Inspirado en una historia original de TheknittingLady.

UA ubicado en la "X Temporada" de la serie de televisión norteamericana "Mentes Criminales" (fiel al canon hasta el episodio "The forever people" en adelante, se inicia un universo alternativo que podrá o no incluir escenas/fragmentos de los episodios siguientes)

.:*DECLARACION*:.

Con esta publicación no se pretenden infringir derechos de autor, tanto de los personajes/argumentos propios del Show de Televisión, o del argumento en el cual se ha inspirado el relato. El crédito va para quienes corresponde. No se persiguen tampoco los fines de lucro


.:*ADVERTENCIA*:.

En este capítulo se tratan temas adultos (relaciones sexuales en específico), léase con discreción. Si no te sientes cómodo con este tipo de cosas, este es el momento de detenerte. Asimismo, agradezco la comprensión de los lectores a la hora de acoger las descripciones de las escenas de cama. No me siento cómoda escribiéndolas y aún me cuesta desarrollarlas. La que se incluye es parte del relato original y sirve para completar partes de la historia que quedaron abiertas dentro de la trama.

Comentarios, sugerencias y correcciones son bienvenidos.

Agradecimientos especiales a las personas que han dejado un comentario y a los que la han leído. El número de visitas de esta historia es impresionante en comparación con las demás que he subido… ¡Es más de lo que pedí!


.:*14to giro: Hasta que la muerte nos separe*:.

JJ

JJ iba abriéndose paso en el exterior del edificio federal, estaba flanqueada por dos Marshals y sostenía con su mano las esposas apretadas alrededor de las muñecas del reo. Los periodistas presionaban la barrera policial y la acosaban con preguntas, metiéndole los micrófonos debajo de las narices, mientras decenas de cámaras hacían clic a su alrededor.

"Agente Jareau, ¿cree que Monir Ahmed Alaaj confiese su participación en el atentado de Paris?"

"¿Podría explicarnos cómo ha sido el operativo de inteligencia para atrapar a estos terroristas internacionales?"

"¿Será juzgado por nuestros tribunales o será extraditado a Francia?"

Se detuvo al llegar a las puertas y se giró hacia los reporteros con una expresión neutral, los años de práctica le permitían ocultar –celosamente- sus pensamientos, al igual que sus emociones. Se sentía exhausta y ansiosa, el trabajo en contrainteligencia era absolutamente estresante y ya tenía ganas de pasar la página.

Faltan pocas semanas, ya va a terminar, se dijo a sí misma.

Miró a las cámaras directamente, manteniendo su fachada profesional. "Hoy se pretende cerrar un capítulo para la historia de la humanidad. El esfuerzo conjunto de varias agencias ha logrado la captura de los individuos que se presumen responsables de los ataques a Paris. Les agradecemos mucho por su cobertura, pero las declaraciones oficiales serán anunciadas por la Secretaría de Defensa"

Le dio la espalda a la multitud para entrar al edificio, haciendo caso omiso al resto de preguntas que le siguieron hasta el interior.

En el vestíbulo reinaba una solemne paz, que contrastaba con el ruido de afuera. Se encontró con un hombre uniformado y firmó unos papeles, se estrecharon las manos y se separó del grupo con el que había entrado, dando por terminada su misión.

… …

Se había recostado a la pared del elevador, haciendo esfuerzos por permanecer de pie, cuando lo único que deseaba era echarse a dormir en la cama. La molesta vibración de su móvil la obligó a abrir los ojos para mirar quien la importunaba.

"¿Hotch?"

"Acabo de verte en una transmisión en vivo y sé que debes estar cansada, pero te necesito en el salón de reuniones a primera hora de la mañana. El equipo ha sido llamado a una operación conjunta entre la DEA y Seguridad Nacional"

"¿Me quieres en calidad de consultora?"

"… Podrás despedirte de tus compañeros de contrainteligencia en cuanto resolvamos este caso… Tu devolución al equipo ya está firmada. Nos vemos a las 9. ¡Descansa!"

… …

A las once de la mañana del siguiente día se encontraban en el jet, rumbo a El Paso para investigar la desaparición de dos agentes encubiertos de la DEA quienes trabajaban en el desmontaje de la operación Libertad (*).

Tara Lewis estaba mirando el archivo del caso, cuando alzó la vista para echarle un vistazo a la rubia sentada al frente, la morena estaba secretamente feliz de que ya pudiera estar ahí… Solo les faltaba Reid. "Sarah Miles, una de los agentes de la DEA desaparecidos, tiene dos hijos pequeños, de tres y cinco años. No puedo imaginar qué tipo de sacrificios tuvo que hacer para trabajar encubierta"

Una voz susurró en la mente de JJ diciéndole: «Ya lo has hecho». Le devolvió la mirada a su colega, y controlando sus propios pensamientos le dijo con ligereza. "Todos hacemos lo que tenemos que hacer"

… …

Cuando estaban de regreso de Texas, JJ ocupó una de las butacas para mirar por la ventana y disfrutar de un té de tilo que se había servido. Le sonrió al pensamiento de que la agente Milles podría volver con sus hijos en pocos días y se preguntó si estaba preparada para entrar de nuevo al campo… Bueno, no es como que ella alguna vez se hubiese querido alejar…

Tomó su móvil y marco de memoria el número, cuando la llamada conectó encogió las piernas y se acurrucó bajo una manta azul -que no se había dado cuenta que extrañaba hasta que volvió a encontrarla en el mismo compartimiento donde ella la guardó la última vez que la usó en el jet- en el caso que precedió al secuestro de Michael y Henry.

Suspiró.

Al tercer repique, ella notó la figura de Derek acercándose a donde estaba, le sonrió cálidamente y lo vio acomodarse en el asiento del frente. Sus auriculares en la mano.

El destinatario de la llamada descolgó "¡Hola, mi amor!, soy yo" Morgan la oyó decir, luego hizo una pausa con una sonrisa pegada al rostro. Siguió hablando al cabo. "¡Sí, Spence!... Todos estamos bien… Vamos de vuelta a casa… ¡Sí!, él también… ¡Está aquí!, está sentado frente a mi" la rubia cubrió la mitad del móvil con su mano y se dirigió al moreno "Derek, él te envía saludos" le susurró

Morgan sonrió de oreja a oreja. "Dile a Reid que también lo extraño…" le guiñó el ojo, entonces agregó más en serio "Y también le dices que -si no cogemos un caso- a Savannah y a mí nos gustaría que nos invitaran a su casa el próximo fin de semana… … Tengo muchas ganas de pasar el rato con él… Y de visitar a Henry y al «mini pretty boy»… Me temo que mi chica está deseando encargar a nuestro propio pequeño"


El tiempo pasó.

La primavera floreció con hermosura. Se acercaba el tiempo en que el equipo volvería a reunirse y, mientras tanto, JJ y Reid se las apañaban como podían con sus trabajos y la vida familiar.

Un fin de semana de tantos, en el que los miembros de la UAC lograron quedarse en DC -y Spencer no pudo viajar- JJ, Sandy y los niños decidieron reunirse con García en Kramerbooks & Afterwords Café, con la intención de ir a molestar -con su mera presencia- a un cierto novelista del crimen.

