CAPITULO 2: INVITACIONES
POV PEETA
Escuche la puerta de mi despacho abrirse. Sorprendido mire hacia la puerta. Pensé que era mi secretaria avisándome que ya había terminado las entrevistas y queriéndome contar algo al respecto a pesar de haber dejado todo en sus manos, confiaba en su criterio más que en el mío. Pero me encontré con otro rostro diferente al que esperaba.
-Finnick. –Salude. –No se te va a romper la mano por tocar la puerta. –Bromee.
El se rió.
-Sabía que no estabas con nadie. ¿Cuál es la diferencia?
-¿Normas básicas de educación, tal vez?
-Cierto, me había olvidado. –Dijo sonando arrepentido, pero no estándolo en absoluto.
-¿Necesitabas algo?
-Nada en especial. –Se sentó en uno de los asientos vacios frente a mí en el escritorio, se apoyo cómodamente en el respaldo y se cruzo de brazos. Miro los papeles que tenía en mi mano y luego en mi escritorio. -¿Mucho trabajo?
-Bastante. ¿Y tú?
-Igual.
-Entonces ¿no deberías estar en tu despacho? -Deje la carpeta a un costado sobre mi escritorio.
-Tú sabes que no puedo estar mucho tiempo encerrado en un lugar. Necesito un descanso de vez en cuando.
-Sí. Por eso vienes a molestarme cada día. –Le sonreí.
-Que buen amigo tengo. –Casi bufo.
Me reí.
-Soy mayor que tú, deberías respetarme. –Dijo en un pobre intento de sonar serio. Falló.
-Solo cinco años. –Corregí.
-Hace un rato salí de mi despacho y vi a las chicas fuera de la oficina de tu secretaria.
-Sí, hoy eran las entrevistas ¿recuerdas?
-No me acordaba que eran hoy. ¿Esta difícil?
-No lo sé. Aun no me ha comentado nada.
-Son lindas. –Dijo en tono confidencial. Lo mire.
-Qué bueno que no está Annie para escucharte.
-Annie sabe que es hermosa. –Dijo remarcando la última palabra. –Y que la amo. Además, lo decía por ti. Sigues soltero al fin y al cabo.
-Estas queriendo decir que tengo que elegir entre ellas, teniendo en cuenta quien me atraiga más. No parece muy justo, ético, ni profesional.
-Puede ser inteligente y linda, quien sabe.
Puse los ojos en blanco.
-Por una vez en tu vida ¿vas a hablar en serio? –No respondió. Continué hablando. -No hare eso. –Respondí. –De todos modos le delegue esa tarea a Mary, confío en su criterio y experiencia para tomar esta decisión.
-Como sea. ¿Iras mañana?
-¿Ir a donde? –No me había dicho nada. Bueno, casi siempre salía con planes sorpresivos a último momento.
-Salir en la noche a la salida del trabajo.
Lo considere un instante, pero luego recordé que tenía otros planes.
-No sé si pueda. Quede en ir a buscar a mi hermana al aeropuerto.
-¿A qué hora?
-No sé a qué hora llega su vuelo con exactitud. Tal vez a las siete… ocho. Y mis padres están ocupados en la noche. –Y mis hermanos estaban muy lejos de vacaciones.
-Puedes traer a tu hermana. –Propuso.
-Ni se te ocurra… -Empecé a decir, yo no pensaba meter a mi hermana de quince años en un bar a los que acostumbrábamos ir. –De ninguna manera.
-Oye, tranquilo. Solo será una cena. Tu hermana es humana tiene ciertas necesidades naturales como… comer, beber, esas cosas. Seguramente estará hambrienta luego de un viaje de ¿doce horas?
-Dieciséis. –Corregí. –El vuelo hará una escala en Londres, estará allí unas cuantas horas más. Pero eso no significa que… -Finnick me interrumpió.
-Iremos a un restaurante, nada de otro mundo. Solo estaremos tú, yo, Annie y tu hermana. Y creo que Annie invito a unos amigos. Vamos. Hay que darle una buena bienvenida a tu hermana.
Eso no lo podía discutir.
-De acuerdo. –Acepte. –Iremos a mi departamento para que ella se arregle y luego nos encontraremos con ustedes.
Él sonrió y asintió.
Le devolví la sonrisa.
-Perfecto. Mañana te diré donde. –Se levantó dispuesto a irse, pero se detuvo en la puerta. –Adiós, Mellark.
-Hasta nunca, Odair. –Bromee cuando estaba a punto de salir.
-Te escuche. –Se quejó.
-¿Crees que no lo sé?
-Tú también eres terrible.
-En algo nos parecemos, ¿no?
Asintió mientras salía de mi despacho. Cuando me quede solo volví la atención al expediente. Ya había tenido suficientes distracciones en el día y estaba apresurado por dejar todo en orden lo más antes posible.
Unas horas después, alguien golpeo la puerta. Le di permiso para que pasara. Era Mary.
-¿Ya has terminado, Mary? –Ella asintió. –Ven, siéntate.
-Estaba a punto de irme, pero decidí acercarme para preguntarte si necesitabas algo más.
-En realidad, no.
