de artes enamorándose de un barista, haciendo duetos musicales, y ahora bailando bajo la lluvia. ¿Qué tan más cliché podemos ser? Makoto estaba a punto de repetir el movimiento, pero esta vez, Haruka tomó su otra mano. En teoría podría proveer más equilibrio, pero eso no era exactamente lo que buscaba. Movió la mano a su cintura, y él colocó las suyas alrededor del cuello de Makoto. Eso deberá ser suficiente.

"Nunca volveremos a hablar de esto," dijo, porque tenía que mantenerse en personaje, después de todo.

Makoto explotó en risas, y los dirigió en un torpe vals a través de las estrellas en los charcos. Seguro tuvieron que romper algunas leyes para lograr eso.

No se detuvo a pensar que nunca antes ha bailado en su vida, siempre hallando una forma de evitarlo.

Unas vueltas más, y Makoto apenas logró esquivar un poste de luz, y entonces dejaron los giros en favor de números menos complicados; entre ellos: saltos artísticos sobre los charcos, y presumiblemente también artísticos medio-abrazos.

Se le ocurrió que tenían mucha suerte, en que no había autos pasando por la calle. También, que tendría que prepararle a Makoto té caliente cuando llegaran al apartamento, para estar seguros.

Makoto en verdad parecía querer hacer algo, así que, en la mitad de una cascada más fuerte de lluvia, dejó que Makoto levantara su brazo y le diera una vuelta bajo este. Siempre que lo hiciera feliz.

No pensó en que, alguna vez, juró nunca dar un paso innecesario (Ya era bastante torpe caminando; no había necesidad de avergonzarse al imitar una caricatura del arte.).

En su lugar, se aseguró de abrazar a Makoto y nunca más soltarlo.


Nota de Autor: Eso momento en que recuerdas que tu historia es la mismísima definición de cliché pero no te importa porque eres libre y feliz :u

Otra vez estoy estudiando para los exámenes de admisión así que me estoy quedando sin tiempo para escribir, but no worries, ¡esto se acaba porque se acaba!

Tan cerca, TAAAN cerca – sólo nos quedan tres capítulos antes de poder decir tantán ; u ;

¡Gracias por leer! Como siempre espero que les haya gustado~ les agradezco muchísimo sus comentarios (son todos muy lindos omg), y si quieren, también pueden pasarse por mi blog, tachxbana .tumblr .com

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