O lo que es lo mismo, querían apoyar a Rossi en la presentación de su nuevo libro, ya que, después de todo… Hasta los niños habían servido como «inspiración» para algunos de sus personajes.

… …

"¡Aja!... Mira lo que hay aquí" una voz familiar se escuchó "…una mesa con gente linda… ¿Hay lugar para alguien más?" Las mujeres se miraron entre sí, mientras que Henry sonrió como un sol, sosteniendo entre sus diente la pajilla de su malteada

"¡Mira Michael!… ¡Es Tío Dave!"

"¡Dio Daaafff!"

"Bienvenido a «Rubios-Land», mi querido semental italiano"

"¿Qué es un «semental italiano», Tia Pen?

"Siéntate aquí, Dave"

Rossi aceptó de buena gana el lugar que le ofreció la Jareau de más edad. Cogió a Michael del cochecito y lo acomodó en su regazo. "Veo que los pequeños hombres de la casa están cuidando a las damas… ¿Dónde está tu futuro marido, JJ?" hizo el simulacro de buscarlo con la mirada y luego enarcó una ceja en dirección de la aludida, "… Esperaba verlo aquí"

García lo puso al día antes de darle una mordida a su manzana "Boy-Wonder trabaja encubierto este fin semana, está perfilando para los de «cuello blanco» a unos estafadores de obras de arte de quienes sospechan que darán un golpe la próxima semana"

"¿Encubierto?... Me gustaría ver eso…" Dave miró a la tecnológica de reojo

"A mí también" confesó JJ, dándole una galleta a su hijo más pequeño

"A ver… Alguien va a decirle al Tio Dave… ¿cómo les está yendo a mis sobrinos rubios favoritos?" Rossi se dirigió a Henry

"¡Mi escuela es genial, Tio Dave!" el niño de edad escolar respondió entusiasmado "ya tengo tres amigos por donde vivimos… … Y mi papá nos está entrenado en el equipo de baseball"

Sandy sonrió, se inclinó a su izquierda y le dijo en un susurro a Dave. "Se ha adaptado muy bien" el veterano, a su vez, le dio un asentimiento y le devolvió la sonrisa

"¿Y qué me cuentas tú?" le preguntó directamente a Michael, quien seguía felizmente entretenido masticando su galleta

"¡Él aprendió a leer, Tio Dave!" Henry se adelantó, ganándose la atención de todos

"¿Qué dices, cariño?" lo interrogó JJ

"Sabes que las mentiras nunca son buenas…" le advirtió su abuela del otro lado de la mesa

Henry las miró a las dos con ojos desorbitados "no estoy mintiendo, Tio Dave… ¡Michael lee!" Protestó

Rossi lo sabía mejor. Hizo un gesto hacia JJ quien de inmediato se acomodó en su asiento, luego se volvió sobre el niño "a ver Henry, podrías explicarnos cómo es que sabes que tu hermanito puede leer"

"Tia Pen, ¿tienes un lápiz y una hoja?" el rubio intermedio se dirigió a su madrina, quien no había abierto la boca en los últimos dos minutos. Ella rebuscó en su bolso y sacó un bolígrafo colorido y una libreta en miniatura

"¡Aquí tienes, tesoro!"

Henry agarró las cosas y se levantó de su asiento hasta acomodarse a un lado de Michael y Dave. Abrió la libreta en una hoja en blanco y se puso a anotar algunas cosas en ella. Se mordió el labio mientras revisaba de nuevo lo que había estado escribiendo. Se ajustó los anteojos en el puente de su nariz. Se acercó con cuidado a su hermanito y le llamó la atención con suavidad "Hey Mike… ¿Quieres leer lo que dice aquí?" Le señaló con el dedo la primera palabra

Michael parecía estar estudiando la libreta -con una expresión muy seria- de repente sonrió a su manera y dijo "¡Papá!" alzó los bracitos y buscó alrededor pero no vio a su padre, hizo un puchero y volvió a su galleta

Rossi sonrió, Henry volvió a señalarle la libreta, "Mike, dime que dice aquí"

"Mamá"

"¿Y aquí?"

"Hendy"

"¿Y en esta?"

"Gaaaa-tito"

"¿Y esta?"

"Lelepaaante"

Todas las mujeres sentadas en la mesa parecían en estado de shock. Penélope fue la que reaccionó primero "JJ…¡Él está leyendo!"

La joven madre no salía de su asombro. Se había quedado pasmada, viendo como el menor de sus hijos pasaba a convertirse en un milagro a la vista. "Sí", logró decir después de un suspiro

"Jennifer, ¿cómo es posible?" murmuró Sandy, mirando a sus nietos "Él ni siquiera tiene el año y medio"

"Tio Spencer siempre decía que le siguiéramos leyendo, que él haría el resto" Henry respondió para todos y se volvió a su asiento a terminar su malteada

"¡Él es como...!" La mandíbula de Penélope finalmente aterrizó en el suelo, "Oh Dios, mi bebe-genio es realmente un bebé-genio… ¡Un bebe-genio, JJ!… ¡Vamos a necesitar ropa nueva para cuando Michael reciba su primer Premio Nobel…. Como su madrina espero una invitación"

"¿No pareces muy sorprendido, Dave?" le inquirió Sandy al darse cuenta

"Oh, es que este pequeño ha estado mostrando síntomas de parecerse a su papá desde el mismo día que salió del hospital" Rossi pasó sus manos sobre el cabello dorado y encrespado de Michael, lo que le valió que el pequeño volteara a verlo y le diera una sonrisa seria. "A esto se le llama «hiperlexia», y estoy seguro que cuando Reid se entere, no se asombrará en nada… Dile a él que te lo explique, de seguro te sermoneará por un buen rato… Prefiero no darte un adelanto y arruinarle su momento al buen doctor"

Todos se rieron, excepto los niños que no entendían lo que los adultos hablaban.

Dave repuso al cabo "… Conociendo las capacidades de Spencer, me pregunto hasta dónde podrá llegar Michael… ¿Tendrás su buena memoria, también?"

El bebé lo miró a la cara y arrugó el entrecejo. Inmediatamente le dio una palmadita en la mejilla y le dijo "Tio Dave"

Todos volvieron a reír cuando Michael se vio su propia mano con desagrado al descubrir que no le había gustado la sensación de la barba del italoamericano.

"Bueno, de algo podemos estar seguros mis amigos… Él va a continuar con el legado de su padre" García señaló levantado su taza de café para brindar


Corte de Menores, VA

Despacho del Honorable Juez Thomas Gibson

Pasaron un par de semanas más hasta que, finalmente, llegó el día de presentarse ante el tribunal. JJ y Will habían tomado el día libre, mientras que Reid tuvo que viajar desde Nueva York para poder acudir a la corte.

Se sentaron en el despacho del juez, en vez de ir a la sala de audiencias. Los acompañaban el taquígrafo del tribunal y su abogado consultor –en caso de que alguno de los tres necesitara algún consejo legal-.

… …

"Así que vamos a ver si lo tengo todo bien: Ustedes dos son agentes del FBI… Y usted, un detective de homicidios de la policía metropolitana" interpeló al trío frente a él

Todos confirmaron con un leve movimiento de cabezas.