Me conto que de todas las aspirantes, había descartado al menos a la mitad por diversos motivos y que más segura respecto a cuatro de las restantes.
-¿La joven que estaba cuando entre esta entre esas opciones? –Pregunté. No por nada en particular.
-Sí, estoy considerándola entre las opciones. ¿Por qué preguntas?
Se había quedado desconcertada con mi pregunta, lo podía ver en su mirada.
-Curiosidad. –Guarde unos documentos en mi maleta, que vería mas tarde en casa. Mary me seguía con la mirada. –Yo también me iré ahora ¿Quieres que te lleve a tu casa?
-No, gracias. Hoy vine en mi auto.
-Pensé que todavía estaba en el taller. –La última semana cuando no la venia a buscar su esposo o alguno de sus hijos, yo me había ofrecido a llevarla porque lo estaban reparando.
-Fuimos a buscar el auto al taller ayer.
Asentí.
-Eso es bueno, Mary.
-Sí.
Salimos del edificio, ya esta hora la mayoría ya se había ido. Salvo los que se quedaron tiempo extra para poder seguir trabajando, como yo y Mary. Fuera ya estaba casi anocheciendo. En las escaleras de la entrada, nos detuvimos.
-Mañana resolveremos todo este asunto.
Mary asintió.
-Hasta mañana. –Se despidió.
-Adiós. –Le conteste. Ella se alejo y se fue directo a su auto.
Un segundo después de que ella desapareciera a través de la calle, sentí dos manos presionando mi hombro con fuerza. Me sobresalte y me di vuelta. El temor que sentí al principio dio paso a la ira en cuanto vi quien era. Finnick. Aunque teníamos una buena relación, a veces me daban ganas de matarlo.
-Idiota, casi me matas del susto.
-Objetivo cumplido. –Dijo satisfecho.
Puse los ojos en blanco. Pero se lo deje pasar.
-¿Qué haces todavía aquí?
-Lo mismo que tú, trabajar. Además, Annie prometió venir aquí. La estoy esperando.
-¿A dónde irán? –Le pregunte.
-A la casa de su familia. A cenar.
-Wow. Parece que al fin sentando cabeza. –Llevaba siete meses saliendo con ella, jamás había llegado tan lejos en una relación, ni había llegado al paso de conocer a la familia, como estaba pasando con Annie, que a los dos meses ya sus familias se habían presentado. –Ya era hora.
-Sí, -dijo sonriendo -Y tú deberías hacer lo mismo algún día.
-¿Dudas que lo haga?
-La verdad, no. Pero solo espero que no te pases esperando mucho tiempo a que llegue la "mujer indicada". La vida es corta, Peeta.
-Gracias por tu preocupación. Lo tendré en cuenta.
Luego nos pusimos a hablar de cosas irrelevantes hasta que Annie llegó y con una sonrisa, se acercó a nosotros.
Annie me saludo con un beso en la mejilla y luego acercó a Finnick, quien la recibió con los brazos abiertos literalmente. La abrazo y beso su frente. Luego, se miraron. Ese tipo de mirada, por el que cualquiera sentiría envidia al verlos. Al menos alguien valoraba el amor. Si, en el tiempo que conocía a Finnick, jamás lo había visto así con nadie.
-Hola. –Le dijo él.
-Disculpa la demora ¿Estuviste esperando mucho?
-Algo. Pero no importa. ¿Está todo bien?
-Sí, solo que salí más tarde de lo que tenía planeado del trabajo.
Finnick libero un poco a su novia, pero mantuvo su brazo rodeando su cintura. Y ella se volteo en mi dirección.
-Finnick ya te dijo ¿no?
-¿La salida de mañana?
-Sí.
-Me invito. –Le respondí.
-Él ira con su hermana, estará bajo su estricto cuidado mañana porque llegara de un viaje muy largo. Espero que no te importe. –Interrumpió Finnick.
-Claro que no. –Luego me miro a mí. –No sabía que tenías una hermana.
-Tiene quince. –Le respondí.
-Va a ser un placer conocerla. –Me dijo amablemente. Le sonreí. Annie era agradable, se ganaba el cariño de todos en un instante. Era bueno que estuviera con Finnick. Él había cambiado mucho por ella.
-Tendríamos que irnos, amor. –Susurró Finnick. Annie asintió.
-Sí, ya se deben estar preguntando que nos ha pasado. Adiós, Peeta. –Annie tomo la mano de Finnick y se adelanto.
-Hasta mañana, Peeta. –Esta vez fue Finnick quien hablo, mientras se alejaba junto a Annie.
-Que tengan una buena noche.
-Gracias.
Pase por la casa de mis padres antes de ir a mi departamento, durante la cena me pidieron el día siguiente Brissia se quedara conmigo, no sabían a qué hora iban a volver a volver de la reunión y no querían que se quedara sola. Les dije que estaba bien por mi y que la llevaría directo a mi departamento para que pasara la noche allí y que al día siguiente la traería. No se opusieron a que la llevara a una cena con amigos. Lo que tal vez si hubiera pasado, si lo hubiera propuesto alguno de mis hermanos. Para cuidar ella, confiaban más en mí que en ellos.
Más tarde, me fui a mi departamento.