El juez Gibson continuó. "Del análisis de su expediente de separación tengo que, existe un menor de edad de nombre Henry LaMontagne-Jareau que es reconocido por ambos cónyuges como hijo legítimo del señor William LaMontagne Jr. en la señora Jennifer Jareau, ¿correcto?"

"Sí, su señoría" respondió el abogado por todos ellos. Los otros tres volvieron a asentir

"Pero también tengo registrado a otro menor de nombre Michael LaMontagne-Jareau de quien me han presentado pruebas irrefutables de paternidad a favor del Dr. Spencer Reid, ¿estamos de acuerdo?"

El abogado otra vez explicó "Los agentes Reid y Jareau fueron secuestrados y forzados a cumplir una fantasía para su captor, lo que conllevó a la concepción del menor en autos. Las partes están de acuerdo en que simultáneamente al fallo que declare el divorcio, se sentencie sobre la inquisición de paternidad propuesta por el Dr. Reid, así como del cambio de apellido del menor"

"Sin ánimo de ofender, abogado… No es necesario que me recuerde los hechos del caso. Me ha dado una explicación bastante completa en cada solicitud" le indicó al jurisconsulto

"Disculpe su señoría" el hombre dijo contrito

El viejo hombre frente a ellos los miró con detenimiento por unos momentos, regresó su vista sobre los papeles frente a él, respiró hondo, soltó lentamente el aire en sus pulmones. De seguida habló en un tono solemne "jóvenes… El matrimonio no debe tomarse a la ligera, es una decisión que debe revisarse todos los días… Incluso, varias veces el mismo día… Por mi corte pasan a diario casos lamentables y ustedes que trabajan para el sistema, deben saber el daño que hace a los hijos una familia dividida…"

JJ suspiró y se hundió en su silla. Will y Spencer reaccionaron al mismo tiempo en dirección a ella. Reid la tomó de la mano, el detective le apretó el hombro.

Gibson sonrió.

"Veo que entre ustedes hay una buena comunicación, pese a todo" señaló a Will y a JJ "… Y más que obligarlos a seguir casados, sobre todo, cuando el vínculo que los unía ya se ha perdido… Lo que le pido a ambos es que se mantengan como amigos… Por amor a su hijo"

"Somos amigos" dijo LaMontagne con honestidad. "Buenos amigos, en verdad… Incluso he limado mis asperezas con Spencer" punteó con la mano al otro hombre en la vida de su ex. "El hombre quiere a mi hijo como si fuera suyo y me siento tranquilo si Henry puede crecer feliz… ¿Qué más puede pedir un padre?... Todos estamos mirando al futuro y confío mi propia vida en ellos dos, así como les confío a mi hijo"

Reid se ruborizó y le ofreció al detective un gesto de agradecimiento con la mirada. JJ los vio a ambos con una expresión más bien dulce.

"Bueno, entonces no soy yo quien vaya a hacerles las cosas difícil. Soy partidario de que nunca se debe renunciar sin antes tratar… Y ya ustedes trataron y no lo lograron…" se refería otra vez a Will y a JJ "también veo que han logrado establecer acuerdos sensatos poniendo por delante a sus hijos" paseó la vista entre los hombres. "Por el uso de mis facultades declaro la disolución del vínculo conyugal, ratifico el acuerdo que han presentado para sus hijos y le concedo al Dr. Spencer Reid la paternidad de su hijo Michael que pasara a llamarse Michael Reid-Jareau a partir de hoy… Vayan a casa y compartan las noticias con la familia… ¡Y jóvenes!… Manténganse en un frente unido por el bienestar de los niños… Y por favor, salgan rápido de aquí… No quiero volverlos a ver por mi tribunal nunca más"

"¿Es todo?" dijo JJ

"Es todo agente Jareau" el juez le dijo con una sonrisa bonachona y dio un golpecito con su mazo por puro procedimiento


JJ

El tiempo pasó y llegó el verano. Los meses de transferencia de Reid habían terminado y por fin podía regresar a DC. El primer fin de semana, antes de consumarse su traslado formal, fue la fecha que ambos escogieron para celebrar su boda.

Todo lo que Spencer le había pedido era que fuera algo muy intimo, tanto más discreto, mejor. Si podía tratarse sólo de la familia inmediata -y el equipo- estaría encantado. Odiaba las fiestas con todo el corazón.

Así que JJ lo mantuvo pequeño. Sólo la familia, algunos amigos y los miembros del equipo. Dado los antecedentes, Rossi decidió no ofrecerles su jardín para la recepción, en cambio, les consiguió una casa antigua -de la época colonial- en las afueras de la ciudad que contaba con una pequeña capilla: Sencilla y elegante, sin ostentaciones de más.

JJ se vestiría con un traje que escogió para la ocasión, en color marfil y con algunas flores adornando su cabello suelto. García sería su dama de honor y Morgan como padrino. Como la vez anterior, no contaría con una fila de doncellas y caballeros en procesión. Caminaría sola hasta el altar donde la esperaría Spencer e intercambiarían votos ante el ministro…

Simple. Nada tenía por qué salir mal.

… …

¡A excepción de que sí pasó algo!

Rossi y Sandy no llegaban.

Tara Lewis entró al pequeño salón donde el cortejo y los novios estaban esperando, miró el reloj y se quejó. "No puedo creer que sea casi la hora y ellos aún no han llegado"

"¡Si mamá estuviese aquí, ya hubiésemos comenzado!" remedó JJ al recordar que su madre decidió acompañar a Rossi cuando éste anuncio que iba a salir "¿Por qué se tuvo que ir?"

"Ella sólo quiso asegurarse de que no empezaríamos hasta que ellos regresaran… Y Rossi tenía que recoger el regalo de bodas que les está dando" García les dijo. "¡La ceremonia no puede comenzar hasta que regresen!"

"¿Por qué no?... Ya los niños se están inquietando" habló Spencer desde el otro lado del biombo a donde Hotch y Morgan lo habían confinado bajo la excusa tonta de que la tradición decía que el novio no debía ver a la novia antes de la boda

"Mi querido Junior G-Man... No podemos empezar porque… Porque... ..." Penélope asomó la cabeza del lado de los hombres y la lengua se le trabó. Se quedó viendo directamente a Reid quien la miraba a su vez con gran expectación

"¿Por?" dijo el genio

"Oigan chicos, es que yo no se los puedo decir…" Penélope se hundió de hombros y torció la boca. "Es algo grande e importante… Y tienen que esperar hasta que lleguen para verlo" movió las manos de manera que las flores de su bouquet perdieron algunos pétalos "… Además... ... Mis rubios pequeñitos están muy contentos jugando con Jack y Kai... Y no veo a Savannah o Alegría preocupadas por ninguno de ellos…" Se había vuelto a ver por la ventana hacia el jardín donde los niños aguardaban. Finalmente agregó con una chispa de emoción en la voz, "¡tenemos que esperar...!... Será algo monumental"

"Yo no veo que los niños estén fastidiados, pretty boy... ¡Aquí el único niño inquieto eres tú!..." Morgan le revolvió el cabello. Reid puso los ojos en blanco antes de pasarse la mano por la cabeza y volverse a acomodar el peinado

Hotch se cubrió discretamente la boca para que nadie lo viera sonreir, no podía estar más de acuerdo con Derek, como lo estaba en ese momento.

"¿Mi chocolate perfecto, estás viendo cómo Savannah está refeliz con Michael?" García alzó las cejas varias veces de forma que entendiera su insinuación. Él sonrió mostrando su dentadura perfecta... "Creo que el próximo en la lista eres tu" lo punteó en el pecho

"¡Si, bebé! Savannah está muy feliz con Michael…" Morgan miraba en la misma dirección que García "Y creo que le lucen los niños... Pienso que ya tiene despierto su instinto maternal" Su novia iba paseando contenta, tomada de la mano con el pequeño Reid. Luego miró a su baby-girl de nuevo. "¿Qué tan grande es ese regalo, bebe?" realmente quería saber y no iba a comprar esta distracción del tema...

"Bueno, no es algo enorme en sus dimensiones, en realidad no… No lo es… Pero es… Grande, importante… Así como… ¡Grande y fantástico! Mi Adonis oscuro... Sólo... Confíen en mí. Les va a gustar" García tenía el rostro sonrosado por la emoción y agitaba las manos como para darse aire

Lewis la vio de reojo decidida a saber de qué se trataba. Probó con otra estrategia de interrogación. "Y cómo cuánto costó este regalo"

"Cerca de quince mil dólares"

La suma los escandalizó.

"¿Qué es? ¿Un auto nuevo?" preguntó Morgan

"No, mucho más que eso"

"¿Un Renoir original?" Tara puso sus apuestas

"Naaah. Más impresionante"

Hotch suspiró. Conocía a su equipo, no iban a descansar hasta sacarle a García la información que querían. "Penélope, sólo diles"

García recibió un mensaje en su móvil y corrió hasta una ventana que dejaba ver la calle de piedras que bordeaba la capilla desde el estacionamiento. "¡Vengan!, ¡vengan!... Miren por ustedes mismos"

Una sonrisa se extendió –lentamente- por la cara de Spencer cuando leyó el lateral del vehículo que Rossi venía escoltando con su auto.

«Unidad médica de transporte del Sanatorio Bennington»

… …

Aunque todos ellos estaban apiñados a la ventana –incluyendo a Spencer y JJ que se habían saltado la restricción de no encontrarse hasta llegar al altar- lo que más los sorprendió fueron las voces que segundos más tardes vinieron desde la puerta.

"Hola hijo"

"Spencer"

Se volvieron. Allí estaban, Sandy Jareau y Dave Rossi, con una pareja que solo Morgan y Dave conocían de antemano.

Spencer se quedó completamente mudó por pocos segundos. "¿Mamá?... ¿Papá?"

Ellos asintieron, luego Diana Reid miró a su marido y le dijo. "¡Oh!, qué guapo está mi muchacho. Adoro cuando se corta el cabello así" dio unos pasos hasta él y le acarició las mejillas, luego le acomodó el lazo. "David y tu padre han hecho todos los arreglos para traerme hoy aquí. William y yo volaremos de regreso a Las Vegas esta misma noche… Pero les agradezco mucho que hicieron posible que estuviera en tu boda, Spencer… ¡Ah!... Y Sandy es una hermosa mujer… Espero que te sepas comportar bien con tu suegra"

"¡Sí, mamá!" sonrió nervioso y conteniendo las lágrimas

Su padre se arriesgó a acercársele y lo atrajo a sus brazos para sostenerlo con fuerza "Hijo mío" le dijo al oído "hijo mío" le repitió soltándolo poco a poco

"¿Cómo?... ¿Cómo es?..." Miró a su padre y de seguido a su mamá "Ustedes... ¿Ustedes realmente están aquí…?"

"Sí, hijo… Y tu mamá está haciéndolo bien" le aseguró su padre "nada ha cambiado desde que estuviste en casa hace un par de meses, pero ahora está clara y quiere vivir este momento con ustedes" señaló al grupo que se había replegado en un rincón para darles espacio

Diana dio otro paso adelante y caminó hasta la novia "Jennifer"

Las dos mujeres se miraron la una a la otra.

"Bienvenida a la familia, querida"

Mientras sus padres hablaban con su futura esposa, Spencer se volvió para decirle algo a Rossi, pero antes de que pudiera decir cualquier cosa el italoamericano le señaló "Te dije que quería que ustedes dos tuvieran una boda apropiada. Ellos son tus padres y forman parte de tu vida. Vayan a casarse y disfruten su momento como familia. ¡No me des las gracias!"

Reid no supo que decir -o hacer- hasta que su madre lo cogió del brazo y le llamó la atención. "Bueno Spencer, Jennifer está esperando… Por qué no acompañas a tus padres a sentarse y vienes a cumplir con tu parte aquí"


Spencer

Lo bueno de haber celebrado la boda en ese lugar, era que contaba con una serie de espacios privados -y tranquilos- donde los invitados podían descansar. Uno de ellos era una pequeña biblioteca con grandes ventanales en la que William y Diana se alojaron, una vez que la ceremonia finalizó.

Allí fue donde Spencer halló a sus padres. William ocupando una silla colonial y Diana en una butaca con un libro abierto en su regazo "Hey, ¿la están pasando bien?"

"Sí, hijo… Muy bien"

"Fue hermoso Spencer… Una ceremonia encantadora"

Spencer sonrió. "Me alegro… Pero hay un par de personitas que quiero presentarles"

"¿En serio?"

"¿Quiénes?"

Spencer estiró la mano para que un rubio -que de pronto se había vuelto algo tímido- se aproximara. "Bueno, en primer lugar les presento a Henry. Él es el hijo de JJ… Y es también mi ahijado" se volvió para mirar al niño "Henry, estos son mi mamá y mi papá" Henry asintió

"Hola" el niño los saludó sonriendo

Diana alargó su mano para tocar el cabello lacio del chico "Hola Henry. Es un gusto conocerte. Dime…¿Spencer lee para ti?"

Henry asintió. "Uju.. Leemos mucho…"

"Qué bueno, leer es muy importante" Diana levantó la vista cuando JJ entró a la habitación con otro niño rubio en brazos

"¿Y quién es ese bebé?"

"Es mi hermanito, Mike…" Contestó Henry

Spencer se sentó en una otomana, justo al lado de la butaca donde estaba su madre y al frente de su papá, cogió al niño más pequeño de brazos de su mujer y lo sentó en sus piernas. "Mamá, papá… Él es Michael…" les sonrió. Al ver la confusión en los ojos de su madre, él se dirigió a su hijo "Michael… Estos son tus abuelos: Abuela Diana y Abuelo William"

Los esposos Reid más antiguos se miraron el uno al otro y sus ojos brillaron con la emoción, pero sus sentimientos no se llegaron a verbalizar antes de que su nieto estirara su pequeño bracito para señalar uno de sus objetos predilectos "¡libro!"

Diana sonrió. "Oh sí, cariño, es un libro. ¿Quieres que te lea?" Y como si Michael la conociera desde siempre, se arrojó a los brazos de su abuela, voluntariamente

"Mio" Michael dijo señalando una de las palabras en la portada del libro

Diana se llevó una mano al pecho y le señaló al niño una palabra más, su nieto respondió diciendo "Ciiiiiiid"

"¡¿Spencer?!"

"¿Hiperlexia?" dijo William

Spencer asintió, "y algunos síntomas más… Pero se adapta muy bien, incluso mejor que yo"

"¡Es maravilloso! ¡Qué bueno, querido!... De la perfección nace la perfección" la sonrisa de su madre era radiante. "¿Quieres acompañarnos, Henry?" Extendió el brazo y Henry trepó hacia el otro lado de Diana "Cantares del Mío Cid… Se lo leí a Spencer cuando era un niño… …"

Spencer se quedó sentado allí, con la cara entre sus manos y los codos apoyados en sus rodillas, escuchando a su madre leerle a sus hijos, como lo hizo también con él, ajeno al mundo y sin percatarse de que su mujer los miraba en éxtasis, apoyada al marco de la puerta.


JJ

Algo que ella deseaba era que los dos pudieran recordar cada momento de esa noche hasta el día que murieran.

Le había pedido que la dejara elegir el hotel para pasar sus primeras horas como marido y mujer. Sólo tendrían un fin de semana romántico para su luna de miel y el siguiente lunes debían insertarse de nuevo en el trabajo. Él se rehusó al principio, le parecía injusto por el hecho de que se había encargado de toda la planificación y arreglos para la boda.

Pero al final la complació.

Cuando quedaban pocos invitados, Sandy pensó que era el momento de regresar a casa con los niños, Michael estaba felizmente dormido y Henry iba por el mismo camino. Por su parte Spencer había decidido ir hasta el aeropuerto a despedir a sus padres, JJ los acompañó por un rato, pero al cabo se despidió de ellos, educadamente, y dejó a Spencer con cara de preocupado.

"Todo está bien, hijo… ¡Las mujeres son así!… Posiblemente quiera tomarse una ducha" William le había dicho al ver su mirada confusa.

Pero él había visto algo más… Una especie de brillo delator en su mirada.


Spencer

Cuando llegó al hotel, la chica de la recepción le entregó una nota de parte de su esposa que leyó cuando tomó el elevador. Le explicaba la distribución de la habitación más una extraña instrucción de cambiarse a su pijama antes de pasar a donde estaba la cama.

Él abrió la puerta, y encontró todo en una oscuridad casi total. Caminó hasta el baño - que tenía la luz encendida y la puerta entreabierta-. Vio su ropa en la encimera, se quitó lo que llevaba puesto, se dio una ducha y se vistió de nuevo con lo que le pidió que usara.

Hasta ahora todo estaba en calma.

Tan pronto como salió del baño y entró al dormitorio entendió de que se trataba todo: Era una habitación muy pequeña, con escaso mobiliario, con una cama casi infantil, la calentaba el fuego que ardía en una chimenea alimentada con gas… Ella debía haber ordenado que las cortinas fueran oscuras ya que todo estaba en una cálida penumbra.

"El día que nos rescataron, lo único que deseaba era que nos hubiesen dado una noche más" habló para él, desde su lugar en la cama, en donde estaba sentada. Llevaba puesto un camisón rosa pálido que insinuaba sus bragas y su sujetador, dejando muy poco a la imaginación… Tal vez era el mismo que usó aquella noche, él pensó

Tendría que haberle parecido inquietante, pero no le dio vueltas a esa idea… Si tenía que ponerse en plan sincero, él también habría tenido ese mismo deseo.

Fue a sentarse en la cama, junto a ella.

"Yo..." Él suspiró y tocó su mano con tan solo un dedo. La sintió temblar ligeramente. "Yo no me he permitido mucho el pensar en eso… Porque… Jennifer, yo estaba seguro que si hubiésemos pasado una noche más juntos, ni con toda la fuerza de voluntad que pudiera reunir, habría podido renunciar a ti… No… No habría podido dejar que te fueras con Will… Yo… …"

"Lo sé "

"Hicimos lo mejor que pudimos…" le dijo él

Todas las noches, después de cada caso, se había ido a su departamento con un sabor a nada en los labios, se consolaba pensando que era lo único que podían hacer, que necesitaban arreglar todo a su alrededor para poder empezar una página nueva en sus vidas… Se apartaba de las ideas que a veces martillaban dentro de su cabeza: Los deseos no satisfechos, los besos negados, el silencio obligado… Él se había centrado en el trabajo, en la investigación, en cualquier opción que distrajera su mente del pensamiento recurrente de estar con ella. Y si de vez en cuando leía la culpa en sus ojos azules, porque probablemente había tenido que ceder a los besos y caricias de quien era su esposo… Se tragaba la rabia y los celos pensando en que, deliberadamente, habían decidido poner por delante de ellos el bienestar de sus hijos…

A pesar de lo que eso significaba.

Y era en este momento, cuando lo analizaba retrospectivamente que se daba cuenta que ni siquiera sabía de dónde había sacado las fuerzas -y el valor- para contenerse, a sabiendas de lo que sentía por ella.

JJ eligió ese momento para ponerse de pie y sentarse en sus piernas "Spence, te amo… Cometimos todos los errores posible y a la vez lo hicimos todo bien… Y lo que tú has aguantado por mi y lo que has soportado conmigo… Es lo más dulce que alguien ha hecho jamás. Gracias"

"Haría cualquier cosa por ti" tomó su mano y se la llevó a los labios, sin apartar la mirada ni un instante. Después se inclinó y la besó con rapidez en el lateral del cuello

"Pero fue duro Spencer…"

Él vio lágrimas en sus ojos y también vio que ella parpadeaba para hacerlas desaparecer, su expresión de calma aparente daba paso a una inestable sonrisa. Eso le dio una nueva resolución para cumplir esa noche: Tenía todo la intención de besarla por cada momento desagradable por el que habían pasado, hasta hacerlo desaparecer de su mente y de su piel.

Se instaló más cerca y se estiró para enhebrar sus dedos a través de la fina seda de sus cabellos. "No me lamento por nada, lo hicimos por nuestros hijos"

Ella sacudió su cabeza. "No me mal entiendas… ¡Lo sé!… Por Henry haría lo que fuera… Por Michael también… Pero cuando te digo que siempre pensaba en qué habría sido de nosotros si nos hubiesen dado una noche más, también te digo la verdad"

¡Ah!, y si eso es lo que la tiene tan sensible. De acuerdo, entonces tengamos una noche más. "¿Quieres una noche más conmigo?", ella le dijo que sí

La rodeo con sus brazos y la acomodó en la cama, esa noche estaba decidido a llegar con ella hasta el final, y dejar que fueran su corazón y su cuerpo los que los guiaran. Aspiró su aroma a vainilla mezclado con el olor limpio de su piel, se concentró en los sentidos y saboreó la experiencia de volverla a tener junto a él, refugiada entre sus brazos. De alguna manera, sus labios encontraron el camino hacia su garganta y ella comenzó a gemir cuando la besó allí. Aquel beso condujo a otro y a otro… Deslizó los labios más arriba, hasta la sensible piel de la oreja, buscando su pulso con la boca. Pero sentir su sabor solo lo hizo quererla más. Le giró la cara hacia él y la obligó a bajar la cabeza para besarla en los labios.

Le hizo saber que era él quien controlaba los besos y aquella contención era ardiente y tierna a la vez. Ella estaba derretida y dispuesta, con los labios separados, para darle la bienvenida al calor de su lengua. Él deslizó una mano por su pelo hasta ahuecar los dedos sobre la parte posterior de su cabeza y se apoderó de su boca, profundizando el beso… ¡No!, él sabía exactamente lo que quería hacer... Habían sido más de dos años y esto no iba a funcionar bien si ambos estaban tan excitados.

Y ella le supo a dulce: Como el pastel de bodas, como el azúcar, la vainilla, las almendras… Y el amor


JJ

Él se dejó caer lentamente: Jadeante, con los ojos oscuros y una sonrisa placentera en el rostro. Tenía el cabello humedecido por el sudor y pegado a la frente. Echó las sábanas a un lado para adorar su cuerpo, acomodó los mechones desordenados que le ocultaban sus ojos azules y la besó despacio pero con intensa voracidad. Ella no pudo más que rodearle el cuello con los brazos y devolverle cada beso con igual entrega.

Hablándole encima de los labios le dijo, "no lo sé, Spence… En mis recuerdos siempre durabas un poco más que esto"

Bueno, eso fue repentino y -sin duda- lo había tomado desprevenido... Por un momento le pareció como si ella se estaba quejando... Tal vez me dejé llevar un poco, pensó... De pronto supo el motivo: Recordó cuando le había confesado lo insatisfecha que estaba de su vida conyugal, cuan infeliz era en su matrimonio.

¡No, yo no soy Will!...Él dejó a un lado esos pensamientos y sonrió. Pero sintiendo la urgencia de volver a hacerle el amor, para no decepcionarla… Sólo le susurró como respuesta "fue así, fue más que esto… Fue nuestro segundo intento en la noche… ¿lo recuerdas?"

Ahora que él lo mencionaba. "Creo que bloqueé esa parte"

Él respiró el aroma de la piel de quien ahora era su mujer, mientras ella jugueteaba con su cabello. "Tenía muchas ganas de tenerte..." por supuesto, la deseaba por completo."He estado conteniéndome por mucho" le acarició la oreja con la nariz antes de decir. "Sólo... Dios... ¡Lo siento, mi amor!... "

Ella lo comprendía. También lo había estado deseando con locura y no había querido que la mal entendiera. "No, Spence, no te disculpes... También te deseaba... Te sigo deseando"

Eso lo hizo sonreír. Para él era suficiente saber que la complacía y todavía le pedía más. "Si me das unos momentos, podríamos probar algo diferente"

"¿Algo diferente?"

Le dio tiempo para responderle, pero él se quedó callado. Debía conocerlo mejor para este tiempo, él no iba a decirle nada... Spencer era muy reservado -siempre-, compartía lo que quería y cuando quería, nunca antes.

Después de un momento recreándose en la sensación de su cálida piel masculina y el rítmico compás de sus latidos del corazón, ella suspiró antes de hablar. "Sabes, es gracioso. Siempre pensé que quería que el hombre de mi vida fuera un tipo aventurero y apasionado… Todo impulsivo y arrebatado… Pero a medida que me hago mayor, me estoy convenciendo que valoro más la lógica y el sentido común…"

"¿A qué viene eso?"

"Pensaba en lo agradable que es poder llegar a casa y no tener que lidiar con un montón de estrés. Prefiero la paz y tranquilidad que tú me das que cualquier emoción extrema que alguien quiera venir a venderme"

El se incorporó un poco y la miró directamente "He aprendido que la mayor parte del estrés entre las personas se puede solucionar si cada cual toma la decisión de hablar de forma abierta de aquello que le molesta. Una comunicación clara elimina los problemas innecesarios... ¿Qué sabes tú sobre los vulcanos?"

¡Y hablando de ser directos!... ¡Ahí se va él por la tangente!

"¿Los vulcanos? ¿Cómo el Sr. Spock? ¿La lógica pura, sin emoción?... Es una pregunta muy profunda para mi" Ella gimoteó un poco al darse cuenta de algo. "Ahora que nos casamos… Me vas a hacer ir a Comic con, ¿verdad?"

"Es altamente probable" Lo oyó reír. "Es en San Diego… Podemos combinar nuestras vacaciones ahí con un paseo a Disney para los niños"

"Ya veremos" Le dijo poco convencida y con el propósito de revisarlo más adelante

"De todos modos, la idea de que los vulcanos son incapaces de sentir cualquier cosa es un completo error. Los vulcanos, han logrado suprimir de sus vidas las emociones, para poder encontrar una apariencia de control. La vigilancia rígida de sus sentimientos viene a través de técnicas de meditación y mucha disciplina. Ellos en verdad sienten mucho, de hecho: Lo sienten todo… Pero se fuerzan a no expresarlo porque sus experiencias los han llevado a convencerse de que cada vez que sus emociones quedan a la intemperie, terminan lastimados"

"Interesante," comentó JJ. "Entonces, ¿cuál es tu punto?"

"No debes confundir la lógica y el autocontrol con la falta de pasión" Spencer enroscó sus dedos por el pelo de ella y de nuevo se inclinó para besarla… Un beso que la removió hasta en los huesos "Quiero que probemos algo" susurró encima de su boca, con esa mirada penetrante que le disparó de nuevo el pulso

Ella enredó sus piernas con las de él y le acarició la mejilla con el dorso de la mano."Haz lo que quieras conmigo, Spence" conforme le dijo, sintió contra su muslo como su recuperación se hacía cada vez mayor

"¿Qué quieres?"

"Que hagas lo que quieras conmigo" le repitió "quiero lo mismo que quieres tu"

"Quiero que no pienses en nada, solo siénteme" la besó de nuevo en el cuello hasta encontrar la piel por encima de su pulso, su mandíbula, su clavícula. "Voltéate" murmuró para ella, animándola a rodar lejos de él, hasta tenerla de espalda

"¿Qué vas a hacer?"

Ignoró sus miedos, la besó en el hombro y la atrajo contra su pecho por la cintura. "Quiero que intentemos algo nuevo", sus labios se perdieron de nuevo en su cuello, distrayéndola de todo, recorriendo su columna vertebral con los dedos de una mano, la otra deslizándose suavemente por encima de su vientre... Haciéndola jadear y estremecerse. Hasta alcanzar sus lugares más privados como una cálida caricia que encendía su cuerpo. "Si algo te resulta doloroso, sólo dímelo y me detengo"

Después de dos partos naturales se necesitará mucho más que eso para dañarme, ella razonó. Con un suspiro le dijo ""… Estoy bien"

"¿Así te gusta?" murmuró en su oído sin perder el ritmo, tocándola con una lentitud -deliciosamente- insoportable. La sintió contener el aliento y gemir

"Uju" esa había sido su respuesta verbal

"¿Y así?" repitió después de eso

Ella sólo asintió y volvió a quejarse suavemente. Levantó uno de sus brazos y buscó a tientas la cabeza de él. Enredó sus dedos en su cabello y lo atrajo hacia ella "te amo" le susurró con la respiración entrecortada

"Yo también" le respondió "eres mi amor"


Spencer

Tal vez ella nuca lo sabría con certeza, pero era más que eso…

Era su fantasía hecha alma, carne y huesos. La deseaba tanto que no tenía ni idea de cómo iba a superar esa noche sin avergonzarse ante ella; a medida que la tocaba con sus dedos su deseo se amplificaba, el corazón le latía a mayor velocidad y las ganas de consumar todo -y poseerla de una vez- lo sobrepasaban... Algo que nunca antes le había pasado al tener sexo con otra mujer... Respiraba lentamente para intentar apaciguarse.

¡Maldita sea, Spencer, contrólate! ¡No eres ningún eyaculador precoz!, se reprendió en su mente

Y tampoco quería ser un egoísta… La había tomado -sin preliminares- durante su primera ronda, para prevenir que lo superaran las ansias acumulados. Con eso pensó que su hambre de ella quedaría saciada... Pero no... Estaba peligrosamente cerca de volverla a tomar, saltándose todo lo que había aprendido... ¡Sí!... Eso atentaba contra todo lo que le habían enseñado acerca del amor y el sexo.

Los hombres de verdad siempre respetan las necesidades de las mujeres, se dijo, las ponen por delante de sus instintos -porque en la cama también hay que ser caballeros-… Porque ellas guardan en su interior el lugar en el que comienza la vida…

Y él la adoraba no sólo por ser su mujer, la amaba porque con ella había creado precisamente eso… ¡Una vida!

… …

"¿Así?" siguió acariciándola en su intimidad y siguió preguntando, como si quisiera explorar toda su anatomía y descubrir con sus manos los puntos dónde podía estimularla todavía más

Ella se seguía quejando y retorciéndose ente sus brazos, mientras se le revelaban nuevas ventanas al placer… Contenerse de tenerla le estaba resultando frustrante, irritante y enloquecedoramente erótico….

¡Joder! Estaba tan entregado a ella que había perdido la conciencia de saber si JJ tendría alguna idea del efecto que causaba en él

… …

En un momento cualquiera de aquella dulce tortura, él presionó desde el interior y, de repente, ella sintió una cierta urgencia que la hizo tensarse un poco. "Spence…" Murmuró "tengo que..." logró decir "si no te detienes ahora…"

"¿Te duele?" la preguntó mirándola al rostro, al tiempo que retiraba sus dedos del interior de su cuerpo

¡No!, no era dolor. Él no la estaba lastimando, y ella dudaba que alguna vez lo hiciera -en cualquier sentido-. Lo que ella sentía era un placer inmenso. La elocuente humedad entre sus muslos era una prueba más que evidente. No se había sentido tan despierta -sexualmente- desde la última vez que estuvieron juntos… "No mi amor, no es eso… Sólo… Sólo es que… Me gustaría ir al baño"

Él se apoyó en el codo. Le ofreció una mirada de curiosa fascinación; a sabiendas que ella era para él un terreno que volvía a explorar tras una larga ausencia "¿Piensas que quieres ir al baño?"

"¡Sí!... Será sólo un momento"

Él se rió y se volvió a acomodar en la cama. Le dio un beso en la espalda y la sujetó fuertemente por la cintura para no dejarla mover.

"¿Por qué te ríes?... ¡Deja que me levante!"

"¡No!" ella estaba segura que él tenía estampada en la cara una risa malvada -que iba de oreja a oreja-

Se sintió herida al ver cómo se burlaba de ella, cuando sólo se había estado conteniendo de decírselo por el miedo a que sintiera que lo estaba rechazando. Lo golpeó con el codo y le preguntó de nuevo "¿Qué es tan gracioso acerca de que me esté haciendo pis?"

"¡No me pegues! Que no se trata de eso, confía en mí. Lo que sientes no son ganas de hacer pis" le aseguró con la voz ronca y domando sus ganas de reírse de nuevo. "Anda, olvídate de todo salvo de nosotros dos. Solo deja que te toque y dime lo que sientes"

Sus palabras la hicieron estremecer y el deseo comenzó a ganarle la batalla a lo demás.

Él -ahora- se movió por encima de ella para combinar las caricias con besos, dibujaba el contorno de sus labios con la lengua, y la pellizcaba con los dientes… Comenzó a descender por su cuello, a través del esternón... Por su pecho... Depositó allí diminutos besos y mordiscos que solo la hicieron sentir placer. Siguió hacia el sur de su cuerpo donde se entretuvo por un largo, muy largo rato hasta dejarla en el borde del deseo por él y mientras su propia necesidad crecía.

Cuando la respuesta erótica de Spencer ya alcanzaba su propio límite, se movió de entre sus piernas hasta cubrirla completamente. Tomó su boca con un beso lento y profundo.

… …

Reemplazó sus dedos con aquello que se había recuperado totalmente. Tiró de sus piernas por encima de su cadera, estableciéndose en el centro de su cuerpo para encontrar el punto exacto donde había conseguido excitarla más "Jennifer, mi amor… ¿Te gusta así?"

La escuchó emitir un largo suspiro al invadir su cuerpo. La dejó asirse a sus hombros, y aferrarse con más fuerza cuando sus caderas comenzaron a mecerse juntas.


JJ

Fue la sensación más fuerte que jamás había sentido, ella se sintió volar cuando el orgasmo la atravesó en resplandecientes oleadas. Se quedó flotando en esa sensación, jadeante e ingrávida, como si estuviese entre las nubes.

Después de un tiempo -no supo cuánto- Spencer se acomodó a su lado, tendiéndose junto a ella y abrazándola. Su mirada era ardiente y tenía los labios mojados, la piel empapada en sudor.

Y con cara de mujer satisfecha, ella le dijo "Dios, Spence… Esto fue… Esto... ¿Qué fue todo esto, Spence?" no había sido más que un susurro, cuando se colapsó contra la almohada en un desmadejado estado postorgásmico que le recorrían su cuerpo absolutamente saciado…

Entonces…

El muy bastardo se rió.

Ella volvió la cabeza para mirarlo. "¿Por qué te ríes?…"

"Las reglas del placer… Una demostración de «la prestidigitación»" le dijo antes de escuchar su risa ahogada

"¡Austin tenía razón!" Dijo acurrucándose. "Esto es placer animal, Dr. Reid"

Él estalló ahora en una carcajada.

Al cabo, se movió en el colchón y la acercó a su lado, hasta meterla de lleno entre sus brazos. Alzó las mantas para acobijarlos y le dio un beso. "La dopamina está causando su efecto en mi… Deberíamos dormir, te amo"

"Te amo, dulces sueños"

Spencer no solo era el amante más creativo que hubiera tenido nunca, ni el más seguro de sí mismo, era también el más atento. Ya había visto aquel lado de él durante su cautiverio, pero lo estaba comprobando bajo esta nueva luz... Tenía paciencia con ella, pidiéndole permiso a cada paso, comprobando que se sentía a gusto… Antes de volverla loca.

Te amo…

Con ese pensamiento y el sonido de su respiración tranquila sobre su hombro, ella sucumbió al sueño.


La mañana siguiente, JJ se despertó con el sabroso olor del desayuno y el sonido de la puerta al cerrarse. Se incorporó en el colchón para observar a su mejor amigo –ahora su esposo- empujando el carrito de servicio a las habitaciones "Tengo hambre y ordené el desayuno, ¿no hay problema?"

"Si no te lo entregaron a través de un cajón" bromeó con algo que tal vez no era del todo una broma "¿dónde está mi ropa?" le preguntó cuando miraba alrededor para ver dónde había aterrizado

"Umh, una buena pregunta" le dijo después de tragar "debe estar enredada con las sábanas" señaló con el tenedor, luego se puso de pie y caminó al baño "¿te paso el albornoz?" lo trajo en la mano con él y se lo ofreció

Ella se quedó con las mantas hasta el pecho y con la mano tendida "¿me lo pasas?"

"Ven aquí" puso la bata en la silla que había dispuesto para ella, donde estaba servido el desayuno de los dos

Ella bajó la mirada y dijo "¿Spence?" fue solo un susurro. Había hablado mientras se apretaba con las sábanas que le cubrían los senos

"¿Qué?... ¿y por qué no me estás mirando? … … ¿Umh?... ¡¿Después de todo lo que hicimos anoche en esa cama?!… ¿Por qué no quieres mirarme?, ¿y por qué no quieres que te vea desnuda?"

¿Por qué?... por qué tuvo que preguntar, se quejó por dentro "Porque... Porque … Soy tímida, Spence"

Él arqueó una ceja. "Pero… ¿Por qué?... No entiendo… ... Eres mi mujer"

Ella alzó los ojos y lo miró, supo que tendría que darle una respuesta más completa, su cara no era más que pura confusión "Sabes lo que pasa con una mujer cuando tiene hijos, Spence… ¡Tengo estrías!… Ya mi piel no es tan tersa como cuando tenía veinticinco… Y me siento tímida de cómo me veo"

"¿Y?"

"Will... Will siempre me decía..."

Miles de palabras vinieron a su boca, pero ese no era el momento de decirlas. Jennifer se había replegado en las sábanas y de nuevo le negaba la mirada. Se puso de pie y le tomó la mano, besándola en los nudillos. "No soy Will" le recordó." Creo que eres hermosa, no importa cuántas estrías tengas, siempre voy a creer que eres hermosa" ladeó el rostro y tomó el dobladillo de la sábana

Ella quiso encoger las piernas y él se lo evitó con una mano. Admiró su torso desnudo y su vientre. "Podrás tener una docena de niños y aún así seguiré pensando que no hay una mujer más preciosa que tú" la mirada de Spencer recorriéndola fue casi una caricia. Ella estaba segura de que estaba a punto de hacerle de nuevo el amor, en cambio, hundió su rostro cerca de su cintura y apretó los labios contra su vientre.

¡Sus estrías! Estaba besando sus estrías.

Los ojos se le llenaron de lágrimas y sintió un nudo en la garganta. La dulzura de aquel gesto fue tan abrumadora como inesperada. Era la completa aceptación de su cuerpo. Ella parpadeó varias veces para evitar ponerse a llorar. "Aunque muchos crean que el Dr. Reid no es más que lógica pura, si le preguntaran a su esposa, podría decirles que sabe alimentarle el ego a una chica"

Él alzó la cabeza con una sonrisa bobalicona "Eres preciosa… Y ahora que lo mencionas, señora Reid, ya no tengo ninguna razón para no cogerte de la mano en público y dejar que la gente sepa que te amo, ¿sí? "

Era algo que ella compartía. "Por supuesto… ¡Y no te quites el anillo!"

"No me gusta" le dijo con un puchero. La miró a través de sus pestañas, luego cogió el anillo de la mesita de luz y lo volvió a poner en su dedo

Ella arqueó una ceja.

"Lo usaré… Bueno, lo intentaré… A cambio quiero que cuando le pidas a García que te reserve una habitación, no olvides de pedírsela con cama matrimonial, porque la tomaremos juntos..."

Ella se rió de eso. "¿De verdad piensa que vamos a tener acción, mientras estamos en un caso?"

"No hasta el final del caso… Pero ahora que estamos casados ya no pueden obligarnos a permanecer en habitaciones separadas"

Y el equipo lo va a aceptar, ella pensó. "De acuerdo, así lo haré"


Los Angeles, CA

JJ

Si alguien tenía dudas si ellos podían trabajar juntos en la unidad... Bastó el siguiente caso para aclarar.

El lunes siguiente volvieron al trabajo. Y el martes salieron a un caso en Los Ángeles para investigar la muerte de dos mujeres en su propia casa y sin signos de entrada forzada.

En el momento en que llegaron a la oficina de campo del FBI local, un tercer cadáver fue descubierto. A partir de las imágenes de vigilancia en el complejo de apartamentos de esta última víctima, JJ y Hotch acordaron que el sospechoso era un agente o alguien que pretendía serlo.

… …

Casi todo el caso estuvo emparejada con su marido. Ella nunca supo si fue una prueba o la manera que halló su supervisor de equilibrar sus destrezas en la primera ocasión en que trabajan para la UAC después de una larga ausencia.


Reid

Cuando la investigación había avanzado lo suficiente, y el equipo estaba dividido en sus tareas, los nuevos esposos iban de camino a la estación y se oyó en el radio una alerta, el sospechoso en cuestión estaba reteniendo una rehén en un punto de control en la 352 de Vine. Hotch les dio la orden para que respondieran.

Reid, chaleco puesto y revolver en mano, se había acercado a un oficial de policía que se encontraba apuntando al sospechoso desde una posición segura, a un lado del capot de su coche patrulla "¿Ha exigido algo?" le dijo

"No, señor"

"Cierren el perímetro, no saldrá de aquí" ordenó JJ al oficial en cuanto se les unió

"¡Enseguida!" el policía acordó y de inmediato habló por la radio para sus compañeros "Enciérrenlo. Nadie entra o sale"

La rubia arriesgó un vistazo en dirección de su esposo y le preguntó "¿Estás listo?"

Spencer asintió y se movió hasta otra posición segura cerca del maletero del mismo coche. Apuntó.

"¡Cállate!" gritó el ignoto a su prisionera

"Andrew Meeks, FBI" la voz de la rubia se dejó oír

Inmediatamente Reid emitió otra orden de forma muy clara "¡Suelta el arma, Andrew!"

Andrew se agitó y dijo en respuesta "¡Suéltenlas ustedes!"

JJ volvió a comandar. "La única forma en que saldrás de aquí es si la dejar ir y sueltas el arma"

"¡No!, ¡nunca!"

"Querías venganza, pero esto acaba aquí y ahora" sentenció Reid ante la negativa de Meeks

JJ siguió negociando "Está aterrada, Andrew. ¿La oyes respirar? ¿Estabas así de asustado cuando te sofocaban en ese tapete del gimnasio?"

Entonces Meeks se perdió en su ira contenida, en la bomba de tiempo que era su vida. Soltó a su rehén y apuntó su arma en dirección de Jennifer...

Fue lo que Reid necesitó para disparar contra él dos veces.

Había tirado a matar, sin ningún remordimiento, sin pensarlo ni una vez… Sin siquiera pestañar.

Lo haces por la familia… Lo haces por los inocentes… Lo haces por los que juraste proteger… Lo haces porque es tu deber… Lo haces porque no hay otra alternativa.

Lo haces porque la amas como nunca amaste, y porque no quieres que la muerte llegue ya. No esta noche, no delante de ti. No, mientras lo puedas evitar.

Lo haces porque la amas: En la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, todos los días de tu vida y hasta que la muerte los separe…


REFERENCIA

(*) El caso al que se hace referencia al principio es Asuntos Internos (1109) de la temporada 11 de la serie mentes criminales, para cerrar, se insinúa el episodio Una placa y una pistola (1114) de la misma temporada.